En las dinámicas que compartimos en clase, se evidenció tanto la existencia del grupo
como de lo grupal. Según Romero, lo grupal no es simplemente la reunión de personas,
sino la construcción de una trama vincular donde circulan sentidos, roles y posiciones. En la
primera actividad, ante el dictado de las palabras, el grupo modificó su estrategia inicial,
poniendo en juego una lógica cooperativa que implicó toma de decisiones conjunta. En la
segunda, la resolución colectiva de acertijos reveló procesos de negociación, hipótesis
compartidas y construcción de respuestas comunes. Estas situaciones dan cuenta de una
subjetividad que se produce en vínculo con otros, como señala Romero, donde el grupo se
constituye como un espacio de lo simbólico, habilitando la emergencia de lo grupal a través
del lazo, la palabra y la interacción.