Ternavasio Cap 4
De la guerra civil a la guerra de independencia
La guerra fue el corolario del proceso revolucionario iniciado en 1810. El
poder central con sede en Buenos Aires debió combatir en distintos
frentes de batalla, en la que había perdido casi la mitad de poblaciones
pertenecientes al virreinato del Río de la plata. También se le sumaron
los costos económico, transformaciones culturales e ideológicas, y
colaboró en la redefinición de las tradicionales jerarquías sociales.
Las empresas militares
Los cambios sociales: con las revoluciones atlánticas de fines del siglo
XVIII se había inaugurado un nuevo tipo de enfrentamiento, la guerra
política, en la que ya no se combatía por cuestiones dinásticas o
diferencias religiosas, sino por principios políticos. La revolución política
y la guerra en sus distintos frentes transformaron la vida de todos los
habitantes del territorio americano.
El primer sector afectado por estos cambios fue el de las tropas: las
milicias urbanas de capital, orgullosa de defender su plaza en las
invasiones inglesas, pasaron a ser el núcleo de un nuevo ejército
destinado a salir de las fronteras de su ciudad para conquistar un
territorio en nombre de la libertad. El nuevo gobierno intentó convertir
las milicias voluntarias en tropas regulares, más organizadas, mejor
entrenadas y equipadas: el ejército del norte. Está tarea demandó
demasiado recursos materiales y una fuerte imposición de disciplina
sobre la población afectada, por lo tanto los resultados fueron lentos y
modestos de lo esperado. Las dificultades de la empresa y el creciente
agotamiento de la población, no impidieron que la tarea de los
ejercicitos siguiera su curso.
Los conflictos al norte (Alto Perú): el ejército del norte, encargado
de ganar para el nuevo orden la rica región del Alto Perú, en la que
sufrió diversas marchas y contramarchas entre 1810 y 1815. Puesto que
esa rica zona se había visto conmovida por las represiones a los
movimientos juntistas de 1809, en la que cuando llegó el ejército del
norte encontró algunas ciudades a favor de la revolución. Pero la política
llevada a cabo por Castelli, delegado de la primera junta en dicho
ejército, despertó la alarma entre los sectores más altos de la sociedad.
A esta creciente resistencia se sumaron errores de estrategias militar,
tropas mal entrenadas y no muy bien equipadas, sometidas a un terreno
desconocido y hostil. Luego de una primera victoria en Suipacha, en
frente del norte sufrió la derrota de Huaqui en 1811. En cambio, las
fuerzas revolucionarias En cambio, las fuerzas contrarrevolucionarias
estuvieron alimentadas por los ejercicitos del virreinato del Perú,
principal bastión realista en América del sur. De hecho, el virrey del Perú,
Abascal, tomó la decisión de reincorporar la amplia zona del Alto Perú,
que le había sido desgajada con la creación del virreinato del Rio de la
Plata, y enviar allí al experimentado comandante realista, José de
Goyeneche, encargado de restaurar el orden.
Después de 1811, las tropas revolucionarias no lograron avanzar en el
alto Perú, pese a obtener algunas victorias como la celebrada batalla de
Tucumán en 1812. La superioridad militar de los realistas, en la que se
puso en evidencia en la derrota sufrida por los patriotas en 1815,en la
batalla de Sipe-Sipe, que terminó con el retiro definitivo de la zona
altoperuana y en la frontera norte quedo a cargo las fuerzas salteñas de
Martin de Güemes. Una defensa que no impidió que Salta y Jujuy fueran
invadidas en diversas oportunidades por los ejercicitos realistas del Alto
Perú.
Los casos de Venezuela y Nueva Granada. Simón Bolívar: las
campañas libertadoras de Simón Bolívar comenzaron en el norte de
américa del Sur y en Venezuela y Nueva Granada. Nació en Caracas, en
una rica familia venezolana, Bolívar participó activamente en los sucesos
que llevaron a la declaración de la independencia de Venezuela en 1811.
Sin embargo, las primeras campañas emancipadoras no pudieron evitar
que se reinstaurara el dominio realista en esa región, en el año 1812.
Luego se traslado a Cartagena, Bolívar comenzó a prestar servicios en
las tropas que Desde Nueva Granada enfrentaban el poder
contrarrevolucionario, dispuesto siempre a reconquistar Venezuela. A tal
efecto, en 1813 llevo a cabo una exitosa campaña en la que tomo
Caracas. Pero esa entrada en su ciudad natal no estaba destinada al
éxito: en 1814 se retiró, primero hacia Nueva Granada, y luego a
Jamaica. A mediados del 1816 desembarco en la Isla Margarita, dónde
preparó la campaña destinada a liberar gran parte del continente. Luego
en 1818, el ejército patriota pudo consolidarse a partir de la
organización de acciones conjuntas entre Bolívar y Francisco de Paula
Santander. Entre sus hazañas militares más destacadas figura el paso de
los Andes y los triunfos que sucedieron en la campaña libertadora de
Nueva Granada.
Las conquistas de Chile y Perú: José de San Martin, luego de su
desembarco en Buenos Aires en 1812, era militar de carrera formado en
España, tenía el firme propósito de organizar un ejército en regla -
entrenado, capacitado y equipado- capaz de emprender una campaña
libertadora a escala americana. Para ello, consideró modificar la
estrategia inicial, que consistía en dirigir la ofensiva por el difícil terreno
del Alto Perú. Si propuesta era aunar los esfuerzos materiales y bélicos
rioplatenses y chilenos en los de una organización de un ejército que,
cruzando los Andes, liberará Chile primero, y luego Lima, por mar. Su
primera jugada estratégica fue hacerse nombrar gobernador intendente
de Cuyo, para organizar allí el ejército de los Andes.
Pueyrredón se comprometió a dotar a la campaña de los recursos
necesarios. Con un ejército de casi tres mil hombres se inicio el cruce de
los Andes y se liberó batalla en suelo chileno. Al primer triunfo de las
fuerzas patriotas en Chacabuco, en febrero de 1817, le sucedió la
ocupación de Santiago y del puesto de Valparaíso, y la declaración de la
independencia de Chile, en febrero de 1818. Está quedó asegurada
luego de otra victoria en Maipú, un mes después de la derrota sufrida
por San Martin en Cancha Rayada en marzo de 1818. Desde Chile, San
Martin y O’ Higgins organizaron la expedición al Perú y culminó con la
declaración de la independencia peruana en 1821.
Los conflictos en el noreste: la independencia de Paraguay:
mientras se desarrollaba la guerra en el Norte, el frente del Este y
también presentaba dificultades. La derrota de la expedición de
Belgrano a Paraguay a comienzos de 1811 tuvo como consecuencia que
toda esa gobernación iniciará su propio camino, autónomo tanto de
Buenos Aires como la metrópoli. Buenos aires no volvería a insistir sobre
esa región, porque no constituía una amenaza para el nuevo orden.
Los conflictos en el este: la Banda Oriental: este sitio era el que
más preocupaba al gobierno, puesto que allí estaba la guarnición naval
española y sobre todo el cabildo de Montevideo tenía serios conflictos
con Buenos Aires. Sin embargo, las fuerzas revolucionarias de Buenos
Aires encontraron un rápido apoyo en las zonas rurales de la otra banda
del río.
El movimiento liderado por Artigas inició el sitio a la ciudad de
Montevideo para impedir que las tropas españolas recibieran provisiones
de la campaña. Pero la situación en el este se tornó más difícil aún con
la intervención de los portugueses. En 1811, el avance de las fuerzas
portuguesas sobre la banda oriental, condujo a la firma de un armisticio
y paz entre Buenos Aires y Montevideo.
Finalmente, en 1814, una fuerza al mando de Carlos Alvear conquistó
Montevideo, mientras estallaba en conflicto abierto la tensa relación
entre Artigas y el poder central con cede en Buenos Aires. Si bien la
Banda Oriental quedó en manos de Artigas, quien en 1815 derrotó a los
porteños instalados en Montevideo y alcanzó su poder al extender su
influencia en las provincias del litoral rioplatense. El 1816, los
portugueses volvieron a invadir la Banda Oriental , siguiendo la
tradicional estrategia expansiva sobre las tierras. La invasión portuguesa
puso fin al sistema de Artigas en la Banda oriental.
La guerra y sus cambios sociales
Los costos de la empresa:
Recursos exigidos: la guerra requirió dinero, soldados, ganado,
cabalgadura y vituallas. Muchos debieron abandonar su labor
productivo para ir a la guerra
Limitaciones y cambios: el decreto de 1810 del libre comercio y la
perdida del Alto Perú fueron serios acondicionadores para la
actividad bélica, en muchos casos por la carencia del mismo a la
guerra le faltó recursos.
Contribuciones forzosas: el gobierno no ignoro la posibilidad de
pedir a los Bonaerense contribuciones voluntarias y luego
forzosas, también pedir prestamos que llevaron a diversas
regiones y grupos diezmarse por la guerra y reducir su riqueza.
No hubo muchas modificaciones: el sistema económico del
gobierno revolucionario mantenía la estructura de la época
borbónica. La provincias internas dependían de la alcabala y se
vieron afectadas dependiendo cada vez más del comercio y centro
Bonaerense.
Redefinición de jerarquías sociales:
La nueva actividad política definió las jerarquías del antiguo orden
colonial quedando así de la siguiente manera:
Burocracia colonial: fueron reemplazados por leales al nuevo orden
y en medio de ellos se vieron afectados y otros aprovecharon para
hacer su carrera política.
El alto comercio: sobre ellos recayó mayormente el costo de
guerra, que a su vez provocó la desestructuración de las
tradicionales rutas comerciales. Además, la declaración del libre
comercio obligó a adaptarse a las nuevas condiciones o quedar
condenados a la ruina.
Los militares: ascendieron social-política-jerárquicamente tras la
militarización en la revolución. Muchos esclavos y sectores
populares se reclutaron para la guerra.
Las élites locales: buscaban mantener el equilibrio y orden
existentes
La guerra y nuevas ideas
Libertad de igualdad: se abandonó el sistema monárquico para
adoptar un nuevo tipo de orden, como ideas de la soberanía popular,
representativa y de sufragio, esto surge de la opinión publica. También
se adoptó el concepto de patria y con ello la noción de libertad e
igualdad.
Noción de igualdad: adoptó un nuevo sentido, era el reclamo de
los antiguos derechos de ocupar un cargo sin distinción entre
criollo-español. En la asamblea del XIII se suprimió títulos de
nobles, tributo, mita, yanaconazgo y declaró la libertad de bienes.
Sobre todo una amplitud de la representación política en la
elección entre los vecinos y hombres libres .
Noción de libertad: adoptó un nuevo lenguaje libertario dónde las
libertades individuales comenzo a formar parte de los lexicos.
Está politización producida por la revolución cambio el mundo
rioplatense.
Nuevas identidades:
La patria: la apelación a la patria sufrió importantes mutaciones en
escaso tiempo. Del patriotismo exaltado contra los ingleses en
1806 en defensa de la “madre patria” paso a invocarse un nuevo
patriotismo criollo. Cada vez más antagónico respeto a la
península. La noción de la patria podía hacer referencia a la patria
chica (ciudad o pueblo) o bien a la gran patria americana. La gesta
emancipadora desplegada por el ejército que atravesaron diversas
regiones del continente dio lugar a un fuerte sentimiento
americanista. En este sentido , la tradicional lealtad a la figura del
monarca fue tal vez la que sufrió un deterioro más lento.
Pueblo: entendidas como identidades territoriales que eludían a
ideas como soberanía popular (de los pueblos) y o retroversión de
la soberanía. Está idea fue clave en la residencia de las provincias
unidas contra la corte de Cádiz.
Con la independencia de 1816 la idea de provincias unidas de
Sudamérica hace alusión a los incierto del momento y a la poca
definición de estás nuevas entidades.
El rol del clero: su rol fue fundamental en un mundo donde la religión
católica es esencial para trasmitir el nuevo lenguaje revolucionario. Era
la voz autorizada
Fiestas y celebraciones: desde ahora se festejaron fiestas mayas
como el 25 de mayo de 1810, tenían lugar tanto en Buenos Aires como
el resto de la ciudad que participaron en la revolución. Se celebraba con
salvas de artillería, repiques de campana, fuegos artificiales, música,
arcos triunfales, juegos, sorteos colectas, máscaras y bailes, la nueva
libertad conquistada y los triunfos bélicos del ejército patriota. A las
fiestas mayas se agregaron, luego de 1816, las fiestas julias en
conmemoración de la declaración de la independencia.