La Universidad Autónoma de Santo Domingo.
Recinto Santiago.
Materia:
Historia de la arquitectura II
Sección:
W08
Maestro:
Miguel Hernández
Temas:
La arquitectura gótica, la arquitectura civil y militar.
Escuela:
Arquitectura.
Presentado:
Brailyn Ramon Mejia.
Angélica A Jiménez Estévez.
Matricula:
100667367.
100731690.
Fecha:
05/04/2025
Contenido
Características principales................................................................................................................... 4
............................................................................................................................................................ 7
Etapas del arte y arquitectura gótica. ................................................................................................. 7
Ejemplos destacados ........................................................................................................................... 8
Elementos estructurales clave .......................................................................................................... 10
Tipos de edificaciones ....................................................................................................................... 11
Ejemplos destacados ......................................................................................................................... 13
Elementos defensivos clave .............................................................................................................. 15
Partes arquitectónicas....................................................................................................................... 16
Murallas y baluartes: Protección urbana y control de accesos. ........................................................ 18
Partes arquitectónicas....................................................................................................................... 18
Partes arquitectónicas:...................................................................................................................... 20
Conclusión ......................................................................................................................................... 25
Introducción
La arquitectura gótica, un estilo artístico y constructivo que floreció en Europa durante
la Baja Edad Media, aproximadamente desde finales del siglo XII hasta el siglo XVI,
representa un punto culminante en la historia de la arquitectura religiosa. Surgiendo como
una evolución del estilo románico, el gótico se distinguió por una serie de innovaciones
técnicas y estéticas que permitieron la creación de edificaciones de una escala y
luminosidad sin precedentes.
Caracterizado por el uso del arco ojival, la bóveda de crucería y el sistema de arbotantes,
este estilo buscaba trascender la solidez y la oscuridad de sus predecesores, aspirando a
una ligereza visual y una conexión espiritual a través de la luz filtrada por sus vastas
vidrieras.
Paralelamente al desarrollo de estas imponentes construcciones religiosas, la Edad Media
también presenció una significativa evolución en la arquitectura civil y militar. A medida
que las sociedades medievales se organizaban y crecían, surgía la necesidad de
estructuras que atendieran a las demandas de la vida cotidiana, el comercio, la
administración y, crucialmente, la defensa. La arquitectura civil abarcó desde las
viviendas urbanas y rurales hasta los edificios públicos que simbolizaban el poder cívico
y facilitaban las actividades mercantiles.
Por otro lado, la arquitectura militar se centró en la creación de fortificaciones robustas,
como castillos y murallas, esenciales para la protección territorial y la consolidación del
poder feudal. Este trabajo de investigación se adentrará en el análisis detallado de las
características definitorias de la arquitectura gótica, explorando sus elementos
estructurales y ornamentales clave, así como en la comprensión de la funcionalidad y los
rasgos distintivos de la arquitectura civil y militar que moldearon el paisaje medieval.
Arquitectura Gótica
La arquitectura gótica
surgió en Francia a
mediados del siglo XII,
marcando una evolución
del estilo románico.
Inicialmente conocida
como "Opus
Francigenum" (obra
francesa), se caracterizó
desde sus inicios por la
adopción del arco ojival y
la bóveda de crucería,
permitiendo estructuras
más altas y luminosas,
como se aprecia en sus
primeras manifestaciones.
El gótico se expandió rápidamente por Europa, desarrollándose en distintas fases: el
protogótico (siglo XII), el gótico clásico o primitivo (siglo XIII) que buscó mayor altura y
luz, el gótico radiante o gentil (siglo XIV) con una verticalidad y decoración más elaborada,
y finalmente el gótico flamígero o flameante (siglo XV-XVI) que se distinguió por la
exuberancia decorativa.
El fin del gótico se produjo gradualmente con la llegada del Renacimiento en el siglo XV
en Italia y su posterior difusión por Europa. El nuevo estilo renacentista, con su énfasis en
la proporción clásica y las formas horizontales, reemplazó progresivamente las
características del gótico, aunque este último perduró en algunas regiones y en ciertas
formas hasta bien entrado el siglo XVI.
Características principales
Arco Ojival: A diferencia del arco de medio punto románico, el arco ojival o apuntado
distribuye el peso de manera más eficiente hacia los pilares, permitiendo muros más
delgados y la creación de vanos más amplios para ventanas.
Bóveda de Crucería: Esta técnica constructiva reemplazó la pesada bóveda de cañón
románica. Consiste en la intersección de dos o más arcos ojivales, creando nervios que
canalizan el peso hacia los soportes, aligerando la estructura y permitiendo mayor altura.
Arbotantes: Elementos estructurales externos en forma de arco que transmiten el empuje
lateral de las bóvedas hacia contrafuertes más robustos ubicados en el exterior del edificio.
Esto liberó los muros para la apertura de grandes ventanales.
Vidrieras: Gracias a los muros más ligeros y los grandes vanos, las vidrieras se convirtieron
en un elemento esencial, llenando los interiores de luz coloreada y narrando historias
bíblicas y de santos. Los rosetones, grandes ventanas circulares con tracería de piedra, son
un ejemplo destacado.
Tracería: Ornamentación calada de piedra que decora ventanas y otros elementos
arquitectónicos, creando complejos patrones geométricos y figurativos.
Pináculos: Elementos decorativos verticales con forma de aguja que se colocan sobre
contrafuertes y otros puntos estructurales. Además de su función estética, aportan peso
adicional para contrarrestar el empuje de las bóvedas.
Gárgolas y Quimeras: Figuras esculpidas, a menudo grotescas, con una función práctica
como desagües (gárgolas) o puramente decorativa (quimeras), que añaden un elemento
escultórico distintivo a los exteriores.
Verticalidad: La búsqueda de la altura y la elevación hacia el cielo es una característica
fundamental del gótico, lograda mediante la combinación de los elementos estructurales
mencionados.
Etapas del arte y arquitectura gótica.
Protogótico (siglo XII): Caracterizado por su sencillez y sobriedad. Se incorporan
elementos románicos y góticos, como los rosetones en las fachadas, arcos ojivales y bóvedas
reforzadas con nervios.
Gótico clásico o primitivo (siglo XIII): Se eliminan aspectos del románico, como la tribuna
del segundo piso, y se logra mayor altura con ventanales grandes que permiten la entrada de
luz. Las catedrales adquieren una estructura de tres niveles y se establecen nuevas
características, como la fachada armónica con un rosetón en el centro.
Gótico radiante o gentil (siglo XIV): Se busca mayor altura y verticalidad, con detalles
decorativos más elaborados y repetitivos. Los edificios adquieren mayor ligereza, dejando
atrás la austeridad de las etapas anteriores.
Gótico flamígero o flameante (siglo XVI): Caracterizado por la exageración de los
elementos decorativos y el uso de formas complejas. Es la última fase del gótico, previa a
la llegada del Renacimiento.
Ejemplos destacados
Catedral de Notre-Dame de París (Francia)
Catedral de Burgos (España)
Catedral de Milán (Italia)
Catedral de Chartres (Francia)
Catedral de Reims (Francia)
Arquitectura Civil
La arquitectura civil surgió de las
necesidades básicas de vivienda y
organización social tras la caída del
Imperio Romano. Inicialmente, las
estructuras eran sencillas y
funcionales, adaptándose a los
materiales locales y a las demandas de
defensa y comunidad.
La arquitectura civil medieval abarcó
edificaciones destinadas a la vida
cotidiana, el comercio y la
administración. Estas construcciones
reflejaron la evolución social y tecnológica de la época.
A medida que la sociedad medieval se desarrolló, especialmente con el auge del comercio
y las ciudades, la arquitectura civil se diversificó. Surgieron viviendas más elaboradas,
edificios públicos como ayuntamientos y lonjas, e infraestructuras como puentes y caminos.
Estas construcciones reflejaban la creciente complejidad social y económica, incorporando
elementos defensivos y ornamentales.
El final de la Edad Media y la llegada del Renacimiento trajeron consigo nuevas ideas y
estilos arquitectónicos. La arquitectura civil comenzó a adoptar los principios clásicos de
proporción y armonía, dejando atrás gradualmente las formas más funcionales y defensivas
características del periodo medieval.
Elementos estructurales clave
Materiales: Piedra y madera, la clave de la firmeza civil.
En la arquitectura civil medieval, la piedra era la base para cimientos fuertes, muros de
edificios importantes y arcos/bóvedas resistentes al fuego. La madera, más fácil de usar, se
veía en casas, estructuras de techos y detalles como puertas y ventanas. Combinar ambos
materiales era común para lograr construcciones funcionales y duraderas.
Muros gruesos: Protección sólida y buen clima interior.
Los muros anchos, típicos del románico, daban solidez a los edificios civiles. Aunque menos
por defensa que los militares, ofrecían buen aislamiento contra el calor y el frío, importante
para la comodidad en viviendas y otros edificios.
Arcos y bóvedas: Cubriendo los espacios de la vida civil.
Los arcos y las bóvedas definieron los interiores civiles. El arco de medio punto románico
sostenía cubiertas de piedra en edificios importantes. Con el gótico, el arco ojival y la
bóveda de crucería permitieron salones más grandes y con mejor luz en ayuntamientos y
lonjas.
Ventanas y puertas: Luz y acceso para la gente.
Las ventanas y puertas pequeñas eran comunes en el románico, por seguridad y muros
fuertes. En el gótico, se hicieron más grandes, dando más luz a casas y edificios públicos,
mejorando la vida diaria.
Tipos de edificaciones
Ayuntamientos y edificios administrativos: Centros de gobierno.
Eran la sede del gobierno local, con salón de consejos para reuniones, oficinas y archivos.
A menudo tenían torres con campanas para anuncios y fachadas decoradas con símbolos de
la ciudad.
Lonjas y mercados cubiertos: Espacios amplios para el comercio, con techos y a veces
arcadas. Las lonjas importantes eran edificios de piedra ornamentados con grandes salas y
almacenes.
Hospitales y universidades: Hospitales con patios centrales, salas para enfermos y capillas.
Universidades con aulas y colegios mayores alrededor de patios, y bibliotecas importantes.
Puentes y murallas urbanas: Puentes de piedra con arcos y a veces torres. Murallas de
piedra rodeando ciudades con torres y puertas fortificadas para defensa.
Ejemplos destacados
Murallas de Ávila (España)
Puente de Londres (Reino Unido)
Palacio Ducal de Venecia (Italia)
Ayuntamiento de Brujas (Bélgica)
Arquitectura Militar
La arquitectura militar en la
Edad Media surgió de la
necesidad primordial de
defensa y control territorial
tras la fragmentación del
Imperio Romano. En sus
inicios, las estructuras
militares eran relativamente
sencillas, pero incorporaron
elementos clave para la
protección. Uno de los
primeros y más importantes
elementos fue la mota castral.
Esta consistía en un montículo
de tierra, ya fuera natural o artificial, coronado por una estructura de madera, la torre de
madera o donjon. Alrededor de la mota, se excavaba una zanja y se construía una palizada
de madera para ofrecer una primera línea de defensa. Este modelo, relativamente rápido y
económico de construir, permitía a los señores feudales establecer puntos de control y
defensa en sus territorios.
A medida que las técnicas de asedio se volvieron más sofisticadas, la arquitectura militar
evolucionó significativamente. La madera fue gradualmente reemplazada por la piedra, un
material mucho más resistente al fuego y a los proyectiles. Surgieron así los castillos de
piedra, que incorporaron elementos defensivos más complejos. Se construyeron murallas
más altas y gruesas, reforzadas con torres en puntos estratégicos para permitir la defensa
activa desde diferentes ángulos. Las torres evolucionaron de formas cuadradas, vulnerables
a la minería de muros, a formas circulares o semicirculares, que ofrecían una mejor visión
y eran más resistentes.
Se añadieron elementos como el foso, que podía ser seco o lleno de agua, para dificultar el
acceso directo a las murallas. Las puertas de los castillos se convirtieron en verdaderas
fortalezas dentro de la fortaleza, protegidas por puentes levadizos, rastrillos (rejillas de
hierro que se bajaban para bloquear la entrada) y matacanes (balconcillos voladizos con
aberturas en el suelo para lanzar proyectiles sobre los atacantes). El patio interior (bailey)
ofrecía espacio para albergar tropas y provisiones, y la torre del homenaje (la torre principal
y más fortificada) servía como último refugio y símbolo del poder del señor.
La arquitectura militar medieval continuó desarrollándose a lo largo de los siglos,
adaptándose a las nuevas armas de asedio, como las catapultas y los trabucos, y
posteriormente a la artillería. Las murallas se hicieron más bajas y gruesas para resistir los
cañonazos, y se incorporaron baluartes y otras defensas angulares.
Elementos defensivos clave
Castillos y fortalezas: Los castillos y las fortalezas eran las estructuras militares por
excelencia de la Edad Media, concebidas como centros de poder señorial y bastiones
defensivos inexpugnables. Construidos predominantemente con piedra, un material
resistente al fuego y a los ataques, se caracterizaban por la presencia de murallas gruesas,
diseñadas para resistir los embates de los asedios y proporcionar una barrera física
formidable contra los invasores.
Eran complejos arquitectónicos
multifuncionales que servían
como residencia del señor
feudal y su séquito, centros
administrativos y judiciales,
almacenes de provisiones y,
fundamentalmente, como
puntos estratégicos de defensa y
control territorial.
Su funcionamiento se basaba en la combinación de obstáculos físicos y puntos de defensa
activa. Las murallas impedían el acceso directo, mientras que las torres permitían a los
defensores observar y atacar a los asaltantes desde posiciones elevadas. Los fosos
dificultaban el acercamiento a los muros, y las puertas fortificadas actuaban como puntos
de control de acceso altamente protegidos.
Partes arquitectónicas
• Murallas: Muros perimetrales de gran espesor y altura, a menudo reforzados con
almenas (para protección de los defensores) y saeteras (aberturas verticales para disparar
flechas).
• Torres: Estructuras elevadas a lo largo de las murallas o en puntos estratégicos, que
ofrecían una visión panorámica y permitían el fuego cruzado sobre los atacantes. Podían
ser cuadradas, redondas o semicirculares.
• Foso: Excavación profunda alrededor del castillo, que podía estar seca o llena de agua,
para dificultar el asalto.
• Patio interior (Bailey): Espacio abierto dentro de las murallas que servía para albergar
edificios auxiliares, tropas y provisiones. Podía haber varios patios concéntricos.
• Puerta fortificada (Gatehouse): Entrada principal del castillo, fuertemente defendida
con torres, puentes levadizos, rastrillos (portcullis) y a menudo con matacanes (aberturas
en el techo para lanzar proyectiles).
• Barbacana: Fortificación avanzada situada delante de la puerta principal para proteger
el acceso.
Murallas y baluartes: Protección urbana y control de
accesos.
Las murallas y los baluartes eran
elementos defensivos cruciales para
la protección de ciudades y otros
asentamientos importantes durante la
Edad Media. Su función principal era
la de proteger a la población y los
bienes de ataques externos y
controlar el acceso a través de
puertas fortificadas. Los fosos a
menudo complementaban estas
defensas, añadiendo una capa
adicional de protección.
Las murallas eran cinturones
defensivos de piedra que rodeaban
completamente una ciudad o un área estratégica. Los baluartes eran estructuras defensivas
proyectadas hacia el exterior de la muralla, generalmente torres o bastiones, que permitían
una mejor defensa lateral y eliminaban los puntos ciegos.
Las murallas actuaban como una barrera física que impedía la entrada sin autorización. Las
puertas fortificadas eran los únicos puntos de acceso controlados, y su robustez dificultaba
su derribo. Los defensores apostados en las murallas y los baluartes podían repeler los
ataques con proyectiles. Los fosos dificultaban el acercamiento de maquinaria de asedio y
la excavación de minas bajo los muros.
Partes arquitectónicas
• Cortina: El tramo recto de muralla entre dos torres o baluartes.
• Torres: Estructuras defensivas proyectadas desde la muralla, permitiendo una visión y
un fuego lateral sobre los atacantes. Los baluartes, más anchos y bajos que las torres
medievales tardías, ofrecían una mejor resistencia a la artillería posterior.
• Almenas y Saeteras: Elementos de protección para los defensores en la parte superior
de las murallas y torres, con aberturas para disparar.
• Puertas fortificadas: Entradas principales a la ciudad, protegidas con torres, puentes
levadizos, rastrillos y a menudo con cámaras de guardia.
• Foso: Excavación defensiva alrededor de la muralla.
Torres de homenaje: El último refugio y símbolo de poder.
La torre de homenaje, en su origen
normando, era la estructura más
fuerte y central dentro de un castillo
medieval. Servía como la última
línea de defensa en caso de que el
resto de las fortificaciones fueran
tomadas y, además, era la residencia
principal del señor feudal,
simbolizando su poder y autoridad.
Era una torre maciza, generalmente
la más alta y robusta del castillo,
diseñada para ser defendible incluso
si el resto de la fortaleza caía en
manos enemigas.
En caso de asedio, la guarnición y la familia del señor podían retirarse a la torre de homenaje,
que estaba diseñada para resistir ataques prolongados. Sus muros gruesos, su acceso difícil
(a menudo elevado y protegido) y sus provisiones almacenadas permitían una defensa
prolongada hasta la llegada de refuerzos o el agotamiento del enemigo.
Partes arquitectónicas:
• Muros muy gruesos: Para resistir ataques y fuego enemigo.
• Pocas y pequeñas ventanas: Para limitar los puntos débiles y facilitar la defensa.
• Entrada elevada y protegida: A menudo accesible solo por una escalera de madera que
podía retirarse fácilmente.
• Múltiples pisos: Que albergaban salas de estar, almacenes, la sala del señor y, en
ocasiones, calabozos.
• Terraza almenada: En la parte superior, para vigilancia y defensa.
• A veces, un pozo propio: Para asegurar el suministro de agua durante un asedio.
• Contrafuertes y arbotantes: Diseñados para distribuir las cargas estructurales y mejorar
la estabilidad de los muros.
Ejemplos destacados
Castillo de Neuschwanstein (Alemania)
Fortaleza de los Caballeros Templarios (Francia)
Castillo de Montizón (España)
Castillo de Edimburgo (Escocia)
Conclusión
La arquitectura medieval, abarcando el sublime gótico religioso y las pragmáticas
construcciones civiles y militares, constituye un testimonio elocuente de la sociedad que
la produjo. El gótico, nacido de la evolución del románico y caracterizado por
innovaciones estructurales como el arco ojival y la bóveda de crucería, permitió la
erección de templos de magnitudes sin precedentes, inundados de luz a través de vastas
vidrieras sostenidas por el sistema de arbotantes. Este estilo no solo buscaba la elevación
física de las estructuras, sino también una elevación espiritual, marcando un hito en la
historia de la arquitectura religiosa europea.
Paralelamente, la arquitectura civil medieval respondió a las crecientes necesidades de
una sociedad en transformación. Desde las viviendas que reflejaban la jerarquía social y
las actividades cotidianas, hasta los edificios públicos como ayuntamientos y lonjas que
simbolizaban el poder cívico y facilitaban el comercio, estas construcciones se adaptaron
a los materiales y las técnicas disponibles, incorporando elementos defensivos y
ornamentales según su función y la riqueza de la comunidad.
Finalmente, la arquitectura militar fue crucial en un periodo marcado por la inestabilidad
y los conflictos. Desde las tempranas motas castrales de madera hasta los imponentes
castillos de piedra con sus complejas defensas, como murallas almenadas, torres de
vigilancia, fosos y puertas fortificadas, estas estructuras no solo protegían territorios y
señores feudales, sino que también proyectaban poder y autoridad. La evolución de la
arquitectura militar a lo largo de la Edad Media, respondiendo a las nuevas técnicas de
asedio, culminó en fortificaciones cada vez más sofisticadas.
Bibliografía.
La base de este trabajo fueron los archivos compartidos por el maestro a la misma ve
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