TEMA 16 - SENTIDO DE LA VISTA
La vista (visión), es el acto de ver, es importante para la supervivencia humana, porque nos
permite ver objetos peligrosos que nos rodean.
Los ojos son responsables de la detección de la luz visible, la parte del espectro electromagnéti-
co con longitudes de onda entre 400 y 700 nm aproximadamente.
16.1. Estructuras accesorias del ojo. Son los párpados, las pestañas, las cejas, el aparato
lagrimal y los músculos extrínsecos del ojo.
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• Las cejas. Es probable que su principal función sea mejorar las expresiones faciales y la
comunicación no verbal, pero también pueden proteger a los ojos de reflejos y evitar que la
transpiración caiga en estos órganos.
• Los párpados Los párpados superior e inferior ocluyen los ojos durante el sueño, los pro-
tegen de la luz excesiva y de cuerpos extraños, esparcen una secreción lubricante sobre los
globos oculares. El párpado superior es más móvil que el inferior y contiene en su parte superior
el músculo elevador del párpado superior.
Desde la superficie hacia la profundidad, cada párpado está constituido por epidermis, dermis,
tejido subcutáneo, fibras del músculo orbicular, tarso, glándulas tarsales y conjuntiva.
En cada tarso hay una hilera de glándulas sebáceas alargadas y modificadas, que se conocen
como glándulas tarsales o de Meibomio, que secretan un líquido que evita que los párpados se
adhieran entre sí.
• Las pestañas son pelos de protección que mantienen los desechos lejos del ojo. Cuando algo
toca las pestañas, se estimulan los receptores pilosos y se desencadena el reflejo del pestañeo.
• La conjuntiva, es una mucosa transparente que cubre la superficie interior del párpado y la
superficie anterior del globo ocular, con excepción de la córnea. Su principal función consiste
en secretar una película mucosa fina que evita la resequedad del párpado. Tiene inervación
abundante y es muy sensible al dolor. También cuenta con muchos vasos sanguíneos.
• El aparato lagrimal, es un conjunto de estructuras que produce y drena el líquido lagrimal
(lágrimas). Las glándulas lagrimales, cada una de ellas con forma y tamaño de una almendra
secretan el líquido lagrimal que drena a través de 6 a 12 conductos excretores lagrimales que se
vacían sobre la superficie de la conjuntiva del párpado superior. Desde allí las lágrimas pasan
en dirección medial sobre la superficie anterior del ojo, para ingresar en dos pequeñas abertu-
ras denominadas puntos lagrimales, después las lágrimas pasan al interior de dos conductos,
los canalículos lagrimales superior e inferior, que llevan al saco lagrimal y después al conducto
naso lagrimal. Este conducto lleva el líquido lagrimal a la cavidad nasal, en una zona inmediato
por debajo del cornete inferior.
El líquido lagrimal producido por las glándulas lagrimales es una solución acuosa que contiene
sales, algo de mucus y lisozima, una enzima protectora bactericida. El líquido protege, lubrica,
limpia y humedece el globo ocular.
• Seis músculos oculares extrínsecos se unen a las paredes de la órbita y a la superficie ex-
terna del globo ocular. Los músculos extrínsecos mueven el ojo, entre ellos se incluyen cuatro
músculos rectos y dos oblicuos. Los músculos rectos superior, inferior, medial y lateral se orig- 97
inan en un anillo tendinoso que comparten en la pared posterior de la órbita y se insertan en la
región anterior del globo ocular, cerca del “blanco de los ojos”. Mueven el ojo hacia arriba, hacia
abajo, y en sentido medial y lateral.
Para visualizar la función de los músculos oblicuos, el estudiante puede imaginar que voltea la
mirada a la derecha. El músculo oblicuo superior deprimirá un poco el ojo derecho, en tanto que
el oblicuo inferior elevará un poco el ojo izquierdo. Lo opuesto ocurre cuando se observa a la
izquierda. Ésta es la función primaria de los músculos oblicuos, pero también giran los ojos de
forma ligera para acercarlos o alejarlos de la nariz. El músculo oblicuo superior está inervado
por el nervio patético (par craneal IV), el recto lateral por el motor ocular externo (VI), y el resto
de estos músculos por el motor ocular común (III).
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16.2. Anatomía del globo ocular. El globo ocular adulto mide alrededor de 2,5 cm de diámetro.
Desde el punto de vista anatómico la pared del ojo consiste en tres capas: 1) túnica fibrosa, 2)
túnica vascular y 3) retina (túnica interna).
16.2.1. Túnica fibrosa. La túnica fibrosa es la capa superficial del globo ocular y consiste en la
córnea en la parte anterior y la esclerótica en la parte posterior.
La cornea es una capa transparente, su curvatura ayuda a enfocar la luz en la retina.
La esclerótica, el “blanco” del ojo que recubre todo el globo ocular, excepto la córnea; le da
forma al ojo, lo hace más rígido, protege sus partes internas y sirve como sitio de inserción de
los músculos extrínsecos del ojo. En la unión de la córnea con la esclerótica se halla una aber-
tura denominada seno venoso escleral o conducto de Schlemm. En este seno drena un líquido
denominado humor acuoso.
16.2.2. Túnica vascular. La túnica vascular o úvea es la capa media del globo ocular, está for-
mada por tres partes: coroides, cuerpo ciliar e iris.
La coroides, altamente vascularizada, es la porción posterior de la túnica vascular, reviste
la mayor parte de la superficie interna de la esclerótica. Sus numerosos vasos sanguíneos,
proveen nutrientes a la superficie posterior de la retina. La Coroides también contiene melanoc-
itos productores del pigmento melanina, que le da color marrón oscuro a esta capa. La melanina
de la Coroides absorbe los rayos lumínicos difusos lo cual impide la reflexión y la dispersión de
la luz dentro del globo ocular. Como resultado, la imagen enviada a la retina permanece nítida
y clara.
Cuerpo ciliar, es de color marrón oscuro, porque contiene melanocitos productores de melani- 99
na. Presenta procesos ciliares y músculo ciliar.
Los procesos ciliares, son protrusiones o pliegues en la superficie interna del cuerpo ciliar,
contienen capilares sanguíneos que secretan humor acuoso. Desde los procesos ciliares se
extienden las fibras de la zónula o ligamentos suspensorios que se fijan al cristalino.
El músculo ciliar, es una banda circular de músculo liso. La contracción o relajación del músculo
ciliar modifican la tensión de las fibras de la zónula, lo que altera la forma del cristalino para
adaptarse a la visión de cerca o de lejos.
El iris, está suspendido entre la córnea y el cristalino, se encuentra fijado por su borde externo
a los procesos ciliares. Presenta fibras de músculo liso dispuestas en forma radial y circular.
La cantidad de melanina en el iris determina el color de los ojos. Los ojos aparecen de color
marrón o negro cuando el iris contiene mucha melanina, azules cuando su concentración de
melanina es muy baja y verdes cuando la concentración es moderada.
Una función principal del iris consiste en regular la cantidad de luz que entra en el globo ocular
a través de la pupila, el orificio en el centro del iris. Cuando una luz intensa estimula el ojo, las
fibras parasimpáticas del nervio oculomotor (III) estimulan a los músculos circulares o esfínter
pupilar del iris para contraerse, lo que disminuye el diámetro de la pupila (miosis). Ante una luz
débil, las neuronas simpáticas estimulan para contraerse a los músculos radiales del iris o dilat-
adores de la pupila (midriasis).
16.2.3. Retina. La tercera capa (la más interna del globo ocular) es la retina. Consiste en una
capa pigmentada y una capa neural. La capa pigmentada es una lámina de células epiteliales
que contienen melanina que como en la coroides, también ayuda a absorber los rayos de luz
100 desviados. La capa nerviosa es una evaginación del cerebro multi laminada, que procesa los
datos visuales antes de enviar impulsos nerviosos hacia los axones que forman el nervio óptico.
Los fotorreceptores son células especializadas que comienzan el proceso mediante el cual los
rayos de luz se convierten, finalmente, en impulsos nerviosos. Hay dos tipos de fotorreceptores:
bastones y conos. Cada retina tiene unos 6 millones de conos y de 120 millones de bastones.
Los bastones nos permiten ver con luz tenue, como la luz de la luna. No brindan visión cromáti-
ca, de manera que cuando la luz es débil sólo se pueden ver diferentes tonos de grises. El único
tipo de foto pigmento en los bastones es la rodopsina. La luz más brillante estimula los conos,
los que permiten distinguir los colores.
Los puntos destacados presentes en la retina son:
El disco óptico también recibe el nombre de punto ciego. Como no contiene bastones ni co-
nos, no es posible ver una imagen que alcance el punto ciego.
La mácula lútea está en el centro exacto de la cara posterior de la retina, en el eje visual del
ojo. La fóvea central, es una pequeña depresión en el centro de la mácula lútea, contiene sólo
conos. En consecuencia, la fóvea central es el área con la mayor agudeza o resolución visual.
Los bastones están ausentes en la fóvea central y son más abundantes en la periferia de la
retina.
16.3. Componentes ópticos. Los componentes ópticos del ojo son elementos transparentes
que admiten rayos de luz, los desvían (refractan) y enfocan imágenes sobre la retina. Entre el-
los se encuentran la córnea (que se describió antes), el humor acuoso, el cristalino y el cuerpo
vítreo. 101
16.3.1. El humor acuoso. Es un líquido seroso que secreta el cuerpo ciliar en un espacio
ubicado entre el iris y el cristalino, llamado cámara posterior. Fluye a través de la pupila hacia
la cámara anterior, entre la córnea y el iris. De allí se drena al seno venoso escleral (canal de
Schlemm).
16.3.2. El cristalino. Se encuentra detrás de la pupila y el iris, dentro de la cavidad del globo oc-
ular. Las proteínas llamadas cristalininas, dispuestas como las catáfilas de una cebolla, forman
el cristalino, que en su estado normal es perfectamente transparente y carece de vasos san-
guíneos. Está rodeado de una cápsula de tejido conectivo claro y se mantiene en su posición
gracias a fibras zonulares circulares, que se unen a los procesos ciliares. El cristalino ayuda a
enfocar la imagen en la retina para facilitar la visión nítida.
16.3.3. Cuerpo vítreo (humor vítreo). Es una gelatina transparente que llena un espacio may-
or denominado cámara vítrea, la cual se encuentra detrás del cristalino. Un conducto oblicuo
que atraviesa este cuerpo, llamado conducto hialoideo, es el remanente de una arteria hialoidea
presente en el embrión.
El humor vítreo tiene una consistencia gelatinosa, mantiene la retina estirada contra la coroides
y le da una superficie uniforme para la recepción de imágenes nítidas. A diferencia del humor
acuoso, el cuerpo vítreo no se renueva constantemente. Se forma durante la vida embrionaria
y de ahí en adelante no se repone.
La presión del ojo, llamada presión intraocular, se produce fundamentalmente por el humor
acuoso y en parte por el humor vítreo; suele rondar los 16 mm Hg (milímetros de mercurio). La
102 presión intraocular mantiene la forma del globo ocular e impide que éste se colapse.
16.4. Formación de las imágenes. En algunos aspectos, el ojo es como una cámara fotográfi-
ca: sus elementos ópticos enfocan la imagen de algún objeto sobre una “película” fotosensible
(la retina), a la vez que aseguran el paso de una cantidad adecuada de luz para permitir una
“exposición” correcta. Con el objeto de comprender cómo forma el ojo imágenes nítidas de los
objetos en la retina, se examinarán tres procesos: 1) la refracción o desviación de la luz por
medio del cristalino y la córnea, 2) la acomodación, los cambios en la forma del cristalino, y 3)
la constricción o estrechamiento de la pupila.
Refracción. Cuando los rayos de luz atraviesan una sustancia transparente (como el aire) y
pasan hacia una segunda sustancia transparente con una densidad distinta (como el agua), se
desvían en la unión entre las dos sustancias. Esta desviación se denomina refracción. A medi-
da que los rayos de luz ingresan en el ojo, sufren una refracción en las caras anterior y posterior
de la córnea. Ambas caras del cristalino refractan aún más los rayos, de manera que quedan
enfocados exactamente sobre la retina. Las imágenes enfocadas en la retina son invertidas
(cabeza abajo), también experimentan una reversión de izquierda a derecha; es decir, la luz
proveniente del lado derecho de un objeto llega al lado izquierdo de la retina, y a la inversa. La
razón por la cual el mundo no se ve invertido ni revertido es que el cerebro “aprende” en etapas
tempranas de la vida a coordinar las imágenes visuales con la orientación de los objetos. Alre-
dedor del 75% del total de la refracción de la luz se produce en la córnea. El cristalino aporta
el 25% restante del poder de enfoque y también cambia el foco para ver objetos cercanos o
distantes.
Acomodación de los cambios en la forma del cristalino. El acomodamiento del cristalino
es un cambio en la curvatura del cristalino que permite enfocar un objeto cercano. Cuando se
observa algo de cerca, se contrae el músculo ciliar que rodea al cristalino. Esto estrecha el
diámetro del cuerpo ciliar, relaja la fibra del ligamento suspensorio y permite que el cristalino se
relaje de manera más convexa. En la emetropía, el cristalino mide casi 3.6 mm de grueso en el
centro; en el acomodamiento, se engrosa hasta llegar a 4.5 mm. Un cristalino más convexo re-
fracta la luz con más fuerza y enfoca los rayos de luz divergentes en la retina. La distancia más
cercana a la que puede estar enfocado un objeto es el punto de visión cercano. Depende de la
flexibilidad del cristalino, que se endurece con la edad; por tanto, el punto cercano promedio es
de casi 9 cm a los 10 años de edad y de 83 cm a los 60 años.
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Constricción o estrechamiento de la pupila. Las lentes no pueden refractar los rayos de luz
en sus orillas con la misma nitidez que lo hacen más cerca del centro. La imagen producida
por cualquier lente es, por tanto, un poco borrosa cerca de las orillas; esta aberración esférica
es muy evidente en un microscopio económico. Puede minimizarse al dejar fuera los rayos de
luz periféricos y mirar sólo el centro mejor enfocado. En el ojo, la pupila cumple este objetivo al
constreñirse mientras se enfocan objetos cercanos. Al igual que el ajuste del diafragma en una
cámara, la pupila tiene un propósito doble: ajustar el ojo a las variaciones de brillantez y reducir
la aberración esférica.
16.5. Vía visual. Los axones dentro del nervio óptico pasan a través del quiasma óptico, el
punto en el que se cruzan los nervios ópticos. Más allá de este punto, las fibras continúan
como un par de cintillas ópticas.
Dentro del quiasma, la mitad de las fibras de cada nervio óptico se cruzan al lado opuesto del
encéfalo. Como resultado, el hemisferio cerebral derecho ve objetos del campo visual izquierdo.
Por el contrario, el hemisferio izquierdo ve objetos en el campo visual derecho. Debido a que
el encéfalo derecho controla las respuestas motoras del lado izquierdo del cuerpo y viceversa,
cada lado del encéfalo necesita ver lo que se encuentra en el lado del cuerpo en que ejerce el
control motor.
Las cintillas ópticas pasan alrededor del hipotálamo en sentido lateral, y la mayor parte de sus
axones terminan en el núcleo geniculado izquierdo del tálamo. De ahí surgen neuronas de terc-
er orden y forman la irradiación óptica de fibras en la materia blanca del cerebro. Estas fibras
se proyectan a la corteza visual primaria del lóbulo occipital, donde ocurre la sensación visual
consciente. Una lesión en el lóbulo occipital puede causar ceguera, aunque el ojo sea por com-
pleto funcional.
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16.6. Referencias bibliográficas.
-Tortora. Derrickson. 2018. Principios de Anatomía y Fisiología. 15° ed. Madrid España. Edito-
rial médica panamericana.
- Saladin K.S. (2013) Anatomía y Fisiología La unidad entre forma y función 6ta Edición Méxi-
co McGraw-Hill Interamericana Editores, S. A. de C. V.