0% encontró este documento útil (0 votos)
27 vistas22 páginas

U1T3

La insuficiencia renal crónica (IRC) afecta la absorción y excreción de nutrientes, llevando a complicaciones como malnutrición proteico-calórica y desequilibrios hidroelectrolíticos. La progresión de la enfermedad se divide en fases que van desde la disminución de la reserva renal hasta el síndrome urémico, que requiere diálisis o trasplante. Es crucial ajustar la dieta y el aporte de nutrientes según la capacidad del paciente para excretar o retener sustancias.

Cargado por

isooota
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
27 vistas22 páginas

U1T3

La insuficiencia renal crónica (IRC) afecta la absorción y excreción de nutrientes, llevando a complicaciones como malnutrición proteico-calórica y desequilibrios hidroelectrolíticos. La progresión de la enfermedad se divide en fases que van desde la disminución de la reserva renal hasta el síndrome urémico, que requiere diálisis o trasplante. Es crucial ajustar la dieta y el aporte de nutrientes según la capacidad del paciente para excretar o retener sustancias.

Cargado por

isooota
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

TEMA 3 Alimentación en casos

de disfunción renal.
Cuidados de Enfermería

1. INTRODUCCIÓN
La enfermedad renal puede alterar de forma aislada alguna de las funciones renales,
pero lo más frecuente en clínica es la insuficiencia renal global, que aunque se relaciona
con una disminución de la filtración glomerular, es una situación que conlleva el fallo de
todas las funciones renales.
En la Insuficiencia Renal Crónica (IRC) se encuentra alterada la absorción, el
metabolismo y/o la excreción de una gran cantidad de nutrientes. Existe una retención
de productos nitrogenados; menor capacidad para eliminar agua, sodio, potasio, calcio,
magnesio, fosfato, ácidos inorgánicos y orgánicos y otros compuestos; retención de
fosfatos; disminución de la absorción intestinal de calcio, hierro, folatos, vitamina
D3 y aminoácidos; riesgo de desarrollar deficiencias de ácido fólico, vitaminas C, B6
y 1,25-dihidroxicolecalciferol; predisposición a retener las toxinas que se ingieren en
pequeñas cantidades y son eliminadas por el riñón; hay intolerancia a los hidratos de
carbono, alteraciones en el metabolismo de los lípidos y de las proteínas. Por lo tanto, en
la IRC existe una reducción del filtrado glomerular y una alteración de las otras funciones
renales, que en su progresión conducen al síndrome urémico que es incompatible con la
vida en estadios avanzados y que requiere, ineludiblemente, tratamiento mediante diálisis
y transplante renal.
La Insuficiencia Renal Aguda (IRA) es la disminución brusca de la función renal con o
sin diuresis mantenida y retención de productos nitrogenados. Habitualmente es reversible,
pero conlleva una alta morbimortalidad por la gravedad de las patologías asociadas y las
frecuentes complicaciones. Genera un estado hipercatabólico que exige la administración
de preparados individualizados de nutrición enteral y/o parenteral. Dada la gran variabilidad
entre estos pacientes, nos vamos a centrar en la insuficiencia renal crónica.

Unidad 1. Tema 3. Alimentación en casos de disfunción renal. Cuidados de Enfermería. 67


2. INSUFICIENCIA RENAL CRÓNICA
2.1. MECANISMO DE PRODUCCIÓN.
En la IRC se observa una destrucción progresiva de la nefrona. Podemos
esquematizar las secuencias fisiopatológicas en varias fases de acuerdo con el grado de
función renal residual:
- Fase inicial: disminución de la reserva renal. El número de nefronas
funcionantes puede reducirse a la mitad sin que se observen alteraciones
significativas. El paciente que ha perdido la mitad de sus nefronas como
consecuencia de la progresión lenta de una nefropatía suele estar asintomático.
A largo plazo, el aumento compensador de la carga funcional de las nefronas
intactas predispone el desarrollo de esclerosis glomerular, con el consiguiente
deterioro de la función renal. No es necesario restricción proteica en la dieta
y generalmente esta no suele ser especial, salvo en presencia de edemas o
hipertensión que será necesario restringir la cantidad de sodio.
- Fase intermedia: insuficiencia renal. Cuando la función renal residual
se encuentra entre el 25- 50 % de su valor normal, aparecen alteraciones
bioquímicas, especialmente retención de nitrógeno. Se mantienen los
balances de sodio, potasio y fosfato. También se mantiene el balance del
agua debido a los mecanismos de concentración y dilución, pero a medida
que disminuyen las nefronas, se hace menor el margen de variación de la
osmolaridad de la orina y un porcentaje de agua urinaria será osmóticamente
obligada. En esta fase se desarrolla una acidosis sistémica moderada y anemia.
Puede presentarse nicturia, anorexia, astenia y pérdida de peso.
- Fase avanzada: fracaso renal. Cuando el número de nefronas es inferior
al 25 % de lo normal se desarrollan las alteraciones características del
síndrome nefrótico. Durante esta fase se observa una marcada retención
de nitrógeno, a la que se asocia acidosis, hiperfosfatemia, hipocalcemia,
hiponatremia, hiperpotasemia y profunda alteración de la concentración-
dilución. Es prácticamente constante la anemia y la hipertensión, y las
nefronas funcionantes tratan de mantener el balance del sodio.
- Fase terminal. Si el número de nefronas funcionantes es inferior al 5 %,
el síndrome urémico se hace evidente. Esta situación se caracteriza por:
elevación en el plasma de productos nitrogenados (urea y creatinina); acidosis
y desequilibrio hidroelectrolítico; alteraciones gastrointestinales (náuseas,
vómitos, anorexia), el cuadro clínico se puede complicar con pérdida de peso,
atrofia muscular y caquexia; deterioro de las funciones endocrinas (resistencia
insulínica e hiperpatiroidismo); anomalías en las fracciones plasmáticas de
lipoproteínas; deterioro progresivo del estado nutricional.

68 Unidad 1. Tema 3. Alimentación en casos de disfunción renal. Cuidados de Enfermería.


En general, podemos decir que la insuficiencia renal es un fallo de regulación.
Mientras que la persona sana responde a variaciones de la ingesta y mantiene el volumen y
la composición del medio interno, el paciente con una insuficiencia renal no puede hacerlo
y necesita que el aporte de nutrientes, agua y electrolitos se ajuste a su capacidad para
excretar o retener sustancias.

2.2. COMPLICACIONES.
La IRC se asocia a múltiples complicaciones clínicas, la mayoría inespecíficas y
relacionadas con la fisiopatología que hemos descrito anteriormente. Su aparición depende
del grado de insuficiencia, tiempo de evolución, existencia o no de un adecuado tratamiento
y presencia de otras patologías. Entre estas se encuentran:
- Hidroelectrolíticas: en fases avanzadas puede presentarse deshidratación
o hipervolemia con hipernatremia o hiponatremia dilucional, asociadas a
perdidas extrarrenales (vómitos, diarrea, etc.) o a excesiva ingesta de agua
respectivamente. El potasio, el fosfato y el sulfato están aumentados, mientras
que el calcio está disminuido.
- Endocrino-metabólicas: enlentecimiento en la utilización de la glucosa por
resistencia a la insulina. Las funciones tiroidea, hipofisaria y suprarrenal son
normales, aunque con frecuencia se observan alteraciones en los niveles
plasmáticos de algunas hormonas. Como respuesta a la hipocalcemia y a la
hiperfosfatemia se desarrolla hiperparatiroidismo secundario, que combinado
con la disminución de 1,25 dihidroxi-vitamina D, con la consiguiente
malabsorción del calcio, la acidosis y la alteración del metabolismo óseo del
colágeno dan lugar a la aparición de osteodistrofia renal.
- Digestivas: las más frecuentes son la anorexia, náuseas y vómitos, que tienden
a mejorar con el inicio de la diálisis. Es frecuente la úlcera gástrica.
- Dermatológicas: lesiones cutáneas por rascado debido a un intenso prurito,
equimosis, palidez o hiperpigmentación.
- Neurológicas y psicológicas: inicialmente se presenta una menor capacidad
de concentración, fatiga e insomnio y posteriormente aparece una neuropatía
con alteraciones en la sensibilidad de los miembros inferiores.
- Hematológicas: existe anemia normocítica y normocroma, secundaria al
déficit de secreción de eritropoyetina por el riñón, al efecto de las toxinas
urémicas sobre la médula ósea, a las pérdidas gastrointestinales y a las
pérdidas durante la hemodiálisis. Además, existe tendencia al sangrado y
equimosis espontáneas por aumento del tiempo de hemorragia, disminución
del factor III plaquetario y alteración en la adhesión y agregación plaquetaria.
- Inmunológicas: la función leucocitaria y el quimiotactismo están alterados
como consecuencia de la acidosis, hiperglucemia, malnutrición proteico-
calórica y la hiperosmolaridad plasmática y tisular.

Unidad 1. Tema 3. Alimentación en casos de disfunción renal. Cuidados de Enfermería. 69


- Cardiovasculares: la más frecuente es la hipertensión arterial debida a la
sobrecarga hídrica que mejora con la diálisis. La retención de líquidos puede
originar una insuficiencia cardíaca congestiva o edema pulmonar.

3. MALNUTRICIÓN EN LA INSUFICIENCIA RENAL


Es frecuente en estos pacientes la malnutrición proteico-calórica. Los grupos de
riesgo son: los enfermos mayores con otras patologías asociadas, los diabéticos y los
pacientes que han tomado esteroides de forma prolongada (transplantados renales,
enfermos con patología autoinmune, etc.) que han disminuido las reservas proteicas y
presentan menor tolerancia al estado hipercatabólico de la insuficiencia renal.
Las causas de malnutrición en pacientes con IRC son:
- Ingesta inadecuada: la anorexia por múltiples causas (trastornos digestivos
y psicológicos, la alteración del gusto, la sensación de plenitud abdominal
en la diálisis peritoneal continua ambulatoria) es muy frecuente en el curso
de la enfermedad renal. Además, las exigencias diagnósticas y terapéuticas
condicionan horas y días de ayuno. A todo esto hay que añadir las
restricciones dietéticas de proteínas, potasio, fósforo y sal, que condicionan
una disminución en el contenido vitamínico.
- Alteraciones en la absorción y el metabolismo de los nutrientes: disminuye
la absorción del hierro, calcio, vitaminas hidrosolubles y aminoácidos. Hay
una tendencia a la hiperpotasemia, hiperfosfatemia y un incremento de la
urea por una menor eliminación y aumento del catabolismo.
- Alteraciones endocrinas y metabólicas: se presentan numerosas alteraciones
hormonales, entre las que cabe destacar las elevadas concentraciones
séricas de hormonas catabólicas (cortisol, epinefrina, glucagón y
hormona paratiroidea y del crecimiento) y la resistencia a la insulina. El
hiperparatiroidismo secundario a la hipocalcemia favorece el catabolismo
proteico y la gluconeogénesis hepática. El aumento de producción de glucosa,
la resistencia insulínica y el aumento de glucagón determinan la intolerancia a
los hidratos de carbono. Se observan también alteraciones en el metabolismo
de los lípidos con aumento de las lipoproteínas de baja densidad (VLDL y LDL)
y disminución del HDL colesterol.
- Procesos catabólicos intercurrentes: en el enfermo con IRC se presentan
con frecuencia infecciones, alteraciones digestivas, insuficiencia cardíaca,
intervenciones quirúrgicas, etc. Todas estas situaciones pueden alterar la
ingesta de alimentos y provocar un aumento de las necesidades.
- Pérdidas de nutrientes en la diálisis: los procedimientos de diálisis en sí mismo
pueden contribuir a la malnutrición bien por perdidas de nutrientes o por

70 Unidad 1. Tema 3. Alimentación en casos de disfunción renal. Cuidados de Enfermería.


efectos catabólicos. Se estima que pueden perderse de 9-13 g. de aminoácidos
por sesión de hemodiálisis y 4-6 g. por sesión de diálisis peritoneal. Existen
pruebas de que la hemodiálisis induce catabolismo, de modo que el balance
de nitrógeno es invariablemente negativo los días de diálisis. Los factores
responsables, están relacionados con la interacción sangre-membranas que
producen una activación del complemento, especialmente con las membranas
menos biocompatibles, y una liberación de citoquinas, que induce un estado
hipercatabólico postdiálisis.
Pero la causa más importante de nutrición inadecuada en muchos pacientes es la
diálisis insuficiente que produce anorexia y pérdida del gusto. Existen fórmulas definidas
para valorar la diálisis adecuada, la más utilizada es el Kt/V, que mide el aclaramiento
plasmático de urea, considerando el volumen de distribución de la misma, para cada
paciente, durante la diálisis.

4. VALORACIÓN DEL ESTADO NUTRICIONAL


4.1. HISTORIA Y VALORACIÓN FÍSICA.
Mediante la historia se obtienen elementos para la determinación de la enfermedad.
Entre ellos:
- Manifestaciones físicas: náuseas, vómitos, anorexia o pérdida de peso.
- Presencia de otras patologías: diabetes, alcoholismo, alteraciones
gastrointestinales.
- Aspectos psicológicos: depresión, ansiedad, fatiga, cefalea, insomnio.
En la valoración física deben valorarse la sobrecarga hidrosalina, hipertensión y edemas.

4.2. PARÁMETROS ANTROPOMÉTRICOS.


Las mediciones antropométricas constituyen métodos rápidos, no invasivos y
reproducibles para estimar la grasa corporal y la masa muscular. La grasa corporal se
determina, mediante la medida del espesor del pliegue cutáneo del tríceps con calibrador de
presión tipo Holtain. La masa muscular se determina, por la circunferencia media del brazo
con cinta métrica flexible. Los resultados se comparan con valores de referencia obtenidos en
población sana y en la población en diálisis en situación estable. Generalmente, se considera
que valores superiores al 95 % de los normales son indicativos de una nutrición adecuada,
valores comprendidos entre el 70-95 % identifican a enfermos con riesgo de desnutrición
y valores inferiores al 70 % reflejan una malnutrición significativa. Las mediciones deben
realizarse cuando el enfermo esté en su peso seco, después de la diálisis.
El peso corporal relativo no es un buen índice de nutrición ya que puede estar
mantenido debido a un aumento del agua corporal total, aún en ausencia de edemas.

Unidad 1. Tema 3. Alimentación en casos de disfunción renal. Cuidados de Enfermería. 71


4.3. PARÁMETROS BIOQUÍMICOS.
La valoración de las proteínas plasmáticas tiene un importante papel en el examen
del estado nutricional en los pacientes con IRC. Las determinaciones más fiables son la
concentración de albúmina y transferrina. El descenso de los niveles de estas proteínas
traduce un estado de depleción proteica y un descenso de la ingesta. También indican el
riesgo de mayor incidencia de morbi-mortalidad. El significado pronóstico es especialmente
grave si las cifras de albúmina son inferiores a 3 g/dl y las de transferrina inferiores a
150 mg/dl.
Otras proteínas como la prealbúmina, la proteína ligada al retinol y la ribonucleasa,
pueden también variar con el estado de nutrición en pacientes con la función renal normal.
Sin embargo, en pacientes con una insuficiencia renal, como normalmente son excretadas
y metabolizadas por el riñón, tienden a elevarse. Por consiguiente, su valor aislado no
informa del estado nutricional en estos pacientes.
Otro parámetro bioquímico que pueden tenerse en cuenta es el colesterol plasmático.
Este disminuye tanto en el enfermo malnutrido y con buena función renal como en el
paciente con IRC terminal y se ha demostrado una relación inversa entre mortalidad y
colesterol en hemodiálisis. También se encuentran alterados los niveles de zinc, su descenso
puede explicarse tanto por un déficit de la ingesta como de la absorción, ya que compite
con el hierro, calcio y fósforo.
En general, los valores de referencia para estimar el estado de malnutrición de los
enfermos con una IRC son:
- Peso seco < 80 % del peso teórico.
- Pliegue tricipital < 8 mm.
- Proteínas totales < 6.0 g/dl.
- Albúmina < 3.0 g/dl.
- Transferrina < 150 mg/dl.
- Zinc < 65 mg/dl.

5. ALTERACIONES METABÓLICAS EN LA INSUFICIENCIA RENAL


CRÓNICA
5.1. CARBOHIDRATOS.
Las alteraciones más frecuentes relacionadas con el metabolismo de los hidratos
de carbono son:
- Resistencia insulínica.
- Intolerancia a la sobrecarga de glucosa.
- Disminución de las necesidades de insulina en pacientes con nefropatía
diabética y uremia.

72 Unidad 1. Tema 3. Alimentación en casos de disfunción renal. Cuidados de Enfermería.


- Niveles de glucemia basal normales.
- Hiperinsulinemia en ayunas.
- Elevación de los niveles de glucagón.
- Déficit en la secreción de insulina.
- Elevación de los niveles de calcio intracelular en los islotes pancreáticos.
- Disminución de la actividad de la Na+- K+ ATP- asa y de la Ca2+ATP- asa.
La resistencia a la acción de la insulina puede ser como consecuencia de: una
disminución del número de receptores insulínicos, principalmente en el músculo esquelético;
una pérdida de afinidad del receptor a la insulina; un defecto postreceptor. La resistencia
insulínica puede mejorar en los pacientes urémicos y en hemodiálisis con una restricción
proteica moderada y un aporte de aminoácidos esenciales.
La respuesta a la sobrecarga de glucosa puede ser normal o estar incrementada o
disminuida. Normalmente, está incrementada con discreta hiperglucemia y pico elevado
ante la sobrecarga.
El metabolismo de la insulina se encuentra comprometido, tanto a nivel hepático
como renal. Cuando la filtración renal desciende por debajo de 20 ml/minuto, la vida media
de la insulina se alarga considerablemente y se originan hipoglucemias.
La elevación de glucagón también se debe a un déficit de degradación renal.
La hiperglucagonemia condiciona el incremento de la glucogenolisis para mantener la
glucemia, pero también se incrementa la gluconeogénesis especialmente a partir del
aminoácido alanina, con balance nitrogenado negativo.
La elevación del calcio intracelular en los islotes del páncreas interfiere con la
actividad de la bombas se Na+- K+ y de Ca2+, dificultando el intercambio intra-extracelular
e interfiriendo el metabolismo normal de las células  productoras de la insulina. Los niveles
elevados de hormona paratiroidea también influyen en la secreción de insulina, ya que
interfiere los movimientos de potasio intracelular, inductor de la secreción de insulina.

5.2. LÍPIDOS.
Las alteraciones en el metabolismo de los lípidos en el paciente con una IRC pueden
aparecer en estadios precoces. Lo más característico es una asociación de la uremia con un
aumento de los triglicéridos y de las lipoproteínas de muy baja densidad (VLDL). La uremia
puede originar en pacientes genéticamente determinados una dislipemia primaria, con la
que pueden implicarse causas y complicaciones importantes. Además, diversas situaciones
como la diabetes mellitus, la enfermedad hepática, el abuso de alcohol, el hipotiroidismo
y la medicación inmunosupresora pueden complicar el metabolismo de los lípidos.
La alteraciones lipídicas también se asocian con la aterogénesis acelerada de estos
pacientes. Se produce un aumento de ácidos grasos saturados circulantes y una disminución
de los insaturados, especialmente del linoleico.

Unidad 1. Tema 3. Alimentación en casos de disfunción renal. Cuidados de Enfermería. 73


Al establecer la dieta de estos pacientes hay que tener en cuenta que no existen
evidencias de que la corrección de la hipertrigliceridemia o de la hipercolesterolemia
reduzca el riesgo de arteriosclerosis. No obstante, hay que establecer medidas correctoras
ya que después de una ingesta con alto contenido en grasas los triglicéridos se elevan de
manera significativa y prolongada en los pacientes urémicos.

5.3. PROTEÍNAS.
Las alteraciones del metabolismo de las proteínas son también una complicación
de la IRC. La manifestación más grave es la acumulación de residuos nitrogenados que
conduce al paciente a la situación de uremia. Se alteran las concentraciones de proteínas
plasmáticas, de aminoácidos plasmáticos e intracelulares y existe un elevado catabolismo
proteico, que junto con la disminución en la ingesta determinan la malnutrición proteica
y las alteraciones musculares, características de la IRC. Además, algunas complicaciones
como la acidosis metabólica, contribuyen también a la pérdida de masa magra.
El metabolismo de los aminoácidos se encuentra alterado por la malnutrición y la
toxicidad urémica. Los principales cambios que se observan son:
- Disminuyen los niveles plasmáticos de aminoácidos esenciales y aumentan
los no esenciales.
- Disminuyen las concentraciones plasmáticas de valina, leucina, isoleucina,
histidina, triptofano y tirosina y aumentan los niveles de cistina, hidroxiprolina
y metilhistidina.

5.4. MINERALES.
En la insuficiencia renal se altera profundamente el metabolismo de los minerales.
- Calcio y fósforo: en la IRC se deben mantener las concentraciones de estos
iones con un balance neutro de entradas y salidas. Los requerimientos
dependen, entre otros factores, de la gravedad del proceso renal, de la etapa
vital del paciente y de si se ha incluido en programas de diálisis o transplante,
por lo que deben de establecerse de forma individualizada.
Cuando la filtración glomerular desciende por debajo de 25-20 ml/minuto,
se produce hiperfosfatemia, hipocalcemia, disminución de la vitamina
D3 e incremento secundario de hormona paratiroidea. Es necesario una
restricción de fosfatos en la dieta para impedir el desarrollo y progresión del
hiperparatiroidismo secundario en la IRC.
- Hierro: es característico la existencia de anemia en la IRC. La eritopoyesis
se puede encontrar inhibida por una disminución de la secreción de
eritropoyetina por el riñón y por la presencia de sustancias tóxicas ligadas
al síndrome urémico. La diálisis corrige parcialmente el trastorno.

74 Unidad 1. Tema 3. Alimentación en casos de disfunción renal. Cuidados de Enfermería.


- Zinc: la utilización de dietas con restricción proteica conduce a carencias
de este mineral en la IRC. Los niveles de zinc están bajos en suero, músculo,
pelo y eritrocitos. Se han descrito síntomas de impotencia sexual con bajos
niveles de testosterona.

5.5. VITAMINAS.
Las deficiencias en la ingesta de los pacientes con IRC condicionan niveles
plasmáticos de vitaminas hidrosolubles por debajo de lo normal. Se encuentran disminuidos
los folatos, lo que origina anemia megaloblástica. También se encuentran disminuidas las
concentraciones de vitaminas B1 y B6 , y se producen grandes pérdidas de vitamina C en
los pacientes dializados. Por el contrario, los niveles algunas vitaminas liposolubles como
la vitamina A y la proteína ligada al retinol, se encuentran elevados. La vitamina D3 es
claramente deficitaria.

6. NUTRICIÓN EN LA INSUFICIENCIA RENAL CRÓNICA


La dieta de estos pacientes requiere la restricción de algunos nutrientes (proteínas)
y la elevación de otros (calcio). Además, hay que adecuar la dieta y el control de la ingesta
a periodos de tiempo razonables para evitar la malnutrición. Los controles periódicos
(2-3 meses) que deben realizarse son las medidas antropométricas y las determinaciones
plasmáticas de glucosa, urea, creatinina, albúmina, transferrina, hierro, triglicéridos,
colesterol total y sus fracciones HDL y LDL, cloro, sodio, potasio y bicarbonato.
La intervención dietética está indicada de modo absoluto cuando la filtración
glomerular es menor de 25 ml/minuto. Los objetivos que se pretenden son:
- Mantener un adecuado estado nutricional.
- Retardar o estabilizar la progresión de la IRC.
- Reducir la toxicidad urémica y las alteraciones metabólicas secundarias al
daño renal.

6.1. RESTRICCIÓN PROTEICA.


Se prescriben dietas bajas en proteínas pero que garanticen un balance proteico
equilibrado. Dependiendo del grado de IRC se ha propuesto:
- Con filtración glomerular entre 20-70 ml/minuto se recomienda una dieta
con 0,6 g/Kg/día de proteínas, de las cuales al menos 0,35 g/Kg serán de
origen animal, de alto valor biológico.
- Con filtración glomerular de 20 ml/minuto se recomienda 0,28 g/Kg/día
con suplemento de aminoácidos esenciales de 10-20 g/día o sus análogos
cetoácidos.

Unidad 1. Tema 3. Alimentación en casos de disfunción renal. Cuidados de Enfermería. 75


La adición de cetoácidos, capaces de asumir nitrógeno y convertirse en aminoácidos,
ha demostrado ser una maniobra capaz de mantener balances positivos sin incrementar
los residuos nitrogenados tóxicos.
También ha demostrado, resultados positivos la utilización de dietas restrictivas en
proteínas (0,6 g/kg/día) sin suplementos de aminoácidos esenciales ni cetoanálogos, pero
enriquecidas con 700-800 mg de fósforo/día y 1000-1500 mg. de calcio/día. En todos los
casos el aporte proteico será de alto valor biológico.
Las dietas con restricción proteica frenan el deterioro de la IRC y la evolución de
los pacientes tratados con dietas bajas en proteínas, es significativamente más favorable
que la de los que no siguen este tipo de dietas. No obstante, es necesario atender, y de
modo muy especial, al mantenimiento adecuado del estado nutricional.

6.2. APORTE ENERGÉTICO.


Las recomendaciones establecidas para el paciente con IRC no dializado oscilan entre
30-35 Kcal/Kg/día . Deben cubrirse las necesidades energéticas en forma de carbohidratos
complejos y grasas, evitando un balance nitrogenado negativo por mayor catabolismo
proteico, para intentar compensar el déficit energético.
Los hidratos de carbono deben de proporcionar del 50-60 % del total energético, las
proteínas el 10 % y las grasas del 30 % de las calorías totales, con menos del 10 % de ácidos
grasos saturados y 300 mg/día de colesterol. Sin embargo, debe controlase periódicamente
las concentraciones plasmáticas de triglicéridos, colesterol total y sus fracciones, HDL y LDL.
El consumo de lípidos está condicionado por los niveles de triglicéridos, ya que la
toxicidad urémica impide un aclaramiento normal de lipoproteínas ricas en triglicéridos. La
tendencia de estos pacientes a la arteriosclerosis condiciona la necesidad de que mantengan
el espectro lipídico dentro de la normalidad.
Todos los pacientes tienen que controlar su peso, cuidar la dieta prevista y llevar
un programa adecuado de ejercicio físico.
Los ácidos grasos omega-3, que se encuentran en la grasa del pescado, son capaces
de disminuir los niveles de triglicéridos y de la fracción LDL del colesterol. Algunos trabajos
también han indicado que estas grasas mantienen una mejor y más prolongada viabilidad
funcional del riñón trasplantado.

6.3. APORTES DE SODIO, POTASIO Y AGUA.


A medida que la IRC progresa la filtración y la reabsorción de sodio fracasan. Así,
cuando la enfermedad se encuentra muy avanzada (filtración de 5-10 ml/minuto), si
aumenta el aporte de sodio la excreción puede no realizarse, dando lugar a la aparición
de edemas, hipertensión e insuficiencia cardíaca congestiva. Por el contrario, la reducción
de sodio en la dieta puede provocar hipotensión y deterioro de la función renal.

76 Unidad 1. Tema 3. Alimentación en casos de disfunción renal. Cuidados de Enfermería.


La cantidad de sodio y agua de la dieta se adaptará a las circunstancias de cada
paciente, en general, un aporte medio diario de 1-3 g/día de sodio (40-130 mEq) y
1.200-2.000 ml. de líquidos puede mantener el balance. Los alimentos ricos en sodio son:
jamón, tocino, embutidos, pescados secos, comidas congeladas, zumos envasados, pan,
leche y derivados lácteos. También algunos medicamentos como: laxantes, antiácidos y
antitusígenos pueden ser una fuente importante de sodio.
Con frecuencia son necesarias dietas secas o con limitación de la ingestión de agua,
especialmente en oligoanurias y si existen edemas. Hay que tener en cuenta que el agua
diaria incluye la potable, las bebidas y la incluida en los alimentos.
Por lo que respecta al potasio, estos pacientes tienen disminuido el aclaramiento,
por lo que tiende a presentarse hiperpotasemias. Debe restringirse su aporte 60-80 mEq/
día lo que obliga a instruir al paciente sobre el contenido de potasio de los alimentos (tabla
1). Además, la preparación culinaria y la conservación pueden influir en la cantidad de
potasio de los alimentos. Las verduras que contienen un alto contenido en potasio deben
tomarse hervidas y sin caldo. Las frutas envasadas tienen un contenido alto de potasio en
el jugo por lo que deben de consumirse escurridas (tabla 2).

Alimentos (100 g) Potasio (mg)

Acelgas 550/379/380

Carnes (promedio) 300

Cebolla 135

Garbanzos 937

Huevos (uno) 128-155

Judías blancas 1.310

Leche 157

Manzana 144

Naranja 177

Patata 411

Pescado (promedio) 340

Plátano 420

Con diuresis conservada y función renal superior al 25 % es raro que la hiperpotasemia


sea grave. Las cifras se elevan bruscamente como consecuencia de una ingesta elevada,
desarrollo de oligurias y a la administración de medicamentos (diuréticos ahorradores
de potasio, antiinflamatorios no esteroideos, inhibidores de la enzima convertidora de
angiotensina y betabloqueantes).

Unidad 1. Tema 3. Alimentación en casos de disfunción renal. Cuidados de Enfermería. 77


TÉCNICAS
Pueden emplearse todas.
La cocción de alimentos ricos en potasio:
- Doble cocción: cambiar el agua en la mitad de la
cocción, donde queda retenido el K y reponer de
nuevo el agua para terminarla.
- Remojo de más de 12 horas y cambiar el agua
varias veces para reducir al máximo el contenido
en K.
Aconsejar Usar moderadamente
- Doble cocción. - Fritos, rebozados y empanados.
- Cocción al vapor - Asados.
- Plancha. - Rehogados.
- Brasa. - Estofados
- Parrilla. - Guisos.
Condimentación:
- La sal está contraindicada. Restringir la de mesa
y cocción y los productos salados.
- Los edulcorantes se limitarán por la necesidad de
mantener un peso adecuado.
- Aceite de oliva para frituras y aliño en crudo.

Tabla 2. Aspectos culinarios en la IRC.

6.4. APORTE DE CALCIO, FÓSFORO Y MAGNESIO.


En la IRC los requerimientos de calcio están aumentados ya que su absorción
intestinal se encuentra disminuida. Las dietas que habitualmente se prescriben son bajas en
calcio puesto que los alimentos ricos en este mineral lo son también en fósforo y potasio.
En las dietas con fuerte restricción proteica son necesarios suplementos orales y se cifran
los requerimientos en 1500-2000 mg/día.
A medida que disminuye la función renal, es necesario disminuir la ingesta de
fósforo ya que aumenta la retención de fosfato. El contenido de fósforo de la dieta
guarda relación con el contenido de proteínas. En pacientes con un aclaramiento del 25-
70 % de lo normal el aporte de fósforo se cifra en 5-10 mg/Kg/día, esto se consigue con
dietas hipoproteicas, 0.50-0.60 g de proteínas/Kg de peso/día. No obstante, estas pautas
son difíciles de mantener y es necesario la administración de quelantes intestinales de
fósforo. Se utilizan preferentemente los que contienen calcio, entre los que se encuentran
el carbonato, el acetato y el citrato calcico.
La excreción de magnesio se encuentra disminuida en el paciente con una IRC pero
la hipermagnesemia no es frecuente a no ser que se administre éste en forma de laxantes,
antiácidos o alimentación parenteral. Las necesidades dietéticas se cifran en 200 mg/día.

78 Unidad 1. Tema 3. Alimentación en casos de disfunción renal. Cuidados de Enfermería.


6.5. APORTE DE HIERRO.
El aporte se cifra en 10-18 mg/día, en caso de existir deficiencias. Se debe tener
en cuenta que las dietas con restricción proteica son abundantes en alimentos de origen
vegetal y el hierro contenido en éstos se absorbe en menor cantidad.

6.6. APORTE DE VITAMINAS.


En la IRC existe riesgo de deficiencias en vitaminas hidrosolubles, especialmente
de ácido fólico, vitamina B6 y vitamina C, por lo que resulta necesario el aporte de un
complejo vitamínico. Las necesidades de estas vitaminas están:
- Ácido fólico: 1 mg/día.
- Vitamina B6: 5 mg/día.
- Vitamina C: 60 mg/día.
Los aportes de vitamina D dependen del estilo de vida del paciente, de la estación
y climatología y de la exposición al sol. Los requerimientos mínimos son de 2,5-10 mg/día.

7. CONSEJOS DE ENFERMERÍA EN LA ELABORACIÓN DE DIETAS


EN LA IRC
Restricción de alimentos ricos en potasio.
Evitar el consumo de alimentos integrales, frutas (plátano, coco, aguacate) chocolate
y derivados, patatas fritas.
En caso de hiperpotasemia excluir de la dieta las verduras, frutas frescas y legumbres.

Consumir alimentos pobres en sodio.


Restringir severamente los alimentos enlatados, escabeches, encurtidos, ahumados,
salazones, curados, cubitos de caldo, etc.
Tener en cuenta que el sodio es soluble en agua por lo que el remojo prolongado
hace que se pierda éste, además de potasio.

Para condimentar se pueden utilizar especias.


Advertir de la no utilización de sal de régimen, ya que generalmente contiene
cloruro potásico.

Evitar los alimentos ricos en fósforo.


El fósforo se encuentra principalmente en los alimentos proteicos (leche y derivados,
carne, pescado y huevos). No obstante, no hay que hacer una restricción importante cuando
se administran quelantes de este mineral.

Unidad 1. Tema 3. Alimentación en casos de disfunción renal. Cuidados de Enfermería. 79


Restricción de alimentos proteicos.
Disminuir, según el grado de insuficiencia renal, el consumo de proteínas a favor de
los hidratos de carbono complejos (arroz, pasta y sémola) y grasas insaturadas, de origen
vegetal (aceite de oliva).
Consumir proteínas de alto valor biológico (carne, pescado y huevo).

Restricción de líquidos.
Si existen edemas o retención vigilar no solamente el agua de bebida sino aquellos
alimentos que la contengan de manera importante (caldos, sopas y zumos). Deben evitarse
también frutas (sandía y melón) así como helados gelatinas, etc.

8. DIETA EN LA HEMODIÁLISIS. ACTUALIZACIÓN DE CONOCIMIENTOS


Los pacientes en diálisis tienen alterado el metabolismo energético celular y con
frecuencia presentan un balance negativo. Por lo tanto, si realizan un trabajo intenso, están
por debajo de su peso ideal o en situaciones de estrés catabólico necesitan un aporte de 40-45
Kcal/Kg de peso/día. Estas calorías se obtienen a partir de los hidratos de carbono y la grasa.
- Hidratos de carbono: la dieta debe aportar 50-60 % de la energía total.
Conviene administrarlos en forma de azúcares complejos o de absorción lenta (pasta, pan
y arroz) y restringir los solubles o de absorción rápida y el alcohol por la tendencia a la
hipertrigliceridemia de estos pacientes.
- Grasas: aportan el 30 % de las calorías totales de la dieta, siguiendo las
recomendaciones establecidas en el apartado 6.2. de este capítulo. Los pacientes con
malnutrición y en diálisis con frecuencia tienen un déficit de carnitina. Algunos estudios
han indicado que la administración de 1,5 g de carnitina tres veces por semana disminuye
los niveles de triglicéridos y de colesterol LDL y aumenta los de colesterol HDL.
- Proteínas: se requiere 1-1,2 g/Kg de peso/día y al menos la mitad de alto valor
biológico (carne, pescado, huevos y leche). Es necesario evitar carnes grasas (cerdo y
cordero) y se aconseja los pescados y las carnes magras (pollo sin piel y ternera). No deben
ingerirse más de 100 gramos de carne o pescado al día. Están prohibidos las vísceras, los
embutidos, mariscos y pescados en salazón y ahumados.
Se limita la yema de huevo a tres a la semana por su alto contenido en fósforo y
colesterol. Por el contrario, no se restringe la clara con un alto contenido de proteínas de
alto valor biológico y deben utilizarse para enriquecer platos si existe depleción proteica.
La leche y sus derivados tienen un alto contenido en fósforo por lo que se restringe a
200 ml/día (un vaso) y se aconsejara que sea descremada. La restricción de productos lácteos

80 Unidad 1. Tema 3. Alimentación en casos de disfunción renal. Cuidados de Enfermería.


supone un déficit de calcio que se suma al ocasionado por la propia insuficiencia renal. Es
necesario administrar calcio y vitamina D, que favorece su absorción, a estos pacientes.
Las legumbres aportan proteínas de bajo valor biológico debido a su deficiencia
en algunos aminoácidos esenciales. Por su elevada concentración en potasio y fósforo se
recomienda no tomarlas más de una vez a la semana. Además, se tendrán en cuenta que
es necesario cambiar el agua de la cocción (tabla 2).
- Sodio: se restringirá la sal de la dieta a 1-2 g/día. Un consumo superior conlleva
el riesgo de edemas, hipertensión y sesiones de diálisis más agresivas.
- Potasio: en pacientes anúricos en hemodiálisis el consumo de potasio no debe ser
superior a 3 g/día. Se tendrá en cuenta que las frutas tienen un contenido alto por lo que se
recomienda no tomar más de una pieza al día. Se debe de evitar especialmente el plátano y
el kiwi por su alto contenido en este mineral. Es preferible la fruta cocida, pero sin el caldo.
Las verduras tienen también un alto contenido, es aconsejable no tomarlas crudas y
tenerlas en remojo el mayor tiempo posible. Se cambiará el agua de cocción y se tomarán
escurridas. La patata sólo se deben ingerir cocidas. Si se toma verdura no conviene tomar
fruta en la misma comida.
En ocasiones es difícil, con la sola restricción dietética, mantener el control, por lo
que se utilizan resinas de intercambio iónico sodio-potasio.
- Líquidos: la ingesta de líquidos no debe ser superior a 500 ml/día porque a esto
se le añade el agua contenida en los alimentos. De este modo, la ganancia de peso entre
dos sesiones no supera los dos kilos.
- Vitaminas: se observa un déficit de vitaminas hidrosolubles debido a una ingesta
insuficiente, alteraciones metabólicas y pérdidas en el líquido de la diálisis. Se debe
administrar suplementos vitamínicos del grupo B.
Están contraindicados los suplementos de vitamina A, por encontrarse elevados
en estos pacientes y no es conveniente la ingestión de más de 200 mg/día de vitamina C
por el riesgo de hiperoxalemia, con formación de depósitos de calcio en diversos tejidos.
- Oligoelementos: las necesidades de hierro de los pacientes en diálisis se cifran en
200 mg/día y las de magnesio en 200-300 mg/día, con una concentración en los líquidos
de diálisis de 1 mEq/l.
En diálisis al aumentar las proteínas, el contenido de fósforo se elevan a 8-17 mg/Kg/
día, por lo que, según las determinaciones bioquímicas, se utilizaran quelantes de fósforo.

9. DIETA EN LA DIÁLISIS PERITONEAL. ACTUALIZACIÓN DE


CONOCIMIENTOS
La principal causa de malnutrición (MN) en los pacientes en DP es la diálisis
insuficiente, esto causa anorexia y aumenta el catabolismo proteico a través de diversas vías

Unidad 1. Tema 3. Alimentación en casos de disfunción renal. Cuidados de Enfermería. 81


y conduciendo a MN. Por lo tanto, la primera línea de tratamiento, una vez diagnosticado
algún grado de malnutrición, es asegurar que el paciente está recibiendo una diálisis
suficiente. No debemos olvidar en este sentido que la MN se observa en DP, por lo general,
después del primer año, coincidiendo con la disminución o desaparición de la FRR.
El paciente debe aumentar su ingesta hasta llegar a lo actualmente establecido
como adecuado: 35 Kc/Kg/día, similar a lo aconsejado en HD, si bien deben tenerse en
cuenta las calorías absorbidas. La cantidad absorbida varia de un paciente a otro, una
media de 8 Kcal/Kg de peso y día, con lo que puede ser suficiente una dieta con 30 Kcal/
Kg/día, unas 2000 Kilocalorías, para un paciente de 70 Kg. De estas se recomienda que
un 35% sean de HC (+ la glucosa absorbida) fundamentalmente complejos, como arroz
y pastas, evitando los azucares refinados al máximo. Teniendo en cuenta que un 10-15%
de los pacientes en DP (habitualmente los pacientes con peritoneo muy permeable, que
reabsorben cantidades considerables de glucosa del dializado) son obesos, en ocasiones
debemos imponer dieta hipocalórica. La ingesta proteica recomendada es de 1,2-1,4 g/Kg/
día (unos 90 gramos para un paciente de 70 Kg), para intentar compensar la perdida por
el líquido peritoneal. El 50% de estas proteínas deben ser de alto valor biológico (huevo,
leche, carne y pescado).
Todas estas recomendaciones deben reforzarse aun mas durante, e incluso 2-3
semanas después, los episodios de peritonitis, en los que aumenta en gran medida la
pérdida proteica, el catabolismo proteico y la anorexia. En los casos de anorexia severa
las restricciones dietéticas en cuanto a la ingesta de sodio o potasio deben suspenderse
temporalmente, dejando dieta libre y sometiendo al paciente a controles analíticos más
frecuentes. Un problema muy frecuente, más en pacientes diabéticos (20-30% de los
pacientes diabéticos, pero puede aparecer también en no diabéticos), es la gastroparesia,
que da lugar a un lento vaciado gástrico, con la consiguiente aparición de vómitos y
sensación de plenitud, dificultando ambos la ingesta alimenticia. Se recomienda que se
hagan 6-7 pequeñas comidas al dí[Link]én puede utilizarse medicamentos proquinéticos,
que favorecen el vaciado gástrico; en diabéticos, se ha utilizado con éxito la eritromicina.
Antes de tomar otras medidas mas agresivas debe revisarse el tratamiento del paciente
y suspender temporalmente los fármacos que puedan disminuir el apetito o producir
sintomatología digestiva, como las sales de hierro y los quelantes del fósforo.
Cuando estas necesidades no pueden cubrirse con la alimentación natural, lo cual
ocurre con frecuencia, debemos recurrir a los suplementos orales. En el paciente en DP
los suplementos intravenosos administrados durante la hemodiálisis, aprovechando la vía
venosa disponible, no tienen lugar por razones obvias. De llegar a situaciones graves se
someterían a nutrición parenteral continua estándar. En el mercado existen gran cantidad
de suplementos orales, especialmente proteicos, sin embargo, su alto contenido en fósforo
y potasio hace que la mayoría no sean aptos para usar por los pacientes en diálisis. En
los últimos años, en los que la importancia de la nutrición en la IRC se ha puesto de

82 Unidad 1. Tema 3. Alimentación en casos de disfunción renal. Cuidados de Enfermería.


manifiesto, han aparecido productos pensados específicamente para este tipo de pacientes,
con cantidades mínimas de potasio y algo menos de fósforo que los alimentos naturales
con gran contenido en proteínas de alto valor biológico. De estos suplementos, los que
usamos para los pacientes en DP son de alto contenido en proteínas, ya que parece que
la ingesta calórica es más fácil de conseguir con el suplemento que supone la absorción
de glucosa del L.P. Existen otros suplementos para los pacientes renales, pero con alto
contenido calórico y bajo en proteínas, indicado casi en exclusiva para los pacientes en
prediálisis, no utilizándose en DP salvo circunstancias muy concretas. El problema de estos
suplementos es su baja aceptación por parte del paciente, ya que a los pacientes a los
que va dirigido están inapetentes de entrada, por lo que con frecuencia tampoco ingieren
la dosis de suplementos prescritas. Una solución puede ser, en casos graves, la nutrición
nocturna ambulatoria por sonda nasogástrica.
Para intentar superar estos problemas de tolerancia de los suplementos por vía oral
e intentar suplementar la dieta o contrarrestar las pérdidas peritoneales,se puede utilizar
un líquido de diálisis que lleve los aminoácidos de los que son deficitarios los pacientes
renales, que se absorberían sin rechazo por parte del paciente. Actualmente se dispone de
una formula para usar en un solo intercambio al día, infundido coincidiendo con una comida
principal (ya que las proteínas precisan de calorías suficientes para que no sean destruidas
por utilizarse como fuente de energía) aportan unos 18 gramos de aa, equivalentes a unos
0,3 g/Kg/día de proteínas. Esta cantidad, por tanto, contrarrestaría las pérdidas diarias
de proteínas con una solo intercambio de 4 horas. Este líquido tiene también la ventaja
de no llevar glucosa, manteniendo una capacidad de UF similar a uno de Glucosa 1,5%.

10. NUTRICIÓN EN EL TRASPLANTADO RENAL


Los cuidados de enfermería para la nutrición forman parte de los protocolos de
los pacientes que han sufrido un trasplante renal. Los medicamentos inmunosupresores y
las altas dosis de corticoides contribuyen al catabolismo proteico de estos enfermos, a la
pérdida de masa muscular y aumento de las infecciones.
Los objetivos nutricionales se dirigen a:
- Mantener las reservas proteicas viscerales.
- Promover la cicatrización de las heridas.
- Prevenir las infecciones.
Los aportes recomendados están:
- Energía: 30-35 Kcal/Kg de peso/día.
- Proteínas: 1.5-2 g/Kg de peso/día.
- Grasas: 30-35 % del valor calórico total/diario.
- Hidratos de carbono: 50-55 % de valor calórico total/diario.

Unidad 1. Tema 3. Alimentación en casos de disfunción renal. Cuidados de Enfermería. 83


Se debe recurrir a patrones dietéticos habituales con dietas bajas en colesterol, con
una relación grasas poliinsaturadas/saturadas por encima de 1 y con alto aporte de fibra.

11. CUIDADOS DE ENFERMERÍA


Los pacientes con enfermedad renal pueden sufrir deterioro de la nutrición, para lo
cual la enfermera aplicará algunos de los siguientes cuidados de enfermería:
• Manejo de la energía (0180): desarrollado en la unidad 7, tema 2.
• Monitorización nutricional (1160):
- Pesar al paciente a los intervalos establecidos.
- Vigilar las tendencias de pérdida y ganancia de peso.
- Controlar el tipo y cantidad de ejercicio habitual.
- Analizar la respuesta emocional del paciente cuando se encuentra en
situaciones que implican comidas y comer.
- Observar las interacciones padres/niño durante la alimentación, si procede.
- Observar el ambiente en el que se produce el acto de comer y como la
terapia de diálisis afecta en sus hábitos nutricionales.
- Programar el tratamiento y los procedimientos a horas que no sean las
de la alimentación.
- Observar si la piel está seca, descamada, con despigmentación.
- Controlar la turgencia de la piel, si procede.
- Observar si el pelo está seco, es fino y resulta fácil de arrancar.
- Observar las encías por si hubiera inflamación, estuvieran esponjosas,
cedidas y con hemorragias.
- Observar si se producen náuseas y vómitos.
- Vigilar las mediciones de los pliegues de la piel: pliegues en tríceps,
circunferencia muscular en medio del brazo y circunferencia de la parte
media del brazo.
- Vigilar niveles de albúmina, proteína total, hemoglobina y hematocrito.
- Comprobar niveles de linfocitos y electrólitos.
- Observar preferencias y selección de comidas.
- Comprobar el crecimiento y desarrollo.
- Vigilar los niveles de energía, malestar, fatiga y debilidad.
- Observar si hay palidez, enrojecimiento y sequedad del tejido conjuntivo.
- Controlar la ingesta calórica y nutricional.
- Observar si las uñas tienen forma de cuchara, están quebradizas, con
aristas.

84 Unidad 1. Tema 3. Alimentación en casos de disfunción renal. Cuidados de Enfermería.


- Observar si la boca/labios están inflamados, enrojecidos y agrietados.
- Observar cualquier llaga, edema y papilas hiperémica e hipertrófica de
la lengua y de la cavidad bucal.
- Observar si la lengua es de color escarlata, magenta o crudo.
- Observar cambios importantes en el estado nutricional e iniciar
tratamiento, si procede.
- Realizar consulta dietética, si se requiere.
- Determinar si el paciente necesita dieta especial.
- Disponer las condiciones ambientales óptimas a la hora de la comida.
- Proporcionar comida y líquidos nutricionales, según corresponda.

• Manejo de las náuseas (1450):


- Fomentar la observación de la propia experiencia con las náuseas.
- Observar el aprendizaje de estrategias para controlar las náuseas.
- Realizar una valoración completa de las náuseas, incluyendo la frecuencia,
la duración, la intensidad y los factores desencadenantes, utilizando
herramientas como Diario de Autocuidado, Escala Analógica Visual, Escala
Descriptiva de Duke e índice de Rhodes de náuseas y vómitos.
- Observar si hay manifestaciones no verbales de incomodidad,
especialmente en neonatos, niños y todos aquellos pacientes incapaces
de comunicarse de manera eficaz, como los individuos con enfermedad
de Alzheimer.
- Evaluar experiencias pasadas con náuseas (p. ej., embarazo y marearse
en el coche). Conseguir un historial completo pretratamiento.
- Conseguir un historial dietético donde consten los alimentos que más
agradan a la persona, los que no le gustan y las preferencias culturales.
- Evaluar el impacto de las náuseas sobre la calidad de vida (p. ej., apetito,
actividad, desempeño laboral, responsabilidad y sueño).
- Identificar factores (p. ej., medicación y procedimientos) que pueden
causar o contribuir a las náuseas.
- Asegurarse de que se han administrado antieméticos eficaces para evitar
las náuseas siempre que haya sido posible (exceptuando el caso de náuseas
relacionadas con el embarazo).
- Controlar los factores ambientales que pueden evocar náuseas (p, ej.,
malos olores, ruido y estimulación visual desagradable).
- Reducir o eliminar los factores personales que desencadenan o aumentan
las náuseas (ansiedad, miedo, fatiga y ausencia de conocimiento).
- Identificar estrategias exitosas en el alivio de las náuseas.

Unidad 1. Tema 3. Alimentación en casos de disfunción renal. Cuidados de Enfermería. 85


• Enseñanza: dieta prescrita (5614):
- Evaluar el nivel actual de conocimientos del paciente acerca de la dieta
prescrita para enfermos renales.
- Conocer los sentimientos/actitud del paciente/ser querido acerca de la
dieta prescrita y del grado de cumplimiento dietético esperado.
- Enseñar al paciente el nombre correcto de la dieta prescrita.
- Explicar el propósito de la dieta.
- Informar al paciente del tiempo durante el que debe seguirse la dieta.
- Enseñar al paciente a llevar un diario de comidas, si resulta posible.
- Instruir al paciente sobre las comidas permitidas y prohibidas.
- Informar al paciente de las posibles interacciones de fármacos/comidas,
si procede.
- Ayudar al paciente a acomodar sus preferencias de comidas en la dieta
prescrita.
- Ayudar al paciente a sustituir ingredientes que se acomoden a sus recetas
favoritas en la dieta prescrita.
- Enseñar al paciente a leer las etiquetas y seleccionar los alimentos
adecuados.
- Observar la selección de alimentos adecuados a la dieta prescrita, por
parte del paciente.
- Enseñar al paciente a planificar las comidas adecuadas.
- Proporcionar un plan escrito de comidas, si procede.
- Recomendar un libro de cocina que incluya recetas coherentes con la
dieta, si procede.
- Reforzar la información proporcionada por otros miembros del equipo
de cuidados, según corresponda.
- Remitir al paciente a un dietista/experto en nutrición, si es preciso.
- Incluir a la familia/ser querido, según el caso.

• Terapia nutricional (1120):


- Completar una valoración nutricional, si procede.
- Controlar los alimentos líquidos ingeridos y calcular la ingesta calórica
diaria, si procede.
- Comprobar la conveniencia de las órdenes dietéticas para cumplir con
las necesidades nutricionales diarias, si procede.
- Determinar (en colaboración con el dietista, si procede) el número de
calorías y tipo de nutrientes necesarios para satisfacer las exigencias de
alimentación.

86 Unidad 1. Tema 3. Alimentación en casos de disfunción renal. Cuidados de Enfermería.


- Determinar las preferencias de comidas del paciente considerando las
preferencias culturales y religiosas.
- Elegir suplementos nutricionales, si procede.
- Animar al paciente a que seleccione alimentos semiblandos si la falta de
saliva dificulta la deglución.
- Fomentar la ingesta de alimentos ricos en calcio, si se considera oportuno.
- Fomentar la ingesta de alimentos y líquidos ricos en potasio, si procede.
- Asegurarse de que la dieta incluye alimentos ricos en fibra para evitar el
estreñimiento.
- Proporcionar al paciente alimentos nutritivos, ricos en calorías y proteínas
y bebidas que puedan consumirse fácilmente, si procede.
- Ayudar al paciente a seleccionar alimentos suaves, blandos y no ácidos, si
procede.
- Determinar la necesidad de alimentación enteral.
- Administrar alimentación enteral, cuando sea preciso.
- Suspender la alimentación por sonda a medida que se tolere la ingesta oral.
- Administrar líquidos de hiperalimentación, cuando lo requiera el caso.
- Asegurar la disponibilidad de una dieta terapéutica progresiva.
- Proporcionar la nutrición necesaria dentro de los límites de la dieta prescrita.

BIBLIOGRAFÍA
Paniagua R, Amatoi D, Vonesh E, Correa-Rotter R, Ramos A, Moran J, Mujais S; Mexican
Nephrology Collabortive Study Group. Effects of increased peritoneal on mortality
rates in peritoneal dialysis: ADEMEX, a prospective, randomized, controlled trial. J
Am Soc Nephrol 13: 1307-1320, 2002.
Kopple JD: National kidney foundation K/DOQI clinical practice guidelines for nutrition
in chronic renal failure. Am J Kidney Dis 2001;37.
Lorenzo V: Trastornos de la nutrición en la insuficiencia renal crónica. En: Hernando
Avendaño L (Ed): Nefrología Clínica (3ª Edición) Editorial Medica Panamericana,
Madrid Pp 816-823, 2009, 2012.
Rufino M, Martin M, Lorenzo V: Aspectos nutricionales en Hemodiálisis. En: R Jofré, JM Lopez
Gomez, J Luño, R Perez García, P Rodríguez Benitez (Editores) Tratado de Hemodiálisis
Editorial Médica JIMS, SL, Segunda Edición Barcelona, pp 491-505, 2006.
Fouque D, Vennegoor M, ter WP et al.: EBPG guideline on nutrition. Nephrol Dial Transplant
2007;22 Suppl 2.

Unidad 1. Tema 3. Alimentación en casos de disfunción renal. Cuidados de Enfermería. 87


Ruperto LM, Barril CG, Lorenzo S, V: Nutrition guidelines for advanced chronic kidney
disease (ACKD). Nefrologia 2008;28 Suppl 3:79-86.
Clinical practice guidelines for nutrition in chronic renal failure. K/DOQI, National Kidney
Foundation. Am J Kidney Dis 2000;35:S1-140.
Lopez-Gomez JM: Evolution and applications of bioimpedance in managing chronic kidney
disease. Nefrologia 2011;31:630-634.
Silang R, Regalado M, Cheng TH, Wesson DE. Prokinetic agents increase plasma albumin
in hypoalbuminemic chronic patients with delayed gastric emptyng. Am J Kidney
Dis 37: 287-293, 2001. 70.
Taylor GS, Patel V, Spencer S, Fluck RJ, McIntyre CW. Long-term use of 1,1% amino acid
diañysis solution in hypoalbuminemic continuous ambulatory peritoneal dialysis
patients. Clin Nephrol 58: 445-450, 2002.
Blanca Fernnández, [Link]ón de los lenguajes normalizados NANDA, NIC,
NOC. DAE Editorial. Grupo Paradigma. 2018.

88 Unidad 1. Tema 3. Alimentación en casos de disfunción renal. Cuidados de Enfermería.

También podría gustarte