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Notes - Modulo 2

Los derechos humanos han evolucionado históricamente, reconociendo cada vez más a grupos que antes estaban excluidos, como mujeres y pueblos indígenas. La noción de sujeto de derechos humanos incluye tanto a individuos como a colectivos, y todos tienen derechos y obligaciones en su respeto. A pesar de los avances, persisten desigualdades y discriminación, lo que resalta la necesidad de seguir luchando por la igualdad y el reconocimiento de derechos para todos.

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Notes - Modulo 2

Los derechos humanos han evolucionado históricamente, reconociendo cada vez más a grupos que antes estaban excluidos, como mujeres y pueblos indígenas. La noción de sujeto de derechos humanos incluye tanto a individuos como a colectivos, y todos tienen derechos y obligaciones en su respeto. A pesar de los avances, persisten desigualdades y discriminación, lo que resalta la necesidad de seguir luchando por la igualdad y el reconocimiento de derechos para todos.

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ASPECTOS GENERALES DE DERECHOS HUMANOS

Módulo 2. ¿Quiénes tienen derechos humanos?

Los derechos humanos han tenido un desarrollo significativo, tanto


en los derechos a reconocer, como en las personas a proteger.

Si bien los derechos humanos son una aspiración universal


inherente a la dignidad humana, también presentan particularidades
históricas, es decir, forman parte de un proceso socia-histórico y no de
una realidad estática y concluida.

Por ello, los derechos humanos han evolucionado y se han


ampliado gradualmente en respuesta a las demandas de transformar las
condiciones políticas, económicas y sociales en diferentes épocas.

Como parte de ese proceso histórico, hay grupos específicos que


se vieron excluidos de las primeras declaraciones de derechos humanos
en el siglo XVIII pero, poco a poco, han ido reclamando el goce de sus
derechos. Las mujeres, pueblos indígenas, grupos afrodescendientes,
personas con discapacidad y migrantes, entre otros grupos colectivos,
han demandado el reconocimiento y respeto de sus derechos humanos.

Por ejemplo, en la Declaración de los Derechos del Hombre y de


los Ciudadanos, promulgada en Francia en 1789, se excluía a la mujer.

Para denunciar, esta injusticia, Olimpia de Gouges escribió como


protesta la Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana,
donde reivindicaba la igualdad de derechos de las mujeres frente a los
varones.

Actualmente, existen diversos instrumentos internacionales en


materia de derechos humanos dedicados específicamente a hacer
realidad los derechos humanos de las mujeres.

Una característica contemporánea de los derechos humanos es el


reconocimiento de que todo ser humano, por el hecho de serlo, es titular
de dichos derechos. Conoce la evolución de esta característica.

La Declaración de los derechos humanos reconoce:

“Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y


derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben
comportarse fraternalmente unos con los otros” (1948 art. 1º).

Antes de la reforma constitucional en materia de derechos


humanos, la Constitución Política de las Estados Unidos Mexicanos
establecía: “En los Estados Unidos Mexicanos, todo individuo gozará de
las garantías que otorga esta constitución, las cuales no podrán
restringirse ni suspenderse, sino en los casos y con las condiciones que
ella misma establece” (artículo 1º).

La noción de individuo se refiere a aquellos derechos de los que


gozan las personas como particulares, por lo tanto, esta concepción
expresa a una dimensión individualista. A partir de 2011, el mencionado
artículo establece:

“En los Estados Unidos Mexicanos, todas las personas gozarán de


los derechos humanos reconocidos en esta Constitución y en los
tratados internacionales de los que el Estado mexicano sea parte, así
como de las garantías para su protección, cuyo ejercicio no podrá
restringirse ni suspenderse, salvo en los casos y bajo las condiciones
que esta Constitución establece”.

Con ello, la noción de persona permite comprender una dimensión


individual (persona física) y grupal (persona colectiva).

Esta evolución ha hecho que los colectivos, tales como los pueblos
indígenas, sean reconocidos como sujetos de derechos humanos. Por lo
que la negación de los derechos humanos a cualquier grupo humano,
por alguna de sus características particulares, atenta contra el principio
de igualdad y es un acto que ha propiciado grandes injusticias a lo largo
de la historia de la humanidad.

¿Quién es sujeto de derechos humanos?

El sujeto de los derechos humanos puede definirse como la


persona o grupo de personas a quienes va referida la titularidad, el
ejercicio y las garantías de los derechos humanos.

Con base en la posición que las personas tienen frente a los


derechos humanos, se habla de sujetos activos y pasivos, aunque esa
condición se presenta de manera conjunta, ya que todas las personas
tienen derechos, pero también están obligadas a respetar los de las
demás.

Al respecto, el artículo 16 de la Declaración Universal establece


que:

Todo hombre tiene derecho en todas partes a ser reconocido como


persona ante la ley.

Por su parte, la Declaración Americana establece en su artículo 17


que:

Toda persona tiene derecho a que se le reconozca en cualquier


parte como sujeto de derechos y obligaciones, y a gozar de los derechos
civiles fundamentales.

Por lo anterior, y atendiendo a la doble posición activa y pasiva,


que pueden adoptar los sujetos de derecho con relación a los Derechos
Humanos se puede hablar de un sujeto activo de los Derechos Humanos
y de un sujeto pasivo de los derechos.

Sujeto activo. Es el titular del derecho, quien lo puede ejercitar y,


en su caso, reclamar su defensa, garantía (exigibilidad del derecho) y
reparación.

Es el titular del poder (persona o personas que ven afectados sus


derechos).

Sujeto pasivo. Es a quien se reclama el reconocimiento y


garantía del concreto derecho humano de que se trate (obligaciones
frente a un derecho).

Es el titular del deber (autoridad, persona servidora pública o


funcionaria pública, particulares).
Asimismo, el principio de horizontalidad alude a que no sólo el
Estado tiene la obligación de velar y respetar cabalmente los derechos
humanos de los hombres, sino también los particulares.

Cualquiera que sea el fundamento filosófico sobre la inherencia de


los derechos humanos a la persona, su reconocimiento por parte del
Estado, así como su reflejo en instrumentos legales de protección en los
ámbitos nacional e internacional, han sido el producto de un sostenido
desarrollo histórico dentro del cual, las ideas, el sufrimiento de los
pueblos y una determinación universal de lucha por la dignidad humana,
han ido forzando la voluntad política necesaria para consolidar una gran
conquista de la humanidad, como el reconocimiento universal de que
toda persona tiene derechos por el mero hecho de serlo.

Declaración sobre los derechos humanos de los individuos


que no son nacionales del país en que viven.

La asamblea general,

Considerando que la Carta de las Naciones Unidas fomenta el


respeto y la observancia universales de los derechos humanos y las
libertades fundamentales, motivos de raza, sexo, idioma o religión.

Considerando que la Declaración Universal de Derechos Humanos


proclama que todos los seres humanos nacen libres e iguales en
dignidad y derecho, y que toda persona tiene todos los derechos y
libertades proclamados en esa Declaración, sin distinción alguna de
raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra
índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o
cualquier otra condición,

Considerando que la Declaración Universal de Derechos Humanos


proclama además que todo ser humano tiene derecho, en todas partes,
al reconocimiento de su personalidad jurídica, que todos son iguales
ante la ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección de la ley, y
que todos tienen derecho a igual protección contra toda discriminación
que infrinja esa declaración y contra toda provocación a tal
discriminación.

Consciente de que los Estados partes en los Pactos internacionales


de derechos humanos se comprometen a garantizar que los derechos
proclamados en esos pactos sean ejercidos sin discriminación alguna por
motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de
cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica,
nacimiento o cualquier otra condición,

Consciente de que, al mejorar las comunicaciones y establecerse


relaciones de paz y amistad entre los países, cada vez hay más personas
que viven en países de los que no son nacionales,

Reafirmando los propósitos y principio de la Carta de las Naciones


Unidas,

Reconociendo que la protección de los derechos humanos y las


libertades fundamentales establecidos en los instrumentos
internacionales debe garantizarse también para los individuos que no
son nacionales del país en que viven,
Proclama la presente Declaración:

Artículo 1. Para los fines de la presente declaración, el término


“extranjero” se aplicará teniendo debidamente en cuenta las
especificaciones que figuran en los artículos siguientes, a toda persona
que no sea nacional del estado en el cual se encuentre.

Artículo 2. 1. Ninguna disposición de la presente declaración se


interpretará en el sentido de legitimar la entrada ni la presencia ilegal de
un extranjero en cualquier Estado. Tampoco se interpretará ninguna
disposición de la presente declaración en el sentido de limitar el derecho
de cualquier estado a promulgar leyes y reglamentaciones relativas a la
entrada de extranjeros y al plazo y las condiciones de su estancia en él o
establecer diferencias entre nacionales y extranjeros. No obstante,
dichas leyes y reglamentaciones no deberán ser incompatibles con las
obligaciones jurídicas internacionales de los Estados, en particular en la
esfera de los derechos humanos.

2. La presente declaración no menoscabará el goce de los


derechos otorgados por la legislación nacional ni de los derechos que,
con arreglo el derecho internacional, todo Estado está obligado a
conceder a los extranjeros, incluso en los casos en que la presente
Declaración no reconozca esos derechos o los reconozca en menor
medida.

Artículo 3. Todo estado hará públicas las leyes y reglamentaciones


nacionales que afectan a los extranjeros.

Artículo 4. Los extranjeros observarán las leyes del Estado en que


residan o se encuentren y demostrarán respeto por las costumbres y
tradiciones del pueblo de ese Estado.

Artículo 5. Los extranjeros gozarán, con arreglo a la legislación


nacional y con sujeción a las obligaciones internacionales pertinentes del
Estado en el cual se encuentren, en particular, de los siguientes
derechos:

a) El derecho a la vida y la seguridad de la persona; ningún


extranjero podrá ser arbitrariamente detenido ni arrestado; ningún
extranjero será privado de su libertad, salvo por las causas
establecidas por la ley y con arreglo al procedimiento establecido
en ésta;
b) El derecho a la protección contra las injerencias arbitrarias o
ilegales en la intimidad, la familia, el hogar o la correspondencia;
c) El derecho a la igualdad ante los tribunales y todos los demás
órganos y autoridades encargados de la administración de justicia
y, en caso necesario, a la asistencia gratuita de un intérprete en
las actuaciones penales y, cuando lo disponga la ley, en otras
actuaciones;
d) El derecho a elegir cónyuge, a casarse, a fundar una familia;
e) El derecho a la libertad de pensamiento, de opinión, de conciencia
y de religión; el derecho a manifestar la religión propia o las
creencias propias, con sujeción únicamente a las limitaciones que
prescriba la ley y que sean necesarias para proteger la seguridad
pública, el orden público, la salud o la moral públicas, o los
derechos y libertades fundamentales de los demás;
f) El derecho a conservar su propio idioma, cultura y tradiciones;
g) El derecho a transferir al extranjero sus ganancias, ahorros y u
otros bienes monetarios personales, con sujeción a las
reglamentaciones monetarias nacionales.

2. A reserva de las restricciones que prescriba la ley y que sean


necesarias en una sociedad democrática para proteger la seguridad
nacional, la seguridad pública, el orden público, la salud o la moral
públicas, o los derechos y libertades de los demás, y sean compatibles
con los demás derechos reconocidos en los instrumentos internacionales
pertinentes, así como los enunciados en la presente declaración, los
extranjeros gozarán de los siguientes derechos:

a) El derecho a salir del país;


b) El derecho a la libertad de expresión;
c) El derecho a reunirse pacíficamente;
d) El derecho a la propiedad, individualmente y en asociación con
otros, con sujeción a la legislación nacional.

3. Con sujeción a las disposiciones indicadas en el párrafo 2, los


extranjeros que se hallen legalmente en el territorio de un Estado
gozarán del derecho a circular libremente y a elegir su residencia dentro
de las fronteras de ese Estado.

4. Con sujeción a la legislación nacional y la autorización debida,


se permitirá que el cónyuge y los hijos menores o a cargo de un
extranjero que resida legalmente en el territorio de un estado lo
acompañen, se reúnan y permanezcan con él.

Artículo 6. Ningún extranjero será sometido a torturas ni a tratos o


penas crueles, inhumanos o degradantes y, en particular, ningún
extranjero será sometido a torturas ni a tratos o penas crueles,
inhumanos o degradantes y, en particular, ningún extranjero será
sometido sin su libre consentimiento a experimentos médicos o
científicos.

Artículo 7. Un extranjero que se halle legalmente en el territorio de


un Estado sólo podrá ser expulsado de él en cumplimiento de una
decisión adoptada conforme a la ley y, a menos que razones imperiosas
de seguridad nacional lo impidan, se le permitirá que presente sus
razones para oponerse a que lo expulsen y que someta su caso a
examen de la autoridad competente o de una persona o personas
espacialmente designadas por la autoridad competente, así como que
esté representado a esos efectos ante dicha autoridad, persona o
personas. Queda prohibida la expulsión individual o colectiva de esos
extranjeros por motivos de raza, color, religión, cultura, linaje u origen
nacional o étnico.

Artículo 8. 1. Los extranjeros que residen legalmente en el


territorio de un Estado gozarán también, con arreglo a las leyes
nacionales, de los siguientes derechos, con sujeción a sus obligaciones
establecidas en el artículo 4:

a) El derecho a condiciones de trabajo saludables y libres de peligros,


a salarios justos y a igual remuneración por trabajo de igual valor
sin distinciones de ningún género, garantizándose particularmente
a las mujeres condiciones de trabajo no inferiores a aquellas de
que disfruten los hombres, con igual salario por igual trabajo;
b) El derecho a afiliarse a sindicatos y a otras organizaciones o
asociaciones de su elección, así como a participar en sus
actividades. No podrán imponerse restricciones al ejercicio de este
derecho, salvo las que prescriba la ley que sean necesarias en una
sociedad democrática en interés de la seguridad nacional o del
orden público, o para la protección de los derechos y libertades de
los demás;
c) El derecho a protección sanitaria, atención médica, seguridad
social, servicios sociales, educación, descanso y esparcimiento, a
condición de que reúnan los requisitos de participación previstos
en las reglamentaciones pertinentes y de que no se imponga una
carga excesiva sobre los recursos del Estado.

2. Con el fin de proteger los derechos de los extranjeros que


desempeñan actividades lícitas remuneradas en el país en que se
encuentran, tales derechos podrán ser especificados por los gobiernos
interesados en convenciones multilaterales o bilaterales.

Artículo 9. Ningún extranjero será privado arbitrariamente de sus


bienes legítimamente adquiridos.

Artículo 10. Todo extranjero tendrá libertad en cualquier momento


para comunicarse con el consulado o la misión diplomática del Estado de
que sea nacional o, en su defecto, son el consulado o la misión
diplomática de cualquier otro Estado al que se haya confiado la
protección en el Estado que resida de los intereses del Estado del que
sea nacional.

Personas y grupos en situación de vulnerabilidad.

En un mundo ideal, todas las personas tendrían no sólo los mismos


derechos, sino la posibilidad real de ejercerlos en igualdad de
condiciones y oportunidades, sin distinción por causa alguna, mucho
menos por aquellos motivos propios de la esencia humana, la cual hace
a cada persona ser quien es.

No obstante, todos los días el ser humano enfrenta la desigualdad.


El miedo a aquellos que le resulta diferente provoca rechazo,
discriminación, intolerancia u otras formas de violencia.

Por lo cual, el desarrollo histórico de los derechos humanos puede


entenderse a través de procesos. Norberto Bobbio, propone cuatro
grandes procesos de los derechos humanos: positivización,
generalización e internacionalización, un cuarto proceso, el de
especificación, que consiste en considerar las particularidades de los
titulares de derechos. Así, por ejemplo, respecto a las personas se
encontró una primera especificación como ciudadano, posteriormente la
pregunta es ¿qué ciudadano o ciudadana? (Bobbio, 2001, p. 109).

Proceso de la positivización:

La positivización deriva de los propios planteamientos del


iusnaturalismo racionalista, al centrar el paso del Estado de naturaleza
al de sociedad en el contrato social, así como por la justificación, a
través suyo, del Poder, cuya primera función soberana era crear el
Derecho, es decir, la incorporación de los derechos humanos a las
constituciones de los Estados.

Proceso de generalización:

El proceso de generalización consiste en la ampliación de un


derecho a más sujetos que, en un inicio, estaría restringido en su
ejercicio a un grupo o clase social, es decir, es la extensión a todos los
humanos de un número cada vez más amplio de derechos.

Proceso de internacionalización:

El proceso de internacionalización parece deducirse también de las


formulaciones de los derechos como generales y abstractos que se
adecua poco a reconocimientos jurídicos vinculados al ordenamiento
estatal, limitado por su validez espacial. Desbordamiento del referente
de los Estados en el marco de la comunidad internacional.

Con el proceso de internacionalización, que se encuentra en los


años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, se dio cuenta de la
necesidad urgente de proteger los derechos fundamentales en una
perspectiva más amplia, no tanto en términos de la titularidad, como del
lado de las personas que pudieron violarlos.

Proceso de especificación:

El proceso de especificación consiste en considerar las


particularidades de los titulares de derechos específicos como: mujeres,
personas jóvenes, pueblos indígenas, poblaciones afrodescendientes,
personas con discapacidad, personas migrantes, entre otros colectivos.

Este proceso se vincula con la identificación de la población o


grupos en situación de vulnerabilidad que buscan reconocimiento
específico para el ejercicio de sus derechos humanos.

Este proceso histórico de los derechos humanos nos conduce a


mirar cómo pasamos de luchar por asegurar los derechos para algunos
grupos sociales, a asegurarlos para todos los ciudadanos y, en ese
contexto, reconocer que, en el afán de llegar a cubrir todos, olvidamos
que existen diferencias que deben ser tomadas en cuenta para que el
ejercicio de derechos se concrete en personas diversas, en múltiples
aspectos.

Por lo anterior, hablaremos de los grupos en situación de


vulnerabilidad, contestando la siguiente pregunta:

¿Qué es la vulnerabilidad?

No es una condición personal, es decir, no se trata de la


característica de un ser humano. Las personas no son por sí mismas
“vulnerables”, “débiles” o “indefensas”, sino que, por una condición
particular, se enfrentan a un entorno que injustamente restringe o
impide el desarrollo de uno o varios aspectos de su vida, de manera que
se ven sujetas a una situación de vulnerabilidad y, por lo tanto, a un
mayor riesgo de ver sus derechos afectados.
En virtud de lo anterior, se hablará siempre de grupos o personas
en situación de vulnerabilidad, y no de “personas o grupos vulnerables”,
el cual resulta un término discriminatorio e inexacto.

¿Qué son los grupos en situación de vulnerabilidad?

Los grupos en situación de vulnerabilidad son aquellos que, debido


al menosprecio generalizado por alguna condición específica que
comparten, un prejuicio social erigido en torno a ellos, o por una
situación histórica de opresión o injusticia, se ven afectados
sistemáticamente en el disfrute y ejercicio de sus derechos humanos.

Asimismo, se han detectado grupos o poblaciones que deben


contar con un trato diferenciado en razón de sus características
específicas, por ejemplo, las niñas, niños y adolescentes. A estos grupos
se les han denominado “de atención prioritaria”.

En estos casos, se busca hacer visibles las diferencias y


circunstancias específicas de cada persona, para determinar la forma en
la que se le deben garantizar sus derechos humanos; no obstante, esto
no debe confundirse con la conducta discriminatoria, la cual se traduce
en diferentes formas de trato injusto e inmerecido, debido a prejuicios,
estereotipos y estigmas que justifican las desigualdades sociales.

Todas las personas pueden ser objeto de discriminación; sin


embargo, aquellas que se encuentran en situación de vulnerabilidad o
desventaja, ya sea por una circunstancia social o personal, son quienes
padecen en mayor medida.

La Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación,


reglamentaria del quinto párrafo del artículo 1º de la Constitución, es la
encargada de desarrollar normativamente el principio de no
discriminación y establece como su objetivo la prevención y eliminación
de todas las formas de discriminación ejercidas contra cualquier otra
persona, así como la promoción de la igualdad de oportunidades y de
trato.

Se entenderá por discriminación, según establece la Ley Federal


para Prevenir y Eliminar la Discriminación, toda distinción, exclusión,
restricción o preferencia que, por acción u omisión, con intención o sin
ella, no sea objetiva, racional ni proporcional y tenga por objeto o
resultado obstaculizar, restringir, impedir, menoscabar o anular el
reconocimiento, goce o ejercicio de los derechos humanos y libertades,
cuando se base en uno o más de los siguientes motivos: el origen étnico
o nacional, el color de piel, la cultura, el sexo, el género, la edad, las
discapacidades, la condición social, económica, de salud o jurídica, la
religión, la apariencia física, las características genéticas, la situación
migratoria, el embarazo, la lengua, las opiniones, las preferencias
sexuales, la identidad o filiación política, el estado civil, la situación
familiar, las responsabilidades familiares, el idioma, los antecedentes
penales o cualquier otro motivo.

Asimismo, la discriminación constituye un obstáculo para el pleno


desarrollo de las personas y, por tanto, para la tutela de la dignidad.

La discriminación puede presentarse en distintas formas:


Discriminación de hecho: Consiste en la discriminación que se
da en las prácticas sociales o ante funcionarios públicos, cuando se trata
de modo distinto a algún sector, como por ejemplo a las mujeres o a las
personas mayores.

Discriminación de derecho: Es aquellos que se encuentra


establecida en la ley, vulnerando los criterios prohibidos de
discriminación, mediante la que se da un trato distinto a algún sector. Es
el caso, por ejemplo, de una ley que estableciera que las mujeres
perderían su nacionalidad si contrajeran matrimonio con un extranjero,
pero que esta ley no afectara a los hombres que estuvieran en
semejante situación.

Discriminación directa: Cuando se utiliza como factor de


exclusión, de forma explícita, uno de los criterios prohibidos de
discriminación.

Discriminación indirecta: Cuando la discriminación no se da en


función del señalamiento explícito de una de los criterios prohibidos de
discriminación, sino que el mismo es aparentemente neutro. Por
ejemplo, cuando para obtener un puesto de trabajo se solicitan
requisitos no indispensables para el mismo, como tener un color de ojos
específico.

Discriminación por acción: Cuando se discrimina mediante la


realización de un acto o conducta.

Discriminación por omisión: Cuando no se realiza una acción


establecida por la ley, cuyo fin es evitar la discriminación en contra de
algún sector de la población.

Discriminación sistemática: Se refiere a la magnitud de la


discriminación de hecho o de derecho en contra de ciertos grupos en
particular.

Por lo anterior, para dar fin a una situación de discriminación


particularmente arraigada contra un grupo específico se suele recurrir a
las llamadas acciones positivas o afirmativas (conocidas también como
sistemas de discriminación inversa o positiva), que consisten en la
adopción de medidas concretas y temporales dirigidas a conseguir la
igualdad ante la ley, la igualdad material y, consecuentemente, la
igualdad de oportunidades. Por medio de ellas se pretende influir en los
miembros de la sociedad para que cambien su mentalidad en ese
sentido y se corrijan las situaciones discriminatorias. Un ejemplo de una
acción positiva podría ser la adopción de leyes para evitar la violencia
contra las mujeres.

Algunos ejemplos claros de conductas discriminatorias con los


siguientes:

 Impedir el acceso a la educación pública o privada por tener


una discapacidad, otra nacionalidad o credo religioso.
 Prohibir la libre elección de empleo o restringir las
oportunidades de acceso, permanencia y ascenso, por
ejemplo, a consecuencia de la corta o avanzada edad.
 Establecer diferencias entre los salarios, prestaciones y
condiciones laborales para trabajaos iguales, como puede
ocurrir con las mujeres frente a los hombres.
 Negar o condicionar el acceso a cargos públicos por el sexo o
por el origen étnico.
 Negar o limitar información sobre derechos reproductivos o
impedir la libre determinación del número y espaciamiento
de los hijos e hijas.
 Impedir la participación, en condiciones equitativas, en
asociaciones civiles, políticas o de cualquier otra índole a
causa de una discapacidad

Obligaciones del Estado frente a los derechos humanos

La puesta en vigor de tratados a través de los cuales las partes se


comprometen a cumplir con las obligaciones en ellos proclamados y que
también establecen medios internacionales para su tutela son una
realidad tanto en la esfera de las Naciones Unidas como en los sistemas
regionales; esto resulta de la mayor trascendencia para México a partir
de la Reforma en materia de Derechos Humanos del año 2011, del
artículo 1º de la Constitución.

El artículo 1º de la Constitución mexicana establece “(…) todas las


autoridades, en el ámbito de sus competencias, tienen la obligación de
promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos de
conformidad con los principios de universalidad, interdependencia,
indivisibilidad y progresividad. En consecuencia, el Estado deberá
prevenir, investigar, sancionar y reparar las violaciones a los derechos
humanos, en los términos que establezca la ley (…)”.

Por tanto, el Estado, representado en las autoridades tiene cuatro


obligaciones generales frente a los derechos humanos, las cuales son las
siguientes: respeto, protección, garantía y promoción.

Obligación de respeto.

La obligación de respetar implica la limitación al ejercicio del poder


estatal con el objeto de evitar que se lleven a cabo actos que vulneren la
dignidad de los seres humanos. Esta limitación deriva del respeto a las
garantías y prerrogativas que emanan de los atributos inherentes a la
naturaleza humana, las cuales son superiores al poder del Estado.

Hace referencia a la no obstaculización del ejercicio o poner en


peligro un derecho tutelado; por lo que, implica el aseguramiento de las
condiciones mínimas para el ejercicio de ese derecho y la forma y casos
en que podrá restringirse. Se trata de una obligación de mantener el
goce del derecho, cuyo cumplimiento debe ser inmediato.
Generalmente, implica una abstención por parte del Estado.

La Corte Interamericana de Derechos Humanos, en su opinión


Consultiva OC-6/86 indica que “la protección a los derechos humanos,
en especial a los derechos civiles y políticos recogidos en la Convención,
parte de la afirmación de la existencia de ciertos atributos inviolables de
la persona humana que no pueden ser legítimamente menoscabados por
el ejercicio del poder público. Se trata de esferas individuales que el
Estado no puede vulnerar o en los que sólo puede penetrar
limitadamente. Así en la protección de los derechos humanos, está
necesariamente comprendida la noción de la restricción al ejercicio del
poder estatal”.

Por lo anterior, cuando se habla de limitación o restricción al poder


del Estado, estamos hablando de obligaciones negativas, es decir, deben
evitarse medidas que estorben o impidan el disfrute de los derechos
humanos, por ejemplo, no detener arbitrariamente o no limitar la
libertad de expresión.

Obligación de protección.

Todo ser humano por el hecho de serlo, tiene derechos frente al


Estado, derechos que derivan en deberes de variado orden y contenido,
lo que implica que todas las personas tengan acceso efectivo a los
órganos del Estado competentes de carácter jurisdiccional y no
jurisdiccional para resolver las reclamaciones y litigios de carácter
jurídico que tengan que ver con sus derechos humanos; pero implica
también reconocer la competencia internacional y acatar los
pronunciamientos de los órganos de supervisión convencionales y
extraconvencionales (según estén previstos por los mismos tratados) de
órganos jurídico-políticos (como los comités de las Naciones Unidas)y
judiciales (como la Corte Interamericana de Derechos Humanos).

Sobre todo, porque en las últimas décadas se ha adoptado el


mayor número de tratados y declaraciones internacionales relativas a
los derechos humanos. En el caso de las convenciones en las que se han
reconocido derechos, se han pactado obligaciones y se han establecido
medios de protección que, en su conjunto, han transformado en más de
un aspecto al Derecho internacional y le han dado nuevas dimensiones
como disciplina jurídica.

Además de los mecanismos orientados a establecer sistemas


generales de protección, han aparecido otros destinados a proteger
ciertas categorías de personas en mayor situación de vulnerabilidad
como lo son mujeres, niños, trabajadores, refugiados, personas con
discapacidad o ciertas ofensas singularmente graves contra los derechos
humanos, como el genocidio, la discriminación racial, la tortura o la trata
de personas. También se ha gestado la protección de los llamados
derechos colectivos de la humanidad entera, como el derecho al
desarrollo, el derecho a un medio ambiente sano y el derecho a la paz.

Esta obligación está dirigida a los agentes estatales en el marco de


sus respectivas funciones, para crear el marco jurídico y la maquinaria
institucional necesaria para prevenir las violaciones a derechos humanos
cometidas por particulares y agentes estatales. Por tanto, es una
obligación de cumplimiento inmediato con naturaleza progresiva
(Serrano, 2013.

Obligación de garantía.

La obligación de garantía implica el deber de los Estados para


tomar las medidas necesarias que permitan a todas las personas el goce
pleno y efectivo de los derechos humanos.
La misma Corte Interamericana de Derechos Humanos en la
Jurisprudencia del caso Velázquez Rodríguez desde 1988 distinguía que
el Estado tiene “el deber… de organizar todo el aparato gubernamental
y, en general, todas las estructuras a través de las cuales se manifiesta
el ejercicio del poder público, de manera tal que sean capaces de
asegurar jurídicamente el libre y pleno ejercicio de los derechos
humanos”

Es decir, el Estado como garante de los derechos humanos


internacionalmente reconocidos y protegidos está obligado a hacer todo
lo conducente para satisfacer y asegurar el goce real de los derechos
humanos y al mismo tiempo responder por las violaciones a los derechos
humanos ocurridas dentro de su jurisdicción.

Por tanto, la obligación de garantizar según la Corte


Interamericana de Derechos Humanos también comprende:

 La obligación de prevenir.
 La obligación de investigar.
 La obligación de sancionar.
 La obligación de reparar los daños producidos en perjuicio de las
personas.

Implica el establecimiento de todos los mecanismos y recursos


para hacer exigibles y justiciables los derechos humanos. El Estado debe
de organizar el aparato institucional para que todas las personas puedan
acceder a ellos. En el dentro de la obligación, yace el principio de
efectividad.

El objetivo primordial de esta obligación es que el Estado se ocupe


de dar efectividad al ejercicio de los derecho humanos por parte de las
personas (Vázquez, 2013).

Obligación de promoción.

La Declaración de Viena y su Programa de Acción asegura que


“Los derechos humanos y las libertades fundamentales son patrimonio
innato de todos los seres humanos; su promoción y protección es
responsabilidad primordial de los gobiernos”.

Las acciones de promoción de los Derechos Humanos son aquellas


tendientes a convertirlos en tema de interés para todas las personas,
con el fin de fortalecer y fomentar los principios de la democracia, el
desarrollo, el respeto de las libertades fundamentales y todos los
ámbitos relacionados con los derechos humanos. Pueden ser tan
diversas como se reconozca las necesidades, limitaciones y/o
prioridades estatales y se quiera lograr una eficaz difusión, cooperación,
ayuda, tc, para superar el rezago.

Uno de los principales medios de promoción, es la enseñanza y


estudio de los derechos humanos, sin embargo, no es el único y
encontramos otros como propuestas

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