Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.
Facultad de Arquitectura.
A: 06 de Mayo de 2025.
Materia: Diseño Estructural.
Alumno: Rommel Fernando Patiño Hurtado.
Profesor: Ing. Roberto Hernández Huerta.
Sección 04, 6to semestre.
TAREA-T1.
Las estructuras de concreto reforzado dependen de la interacción entre el
concreto y el acero para resistir cargas gravitacionales y accidentales. El concreto,
compuesto por cemento, agregados y agua, destaca por su alta resistencia a
compresión (entre 200 y más de 1000 kg/cm²), pero su baja capacidad a tensión
(aproximadamente el 10% de su resistencia a compresión) lo limita como material
estructural independiente. Para compensar esta debilidad, se emplea acero de
refuerzo, generalmente en forma de barras corrugadas, que absorbe los esfuerzos
de tensión y restringe el agrietamiento.
El comportamiento del concreto bajo carga está influenciado por factores
como la edad, la velocidad de aplicación de la carga, la esbeltez del espécimen y
las condiciones de confinamiento. Por ejemplo, en compresión triaxial, la resistencia
aumenta significativamente con presión lateral, mientras que en tensión, el ensaye
brasileño ofrece una medida práctica de su resistencia indirecta. Además, efectos
temporales como la contracción (deformación por pérdida de humedad) y el flujo
plástico (deformación bajo carga sostenida) son críticos para predecir el desempeño
a largo plazo.
Las trabes y columnas son elementos fundamentales en estas estructuras.
Las trabes, como componentes horizontales, transfieren cargas a las columnas, que
funcionan como soportes verticales. Su diseño se rige por métodos como la teoría
plástica de resistencia última, que considera factores de carga y reducción de
resistencia para garantizar seguridad ante incertidumbres en materiales y cargas.
Las vigas pueden ser simplemente reforzadas (acero en tensión) o doblemente
reforzadas (acero en compresión y tensión), esta última para incrementar ductilidad
y reducir deformaciones. Las secciones T y L, comunes en sistemas de losa-trabe,
optimizan la resistencia y rigidez al integrar el patín de la losa como parte estructural.
El control de agrietamiento, mediante fórmulas como \( z = f_s (d_e A)^{1/3} \), es
esencial para limitar daños estéticos y corrosión del acero, considerando la
exposición ambiental. Las relaciones claro-peralte, recomendadas en reglamentos
como el ACI, guían dimensiones mínimas para evitar deformaciones excesivas,
mientras que la elección entre vigas peraltadas (menos acero) o esbeltas (más
acero) equilibra costos y funcionalidad.
La interacción concreto-acero se basa en la complementariedad de
propiedades: el concreto resiste compresión y protege al acero de la corrosión,
mientras que el acero aporta ductilidad y capacidad tensional. El módulo de
elasticidad del concreto, calculado con fórmulas empíricas que consideran su
resistencia y peso, varía según el tipo de agregado, mientras que el acero, con
módulo constante (\(≈2 \times 10^6 \, \text{kg/cm}^2\)), garantiza un comportamiento
predecible bajo carga. Normativas como las del ACI y el Reglamento del Distrito
Federal establecen criterios para diseño, agrietamiento y durabilidad, asegurando
que las estructuras cumplan con requisitos de seguridad y servicio a lo largo de su
vida útil.
Fuentes:
1. Primer documento:
Características generales del concreto y del acero. (s.f.). Material de estudio
técnico no publicado. Fuente: Archivo PDF proporcionado por el profesor.
2. Segundo documento:
Trabes. (s.f.). Material de estudio técnico no publicado. Fuente: Archivo PDF
proporcionado por el profesor.