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Unidad 2 Dm.

El documento aborda el federalismo y su evolución, destacando su origen en la Convención de Filadelfia de 1787 y su consolidación como forma de Estado que equilibra la soberanía y autonomía de los estados federales. Se examina el federalismo argentino desde su concepción en la Constitución de 1853 hasta la reforma de 1994, analizando aspectos institucionales, políticos, económicos y sociales. Además, se discuten las características esenciales del federalismo, su relación con la democracia y los procesos de federalización.

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Unidad 2 Dm.

El documento aborda el federalismo y su evolución, destacando su origen en la Convención de Filadelfia de 1787 y su consolidación como forma de Estado que equilibra la soberanía y autonomía de los estados federales. Se examina el federalismo argentino desde su concepción en la Constitución de 1853 hasta la reforma de 1994, analizando aspectos institucionales, políticos, económicos y sociales. Además, se discuten las características esenciales del federalismo, su relación con la democracia y los procesos de federalización.

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UNIDAD 2.

FEDERALISMO Y FEDERALISMO ARGENTINO

1. La teoría del federalismo y los federalismos. Origen y denominación. Convención de Filadelfia de


1781 y El federalista.
2. Federalismo como forma de Estado. Federalismo, república, Constitución y democracia. Unión y
diversidad. Soberanía y autonomía de los estados federales. Los procesos de federalización.
Conceptos y características esenciales de los estados federales. Clasificaciones de los sistemas
políticos federales. La confederación. Los estados regionales. Federalismo en regresión.
Federalismo en recuperación.
3. El federalismo Argentino. El Federalismo: a) en el pensamiento de Alberdi; b) en la Constitución
de 1853; c) en la reforma de 1860; d) El federalismo en la reforma constitucional de 1994.
4. Aspectos institucionales y políticos del federalismo argentino. Los 4 órdenes de gobierno de la
federación argentina. Distribución de competencias. El senado y su rol federal. Aspectos
financieros del federalismo. La coparticipación impositiva. El organismo fiscal federal. Pautas
federales del presupuesto nacional.
5. Aspectos económicos y sociales del federalismo: las regiones: concepto constitucional de región;
artículo 124 de la Constitución Nacional; fines de la región; organización y funcionamiento;
limitaciones; estado actual de la región; la región centro. Provincias y convenios internacionales.
1. La teoría del federalismo y los federalismos. Origen y denominación. Convención de
Filadelfia de 1781 y El federalista.

Proviene del latín “foedus”, que significa “pacto o alianza”. Se refiere a un sistema en el cual
diversas entidades políticas (estados, provincias, regiones) acuerdan unirse bajo una
estructura de gobierno común, compartiendo soberanía, pero manteniendo ciertas
autonomías propias en materias que no se delegan al gobierno central. Esta forma de
organización surge históricamente como una alternativa al centralismo, donde todo el poder
se concentra en un único nivel de gobierno, y al confederalismo, en el cual las entidades
mantienen plena soberanía y el órgano central carece de poder directo sobre los ciudadanos.

El federalismo moderno se consolida con la Convención de Filadelfia de 1787, en la que se


estableció la Constitución de los Estados Unidos. Con ella aparece por primera vez el
federalismo. En ese año, los representantes de los trece estados norteamericanos se reunieron
en Filadelfia con el objetivo inicial de reformar los Artículos de la Confederación —vigentes
desde 1781— que regulaban una unión débil entre los estados. Sin embargo, en vez de
modificarlos, redactaron una nueva constitución que estableció un gobierno federal, con un
equilibrio entre el poder central y los estados miembros.

Esta Constitución fue la primera de carácter nacional, escrita, codificada y republicana, y


dio origen al constitucionalismo moderno en su etapa liberal o clásica. Su modelo fue seguido
por las constituciones francesas, influyendo posteriormente en muchas otras, como la
argentina de 1853.

En la Convención de Filadelfia de 1787 se utiliza indistintamente federación y confederación,


este último era el modelo existente que provenía del derecho internacional.

• "Asociación de uno o más estados en un único estado, en el cual la autoridad de la Unión se


extiende a todos los conciudadanos" Hamilton,El Federalista. (Concepto que se utiliza)

Los principales debates en la convención giraron en torno a:

 La representación en el Congreso, resolviéndose mediante un sistema bicameral:


una Cámara de Representantes con representación proporcional a la población, y un
Senado con representación igualitaria (dos senadores por estado).
 El Poder Ejecutivo, estableciéndose una presidencia fuerte, pero limitada por un
sistema de frenos y contrapesos (checks and balances), para evitar la concentración de
poder.
 El federalismo, que definió con claridad la relación entre los estados y el gobierno
central, distinguiendo las competencias exclusivas, concurrentes y reservadas.

Dado que para la entrada en vigencia de la nueva Constitución se requería la ratificación por
parte de al menos nueve de los trece estados, y existía un intenso debate entre federalistas
(que apoyaban la nueva constitución) y antifederalistas (que temían por la pérdida de
autonomía de los estados), se publicaron una serie de ensayos en defensa del nuevo
sistema de gobierno, conocidos como The Federalist Papers. Con el objetivo de afianzar la
idea que habían propuesto para la CN (que era el federalismo).

Entienden al federalismo de la siguiente manera: “El federalismo es una doble garantía para
los ciudadanos: controles entre los diversos órdenes gubernamentales, y, por la otra, se
ampliaba además la participación popular en las distintas esferas de gobierno: federal y
estatales”

Estos ensayos, redactados por Alexander Hamilton, James Madison y John Jay (son
conocidos como los padres de la CN de EEUU) , constituyeron la primera exposición
teórica sistemática sobre el federalismo como nueva forma de gobierno y de Estado. Se
caracterizaron por una clara concepción liberal, con énfasis en la división de poderes, la
limitación del poder estatal y la protección de los derechos individuales. Su influencia fue
decisiva en el pensamiento político y constitucional posterior, llegando incluso hasta Juan
Bautista Alberdi, quien se inspiró en ellos para influir sobre los constituyentes argentinos de
1853.

2. Federalismo como forma de Estado. Federalismo, república, Constitución y


democracia. Unión y diversidad. Soberanía y autonomía de los estados federales. Los
procesos de federalización. Conceptos y características esenciales de los estados
federales. Clasificaciones de los sistemas políticos federales. La confederación. Los
estados regionales. Federalismo en regresión. Federalismo en recuperación.

Federalismo como forma de Estado:

Formas de gobierno. Clasificación de la organización del poder como uno de los elementos
del estado (republicano - monárquico; presidencialista - parlamentaria; democrático -
autocrático; etc).

Formas de estado - clasificación de los estados en base a todos sus elementos. (territorio,
población, demografía, etc)

Con el avance de los estudios publicísticos, se distinguió entre las formas de gobierno y las
formas de Estado, asignándose a las primeras la clasificación de la organización del poder
como uno de los elementos del Estado (republicano - monárquico; presidencialista -
parlamentario; democrático - autocrático, etc.), y a las segundas, la clasificación de los
Estados sobre la base de la relación entre todos sus elementos: territorio, población y poder.

Por lo tanto, como el federalismo surgió como una división del poder en relación con el
territorio, ha sido considerado más recientemente como forma de Estado. Y, como
especialmente contrapuesto a la forma unitaria, el Estado federal presenta un sistema de
pluralismo territorial. Las diferentes actividades estatales están distribuidas entre el Estado
Central y el Estado miembro. La existencia de fronteras federales limita el poder del Estado
central sobre el Estado miembro y, a la inversa, limita también el poder del Estado miembro
sobre el central.

Además, cualquiera sea el origen del federalismo o de otras formas federativas, siempre es
una característica esencial el respeto a las autonomías y a las diversidades de las entidades
componentes. Esta característica es inherente a la forma federal de Estado y se distingue
particularmente de la forma unitaria por su estructura compleja y por la descentralización del
poder.
Federalismo, república, Constitución y democracia:

NO HAY FEDERALISMO SIN CONSTITUCIÓN

No puede existir una federación que no sea democracia

Desde su origen en la Constitución norteamericana de 1787, el federalismo nació ligado a los


conceptos de república y democracia propios de esa primera versión del Estado y del
constitucionalismo liberal o clásico. Esta asociación se mantuvo en el tránsito hacia la
democracia participativa y social contemporánea, reforzando los vínculos entre federalismo y
democracia.

Según la concepción de uno de sus padres fundadores, James Madison, expuesta en los
notables artículos 10 y 51 de los Federalist Papers, la república federal significaba una doble
garantía para la libertad y derechos de los ciudadanos, pues por una parte se limitaba el poder
mediante controles entre los diversos órdenes gubernamentales y se impedía el peligro de las
facciones, y por la otra, mediante el federalismo, se ampliaba además la participación popular
en las distintas esferas de gobierno: federal y estatales.

Asimismo, a partir de la experiencia norteamericana, el federalismo ha estado también


estrechamente unido al concepto de constitución. Según Daniel J. Elazar, un autor de gran
relevancia, “la constitución escrita es un producto del federalismo; ha sido ideada como
instrumento político que volviese posible la constitución o reconstitución de una sociedad
sobre base federal a través de procesos regularizados de decisión constitucional”.

Además, entre federalismo y democracia existe una relación profunda y estructural. No puede
existir una federación en un Estado que no sea democrático, ya que es de la esencia de los
sistemas totalitarios y autocráticos la concentración del poder. El federalismo, como
descentralización política del poder, tiene la autonomía de los Estados miembros como
característica esencial, que en modo alguno puede conciliarse con el totalitarismo y la
autocracia. Esta autonomía no es sólo formal, sino que representa un verdadero límite al
poder central, lo que permite preservar la libertad y garantizar los derechos fundamentales.

Por lo tanto, existe una convergencia de objetivos entre el sistema republicano como forma
de gobierno y el federal como forma de Estado: asegurar la libertad y los derechos de los
hombres y limitar el poder, mediante un sistema que combine participación, control recíproco
y descentralización efectiva.

3 artículos de la CN que hablan del federalismo

Art. 121.- Las provincias conservan todo el poder no delegado por esta Constitución al
Gobierno federal, y el que expresamente se hayan reservado por pactos especiales al tiempo
de su incorporación.

Art. 122.- Se dan sus propias instituciones locales y se rigen por ellas. Eligen sus
gobernadores, sus legisladores y demás funcionarios de provincia, sin intervención del
Gobierno federal.
Art. 123.- Cada provincia dicta su propia constitución, conforme a lo dispuesto por el artículo
5° asegurando la autonomía municipal y reglando su alcance y contenido en el orden
institucional, político, administrativo, económico y financiero.

Federalismo: Unión y diversidad:

El federalismo comporta la coexistencia de diversos órdenes gubernamentales en un mismo


territorio y tiene entre sus objetivos asegurar la unión de lo diverso, lo que implica el doble
propósito de respetar ambos elementos: la unidad nacional y la diversidad de las entidades
federadas. Esta forma de Estado se basa en el equilibrio entre la integración y la autonomía,
permitiendo que distintas comunidades con sus propias identidades convivan bajo una misma
estructura nacional.

El orden etimológico de la palabra “federalismo” hace referencia a un pacto, a un acuerdo de


unión entre diversas entidades, y es justamente de ese pacto que nace la federación. Este
pacto no es una mera alianza circunstancial, como en el caso de la confederación, sino una
unión más firme, duradera y estable que excluye la posibilidad de secesión unilateral.

La federación se distingue así de la confederación por su mayor estabilidad institucional,


jurídica y política, lo cual le permite constituirse en una forma de Estado apta para combinar
unidad y diversidad dentro de un marco constitucional común, respetando las autonomías
locales y asegurando la cohesión nacional.

Soberanía y autonomía de los estados federales

Soberanía: es la cualidad del poder. Según Jellinek, “la negación de toda subordinación o
limitación del Estado por cualquier poder. Poder soberano de un Estado es, por tanto, aquél
que no reconoce ningún otro poder superior a si; es, por consiguiente, el poder supremo o
independiente"”.

Autonomía: es una voz que proviene del griego y significa la posibilidad de darse la propia
ley. Tiene capacidad de gobierno propia y, con más precisión, la facultad de organizarse, en
las condiciones de la ley fundamental, de darse sus instituciones y de gobernarse por ellas con
presidencia de todo otro poder. Un profesor definió la autonomía como “una cualidad
específica de la corporación, que la distingue de otras corporaciones: su capacidad de
gobierno propia y, con más precisión, su facultad de organizarse, en las condiciones de la ley
fundamental, de darse sus instituciones y de gobernarse por ellas”.

"una cualidad específica: su capacidad de gobierno propia y, con más precisión, su facultad
de organizarse, en las condiciones de la ley fundamental, de darse sus instituciones y de
gobernarse por ellas con prescindencia de todo otro poder" Montaño. (CONCEPTO PROFE)

La jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia de la Nación ha indicado que: “Las


provincias conservan su soberanía en todo lo relativo a los poderes no delegados a la Nación,
como lo reconoce el artículo 121 de la Carta Fundamental”. Dicho artículo establece que “las
provincias conservan todo el poder no delegado por esta Constitución al Gobierno federal, y
el que expresamente se hayan reservado por pactos especiales al tiempo de su incorporación”.
La cuestión central reside en responder dónde reside la soberanía en los Estados
federales y cuál es el carácter de las provincias. Sobre este punto, existen cuatro
posiciones doctrinarias bien diferenciadas:

I. La soberanía reside en el Estado federal:

Los autores que sostienen esta posición entienden que hay una única soberanía en el Estado
federal, y que los estados particulares (como las provincias en Argentina) son autónomos,
pero no soberanos. Entre sus argumentos se encuentran:

a) el condicionamiento realizado por la Constitución Nacional a las constituciones


provinciales;

b) el predominio del derecho federal por sobre el de los estados miembros.

II. La soberanía reside en el poder constituyente:

Esta postura también considera que la soberanía es única dentro del Estado federal, pero que
se asienta específicamente en el poder constituyente del nivel federal. Es decir, el poder
supremo radica en quien dicta y reforma la Constitución Federal.

III. La soberanía reside en los Estados miembros:

Esta posición sostiene que las provincias o estados miembros son soberanos frente a un
gobierno federal que fue creado por ellos y al que se le atribuyeron facultades limitadas. Es
una postura generalmente sostenida por los antifederalistas, que ven en el Estado central una
creación subordinada de las unidades federadas.

IV. La soberanía está dividida y compartida entre los órdenes gubernamentales de la


federación:

Esta concepción dio origen al llamado federalismo dual, que establece que los poderes no
delegados al Estado federal y los no expresamente negados a los estados miembros, son
reservados a estos últimos. Así, se plantea una soberanía compartida entre el orden central y
los órdenes locales, dentro del marco de competencias definido constitucionalmente.

Al respecto, Juan Bautista Alberdi escribió que “la República Argentina se constituye en un
Estado federativo dividido en provincias, que conservan la soberanía no delegada
expresamente por la Constitución al gobierno central”.

Asimismo, Arturo M. Bas, si bien sostiene que las provincias son autónomas y no soberanas
en sentido pleno, aclara que ellas cuentan con todos los atributos de la soberanía en relación a
los asuntos o materias comprendidas dentro de sus facultades constitucionales. Es decir,
poseen soberanía funcional o limitada dentro del marco de su competencia constitucional.

PROCESOS DE FEDERALIZACIÓN:

En la teoría del federalismo han existido dos enfoques, tanto general como sobre los procesos
de federalización en particular: uno estático y otro dinámico.
Estático: puso enfoque en el análisis de los aspectos estructurales de los Estados federales, en
los problemas de la soberanía entre el gobierno federal y los Estados miembros, y en la forma
de creación por “agregación”, o sea, mediante la unión de los Estados miembros que originan
al Estado federal, como en Estados Unidos, Argentina, Suiza, etc.

Dinámico: este enfoque es más reciente y de mayor vigencia en los estudios actuales.
Prescinde de los debates sobre la soberanía y considera a la federalización como un proceso
de nacimiento de un Estado descentralizado, con algunas características institucionales
precisas, y cuya naturaleza es independiente de su forma de creación. En este aspecto, dicha
creación puede ser el resultado de fuerzas centrípetas -como la “agregación”- o centrífugas,
como la “devolución”, en que el Estado precedente unitario se descentraliza. Carl Friedrich
afirmó que el federalismo es más un proceso dinámico que un estereotipo o modelo estático,
ya que el juego de fuerzas centrífugas y centrípetas dentro del Estado puede hacer variar sus
características a lo largo del tiempo, en cuanto a su centralización o descentralización, porque
es una realidad política en permanente evolución.

Además, Loewenstein sostuvo que el Estado federal presenta un sistema de pluralismo


territorial. Las diferentes actividades estatales están distribuidas entre el Estado central y el
Estado miembro. Señaló como sus características esenciales: el Estado central tiene una
propia soberanía estrictamente separada de la soberanía de los Estados miembros; el Estado
central ejerce un dominio directo sobre los ciudadanos de todo el territorio nacional; la
distribución de competencias entre los diversos órdenes es la clave de la estructura federal; y
los fundamentos esenciales de las relaciones federales están fijados en un documento
constitucional formal.

Conceptos y características esenciales de los Estados federales:

Alexander Hamilton; "una asociación de uno o más estados en un único estado, en el cual la
autoridad de la Unión se extiende a todos los ciudadanos"

• Karl Loewenstein "en oposición al Estado unitario monolítico, el Estado federal presenta
un sistema de pluralismo territorial. Las diferentes actividades estatales están distribuidas
entre el Estado central y el Estado miembro"

Características esenciales:

a) El Estado central o "federación" tiene una propia soberanía estrictamente separada de la


soberanía de los Estados miembros.

b) El Estado central ejerce un dominio directo sobre los ciudadanos de todo el territorio
nacional.

c) La distribución de competencias entre los diversos órdenes es la clave de la estructura


federal, y

d) los fundamentos esenciales de las relaciones federales están fijados en un documento


constitucional formal (Karl Lowestein)

e) La división del poder en el territorio en dos o más órdenes de gobierno que actúan
directamente sobre sus ciudadanos;
f) La existencia de una Constitución en la cual participan en su reforma los entes territoriales
constitutivos de la Federación;

g) El reconocimiento de una genuina autonomía a los distintos órdenes de gobierno de la


federación, asegurada mediante la distribución constitucional de las respectivas competencias
en materia legislativa, ejecutiva, financiera, etc...

h) La participación de los Estados miembros en los órganos de gobierno de la federación, a


través de una Segunda Cámara, que usualmente es el Senado.

i) La existencia de un órgano, normalmente judicial, para dirimir los conflictos entre los
integrantes de la federación y asegurar la supremacia de la Constitución.

j) La existencia de procesos e instituciones que facilitan la colaboración intergubernamental.

Clasificaciones de los sistemas políticos federales:

1. Integrativos y devolutivos:
o Integrativos: son el resultado de la agregación de Estados previamente
independientes que dan origen al nuevo Estado, delegando competencias,
como en el caso de Estados Unidos, Argentina, México, etc.
o Devolutivos: son la consecuencia de la descentralización del poder operada en
Estados previamente unitarios, como Italia, España, Francia.
2. Simétricos y asimétricos:
o Simétricos: en estos sistemas, todas las unidades federadas poseen igual
estatus y competencia.
o Asimetrías políticas: referidas al distinto peso de las entidades federadas o
regionales en términos políticos, económicos, poblacionales, culturales, de
recursos naturales, etc.
o Asimetrías constitucionales: se relacionan con el diverso status que las leyes
supremas reconocen a los miembros de los Estados federales. Según Watts, no
es fácil encontrar un Estado federal que sea plenamente simétrico, ya que
siempre existen diferencias entre los componentes del Estado.

Nuestra federación era simétrica hasta la reforma constitucional de 1994, ya


que no existía diferencia entre las provincias, pero con el reconocimiento del
status especial a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que también es
miembro de la federación, el sistema presenta ahora dicha asimetría.

3. Duales y de coordinación:
o Duales: existe una clara separación de competencias entre el gobierno central
y las entidades subnacionales con mínimas áreas de superposición.
o De coordinación: implica un accionar conjunto y compartido del gobierno
federal y los Estados. Nuestro país comenzó a plasmar este federalismo de
cooperación en la década del 50, con diversos tratados interjurisdiccionales y
que encontró su concreción constitucional en la reforma de la Constitución
Nacional de 1994 y en las constituciones provinciales producidas luego de
1986 que insertaron cláusulas federales en tal sentido. El federalismo de
cooperación representa una tercera fase del federalismo normativo argentino.
4. Centralizados o descentralizados:
o Centralizados: aunque existe una estructura federal, el gobierno central retiene
una influencia significativa sobre las entidades subnacionales.
o Descentralizados: las entidades subnacionales gozan de una amplia
autonomía, y el gobierno central tiene una influencia limitada en sus asuntos
internos.

Esta clasificación debe analizarse desde un punto de vista normativo


(distribución formal de competencias) y también dinámico y realista
(incumplimiento o efectividad de esas normas en la práctica).

5. Con gobiernos presidencialistas o parlamentarios:


o Presidencialistas: el jefe de Estado o de gobierno es un presidente elegido y
existe una clara separación de poderes (ejecutivo, legislativo). Es el caso de
Estados Unidos, Argentina, Nigeria, Rusia.
o Parlamentarios: el jefe de gobierno es un primer ministro que emerge del
parlamento, y el poder ejecutivo depende de la confianza del legislativo. Es el
caso de Canadá, Australia, Alemania, Sudáfrica.

A consecuencia de dichas diversas formas de gobierno se observan contrastes


en el funcionamiento de los órganos ejecutivos en las federaciones. La forma
presidencialista ha dado lugar también a la denominación de federalismos
“ejecutivos”.

6. Con propósitos de división del poder o relacionados con la identidad:


o División del poder: están vinculados primariamente con la separación del
poder entre diferentes niveles de gobierno.
o Identidad: buscan preservar una significativa autonomía para grupos étnicos,
religiosos o lingüísticos.

Nuestro federalismo (Argentina) es:

 De agregación.
 Doblemente asimétrico, en lo político y constitucional.
 De coordinación.
 Centralizado.
 De gobierno presidencialista, fuertemente ejecutivo.
 Con propósitos de división del poder.

La Confederación

Las confederaciones fueron las primeras formas federativas en la historia y, en ciertos casos,
dieron posteriormente origen a federaciones, como los Estados Unidos, Suiza, Alemania y
Argentina.

La confederación también integra los sistemas políticos federales, ya que este es el género
amplio, y el federalismo, la confederación, los Estados regionales, etc., son las especies.

Sobre el concepto de confederación:


 George Jellinek expresó que era “la unión permanente de Estados independientes,
unión que descansa en un pacto; por el que se unen los Estados con el fin de proteger
el territorio de la confederación exteriormente y asegurar la paz interior”.
(CONCEPTO QUE SE UTILIZA).
 Peter W. Hogg indica que es una “floja o suelta asociación de Estados en la cual el
gobierno central está subordinado a los Estados”.
 Giuseppe de Vergottini afirma que es “una unión política entre Estados soberanos
regulada por el derecho internacional”.

Diferencias con la federación

 La base jurídica de la confederación es un tratado o pacto concertado entre las


entidades soberanas, mientras que el Estado federal se funda en una Constitución.
 En la confederación los Estados miembros conservan su soberanía, mientras que en la
federación dichos Estados poseen autonomía, aun cuando merece advertirse que
algunos autores y la jurisprudencia de la Corte Suprema de los Estados Unidos de
América sostienen la pluralidad de soberanías federales y estaduales.
 En la confederación, el poder se ejerce sobre los Estados y no sobre sus respectivos
ciudadanos, mientras que en la federación su imperium alcanza directamente a los
ciudadanos.
 Los derechos de nulificación y de secesión son derechos que corresponden a los
Estados miembros de una confederación, lo que no ocurre en el caso de las
federaciones. (LO MAS IMPORTANTE)
o La nulificación es la facultad de cualquiera de los Estados confederados para
juzgar la conveniencia y la oportunidad de los actos del poder confederado y
para negar su aplicación dentro de su territorio. (el estado puede decir, en mi
territorio no aplico la norma que me envía el Gob. central, debido a su
soberanía)
o La secesión es la atribución de dichos Estados miembros para separarse en
cualquier momento de la unión confederal. (poder del estado de retirarse de la
confederación.)

Como demostración de la variedad que presenta la realidad de los sistemas federales y la


complejidad de los conceptos que analizamos, se pueden señalar federaciones como la
canadiense, que en ciertas condiciones permitirían la secesión de una provincia.

ESTADOS REGIONALES

Los Estados regionales surgieron como consecuencia del avance de la descentralización de


los Estados anteriormente unitarios.

Se han señalado diferencias entre los Estados federales y los Estados regionales, no solo en
los aspectos históricos sino también en:

 Los alcances de la autonomía para ejercitar el poder constituyente, pues mientras


las provincias, Estados, etc., sancionan sus propias constituciones, las regiones
pueden en algunos casos sancionar estatutos, pero luego de ser aprobados por los
cuerpos legislativos estatales.
 Las mayores competencias están reservadas a las entidades componentes de una
federación, lo que normalmente no ocurre con los Estados regionales.
 La inexistencia de un Senado Federal como cámara representativa de las
autonomías territoriales en el caso de los Estados regionales.
 La participación en los procesos de revisión constitucional, pues las regiones no
intervienen en ellos, como en cambio lo hacen las entidades componentes de una
federación.
 El ejercicio de las funciones judiciales, pues las regiones carecen de órganos para
ello, mientras que los Estados federados tienen sus propios poderes diferentes del de
la federación.

Los Estados regionales integran los sistemas políticos federales, según lo considerado por la
doctrina.

Ejemplo: Italia, en la Constitución de 1947 y sobre la base de la Constitución española de la


Segunda República de 1931, establece un Estado regional, integrado por 20 regiones, de las
cuales 5 tenían un estatuto especial y 15 un estatuto ordinario. La descentralización del
Estado se reguló en la Constitución, con un reconocimiento de la autonomía de las regiones,
provincias y comunas, a las que reconoció sus respectivas competencias. Los Estatutos
regionales serán sancionados por las regiones, pero aprobados por el Parlamento.

FEDERALISMO EN REGRESIÓN Y RECUPERACIÓN

Federalismo en regresión: se da cuando el poder central reabsorbe competencias que antes


pertenecían a las entidades federadas, reduciendo su autonomía. Esto puede deberse a crisis
económicas, políticas autoritarias, reformas recentralizadoras, cuestiones de seguridad y
defensa.

Según el art. 121 de la Constitución Argentina, las provincias conservan todo el poder no
delegado por esta Constitución al gobierno federal. Los poderes remanentes son los
conservados por las provincias. Los poderes delegados al gobierno central son enumerados
(es decir, los ex lícitos más los implícitos del inc. 32 del art. 75). Los poderes provinciales
son indefinidos. Los concurrentes son coextensivos a la prosperidad, el adelanto y bienestar
de las provincias.

Federalismo en recuperación: se produce cuando las entidades subnacionales recuperan


facultades y autonomía, fortaleciendo al sistema federal. Ejemplo de esto en Argentina fue a
partir de 1983, cuando con la transición democrática se impulsaron reformas que
fortalecieron la autonomía de las provincias.

Pero es en 1987 cuando la “desferalización” toca fondo y empieza un camino lento de


recuperación. Los Estados unitarios se regionalizan. La comunidad académica confirma su
interés por las autonomías. El gobierno central no “sucursaliza” a las provincias. El diálogo
federal prosigue, aunque con sobresaltos. La descentralización del poder territorial se
enriquece siempre con su destinación nacional. Se puede considerar esto como una
recuperación, limitada, del federalismo.
3. EL FEDERALISMO ARGENTINO

El federalismo en el pensamiento de Alberdi

Juan Bautista Alberdi, a través de su célebre obra Bases, escrita en Valparaíso en 1852,
marcó una de las confluencias más trascendentes e importantes de nuestra historia. En
definitiva, su modelo de derecho público y organización constitucional fue la república
federal norteamericana.

Su pensamiento está expuesto principalmente en los capítulos XVII al XXIV de Bases:

 Cap. XVII: “Bases y puntos de partida para la Constitución del gobierno de la


República Argentina”: Enumera los antecedentes unitarios correspondientes a la
época del gobierno colonial y a los del período de la Revolución, y luego hace lo
propio con los antecedentes federativos de la República Argentina, tanto coloniales
como patrios. Habla de un sistema mixto que abrace y concilie las libertades de cada
provincia y las prerrogativas de toda la Nación.
 Cap. XVIII: “Del gobierno y su forma. La unidad pura es imposible”: Dice que
no hay cuestión sobre la forma de gobierno, que es la republicana, como fuera
proclamado por la revolución americana, y que reside originariamente en la Nación;
la democracia es la esencia misma del gobierno.
 Cap. XX: “Origen y causas de la descentralización del gobierno de la República
Argentina”: Indica que la descentralización política y administrativa de nuestro país
reconoce dos orígenes: uno mediato y anterior a la Revolución, y otro inmediato y
dependiente de ese cambio.
 Cap. XXI: “La federación pura no es posible en la República Argentina. Cuál
federación es practicable en aquel país”: Expresa que la federación pura no es
posible en la Argentina, puesto que la simple federación es una alianza y toda alianza
es revocable. Su ideal era el de un federalismo unitario y centralista. Alberdi
confundía la idea de federación pura con la de confederación, puesto que esta se
caracteriza por la posibilidad del ejercicio del derecho de secesión y nulificación, los
cuales no están reconocidos en el federalismo.
 Cap. XXII: “Idea de la manera práctica de organizar el gobierno mixto”: Destaca
la importancia de las dos cámaras y su distinto origen, con preeminencia del gobierno
central o general.
 Cap. XXIII: “Objetos y facultades del gobierno general”: Advierte su preferencia
por el unitarismo y por el mayor poder del gobierno general, pues dice que, sin la
unión de los intereses en un órgano central, no habrá provincias ni pueblo argentino,
sino misioneros, porteños, etc. y no argentinos. Solo es grande lo que es nacional.
 Cap. XXIV: Retira su idea acerca de una federación mixta o federación unitaria, pero
indica que para nuestro caso debe centralizarse aún más el sistema a adoptar.

Las normas principales de su obra Proyecto de Constitución sirvieron como fuente inmediata
del texto constitucional de 1853. Por ejemplo:
 Art. 2 sobre la forma de gobierno: forma de gobierno democrático, representativo y
federal. Y autoridades con asiento en la ciudad federal.
 Art. 40 sobre Poder Legislativo: 2 cámaras, una de diputados de la nación y otra de
senadores de las provincias.
 Art. 99 sobre distribución de competencias: las provincias conservan todas las
facultades no delegadas al gobierno central.

El federalismo en la Constitución de 1853

Los convencionales de Santa Fe de 1853 sancionaron nuestra Ley Suprema teniendo como
precedente el modelo norteamericano de 1787, que había establecido una república
presidencialista como forma de gobierno y el federalismo como forma de Estado. Otro
antecedente directo e inmediato fue el libro Bases de Alberdi.

El proyecto de Constitución de Alberdi y el texto sancionado por la Convención


Constituyente de 1853 guardan ciertas similitudes: la forma de Estado federal, el Congreso, el
Senado, la atribución del Congreso para sancionar los códigos de fondo, la atribución del
Presidente como jefe inmediato y local de la Capital, y la competencia de los tribunales
federales para resolver los conflictos entre las provincias y sus vecinos.

De conformidad con los principios de la federación norteamericana, nuestro Estado comportó


la coexistencia de distintos órdenes estatales y gubernamentales, el federal y los provinciales,
con una distribución de competencias que otorga al primero sólo las facultades delegadas en
forma expresa o implícita, mientras que a las provincias les corresponden las facultades
residuales, además de su propia autonomía institucional, política, financiera y administrativa.

En el Preámbulo se hizo referencia a la Confederación Argentina y a la reunión de su


Congreso General Constituyente. En el artículo 1° se establece: “La Nación Argentina
adopta para su gobierno la forma representativa, republicana y federal, según lo establece la
presente Constitución.”

También se advierten algunas diferencias entre el proyecto de Alberdi y la CN de 1853,


como:

 a) la competencia del Congreso para juzgar a los gobernadores de provincia por juicio
político (art. 41),
 b) la competencia de la Corte Suprema de Justicia para juzgar originariamente los
conflictos entre los poderes públicos de una misma provincia.

El federalismo en la reforma de 1860

Luego de la secesión de la provincia de Buenos Aires —que rechazó el Acuerdo de San


Nicolás de 1852 y no participó de la Convención de Santa Fe— continuaron los conflictos
con la Federación Argentina hasta la batalla de Cepeda (1859), donde el general Urquiza
triunfó. Como consecuencia, se firmó el Pacto de San José de Flores (1859) y luego el
Pacto Complementario de Paraná (1860), que significó la integración de Buenos Aires a la
Federación, previa reforma de la CN de 1853.

Dicha reforma se realizó por un procedimiento especial, por lo que algunos


constitucionalistas sostienen que se trató del ejercicio de un poder constituyente originario.
Esta reforma produjo 22 modificaciones importantes, con el objetivo de afirmar una mayor
descentralización del poder y fortalecer las autonomías provinciales, moderando la fuerte
influencia alberdiana.

Algunas de las reformas:

 Art. 3°: se estableció el principio de integridad territorial para la creación de nuevas


provincias, y que la Capital Federal debía ser determinada por una ley del Congreso,
previa cesión territorial.
 Art. 5°: se suprimieron dos requisitos fijados para el ejercicio de la autonomía
provincial: la revisión de las constituciones por parte del Congreso de la Nación, y la
gratuidad de la enseñanza primaria.
 Art. 6°: se precisó la redacción sobre la intervención federal para reducir el arbitrio de
las autoridades federales, indicando la necesidad de una previa requisición de las
autoridades provinciales.
 Art. 34: se estableció la incompatibilidad en el ejercicio de los cargos de miembros de
las Cortes de Justicia federales y de los tribunales provinciales.
 Arts. 36 y 41: se modificaron los requisitos para ser legislador.

Estas reformas profundizaron la descentralización del poder en nuestra Constitución,


orientándose nuevamente hacia el modelo federal norteamericano de 1787, como lo postulaba
Sarmiento.

El federalismo en la reforma constitucional de 1994

La reforma constitucional de 1994 tuvo como una de sus ideas fuerza la acentuación de la
descentralización del poder, centrada en tres capítulos: el federalismo, la autonomía
municipal y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Esta materia es una de las que más evidencia la distancia entre la norma constitucional y la
realidad, debido al proceso de centralización en el área metropolitana de Buenos Aires.
La Convención Nacional Constituyente de 1994 dedicó su segundo debate más extenso a
esta temática, tratando ampliamente sus distintos aspectos.

4. ASPECTOS INSTITUCIONALES Y POLÍTICOS DEL FEDERALISMO ARGENTINO.


Los 4 órdenes de gobierno de la federación argentina

Luego de la reforma constitucional de 1994, existen cuatro órdenes de gobierno en la


federación argentina:

1. El gobierno federal (arts. 44 al 120 de la CN).


2. Los gobiernos de provincia (arts. 121 al 128).
3. El gobierno autónomo de la Ciudad de Buenos Aires (art. 129), que tiene naturaleza
de ciudad-estado, distinta de las provincias y municipios.
4. Los gobiernos municipales autónomos (arts. 5 y 123).

La consagración constitucional de las autonomías de la Ciudad de Buenos Aires y de los


municipios significan incuestionablemente la afirmación del federalismo, por la íntima
relación entre estas instituciones.

Ahora la sociedad federal argentina está integrada por el gobierno federal, 23


provincias y la ciudad-Estado de Buenos Aires, que tienen entre sí relaciones federales
directas.

En la misma línea de fortalecimiento del federalismo, se debe inscribir la posibilidad del


nivel regional, para el desarrollo económico y social, pero no como un gobierno político de
un conjunto de provincias.

Distribución de competencias

Según Alberdi y Gorostiaga, las provincias tienen poderes conservados e ilimitados, y el


gobierno federal ejercita los delegados en forma expresa o implícita, y, por lo tanto, son
poderes limitados.

Las clasificaciones efectuadas por la doctrina sobre las relaciones de nuestra estructura
federal mantienen su vigencia. En tal sentido se recuerdan las relaciones de:

 Subordinación: art. 5 y 31 de supremacía constitucional.


 Participación: de las provincias y de la Ciudad de Buenos Aires en el gobierno
federal, específicamente en el Senado.
 Coordinación: delimitación de competencias de los gobiernos federal, provinciales y
de la Ciudad Autónoma.

Igualmente, tienen actualidad las distintas clasificaciones de competencias entre gobierno


federal y provincias:

 Conservadas por las provincias (art. 121): dictar su constitución, crear regiones,
ejercer el poder de policía.
 Delegadas al gobierno federal: fundamentalmente las expresas de los distintos
órganos del gobierno federal (arts. 75, 85, 86) y las implícitas del Congreso (art. 75
inc. 32). También se incluyen aprobar o desechar nuevos tratados internacionales,
legislar acciones positivas para garantizar la igualdad real (art. 75 inc. 23), dictar
DNU en condiciones determinadas (excluyendo materia penal, tributaria, electoral y
partidos políticos).
 Concurrentes entre los órdenes gubernamentales (arts. 41, 125): impuestos
directos internos (art. 75 inc. 2), atribuciones vinculadas con los pueblos indígenas
argentinos (art. 75 inc. 17), y lo estatuido en la cláusula de progreso (art. 75 inc. 19).
 Compartidas: que requieren la voluntad conjunta de los órdenes gubernamentales,
como la ley-convenio de coparticipación y el órgano fiscal federal; así como las
transferencias de competencias, servicios y funciones (art. 75 inc. 2).
 Excepcionales:
o Para el gobierno federal: creación de impuestos directos (art. 75 inc. 2).
o Para los gobiernos de provincia: dictado de los códigos de fondo hasta tanto
los dicte el Congreso; armar buques de guerra o levantar ejércitos en caso de
invasión exterior o peligro inminente (art. 126).

Además, existen:

 Competencias prohibidas a las provincias (porque fueron delegadas al gobierno


federal).
 Competencias prohibidas al gobierno federal (porque fueron conservadas por las
provincias).
 Competencias prohibidas a todo orden gubernamental, como la concesión de
facultades extraordinarias, la suma del poder público o la violación de derechos de la
parte dogmática de la CN (art. 29).

Nuevas competencias incorporadas por la reforma constitucional de 1994

Al gobierno federal:

1. Establecer y modificar asignaciones específicas de recursos coparticipables, por


tiempo determinado y por ley especial (art. 75 inc. 3).
2. Proveer al crecimiento armónico de la Nación y al poblamiento del territorio;
promover políticas diferenciadas para equilibrar el desigual desarrollo relativo de
provincias y regiones (art. 75 inc. 19).
3. Sancionar leyes de organización y base de la educación, que consoliden la unidad
nacional respetando las particularidades provinciales y locales (art. 75 inc. 19).
4. Aprobar o desechar tratados internacionales incorporados por la reforma: sobre
derechos humanos con futura jerarquía constitucional, tratados de integración, normas
de organismos supranacionales, y conocer los tratados celebrados por provincias (arts.
75 inc. 22 y 24, y 124).
5. Legislar medidas de acción positiva para garantizar la igualdad real de oportunidades
y de trato (art. 75 inc. 23).

A las provincias:
1. Dictar constituciones provinciales conforme al art. 5º, asegurando la autonomía
municipal y regulando su contenido institucional, político, administrativo, económico
y financiero (art. 123).
2. Crear regiones para el desarrollo económico y social y establecer órganos para su
cumplimiento (art. 124).
3. Celebrar convenios internacionales bajo ciertas condiciones (art. 124).
4. Ejercer potestades derivadas del dominio originario de los recursos existentes en su
territorio (art. 124).

En cuanto a competencias compartidas (art. 75 inc. 2):

1. Establecimiento del régimen de coparticipación por ley-convenio entre Nación y


provincias.
2. Prohibición de transferencias de competencias, servicios o funciones sin la
reasignación de recursos aprobada por ley del Congreso.
3. Fiscalización de la coparticipación y transferencia de servicios a cargo de un
organismo fiscal federal con representación de todas las provincias y la Ciudad de
Buenos Aires.

El Senado y su rol federal

El Senado es el órgano federal por antonomasia, debido a la representación paritaria de las


provincias, siguiendo el modelo de la Constitución norteamericana de 1787. Sin embargo, a
lo largo de la historia no pudo cumplir adecuadamente su función.

La reforma constitucional de Santa Fe y Paraná de 1994 introdujo profundas


modificaciones para que el Senado pudiera desempeñar eficazmente su rol en el sistema
federal:

a) Incorporación del tercer senador por provincia:

Se agregó un tercer senador, que debe pertenecer al segundo partido más votado. Esto no
alteró la igualdad de representación por provincia. CABA también tiene tres senadores. El
convencional García Lema lo vinculó a la consolidación del sistema democrático. Paixao
defendió que equilibraba la representación sin afectar el principio de paridad. Otros
convencionales se opusieron, argumentando que afectaba el federalismo, favorecía la
partidocracia y asimilaba el Senado a la Cámara de Diputados.

b) Elección directa y reducción del mandato de senadores:

El art. 54 estableció la elección directa de los senadores, reemplazando la elección indirecta


por las legislaturas provinciales y el Colegio Electoral en la Capital. Esta medida buscó
asegurar la soberanía popular y la legitimidad democrática, como explicó el convencional
Alfonsín.
A su vez, el art. 56 modificó el anterior art. 48, reduciendo el mandato de 9 a 6 años,
permitiendo elecciones cada dos años en lugar de cada tres.

c) Acentuación del rol federal del Senado:

La reforma reforzó el papel del Senado como cámara de origen en dos cuestiones
fundamentales:

 La ley-convenio de coparticipación impositiva.


 Las iniciativas sobre crecimiento armónico del país, poblamiento del territorio y
políticas diferenciadas para equilibrar el desarrollo de las provincias (art. 75 inc. 2 y
19).

En un sistema bicameral, el carácter de cámara de origen es clave, ya que su voluntad


puede prevalecer sobre la de la cámara revisora.

ASPECTOS FINANCIEROS DEL FEDERALISMO.

La coparticipación impositiva

a. La distribución de competencias en materia impositiva en la Constitución

Para el gobierno federal:

 Impuestos indirectos externos (aduaneros): en forma excluyente y permanente.


 Impuestos indirectos internos: en forma permanente y concurrente con las
provincias.
 Impuestos directos: en forma excepcional.

Para las provincias:

 Impuestos indirectos internos: en forma permanente y concurrente con el gobierno


federal.
 Impuestos directos: en forma excluyente y permanente, salvo que el gobierno
federal haga uso de sus facultades. (arts. 75, 121 y 126).

La reforma define con claridad la distribución de competencias entre el gobierno federal y


provincias, con relación a los tributos indirectos externos, como nacionales; a los tributos
indirectos internos, con carácter de concurrentes; y a los tributos directos, como
correspondientes sólo en forma excepcional al gobierno federal.

Tampoco son coparticipables los tributos que corresponden a las provincias que poseen
recursos naturales, como por ejemplo las regalías del petróleo.
b. La coparticipación impositiva en la reforma constitucional

La reforma, al constitucionalizar la coparticipación impositiva bajo estrictas condiciones,


también cumplió su objetivo de fortalecer el federalismo.

El inciso 2° del art. 75 prescribe como coparticipables a los tributos indirectos internos y
a los directos que en forma excepcional recaude el gobierno nacional, salvo la parte o el
total de ellos que tengan asignación específica.

Dejan de ser coparticipables los impuestos indirectos internos y los directos que en forma
excepcional recaude el gobierno federal, cuando tienen en parte o en su totalidad una
asignación específica.

Para ello, el art. 75 inc. 3 establece que las leyes que creen o modifiquen estas asignaciones
específicas deben tener:

 un tiempo determinado,
 ser sancionadas por mayoría absoluta del total de los miembros de cada Cámara,
 y cumplir con el quórum especial previsto.

La ley-convenio de coparticipación

El mismo art. 75 inc. 2 dispone:

“Una ley convenio, sobre la base de acuerdos entre la Nación y las provincias,
instituirá regímenes de coparticipación de estas contribuciones, garantizando la
automaticidad en la remisión de los fondos”.

Esta ley-convenio debe cumplir las siguientes condiciones:

1. El Senado será la cámara de origen.


2. La sanción deberá ser por mayoría absoluta de la totalidad de los miembros de cada
Cámara.
3. No puede ser modificada unilateralmente.
4. No puede ser reglamentada.
5. Debe ser aprobada por las provincias.
6. La distribución entre la Nación, las provincias y la Ciudad de Buenos Aires se
efectuará en relación directa a las competencias, servicios y funciones de cada una
de ellas, contemplando criterios objetivos de reparto: equidad, solidaridad y
prioridad para lograr un grado equivalente de desarrollo, calidad de vida e
igualdad de oportunidades.
7. Debe haber concertación entre el presidente, los gobernadores y el jefe de Gobierno
de CABA.
8. Una vez aprobada en el Congreso, debe ser ratificada por las legislaturas
provinciales.
La incorporación del instituto de la ley-convenio a la Constitución es una trascendental
reforma destinada a afianzar el federalismo de concertación como una relación
financiera entre Nación y provincias.

Criterios de distribución

Distribución primaria

Se da entre:

a) la Nación,

b) las provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Esta distribución debe tener en cuenta las asignaciones específicas y una relación directa
con las competencias, servicios y funciones de cada una de ellas, contemplando criterios
objetivos de reparto.

La CN establece además en este punto que:

“No habrá transferencia de competencias, servicios o funciones sin la respectiva


reasignación de recursos, aprobada por ley del Congreso cuando
correspondiere y por la provincia interesada o la Ciudad de Buenos Aires, en
su caso.”

Distribución secundaria

Se da entre las provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Los criterios de reparto
deben ser:

 Objetivos: claramente determinados, razonables y exentos de parcialidad.


 Equitativos: con justicia en el caso concreto, por ejemplo, a mayor capacidad
contributiva o poblacional, corresponde una mayor participación.
 Solidarios: con ayuda mutua entre las provincias, por ejemplo, mediante
redistribución a las más rezagadas.
 Prioritarios para el logro de un grado equivalente de desarrollo, calidad de vida
e igualdad de oportunidades en todo el territorio nacional.

El organismo fiscal federal

La reforma constitucional, en el art. 75 inc. 2, dispone:

“Un organismo fiscal federal tendrá a su cargo el control y fiscalización de la


ejecución de lo establecido en este inciso, según lo determine la ley, la que deberá
asegurar la representación de todas las provincias y de la Ciudad de Buenos
Aires en su composición”.

Esta fue una decisión trascendente del constituyente, que otorgó jerarquía constitucional a
un organismo con funciones similares a las que actualmente cumple la Comisión Federal de
Impuestos (Ley 23.548).

Funciones del organismo:

 Interpretación de la Ley de Coparticipación.


 Ejecución de la misma.
 Asesoramiento a los fiscos adheridos.
 Tribunal administrativo para decidir si los gravámenes locales se oponen al régimen
de coparticipación.

Sus resoluciones pueden ser recurridas ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

Pautas federales del presupuesto nacional

La otra gran materia donde la reforma introdujo lineamientos de federalismo financiero es el


presupuesto nacional.

El art. 75 inc. 8 establece que dicho instrumento debe ser fijado por el Congreso conforme a
las pautas del art. 75 inc. 2, es decir:

 En relación directa con las competencias, servicios y funciones de la Nación, las


provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
 Contemplando criterios objetivos de reparto.

El inciso también establece que el presupuesto general de gastos y cálculo de recursos debe
efectuarse:

“Sobre la base del programa general de gobierno y al plan de inversiones públicas”.

La doctrina clásica del derecho financiero lo considera un instrumento de gobierno, de


administración y de planificación.

En consecuencia, tanto el gasto público como el cálculo de recursos previstos por el


presupuesto deben respetar las pautas constitucionales: objetividad, equidad, solidaridad y
prioridad, con el objetivo de lograr un grado equivalente de desarrollo, calidad de vida e
igualdad de oportunidades en todo el país.

El inciso contiene una política constitucional que vincula el presupuesto con la


regionalización, integración, descentralización y el fortalecimiento de las autonomías
provinciales, de la Ciudad de Buenos Aires y de los municipios.
Además, la ley-convenio y el presupuesto nacional deben establecer criterios precisos
para las transferencias de competencias, servicios y funciones de la Nación a las
provincias, lo que requiere reasignaciones de recursos y concertación con los respectivos
órdenes gubernamentales.

ASPECTOS ECONÓMICOS Y SOCIALES DEL FEDERALISMO:

a. El Banco Federal

El art. 75 inc. 6 establece que corresponde al Congreso:

“establecer y reglamentar un banco federal con facultad de emitir moneda, así como
otros bancos nacionales”.

“El carácter federal que ahora le impone la Constitución al banco encargado de la emisión de
la moneda, no es sólo una cuestión de nombre, sino que define la política constitucional en el
sentido de que las provincias deberán intervenir en el gobierno de dicha institución. Será
el Congreso, por ley, quien defina dicha intervención”. — Opinión de Quiroga Lavié.

Las regiones: concepto constitucional y desarrollo

El art. 124 de la Constitución Nacional dispone en su primera parte:

“Las provincias podrán crear regiones para el desarrollo económico y social y


establecer órganos con facultades para el cumplimiento de sus fines”.

La región es objeto de análisis por diversas ciencias sociales. En este sentido, la región tiene
diversas concepciones. La primera distinción proviene de Francois Perroux, quien
diferencia:

 Región homogénea: atiende a características económico-sociales similares en una


determinada extensión geográfica.
 Región polarizada, funcional o nodal: se basa en la interdependencia entre núcleos
centrales o polos y áreas periféricas satelitales, formando un espacio heterogéneo pero
complementario.
 Región plan: está determinada por los fines de las planificaciones y programaciones
económicas.

Desde la sociología, Alfredo Poviña definió a la región como:

“Un agrupamiento sociológico, de tipo geográfico polarizado, en el que el predominio


de los indicadores unificantes (espacio físico, estructura económica y estilo de vida)
produce una conciencia de unidad regional, que sirve como instrumento natural para
la integración de la comunidad”.

Las regiones pueden clasificarse en:


 Supranacionales: cuando comprenden más de un país (ej. Mercosur, Unión Europea,
Nafta).
 Endonacionales: cuando comprenden partes de un país (como el caso argentino tras
la reforma constitucional).

También pueden existir zonas dentro de una provincia, como subdivisiones regionales
de tipo funcional.

Fines, organización, funcionamiento y limitaciones de las regiones

El art. 124 prescribe que las regiones se podrán crear “para el desarrollo económico y
social”. Esto representa una definición clave del constituyente sobre esta institución.

1. Finalidad: La región debe promover el desarrollo económico y social.


2. Limitación: La región no puede constituir un nuevo nivel de gobierno político. En
Argentina existen cuatro órdenes de gobierno: el federal, los provinciales, el de la
Ciudad de Buenos Aires y los municipales. La región tiene un carácter adjetivo y
funcional.
3. Naturaleza jurídica: Según Hernández, la región posee personalidad jurídica
pública estatal, con carácter adjetivo de decisión, limitada a sus fines y cuya
creación depende de la voluntad de las provincias.
4. Función federal: Las regiones deben existir para fortalecer el federalismo
argentino, no para centralizar el país ni afectar la autonomía provincial o municipal.
5. Autonomía provincial: Solo las provincias, y de manera potestativa, pueden crear
regiones. El gobierno federal no está facultado para hacerlo por ley nacional. Esta
limitación busca impedir la formación de regiones con criterio centralista y reafirma
que la regionalización es una herramienta de descentralización federal.

Sin embargo, el gobierno federal puede participar en el proceso de regionalización,


conforme al mandato del art. 75 inc. 19, que lo obliga a:

“promover políticas diferenciadas que tiendan a equilibrar el desigual desarrollo


relativo de provincias y regiones”.

El art. 124 también establece que las provincias pueden “establecer órganos con facultades
para el cumplimiento de sus fines”. Dichos órganos tienen una finalidad exclusivamente
económica y social y no deben incursionar en cuestiones políticas que lesionen las
competencias provinciales o municipales.

La naturaleza sectorial, instrumental y adjetiva de la región aconseja una estructura


flexible, no burocrática, integrada por autoridades provinciales u órdenes
gubernamentales partícipes.

Según Frías, los órganos regionales podrían organizarse de la siguiente manera:

 Asamblea de Gobernadores: como instancia máxima.


 Comité Ejecutivo: encargado de la gestión operativa.
 Secretaría Técnica: encargada de la implementación técnica.
 Parlamento Regional: integrado por delegaciones de las legislaturas provinciales.

Estos órganos tendrían doble competencia:

 Aquella que las provincias determinen en función de problemáticas regionales.


 Aquella vinculada a la administración de competencias transferidas por el
gobierno nacional.

Estado actual de las regiones: La Región Centro

Desde la reforma de 1994, solamente se creó una región: la Región Centro, integrada por
Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos. Su estructura institucional está compuesta por:

a) Junta de Gobernadores

Integración: Gobernadores de las provincias miembros.

Funciones:

 Conducir políticamente el proceso de regionalización.


 Promover políticas regionales mediante Protocolos.
 Fomentar la participación de la Región Centro en el Mercosur.
 Incentivar la participación de los municipios en las políticas de la región.

b) Comité Ejecutivo

Integración: Ministros provinciales.

Funciones:

 Proponer proyectos a la Junta de Gobernadores.


 Ejecutar las propuestas aprobadas.

c) Comisión Parlamentaria Conjunta

Integración: Legisladores de las cámaras provinciales.

Funciones:

 Deliberativas.
 Consultivas.
 Generadoras de propuestas.

d) Secretaría Administrativa

Integración: Funcionarios designados por las provincias miembros.


Funciones:

 Funciones administrativas.
 Ejecutar tareas ordenadas por el Comité Ejecutivo y la Junta de Gobernadores.

La sede es rotativa entre las provincias que integran la región.

Provincias y convenios internacionales

La reforma constitucional de 1994 reconoció a las provincias la potestad de celebrar


convenios internacionales, conforme al art. 124 de la Constitución Nacional. Se utilizó la
expresión “convenios internacionales” para distinguirlos de los “tratados
internacionales” del gobierno federal, celebrados en ejercicio de facultades delegadas en
política exterior.

También se diferencia de los llamados “tratados parciales”, que son pactos


interprovinciales.

Las provincias, en virtud de su autonomía, pueden celebrar convenios internacionales


respetando ciertas condiciones:

1. No deben ser de carácter político, ya que afectarían la política exterior, que es


competencia exclusiva del gobierno nacional.
2. No deben ser incompatibles con la política exterior de la Nación, como por
ejemplo, realizar acuerdos con Estados no reconocidos por Argentina o con los que
está en conflicto.
3. No deben afectar las facultades delegadas al gobierno federal, ni el crédito
público de la Nación.
4. Deben realizarse con conocimiento del Congreso Nacional.

Aunque el Congreso no puede aprobar ni desaprobar el convenio, puede:

 Ejercer control de constitucionalidad.


 Requerir intervención federal si se violan principios de la Constitución Nacional.
 Actuar en virtud de la eventual responsabilidad internacional del Estado
argentino (Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados).

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