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Dilemas Éticos Empresariales

El documento presenta una serie de dilemas éticos enfrentados por profesionales en diversas industrias, desde la presión para despedir empleados hasta la manipulación de datos y la promoción de productos poco saludables. Cada caso ilustra la tensión entre el éxito personal y la responsabilidad social, así como las complicaciones de actuar éticamente en un entorno laboral competitivo. Los protagonistas se debaten entre sus intereses personales y las implicaciones morales de sus decisiones.

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Mayra Vázquez
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Dilemas Éticos Empresariales

El documento presenta una serie de dilemas éticos enfrentados por profesionales en diversas industrias, desde la presión para despedir empleados hasta la manipulación de datos y la promoción de productos poco saludables. Cada caso ilustra la tensión entre el éxito personal y la responsabilidad social, así como las complicaciones de actuar éticamente en un entorno laboral competitivo. Los protagonistas se debaten entre sus intereses personales y las implicaciones morales de sus decisiones.

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NO DECIR NADA ME HACE CÓMPLICE

Hace unos meses me contrataron en una empresa de producción y comercialización de postres que pasa por el
proceso de adoptar nuevas tecnologías con el fin de reducir costos de operación.

El área que superviso la conformaban ocho personas, quienes durante tres meses me capacitaron y llegué a
tomarles estima. Al concluir ese periodo, su trabajo fue reemplazado por el de una máquina y un operador. El
personal me comentó que no se le ofrecería liquidación a pesar de su antigüedad laboral, debido a que al momento
de su contratación la empresa los exhortó a firmar –con engaños, según argumentan– una carta de renuncia.

Demandaron a la empresa y ahora solicitan mi apoyo para que funja como testigo de estas condiciones en que
fueron finiquitados. Por otro lado, el director está enterado de la demanda y me exigió testificar en favor de la
empresa.

Me perturban las circunstancias por las que pasan mis antiguos compañeros, no obstante mi situación laboral es
diferente, estoy muy contento y motivado. ¿Negarme a apoyarlos me convierte en cómplice por omisión?

IMAGEN CORPORATIVA EN PELIGRO

Soy directora general de una empresa de consultoría en negocios e internet. La compañía se asienta en un sólido
abanico de valores y principios que rigen nuestras relaciones con clientes, colaboradores, miembros del equipo y
demás stakeholders.

Hace unas semanas, uno de los asesores del área de Comunicación en internet y Social media se vio envuelto en un
escándalo de corrupción, aunque ajeno a la empresa. La noticia alcanzó una importante «viralidad» en redes sociales
e inclusive llegó a mencionarse en el noticiario con más rating en la televisión. Los internautas rápidamente lo
relacionaron con la empresa, lo que desató miles de ataques a las redes sociales de la consultora. A pesar de que los
comentarios no provienen de clientes o allegados, sí lastiman la imagen corporativa.

El consultor siempre ha mostrado rectitud, compromiso y resultados más que satisfactorios; tiene muy buena relación
con el equipo y vive los valores de la empresa con mucha naturalidad. Considero que este hecho aislado no
determinará una conducta negativa constante en él, pero sí fracturó la percepción que se tiene de nosotros.

¿Debo prescindir de quien cometió un error de tal magnitud, aun cuando no fue un asunto que involucrara
directamente a la empresa?

AMISTAD O ÉTICA?

Trabajo como gerente de negocios en una empresa que vende equipo médico y hospitalario. Mi contrato especifica
que únicamente debo explotar mi talento para atraer nuevos clientes a esta institución. Recientemente he atravesado
por una buena racha, llevo algunos meses consiguiendo más clientes de los que la organización puede atender.

Tengo un colega, que también es mi amigo, que trabaja en el mismo rubro en una empresa de reciente creación. Su
posición es similar a la mía, sin embargo no ha podido despuntar y ya tiene una advertencia. O llega a las metas
planteadas antes de tres meses o pierde su empleo. Le comenté de mi buena racha y me ha pedido, como un favor
muy especial, que le remita los clientes a los que yo no pueda atender; claro, con una pequeña comisión.

Si lo apoyo sin aceptar la comisión, ¿es una falta ética?


CORREGIR PREJUICIOS DISCRIMINATORIOS:

Soy director de una planta industrial en una ciudad pequeña. Siempre contrato varones, pero ahora acaba de
ingresar una joven ingeniera con buena preparación y magnífico desempeño. El hecho ha causado revuelo, en buena
parte por el conservadurismo del lugar, y ha suscitado comentarios desde irrespetuosos hasta discriminatorios.

Ella se quejó, llamé fuertemente la atención a los responsables pero sé que es un paliativo momentáneo porque el
asunto sigue bajo el agua. No puedo despedirlos porque peligra la línea de producción. Una probable solución sería
asignarla a otro departamento pero implica quitarle la oportunidad de aprender y trabajar en lo que le gusta y hace
bien y, en cierto modo, dar la razón a los supervisores irrespetuosos. Yo soy ingeniero y no se me da la psicología ni
nada que se le parezca, ¿cómo abordar este asunto?

DESLEALTAD DE UN COLEGA CERCANO

El jefe de administración de la empresa en la que trabajo es familiar mío. Hace poco me enteré de que ha
estadorealizando una desviación de la base de datos hacia una compañía de la competencia. ¿Qué acciones y
postura ética debo tomar?

MENTIR O MI CARRERA?

Trabajo como perito en una compañía de seguros. Recientemente participé en el análisis de un accidente aparatoso
en el que era evidente que se debía indemnizar al asegurado, sin embargo, para llegar a los objetivos planteados por
mi jefe y conseguir así el ascenso que he deseado desde hace tiempo, argumenté que las lesiones que sufre el
asegurado eran preexistentes, por lo que no se le reparó el daño. Los afectados interpusieron una demanda contra la
compañía. Mi jefe habló conmigo y me sostuve en la postura previa, no me atreví a confesar la verdad.

¿Habrá alguna forma de resarcir el daño sin echar por la borda mi carrera?

LA EMPRESA VS EL BIENESTAR SOCIAL

Trabajo en el área de marketing de una empresa que produce alimentos catalogados como «chatarra». Con los
problemas de obesidad, diabetes, hipertensión y demás enfermedades crónico degenerativas que padecemos en
México, el gobierno prohibió la distribución de esta clase de productos en las escuelas y nuestras ventas han
disminuido considerablemente.

Para evitar pérdidas mayores me pidieron que elaborara una campaña de asesorías de nutrición y actividad física
para tener acceso a los colegios aunque sea por la puerta de atrás. Las estadísticas más recientes revelaron que
desde que arrancó el programa las ventas de nuestros productos se duplicaron.

Estoy realmente incómodo con estos números, pues pienso que aunque el producto ya no está en las instituciones, la
marca sigue presente. Así, aunque el niño no lo perciba, tiene un recordatorio constante de nuestro producto, por lo
que continúa consumiéndolo.

Los medios de comunicación han difundido ampliamente la noticia de que México tiene el primer lugar en obesidad a
nivel mundial. En parte me siento responsable por la situación que está viviendo nuestro país. Traté de convencer a
mi jefe de retirar nuestras asesorías de los colegios, sin embargo él está satisfecho con el incremento en ventas.

No sé qué hacer, quisiera encontrar una alternativa en la que ambas partes saliéramos beneficiados, sin embargo no
la encuentro.
SALUD O EMPRESA FARMACÉUTICA

Soy director de marketing de una compañía farmacéutica, industria que ha cambiado mucho en los últimos años.
Cada vez es más difícil desarrollar medicamentos que traten los nuevos padecimientos y la competencia es mayor.

Mi área es clave, ya que la promoción de los medicamentos posee muchas restricciones y se ha convertido en todo
un reto. Nuestra empresa, junto a otras, organiza congresos de distintas especialidades e invita a varios médicos
para capacitarse en el uso de nuestros medicamentos y combatir padecimientos específicos.

En ocasiones patrocinamos la estancia de varios participantes. Sin embargo, ha llegado un punto en el que los
mismos médicos utilizan estos beneficios a su conveniencia y buscan negociar con nosotros la asignación de becas a
otros congresos a cambio de recetar nuestros medicamentos, o incluirlos en el «cuadro básico» de sus instituciones.

Desafortunadamente una inmensa mayoría de las farmacéuticas nos manejamos de esta manera, ya que los
ingresos son indispensables para reinvertir en investigación de laboratorio.

Me perturba contribuir a este círculo de corrupción, donde lo último en lo que se piensa es el beneficio del paciente.
¿Debería haber un cambio en la forma en que promocionamos nuestros medicamentos a costa de perder el favor de
un gran número de médicos?

QUEBRAR O DESPEDIR PERSONAL:

Habíamos logrado mantener estable económicamente esta fábrica de autopartes por más de 30 años, pero ahora
estamos en una situación muy complicada: baja generalizada en las ventas, presión aplastante de la competencia, un
ambiente de trabajo complicado con presiones y exigencias, etcétera. Otras veces encontrábamos cómo salir de las
malas rachas, sin embargo, este momento parece insostenible.

Asesores y amigos empresarios me apremian a implementar una reestructura que implica entre otras cosas un fuerte
recorte de personal. Eso nos daría un respiro económico, mayor productividad y reducción de costos

SOY EXITOSO EN UNA EMPRESA QUE ENGAÑA

Hace dos años acepté dirigir una empresa regional, que elabora y distribuye dulces y bebidas embotelladas. Un
producto estrella es una bebida para niños con un envase atractivo que se está vendiendo de maravilla. Los dueños
de la empresa (cuatro hermanos), me pidieron –en realidad, me ordenaron–, hacer lo necesario para introducirla en
las escuelas, asunto no muy difícil por la enorme influencia de la familia en la zona.

Me interesé en conocer la fórmula de esta bebida que se ofrece al público como «jugo de frutas» y encuentro que
además de colorantes y saborizantes artificiales lleva una muy elevada cantidad de azúcar, tanta, que cae en lo que
las asociaciones de defensa del consumidor llaman «caramelo líquido» y sugieren se consuma sólo de forma
esporádica.

Traté de hacerles ver a los dueños de la empresa, el error que estamos cometiendo por ir en contra de las políticas
de salud, pero su respuesta fue: cuando las grandes empresas líderes modifiquen la fórmula de sus bebidas para
niños o respondan a las demandas que les han entablado, lo haremos nosotros. En realidad, el «jugo» en cuestión es
una imitación de uno de estos líderes.

Fuera de este asunto, mi trabajo va de maravilla, he incrementado las ventas, mejorado la situación de los empleados
y mi familia está muy contenta en esta ciudad donde vinimos por motivo de mi trabajo. No encuentro qué hacer ante
el problema
TRAICIONAR AL CONSUMIDOR?

Hace seis meses entré a una fábrica como gerente del área de empaque. Al estudiar los procesos de análisis que se
hacen al producto antes de empacarlo, noté que la empresa no es del todo honesta con las fechas de caducidad. En
ocasiones se recorre la fecha de expiración hasta 45 días. El «plazo extra» no es muy significativo; además cuentan
con que el producto se venderá y consumirá antes.

Aún así, me parece arriesgado, sobre todo por dos razones, podría hacerle daño a alguna persona y, si el asunto se
llega a saber y a difundir fuera de la empresa, perderíamos mucha credibilidad. Traté de hablarlo con el gerente de
división y me pidió que no volviera a hablar del tema, que él lo solucionaría. Han pasado tres meses y el problema
sigue igual. No puedo jugarme el puesto y me enoja conmigo mismo actuar en forma deshonesta

DESPEDIR A UN DIRECTOR CONFLICTIVO

Hace dos años me nombraron director de una empresa química que recientemente ha desarrollado nuevos productos
gracias a la capacidad y dedicación de nuestro director de planta. Es muy eficiente en su labor y maneja bien a su
gente, pero se niega a hacer equipo con los directores de otras áreas y me reta con frecuencia.

Varias veces le he pedido que cambie pero no lo veo dispuesto y en cambio, me amenaza con irse y llevarse el know
how de varios productos. Sin duda, su salida reduciría nuestras escasas utilidades al menos unos meses. Los otros
directores me presionan para que lo despida y para justificarlo ofrecen exagerar su mala conducta ante el consejo de
accionistas. Sé que es una falta de ética, pero al no actuar, me estoy enemistando con mis otros ejecutivos. Me
siento en un callejón con dos salidas falsas

DISCRIMINACIÓN O BENEFICIO?

Hace varios años creamos, en el norte del país, una empresa de artes gráficas digitales que, afortunadamente, ha
prosperado gracias, sobre todo, a dos clientes en Estados Unidos para quienes maquilamos muchos trabajos. Sin
embargo, parece que están creciendo más los jugadores que el sector, cada día competimos por la maquila con más
empresas de India, Tailandia, China, Corea del Sur e incluso Argentina y Brasil.

Acabamos de recibir un trabajo que es todo un reto y que requiere muchas horas y una jugosa facturación, pero se
trata de una serie de juegos con un contenido claramente violento y de discriminación hacia personas de diversos
orígenes, provenientes de países pobres. Si rechazamos ese trabajo es muy probable que perdamos al cliente;
además sé que si nosotros no lo hacemos, lo hará cualquier otro, no podemos impedirlo. ¿Qué puedo hacer?

¿ENTRO A UNA CARRERA NO SEGURA?

Mi empresa produce material quirúrgico para reparar huesos rotos; desde hace tiempo tenemos una importante
presencia en el mercado entre los cirujanos ortopédicos y nos distinguimos por la alta calidad de nuestros productos.

Los avances tecnológicos en medicina incluyen materiales hechos de polímeros biodegradables que permiten ser
reabsorbidos por el cuerpo como: hilos de sutura, placas, tornillos, entre otros.

Sin embargo, aún presentan fallos en su funcionamiento y aunque es en un pequeño porcentaje de los casos, la
empresa se niega a comprometer su calidad. El problema es que otros competidores han comenzado a distribuir
estos materiales sin que sean 100% efectivos. Esta situación provoca que nuestra empresa pierda participación en el
mercado. ¿Deberíamos entrar a la carrera de la innovación o esperar a que el producto garantice calidad absoluta?
NEGOCIACIÓN

Dirijo una empresa de gestoría y un cliente, que representa a una cadena de hoteles enfrenta un serio problema
relacionado con los límites de dos predios. Tras ardua investigación encontramos una única y probable solución que
resolvería ese asunto, pero daña a un tercero, aunque en una forma considerablemente menor.

A esta entidad se le ha ofrecido una indemnización justa pero la rechaza, el dueño conoce el problema y abusa de su
posición exigiendo una cantidad a todas luces desproporcionada. El cliente nos pide presionar por todos los medios,
entiéndase lícitos e ilícitos hasta conseguir que acepte nuestra oferta.

Mi problema real es que él es mi mayor cliente y si no acepto lo pierdo, lo que implica reducirnos al mínimo y
despedir a más de la mitad de nuestro personal…

ASCENSO O AMISTAD?

Recién egresé de la universidad, una empresa dedicada al transporte urgente, me contrató para el departamento de
contabilidad donde coincidí con Eduardo, el padre de Rodrigo, mi mejor amigo.

Al poco tiempo, el director me felicitó por mi desempeño y me propuso, en confianza y solicitando absoluta
discreción, un puesto de mayor responsabilidad que habré de ganarme con esfuerzo, pero resulta que ése es el
puesto que desempeña Eduardo. El jefe argumenta que por su edad, no trabaja al mismo ritmo que antes, pero mi
percepción es muy diferente, sé que no hay química entre ellos y por eso quiere sustituirlo. No encuentro qué hacer,
podría hablar con Rodrigo o incluso, directamente con Eduardo, pero faltando a la confianza del director. Me interesa
mucho este trabajo y más aún el posible puesto. ¿Renuncio o me la juego a costa de la amistad?

DESPEDIR A DOS ESPÍAS

Tras haber echado a andar varios proyectos exitosos me invitaron como director general a una empresa nueva. He
trabajado año y medio muy duro y con entusiasmo. El Presidente del Consejo y principal accionista es un empresario
jubilado con fuerte personalidad y ascendencia sobre los demás, pero no respeta mi puesto; alguna vez ha dado
órdenes que contradicen las mías lo que me desgasta y molesta mucho. No admite réplica ni comentario alguno de
mi parte.

Para colmo, me he enterado de que dos personas de la empresa, un hombre y una mujer, son sus «orejas» y en
cuanto surge un problema, antes de que yo resuelva, ya él se enteró y dio órdenes, muchas veces inadecuadas.
Hablé con ellos y lo niegan todo, pero cuento con evidencia de que están jugando ese papel. Tengo un buen pretexto
laboral para liquidarlos pero me he detenido porque ambas necesitan el trabajo, tienen familias que mantener y
además no son en realidad los «responsables», aunque, sin duda cortar sus «informes» sanearía mucho mi situación
y a la empresa misma

MATERNIDAD Y EFICIENCIA

Tengo una pequeña empresa de outsourcing en Recursos Humanos, somos 18 personas trabajando. Una de mis
colaboradoras, María, que lleva dos años y medio en su puesto, se embarazó y, como es lógico, tomó sus tres meses
de incapacidad reglamentaria. Para suplirla contraté entretanto a una persona que ha resultado mucho más eficiente.
María está a punto de regresar y los dos subdirectores me insisten en que la liquide y contratemos de planta a la
persona nueva que en este poco tiempo ha logrado sacar todas las tareas de rutina y destrabar dos negociaciones
con distintos clientes. Tengo muy claro que mi deber es ver qué es más conveniente para la empresa, pero me
parece una canallada deshacerme de María, ¿lo es?

CONFIDENCIALIDAD POR UNA BUENA CAUSA


Por medio de mi participación en el consejo de administración de una asociación civil me entero de que una
institución gubernamental va a otorgar becas muy atractivas para universitarios. Esas becas implican una serie de
requisitos y poco tiempo para solicitarlas por su escaso número. En la empresa que dirijo trabajan varios jóvenes que
realmente sacarían buen provecho de esos apoyos. Me pregunto si a pesar de que significa un gran bien para ellos
es válido que les adelante información que aún no se ha hecho pública, con miras a que consigan esas becas.

CORRUPCIIÓN

Tengo una empresa que surte carnes a hoteles y restaurantes; hay una cadena fuerte a la que he entrado
recientemente. Al presentar mi lista de precios, el director de compras estuvo de acuerdo con ella pero me pidió
prepararle otra con un incremento de 30% y me hizo un pedido muy pequeño. Él dice que es para protegerse porque
suele haber variaciones en los precios y no quiere que sus presupuestos se queden cortos y se vea obligado a bajar
la calidad, pero me he enterado que hace lo mismo con otros proveedores para justificar con diversos listados los
altos precios que paga a un cómplice.

En una comida conocí a un alto funcionario de esa cadena y le comenté el asunto pensando que iba a tomar medidas
ante un claro caso de corrupción. Sin embargo, le quitó importancia, me comentó que el director de compras es
cuñado de uno de los dueños, por lo que todos prefieren no meterse y me recomendó hacer lo mismo. Me pregunto si
debo intentar llegar a los dueños para informarles (si es que no lo saben ya), o seguir vendiendo al precio alto que me
pagan o no vender más a esa cadena, cosa que lamentaría muchísimo.

PROMOCIÓN

Hace tres años trabaja conmigo una colaboradora con diversos talentos muy claros. Conoce bien a la empresa, a
nuestros clientes y a los inversionistas. Muchas veces ha sacado a la empresa de diversos apuros y demostrado su
lealtad y dedicación.

Queda vacante la dirección de un área para la que podría ser candidata, pero no es querida por sus colegas, otros
directores no siempre la toman en cuenta y le falta sentido común en ciertos casos. Me parece injusto no darle esa
oportunidad pero temo que no se adapte, no sepa orientar a su equipo o genere enemistades

MI SEGURIDAD VS MI CONCIENCIA CIUDADANA

Soy auditor bancario y tengo a mi cargo supervisar determinado número de empresas. Me pidieron apoyar a otro
grupo de trabajo que estaba retrasado. Al auditar una empresa encontré graves anomalías y omisiones. Por varios
años nadie lo reportó, sin embargo, tenía todas las firmas y autorizaciones de altos directivos para seguir operando,
lo que indica intencionalidad y corrupción en muchos niveles. Cumplí con mi obligación profesional de notificar al
departamento jurídico y levantar las actas correspondientes, pero todo sigue oculto. Me pregunto si mi deber como
ciudadano es recurrir a otras instancias con riesgo de perder mi trabajo o incluso mi seguridad.

ME DEBO A MI GENTE?
Soy director de una empresa de comunicación dueña de varias radiodifusoras y de cinco revistas impresas. Como es
sabido, desde hace unos años la tecnología digital pone en peligro la existencia de esta industria, al menos en los
términos actuales.

Nuestro personal es reducido y muy productivo, ya ahora trabajamos muchas horas; tengo hombres y mujeres a
quienes apenas queda tiempo para una vida personal. Los socios, dueños de la empresa, nos informan de un
ambicioso proyecto para echar a andar nuevos productos digitales; ya armaron un plan para hacerlo con el equipo
actual. Es un reto atractivo pero implica mucho más trabajo; mi gente me ha dicho que se niega a dedicar más horas
a la empresa y que mi obligación es convencer a los socios de que contraten a varias personas que conozcan el
nuevo medio.

No lo he logrado y enfrento una nueva disyuntiva ya que otra empresa me acaba de hacer una oferta atractiva de la
cual se enteraron mis compañeros y me insisten en que si me voy seré como un capitán traidor que abandona el
barco sin preocuparse por los demás, porque soy el único que estoy en posición de negociar con los dueños. ¿Hasta
dónde llega mi obligación moral para con mi equipo? ¿Debo anteponer su bienestar al mío?

ROBO

En 2005 asumí la Dirección General de un consorcio industrial en la rama de bienes de capital que se caracteriza,
entre otras cosas, por la rigurosa aplicación de principios éticos que norman la conducta de los colaboradores a partir
del Consejo de Administración.

Hace unas semanas el director de finanzas, reportó el faltante de diez mil dólares USA en el fondo para gastos de
viaje y diversos. Ese fondo se guarda en una caja fuerte en su oficina y sólo él conoce la combinación.

El reporte señala que su secretaria encontró abierta la caja fuerte al regresar del almuerzo y lo notificó de inmediato a
su jefe. Él reconoce haber establecido la práctica de abrir la caja fuerte para el manejo y archivo de diversos
documentos por conducto de la secretaria y, peor aún, haber omitido la recepción, revisión de documentos y cierre de
la caja fuerte, por distracciones propias de su trabajo. Ambos ignoran quién pudo sustraer los dólares. Se trata de un
robo sin violencia, excluido de la póliza de seguros vigente.

Tras consultar al Consejo hemos decidido que el director de finanzas debe reponer el faltante y se le informó que otro
descuido será causal de despido. Él considera que nuestro proceder es injusto y se aparta de la ética. ¿Es cierto
eso?

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