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Lugares Fantásticos de Colombia - Irene Vasco

El libro explora los lugares fantásticos de Colombia, destacando su belleza, misterio y las historias que los rodean. A través de una guía, invita a los lectores a descubrir la cultura local y a respetar la naturaleza y sus habitantes. También se mencionan tradiciones indígenas y la influencia de la historia en la formación de estos espacios únicos.

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Lugares Fantásticos de Colombia - Irene Vasco

El libro explora los lugares fantásticos de Colombia, destacando su belleza, misterio y las historias que los rodean. A través de una guía, invita a los lectores a descubrir la cultura local y a respetar la naturaleza y sus habitantes. También se mencionan tradiciones indígenas y la influencia de la historia en la formación de estos espacios únicos.

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“En Colombia existen lugares

que parecen de mentira”, dice la autora.


Este libro es un recorrido por esos fantásticos
lugares que nos sorprenderán por su misterio,
su belleza y sus secretos por descubrir.

1
Serie Leer es mi cuento

© Ministerio de las Culturas las Artes y los Saberes de Colombia.


© 2023, Irene Vasco, por los textos.
© 2023, José Rosero, por la ilustraciones.
© 2007, Penguin Random House Grupo Editorial.

MINISTERIO DE LAS CULTURAS, EQUIPO EDITORIAL ISBN (Impreso):


LAS ARTES Y LOS SABERES DE Irene Vasco 978-958-753-587-7
COLOMBIA Autora ISBN (Digital):
Juan David Correa Ulloa 978-958-
José Rosero
Ministro
Ilustrador
Material de distribución gratuita.
Ángela Marcela Beltrán Pinzón
Javier R. Mahecha López Los derechos de esta edición,
Directora de Artes
Editor incluyendo las ilustraciones,
Adriana Martínez Villalba corresponden al Ministerio de las
Camila Cardeñosa Echeverri
Directora Culturas, las Artes y los Saberes
Diseño de colección
Biblioteca Nacional de Colombia de Colombia; el permiso para su
Paula Andrea Gutiérrez Roldán reproducción física o digital se
María Orlanda Aristizábal B.
Camila Cardeñosa Echeverri otorgará únicamente en los casos
Coordinadora del
Diseño y dirección de arte en que no haya ánimo de lucro.
Grupo de Literatura
Agradecemos solicitar el permiso a:
***
Felipe Martínez Cuéllar literatura@[Link]
Impreso en Colombia
Asesor del Grupo de Literatura
Enero 2024, Imprenta **
Nacional de Colombia Este libro fue tomado de:
Diego Pérez Medina Lugares fantásticos de Colombia. PRH,
Líder de Proyectos Editoriales 2007.
Biblioteca Nacional de Colombia

Primera edición, Bogotá, noviembre de 2023 En la portada la Laguna Verde


© 2024, Ministerio de las Culturas, las Artes y los Deportes
dentro del cráter del volcán
Azufral; un espectáculo de
© 2023 Beatriz Helena Robledo, por la selección de textos
tonos esmeralda y turquesa
© 2023 José Rosero, por las ilustraciones
a cuatro mil metros de altura,
ISBN (Impreso): 978-958-753-587-7 al que solo podrás llegar si
ISBN (Digital): 978-958-
sabes caminar sobre las nubes.
Autora
IRENE VASCO
Ilustraciones
JOSÉ ROSERO
7

Adondequiera que vayas 7


Región Insular
10
Isla de Sant
Santa Catalina 11

Región Caribe

Punta Espada 17
16
Región del Pacífico

Isla Gorgona 23

22
28

34
Región Andina

Valle de Los Cojines 29

Región de la Orinoquía

Laguna de Tinije 35
40
Región Amazónica

Cerro de Las Golondrinas 41


Para Jairo Ojeda,
adondequiera que cante.

En Colombia existen lugares que parecen de mentira. Cuando


comiences a descubrirlos verás que algunos no solo son fantásticos
por su historia y geografía. También lo son por las historias que se
cuentan y que se transmiten de generación en generación.

Hasta hace muchos años, Colombia estaba poblada por grupos


indígenas. De sus personajes y tradiciones nacieron muchas de estas
historias. Otras se enriquecieron con la llegada de los españoles
y con las narraciones de los africanos que fueron traídos a la fuerza
a trabajar como esclavos.

Los recorridos de esta guía te servirán para que te asombres con


las maravillas de la naturaleza. Además, si escuchas con atención, te
enterarás de las historias, ciertas o inventadas, de los personajes que
viven por tu región.

No olvides probar las especialidades locales y aprender las canciones


y los bailes. Conocer lugares, es conocer la cultura de sus habitantes.
Adondequiera que vayas, disfruta tu paseo.

7
Vestido de baño
Brújula

Las reglas de juego valen para todos


Muchos de los lugares fantásticos tienen reglas que debes seguir al pie de
la letra. Algunas las imponen los espíritus o guardianes que cuidan la
naturaleza para que los hombres no la dañen. Otras son de los mismos
hombres. Adondequiera que vayas, pásala muy bien… pero recuerda:

• Respeta las diferencias que haya entre tú


y los habitantes de cada lugar.

• No lleves animales diferentes a los nativos,


tampoco saques a ninguno de su hábitat.
Gafas de sol
• Por ningún motivo dejes fuego encendido.
Podrías ocasionar un gran incendio.
• No lleves sustancias que contaminen y
recoge toda la basura que produzcas.
Panela

Lo que necesitarás para el viaje Repelente de


Te damos algunos consejos de lo que debes llevar: mosquitos

Guantes

Botas
pantaneras Estufa de gas
pequeña
Sandalias Pito, o silbato, para avisar en dónde
estás en caso de que te pierdas

Pantalón
de repuesto

Papel higiénico

Cuaderno y lápiz para


llevar una bitácora
Gorro para protegerte
del sol

Una carpa
que te proteja Linterna con pilas
de recambio

Bloqueador Algún juego para no


aburrirse
solar

Botiquín de primeros auxilios

Agua

Zapatos cómodos

Ropa de frío
Archipiélago de San Andrés,
Providencia y Santa Catalina,
capital San Andrés
Guía para llegar
Lejos, muy lejos de la tierra firme colombiana, en medio de la mar
océana, está el archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina
(archipiélago quiere decir un montón de islas). Este archipiélago
queda a más de seiscientos kilómetros del continente. Por eso se llama
isla oceánica. Puedes llegar en avión, en lancha, en buque y hasta en
submarino, si perteneces a la Armada Nacional. Santa Catalina es
apenas una entre tantas islas.
Para llegar a Santa Catalina debes tomar una lancha en San Andrés
y viajar durante ocho horas hasta Providencia, en donde podrás
descansar, tomar el sol, bañarte en aguas de mar muy limpias. Si no te
gusta viajar durante tanto tiempo en lancha, puedes llegar en avioneta.

Una vez en Providencia podrás pasar hasta Santa Catalina, atravesando


el puente de Los Enamorados (en medio del puente puedes lanzar una
piedrita al fondo del mar y pedir un deseo). Ya en Santa Catalina, podrás
caminar hasta la roca de Morgan, que es una gran formación de piedra
en la que se ve la silueta de la cabeza del pirata.
Al llegar a esta roca podrás buscar el tesoro
del pirata Henry Morgan que está
escondido en una cueva desde hace Mosquitto
siglos. Esta cueva queda bajo la roca
Mosquitto one, / mosquitto two
y solo se puede entrar cuando la Mosquitto jumps / in an old man shoes
marea baja. Cuando la marea sube, Ten pounds / ten damanica hens
la entrada se llena de agua y la Baby can talk, / baby can walk
Baby can eat / with knife and fork.
cueva desaparece.

¿Conoces un escondite mejor? Ronda de


los niños isleños.

12
Un poco de historia
A pesar de estar tan lejos, actualmente este archipiélago pertenece a
la República de Colombia. Pero no siempre fue así. Hasta hace algo
más de quinientos años allí no vivía gente, solo animales en medio de
la vegetación. Los indios misquitas (no confundas con “mosquitas”)
llegaban desde Centroamérica a pescar y a cazar, pero no construían
viviendas, tal vez por miedo a las tormentas y huracanes.

Con el correr de los años y de las exploraciones de los europeos,


las islas de San Andrés, Providencia y Santa Catalina comenzaron a
poblarse. Primero llegaron barcos holandeses. En 1629 aparecieron
colonos ingleses que traían esclavos africanos. Hacia el siglo XVIII los
españoles decidieron tomar posesión de estos territorios para evitar que
los piratas atacaran los barcos cargados de oro que salían de Cartagena
hacia España.
Por ello en las islas se hablan distintos idiomas: castellano, inglés y
creole, que es el más popular. El creole nació del inglés mezclado con
las lenguas africanas. Los ingleses no se preocupaban por aprender las
lenguas de sus esclavos, pero sí los obligaban a aprender inglés. Cuando
los esclavos querían comunicarse secretos entre sí, deformaban el inglés
de manera tal que sus amos no podían entenderles. Los españoles, por
su parte, enseñaban el castellano.
Cuando visites las islas puedes hablar en cualquiera de los tres idiomas
que todavía se usan allí

13
El tesoro del pirata Morgan en Santa Catalina
En 1670 los españoles dominaban las islas cuando el comandante Henry
Morgan los desalojó. Henry Morgan era un pirata con patente de corso,
es decir, con autorización de Su Majestad británica para atacar barcos
enemigos y quedarse con el botín.

Morgan medía más de dos metros y, como era tan grande, desayunaba
doce huevos, se comía una gallina entera al almuerzo y otra a la comida.
No se cortaba el pelo ni la barba y tampoco se bañaba. A lo único que
le tenía miedo era al barco fantasma que por esas épocas surcaba
el mar Caribe. Si este barco aparecía en las noches de bruma, con
seguridad habría naufragios y ahogados que vivirían para siempre en los
cementerios del fondo del mar.
Durante años Morgan se dedicó a saquear los barcos españoles que
transportaban el oro que, a su vez, había sido saqueado a los indígenas
americanos. También atacaba puertos en el mar Caribe, en especial, el
de Maracaibo y el de Panamá. Todos le temían, pues era sanguinario y
no respetaba la vida, ni siquiera la de los niños.
Entre los piratas había leyes que tenían que cumplirse al pie de la letra
a la hora de repartir el botín. De lo contrario recibían terribles castigos.
Morgan no respetaba estas leyes y se guardaba para sí la mayor parte de
los tesoros. Buscaba escondites secretos y entre ellos encontró la cueva
en las costas de Santa Catalina.
Hoy en día los niños de las islas visitan la roca, en donde se ve la silueta
del pirata, y se imaginan que viven un capítulo del libro La isla del tesoro,
escrito por R. L. Stevenson. Van a las bibliotecas a ver si encuentran
mapas del tesoro y preguntan a sus bisabuelos y tatarabuelos por si
alguno tiene una clave que les ayude a descubrir el botín.

Pero el tesoro no aparece, pues los duppies, que son los fantasmas de los
piratas que acompañaban a Morgan, no revelan el secreto. Ellos eran
los encargados de enterrar el oro. Lo malo es que después de hacer los
entierros, eran decapitados para que no dijeran lo que sabían.
Sin embargo, los duppies aún pasean por las islas. Si averiguas cómo
comunicarte con ellos, te revelarán el gran secreto del tesoro escondido
en la cueva de Morgan.
Pero si no lo hacen, no te preocupes. Basta con disfrutar de los
hermosísimos paisajes de esta isla tropical bañada por un mar
de siete colores para sentir que te has ganado el mejor premio.

Algunas de las islas del


archipiélago son más grandes
que las otras. Muchas tienen
nombres divertidos como Los
Tres Hermanos, Roncador
y Quitasueño, otras tienen
nombres en inglés como Johnny
Cay y Haynes Cay. En estas islas
podrás comer los mejores platos
de mar que te puedas imaginar.

15
La Guajira, capital Riohacha
Guía para llegar
En la punta norte de Colombia, sobre el océano Atlántico, está la
península de La Guajira. Actualmente la capital es Riohacha, o río
de La Hacha. Si sales de allí, bordeando la playa hacia el norte, llegarás
al cabo de La Vela. También puedes llegar tomando la ruta Riohacha-
Uribia, por la vía paralela al tren que saca el carbón de El Cerrejón,
atravesando el único desierto auténtico de Colombia.
El cabo de La Vela fue el primer lugar de Colombia conquistado por
los españoles. Allí se fundó la primera capital de La Guajira, que, entre
otras particularidades, tenía un nombre bien largo: Nuestra Señora
Santa María de los Remedios del cabo de La Vela.

A partir del cabo de La Vela, puedes dar la vuelta a la península por


el norte. Del lado oriental, hacia donde se ve Venezuela, está Punta
Espada. Allí no hay hoteles ni casas, solo el Atlántico y sus playas de
arena blanca en donde cuelgan chinchorros y hamacas multicolores.
Hasta Punta Espada puedes ir en lancha, bordeando la península.
También puedes atravesar en carro, en burro o a pie el desierto de
La Guajira, pasando por la serranía de Macuira, llamada la Tierra del
Jepirá, y llegar nuevamente a la costa.

Llegues a donde llegues, sentirás la magia y el esplendor de


La Guajira a cada momento.
El camino de los muertos
Los indígenas mueren dos veces.
En la primera muerte, el espíritu abandona
el cuerpo y se queda a vivir en Jepirá, que es su
lugar de descanso. Los espíritus de los wayuu que
transitan por la primera muerte se llaman yoluja y son los
encargados de guiar a sus parientes vivos a través de los sueños.
Después de esta primera muerte, los restos del difunto son
enterrados en el lugar en donde murió y se dejan allí durante
algunos años, hasta el momento de celebrar la segunda muerte.
Para la segunda muerte, se organizan grandes fiestas ceremoniales, con
mucha comida y bebida para todos los parientes que llegan a despedirse
definitivamente. El cuerpo es desenterrado y limpiado con dedicación
para ser enterrado en el territorio en donde vivía la persona.

A partir de ese momento, el difunto podrá transitar hacia el camino


del olvido, pues su alma lo habrá dejado para siempre. Durante esta
ceremonia no se debe llorar para que el yoluja no se
quede vagando por el desierto y pueda llegar al
parque Jepirachi, en donde nace el viento.
Este es el camino por donde transitan los
Entre el cabo de La Vela
muertos hacia el infinito, después de su y Punta Espada, hay montones
segundo entierro. de puntas. Entre ellas Punta
Ojo de Agua, Punta Media
Mientras los wayuu están vivos, buscan Luna, Punta Aguja
respuestas sobre sus destinos. Hacen y Punta Gallinas.
preguntas en sueños y van a Punta Espada, ¿Alguien sabe por qué es tan
en el extremo oriental de La Guajira, para puntiaguda La Guajira?
saber si tendrán una vida larga o corta.
Talawayuupana o la Piedra
del Destino en Punta Espada
Para los wayuu, los sueños hacen parte de la vida real. Cada sueño es
interpretado y seguido al pie de la letra. Los wayuu consultan a los seres
queridos que han muerto, a los dioses, a la naturaleza, a través de los
sueños, para poder tomar decisiones importantes, viajar, cambiar de
ranchería, hacer un negocio o prevenir los males.
Los seres queridos que están en el más allá pasean entre el cabo de La Vela
y Punta Espada, pasando por el cerro Pilón de Azúcar y la cueva del Diablo,
en un eterno ir y venir entre los parajes desérticos de la alta Guajira.
Cuando camines bajo este cielo estrellado, sentirás que la brisa no
descansa jamás, dormirás en los chinchorros de la playa, verás los
deslumbrantes colores de los amaneceres del mar de los caribes.
Mientras esto sucede no debes olvidar que estás acompañado de los
espectros de los wayuu muertos. Invítalos a tus sueños, pídeles que te
cuenten sus secretos, oye sus consejos. Aprovecha que aún no se han
ido para siempre y que sus palabras son sabias y valiosas.
Y si alguna vez asistes a la segunda muerte de un pariente wayuu,
ponle mucha atención a lo que piachi, o palabrero, te indique.
Oirás que la diosa Pulowi representa la sequía y los vientos
del desierto que Juyá, su esposo, es la lluvia bienhechora.
Podrás oír también historias que empiezan con estas palabras
en lengua wayuunaiki

Etashi wane, que en español quieren decir: Érase una vez.


Si no entiendes las palabras que escuchas, no te preocupes. Pon
atención a su musicalidad y disfrútalas como si fueran una canción.

Y cuando pases por Punta Espada, busca la Piedra del Destino,


que en lengua wayuunaiki se llama Talawayuupana, y atraviésala,
si es que eres lo suficientemente valiente. Esta es una roca que
decide la vida de las personas.

La prueba es sencilla: quien atraviese el agujero de la piedra sin


problema, tendrá una larga vida. Quien quede atascado morirá en
corto tiempo. Dependiendo de la dificultad para pasar de un lado
al otro, así será de larga o de corta la vida.

En la alta Guajira podrás vivir una experiencia sagrada que te llenará de


emoción, seas wayuu o arijuna. Anota lo que sueñes cada noche y pídele
a algún palabrero que interprete lo que los yolujas te revelaron. No
olvides que lo que sueñes mientras estés en esta región te alertará sobre
tu futuro.

La Guajira es territorio
sagrado para los indígenas
wayuu. Si quieres pasear
por allí y no perteneces
a ninguna de sus castas,
serás considerado como un
“blanco” o arijuna. Los wayuu
te acogerán y te atenderán
y podrás disfrutar de la
belleza inigualable de las
playas y del desierto.
Cauca, capital Popayán
Es curioso, pero el
departamento del Cauca
incluye montañas tan
altas como las del Macizo Guía para llegar
Colombiano, selvas tan Para llegar a la isla Gorgona, en el
profundas como las de Guapi
y hasta una isla oceánica
océano Pacífico, tienes tres opciones:
como Gorgona. en barco, en avión o nadando. Esta
última forma no te la aconsejamos.
La playa más cercana, Punta Reyes,
queda a veintisiete kilómetros de Gorgona,
en plena selva tropical. Si eres capaz de nadar
ese montón de kilómetros, tendrás que defenderte
de tiburones y de rayas por el camino. Lo bueno es
que también puedes encontrar ballenas yakartas y
delfines. En ese caso es bueno que, antes de salir,
aprendas el lenguaje de los peces para pedir ayuda
o para ahuyentar a los que no te caigan bien.
Para evitar tantos problemas, es mejor que te decidas
por los caminos alternos: salir en lancha desde el
puerto de Buenaventura y navegar por el Pacífico
durante doce horas. O tomar un avión hasta Guapi,
en donde podrás oír maravillosas historias y música
tradicional como el mapalé y el currulao, y de allí
navegar durante una hora y media hasta Gorgona.

Una vez en Gorgona, podrás saludar a algunos de


sus habitantes: las diferentes especies, como
tortugas, babillas, micos cariblancos, osos perezosos,
osos hormigueros, aves migratorias y cernícalos.
Algunas especies son mansas, pero otras son
agresivas y venenosas.
Por eso nunca debes pasear sin la compañía de los guías especializados.
Después de las cinco de la tarde no pongas ni un pie fuera del refugio
donde te hospedarás, pues a esa hora las serpientes salen a merendar.

¿Te gustaría ser parte de su merienda?

Habitantes de Gorgona
Grupos indígenas habitaron esta isla por siglos, hasta 1527, cuando el
conquistador español, Francisco de Pizarro, desembarcó allí. Primero la
bautizó con el nombre de San Miguel. Pero al ver que había enorme cantidad
de víboras, serpientes y culebras, le cambió el nombre por Gorgona.

Pizarro recordó el antiguo mito griego de Las Gorgonas, tres horribles


hermanas con alas, garras y colmillos afilados. En lugar de pelo tenían
serpientes enrolladas en la cabeza. La peor era Medusa. Cuando los
hombres la miraban quedaban convertidos en piedra.
Actualmente la isla Gorgona es un parque ecológico desde donde se
pueden ver ballenas jorobadas una vez al año. Pero en una época fue
una penitenciaría.

Los prisioneros eran obligados a realizar trabajos forzados tan


duros que a veces preferían ser devorados por los tiburones
intentando escapar. Muchos morían amarrados a pesadas cadenas o
electrocutados en los alambres que rodeaban los pasillos de la horrible
prisión. Quienes pasan las noches cerca de la isla aseguran que allí se
oyen lastimeros aullidos. Tal vez sean las ánimas de los prisioneros.
Tal vez solo sea el eco del viento en un calabozo subterráneo llamado
El Chillón. Tal vez sea el canto de alguna ballena encallada. ¿Quién
sabe? ¿Quieres ir a averiguarlo?
El Riviel del Pacífico
Los aullidos que se escuchan en Gorgona también pueden ser de las
víctimas de El Riviel, habitante permanente de las aguas del océano
Pacífico. Si se trata de este personaje, debes tener más precauciones
que nunca. El Riviel es más peligroso que los tiburones, las serpientes
o los fantasmas de los prisioneros que viven en la isla.

Si ves una luz donde revienta la ola, no te conviene acercarte. La luz


probablemente intentará atraerte. Si ves que se acerca, es que se aleja. Si
la ves alejarse, es que se acerca. En ese caso, repite las siguientes palabras:

Todo ahogado se vuelve un riviel.


Un lucero brillante y un rosario lo condena.
¿Cómo puede salir un ánima de esa pena
si lleva en la punta dos cuernos
y sobre la boca dos candelos?

Quítale la mirada a la luz tan pronto puedas. Si no eres capaz, se


te aparecerá El Riviel. Lo reconocerás de inmediato, pues es un
hombrecillo viejo y esquelético que carga una luz roja, que a veces se
vuelve verde. El Riviel llega en un potrillo, o canoa,
corroído y en forma de ataúd. En su bote se
ve una lucecita tenue, y el remo que usa
El Riviel para alejarse y acercarse a ti
En el Cauca, lograrás
distinguir los volcanes de Puracé
es la tapa del ataúd.
y de Sotará y el nevado del Huila.
Podrás bañarte en las aguas
termales de Coconuco
y si tienes el ánimo de seguir
adelante, podrás iniciar
el recorrido del río Magdalena,
que en lengua yanacona,
se llama Yuma.

26
Si te encuentra navegando cerca de Gorgona,
te conducirá a corrientes y remolinos, para que te
accidentes. Aprovechará para ahogarte y te esconderá
para que nunca nadie te encuentre.
Mientras te tiene escondido, te dirá las
siguientes palabras:

Era bueno.
Tendría un hijo.
Tendría una esposa.
Aunque le tengas miedo a El Riviel, también debes
tenerle un poco de lástima. Es el ánima en pena de un
ingeniero francés que llegó a buscar oro en las minas
del Pacífico y se enamoró locamente de una joven
mulata. Como ella lo rechazó, el francés se quitó la
vida y desde entonces su alma aparece por toda
la región y va de estero en estero sin encontrar
reposo. Lo que más le enfurece es toparse con
parejas de enamorados, pues le da envidia la
felicidad de los otros.
Mejor no te enamores cuando vayas a
Gorgona.
Boyacá, capital Tunja
La lista básica
para escalar nevados es:
botas de montaña, crampones Guía para llegar
o punzones, hacha de Si un día sueñas con comerte un
montañismo, cuerdas, chaqueta
impermeable, morral con
gran helado, puedes probar el más
ropa de recambio empacada grande de Colombia: el cerro Pan de
y protegida, carpa, bolsa de Azúcar en la sierra nevada del Cocuy.
dormir (para la nieve) Para que llegues hasta un lugar tan
y gafas oscuras.
sabroso, pero tan remoto, te damos las
señas.

De la ciudad de Tunja puedes tomar un bus que te


lleve hasta Güicán. El viaje dura unas ocho horas,
siempre y cuando no haya percances en el camino,
como ventiscas o tormentas. A partir de ese lugar,
el paseo es a pie o en mula, tú decides.

Al salir de Güicán, rodearás las montañas de sur a


norte, pasando por valles, lagunas y ríos helados,
durante varios días, entre ellos el Pan de Azúcar.
Recuerda que son largas jornadas de caminatas y
que solo podrás detenerte para dormir en tu carpa
durante las noches. Las estrellas te parecerán muy
cercanas, pues en el Ritacuba Blanco, el pico más alto
de la sierra nevada del Cocuy, estarás a 5380 metros
sobre el nivel del mar.

Los amaneceres son espectáculos fantásticos.


Los enormes picos nevados, como el Pico Sin
Nombre, El Castillo o El Púlpito del Diablo,
se reflejan en la laguna de La Plaza, en la laguna de La Isla o en la laguna
grande de Los Verdes. Es tan claro el reflejo, que puedes confundir la
verdadera montaña con lo que ves en el agua.

En medio de estos gigantescos picos está el valle de Los Cojines.

Caminando sobre cojines


Es posible que no lo creas, pero la verdad es que en el valle de Los
Cojines puedes atravesar varios kilómetros saltando de cojín en cojín.
Cada uno es como una pequeña isla húmeda de musgo. Si te detienes
a descansar, el cojín vegetal comenzará a hundirse lentamente. Pronto
sentirás la ropa mojada y esto es algo que no puedes permitirte cuando
paseas por los nevados. Ningún ser humano puede resistir tanto frío.

Vale la pena enfrentarse a la montaña y disfrutar de una suave


caminata por este valle y por el resto de la sierra nevada del Cocuy,
siempre y cuando tomes las precauciones necesarias. La aventura
de escalar las montañas más grandes de Colombia no es para niños
pequeños. Una persona demasiado joven no solo tiene dificultades
para caminar y escalar, sino que corre el riesgo de quedar enduendado.
Si eres muy joven, no trates de llegar a la cima del pico El Castillo; si
lo intentas, no olvides llevar una buena guitarra ¡bien destemplada!
Ya vas a saber por qué.
Los duendes del valle
El valle de Los Cojines no solo es hermoso, es también un lugar muy
romántico… para el duende que cuida los nevados. No hay nadie más
enamoradizo que este personaje. No puede ver a alguien muy joven,
niño o niña, sin enamorarse y tratar de hacer una conquista.

En las tardes brumosas, a eso de las seis, cuando ya casi no se ve sin


vela, no debes salir solo y mucho menos caminar por las trochas sin la
compañía de un mayor que conozca bien la región. Podrías encontrarte
con un hombre desconocido, muy bajo de estatura, vestido con harapos,
sucio y con un gran sombrero de paja tapándole la cara. De inmediato
debes mirarle los pies. Si los tiene al revés, no debes dudarlo. Se trata
del duende que te persigue.
El hombre te hará señas para que te acerques. No lo hagas. Pero si a
pesar de nuestras advertencias quedas enduendado, a partir de ese
día comenzarás a adelgazar. No volverás a comer, solo lo que te metan
en la boca a la fuerza, no volverás a jugar, no volverás a cantar como
solías hacerlo.
Además, en tu casa comenzarán a pasar cosas extrañas. Se oirán golpes
en las puertas y en las ventanas. Caerán piedras del techo. El hombre
de los pies al revés aparecerá y desparecerá a toda hora. Y como si fuera
poco, si eres niña y usas el pelo largo, amanecerás con tu cabellera
enredada en los barrotes de la cama.
Si algo de esto llegara a sucederte, sabrás entonces que un duende
se enamoró de ti y tu familia tendrá que ir en busca de los más viejos
de la región, quienes con su sabiduría te ayudarán a curarte del
encantamiento.

32
La comida debe ser
suficiente para los días
Lo primero que harán será llamar que planeas viajar.
El agua no es difícil de
a las mujeres para que recen y
conseguir en los páramos,
hagan alabanzas de día y de noche. pues basta con poner un
Después traerán una guitarra vieja vaso frente a los frailejones
y destemplada. Apenas comiencen a para que se llene de rocío
rápidamente.
sonar las notas de la guitarra, se oirán
gritos por la casa y por los techos. No te
preocupes, pronto los gritos se alejarán
por los potreros.
“Se fue el duende, no le gustó la música”, dirán
todos. “Los duendes son ángeles caídos… Cuando
oyen guitarras recuerdan el tiempo en que vivían en
el cielo y les entra una gran nostalgia. Por eso salen
corriendo con los oídos tapados, para no oír algo que
les causa tanto dolor”, te contarán los viejos.

A partir de ese momento, volverás a ser como antes,


ya no estarás enduendado. Pero si el duende está
tan enamorado que te lleva con él, no te angusties,
pues no te hará daño. Te alimentará y te dará regalos:
ramas secas, semillas y piedritas, pero no te dejará
volver nunca a la casa de tus padres.

¿Te gustaría quedarte para siempre lejos de la gente,


viviendo en el monte con un duende travieso?
Casanare, capital Yopal
Guía para llegar
Cuando miras el mapa de Colombia, ves que todo el lado oriental es
plano, sin montañas, y casi siempre pintado de verde. La parte que
queda hacia el norte, en el límite con la República Bolivariana de
Venezuela, es la Orinoquía o Llanos Orientales. La parte que queda
hacia el sur, al lado de Brasil y Perú, se llama Amazonía y es territorio
selvático.

En Colombia, los Llanos comienzan donde termina la cordillera


Oriental. Las poblaciones más cercanas a la montaña, las del pie de
monte, son las más pobladas porque son más frescas. Pero las más
alejadas de las montañas son las más bellas, pues los atardeceres,
con el sol de los venados como paisaje, son espectáculos que nadie
debe perderse.

Los ríos de los Llanos cruzan todo el oriente del país hasta juntarse, en
el límite con la República Bolivariana de Venezuela, con el río Orinoco,
la gran competencia de los ríos Amazonas y Magdalena. Entre ríos y
llanuras sembradas de pastos, encontrarás pocas ciudades. Una de ellas
es Yopal, la capital del Casanare.

Si estás en Yopal y un día sales a cabalgar por el llano infinito de


Casanare, entre los municipios de Maní y Aguazul, te encontrarás
de repente, sin previo aviso, como por encanto, la laguna Tinije,
en donde las garzas hacen sus nidos.
En los Llanos Orientales
hay lugares muy apartados en
La vida llanera donde no hay carreteras, por eso
Cuando en los llanos del Casanare es más fácil llegar en avión.
hay un acontecimiento familiar, Una vieja costumbre de las
como un nacimiento, un matrimonio familias de llano adentro
era la de hacerse tomar
o una muerte, hay que montarse en fotos al lado de
un buen caballo y cabalgar por llanuras los aviones.
y morichales de casa en casa para avisar a
los vecinos. Como cada casa queda a muchos
kilómetros la una de la otra y las comunicaciones
telefónicas no siempre son fáciles, es necesario ser
un buen jinete.

Mientras cabalgas, notarás que la llanura es seca,


caliente, enorme. La vista se pierde en el infinito y
puedes pasar tres o cuatro horas sin llegar a ninguna
parte. Mejor dicho, llegas a ríos, lagunas y morichales,
que son como los oasis en los desiertos. El morichal es
la vegetación que bordea los ríos y rodea las lagunas.
Si eres un viajero del llano allí podrás descansar,
aunque tienes que cuidarte de las culebras, pues ellas
también buscan refugio en los lugares frescos.

Si vives en los Llanos, con seguridad sabes bailar


joropo, tocar arpa y lanzar gritos que salen del fondo
de los pulmones. Esta es la forma tradicional de
comunicarse, pues en tan grandes extensiones no
valen las palabras dichas en voz baja. Nadie las oye, a
no ser las miles de vacas que pasan la vida masticando
en los grandes territorios sembrados de pasto.
La Bolefuego de la laguna Tinije
En los Llanos Orientales es frecuente encontrar
fuentes de agua, entre ellas la laguna Tinije. La laguna
está escondida por un morichal espeso que protege
sus aguas limpias. Visítala, pero no la molestes, pues
es más brava de lo que parece a primera vista. Sus
aguas deben ser miradas de reojo, nunca de frente.
Cuando estés cerca no debes gritar, insultar o pelear,
pues la laguna es celosa de su tranquilidad y si alguien
se atreve a molestarla, llama a la gran bola de fuego,
La Bolefuego, para ahuyentar a los intrusos.

La Bolefuego no solo vive en esta laguna. Pasea


por todos los Llanos, entrando y saliendo por los
caminos por donde transitan los seres humanos. De
día no debes preocuparte por ella. Pero en las noches
oscuras, no te atrevas a salir solo por los campos,
y menos por los remansos de la laguna Tinije.

En caso de que nos lleves la contraria, podrías tener


un mal encuentro. Al principio, creerás que se trata
de un caminante con un farol encendido que
va rodando de manera irregular. Oirás
un ruido parecido al zumbido de los
En 1915, Yopal apenas era una zancudos, pero mucho más violento.
posada en donde se alojaban No te asustes… y no te acerques.
ganaderos que viajaban a
Es La Bolefuego que quiere que la
comercializar sus productos.
Poco a poco fue creciendo, y no acompañes en su eterno peregrinar.
fue sino en 1942, cuando Yopal
se convirtió en municipio.

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Para alejarla de ti, debes decir malas palabras, aunque
estén prohibidas. A La Bolefuego no le gustan las
palabras bonitas y menos las oraciones. Estas la
enfurecen y cuando se pone brava puede brincar
sobre ti o sobre tu caballo. Es tan pesada que te
aplastaría de inmediato.

Otra forma de liberarte de La Bolefuego es llevando


un lazo, como cualquier buen llanero, y tirarlo al
frente tuyo. La Bolefuego solo se acercará hasta el
lazo y no podrá dar ni un paso más.

Una vez te hayas salvado de La Bolefuego, si aún no


ha amanecido, otro peligro te esperará: El Silbón
o La Novilla Encantada. Estos son espíritus que
también vagan por las orillas de la laguna Tinije,
protegiéndola de los humanos que con frecuencia
llegan a ensuciarla.

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Vaupés, capital Mitú
Guía para llegar
En medio de la selva amazónica, en el departamento
del Vaupés, está Mitú.

A pesar de ser capital, Mitú es tan pequeño que


se puede recorrer completo en una sola tarde,
caminando o paseando por sus larguísimas calles,
en moto o en bicicleta.

A Mitú puedes ir en avión o avioneta. También


puedes llegar en bote desde Brasil navegando por
varios ríos. En algunos tramos, tendrás que caminar
entre los tupidos árboles, cargando el bote y el
equipaje sobre tus espaldas, para cambiar de río.

Una vez en Mitú, podrás volar en avioneta hacia


el sur, ver correr mil y un ríos entre la selva hasta
llegar a un claro en donde podrás aterrizar. Uno de
estos ríos es el Pirá Paraná y una de las múltiples
comunidades que allí habitan es la tatuyo. Su
poblado se llama Jená.
En Jená podrás montarte en una canoa y
navegar durante diez minutos. Luego
Cuando pasees por las tendrás que caminar durante casi dos
comunidades del río Pirá Paraná, horas por un camino construido
lleva jabón, sal, anzuelos, por los habitantes de la región,
hamacas y muchísimas
chaquiras de colores que podrás
atravesando las quebradas sobre
brindar como trueque puentes hechos con troncos de
a los chamanes. los enormes árboles que por allí
Ellos, a su vez, te ofrecerán su abundan.
hospitalidad y te acompañarán
adondequieras ir de paseo.
De repente, en medio de la caminata, oirás un rumor que cae en
cascada, será señal de que llegaste al cerro de Las Golondrinas, que
es una piedra de la que cae un gran chorro de agua. Bajo la piedra hay
una cueva a la que se entra caminando. En esta cueva se encuentran
petroglifos, es decir, pinturas hechas sobre las piedras, y las huellas
de la primera mujer chamán de las comunidades del río Pirá Paraná.

El cuidado del conocimiento


Cualquier paseo que quieras hacer por el río Pirá Paraná debe ser
acompañado por uno de los chamanes que habitan en las malokas de las
orillas. Ellos viven desde hace mucho tiempo consagrados al cuidado de
las tradiciones, de la selva y de las aguas, pues son los responsables de
conservar la sabiduría y el conocimiento.

En tu camino hacia el cerro de Las Golondrinas podrás descansar en


alguna de sus malokas. Encontrarás a los chamanes concentrados en
sus rezos, pero al verte te ofrecerán casabe. Si ya tienes edad suficiente
podrás probar chicha de pupuña, que es el mismo chontaduro que comes
en otros lugares. Si participas en alguna celebración verás sus collares y
pulseras fabricados con chaquiras, combinando los colores ceremoniales.
En caso de que te quedes varios días, si eres mujer irás tempranito a la
chagra, o huerta, a sembrar y a cosechar la yuca para el casabe. Si eres
hombre saldrás a pescar y a cazar, eso sí, solo lo que requieras para
alimentarte. En las comunidades del río, todos tienen claro que no se
mata a los animales innecesariamente.
Seas hombre o mujer, en la noche comerás caldo de pescado con mucho
ají mientras escuchas las narraciones, los rezos y las curaciones de los
mayores.
Romí Cumú, la primera mujer chamán
Es bien sabido por los chamanes, médicos
tradicionales o kumúas, que en el cerro de Las
Golondrinas vive Romí Cumú y es a ella a quien
deben pedir autorización para llegar hasta su cueva.

Romí Cumú fue la primera diosa del Pirá Paraná con


conocimientos sagrados. Fue la dueña, y sigue siéndolo,
de la yuca, el agua, la maloka. En fin, Romí Cumú es la
dueña de todo lo que encuentres en la selva.
De esta diosa nacieron las anacondas ancestrales,
de las que surgieron todos los grupos indígenas del
Amazonas, como los tatuyo, los eduria, los barasano,
los amkuno y los itanos.

En su cueva, en el cerro de Las Golondrinas,


se conservan sus elementos sagrados: el collar,
la vara-sonajero y el banco. También están las huellas
de la primera maloka que hubo en este mundo.
Como este es el hogar de una diosa, es necesario
pedir permiso antes de entrar a la cueva. Los
chamanes son los únicos que saben cómo
hacerlo. Una vez estés allí, debes ser muy
respetuoso, al igual que en cualquier
otro lugar sagrado.
Si un día se te antoja
preparar casabe,
te damos la receta:
No puedes ser descortés con después de sembrar, cuidar y
cosechar la yuca en la chagra,
una diosa. No puedes tocar
debes pelarla, rallarla, mezclarla
sus objetos ni hacer ruido. Al con un poco de agua, colarla,
cabo de quince minutos debes exprimirla, calentarla
salir, pues Romí Cumú no quiere y darle forma de torta.
que sus rezos sean interrumpidos
durante mucho tiempo.

Si sigues al pie de la letra las


recomendaciones de los chamanes acompañantes,
la diosa te concederá salud para tu cuerpo y tu espíritu.

Pero si, por el contrario, no atiendes los buenos consejos, puedes


traer desgracia, no solo para ti sino para todos los grupos que viven
en las riberas del río Pirá Paraná. Una diosa afligida puede hacer que
la siembra de la chagra se malogre y que la caza y la pesca no sean
suficientes para alimentar a todos. Suponemos que no quieres ser el
responsable de tantos desastres.
En los pocos minutos que estés en el hogar de Romí Cumú, mira
con atención todo lo que te rodea. A ella no la verás. Pero,
aunque creas que no está, Romí Cumú permanece en su
lugar vigilando que la naturaleza y el conocimiento se
preserven a través de los siglos.
Autora
Irene Vasco
(1952)
Nació en Bogotá. Fue coordinadora de los programas infantiles de la Fundación
Rafael Pombo y cofundadora de la librería Espantapájaros. Autora de más de
cuarenta libros. Sus títulos más conocidos son La joven maestra y la gran serpiente,
Letras al carbón, Conjuros y sortilegios, Mambrú perdió la guerra y El último vuelo de
Hortensia. Además de cuentos y novelas para niños y jóvenes, Irene Vasco escribe
libros informativos sobre historia, geografía y cultura de su país y publica guías de
lectura como Expedición Macondo, Expedición El Principito y Expedición Las Mil y una
noches, para introducir a los jóvenes lectores en las obras de grandes creadores.

Buena parte del tiempo dicta talleres y conferencias sobre lectura y literatura a
maestros, bibliotecarios, padres de familia, madres comunitarias, niños y jóvenes.
Además, es traductora del portugués.
Ilustrador
José Rosero
(1986)
Es artista visual colombiano. Sus obras han sido publicadas en diferentes
revistas, periódicos y editoriales. También ha realizado exposiciones en distintos
espacios dentro y fuera de su país, además de haber obtenido reconocimientos
en Colombia, Italia, México, Japón, Corea y [Link]. En la actualidad sigue dedicado
a su obra y es director del espacio Casatinta en Bogotá - Colombia, una casa
especializada en ilustración y otras artes visuales. Para Rosero el arte es como
un compendio de idiomas, donde cada idioma puede ser aprendido y llevado a
interactuar con otros. Por eso su trabajo lo ha venido desarrollando en pintura,
dibujo, ilustración, docencia y gestión cultural, con acercamientos a la escultura,
la fotografía y las artes escénicas. Para Rosero el artista debe ser un políglota, ya
que una pregunta tiene siempre más de una respuesta, y explorando las artes se
pueden encontrar las más variadas formas de responder.
La rana de Leer es mi cuento nos acompañará
en la exploración de nuestro mundo y nos ayudará
a responder a nuestras preguntas más auténticas.

En este libro se utilizaron


las fuentes Orca Sans, creada por el estudio
colombiano BastardaType, y Freight Text Pro,
creada por el diseñador afroamericano Joshua Darden.
Se terminó de imprimir en los talleres de
la Imprenta Nacional de Colombia
en enero de 2024.

Conoce más sobre la serie

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