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Vargas, Gaby - MÁS SOBRE LA IMAGEN DEL ÉXITO

El libro 'Más sobre la imagen del éxito' de Gabriela Vargas aborda la importancia de la comunicación y la imagen personal en el éxito profesional y social. A través de diversos capítulos, se exploran temas como la comunicación no verbal, la autoestima, la autodisciplina y el protocolo en situaciones sociales y laborales. La autora enfatiza que la autenticidad y la congruencia entre la imagen exterior y el interior son fundamentales para transmitir una imagen de éxito genuina.

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Vargas, Gaby - MÁS SOBRE LA IMAGEN DEL ÉXITO

El libro 'Más sobre la imagen del éxito' de Gabriela Vargas aborda la importancia de la comunicación y la imagen personal en el éxito profesional y social. A través de diversos capítulos, se exploran temas como la comunicación no verbal, la autoestima, la autodisciplina y el protocolo en situaciones sociales y laborales. La autora enfatiza que la autenticidad y la congruencia entre la imagen exterior y el interior son fundamentales para transmitir una imagen de éxito genuina.

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MÁS SOBRE LA IMAGEN DEL ÉXITO


Gabriela Vargas
Contenido
Prólogo
Introducción
COMUNICACIÓN
1. Los identificadores
2. Mejore su comunicación
3. La proxemia
4. El poder de una pausa
5. El cuerpo ¿qué dice
6. ¿Qué dicen los colores
7. El arte de criticar
8. ¡No se enoje!
9. Las palabras y su influencia
10. Palabras problema
11. Preguntar y saber preguntar
12. Cómo vencer el miedo a hablar en público
13. Un encuentro.
14. Feng Shui
SECRETOS PARA EL ÉXITO
1. Las drogas de la felicidad
2. Para verse bien hay que sentirse bien
3. “Ese vacío que siente”
4. La autodisciplina
5. No se ponga a dieta
6. Practique el fracaso
7. Aquello en que creemos, se cumple
8. Credibilidad
9. Dele la bienvenida al cambio
10. Dejar pasar
11. El temor de no ser aceptado por los demás
12. Momentos felices
13. Una carcajada
14. El ritual protege
Su atuendo personal
1. ¿La ropa miente?
2. ¿Sabe usted comprar?
2

3. ¿De viaje? Qué y cómo empacar


EL LENGUAJE DE LA MUJER
1. El juego de las proporciones
2. El ying y el yang
3. Los 50 errores más comunes de las mujeres al vestirse para el trabajo
4. Los accesorios
5. La mujer sport
La belleza y usted
1. La belleza natural
2. La magia del maquillaje
3. Un buen corte de cabello
PROTOCOLO
Protocolo en los negocios
1. ¿Cómo solicitar un empleo?
2. Las juntas
3. La comunicación electrónica
4. ¡Cumpla sus promesas’
5. “Los chismes en la oficina”
6. Los cinco tipos de “jefe” y cómo tratarlos
7. Acoso sexual
Protocolo social
1. Fobia a socializar
2. Una invitación
3. “Cómo manejar los dilemas en la mesa...”
4. Alimentos difíciles
5. Fumar, ¿un placer?
6. ¿Es usted un buen anfitrión?
7. Algunos “siempre” y “nunca” en la vida cotidiana. .
8. ¿Qué le regalo a
9. “Que no le incomoden los cumplidos”
10. El estilo en vacaciones
11. Lo prudente frente a un enfermo
12. El protocolo en un funeral
13. Un pan en la mano
Conclusión
3

Prólogo
Cada tarde, como una promesa que se cumple inequívoca y puntual, el horizonte devora al sol que
acompañó nuestro día. Entonces, donde quiera que estemos, frente al mar, bajo los volcanes o en
una calle angosta a la que se filtran como por descuido los últimos rayos de luz, los adictos al vicio
de mirar el crepúsculo acudimos a él con preguntas y salimos a la oscuridad con la diaria certeza de
que en la vida todo lo que sucede, por idéntico que nos parezca, es irrepetible, único, fatal.
Por eso nadie escarmienta en cabeza ajena, por eso los amores dolidos vuelven a dolernos a pesar
de los siglos que la humanidad lleva recorriéndolos, por eso cada pérdida es una primera pérdida,
cada muerte una pesadumbre desconocida, cada temor un frío distinto.
Siempre que una mujer se estremece bajo la noche, que una pareja se pierde, que un árbol ilumina
el mediodía de un miércoles, que un hombre vuelve de pescar con su caña al hombro y una parvada
de niños desafía el agua de la tarde para jugar con el océano, siempre cuenta el mundo una historia
distinta.
Al menos eso creemos los escritores, de ese misterio nos nutrimos: nadie canta igual la misma
canción. Nunca se vive igual la misma historia. De ahí que nos empeñemos en recordar la vida, que
soñemos el lujo de inventarla otra vez, como si no fuera toda un invento.
Es así como este aparente no trabajo que es mirar, se vuelve una profesión y un destino. Vivimos
aprendiendo de los otros, imaginando a otros, hundidos en las penas y los delirios de otros como si
cada instante ajeno pudiera ser también nuestro.
Gaby Vargas, que me confiesa no tener ninguna pretensión literaria, comparte, sin embargo, este
afán de mirar el mundo para tratar de comprenderlo mientras lo cuenta. A veces, incluso, juega a
explicarlo. Ojalá que quienes la acompañen por las preguntas y empeños de este libro, puedan con
ella soñar que a ratos es posible entender algunas de las cosas que pasan por nuestra vida entre un
crepúsculo y otro.
ÁNGELES MASTREETA
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Introducción
He notado que a los seres humanos, sin importar que tan educados, reconocidos o inteligentes
seamos, a todos, en el fondo, nos inquietan las mismas cosas: tener una sana autoestima para
sentirnos seguros de nosotros mismos, ser aceptados por los demás y encontrar caminos que nos
ayuden a superarnos en lo posible para crecer.
Muchas veces pretendemos saber y dominar las situaciones sociales y de negocios así como las
relaciones interpersonales. En lo profundo, todos sentimos algunas inseguridades y grandes
fortalezas en diversas áreas.
Es común que en las universidades se den toda clase de materias importantes para poder
desarrollarse en este mundo tan competitivo. Sin embargo, sobre las sutilezas diarias a las cuales
nos enfrentamos al relacionarnos con los demás, prácticamente no existe guía. Lo cierto es que una
persona puede tener un sinnúmero de talentos o de cualidades, pero si no los sabe transmitir, de
nada sirve.
Imagínese que cada uno de nosotros puede ser un gran barco lleno de tesoros que cruza el océano.
De pronto, se desata una gran tormenta, el mar se enfurece y el barco se hunde. Los tesoros se
perdieron. Lo mismo nos sucede en la vida si no los aprovechamos. ¿De qué sirve querer mucho a
mi hijo adolescente si no logro crear empatía con él? De nada sirve ser una persona cumplida y
trabajadora, si al presentarme al banco para solicitar un crédito, mi propia presencia me sabotea.
Igualmente de poco ayudan los títulos, doctorados y maestrías si no se tienen buenos modales para
comer.
Éstos son algunos ejemplos de las distintas formas en que nos podemos comunicar, y en ocasiones
levantan barreras que pueden llegar a costarnos un empleo, una oportunidad; o bien, hacen surgir
conflictos desgastantes con nuestros seres queridos. Pueden hacer, así, que perdamos tesoros... De
ahí mi pasión por investigar este campo de conocimientos.
Estoy convencida de que cada minuto del día, sin pronunciar palabras, manifestamos quiénes
somos, cuáles son nuestros valores, nuestros talentos, nuestra personalidad, inteligencia,
sensibilidad, etcétera. Todo eso se comunica en segundos. Como dice Gregorio Mateu, “La vida
exterior es expresión de lo que el hombre lleva por dentro. Toda acción que efectuamos es prueba
inequívoca de nuestro yo interior. Por lo tanto, esa voz silenciosa que tanto dice de nosotros a los
demás debe ser una prioridad en nuestras vidas”.
Este libro no sólo se detiene en aspectos superficiales, porque si fuera así, quedaría absolutamente
trunco. La imagen del éxito se compone de muchos elementos que no son tangibles. Lo externo es
efímero si no se tiene como fuente una proyección del interior, si carece de una fuerza constante y
viva que lo sostenga. La imagen del éxito a la que yo me refiero es un todo, es una actitud, es
congruencia, integridad... Es no conformarnos para crecer siempre.
En el trabajo de investigación que he realizado para escribir este libro, me he esforzado en plantear
los conceptos, los consejos o las sugerencias de manera accesible, para que se puedan poner en
práctica de inmediato.
También quiero aclarar que en mi primer libro La imagen del éxito toqué el tema del arreglo
masculino, además de otros temas aplicables a ambos sexos, lo cual me ocasionó reclamos por
parte de las mujeres, que se sintieron excluidas. En esta ocasión, aunque el libro es para ambos
sexos, abordo especialmente el arreglo de la mujer en una de sus secciones (ahora espero la
comprensión de los hombres...).
El éxito no se mide por resultados espectaculares ni por la admiración que despertemos en los
demás. Es sentirse bien con uno mismo, lo cual es una fuente de trabajo constante, de esfuerzo, de
mantener vivos nuestros amores e ilusiones.
Espero de todo corazón que este libro lo motive y le sirva en su vida profesional. Quizá lo impulse a
reflexionar sobre asuntos que pueden ser importantes... pero sobre todo ojalá le ayude a amanecer
con una nueva sonrisa en el alma.
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COMUNICACIÓN
CAPÍTULO 1
Los identificadores
Puedes decir más de un hombre por su vestir y caminar, que por su hablar.
Anónimo
No se puede no comunicar, ésta es una regla de la comunicación. Si de pronto vemos a una persona
sin moverse, sin hablar, nos está comunicando. Son sus identificadores los que comunican.
¿Cuántas veces nos formamos una opinión negativa de una persona al sólo verla de lejos, cuando la
conocemos nos damos cuenta que estábamos completamente equivocados?
En los últimos diez años, se ha investigado mucho acerca de lo que comunicamos de manera no
verbal. Los psicólogos, sociólogos, antropólogos y lingüistas han estudiado todos los aspectos del
ser humano que tienen una función comunicativa.
Han surgido nuevos términos, como la kinesis (que describe los movimientos del cuerpo y su
significado), la proxemia (que describe el uso del espacio) y el metalenguaje (mediante el cual nos
comunicamos más allá de lo puramente verbal, como los silencios). Como consecuencia ahora
sabemos mucho más de las relaciones interpersonales que antes.
El ser humano tiene cinco formas (reconocidas) de comunicarse, y por medio de ellas se reconocen
los identificadores:
1. Visual. ¿Qué trae puesto? ¿Qué colores usa? ¿Su ropa es apropiada para la ocasión?
2. Corporal. ¿Cómo se mueve? ¿Se ve seguro? ¿Cómo camina?
3. Oral. ¿Cómo habla? ¿Tiene algún acento? ¿Cómo es su vocabulario? ¿Cómo es su tono de voz?
4. Escrita. ¿De qué tamaño es su letra? ¿Tiene buena ortografía? ¿Buena sintaxis? ¿Qué papel usa
para escribir? etc.
5. Sensorial. ¿A qué huele una persona? ¿Cómo es su tono muscular al saludar? ¿Cómo se siente su
piel al tacto?
Éstas son algunas de las preguntas que nuestra mente se hace y se contesta, segundos después de
haber visto a una persona.
Los identificadores son importantes ya que comunican a los demás quiénes somos, lo que queremos
ser y a dónde queremos llegar. Esta información es captada, consciente o inconscientemente, y
tiene una gran influencia en las personas.
Cabe aclarar que la imagen se puede falsificar o manipular, pero sólo durante cortos periodos. No
podemos “pretender” ser diferentes de lo que en realidad somos por mucho tiempo. Durante un
encuentro, podemos ver en una persona los gestos que realiza en microdécimas de segundo, gestos
que revelan mucho acerca de ella. Por ejemplo, en una campaña política un candidato abraza a un
niño sólo para que le tomen una fotografía, sin el deseo auténtico de hacerlo esto se nota.
El cuerpo no miente. Sabiéndolo interpretar, podemos conocer entre otras cosas, qué
siente, qué piensa, qué tan a gusto se encuentra, qué tan tímida o abierta, o nerviosa u
honrada, es la persona.
¿Cómo se conforma una imagen?
Todos tenemos una identidad, una personalidad. Cuando nos quitamos máscaras, cuando nos
mostramos tal como somos, descubrimos, reafirmamos o reconocemos nuestro verdadero yo. De
acuerdo a esa identidad, creamos una imagen que —según cada persona— es la imagen ideal.
Cada quien realiza el esfuerzo de presentar esa identidad según su propia manera de percibir lo que
considera lo mejor. (Nadie decide a propósito sabotearse por las mañanas).
Esta forma de identificar nuestra identidad, la expresamos todos los días, a través de los distintos
identificadores. ¿Cuales son los identificadores? Todo lo que nos ponemos, la corbata, los lentes, el
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peinado, que tan limpios y a la moda nos vestimos... la postura, el saludo, el caminar, el peinado,
los modales, etcétera.
Los identificadores crean en la mente del receptor una imagen real, que a lo mejor es diferente a la
imagen ideal que uno cree proyectar. Ésa es la razón por la cual muchas veces una persona nos
causa determinada impresión, aun sin conocerla, impresión que cambia cuando nos acercamos a
ella.
No podemos negar que la mayoría de las decisiones que tomamos, o la opinión que los demás
hacen acerca de nosotros, están basadas en la información que enviamos o captamos de los
distintos identificadores. Se ha estudiado que la percepción que tenemos de los demás es en un
85% emocional, y sólo el 15% es racional. Uno se pregunta: ¿Me gusta su manera de ser? ¿De
sonreír? ¿De vestirse? Y estos juicios no son racionales.
La imagen se instaura “de dentro hacia afuera”. Si no es congruente con la “esencia” de la persona,
si no es sincera, de alguna manera esto se nota, se siente. Por lo tanto, no hay nada que sea más
persuasivo que una persona auténtica.
La voz, un gran identificador
El tono de ella nos muestra la verdadera cara que hay detrás de la máscara de las palabras. Es un
camino directo al corazón. ¿Cuántas veces nos parece atractiva una persona, y en cuando empieza
a hablar se nos derrumba? O cuántas veces aparentamos estar tranquilos, sin embargo en el
momento de hablar se revela nuestro nerviosismo.
Cuando sólo escuchamos la voz de alguien, nos formamos una imagen mental de esa persona, más
que por las palabras, por el tono, la inflexión que use al hablar, la dicción y la claridad con que
expresa su mensaje. Estos identificadores nos harán decidir qué tan sincera nos parece, qué tan
auténtica es, su edad, su estado anímico, etcétera.
Hay un tono de voz que todos los ganadores tienen: el que muestra entusiasmo. Con entusiasmo, la
verdad y la sinceridad se transmiten mejor.
La sonrisa, otro importante identificador
¿Por qué muchas personas (en especial los hombres) piensan que entre más serios parezcan, más
importantes se ven? La sonrisa es un acto de sencillez y de humildad que revela el deseo de hacer
sentir bien al otro. ¿Recuerda cuando vino a México el Papa Juan Pablo II por primera vez? ¿Lo
primero que hizo que en dos segundos de haber llegado, conquistara al país de inmediato? Besó el
suelo.
El hombre más importante sobre la Tierra del mundo católico, hizo el acto de humildad más grande
que una persona puede hacer. A mayor nivel posicional, a mayor nivel económico, a mayor nivel
cultural, intelectual, etcétera, si se es sencillo, trasciende. ¡Imagínese! si una persona no tiene nivel
económico importante, no tiene nivel cultural, intelectual, o posicional y además es cara larga...
Como que no.
Una sonrisa puede revelar a una persona especial, ya que es algo que no se exige nadie, y nadie
nos va a pagar por hacerlo. Uno sonríe porque es una persona especial, extraordinaria. ¡Sonría!
¿Qué pasa con una fotografía?
Cuando vemos a una persona en una fotografía, conlleva la ventaja (o desventaja) de que sólo
vamos a captar de ella lo que en ese momento la foto nos está comunicando, un gesto, una postura,
su ropa, etcétera.
Por ejemplo: hace algunos días salió un político en la mayoría de las primeras planas de los diarios,
saludando a otra importante mujer. Su lenguaje corporal en el momento del saludo era fatal, se veía
tímido, inseguro, ya que lo hizo sin despegar el brazo del cuerpo, en un gesto de protección como
en el boxeo, y lucía jorobado. No dudo que sea una persona muy capaz, sin embargo, habría que
ponerle más atención a su comunicación no verbal.
De ahí, la importancia de la foto que se escoja para hacer la publicidad de un candidato. Ésta debe
lograr transmitir en una sola oportunidad y de forma clara: la personalidad, el carácter, la fuerza,
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inteligencia, decisión, la bonhomia, el entusiasmo, etcétera. Cualidades que conquistarán el voto del
elector.
¿Se acuerda cuando en Estados Unidos el candidato Dole se cayó de un estrado? Este identificador
fue explotado por la oposición, como falta de liderazgo, como señal de alguien de edad que no está
en muy buena condición física. Los medios de comunicación, en ese aspecto pueden ser criminales.
¿Recuerda también, cuando en la Casa Blanca, se firmó el convenio de paz entre Palestina e Israel,
frente a toda la prensa mundial?
Arafat le tendió primero la mano a Rabin, mostrando así un identificador de poder mayor. Ante su
pueblo, Arafat venció a Rabin. ¿Qué hizo Rabin como respuesta? Hizo esperar a Arafat (durante
segundos que parecían eternos), diciéndole: me das la mano pero ahora yo te hago esperar. “Le
concedió” su mano, una forma inteligente de competir con la actitud de Arafat, mostrando también
poder y autoridad.
Podemos darnos cuenta que estar conscientes de la comunicación no verbal, que transmitimos a
través de la kinesis, la proxemia y el metalenguaje, puede ser esencial para fortalecer nuestras
relaciones interpersonales.
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CAPÍTULO 2
Mejore su comunicación
Habla, para que yo te vea.
Séneca
¿Por qué a veces se nos dificulta comunicarnos con alguna persona en especial?
Cada uno de nosotros piensa, habla y actúa según su propia percepción de la realidad. Cada quien
tiene distintas percepciones de la misma situación, y eso es lo que produce la mayor parte de las
dificultades en la comunicación. Es como si dos personas intentaran describir un auto, uno viéndolo
desde arriba y el otro desde abajo.
Tratar de entender las cosas desde una perspectiva diferente de la propia es un ejercicio difícil. Sin
embargo, si se sabe cómo hacerlo la comunicación se facilita extraordinariamente, ya que es más
sencillo comprender las cosas si las recibimos por el canal adecuado.
Esto estudia la Programación Neurolingüística, creada por el psicólogo lingüista John Grinder y el
matemático Richard Bandler en 1972. Ellos afirman que experimentamos la vida a través de los
cinco canales sensoriales, en una combinación de lo que los ojos ven, los oídos escuchan y los
demás sentidos sienten, huelen y saborean.
Todo nuestro entendimiento y nuestra conciencia pasa a través de estas ventanas al cerebro.
Aunque utilizamos todos los sentidos, hay uno que es el dominante, el más sensible en la forma de
percibir el mundo.
Si representamos nuestras experiencias visualmente, con imágenes y fotografías, podemos decir
que somos visuales. Si percibimos nuestro alrededor a través del sentido del sonido, somos
auditivos. Asimismo, si es a través del sentido del tacto y las sensaciones somos kinestésicos.
Aunque todos somos una mezcla de las tres categorías, podemos identificar cuál es la predominante
en el otro observando con que palabras se comunica.
Visuales
Las personas visuales son los intérpretes de la geometría del mundo. Son aquellas personas que
describen con toda claridad la escena de una película, de un libro, o nos hacen imaginarnos
vívidamente un lugar que desconocemos. Admiran más la cara de alguien sonriendo que el sonido
de la risa misma. Se dejan llevar por cómo se ven las cosas, más que por lo que en realidad pasa.
Prefieren ir al teatro más que a un concierto. Para expresarse, usan expresiones visuales como:
 Lo veo claramente
 Visualiza
 Quiero que tengas una mejor perspectiva
 Vamos a enfocarnos en esto
 ¡Por fin veo la luz!
 Esto es blanco o negro
 ¿Cómo la ves?
 Échale una ojeada
Las personas auditivas
Por su gran sensibilidad con el sentido del oído, los sonidos pueden provocar que las personas
auditivas entren en éxtasis o en la locura total. Pueden distraerse con los sonidos agradables o
desagradables más leves. Disfrutan enormemente escuchar una buena música. Muy buenos
conversadores, les gusta entablar el diálogo con las personas y consigo mismos. Son excelentes
oyentes. Usan con frecuencia expresiones auditivas, como por ejemplo:
 Dime, ¿te gusta?
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 Me suena de maravilla
 ¿Escuchas lo que te digo?
 Mantén alerta el oído
 Estamos en la misma frecuencia
 A palabras necias, oídos sordos
 Lo escuché fuerte y claro
 Me hizo “clic”
Las personas kinestésicas
Perciben el mundo a través de los sentimientos. Aprecian la sensibilidad por encima de todo. Son
personas que tienen una enorme habilidad para comprender y sentir lo que le pasa al otro, alegría,
tristeza, amor, etcétera. Tienen un sexto sentido para darse cuenta de si lo que están haciendo es
apropiado o no. Usan expresiones que hacen referencia a las sensaciones, como las siguientes:
 ¿Cómo sientes las cosas?
 Me late que sí
 Échame una mano
 Aguántame un minuto
 Es una persona cálida
 Esto no me huele bien
 Tuve una discusión acalorada
 Lo siento en los huesos
 Estamos en contacto
Anote mentalmente las palabras o forma de hablar que indique la preferencia del otro. Trate de
expresarle las cosas mediante su sentido predominante, intercalando las mismas palabras que él
usa en su lenguaje.
Entender la forma en que los demás perciben las cosas no sólo nos permitirá comunicarnos mejor,
sino que también nos permitirá saber qué mueve a los demás y cómo podemos influir en ellos.
Le presento un cuestionario para que descubra qué clase de persona es:
1. Cuando se acuerda de alguien que le atrajo enormemente, ¿qué fue lo primero que le
llamó la atención?
A. Como se veía esta persona.
B. Algo que le dijo, o el tono de voz que empleó.
C. La forma en que le tocó o lo que usted sintió.
2. Cuando maneja, ¿cómo se orienta?
A. A través de mapas y señalizaciones del territorio.
B. Pregunta a las personas para que le indiquen.
C. A través de un sentido natural de saber en dónde está.
3. Cuando está conversando con alguien, todo su marco de experiencia cambia:
A. Si las luces aumentan o disminuyen.
B. Si cambia de ritmo la música.
C. Si la temperatura del cuarto cambia.
4. Con qué grupo se identifica más:
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A. Fotografía, pintura, lectura, dibujo, cine.


B. La música, instrumentos musicales, el sonido del mar, viento, conciertos.
C. Tallado de madera, masaje, juegos de pelota, la textura de una piel suave.
A— VISUAL
B— AUDITIVO
C— KINESTÉSICO
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CAPÍTULO 3
La proxemia
Todo puede decirte algo que tú no sabes.
Proverbio árabe
Hay detalles cotidianos que sin que lo advirtamos tienen una enorme influencia en la forma en que
nos sentimos, en nuestra forma de relacionarnos, en cómo somos percibidos y percibimos a los
demás. Detalles que indican sutilmente el poder, el estatus, la familiaridad, etcétera. Información
constante, enviada y recibida de manera subconsciente.
Esto es lo que estudia la proxemia, término acuñado por el estadounidense Edward T. Hall,
disciplina que estudia el uso del tiempo y el espacio, utilizados como poderosas herramientas de
comunicación no verbal.
La proxemia analiza el espacio en todas sus formas: territorial, temporal, simbólico, lingüístico y
sonoro.
Espacio territorial. El lugar que ocupemos en una ceremonia, nos hace sentirnos importantes o
no, la mesa que se nos asigna en una boda. Una vez llegamos una pareja de amigos, mi esposo y yo
a la mesa donde la señorita asignaba los lugares que debíamos ocupar en la recepción de la boda,
al preguntarnos nuestro nombre, nos dice “los señores González (nosotros) en la mesa 4, los Rubio
en donde quieran”. ¿Se imagina cómo se sintieron mis amigos? ¡Horrible! Hay que evitar estos
detalles que hacen sentir mal a la gente. El lugar que tomemos en una sala de juntas, por ejemplo,
si usted se sienta en la cabecera con vista hacia la entrada, denota que usted es el más importante.
Todos estos detalles tienen efectos en cómo nos sentimos y en nuestra interacción con los demás.
Algunos puntos aparentemente insignificantes como apoderarse del descansabrazos en el cine o en
un avión, son importantes para marcar un territorio. Hay quien al sentarse coloca los dos antebrazos
arbitrariamente y nunca los quita, o peor, extiende las páginas del periódico como si estuviera solo.
Con el simple hecho de mirar o no a alguien hacemos que se sienta incorporado o ignorado en la
conversación. El grado en que nos acercamos a una persona para hablar con ella comunica algo, y
también si la tocamos o no y de qué modo lo hacemos.
Según Hall, se pueden establecer distancias o cercanías a nivel de postura corporal, volviéndonos
hacia la persona o cruzando la pierna opuesta para cerrar un círculo invisible, o acercándonos para
que la otra persona pueda percibir nuestro olor.
Espacio temporal. El tiempo en los objetos que nos rodean comunica algo: lo muy moderno o muy
antiguo es percibido como con una categoría superior a lo contemporáneo. Cuando entramos a una
casa u oficina llena de objetos y muebles antiguos, de inmediato provoca que percibamos el lugar y
las personas que lo viven de manera diferente. Entre las personas, el tiempo que se deja entre una
frase y otra, comunica una mayor o menor importancia de quien habla o de lo que se va a decir.
Aunque yo conozco personas que abusan de estas pequeñas pausas (no sé si a propósito). Sin
embargo lejos de verse importantes, desesperan. Detalles como el tiempo que nos lleva responder
al saludo de una persona pueden reflejar el grado de estima o de respeto que le tenemos. Observe
cómo contestamos de inmediato y en forma espontánea cuando nos saluda alguien a quien
queremos o estimamos mucho. Pormenores como quién se aproxima primero a saludar al otro,
según Hall, pueden indicar jerarquías diferentes entre las personas. Por lo general el de menor
jerarquía ya sea por edad o por posición es el que debe acercarse primero a saludar. Sin embargo,
aquí entra en juego, otro detalle: la sencillez. Si la persona que saluda primero es socialmente más
importante, deja ver sus dotes de liderazgo.
Espacio simbólico. Invitar a alguien a tomar un café representa un compromiso menor que
invitarlo a una cena. Ahora hablando de invitaciones, desayunos o a comer, la segunda implica más
tiempo y más dinero. Por lo cual la preferimos cuando existe ya una relación con alguien o nos
interesa un acercamiento mayor. Invitar a alguien a tomar una copa tiene mayor significado que
invitarlo a tomar un café, ya que tomar alcohol produce estados de mayor cercanía y menor
inhibición.
Espacio lingüístico. Con las palabras marcamos diferencias de rangos, distancias sociales o
familiaridad. Todos hemos experimentado cómo simplemente el hablarnos de tú o de usted provoca
12

que toda la relación cambie inmediatamente; es como si de pronto se bajara una barrera invisible
que puede ser conveniente u ofender dependiendo del caso. El uso de una jerga especializada entre
colegas les confiere una identidad especial; no obstante, los aleja de todos aquellos que no la
comprenden, lo cual es común verlo entre médicos, expertos en cómputo, abogados, etc. Apelativos
como: señor, licenciado o doctor no son sólo descriptivos, sino proxémicos (marcan distancias).
Espacio sonoro. Subir la voz en una discusión refleja una carga emotiva que puede tener el efecto
de alejar e intimidar al otro. Hablar en voz baja obliga a los demás a acercarse. En una discoteca, el
alto volumen envuelve a todos los presentes borrando los límites entre las personas, lo que
ocasiona la pérdida de la individualidad. La música romántica, por su parte invita a las personas a
acercarse entre sí.
“Proxemia” es algo que nos suena extraño; sin embargo, si aprendemos a reconocer sus
mecanismos habremos desarrollado una gran fórmula de acercamiento, comunión y contacto con
los demás.
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CAPITULO 4
El poder de una pausa
No soy más diestro con las notas que muchos pianistas, pero las pausas entre las notas, ah, ahí es
donde reside el verdadero arte.
Arthur Schnabel
Si observamos, estamos a nuestro alrededor, nos damos cuenta de que estamos rodeados de
pausas. Pausas que quizá no notamos pero que son importantes y necesarias. Hay pausas en la
música, en el trabajo, en el baile y en la literatura (donde gracias a los puntos y comas un escrito
cobra forma y significado).
Cuando una persona confiada en sí misma entra a un lugar, se nota: no porque entre con una
actitud de “véanme, soy especial”; se distingue porque de alguna manera, de su postura, su mirada
y su aplomo emana un mensaje: “Sé quien soy, qué quiero y hacia dónde me dirijo. No importa lo
que pase, lo sabré manejar. La envuelve una especie de aura de seguridad, de tranquilidad, y de
control de la situación envidiable. Cuando entra parece de inmediato evaluar la situación, percibir a
la gente que se encuentra en el sitio y el ambiente predominante.
¿Por qué? ¿Qué es lo que hace que la percibamos de esa manera?
Tres cosas:
 Está perfectamente bien presentada.
 Mediante su postura, refleja seguridad y orgullo en sí misma.
 Y lo más importante: sabe hacer una pausa.
No me refiero a una pausa de duda, de confusión o indecisión. Es un tipo de pausa tranquila, hecha
a propósito, en forma estratégica.
¿Ha notado que cuando estamos nerviosos y nos sentimos inseguros por alguna razón, tendemos a
hablar más rápido, caminamos aceleradamente y nuestros movimientos son abruptos y rápidos?
Este tipo de conducta lo único que hace es delatar nuestro nerviosismo.
Una persona confiada hace pausas. “Una pausa que impresiona no necesariamente es una pausa
larga”, nos dice Debra Benton, “Algunas veces no dura más de medio segundo”.
Cuándo es importante hacer una pausa
1. Haga una pausa al entrar a cualquier lugar. Le sirve para medir la situación en general, para
ubicarse hacia dónde y con quién quiere acercarse, y hacerlo en forma directa y deliberada.
Nunca entremos a hurtadillas o con cara de disculpa aunque hayamos llegado tarde. Lo ideal es
detenerse brevemente en la puerta para que —sin interrumpir— noten nuestra presencia. Al salir
tampoco hay que levantarnos como correcaminos. Es mejor hacerlo pausadamente.
2. Al conversar, un segundo de silencio estratégico es muy útil para destacar un punto importante,
ya que así capta la atención de quienes nos escuchan. Todos hemos podido comprobar cómo la
clave de un buen cómico es saber hacer una pausa en el momento adecuado.
Cuando tengamos una entrevista, es conveniente hacer una breve pausa al inicio, ya que si no
logramos captar la atención del interlocutor es probable que siga pensando en lo que le dijo la
persona de la cita anterior. (Aquí es importante no exagerar, porque si abusamos de las pausas, es
factible que la persona se desespere y piense que usted se pasmó, y el efecto será totalmente
negativo.)
3. Hay que hacer una pausa, al dirigirse a un auditorio.
Sobre todo al inicio de la plática, pues así damos tiempo a la gente para entrar al mismo canal, y
captamos su atención.
Esta pausa tiene que verse a propósito, controlada, de ninguna manera debe verse como pausa
nacida de la duda o el descontrol. Incluso un breve silencio en esos momentos clave nos ayuda a
vernos más en control.
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Las ventajas de hacer una pausa


 Atrae la atención de los demás en forma positiva.
 Anuncia nuestra presencia no verbalmente.
 Ayuda a que nos veamos como personas competentes y confiadas.
 Nos da la oportunidad de evaluar tranquilamente una situación.
 Nos da la oportunidad de reflexionar antes de hablar.
Así que tómese su tiempo. Proyecte orgullo en su persona. Preséntese muy bien y emane ese halo
de seguridad, haciendo una pequeña pausa estratégica.
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CAPÍTULO 5
El cuerpo ¿qué dice?
Al cuerpo se le da la forma, se le disciplina, se le honra, y con el tiempo se confía en el.
Martha Graham
El cuerpo no miente. Es un libro abierto para quien tiene la sensibilidad de descifrarlo. Sabiéndolo
leer, podemos en realidad conocer mucho acerca de una persona: lo que siente, lo que piensa, qué
tan a gusto se encuentra, que tan tímida o abierta es, que tan nerviosa u honrada, etcétera.
Esta información nos sirve para reaccionar inteligentemente, ante dicha persona. De otra manera, el
hecho de no percatarnos de esta valiosa información nos pone en desventaja ante la persona con
quien nos queremos comunicar.
Gerhard Gschwandtner en su libro El poder no verbal de la venta nos habla de las principales pautas
de comportamiento y sus significados:
La postura, la expresión de nuestro rostro, la ropa, transmiten mensajes a los demás.
1. Poder, dominio
Las personas que necesitan mostrar su poder recurren a ciertos movimientos, muy específicos.
Cuando estemos ante una persona así, dichos movimientos no deben de intimidarnos.
 Manos en la cadera
 Manos atrás de la nuca
 Pierna sobre la silla
 Pies sobre el escritorio
 Dedos gordos en el cinturón
 Saludo con la palma hacia abajo
2. Nerviosismo, sumisión
Cuando estemos con una persona que haga los siguientes gestos, tratemos de tranquilizarla con
nuestra actitud.
 Movimientos inquietos
 Manos sudorosas
 Parpadeo constante
 Movimientos constantes de un lado a otro
 Saludo con la palma hacia arriba
3. Enojo, desacuerdo o escepticismo
Estos movimientos los hará una persona de inmediato como reacción a algo que usted dijo. Cambie
de estrategia inmediatamente.
 Brazos o piernas cruzados
 Dedo entre el cuello de la camisa y la piel
 Ceño fruncido
 Cuerpo volteado
 Dedo índice apuntador
 Sonrojo
4. Desinterés, aburrimiento
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Si al platicar con alguien, usted nota cualquiera de los siguientes signos, haga algo urgentemente
para retomar la atención e interés de su oyente.
 Ve hacia la puerta o al reloj
 Simula tocar el piano
 Mira al vacío
 Baraja los papeles
 Mece el pie
 Hace como que baila tap
 Hace garabatos
 Se despide con una mano lánguida como de pescado
5. Deshonestidad, sospecha
Cuando una persona está mintiendo, lo que más lo delata es su comunicación no verbal. Esté
pendiente.
 Se toca la nariz
 Se jala la oreja mientras habla
 Se tapa la boca
 Muestra incongruencia en sus gestos
 Entrecierra los ojos
 Mira de un lado a otro
 Hace una sonrisita de complicidad
6. Incertidumbre, necesita tiempo
Muchas veces, hablamos sin parar, y no nos percatamos que la persona necesita tiempo para
asimilar la información. Sabemos que éste es el caso si:
 Hace un ritual con el cigarro
 Se rasca la cabeza
 Se muerde el labio
 Tiene mirada de desconcierto
 Se mece de atrás para adelante
 Limpia sus anteojos
7. Evaluación
Sabemos que la persona está tomando una decisión y que necesita ganar un poco de tiempo si:
 Muerde la patita de los lentes
 Se lleva el índice a los labios
 Se toma la barbilla con el dedo índice levantado
 Se frota el mentón
 Voltea la oreja hacia el que habla
8. Confianza, honestidad, cooperación
Éstos son algunos de los gestos y movimientos que siempre son bien recibidos, pues denotan
interés y apertura.
 Inclinación hacia adelante
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 Espalda derecha al sentarse


 Piernas descruzadas
 Sonrisa
 Contacto visual
 Saco desabrochado
 Saludo con mano vertical
 Manos abiertas
Hemos usado la comunicación no verbal inconscientemente toda la vida. Para poder ser un buen
comunicador, aprendamos a usarla y a leerla conscientemente. Según el Dr. Albert Mehrabian, las
palabras sin los aspectos paralingüísticos, hacen sólo el 7% de la comunicación. Escuchemos el
paralenguaje, los silencios, las pausas, el tono de la voz, los gestos, y pongámoslos en contexto. Se
sorprenderá de cómo podemos comprender mejor a las personas y cómo mejora nuestra persuasión
con los demás.
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CAPÍTULO 6
¿Qué dicen los colores?
Los colores son al ojo lo que los valores son al alma.
Anónimo
Los colores influyen en nosotros más de lo que creemos. Por las mañanas, cuando nos vestimos,
escogemos la ropa, de acuerdo con el clima, nuestro estado de ánimo o nuestro humor. Sin
embargo, pocas veces somos conscientes del poder que puede ejercer en nosotros y en otras
personas el vestirnos de determinado color. La preferencia por un color o el rechazo por otro
significan algo muy determinado y sobre todo, reflejan un estado mental. Según los expertos, esta
asociación del color es universal y existe en todas las razas, sexos o ambientes sociales.
A continuación hablaremos en términos generales de algunos colores, su influencia física, su efecto
psicológico positivo y su efecto psicológico negativo, más notables.
Azul. Símbolo del agua en reposo.
Incluye todos los tonos de azul, menos los tonos acqua.
Influencia física: Disminuye la presión de la sangre y el ritmo cardiaco y respiratorio. Tiene un efecto
relajante.
Efecto psicológico positivo: Los tonos más oscuros de azul proyectan autoridad, orden, confiabilidad
y logro. Los tonos azul medio en una mujer son los más apropiados si queremos inspirar confianza,
equilibrio, ternura y sensibilidad.
Efecto psicológico negativo: El azul oscuro denota a alguien predecible, conservador. No lo use en
un medio donde se busque la creatividad, como el diseño, la mercadotecnia o la publicidad.
Rojo. Expresa fuerza vital.
Incluye los rojos quemados, los brillantes, los puros,
Influencia física: El pulso se acelera, aumenta la presión sanguínea y el ritmo respiratorio,
Efecto psicológico positivo: Crea una sensación de impulso, de deseo, de voluntad de vencer, de
vitalidad. Una mujer vestida de rojo atraerá siempre la atención en forma inmediata. Use el rojo
cuando quiera elevar su energía. En pequeños acentos como la corbata o una mascada proyecta
autoridad sin amenaza.
Efecto psicológico negativo: Denota agresividad, dominio autoritario. Evítelo cuando no esté
preparado para llamar la atención. Si es mujer no lo use cuando vaya a conocer a sus futuros
suegros, porque los va a asustar. Como tampoco lo utilice en su primera entrevista de trabajo, pues
se verá como una persona que no sabe trabajar en equipo, o que sólo piensa en sí misma. Evítelo
también cuando se sienta tenso.
Café. Se trata de un color diluido, es una mezcla que carece de impulso creador y de vitalidad. Es
pasivo, receptivo.
Incluye todo tipo de café.
Influencia física: Se relaciona con malestares físicos en el organismo.
Efecto psicológico positivo: Es ecológico, acogedor, sensible. Es el color menos amenazante, y
puede usarlo cuando quiera que los demás se abran con usted. Es muy apropiado para el campo. Si
es mujer y está segura que le favorece el café, úselo en los negocios y para dar la impresión de
calidez.
Efecto psicológico negativo: Es un color aburrido y poco sofisticado. Tiene una connotación de
pertenecer a los mandos medios. Ningún hombre que se considere importante usa trajes color café.
Da la impresión que trabaja mucho y cobra poco. Evítelo cuando vaya a ver a un amigo lleno de
problemas, ya que se los contará todos.
Nunca lo use en una noche elegante, y en un vestido, sólo que éste sea maravilloso.
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Cuando aspire a un cargo de autoridad y poder evítelo, así como cuando asista a una presentación o
recepción.
Verde. Símbolo de la naturaleza.
Incluye olivo, pino, pasto, verde musgo y verde militar.
Influencia física: Tranquiliza y relaja los nervios.
Efecto psicológico positivo: Indica perseverancia, tenacidad, firmeza. La persona que se viste de
verde refleja consistencia de criterio, rasgos de dominio y una alta autoestima. Según los expertos,
la gente que prefiere el verde es analítica, crítica y muy lógica. Son personas muy controladas en su
vida interna.
Efecto psicológico negativo: Sugiere resistencia al cambio, aburrimiento, ser predecible y necio. No
vista de ese color cuando recaude fondos, cuando solicite un préstamo bancario, ni cuando busque
socios financieros. Las investigaciones han comprobado que incluso a los de Greenpeace la gente
les pone pretextos para no cooperar. Evítelo si está en campaña política, pues refleja estancamiento
de ideas. Nunca de noche, y en vestido, sólo que sea un tono de verde esmeralda maravilloso.
Blanco. Presenta la página nueva, los rayos del sol.
Incluye los colores nieve, perla y marfil.
Influencia física: Crea los efectos de salud, paz y vida.
Efecto psicológico positivo: Simboliza lo puro, limpio y fresco, el futuro. Quien usa blanco refleja
higiene, cuida la salud, inspira confianza. Por eso los médicos visten de blanco. Cuando se combina
con un color opuesto, como el negro o el azul marino, proyecta autoridad y elegancia. Como mujer
vístase toda de blanco si quiere llamar la atención de manera paulatina y positiva.
Efecto psicológico negativo. Es frío, muy clínico. Evítelo si sus actividades no le permiten traerlo
impecable.
Amarillo. Símbolo de luz y alegría.
Incluye: Desde tonos pálidos hasta los tonos dorados.
Influencia física: Aumenta la presión sanguínea, el pulso y la respiración, de la misma forma que el
rojo, pero de manera menos estable.
Efecto psicológico positivo: Representa la claridad, lo nuevo, lo moderno. La persona que usa
amarillo envía el mensaje de que es muy activa, sin inhibiciones, alegre y optimista. Es la mejor
manera de levantar el ánimo, particularmente en un día nublado, o para festejar su cumpleaños
número cuarenta o más. Es ideal para las personas que trabajan con niños, ya que a ellos les
encanta este color. Es más sugerente que estimulante y combinado con otros colores provoca que
lo localicen rápido en una multitud.
Efecto psicológico negativo: La persona que lo use puede parecer impulsiva y volátil, o poco
constante. No es el más apropiado cuando le interese sostener una conversación seria con alguien,
ya que no será tomado en serio. Evítelo en un lugar muy soleado, ya que con la luz intensa molesta
a la vista. Evítelo también cuando esté a dieta, ya que la volverá más proclive a actuar
impulsivamente.
Negro. Simboliza el fin de algo, o la muerte. El negro es la negación del color.
Influencia física: Sugiere depresión.
Efecto psicológico positivo: Es formal, sofisticado, misterioso y fuerte. Es el color adecuado cuando
queremos mostrar respeto por la muerte de alguien. Resulta excelente para contrastar con
cualquier color. En un traje de hombre es apropiado sólo después de las seis de la tarde. Es muy
elegante por las noches, y para la mujer resulta especialmente bueno si no quiere correr el riesgo
de ir mal vestida. Un vestido negro no falla.
Efecto psicológico negativo: Sugiere distancia, pesimismo, luto. Origina una barrera de
comunicación con las personas, especialmente con los niños y con gente mayor. Quien elige el
negro cotidianamente manifiesta una actitud extrema de renunciar a todo, como una protesta
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inflexible contra una estructura en la cual siente que nada es como debería de ser. Una persona así
está en rebelión en contra del destino, o al menos contra su propio destino, y puede actuar en
forma precipitada de acuerdo con esa rebelión.
Violeta. Es símbolo de encantamiento, de un estado mágico en el cual los deseos se cumplen.
Incluye el morado, la ciruela y los tonos de lila.
Influencia física: Invita a soñar, es el preferido entre los preadolescentes de 11 a 13 años, lo que
refleja que para ellos el mundo es todavía un lugar mágico.
Efecto psicológico positivo: Sugiere a una persona imaginativa, sensitiva, intuitiva, original. Quien
prefiere el violeta quiere alcanzar una relación mágica: no solo desea ser hechizado, sino que
también quiere embelesar, conquistar a los demás, fascinarlos. En grandes cantidades solo es
adecuado para la mujer. Excelente para situaciones que requieren diplomacia, o cuando se quiere
sugerir una nueva solución para un viejo problema. De noche produce un efecto elegante y
seductor.
Efecto psicológico negativo: Un hombre debe evitar cualquier prenda formal en tonos morados o lila,
pues crea desconfianza. La ciruela es apropiada para corbatas. Una mujer debe evitarlo cuando la
situación amerita vestir de manera discreta, o cuando tenga que enfrentarse a una entrevista de
trabajo, ya que podría dar la impresión de ser muy individualista, o poco adaptable. No deben
usarse tonos morados o lila para la venta de seguros, o si se dedica a las inversiones bancarias, ya
que difícilmente proyectará seguridad. Si está deprimida, estos colores la deprimirán aún más.
Gris. Es la tierra de nadie.
Incluye todos los tonos de gris.
Influencia física: Se trata de un color neutral, respetable, balanceado. En los negocios es el color
más seguro. Resulta menos autoritario que el negro o el azul marino, y quien lo prefiere da la
impresión de ser una persona profesional, ecuánime (sin embargo no recordarán qué traía puesto).
Si va a ser moderador en una discusión, el gris es excelente.
Efecto psicológico negativo: Puede sugerir ausencia de compromiso, anonimato, incertidumbre. Si
es mujer, evítelo en una cita romántica, pues el gris no va a inspirar a su pareja y eso, no conviene.
Si trabaja en el sector creativo, el gris lo hará verse fuera de contexto, a menos que lo combine con
un color original.
Cuando se vista en las mañanas, permita que su instinto lo guíe para escoger el color más adecuado
para ese día y utilícelo para proyectar su optimismo o para compensar una baja en su estado de
ánimo.
Conocer los diversos efectos psicológicos de los colores será una herramienta más en nuestra vida y
en nuestras relaciones humanas.
¿Qué color se va a poner hoy?
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CAPITULO 7
El arte de criticar
Cuando apuntes con el dedo, recuerda que otros tres dedos te señalan a ti.
Proverbio árabe
Hay algo muy fácil de hacer en este mundo, algo que todos practicamos, para lo cual nos sentimos
preparados y con derecho de hacerlo criticar No cabe duda que es una de nuestras actividades
favoritas criticamos al gobierno, a nuestros amigos, a nuestros conocidos, a nuestros papás, a
nuestros hijos, a todo el mundo Encontramos una especie de satisfacción al hacerlo, mostrando
sigilosamente esa veta de malicia que esta escondida en nosotros
La realidad es que después de haber hablado mal de alguien, cuando nos quedamos solos con
nosotros mismos, nos sentimos muy mal Sin embargo, pocas veces nos callamos Cuando somos
conscientes de no subrayar lo negativo de alguien, cuando llegamos a casa ¡qué bien nos sentimos!
No obstante, hay ocasiones en las que, por cuestiones de trabajo, por amistad o simplemente
porque somos padres, tenemos que dar un consejo o hacer una crítica a alguien. Para que la
persona a la cual nos dirigimos no se sienta mal, habría que hacerlo con el mismo cuidado y
delicadeza con que le curaríamos una herida, partiendo de la base, por supuesto, de que a nadie le
gusta ser criticado.
Hay varias reglas sabias y decisivas en el arte de criticar, sugeridas por Dale Carnegie y López
Caballero, que comparto con usted:
 La crítica hay que hacerla cara a cara. No hay nada más bajo que la acusación anónima.
 La crítica se debe hacer en privado, a puerta cerrada y en un lugar tranquilo. No hay nada más
contraproducente que criticar a alguien frente a los demás.
 Empiece elogiando las cualidades que encuentra en esa persona antes de proceder a criticarla.
 Hable de sus propios errores antes de mencionar los del otro.
 Nunca se debe criticar haciendo comparaciones con otras personas. Lo peor que le podemos
decir a alguien es: "Aprende de Fulanito”, ya que la persona criticada se sentirá tan mal que ya
no escuchará lo que decimos (además de que odiará a fulanito).
 Hay que decir las cosas negativas en una forma clara, tranquila y pausada, para que no haya
duda de que la otra persona comprende la conversación claramente. Si uno de los dos está
alterado, lo más probable es que agrandemos la herida en lugar de curarla.
 Critiquemos los hechos, no a la persona. Nunca con el tono de quien da una cátedra, sino como
alguien que busca aprender algo conjuntamente con el otro.
 La crítica debe ser específica, objetiva y no exagerada. Es necesario evitar las palabras
“siempre” y “nunca”. Nadie se equivoca “siempre”.
 Aliente a la persona, haciéndola sentir que sus errores son fáciles de corregir.
 Critique una sola cosa a la vez. Si de pronto soltamos todos los rencores guardados durante
meses, lo que conseguiremos es discutir y no curar.
 Permita que la persona salve su propio prestigio, dándole todo el tiempo que necesite para
protestar o explicar su conducta.
 Antes de criticar, pongámonos en el lugar del criticado. Como dice el proverbio: “No puedo
juzgar a mi hermano sin antes haber calzado durante un mes sus zapatos”. Juzgamos con una
facilidad que espanta. Si supiéramos cómo y por qué caminos se ha llegado al error que
criticamos, noventa y nueve de cien veces nos callaríamos.
Graham Green decía: “Si supiéramos el último por qué de las cosas, tendríamos compasión hasta de
las estrellas”.
Como podemos ver, saber criticar sin ofender es un verdadero arte. ¡Inténtelo!
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CAPÍTULO 8
¡No se enoje!
Una reputación para mil años, puede depender de la conducta de un solo momento.
Ernest Bramah
Si alguien lo hace enojar, esa persona lo controla. Ésta es una sabia enseñanza del karate.
Ocasionalmente todos nos enojamos, y lo que causa la mayoría de los disgustos no es el conflicto en
sí, sino la actitud que se tenga al afrontarlo. Cuando nuestro enojo se encuentra con la actitud hostil
del otro es cuando se enciende la flama. ¿Qué resulta? Nos afecta la salud, se nos baja la moral,
generamos estrés y el conflicto aumenta; esto es, si no tenemos estrategias para desviarlo
apropiadamente.
Dañar el ego de una persona es un pecado imperdonable en cuanto a relaciones humanas se
refiere. Se crean cuentas por cobrar, difíciles de olvidar, y como resultado obtenemos enemigos y
ocasionamos rencores.
Dañar el ego de una persona es un pecado imperdonable en cuanto a relaciones
humanas se refiere.
La clave está en separar nuestras emociones y a la persona que está causando el problema.
Instintivamente los seres humanos reaccionamos al conflicto, ya sea atacando, huyendo o
sometiéndonos; ninguna de las tres conductas resuelve nada. Nuestra meta es responder con la
razón, para no engancharnos en el coraje del otro. Cuando el enojo sobrepasa la razón, no
pensamos de manera clara: es cuando pronunciamos tos grandes discursos de los cuales después
nos arrepentimos.
Cuando alguien nos ataca, ya sea en forma verbal o a través de una acción, hay estrategias para
desactivar el enojo:
1. No conteste nada. No muestre ninguna emoción, sólo respire hondo y escuche. Si reaccionamos
a la hostilidad de mala manera perdemos credibilidad. Cualquier postura defensiva invita al
ataque.
2. Identifique las reacciones físicas automáticas. Ante el enojo, estas reacciones son inmediatas y
pronunciadas: se nos seca la boca, sentimos un cuchillo en el plexo solar, nos sudan las manos,
y el cuello y los hombros se ponen rígidos.
La primera vez que tratamos de reconocer estas reacciones, no resulta fácil. Sin embargo, si
tomamos conciencia de en qué momento se inician, podemos sobreponemos más rápido.
3. Controle sus emociones. Conscientemente podemos decidir revertir ese proceso. Si sentimos el
cuchillo en el plexo solar, “quitémoslo”, y tomemos agua fresca, que corra por la garganta.
Respiremos hondo y despacio, hasta que nos sintamos en calma y centrados.
4. Desengánchese mentalmente. Una vez que físicamente estamos en calma, podemos
desenganchamos mentalmente. Podemos concentrarnos en los hechos, no en la persona.
Recuerde que la percepción de las cosas no es objetiva; lo que cuenta es la interpretación de las
mismas. Es diferente decir: “Eres un irresponsable” a “Lo que hiciste fue irresponsable”.
5. Escuche con atención. Concéntrese en lo que le dice la otra persona, y no responda nada hasta
que termine de hablar (es difícil, pero se puede). Nunca vamos a convencer a alguien de ver las
cosas desde nuestra perspectiva si estamos enojados. Una actitud conciliadora es lo que menos
espera la otra persona, y esto favorece que ambas partes bajen la guardia.
6. Parafrasee lo que el otro le está diciendo. No importa que tan ofensivo sea, repítaselo en tono
calmado. “Dices que estás muy enojado porque llegue tarde a la cita. Te pido una disculpa.
“Entiendo que estés enojado, si estuviera en tu lugar también lo estaría.” Se necesita tener
mucha calidad humana para habla, de esta manera; sin embargo, de inmediato la situación
toma otro rumbo, y la otra persona se “ablanda”.
7. Haga preguntas abiertas. ¿Qué crees que podamos hacer para arreglar la situación? Imagine
soluciones. Realice preguntas como: ¿Qué? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde?, son simples pero muy
efectivas.
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8. Hable en un tono tranquilo y lento. No importa qué tan agresiva esté la otra persona,
manténgase concentrado y enfocado en el problema. Pensemos en una bailarina de ballet que al
dar vuelta nunca pierde el equilibrio porque no pierde de vista un punto específico. No reaccione
a la agresión, es difícil pero se puede.
9. Retírese con dignidad. Si todo esto no sirvió, levántese con diplomacia, dándole oportunidad al
otro de regresar a la discusión sin humillarse. Si no tiene que tratar con esta persona otra vez,
tiene esta opción. Si tiene que tratar con ella otra vez olvide el pasado y vuelva a insistir en el
punto 7.
Podemos evitar que una situación se empeore y llegue a extremos mayores. Manténgase tranquilo
ante la adversidad y no olvide que “el que se enoja, pierde”.
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CAPÍTULO 9
Las palabras y su influencia
Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mente. Todo lo que sé es lo que puedo poner en
palabras.
Ludwing Wittgenstein
Las palabras no se las lleva el viento... pueden troquelar formas de vida. Las palabras nos pueden
hacer reír o llorar. Pueden herir o consolar. Nos ofrecen desolación o esperanza.
A través de la historia, los grandes líderes y pensadores han usado el poder de la palabra para
motivarnos, para transformar nuestras emociones y por lo tanto nuestras acciones.
Sin embargo pocos estamos conscientes del poder que tienen nuestras propias palabras para
movernos emocionalmente, para retarnos o fortalecer nuestro espíritu.
Cuando tenemos una riqueza de lenguaje para expresar nuestras experiencias, éste puede realzar
nuestras vivencias y emociones. Según los expertos en lingüística, Cervantes usaba un promedio de
10 000 palabras, mientras que un joven el día de hoy usa un promedio de 200. Esta reducción de
lenguaje de alguna manera limita también el espectro de nuestras sensaciones.
Si tuvimos una experiencia maravillosa, la mejor de nuestra vida, y al describirla usamos
automáticamente las palabras de rutina, de siempre, la riqueza de lo vivido se opaca, se reduce por
el uso limita do del vocabulario.
¿Cómo funciona esto? Imagine que sus cinco sentidos canalizan todas sus sensaciones a través de
unos ductos al cerebro. Son estímulos visuales, auditivos, kinestésicos, olfatorios y gustativos. Éstos
son traducidos a sensaciones internas. ¿Pero cómo decodificar que ésas son sensaciones internas?
¿Cómo reconocer la melancolía si no sabemos nombrarla, o los celos si no podemos identificarlos?
Normalmente, en lo cotidiano y su lenguaje limitado, todas nuestras experiencias las clasificamos
de acuerdo con pocos moldes de palabras que conocemos.
Casi nunca expresamos lo que en realidad queremos decir, porque nos faltan palabras para
describir lo vivido. Según Anthony Robbins, autor de Poder sin Límites, lo sabemos sólo cuando
nombramos esas experiencias con palabras. “La gente que tiene un es trecho lenguaje vive una
vida emocional estrecha. Cuando tiene un vocabulario rico, tiene una paleta multicolor con que
pintar su experiencia, no sólo para los demás, sino para ellos mismos.
Además, las palabras que escogemos para comunicarnos afectan también la forma en que nos
sentimos. Dicho de otra manera, nuestras palabras son órdenes al cerebro.
Si una persona, por ejemplo, desarrolla el hábito de decir la palabra “odio”, y la usa con frecuencia
al referirse a las cosas, como:
“Odio mi cabello”, “Odio mi trabajo”, “Odio hacer esto o lo otro”, automáticamente se eleva la
intensidad negativa de su estado emocional. La situación cambiaría muchísimo si esa persona dijera
algo así como: “Prefiero mi pelo cuando” o “Me gusta más hacer esto en mi trabajo”, o “Prefiero...
esto a lo de más allá...”
Hay frases que convendría desaparecer de nuestro vocabulario, como las siguientes:
 Me choca
 Aquí, pasándola
 No puedo
 Tú debes hacer esto
 Está muy difícil
 No doy una
 Soy un tonto
 No tengo tiempo
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 Me siento muy mal


 Imposible
En cambio, hay palabras que producen sensaciones positivas:
 Por favor
 Tienes razón
 Yo me encargo
 ¿Tú qué opinas?
 Cuenta conmigo
 Sí puedo
 Estoy aprendiendo
 Me siento de maravilla
 Gracias
 Claro que sí
Así de simplista como suena, cambiar o enriquecer nuestras palabras crea un nuevo patrón en el
sistema neurológico, transforma nuestra forma de ver, de sentir y de experimentar la realidad.
La mejor forma en que podemos ampliar nuestro vocabulario es leyendo. Al leer un libro
descubrimos territorios, posibilidades que no sabíamos que estaban en nosotros; ése es el poder
que tiene la palabra.
Mi amigo Germán Dehesa dice: ¿Cómo queremos expresar nuestros tornasoles del espíritu con 40 o
60 palabras? Nuestro verdadero capital es lo que podamos nombrar con la palabra.
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CAPÍTULO 10
Palabras problema
Si la palabra vale una moneda, el silencio vale dos.
Proverbio judío
Hay ciertas palabras y frases que seria conveniente desterrar de nuestro vocabulario Son palabras
que provocan un rechazo instantáneo en la mente de quien nos escucha Palabras que debemos
evitar en nuestras relaciones, sobre todo, si queremos convencer a alguien de hacer algo, o de que
cambie alguna actitud Una de las cualidades que tienen los grandes conversadores y negociadores
es saber expresar un desacuerdo sin romper la empatía con el otro Esto no resulta fácil, ya que para
ello es necesario tener una sensibilidad especial
Todos quisiéramos que la gente dijera de nosotros: “Qué bien me cae X o Y”; quisiéramos tener
buenas relaciones o al menos no despertar antipatía en nadie y podemos lograrlo si las emociones
que generamos en los demás son positivas. Por lo tanto es importante evitar las expresiones que
generan emociones negativas. A continuación presentamos una relación de las más frecuentes que
debemos evitar en nuestras conversaciones:
“¿Me entiendes?”
Al hablar así es como si preguntáramos: ¿Serás capaz de entender? Esto hace sentir a la gente
ignorante, tonta o incapaz. Es mejor sustituir la expresión por una más cortés: “¿Me explico?”
“Estás mal”
Lo peor que puede hacer usted al hablar con alguien es decirle: “Estás mal...”. Es una invitación a
que el otro se defienda automáticamente y por lo general nunca se llega a nada. En cambio, puede
usted sugerir: “¿No sería mejor si...?”, o bien si se trata de alguien cercano, podemos decirle: Me
extraña que siendo tan... (alguna cualidad) actúes de esa manera”. Es importante mantener en pie
la autoestima de la persona, si queremos señalarle algo negativo,
“No estoy de acuerdo...”
¡Qué incómodos nos sentimos cuando, en una reunión, escuchamos a una persona hablar así a otra!
Es normal no coincidir con alguien, eso no lo podemos evitar. No obstante, hay que saber expresarlo
más sutilmente. Es mejor y más inteligente decir: “Veo tu punto de vista”, sin embargo, puede
haber otra manera de “enfocar el asunto simplemente “No estoy totalmente de acuerdo contigo...”
“No te creo...”
Decir esto a alguien significa declararle la guerra. Es una agresión directa a su credibilidad, es como
considerarlo mentiroso y ofenderlo. Aunque el agresor tuviera razón, con este desafío sólo logra que
quienes están presentes se pongan del lado del agredido. Es mejor decir: “Tengo la idea de que las
cosas son diferentes...”, “Había escuchado que eso no era así...”, y de esa manera le damos vuelta
a la situación, sin ofender.
“Deberías de...”, “hubieras...”
Es mejor sugerir que ordenar. A nadie le gusta que le indiquen qué tiene que hacer. Queremos
pensar y decidir por nosotros mismos. Estas palabras crean una resistencia automática, entonces de
jamos de escuchar. Es mejor decir: “¿No seria bueno que...?”, o “¿Como ves si...?”
“Siempre...”, “tú nunca...” o “tú siempre...”
Con estas palabras cancelamos de raíz cualquier intento de cambio que la persona haya realizado.
Esto la desanima, la desmotiva, ya que atacamos a la persona, no al hecho. Es menos agresivo
decir: “Veo que a veces no haces...” o “Me parece que ahora no hiciste...”
“Pero...”
La palabra pero nos pone en un estado de alerta inmediato. Imagínese escuchar: “Estoy de acuerdo
completamente contigo, pero...” En realidad, nos están diciendo: “No estoy de acuerdo”, o “Sí,
pero...” o “Me cae bien, pero...” La palabra pero es destructiva y negativa, y al usarla contradecimos
lo que estamos afirmando.
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Mejor tratemos de sustituirla por las expresiones siguientes: “Estoy de acuerdo contigo; sin
embargo...”; “quizá podría...”, o “además habría que...”
“Sí, pero yo...”
Expresarse así es incluso peor. Cuando estamos platicando algo a una persona y ella nos contesta:
“Sí, pero yo...” hice, yo fui, yo dije, etc., nos hace ver que no está escuchando, y que lo que le
platicamos no tiene la menor importancia para ella.
“Te lo dije...”
¡Qué mal nos cae que nos digan esto! Nadie mejor que uno mismo es consciente de haber cometido
un error.
“Ya ves...”
...Eso ya ni lo comentamos.
No olvidemos eliminar de nuestro vocabulario estas palabras, sobre todo si queremos comunicarnos
mejor, multiplicar nuestros amigos, convencer a alguien de hacer algo, o de que cambie de actitud,
o simplemente para ganar una discusión sin entrar en conflicto con los demás. ¿No le parece?
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CAPÍTULO 11
Preguntar y saber preguntar
Cualquier tonto puede contestar cuando se le pide un consejo, pero sólo una gran persona puede
preguntar.
Proverbio japonés
¿Cómo crees que se pueda mejorar? ¿Tú qué opinas? ¿Qué debo hacer?” La gente que ha llegado a
la cima no necesariamente tiene más respuestas que los demás, pero tiene un gran secreto:
pregunta más. El preguntar hace que las personas, al sentirse importantes y saber que las tomamos
en cuenta, apoyan más nuestras decisiones.
Preguntar es una habilidad que ha llevado a muchas personas a la cumbre de sus carreras.
Podríamos decir que nadie puede llegar a ser líder si no tiene la sabiduría y la aptitud de preguntar.
Hay personas a quienes no les gusta preguntar, tal vez por orgullo o por temor a verse disminuidas.
Sin embargo, mientras más progresa una persona, más se aleja del transcurso cotidiano de su
empresa, y quizá hasta del diálogo con sus amigos y familiares. Así, nunca dé por sentado que se ha
hecho la idea de una situación: pregunte siempre.
Las ventajas de preguntar
1. Logramos la cooperación de los demás. Como es lógico, toma mucho menos tiempo y esfuerzo
decirle a la gente lo que debe hacer que preguntarle su punto de vista. Sin embargo si le
preguntamos su opinión, los demás se sienten importantes y eso hace crecer su interés y
cooperación en el asunto a resolver. Y como participaron en su solución, voluntaria o
involuntariamente se sentirán más comprometidos. Ésta es una fórmula casi mágica. Pruébela.
2. Preguntar fortalece las relaciones personales. Preguntas como éstas: “¿Cómo sigue de la gripa,
ya mejor?” “¿Te tocó mucho tráfico?” “¿Cómo te fue en tu examen?” hacen que las personas
sientan que tenemos un interés particular por ellas.
Además, al hacerlo se las coloca bajo la luz del reflector por dos minutos, lo cual es bienvenido y
favorece un acercamiento más personal.
3. Cuando preguntamos algo obtenemos resultados en una forma amable. Preguntar evita
conflictos y confrontaciones. Por ejemplo, si una persona trabaja con nosotros, y con frecuencia
llega tarde, podemos decirle lo siguiente: “Lupita, ¿sabes que tienes que llegar a las 8 de la
mañana verdad? “¿Sabes que tienes como tolerancia tres retardos al mes, y que ya pasaste la
cuota?” “¿Sabes también que si esto continua así, vas a perder tu trabajo?” “Gracias, sólo quería
estar segura de que lo supieras”. Esto mismo podemos hacer con nuestras relaciones familiares.
4. Las preguntas compran tiempo. Esto se aplica sobre todo cuando tenemos que decidir algo
sobre la marcha. Y son particularmente efectivas cuando algo nos sorprende. En esos casos,
simplemente pregunte, en tono tranquilo “¿Qué quieres decir con esto?”
Siempre hay que cuestionar cualquier propuesta de cambio que recibamos en materias de políticas
o procedimientos. Aunque estemos convencidos de que éstos son adecuados, quien los propone se
compromete más a que se realicen verdaderamente si lo interrogamos sobre ellos.
5. Las preguntas dirigen la conversación hacia donde nosotros queremos. En una conversación,
tenga muy claro hacia dónde quiere dirigirse y deje que las preguntas lo lleven ahí. Recuerde
que quien controla una conversación no es quien habla, sino quien escucha.
En ventas, preguntas como: “¿Qué quiere lograr?” “¿Qué piensa de...?” “¿Cómo se siente con?”,
etcétera, son básicas para detectar necesidades. Así que sólo pregunte y escuche.
6. Preguntando se aprende mucho. Muchas veces nos da pena preguntar por no parecer incultos o
desinformados. Sin embargo, no hacerlo es lo menos inteligente que podemos hacer. Los
“sabelotodo” nunca caen bien a nadie. Además, corremos el riesgo de que se den cuenta de
nuestra ignorancia.
Siempre nos sorprenderemos de todo lo que podemos aprender si tenemos la humildad de
preguntar. Además, a la gente le encanta explicar lo que sabe, ya que así se siente importante.
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Así que no se preocupe. Conocerá más a las personas, se relacionará mejor, y se verá como una
persona inteligente y sencilla, que posee el secreto de los que han llegado a la cima: preguntar.
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CAPÍTULO 12
Cómo vencer el miedo a hablar en público
Todos los grandes oradores en un principio fueron malos oradores.
Ralph Waldo Emerson
Su jefe acaba de hablarle para felicitarlo por las metas que logró, y le pide que dé una plática en la
siguiente reunión general.
O bien, usted es voluntaria de una institución y tiene que presentarse en público para motivar a un
grupo de personas e invitarlas a que apoyen económicamente su causa.
¿Qué hacer? Usted conoce su tema, y sin embargo, no sabe cómo presentarlo. Además hablar en
público no es de su agrado. No se preocupe, hablar en público está catalogado como el principal
miedo que muchos padecemos: es algo muy común. Sin embargo, hay varias cosas que pueden
ayudarle a superarlo.
Preparar una plática, no importa qué tan extensa o breve sea, o a cuántas personas va dirigida, es
igual que preparar un viaje.
Usted debe hacerse las siguientes preguntas:
1. ¿Adónde quiero ir? ¿Cuál es la finalidad de esta plática? ¿De qué quiero convencer al público?
¿Qué quiero que estas personas hagan después de mi presentación? El camino que usted tome,
así, dependerá de si le interesa informar, instruir, persuadir o entretener. Tenga muy claro su
objetivo. No divague.
2. ¿Con quién voy a ir? ¿Quién lo va a acompañar en su viaje, es decir, en su presentación?
Conozca a su auditorio muy bien, investigue su edad, y nivel cultural. ¿Qué les inquieta? ¿Qué
necesitan? ¿Qué les preocupa? Si le es posible, salude personalmente a cada uno de los
participantes antes de entrar. Eso crea una relación más personal.
No olvide que los demás prestarán atención en la medida en que sientan que lo que usted dice les
va a ser de alguna utilidad. Hábleles de cosas prácticas, reales, cotidianas.
Ofrézcales una buena razón para que lo escuchen. El tiempo de la gente es muy valioso. Déles algo
por lo menos tan valioso como su tiempo.
3. ¿Por qué vamos a hacer este viaje? Usted no haría un viaje a Acapulco si no tuviera una o varias
razones para hacerlo. En una presentación es lo mismo. ¿Por qué quiero lograr tal o cual cosa?
¿Por qué las personas van a hacer lo que usted sugiere? Déles razones por las cuales se sientan
motivadas,
4. ¿Por qué soy yo quien va a manejar? Quizá tiene experiencia en ello, conoce el camino, sabe la
ruta, ha atravesado por una situación similar, etc. Hágalo saber a su público cuando empiece. La
gente quiere que les transmita esa experiencia, para emplearla cuando sean ellos los que
tengan que manejar. Prepárese muy bien. Si la gente nota que usted no está bien preparado, se
desconectará de inmediato.
Antes de iniciar, platique a su auditorio cuál va a ser su ruta, qué temas va a tocar, por
dónde va a ir.
5. ¿Cuál va a ser mi ruta? Antes de iniciar el viaje, platique a su auditorio cuál va a ser su ruta, qué
temas va a tocar, por dónde va a ir. La gente se sentirá tranquila si sabe desde el principio cuál
va a ser la ruta. Diríjase a su objetivo de la manera más sencilla posible. Resista la tentación de
darles en poco tiempo todos los conocimientos que usted tiene. Sólo logrará confundirlos.
6. ¿En cuánto tiempo voy a lograr mi objetivo? Respete el lapso que le dieron y calcule cuánto se
va a tardar en cada punto. Ensaye varias veces en su casa, con reloj en mano. Empiece
puntualmente. La gente, cuando llega, espera que todo esté listo y preparado de antemano. Eso
hace sentir a las personas que las respeta.
7. ¿Cómo voy a lograrlo? Prepare bien el material que va a usar, y piense bien cuál es el más
adecuado, de acuerdo con su tema. ¿Rotafolios? ¿Diapositivas? ¿Acetatos? ¿Multimedia?
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Asegúrese que su material tenga colores vivos, atractivos, con información suficiente y muy
clara. No cometa el error de incluir una hoja escrita completamente a máquina con letras negras
pequeñas sobre fondo blanco... su público seguramente se dormirá.
Por último, las preguntas que a todos nos inquietan:
 ¿Qué hacer para controlar los nervios? Ensayar
 ¿Qué hacer para vernos seguros de nosotros mismos? Estudiar
 ¿Qué hacer para lograr transmitir el mensaje? Practicar
¡Mucha suerte!
Lista de los miedos según el libro de las listas:
1. Miedo a hablar en público
2. Miedo a las alturas
3. Miedo a los insectos y bichos
4. Miedo a los problemas financieros
5. Miedo a las aguas profundas
6. Miedo a la enfermedad
7. Miedo a la muerte
8. Miedo a subirse a un avión
9. Miedo a la soledad
10. Miedo a los perros
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CAPÍTULO 13
Un encuentro
Las puertas de la felicidad se abren hacia fuera.
Víctor Frankl
De manera misteriosa y casi indefinible, una persona puede convertirse en un ser especial a
nuestros ojos. De pronto al platicar con ella, al abrirnos y exponer nuestros sentimientos a flor de
piel, parece que se realiza una auténtica fusión de almas, una verdadera comunicación. Ha sucedido
lo que en la psicología existencial llaman un encuentro
Esto suena como algo que todos quisiéramos experimentar en nuestras relaciones; sin embargo,
pocas veces lo logramos, simplemente, porque nos incomoda poner al descubierto nuestra parte
sensible. Creemos que callar los sentimientos crea un escudo que evita que nos lastimen. Por lo
tanto, generalmente, nos mantenemos en el nivel más superficial de comunicación. La
comunicación tiene varios niveles.
1er. Nivel. “¿Cómo estás?... ¿Y la familia? ¿Dónde has andado?...” En este nivel decimos cosas
como: “¡Qué bien te queda ese peinado!”... “Qué calor ha hecho, ¿verdad?”... “¡Me dio mucho gusto
verte!” “¡Nos hablamos!” Es el típico intercambio de palabras de salón de belleza, del
supermercado o de una fiesta. Meras formalidades que carecen de significado. No compartimos
nada. Nuestra puerta está cerrada, y aunque estemos en medio de un grupo, permanecemos solos.
2o. nivel. Hablamos sobre lo que otros han hecho, opinan o dicen. No hacemos ningún comentario
personal que revele lo que pensamos acerca de ello. No damos nada de nosotros, ni pedimos nada a
cambio. Estamos pero no estamos. Decimos pero no decimos. Como si nos diera miedo salir lejos de
nuestra casa, damos unos cuantos pasos fuera y pronto regresamos a protegernos.
3er. nivel. Me animo a salir un poco más lejos. Me atrevo a comunicarte algo de mi persona, una
idea o una opinión. Asumimos el riesgo de abrir un poco nuestra casa. Lo hacemos en forma
cautelosa, como si con el pie probáramos la temperatura del agua, antes de decidir echarnos un
clavado. Observamos cada reacción del otro, por más tenue que sea. Si el otro ve el reloj, o bosteza,
o mira hacia otro lado, nos regresamos como cual liebres correteadas, a encerrarnos de nuevo.
Cambiamos de tema, nos refugiamos en el silencio, o peor aún, regresamos a la superficialidad y a
la actuación.
4o. nivel. Estamos ya dispuestos a crecer. Nos atrevemos a hablar de nuestras emociones, de lo
que sentimos en tal o cual momento. Hacemos acopio de valor, abrimos nuestra puerta y salimos al
“territorio comanche”, como diría el escritor Arturo Pérez Reverte. A pesar del temor de ser
criticados, nos arriesgamos a ser juzgados. Si quiero que realmente me conozcas debo desnudar mi
alma. Éste es el único camino hacia la amistad y el amor.
El psiquiatra Goldbrunner nos da la fórmula para penetrar en los niveles más profundos de cualquier
persona en cuestión de minutos. Su técnica está basada en preguntas, ya que una persona insegura
se pone más a la defensiva. La teoría de Goldbrunner es que, si queremos que el otro se abra a
nosotros, debemos empezar por abrir nos primero, decirle sincera y abiertamente lo que sentimos.
Cuando la persona escucha mis secretos más profundos y mis sentimientos, adquiere valor para
comunicarme los suyos. Es entonces cuando se puede realizar el “encuentro”.
5o. nivel. Éste es el nivel más profundo de comunicación entre las personas. El “encuentro” llega a
la comunión perfecta. La experiencia es intensa y casi mágica que no puede darse en forma
permanente. Un abrazo, un intercambio de miradas, una experiencia vivida en común, una
conversación, nos hacen sentir que estamos en perfecta comunicación con el otro. Es vislumbrar en
forma emocional, total y absoluta, el “Aleph”, de Jorge Luis Borges: “microcosmo de alquimistas
donde se encuentran todas las lámparas y los veneros de luz.
El “encuentro” es una de las maneras de comunión perfecta e intensa.
No nos conformemos con sostener relaciones superficiales. Éstas pueden abarcar no sólo a personas
a las que conocemos más o menos en forma casual, sino también a los amigos y hasta a nuestra
propia familia. No veamos a las personas como calcomanías de una sola cara.
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¡Atrevámonos a buscar el “encuentro”, a comunicar nuestras emociones! Nos sorprenderá lo bien


que esto nos hace sentir, y al encontrarnos más cerca de los demás, nuestra vida se enriquecerá.
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CAPÍTULO 14
Feng Shui
Le damos forma a nuestras habitaciones, a partir de entonces nos dan forma a nosotros.
Winston Churchill
Todos hemos experimentado la sensación de entrar a un lugar e inmediatamente sentirnos acogidos
por su entorno. Lugares que nos invitan a la plática, a relajarnos que sin saber por qué nos sentimos
a gusto, en armonía. Así mismo hemos sentido las ganas de levantar nos tan pronto como podamos
e irnos, o lugares donde para trabajar nos cuesta mucho concentrarnos.
La primera impresión ocupa más del cincuenta por ciento de la experiencia que percibimos sobre un
lugar que nos puede hacer sentirnos acogidos o rechazados por su entorno.
Pregúntese al entrar a su casa ¿qué es lo primero que se ve? Si no fuera su casa, ¿qué le diría la
puerta? ¿Cuál es el primer olor que nota en la casa? Flores, humedad, perros, libros... ¿Qué oye
cuando entra?
La televisión, niños, música, tráfico, el acuario. ¿Cual es su impresión general de esta persona que
desconoce y vive en la casa basándose en lo que ha visto hasta ahora? Cálida, fría, distante, seria,
profesional, solitaria, alegre, ocupada, artística o elegante...
Existe un concepto chino que data del siglo III a. de C. Que estudia el efecto del ambiente sobre el
ser humano y su comportamiento. Este concepto que ahora está muy de moda se llama Feng Shui.
Por más de 3000 años los chinos han practicado el Feng Shui que literalmente quiere decir agua y
viento. Como concepto significa armonizar, equilibrar y organizar un lugar. No tiene nada que ver
con una superstición mística, o creencias de tipo religioso, sino con conocimientos extraídos de una
sabia cultura antigua sobre la comprensión de la vida y nuestro ambiente; entre los cuales hay una
estrecha relación.
Las investigaciones sobre los efectos del color, la luz y los espacios en el comportamiento humano,
han ayudado a crear entornos más armónicos para la casa y el lugar de trabajo. Los cinco
elementos deben estar balanceados: agua, madera, fuego, tierra, y metal. Elementos que
transforman la Tierra, consecuentemente a los hombres también.
Los expertos en Feng Shui analizan detalladamente factores como: colores, formas, texturas y
materiales de la misma manera que analizarían la dieta alimentaria de una persona para
equilibrarla internamente.
El variar la posición de una mesa o el color de una pared tiene consecuencias en nuestro ánimo, nos
demos cuenta de ello o no. Las oficinas donde los trabajadores se quejan constantemente de
cansancio son ambientes mal diseñados.
Lo cierto es que grandes firmas internacionales están remodelando sus instalaciones de acuerdo a
las teorías del Feng Shui, del cual se han publicado por lo menos cuarenta libros. Rascacielos,
centros comerciales, y en general los bienes raíces están viéndose enormemente influenciados por
estas teorías.
Aquí, algunas recomendaciones del Feng Shui.
Lo primero que requiere el Feng Shui es el orden. Lavar esa colcha polvorienta, renovar esa maceta
que ahora sirve de cenicero, tirar esa caja de discos o cassettes viejos que nadie oye.
1. Hay dormitorios en los que los ocupantes se quejan de insomnio, es probable que los colores, las
formas, las texturas, y la colocación en general estén afectando. Si antes de dormir lo que
vemos es una mesa llena de papeles o un montón de ropa sucia, nuestro sueño seguro se verá
afectado. El dormitorio debe ser para recobrar energía, y todo lo que le rodea debe emanar paz,
armonía y orden.
2. Es conveniente que las casa esté orientada hacia el sur, por cuestiones de temperatura.
3. Una construcción no debe tener la puerta de entrada frente al tráfico que viene, ya que los
coches y las luces crean situaciones que disturban la paz.
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4. Las entradas deben ser amplias, bien pintadas e iluminadas. Entradas oscuras y luces sucias
crean sentimientos como confusión, cansancio y miedo.
5. Los árboles no deben ponerse delante de la entrada a menos de siete u ocho metros de la casa
para no dar una sensación de opresión. En cambio la vista de plantas desde la entrada mejorará
la armonía y el bienestar de los ocupantes; así como tener flores naturales que simbolizan paz.
6. El escritorio o mesa de trabajo debe estar viendo una ventana de preferencia hacia el oriente,
que simboliza el lugar de la luz.
7. Los aparatos eléctricos como la computadora, la televisión o el stereo, deben estar apartados de
la cama o habitación, ya que producen un exceso de iones positivos, que afectan el campo
electromagnético. Esto se puede equilibrar con la presencia de agua. Es conveniente incorporar
fuentes o pequeñas salidas de agua para armonizar el ambiente
8. Los espejos deben reflejar siempre cosas agradables, que merezcan la pena ver, como el cielo,
las copas de los árboles o más luz. No hay que colocarlo frente a la puerta de baño, o frente al
cubo de basura. Son imágenes que no conviene volver a reflejar.
No hace falta ninguna creencia especial para comprobar que el Feng Shui funciona, sólo una
pequeña apertura en la mente donde se pueda empezar a desarrollar esta posibilidad.
Lo que no sabemos de la vida, ocupa más espacio que lo que sabemos. Ojalá podamos encontrar la
armonía no sólo en las cosas que nos rodean sino con las personas también. ¿No cree usted?
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SECRETOS PARA EL ÉXITO


CAPÍTULO 1
Las drogas de la felicidad
La gran paradoja de la vida, entre más das mas recibes
Anónimo
¿Sabía usted que puede producir sus propias drogas, sin tener que sembrar amapolas o marihuana,
o comprar cocaína? El cerebro, movido por las emociones, produce sustancias químicas que hacen
que la persona eleve su autoestima, experimente una sensación de euforia, se sienta animada,
alegre y vigorosa sin necesidad de tomar, inyectarse o fumar nada.
Estas sustancias que produce el cerebro, denominadas hormonas endógenas (ya que se producen
en la corteza cerebral) bien podrían llamarse “drogas de la felicidad”. Algunas de ellas son:
 La oxitocina, que se produce cuando existe un amor pasional y se relaciona con la vida sexual.
 La dopamina, que es la droga del amor y la ternura.
 La fenilananina, que genera entusiasmo y amor por la vida.
 La endorfina, que es un transmisor de energía, y equilibra las emociones, el sentimiento de
plenitud y el de depresión.
 La epinefrina, que es un estímulo para el reto ante la realización de metas.
Si hay abundancia de estas hormonas endógenas hay inteligencia emocional e interpersonal. La
persona se siente ubicada, sabe quién es, a dónde va, tiene control sobre sus emociones, conoce
sus habilidades y sus talentos, y se siente dueña de sí misma.
Cuando esto ocurre, se eleva la inteligencia emocional. Esto hace que los demás nos estimen y nos
reconozcan más, y por lo tanto, uno se vuelve más atrayente y carismático. Esto afirma el
destacado antropólogo mexicano José Cruz, en su tratado sobre ingeniería del pensamiento.
¿Cuándo y cómo se crean estas drogas internas? A la Madre Teresa de Calcuta se le realizo un
análisis, para analizar la bioquímica de su sangre. Mediante él, se mostró que era una persona
altamente dopamínica. Es decir, plena y feliz. ¿Cómo se desarrolla esta condición? A través del
servicio a los demás. Todos hemos sentido esa satisfacción indescriptible cuando hacemos el bien al
otro, cuando lo ayudamos simplemente escuchándolo, cuando hacemos un favor... en realidad, la
otra persona termina haciéndonos el favor a nosotros, por lo bien que nos sentimos. ¡Que sencillo y
comprometedor es el secreto de la felicidad de la Madre Teresa!
Se han realizado descubrimientos como éste: una mujer cuando va a dar a luz, se vuelve altamente
dopamínica, es decir genera una cantidad enorme de dopamina (la droga del amor y la ternura), la
cual, al producirse en grandes cantidades, provoca un bloqueo en el hemisferio izquierdo del
cerebro, aislando la razón.
Sólo los mamíferos producen dopamina, por eso, en los reptiles, podemos ver que, si las crías no se
ponen listas, son devorados por la madre.
Cuando estamos enamorados, la dopamina aumenta 7000 veces su cantidad, acompañada de la
oxitocina, responsable de la pasión sexual, y de las fenilananinas, responsables del entusiasmo,
bloqueando también el aspecto de la lógica y la razón.
En los recién casados, se produce gran cantidad de oxitocina, que es responsable del amor pasional.
Por eso ellos irradian felicidad, se sienten plenos, alegres, motivados, y saben lo que quieren.
Como vemos, la felicidad no es algo vago e impreciso, ni una sensación nebulosa o inconcreta: es el
efecto de un flujo correcto de sustancias bioquímicas que nos proporcionan al ser humano su
equilibrio físico y psíquico.
Así la felicidad se puede incrementar por medio de las siguientes actitudes o actividades, todas
productoras de estas “drogas” internas:
 Amar y disfrutar apasionadamente lo que hacemos.
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 Tener relaciones con personas que nos motiven y enriquezcan nuestra riqueza vital.
 Tener una autoestima positiva y un sentido del valor personal.
 Trabajar y lograr pequeñas o grandes metas.
 Descansar y dormir profundamente.
 Manejar adecuadamente el estrés.
 Hacer ejercicio regularmente: “mente sana en cuerpo sano”.
 Recordar los momentos felices en nuestra vida, ya que en esos momentos la mente no distingue
entre lo real y lo imaginario.
El secreto está dentro de nosotros. Sentirnos felices es una cuestión de actitud hacia la vida: las
drogas de la felicidad no se consiguen en el exterior sino que son creadas mediante una vida llena
de amor, entrega, optimismo, ejercicio, satisfacción personal por el logro de metas propias, y
devoción por lo que se hace.
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CAPÍTULO 2
Para verse bien hay que sentirse bien
Aquellos que piensan que no tienen tiempo para el ejercicio tarde o temprano van a encontrar
tiempo para la enfermedad
Edward Stanley
Vernos bien, sentirnos atractivos, caminar erguidos, no sólo es asunto del cuerpo. Es un resultado
de sentirnos equilibrados internamente, en mente y espíritu, con una fuerza y una alegría que nos
permita resistir las demandas de la vida sin sentirnos avasallados. Tener salud es más que la
ausencia de enfermedad.
El doctor Andrew Weil, autor del libro 8 semanas para una salud óptima, señala que la salud es el
resultado de todo, y subraya que existen en ella los tres planos: físico, mental y espiritual.
Los médicos chinos dicen que “toda enfermedad visible, en el cuerpo, es precedida por una
enfermedad invisible en el espíritu
¿De qué sirve hacer ejercicio, tomar vitaminas y respirar bien si por dentro estamos llenos de
rencores y egoísmos?
Actitudes que ayudan al espíritu, a la mente y al cuerpo
1. Dedique parte de su tiempo a ayudar a alguien. El hacer algún tipo de servicio social, o invertir
parte de su tiempo y energía para ayudar a los demás, no sólo ayudará a otros a sentirse bien
sino que aumentará su propia paz y alegría interior, y por lo tanto, mejorará su salud. Si sólo
perseguimos intereses personales, sin importarnos las necesidades del otro, no sólo terminamos
dañando a los demás sino a nosotros mismos en primer lugar.
2. Pase más tiempo con amigos y con personas que lo hagan sentirse más vivo, alegre y optimista.
Es importante sentirnos conectados, y los seres humanos somos altamente sociales. Nuestro ser
espiritual hace resonancia con otros; si la interacción es positiva, el contacto humano es un
saneador muy poderoso, capaz de neutralizar muchos males en el plano material.
3. Haga dieta de noticias. Escuchar noticias compulsivamente nos causa ansiedad. No lea, vea ni
escuche noticias por lo menos un día a la semana. Así como cuidamos los alimentos del cuerpo,
hay que cuidar los de la mente. Trate de hacer esto y se sentirá menos tenso y de mejor humor.
4. Ponga flores naturales en donde las pueda disfrutar. Parece que no tiene ninguna importancia,
pero recuerde lo que siente al entrar a un sitio donde se han dispuesto flores naturales y a otro
sin ellas, o con arreglos de tela (lo que es horrible). Verá cómo sin darse cuenta, las flores lo
hacen sentirse bien por el placer que nos proporcionan, ya que son una manera de disfrutar la
maravilla de la naturaleza aun estando dentro de una ciudad de concreto. Camine por un
parque, por el campo. Entre más incorpore la naturaleza a su vida más contento y saludable se
sentirá.
5. Escuche música que inspire y eleve el espíritu. La música tiene un poder especial, ya que influye
en la conciencia. Muchas culturas reconocen este poder y utilizan la música en rituales y
ceremonias. En una película, es la música la que dirige nuestras emociones, no las imágenes. La
música nos pone en contacto con nosotros mismos y con lo sobrenatural.
Aspectos físicos
1. Importancia de la respiración: afirma el doctor Weil: “Si pudiera decir a las personas que hicieran
una sola cosa para mejorar su salud, no dudaría en responderla: mejore su respiración
Se estudiaron los efectos del oxígeno en las células y se descubrió que células sanas y normales se
convierten en malignas simplemente reduciéndoles el oxígeno. Por consiguiente, la cantidad de
oxígeno que les demos afecta de manera directa e importante la calidad de nuestras vidas. Por esa
razón, todos los doctores recomiendan hacer ejercicio aeróbico.
Respirar es el eslabón entre el cuerpo y la mente. Es la llave maestra para controlar las emociones.
Además, respirar profundamente nos ayuda a eliminar tensiones, ansiedad y sobre todo dolor.
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Al inspirar, visualice que está recibiendo partículas blancas de oxígeno puro, y al exhalar imagine
todas las partículas negras, o sea, las toxinas, problemas y preocupaciones que está expulsando de
su cuerpo.
2. Además, recuerde que es de suma importancia incorporar a su dieta lo siguiente: 1 o 2 gramos
de vitamina C tres veces al día; comer mucho brócoli, pescado, ajo alimentos que tienen muchas
propiedades terapéuticas. El ajo es antiséptico, es un poderoso antibiótico y anticancerígeno.
También se ha descubierto que el jengibre tiene más de cuatrocientos componentes buenos
para la salud.
Como vemos, además del ejercicio y de comer, bien hay muchas otras cosas que nos dan salud. No
olvidemos que en esto, como en todo, para cada esfuerzo disciplinado hay una recompensa
multiplicada.
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CAPÍTULO 3
“Ese vacío que siente”
La vida no nos da placeres, nos ofrece significados.
Víctor Frankl
¿Le ha sucedido en ocasiones que hay temporadas en las que no se siente bien con usted mismo,
que siente un desasosiego, un hueco en la boca del estómago? En esos momentos, uno se pregunta
“¿Si tengo salud, trabajo, amistades y mi familia está bien, por qué me siento incómodo conmigo
mismo?” Víctor Frankl llama a este sentimiento: “el vacío existencial”.
El austriaco y judío Víctor Frankl vivió cuatro años en un campo de concentración soportando las
peores atrocidades. Como fruto de esta experiencia crea la logoterapia, una filosofía de vida que
podría ser el camino a la felicidad de todos los que quieran acercarse a ella.
Lo que Frankl sufrió en el campo de concentración hubiera sido suficiente para que cualquier ser
humano perdiera la cordura; sin embargo, él decidió que el hombre tiene la capacidad de elegir la
actitud que tendrá ante las circunstancias que se le presenten, cualesquiera que éstas sean.
Frankl afirma que la enfermedad de este siglo es el vacío existencial, la falta de sentido. En
ocasiones no sabemos qué queremos ser o hacer; y andamos sin rumbo haciendo lo que otras
personas hacen, o lo que ellos quieren que hagamos. Cuando voluntariamente hacemos lo que
queremos y todavía nos sentimos aburridos e insatisfechos, queda claro que nos hace falta algo
más profundo a nivel interno.
Cuando experimentamos ese vacío, por lo general se debe a una falta de entrega hacia los demás,
es decir, cuando nos centramos en nosotros mismos, sin pensar en el prójimo. Este vacío existencial
se manifiesta a través de diversas caretas y disfraces: el aburrimiento, la agresividad, la depresión,
a pesar de que sólo tenemos que estirar el brazo para poseerlo todo. En ocasiones, queremos
remediar este vacío con placeres inmediatos o con la búsqueda del poder.
Cuando vivimos en el hedonismo, buscando siempre el placer, vivimos frustrados. El placer es un
efecto secundario en la realización de un sentido, ya que cuanto más nos preocupamos por el placer
en sí, más trabajo nos cuesta encontrarlo.
Podemos tener éxito en lo social y lo económico, pero el éxito no dará un sentido a nuestra
búsqueda. El sentido nos lo dan otros valores. Estos valores, dice Víctor Frankl, son el amor, el
trabajo y el dolor.
El amor. Frankl comprendió que el hombre desposeído de todo en este mundo, como él llegó a vivir,
es una total desolación. El hombre cuyo único objetivo es limitarse a soportar los sufrimientos con
dignidad, todavía, sin embargo puede conocer la felicidad, aunque sea momentáneamente, si
contempla en la imaginación al ser querido. Así, la mente de Frankl se aferraba a la imagen de su
mujer. La veía sonreír, la oía hablarle, y sentía que su mirada era más luminosa que el sol del
amanecer. Esto le daba fuerzas para resistir el sufrimiento.
El trabajo. Cualquier profesión es una posibilidad para que encontremos un sentido. El trabajo
humano encuentra un sentido cuando el espíritu se realiza. Lo económico no puede ser su única
finalidad. Frankl nos invita a preguntarnos: ¿Seguiría haciendo mi trabajo aun que no obtuviera
ninguna remuneración económica? La meta de todo el mundo es lograr una estabilidad económica;
sin embargo lo importante es encontrar la razón, el para qué de nuestro trabajo.
El dolor. El modo en que un hombre acepte su destino y el sufrimiento que éste conlleva, es decir, la
forma en que carga con su “cruz”, le dará muchas oportunidades. Incluso bajo las circunstancias
más difíciles, cada uno puede añadir a su vida un sentido más profundo.
El sufrimiento. Puede ser una trampa o un trampolín, según el sentido que cada quien le dé. Frankl
recordaba con frecuencia las palabras de Dostoievsky: Solo temo una cosa: no ser digno de mis
sufrimientos
El hombre tiene en sus manos el poder de decidir qué hacer con su vida. “Después de todo —dice
Víctor Frankl— el hombre es ese ser que ha inventado la cámara de gas, y también es el ser que ha
entrado en esa cámara con una oración en los labios.”
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CAPÍTULO 4
La autodisciplina
Las grandes cosas no se hacen por impulso, sino por una serie de cosas que se juntan, entre ellas la
voluntad.
Vincent Van Gogh
“Ahora sí voy a hacer ejercicio, voy a bajar de peso, voy a dejar de fumar”, etc... ¿Se ha dicho
alguna vez algo de esto? ¿Le es familiar que al poco tiempo de haberse hecho el propósito, el
ímpetu se desvanece? ¿Tiene la sensación de que haberse hecho el propósito y no cumplirlo sólo
contribuyó a que se sintiera peor consigo mismo?
Desafortunadamente, cualquiera de estos esfuerzos, no se lo gran sin un ingrediente que se llama...
autodisciplina, que quiere decir ser discípulo de uno mismo, ser nuestro propio maestro, entrenador,
pero sobre todo nuestro propio perseguidor. Es un tipo de relación extraña que establecemos con
nosotros mismos, paradójica, que a la mayoría de las personas nos cuesta mucho trabajo
establecer.
No obstante, la falta de autodisciplina causa, en el fondo, mucho sufrimiento, porque cuando no se
logra controlar un temperamento, un apetito, un impulso o una pasión... sobreviene el
arrepentimiento, la depresión, la culpa... Y ésa sí que duele. Cuando no logramos someternos, nos
caemos mal, nos chocamos, nos deprimimos, sufrimos.
¿Qué pasa si diario ejercemos un poco nuestra voluntad en detalles como levantarse
inmediatamente después de que suene el despertador, para salir una hora antes de lo
acostumbrado y tener la oportunidad de hacer ejercicio de acuerdo con nuestros propósitos? En el
momento, por unos minutos, sostenemos una lucha mental espantosa entre lo que queremos y lo
que debemos hacer. Entre retirar rápidamente las sábanas y levantarnos como resorte, o
envolvernos en ellas e ignorar el reloj. ¡Para mí es el minuto heroico del día! Hay días (la mayor
parte de ellos) en que verdaderamente me cuesta mucho trabajo levantarme. Pero hay que hacerlo,
¡sin pensar!
Si sucumbimos al placer momentáneo de quedarnos en la cama y consentirnos, ¿cómo nos
sentimos mental y físicamente durante todo el día? ¡Muy mal!
Todos hemos comprobado que, en la medida en que sometemos nuestra voluntad, en la medida en
que no permitimos que la inercia de nuestro cuerpo domine la mente, en la medida en que
controlamos nuestros instintos, en esa misma proporción nos invade una satisfacción maravillosa,
un sentido de bienestar con nosotros mismos, que no tiene nada que ver con un placer
momentáneo. Una vez escuché de un amigo decir “el dolor del sometimiento se mide en gramos, y
el dolor del arrepentimiento se mide en toneladas”. ¡Qué cierto es!
Al ejercer diariamente nuestra voluntad en pequeñas cosas estamos librando secretas victorias
personales, que nos entrenan y nos preparan para librar grandes batallas. Con el tiempo, además,
vamos creando hábitos, y esos hábitos con el tiempo se van convirtiendo en virtudes, lo cual nos va
haciendo mejores personas. Stephen Covey dice una frase lapidaria: “Sólo quien logra una victoria
privada, podrá lograr una victoria pública”.
Creo que eso es verdad.
En los últimos años se ha redefinido lo que se necesita para proyectar éxito. Se ha llegado a la
conclusión de que no sólo se requiere estar preparados, vestirnos bien, conducirnos de una manera
apropiada, sino que además necesitamos vernos sanos.
Estar en forma se ha convertido en una metáfora del control de uno mismo. Si una persona ejerce el
control de sí misma, da la impresión de que puede estar en control de muchas otras cosas. Estará
usted de acuerdo conmigo en que las personas que están en forma, proyectan disciplina, tenacidad,
voluntad y fuerza de carácter.
La recompensa de la autodisciplina es muy satisfactoria Un cuerpo atractivo, delgado y en forma,
funciona como un imán que atrae a los demás, provoca admiración y sobre todo, eleva nuestra
confianza Acuérdese de que por cada kilo de peso que bajamos, sube un kilo de peso nuestra
autoestima
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Los cuerpos erguidos, armónicos, flexibles... que van hacia adelante, son el resultado de la
autorrealización, el amor por uno mismo y muestran el deseo de llegar a las alturas de los logros
humanos.
El cuerpo es un compañero fiel, con el que convivimos toda la vida, y nos va a acompañar los
siguientes cincuenta, sesenta o treinta años. ¡Démosle atención y cuidado!
Así que, en lugar de hacernos buenos propósitos sin cumplirlos, esmerémonos por realizarlos en
verdad. Vale la pena.
La práctica es una medicina difícil de tragar, porque para ello necesitamos voluntad para cambiar,
y la autodisciplina. Sin embargo, la autodisciplina proporciona un gran placer, ya que nos muestra
una de las principales vías para sentirnos bien con nosotros mismos.
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CAPÍTULO 5
No se ponga a dieta
Nuestro cuerpo suele ser nuestra autobiografía.
Proverbio griego
Hemos pasado por todas las dietas. La de la luna, la del plátano, la de los tres días sólo con piña, la
de proteínas solamente, etcétera. Los estudios muestran que uno de cada tres adultos está pasado
de peso. ¿Por qué, a pesar de que muchas personas quieren adelgazar, no lo logran?
Si las personas pudieran canjear cada dieta que han hecho por puntos en la tarjeta de crédito, la
mayoría de nosotros ya nos hubiéramos ganado por lo menos un Mercedes Benz. ¿No es cierto? Se
ha comprobado que 95% de las dietas no funcionan, sobre todo aquellas que tanto nos atraen con
resultados rápidos. Al no verlos, ¿qué sucede? Nos deprimimos, nos sentimos culpables, nos
rebelamos, y nuestra autoestima baja enormemente.
El sistema de las doctoras Tribole y Resch me pareció una maravilla, ya que rompe con todos los
paradigmas sobre las dietas. Ellas proponen en su libro No se ponga a dieta, comer intuitivamente.
Este método se basa en varios hechos:
1. El simple hecho de saber que estamos a dieta nos despierta el antojo de todo lo que sabemos
que no podemos comer, lo cual no sucedería si no tuviéramos en mente esa palabra: dieta
2. Se ha comprobado que 49% de la gente que termina una dieta sufre después la reacción de
comer compulsivamente y después, por supuesto, se siente culpable, lo cual va erosionando la
confianza en sí mismas.
3. Cuando estamos a dieta, nos ataca el síndrome de la última cena, como si hiciéramos una fiesta
de despedida y ya no fuéramos a comer nunca más. O como si nos preparáramos para un largo
viaje y estuviéramos empacando ropa extra. Sucede con mucha frecuencia en aquellos que de
lunes a viernes, no comen casi nada, y así, al llegar al fin de semana, su cuerpo siente que,
como pronto va a volver el ayuno, “es mejor comer ahorita todo lo que pueda”.
4. El metabolismo se hace más lento. Cada dieta que hacemos enseña a nuestro organismo a
adaptarse mejor a la siguiente hambruna. El metabolismo se aletarga para que el cuerpo utilice
cada caloría como si fuera la última. Entre más drástica sea la dieta, más fuerza al metabolismo
a adoptar el patrón de subsistir aprovechando cada caloría.
5. El periodo de duración, el tiempo que soportamos mantener una dieta, cada vez se acorta más.
Socialmente nos retraemos, ya que es difícil ir a cenas o a comidas estando a dieta, y nos es más
fácil negarnos. Lo cual, al principio, puede sonar razonable, pero se convierte en un problema
mayor. Como nos da miedo que llegando a la fiesta no nos podamos contener, decidimos comer
muy poco en la comida y guardar las calorías para la cena. Sin embargo, a la hora de la cena,
llegamos con tal hambre que comemos fuera de control. Se genera así el clásico “dilema de la
dieta”, que podría resumirse así: estar a dieta provoca un deseo vehemente por la comida, deseo
que por lo general no podemos controlar, lo que ocasiona que comamos más, ganando así lo que ya
habíamos bajado. Y este dilema se repite una y otra vez, y se va haciendo peor en cada ocasión.
El método de las doctoras Tribole y Resch propone lo siguiente:
1. Rechace las dietas que prometen milagros en una semana, aunque sienta que la oferta es muy
tentadora.
2. Hágale honor a su hambre No se espere a morir de hambre, porque va a comer el doble.
3. Haga las paces con la comida. Dése permiso incondicional de comer. Basta saber que no puede
comer algo o que no debe hacerlo, para que se le antoje más. Si nos dicen: “No pienses en un
elefante rosa”, ¿qué sucede?
4. Rete al policía que tenemos en la mente que le dice que usted es bueno o malo porque comió o
dejó de comer algo. Enciérrelo y no lo deje salir.
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5. Escuche a su cuerpo, observe las señales que le dicen que ya no tiene hambre. Haga una pausa
a la mitad de una comida, y vea qué tan satisfecho se siente.
6. Disfrute el placer de comer. Coma despacio. En nuestro afán por estar delgados y sanos,
pasamos por alto uno de los regalos básicos de la existencia: el placer y la satisfacción que se
pueden encontrar al comer.
7. Maneje sus emociones sin recurrir a la comida. Realice otras actividades. Platique con un amigo,
ocúpese.
8. Acepte su cuerpo. Sea realista y no se autocritique. Entre más lo haga más desesperado se va a
sentir.
9. Sienta la diferencia al hacer ejercicio. Olvídese de que al hacerlo quema calorías: concéntrese en
lo bien que se va a sentir si sale a caminar y pone a mover su cuerpo.
10. Hágale honor a su salud. Escoja la comida que sabe que es sana y pruebe en poca cantidad
aquello que le hace sentirse bien.
Recuerde, no tiene que hacer dieta perfecta para estar sano. No va a subir de peso sólo porque
coma un bocadillo, o porque acepte una invitación especial un día. Lo que comemos a diario es lo
que finalmente importa.
Lo que existe es el progreso, no la perfección. Así que como dicen las doctoras Tribole y Resch, ¡no
se ponga a dieta!
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CAPÍTULO 6
Practique el fracaso
Pruebe otra vez. Fracase otra vez. Fracase mejor.
Samuel Beckett
¿Sabía usted que la maestra de Beethoven solía decirle que no tenía esperanzas como compositor?
¿Que a Walt Disney lo despidieron de un periódico por carecer de ideas? ¿Y que estuvo en
bancarrota varias veces antes de construir Disneylandia?
¿Sabía que el maestro de Enrico Caruso alguna vez le dijo que no tenía voz y que nunca llegaría a
ser un buen cantante? ¿O que dieciocho casas editoras rechazaron publicar el libro de Richard Bach,
Juan Salvador Gaviota, antes de que se publicara en 1970? A la fecha, se han vendido siete millones
de ejemplares de esa obra tan sólo en Estados Unidos.
¿Cuál es la actitud de los triunfadores? Aprenden de sus fracasos y se recuperan de ellos con
mayores oportunidades de éxito.
“El éxito depende de lo que haces en el tercer y cuarto intento”, reza un proverbio japonés.
Todos hemos experimentado el fracaso y el dolor que causa en algún momento de nuestras vidas.
Estas experiencias nos pueden hacer extremadamente sensibles y temerosos de volver a sentirlo.
Por lo tanto, tendemos a evitar enfrentarnos de nuevo a situaciones similares. Incluso se llega a
veces a no querer correr ningún tipo de riesgo, a no aceptar ningún reto.
Sin embargo, dígame: ¿Quién no ha fracasado alguna vez en la vida? Yo creo que nadie. Entre más
exitosa es una persona, más alto es y ha sido su riesgo a fracasar.
Es como si un niño chiquito al aprender a caminar dijera: “Con tantas caídas prefiero quedarme
gateando”. ¡Se imagina!
En algún libro se hablaba sobre el poder de la mente, un pasaje que me pareció muy inteligente y
del que frecuentemente me acuerdo, quizá por la sencillez de su descripción. Decía que tratáramos
de imaginar que tenemos dentro de la mente dos duendes. En el lado derecho tenemos al que se
llama don Positivo, quién es muy entusiasta y amigable. Cuando le permitimos salir nos llena la
mente de optimismo, esperanza, autoestima, buen humor, de frases como “Sí puedo”, “Lo hago
muy bien”, etcétera.
Y por supuesto, en el lado izquierdo vive don Negativo. Él es mucho más poderoso y fuerte, le
encanta salir como ráfaga ante cualquier provocación. Es un señor malencarado, dominante,
pesimista, que comunica sentimientos de inseguridad, de duda, miedos, agresiones, envidias,
etcétera.
Está en nosotros decidir a quién le abrimos la puerta. Cerremos con doble llave la puerta del
negativismo, y no permitamos que nos domine. Qué cierto es que para una persona positiva no
existen experiencias negativas.
Quitémonos esos miedos de la mente, que nos sabotean las oportunidades de triunfo, como el
miedo al rechazo, a no poder, a perder control, miedo al qué dirán, etcétera.
Cada uno de nosotros es como un gran trasatlántico construido con todos los materiales y la
tecnología para cruzar los océanos, y que muchas veces se echa a perder en la orilla, simplemente
porque no nos atrevimos a zarpar. No olvidemos que la fortuna favorece a los valientes.
Hay que correr el riesgo, vencer el miedo y emprender nuevas cosas. Busquemos hacer pequeños y
grandes negocios, echemos a andar nuestra imaginación para crear, para cambiar, para iniciar
cosas, para arriesgar, para jugárnosla.
Dice un proverbio japonés: “Si te equivocaste, admítelo. Es una manera humilde de decir que ahora
eres más inteligente”.
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CAPÍTULO 7
Aquello en que creemos, se cumple
Nadie sabe lo que es capaz de hacer hasta que lo intenta.
Publilius Syrus
¿Qué sucede cuando la gente retira todo su dinero del banco por un simple rumor sobre una
inestabilidad bancaria o una posible de valuación? Que en efecto, acaba provocando la quiebra del
banco o la devaluación.
A nivel personal ocurre lo mismo; todo empieza con una creencia falsa, la cual, a su vez, crea una
realidad.
El profesor Robert Camertor, de la Universidad de Columbia, observa este fenómeno y lo describe
como: “la profecía de la expectativa de realización”
La poderosa fuerza de la creencia es básica para que las cosas se cumplan. Todos hemos visto, por
ejemplo, a las personas que les temen a los perros. ¿Qué sucede? Que son a ellos precisamente a
los que les ladran o muerden estos animales. Otro ejemplo es el paciente psicosomático al que le
recetan píldoras de azúcar, haciéndole creer que se trata de una medicina buenísima, las toma y se
alivia. Parece magia.
¿Se acuerda usted de la película Mi bella dama? El profesor Higgins le hace creer a una florista de la
calle que en tres meses la podía convertir en una duquesa. A partir de ahí, ella no vuelve a ser la
misma de antes...
¿Cuántas veces nos puede suceder esto a quienes somos padres, maestros, o gerentes de
empresa? Si del hijo, alumno o empleado siempre esperamos lo peor, diciéndole cosas cómo “Algún
día vas a acabar mal, o “Como siempre, hiciste mal las cosas” desgraciadamente así sucederá; en
cambio, si con nuestra simple actitud mostramos la confianza que tenemos en su desempeño,
también nuestra profecía se cumplirá.
Por el contrario, cuando a un hijo le decimos cosas como:
“Tú naciste con estrella, vas a ser un triunfador”, o “Venga para acá mi campeón”, al empleado, “Sé
que eres capaz de sacar esto adelante”, usamos palabras que de alguna forma se graban en el
cerebro y ofrecen una expectativa que da a los demás la fuerza para cumplir sus propósitos.
La esposa que, sin decirlo directamente, hace pensar a su marido que sospecha que le es infiel,
mediante la pregunta que revela su inquietud: ¿Qué sucede?, favorece que él lo sea.
La profecía que se cumple es representada en un cuento de la mitología griega donde un sabio
príncipe, llamado Pigmalión, tenía la meta de crear en mármol a una mujer real. Era tanta la fe en
su creencia, que los dioses del Olimpo le conceden su deseo y el mármol se convirtió en carne,
surgiendo de él una hermosa mujer llamada Galatea.
Los milagros ocurren. Comienzan con la fe en nuestra propia capacidad y en la de los demás.
En un experimento, a una maestra le dijeron que el 20% de sus alumnos tenían una enorme
capacidad de florecer intelectualmente, que ellos eran más inteligentes que los otros. Los niños
fueron escogidos al azar. Al final, el coeficiente intelectual de los elegidos aumentó 5% en promedio
en comparación con el de sus compañeros.
La única diferencia radicaba en la mente de la profesora. Ella creyó haberse conducido igual, mas lo
único que varió fue su expectativa.
¿Qué es lo que hace que la profecía de la realización se cumpla?
1. Los mensajes no verbales, como el tono de voz, la manera en que los miramos, el lenguaje
corporal, o el ambiente que se favorece.
2. La retroalimentación. Lo que manifestamos esperar de las personas, de acuerdo con lo que
creemos.”Sé que vas a poder salir de esto porque eres muy inteligente.”
3. La información que damos y la forma en que la transmitimos.
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Sin percatarse de todo esto, un Pigmalión puede, con su actitud, hacer que una persona florezca.
Las expectativas negativas crean bajos rendimientos. Pero si se espera mucho, se crean resultados
positivos con frecuencia.
Todos podemos ser grandes pigmaliones. Ésa es otra de nuestras responsabilidades. Como decía
Goethe: “Si quieres conducir a un ser humano a la plenitud, dile lo que debe ser; si quieres que sea
peor, dile lo que es”.
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CAPÍTULO 8
Credibilidad
Que confíen en ti es un halago mayor a que te amen.
George Macdonald
¿Qué tanto la gente cree en usted? ¿Cuando habla convence? ¿Logra que la gente haga lo que usted
quiere que hagan?
En la medida en que las personas crean en nosotros, en lo que somos, en lo que decimos y
hacemos, en esa misma medida las podremos convencer de hacer algo. Si no creen en nosotros,
sólo nos escucharán, pero no actuarán.
Todos vendemos algo: un gerente quizá una propuesta a su personal, una mamá un consejo a su
hijo, un vendedor su producto. Cuando estemos tratando de convencer a alguien de comprar
aquello que vendemos, hay que preguntarnos: “¿Me creen?"Si no hemos construido la suficiente
credibilidad, olvídelo, no van a actuar, ni a comprar.
La verdad es que nos hemos hecho cada vez más escépticos a todo. Es lógico si consideramos que
constantemente estamos siendo bombardeados por miles de afirmaciones, promesas políticas y
mensajes comerciales. Sin embargo, nos ofendemos cuando alguien duda de nuestra credibilidad,
ya sea que nos pidan una identificación o cuestionen nuestra palabra.
Hay técnicas muy sencillas que ayudan a elevar nuestra credibilidad:
1. Nunca asuma que las personas comprendieron lo que dijo, ni dé por un hecho que le creyeron.
Explique muy claramente lo que tenga que decir. A veces nos da pena aceptar que no
entendimos algo, o admitir que está muy complicado. Una mente confusa siempre dirá “no”. Si
nos tomamos el tiempo de verificar que el otro comprendió, todos salimos ganando.
2. Diga siempre la verdad y no exagere. Hay ocasiones en que tenemos tantos motivos para
convencer, que inflamos los datos, magnificamos las anécdotas o inventamos cualidades al
producto. Basta con que el otro perciba en nosotros una chispa de mirada de falsedad o que
compruebe que no es cierto algo, para perder la credibilidad de por vida con él.
3. Señale las desventajas. Cuando nosotros mismos mencionamos los “peros” de lo que vendemos,
logramos cuatro cosas: 1) que la otra persona vea qué objetivo es usted, 2) que el otro se dé
cuenta de que usted piensa que es inteligente, 3) responder de antemano a las objeciones que
el otro pudiera plantear, y 4) así, dar credibilidad al resto de lo que usted diga.
4. Use números precisos. Aunque le suene extraño, es mejor que diga que su producto elevará la
productividad en un 87 por ciento que decir que la duplicará. La gente cree más en las
cantidades exactas que en las redondeadas.
5. Preséntese como ganador. Nunca refleje con su ropa que necesita esa venta para subsistir.
Invierta en prendas de calidad. Cuando la gente está mejor vestida que nosotros tiende a
persuadirnos más fácilmente. Y el hecho de sentir que está usted bien vestido lo proyecta con
más confianza.
6. Use el poder de la letra impresa. Es uno de los métodos más eficientes para lograr credibilidad,
sobre todo si la información está bien presentada. La neurolingüística ha probado que de los
cinco sentidos que tenemos: vista, olfato, oído, tacto y gusto, respondemos más a los dos
primarios, el oído y la vista. Simplemente tendemos a creer más lo que vemos por escrito que lo
que sólo escuchamos.
7. Dígales quién más lo dice. Todos los vendedores nos dicen que su producto es el mejor, y en
ocasiones dudamos que en realidad lo sea. Sin embargo, alguien más, ajeno a los intereses de la
venta, es quien lo dice, le creemos ciegamente. Ése es el poder de la recomendación.
8. Sea congruente. Si con su manera de hablar, el tono de voz que utiliza, su manera de vestir, la
mirada directa y honesta, refleja congruencia entre lo que dice y lo que hace, entonces logrará
credibilidad, y sólo cuando hay credibilidad se logra la venta.
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La realidad es que todos vivimos en un mundo donde no sólo tenemos que ser excelentes
vendedores sino donde es necesario saber persuadir a los demás, y lograr que vean las cosas desde
nuestro punto de vista.
La clave para poder hacerlo de manera efectiva no es concentrar nos en lo que nosotros queremos,
sino en demostrar a la otra persona que es a ella a quien le conviene creernos. No olvidemos que
sólo cuando los demás nos tienen confianza llegarán a creer en lo que decimos.
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CAPÍTULO 9
Dele la bienvenida al cambio
Toda la gloria comienza con atreverse a empezar.
William Shakespeare
La primera vez que nos besaron; cuando con decepción nos enteramos de que Santa Claus no
existía; la primera vez que vimos un muerto; cuando un joven nos habló de usted mientras nos
sentíamos casi de su misma edad; cuando de pronto ya no nos hace felices ir a una discoteca;
cuando tenemos un hijo por primera vez... Todos estos son “ritos de paso”, detalles cotidianos que
nos hacen conscientes, clara y sutilmente, de que ya estamos dejando una época y entrando a otra.
Estas pequeñas grandes experiencias, son una mezcla de alegría y de un cierto dolor en el alma,
cambian por completo nuestras vidas. Momentos de transición que se hacen más evidentes cuando
cumplimos ciclos, especialmente al cumplir los veinte, los treinta, los cuarenta años... Momentos de
confrontación personal, que nos llevan a cuestionarnos: ¿Qué hemos hecho en la vida?, ¿Qué
queremos? ¿Hacia dónde nos dirigimos?
Todos hemos pasado por estos sentimientos, que son el precio de madurar. ¿Recuerda el pavor que
sintió cuando terminó la primaria y se presentaba por primera vez con distinto uniforme, distintos
compañeros o compañeras, distintas instalaciones y distinto horario de clases en la secundaria?
Existen dos tipos de “ritos de paso”, los naturales como los anteriores, que poco a poco nos vamos
encontrando en e andar de la vida y los que buscamos conscientemente para lograr una madurez,
una superación o un logro.
Cada quien tiene que subir sus propias montañas y luchar por un destino que es sólo suyo. Aunque
a veces pareciera más seguro seguir ese viejo camino ya andado, o quedarnos a descansar bajo la
sombra de un árbol siempre. Sin embargo, en nuestra cita con el destino tenemos que arriesgar,
fracasar y jugárnosla; de otra manera estamos sentenciados a quedarnos en el mismo lugar, a
hacer lo que siempre hemos hecho. Nuestras acciones y reacciones se convierten en predecibles,
paralizados como estamos por nuestros miedos. Estamos estancados y tiesos. Cada día se convierte
en una copia del anterior. Cada año empieza a verse muy parecido al pasado. Sólo tenemos un poco
menos de energía, más arrugas y malestares. A pesar de ello seguimos siendo la misma persona
que siempre hemos sido, viviendo en un mundo sin retos ni cambios, convertidos en estatuas de
sal.
No es fácil comprobar y aceptar que no hay nada más constante en nuestras vidas que el cambio.
Desde que dejamos el chupón y el pañal se nos exige adaptarnos al cambio. El cambiar duele,
cuesta trabajo, ya que la tendencia natural del ser humano es mantenernos en nuestra zona de
placer, de comodidad, acostumbrados a lo que ya conocemos. Por eso los “ritos de paso” son
dolorosos.
No obstante, ¿cuál es el secreto de la eterna juventud? Sencillamente: cambiar. Sería bueno hacer
una lista que se llamara “Las cosas que siempre he querido hacer, pero me ha dado miedo
intentar”. Quizá: hablar en público, decirle a otros lo agradecidos que estamos, hablar cuando
quedarnos callados sería más fácil, tomar clases de canto, decir “No” sin sentirnos culpables,
escribir un libro, una canción o un poema. Todos tenemos nuestra lista muy particular. ¿Cómo es la
suya?
¡Anímese!, detecte sus miedos, las barreras que quiere superar y enfréntelas. Lo peor que puede
pasar es que no lo logre, y aun así habrá ganado experiencia para volver a intentarlo otra vez.
Caer no es fracasar, fracasar es quedarnos abajo, y no intentar de nuevo levantarnos.
Poco a poco vamos haciéndonos más fuertes, poco a poco nos encontramos viviendo en un mundo
más amplio y rico en experiencias. Un pequeño cambio puede hacer grandes olas. Por lo tanto,
busquemos el cambio y démosle la bienvenida. Pongamos en ello toda nuestra energía, alegría y
plenitud ya que el cambio nos enriquecerá sin duda alguna.
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CAPÍTULO 10
Dejar pasar
La vida es algo que te pasa cuando estás ocupado haciendo otros planes...
John Lennon
Alguna vez escuché esta frase, de John Lennon, no sin sentir un poco de remordimiento. ¿Cuántas
veces durante el día tenemos la sensación de estar subidos en un tren bala que nos lleva sin que
sepamos en realidad a dónde se dirige? Los días parecen encimarse uno sobre otro. De pronto es
lunes otra vez, y la carrera sin fin continúa. La vida nos vive.
En este preocuparnos por trabajar, por subsistir, por crecer, por ganar, por ser reconocidos, muchas
veces no tenemos tiempo o energía para asomarnos a nuestro interior. Si bien es cierto esto,
también en lo profundo lo que nos sucede es que nos da miedo.
¿De qué huimos? Entre otras razones, se encuentran las siguientes:
Huimos del miedo a enfrentarnos a las preguntas más difíciles que se puede hacer un ser humano:
¿Quién soy? ¿Cuál es el sentido de mi vida? ¿A dónde voy?
Es probable que ese temor que sentimos sea a no saber responder, ya que esta reflexión nos pone
en contacto con conceptos trascendentales que muchas veces no entendemos.
También porque intuimos que sentir o pensar profundamente nos va a provocar demandas.
Otro temor puede ser el de encontrar zonas en nuestro interior que nos incomodan o nos molestan.
Ante esto, entramos en un activismo desbordado: trabajamos sin descansar, nos llenamos de clases
y de eventos, como si temiéramos el silencio, sentimos una urgente necesidad de rellenar espacios
de soledad, con el bullicio de la televisión, la radio, la computadora, etc., convencidos de la falsa
creencia de que corriendo o estando activos, los miedos e insatisfacciones no nos alcanzarán.
El filósofo francés André Pascal, en una de sus reflexiones, escribió que la vida es como un río, cada
uno de nosotros lo navega sobre una balsa, y vamos descendiendo de acuerdo con el viento y la
intensidad de la corriente. “De vez en cuando”, dice Pascal, “es conveniente amarrar nuestra balsa
a la orilla del río para tan sólo dejar pasar.”
“Hacer un alto en el camino, contemplar el transcurso de la vida, serenamos, aprender a estar con
nosotros mismos, y, lo más importante de todo, conocernos.”
A veces es triste comprobar que vivimos en la periferia de nuestro ser, que nos pasamos la vida
haciendo lo que nos dijeron que hiciéramos, ignorantes de nuestro ser más profundo.
Hay circunstancias en la vida que nos obligan de manera natural, analizar nuestro interior: en la
adolescencia, cuando reafirmamos nuestro propio yo; cuando nos enamoramos; cuando padecemos
una enfermedad; cuando conocemos la verdadera amistad; cuando experimentamos un fracaso, o
una pena; cuando nace un hijo... en esos momentos nuestra escala de valores se reacomoda
totalmente. Pero con frecuencia, estos momentos de reflexión son pasajeros.
A pesar de nuestros temores, es necesario que nos atrevamos a ver en el interior. Si nos detenemos
a escuchar lo que nuestro ser nos tiene que decir, descubriremos:
Nuestra capacidad de pensar y de sentir, así como la gran belleza y fortaleza que tenemos.
 Que entre más profundizamos en nosotros mismos, más capacidad tenemos de amar a los
demás. Como si al conocernos mejor, preparáramos una morada donde podemos recibir al otro.
 Que al afrontar nuestros defectos y debilidades, damos el primer paso para superarlos.
 Que tenemos una infinita capacidad de disfrutar las cosas más sencillas de la vida, las que por lo
general, pasamos por alto.
Gozar las cosas simples, lo pequeño, nos hace ir ampliando más el espacio que le damos a la
belleza, al gusto de disfrutar la ternura, una canción, la naturaleza, un libro...
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Es tiempo de que amarremos la balsa a una orilla del río, como bien decía Pascal. Que tomemos un
respiro de ese ritmo febril de actividades para revisar nuestros valores, nuestros objetivos y, sobre
todo para mirar a dónde nos dirigimos y por qué.
En pocas palabras, es tiempo de “dejar pasar”.
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CAPÍTULO 11
El temor de no ser aceptado por los demás
La amabilidad es la única manera de conquistar a los demás.
Proverbio árabe
- A todos nos importa sentirnos aceptados. Desde que somos niños nos enseñan a quedar bien.
Aprendemos muy pronto que quedando bien” no sólo la gente nos acepta, sino que podremos
conseguir lo que queremos, y la vida en general nos será más fácil. Por lo tanto, a veces tememos
mostrar quiénes somos en realidad, ya que si lo hacemos puede ser que a los demás no les guste
todo lo que encuentren; sin embargo, eso es todo lo que somos. Los temores y las dudas son los
que nos paralizan y nos impiden avanzar hacia la madurez y la autenticidad.
Todos tenemos nuestros mecanismos para “quedar bien” y sabemos cuáles son nuestras mejores
armas. Saber “quedar bien” nos consigue trabajo, éxito, privilegios, seguridad, etcétera.
“Con el tiempo”, dice John Powell, S.J. “estas pautas llegan a hacerse tan engañosas que acabamos
perdiendo todo sentido de identidad y de integridad, nos limitamos a interpretar papeles, a usar
máscaras y a ejecutar juegos. Las máscaras nos dan un sentimiento de seguridad, por lo que nos
negamos a quitárnoslas aun cuando sentimos que sería conveniente hacerlo. Protegidos detrás de
ellas, a veces vivimos en una soledad emocional permanente, llenos de secretos, de temores a ser
descubiertos, a ser rechazados, juzgados, condenados o ridiculizados,
Según Powell hay varias razones por las que tememos quitarnos las máscaras, y entre ellas se
encuentran el miedo a la intimidad, a la separación, a la fusión, al rechazo y a la responsabilidad,
Nos da miedo la intimidad, porque no sabemos a qué caminos nos pueda llevar. Temo mostrarte mi
lado flaco, mi lado oscuro, y por consiguiente evito comunicarme íntimamente. En cambio, a otros
les da miedo la separación: “No quiero acercarme mucho a ti, porque quizá después me dejes, y eso
puede lastimarme más”. Otros temen la fusión: “¿Si comparto todo contigo, qué me va a quedar a
mí? ¿Podré todavía tener mi propio pedazo de territorio, donde pueda estar solo?”. Otros temen el
rechazo: Si de verdad me conoces, tal como soy, no te voy a gustar. Quizá pierdas poco a poco el
interés una vez que sepas todo sobre mí. Así que sólo te muestro mí cuarto de trofeos, y cierro el
que muestra mis debilidades”, Por último, el miedo a la responsabilidad: “Si me acerco mucho a ti,
me involucro a fondo, lo que me obliga a estar presente cuando tú me necesites. No sé qué tan
dispuesto estoy para un compromiso”.
Afirma Powell: “Ninguno de nosotros desea ser un farsante o vivir una mentira: tampoco ser un
impostor; no obstante, los temores que experimentamos y los riesgos de una autocomunicación
plenamente sincera nos parecen tan intensos que el buscar refugio en nuestros papeles, máscaras y
juegos se convierte en un acto reflejo casi del todo natural”.
El problema viene cuando, al cabo de un tiempo, nos resulta difícil distinguir entre lo que realmente
somos y lo que pretendemos ser. Ya que, al buscar “quedar bien”, en ocasiones perdemos
sinceridad y nos alejamos de nosotros mismos y de nuestras convicciones reales.
Con el fin de evitar problemas y desacuerdos, nos hacemos maestros en el arte de darle la vuelta a
las cosas y no tenemos el valor de expresar nuestro punto de vista. Esto sucede con nuestra pareja,
hijos, en el trabajo y hasta con los amigos.
Así se nos va creando una personalidad camaleónica, que cambia fácilmente de color, de opinión y
de actitud de acuerdo con el medio en que nos encontremos.
¿Qué pasa si me muestro tal como soy? ¿A qué le tememos?
Tal vez pensamos que, si lo hacemos, dejaremos de agradar a algunas personas, o tal vez se
crearían discusiones si dijéramos lo que realmente opinamos. Incluso, quizá podríamos ser excluidos
de algunos grupos. Sin embargo para combatir estos miedos, tenemos que desarrollar más nuestra
valentía.
Lo que quizá no hemos descubierto es la sensación de levedad, de libertad interior, y de
autenticidad, que nos da quitarnos la máscara. Hay un atractivo, un carisma especial en las
personas auténticas, las que se muestran tal como son, que nos abren su corazón y expresan sus
emociones, sin temor a ser juzgadas.
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La elección está en nuestras manos y somos los únicos responsables de ella. La mayor parte de las
veces, nos parece que “quedar bien” es más fácil que afrontar consecuencias y responsabilidades
por expresar lo que somos y pensamos. Esto, a la larga, nos hace mucho daño y nos convierte en
seres débiles. En cambio, cuando revelamos ante los demás nuestro verdadero yo, inmediatamente
se reduce la tensión que tenemos por querer parecer alguien que no somos. Además de que, al
abrirnos, generamos las bases de una verdadera amistad.
Ibsen compara a una persona débil y sin carácter con una cebolla, a la cual se le pueden quitar
capas y capas sin encontrar nunca nada sólido en el centro.
Lo que opinen los demás de mí es importante, cierto, pero es mucho más importante aún, lo yo que
opino de mí mismo. A lo mejor podemos engañar a todo el mundo, no obstante, no podemos
aceptar traicionarnos, engañarnos y ser falsos con nosotros mismos.
La verdad aflora cuando nos vemos todos los días en el espejo, cuando vemos esos ojos que nos
regresan la mirada y parecen penetrar a lo más hondo y escondido que tenemos.
Actuemos por convicción, no por conveniencia. Dejemos de hacer cosas para quedar bien con los
demás, y empecemos a hacerlas para quedar bien con nosotros mismos.
Como escribió Julio Cortázar: “No puede ser que estemos aquí para no poder ser”.
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CAPÍTULO 12
Momentos felices
Para qué vivimos si no es para hacerles la vida menos difícil a los demás.
George Eliot
Hay veces que sentimos que nuestra paciencia ha disminuido, y que nuestra creatividad
desaparece: el mal humor o la fatiga nos acompaña durante todo el día, y nuestra actitud frente a
los problemas se nota vencida. ¡Es tiempo de tomar unas vacaciones!
No importa si puede salir de su ciudad o no, lo importante para descansar, es simplemente cambiar
de rutina y disponerse al gozo. Si se va a quedar en casa, propóngase no pensar en nada
relacionado con el trabajo, aproveche para leer ese libro que alguna vez compró y permanece
guardado en el librero por nunca tener tiempo para leer lo. Levántese tarde, aproveche para
escuchar la música que a usted le gusta, vaya al cine con su familia, cante, coma rico, duerma una
siesta, haga cosas que por lo general nunca hace.
¿Se ha detenido a pensar cuál es la característica constante de esos momentos de felicidad?
Sentimos que vibramos con la vida, como si formáramos parte de un todo. Nuestra mente se inunda
de una misteriosa sensación de felicidad y plenitud: nos sentimos eufóricos.
La publicidad a veces nos hace creer que la felicidad está relacionada con la compra de cosas
materiales o del consumo desenfrenado de todo lo que nos ofrece. Sin embargo, ser feliz es una
cuestión de equilibrio, de estar en paz con nosotros mismos, de apreciar todo lo que la vida nos da
de manera gratuita.
Las vacaciones son momentos ideales para disfrutar de todo aquello que nos hace sentir plenos.
Cuando estamos relajados, tranquilos y sin preocupaciones, los sentidos se agudizan. Por ejemplo
“escuchamos” sonidos u “observamos” detalles que normalmente se nos escapan por el ritmo de
vida que llevamos.
Los especialistas afirman que cinco minutos de risa equivalen a 45 minutos de ejercicio
aeróbico.
Si usted es de los afortunados que va a ir a la playa, podrá disfrutar el ver y sentir el mar, gozar de
los cálidos atardeceres y desde una hamaca, sentir el aire suave de la tarde. Si puede ir al campo,
podrá aspirar el aroma de la hierba o el de la tierra mojada, así como escuchar los grillos por la
noche. Éstos son momentos de dicha, de felicidad serena, en la cual una maravillosa sensación de
alegría parece subir por nuestra espalda y nos sumerge en un gozo suave y delicado.
En nuestras vacaciones, apreciemos lo que quizá siempre hemos tenido en frente de nosotros y sólo
hemos visto mas no observado. O quizá lo hemos oído pero no escuchado.
Podemos estar rodeados de belleza y comodidades pero si mentalmente no nos disponemos a
disfrutar de la vida, de nada sirve. Lo importante es la actitud que tomemos en esos días de
descanso.
Tomemos en cuenta, que no es imposible que de un día para otro nos sintamos relajados. En
ocasiones nuestro cuerpo viaja más rápido que nuestro ser. Llegamos, pero no en forma completa.
Nuestro cuerpo tarda en perder tensión, sobre todo después de un periodo largo de presiones. Hay
que darnos tiempo para adaptarnos a la nueva situación, por lo general uno, dos o tres días.
Quitémonos esa piel de elefante que se nos forma con la cotidianidad y el trabajo, que nos aleja de
disfrutar las pequeñas grandes cosas de la vida: escuche a sus hijos, platique con ellos de algún
tema un poco más profundo, reencuéntrese con su pareja, vea el cielo, ríase con sus amigos.
El darle vacaciones a nuestro cuerpo, y sobre todo a nuestra mente, es imprescindible para
mantenernos sanos, equilibrados y estrechar lazos familiares... Así que, ¡disfrute de sus merecidas
vacaciones!
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CAPÍTULO 13
Una carcajada
La risa es lo más cercano a la gracia de Dios.
Karl Barth
Es mejor morirse de la risa que vivir aterrado por miedo al ridículo. Sólo es cuestión de probar cómo
nos sentimos cuando reímos a carcajada limpia, sobre todo cuando sabemos reírnos de nosotros
mismos. La risa es el camino más corto entre dos personas, las acerca. Es la manera de tocar al otro
sin hacerlo. Es lo que de manera inmediata hace ver atractivas a las personas.
Si usted trabaja durante horas interminables, se pasa el día agobiado por los pendientes, y además
sufre de gastritis,.., le urge agregar a su agenda un poco de sentido del humor. La risa, y el sentido
de encontrarle lo divertido a los problemas, provocan que las personas hagan salir lo mejor de sí
mismas.
“La risa nos hace fuertes”, dice el psicólogo español José Elías al periódico El País. Elías aplica la
terapia de la risa o geloterapia en Madrid. “Al reír nos situamos por encima de los problemas, los
sometemos y estamos en condiciones de encararlos. Además, la risa es un excelente antídoto
contra el dolor y la obsesión: es imposible pensar y reír a la vez.”
Elías recomienda un mínimo de tres dosis de risa al día, de un minuto de duración. “Está
demostrado que la risa es un anestésico frente al dolor, de umbral bajo, cierto, pero eficaz.”
Según Elías, el efecto benéfico sobre el organismo y la mente de este minuto cómico perdura, entre
dosis y dosis. Esto favorece que la persona se encuentre en óptimas condiciones físicas y anímicas
para afrontar la vida. Además todos sonreímos en el mismo idioma. En los momentos de
adversidad, el reírnos de los problemas los hace más tolerables.
Según las investigaciones, un niño ríe unas 300 veces al día. Sin embargo, el adulto más risueño no
suele sonreír más de 100 veces al día, y hay quienes no pasan de 15, si es que llegan a ese
número... ¿Por qué es esto?
Quizá nos tomamos demasiado en serio la vida, quizá nos da miedo bajar la guardia porque
erróneamente pensamos que el “aligerar” las cosas con sentido del humor nos hará vernos poco
serios y profesionales. Tal vez la necesidad de competir, de lidiar con los problemas, de llegar a la
meta, va poco a poco silenciando el sonido de la risa en las calles, en las casas y oficinas. O, como
dice Elías, “Pecamos de exceso de autoimportancia, que es la mentalidad más enferma que puede
tener una persona. Si te tomas demasiado en serio, ya no eres serio, sino ridículo, y encima ya no
eres digno, sino desgraciado”.
En el libro El poder curativo de la risa de Raimond Moody, se cita un caso que se considera el
precursor de la terapia de la risa para recuperar la salud. Se trata del periodista estadounidense
especializado en salud Norman Cousins, a quien en 1976 le diagnosticaron una enfermedad
degenerativa de las articulaciones que le provocaba parálisis y grandes dolores.
Los médicos no le dieron esperanzas. Su mal sólo podía empeorar. No obstante, en un acto de
rebeldía Cousins decidió automedicarse. Se prescribió a sí mismo tratamiento a base de películas de
Charles Chaplin y de los hermanos Marx. Y fue anotando sus progresos.
Después de cada sesión, lograba al menos disfrutar de dos horas sin dolores. Meses más tarde, los
mismos médicos que lo habían desahuciado tuvieron que rendirse ante la evidencia: la enfermedad
de Cousins estaba en franca retirada.
Una buena carcajada, hace que se muevan 400 músculos de todo el cuerpo, y todo eso quema
calorías, al grado de producirnos a veces cansancio físico y hasta dolor de estómago.
Los beneficios de la risa, según los especialistas, son los siguientes: puede cuadruplicar la
capacidad pulmonar, acelerar el ritmo cardiaco, estimular la circulación, activar los músculos de
movimiento involuntario, oxigenar e organismo, liberar todo tipo de hormonas y sustancias que
fortalecen el sistema inmunológico del cuerpo. La risa reduce la tensión negativa y la reemplaza por
un sentido de bienestar.
En concreto, la felicidad alarga la vida.
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Asimismo, los especialistas afirman que cinco minutos de risa equivalen a 45 minutos de ejercicio
aeróbico, mientras que una hora de tensión, de estrés, equivale a cinco horas de trabajo físico
intenso y no gratificante. Las personas que ríen poco o carecen de sentido del humor son más
propensas a padecer enfermedades graves como el cáncer.
Después de saber todas estas bondades que nos otorga en forma gratuita la risa, estoy convencida
de que es mejor morirse de la risa que vivir aterrado por el miedo al ridículo. Además, corno dice el
proverbio americano: “Reírse de otros es común, reírse de uno mismo es esencial”.
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CAPÍTULO 14
El ritual protege
Un hogar es muy importante, porque es el ejemplo más pequeño de cómo funciona una nación.
Proverbio persa
Un niño aprende lo que ve. En otras épocas, la manera de comportarse en la mesa, de cómo tomar
los cubiertos, de cortar los alimentos, etc., no se enseñaban específicamente, ya que los niños
naturalmente absorbían esto después de ver día a día cómo lo hacían los mayores. Era como si las
personas nacieran con esos conocimientos. El reunirse alrededor de la mesa como familia ha sido el
centro de la vida social desde tiempos remotos.
Parece que la vida moderna nos impide cada vez más seguir con esa tradición. La mesa ha sido
sustituida por el cuarto de televisión. Gran número de familias desayunan, comen o cenan viendo la
tele visión. ¿Usted cree que estos niños van a saber de modales y comportamiento en una mesa de
forma espontánea y natural? (Sin mencionar, en esta ocasión, la poca o nula comunicación que hay
entre ellos.)
Los buenos modales, por lo tanto, ya no se heredan, ni son cosa obvia para cualquier persona
inteligente. La etiqueta en la mesa es algo que se debe enseñar. El poner la mesa significa mucho
más que depositar en ella los cuchillos y los tenedores. Implica crear un decorado para la comida y
la conversación, preparar un clima y una atmósfera que subsista mucho después de que se haya
olvidado lo que se sirvió.
Es común que cuando vienen invitados a nuestra casa, saquemos la vajilla buena, las copas finas,
pongamos flores en la mesa, y un bonito mantel. Sin embargo en lo cotidiano, estos detalles no
parecen tener tanta importancia. Ponemos la vajilla de todos los días, la que quizá nos hemos
acostumbrado ya a ver despostillada, o el mantel de plástico o, servilletas de papel, con el pretexto
de que es más práctico.
Se nos olvida que los invitados más importantes de la casa, los invitados de honor son los miembros
de la familia. Afuera vivimos en un ambiente hostil, y llegar a la mesa debería ser un oasis. Sin
cambiar el menú, la comida se ve diferente si está presentada en una vajilla bonita, con una flor o
unas hojas verdes en el centro que alegren la vista, servilletas de tela, y no de papel... al cabo, para
eso está la lavadora. Hay que usar los cubiertos elegantes que nos regalaron de bodas y que siguen
nuevos porque los usaremos cada mil años. Hasta una pizza, tamales o una hamburguesa que
pedimos por teléfono nos saben distintos si los presentamos atractivamente.
El temor que con frecuencia nos aqueja es que las cosas se puedan romper. Pero eso no importa.
Las cosas son para disfrutarlas y para usarlas. Bien dice mi amigo Germán Dehesa que, cuando
compramos las cosas, compramos la preocupación por ellas. Por lo tanto, nos vamos convirtiendo
en sus esclavos; piense que, si no las usa hoy, las van a disfrutar sus nueras y yernos el día de
mañana. Así que saque sus cosas finas, bonitas, y úselas a diario. Le aseguro que a toda su familia
le va a encantar, y se van a sentir muy halagados.
Además, ahora se usa alternar diferentes vajillas, tipos de copas, manteles individuales y servilletas.
Su mesa se verá muy moderna.
Lo importante es que hagamos de la mesa cotidiana un lugar sagrado. Que el sentarnos a comer
sea un momento de reposo y renovación.
El ritual protege y cura. Protege la convivencia, la comunicación, preserva el sentido de armonía, de
la estética, el orden, la tradición, los valores, etcétera.
Los romanos, en tiempos de los emperadores, hacían del comer todo un ritual, usaban el mantel
blanco como símbolo de pureza y pulcritud. Se vestían en forma especial antes de la comida más
importante del día. En México, la mesa de Moctezuma se cubría con una manta de algodón como
símbolo que definía un espacio limpio y sagrado, que lo separaba de la Tierra.
Cada día nos ofrece tres preciosos momentos para reunirnos. Si las actividades de cada uno en la
familia no lo permiten, esforcémonos por hacerlo al menos una vez al día, dos veces por semana, y
luchemos porque las comidas no se lleven a cabo frente a la televisión.
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Habría que rescatar la idea de que las comidas se conviertan en un rito. La culpa de que las buenas
maneras y costumbres se pierdan o se olviden no es de los jóvenes, es de los adultos, que
permitimos que esto suceda poco a poco.
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SU ATUENDO PERSONAL
CAPÍTULO 1
¿La ropa miente?
Quien tenga buena presencia y un buen estilo, lleva continuas cartas de recomendación.
Isabella de España
Siempre estamos mandando, a través de nuestra apariencia y arreglo personal, mensajes acerca de
quiénes somos, cuáles son nuestros valores, hacia dónde vamos, cuál es nuestro nivel educacional,
social, nuestro grado de sofisticación, nuestra credibilidad, nuestras esperanzas, nuestros miedos,
nuestro estado de ánimo, nuestra autoestima. Sobre todo, nuestro aspecto habla de algo muy
importante, del respeto que sentimos hacia los demás.
Así que la ropa no miente: en realidad, somos unos extraños para la mayoría de las personas. La
ropa, es el principal mensaje que enviamos a los demás: constituye nuestro medio de comunicación
más constante. Cuando las personas nos ven, lo primero que conocen es nuestra manera de
arreglarnos y de vestirnos, lo que se convierte en la primera información que reciben de nosotros.
La respuesta que obtengamos de los demás dependerá en gran parte de lo que “lean” de nosotros,
por lo tanto debe de haber congruencia entre lo que somos y lo que mostramos.
La ropa es algo que no sólo tiene la utilidad de protegernos ante las variaciones del clima, ni se usa
sólo para evitar que nos arresten si salimos desnudos a la calle, ni tampoco es solamente algo que
usamos para causar admiración... la ropa es más que todo eso: es comunicación.
Cuando las personas nos ven, lo primero que conocen es nuestra manera de arreglarnos
y de vestirnos, lo que se convierte en la primera información que reciben de nosotros.
Si los demás perciben que no sabemos arreglarnos pueden asumir que tampoco sabremos hacer
otras cosas.
Todos somos nuestro propio mensaje. Si no me veo bien, no me siento bien, y lo voy a demostrar de
varias maneras. No voy a proyectarme con confianza, me voy a comunicar menos, con menos
espontaneidad, y me voy a retirar a la esquina, dejando pasar las oportunidades.
Así que la ropa no es un asunto ligero ni superficial, de hecho, a veces no le concedemos el crédito
o el poder que realmente tiene. Sólo las personas geniales, o muy talentosas, pueden no dar
importancia a su manera de vestir. Si usted pertenece a ese selecto grupo, regale este libro. Para el
resto de nosotros, la manera en que nos presentemos nos abrirá o nos cerrará muchos de las
puertas que tendremos que tocar a lo largo de nuestra carrera, como profesionistas y como seres
humanos.
La ropa no es un gasto, es una inversión
Seguramente usted ya escuchó ese dicho que dice: “nunca tenemos una segunda oportunidad de
causar una buena impresión”, que es muy cierto.
La primera impresión que proyectamos es algo muy difícil —quizá imposible— de borrar. Por lo
tanto, es muy importante vestirnos lo mejor que podamos si queremos ser tratados como alguien
importante, que nuestra pareja se sienta orgulloso de presentamos, que nos promuevan dentro de
la empresa, que nos den la mejor mesa del restaurante... y principalmente, para sentirnos bien con
nosotros mismos.
Lo que decida ponerse cada mañana, puede ser un factor determinante para lograr sus objetivos.
No piense que la ropa es un gasto: es una inversión. Una inversión en usted mismo, una
herramienta para llegar a donde usted quiere. Cuando compre su ropa para ir a trabajar, trate de
comprar cosas de calidad, de buenas marcas, y divida mentalmente el costo de la prenda por las
veces en que se la va a poner. Si es de buena calidad, de corte clásico, de fibra natural, de
preferencia en un tono, sin estampados (ya que los demás recuerdan con más facilidad las veces
que usted se pone ropa estampada), le aseguro que vale la pena. Se va a sentir muy bien cada vez
que se ponga esa ropa, y le va a dar opciones para combinarla de manera diferente.
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Hay tres elementos en los que vale la pena invertir lo más que podamos si es mujer: trajes sastres,
zapatos y una buena bolsa. Si es hombre: el traje, la camisa y la corbata. Si estas cosas son de
buena calidad, no importa tanto que el resto de las prendas no lo sean.
De ser una persona que es percibida como del montón, cambie a una que cada vez que entra a un
lugar, llama la atención por estar bien vestida. Le aseguro que, de esta manera estará en e camino
correcto para obtener sus metas. No podemos impresionar a una persona que piensa que nos
vestimos muy mal.
Por lo general, el juicio, la opinión que alguien se hace sobre nosotros están basados en cómo nos
presentamos ante los demás. ¿Por qué nos conformamos con lo ordinario, cuando tenemos dentro
de nosotros la fuerza y la oportunidad de vernos extraordinarios? Preséntese como ganador y lo
tratarán como ganador.
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CAPITULO 2
¿Sabe usted comprar?
Al elegir las prendas, tanto en una tienda como en casa, es lo mismo que si nos definiéramos o nos
describiéramos.
Alison Lurie
El vestirnos no sólo ha sido, durante siglos, uno de los símbolos de estatus más significativos en la
mayoría de las culturas occidentales, sino que es la forma más rápida de causar una buena
impresión. Por lo tanto, es un paso necesario si queremos presentarnos favorablemente. Y ya que la
ropa no va salir brincando sola de la tienda, necesitamos saber ir de compras.
Para muchas personas, la experiencia de ir de compras es algo traumática. A unos les intimida, les
aburre, no les importa. A veces, el simple hecho de pensar en gastar dinero, aunque sea en sí
mismos, les molesta. La mayoría de los hombres piensan que es una obligación, algo que hay que
realizar lo más rápido posible. A esto obedece la clásica frase: “Deme dos iguales, de distinto color”,
lo cual es un error, o ellos permiten que sea su esposa o su novia quien escoja la ropa.
Por otro lado, la mayoría de las mujeres disfrutamos el hecho de comprar pero podemos caer en
uno de los errores más comunes y más costosos: comprar compulsivamente.
Cuando una mujer compra compulsivamente, por lo general, es por alguna de las siguientes
razones:
 Compra por comprar, porque simplemente es un vicio para ella.
 Trata de llenar un hueco de insatisfacción emocional en alguna parte de su ser, y siente que
comprando lo va a llenar.
En otras ocasiones quizá lo hace por una competencia desmedida con alguna amiga o cuñada, lo
cual es absurdo. “Ella compró esto, ahora yo me lo compro también” (aunque se quede en
bancarrota).
 Otras mujeres compran obedeciendo a una necesidad de pertenecer a un círculo determinado, o
para imitar la manera en que se visten otras, borrando así su propio estilo y personalidad.
 Otras veces, lo hacen como una forma de vengarse de algo que su marido hizo y a ellas les
molestó: “Esa llegadita a las cinco de la mañana le va a costar caro...
 Cuando una mujer acaba de dar a luz, o acaba de perder varios kilos, siente una urgencia
natural de volver a estar atractiva y a la moda.
 O simplemente puede comprar ropa compulsivamente como una especie de terapia contra la
depresión, ya sea por cumplir años, por un despido inesperado del trabajo, una separación
reciente de la pareja, un cambio de peso o simplemente por estar sin ocupación.
Quizás usted se encuentre en medio de los dos extremos. Así que pensemos que, para usted,
comprar es una aventura para encontrar o reafirmar su mejor imagen.
A continuación le voy a dar tres principios para comprar inteligente y prudentemente, como parte
esencial de ese proceso de darle un giro a su vida, y considerando que aprender a comprar es un
medio para ese fin.
1. Cuídese de las ofertas. Lo que a primera vista parece ser una gran barata o una oportunidad, en
realidad puede no serlo. Muchas veces nos intoxicamos con sólo ver el letrero de “Barata”,
contagiadas por el arrebato de las demás personas en tienda. La sensación de ahorro nos invade
y, aunque no necesitamos nada, compramos por una especie de acto reflejo. ¿De qué le sirve un
chaleco con 50% de descuento que no le combina con nada? Cuando llegamos a la casa, el ansia
de la cacería se convierte en el remordimiento de comprador (es horrible).
Lo importante es considerar fríamente qué se está llevando. Pregúntese: ¿Lo necesito? ¿Va con mi
personalidad? ¿Me favorece? Ya que una ganga no es lo que paga, sino lo que recibe. Además, en la
mayoría de los casos, las tiendas ponen en descuento mercancías que muchos compradores ya
rechazaron.
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2. Invierta. Compre poco, bueno y clásico, y más si se trata de su ropa de trabajo. Si suma tres
prendas no muy buenas que puede comprarse con una sola de muy buena calidad, y si lo divide
por el número de veces la que se va poner esta última, a la larga comprar una sola es más
económico, y la hará sentir muy bien.
Recuerde: la calidad perdura mucho tiempo después de que el precio se olvida.
3. Sea selectiva. No se deje influir por la vendedora que le va a decir que se ve preciosa aunque
parezca ballena vestida, ni por la amiga que la acompaña, si usted ha notado que tienen gustos
distintos. No olvide algo crucial: 90% de lo que hay en las tiendas no es para usted. Además,
acepte que no puede tenerlo todo.
Hágase estas preguntas antes de comprar:
1. ¿El color me favorece?
2. ¿El estilo es el adecuado para mí?
3. ¿Refleja mi personalidad?
4. ¿Me queda bien cuando camino, me siento o me agacho?
5. ¿Lo podré usar todo el año?
6. ¿Es práctico y fácil de cuidar?
7. ¿Coordina con lo que ya tengo?
8. ¿Es algo que no pasará rápido de moda?
9. ¿El número de veces que me lo voy a poner justifica su precio?
10. ¿Con la prenda, me siento de maravilla?
Es importante recordar:
 Una “ganga” no es lo que usted paga, sino lo que se lleva.
 La calidad permanece mucho tiempo después de que se olvida el precio.
 Si duda en comprar algo, mejor no lo compre. Cuando nos encanta una prenda, lo sabemos de
inmediato.
 Es mejor comprar lo más barato de la tienda más fina, que lo más caro en una tienda que no lo
es.
 Lo que se ponga por fuera, ayudará a determinar su estado de ánimo por dentro.
El tener ilusión por comprar algo refleja la ilusión por vivir, un deseo de renovarnos, de cambiar, de
ser mejores. Así que debemos ver este acto como una inversión en uno mismo y en nuestro futuro.
Cuando regrese de su expedición por las tiendas, debe regresar con un sentido de seguridad y
confianza y, sobre todo, con la tranquilidad de haber invertido inteligentemente su dinero.
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CAPÍTULO 3
¿De viaje?
Qué y cómo empacar
El viajar es noventa por ciento planeación, y diez por ciento recuerdos.
Edward Streeter
A pesar de las telecomunicaciones, el correo electrónico, las videoconferencias, los faxes y el
espacio cibernético, viajar por placer o por razones de negocios siempre será una realidad, y cada
día lo haremos con mayor frecuencia.
El irnos de viaje no debe implicar transportar maletas enormes. Hay personas que, por su equipaje,
parecen que se van a ir a radicar a la ciudad que visitan, en lugar de visitarla por unos días.
El viajero con experiencia lleva maletas pequeñas y bien empacadas a lo largo de los largos e
interminables pasillos de los aeropuertos. Además, los maleteros han ido desapareciendo conforme
han surgido las maletas con ruedas. Así que hoy, más que nunca, necesitamos llevar un mínimo de
guardarropa bien coordinado, así como lo indispensable en utensilios de la vida diaria, y saber
acomodarlos en el espacio más pequeño posible.
¿Qué empacar?
Saber qué empacar es tan importante como saber qué va a hacer cuando llegue al lugar. Tengamos
en mente, que en un viaje es esencial estar cómodos y bien presentados. Tome en cuenta el clima o
lugar donde usted vaya. Si va a una ciudad grande, ya sea como turista o de trabajo, aquí le sugiero
el guardarropa mágico, para empacar pocas prendas y verse muy bien vestida.
El guardarropa mágico
Si se va de viaje y quiere llevar lo menos posible. Si acaba de tener un bebé y no tiene nada que
ponerse. Le acaban de promover en su empresa y necesita renovar su guardarropa. Se le acaba de
incendiar su clóset y tiene que renovarlo poco a poco. La solución en estos casos es el guardarropa
mágico, el cual le dará, con sólo nueve prendas, treinta combinaciones diferentes.
Es tan sencilla la fórmula, que le aseguro que usted ya la tiene en su clóset. El secreto es saber
combinar.
 Asegúrese de que las texturas sean compatibles.
 La mayoría de las prendas deben ser lisas, sólo una estampada, y debe incluir tres tonos que
usted escoja.
1. Elija tres colores, de su gusto y que le favorezcan, de preferencia dos de ellos en tono neutro:
negro, blanco, gris o rojo, azul marino, beige, etc., y forme todo su guardarropa alrededor de
ellos.
2. Dos trajes sastres lisos de falda o pantalón, intercambiables entre sí. (Las prendas lisas son más
fáciles de combinar.)
3. Una falda informal, que puede ser estampada, ya sea larga, o bermudas.
4. Un chaleco que combine con las prendas anteriores. (De preferencia, uno que se pueda poner
con o blusa.)
5. Tres blusas de diferente cuello, estilo y tela. (Por supuesto deben combinar con las prendas
anteriores.)
6. Un suéter. No importa si hace mucho calor a donde vaya, siempre lleve un suéter abierto en
tono neutro.
7. Un traje de baño. Casi siempre los hoteles tienen alberca, yacuzzi, sauna o un spa. Así que es
muy práctico llevar siempre un traje de baño, para usarlo al principio o al fin del día, y un par de
tenis para salir a correr en las mañanas.
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8. Los accesorios le van a dar variedad al guardarropa. Por ejemplo, un collar y aretes de perlas
harán más formal la prenda con la que los combine.
Las mascadas hacen las prendas muy versátiles. De algodón, de lana o de seda, nunca viaje sin
varias de ellas. Por ejemplo, una mascada estampada en los tonos de los trajes, hará que se vea
muy arreglada durante todo el día. Con unos pantalones informales, una mascadita de algodón
anudada al cuello se ve muy bien. En la noche para salir, un chal de lana en tono oscuro nos sirve
para taparnos y vernos arregladas.
No olvide llevar una bolsa pequeña para salir en la noche, así como un paraguas pequeño.
Un cinturón de piel del mismo tono de los zapatos de piso, hará que se vea más sport. Si se pone,
en cambio, zapatos de tacón, inmediatamente se verá más formal.
Es cuestión de usar la creatividad y la imaginación para combinar las prendas. No olvide que entre
menos joyería se ponga, se verá más elegante y con más estilo.
9. Libros. Son indispensables en cualquier tipo de viaje. Lleve uno en la bolsa siempre para esos
ratos de espera que pueden ser eternos.
GUARDARROPA MÁGICO
Prendas-Combinaciones
Los accesorios son importantes
El guardarropa mágico para el hombre
 2 pantalones tipo gabardina en tono neutro, por ejemplo verde caqui, gris o beige
 2 sacos sport que combinan con los pantalones, uno de mascotita y uno liso
 1 blazer (siempre lo saca de apuros)
 3 camisas sport de manga larga que combinen con lo anterior
 1 jeans
 2 playeras tipo Polo, lisas en tono neutro
 1 suéter sport cerrado o abierto
 1 traje completo(de preferencia oscuro)
 1 camisa de vestir
 1 corbata para ocasiones formales
 mocasines y cinturones del mismo color para ropa sport
 top -siders y un cinturón trenzado para jeans
 1 par de zapatos con agujetas
 1 cinturón formal
 1 shorts
 1 par de tennis
 1 pants
 1 traje de baño
Tipo de maleta
Es muy importante que su equipaje sea ligero cuando está vacío, y que sea de buena calidad.
Además de que dura mucho tiempo, sus cierres son a prueba de todo, la tela o piel no se rasga ni se
rompe fácilmente, y usted se ve como una persona elegante y sofisticada.
Si el viaje es corto y requiere de ropa formal, lo mejor es una trajera sencilla y de buena calidad. La
puede colgar en el pequeño closet que tienen los aviones al entrar.
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Si se trata de un viaje de fin de semana, donde se pondrá ropa sport, lleve una maleta de mano
chica.
Si el viaje es largo, lo prudente es una maleta por persona. Le sugiero que no sea muy grande.
Tenemos la tendencia a poner demasiadas cosas en las maletas. Las muy grandes quedan tan
pesadas y estorbosas que es muy difícil levantarlas (con mayor razón si viaja sola). Si es su
compañero el que tiene que hacerlo, le aseguro que al final del viaje estará odiando a las dos: a
usted y a su maleta.
Evite viajar con las trajeras dobles. Los maleteros las detestan, son normalmente muy anchas para
colgarse y muy pesadas para levantarse, y los ganchos que quedan arrastrando son peligrosos.
Aunque les cabe mucho, son poco prácticas para abrirse y cerrarse, además de que nunca caben en
el piso del cuarto del hotel.
Lo más práctico son las maletas con ruedas.
Si el viaje es corto y requiere de ropa formal, lo mejor es una trajera sencilla y de buena
calidad.
Cómo empacar
Al empacar, la mejor manera de que no se nos arrugue la ropa es poner, entre capa y capa de ropa,
papel de china, o meter cada prenda dentro de una bolsa de plástico o de tintorería. De esta
manera es muy fácil sacar algo de abajo sin que se revuelva todo.
Los vestidos
Si los pone con un gancho de alambre y cubiertos con la bolsa de tintorería, cuando llegue es muy
fácil sacarlos y colgarlos inmediatamente.
Los pantalones
Deben ser siempre lo primero que empaquemos. Póngalos de manera que la cintura quede al centro
de la maleta, y las piernas queden fuera de ella en forma opuesta. Asegúrese de que sus bolsas
estén vacías, para que no se vaya a maltratar la tela. Empaque el resto de sus cosas encima, y
envuelva la pila con las piernas del pantalón.
Las blusas
Abroche todos los botones, extiéndalas sobre lo ancho de la maleta y doble las mangas cruzándolas
sobre la blusa. Así evitará dobleces en el centro.
Los sacos
Lo ideal es empacar los sacos hasta arriba, para que no se arruguen tanto. Extiéndalos sobre la
maleta, a lo ancho, y siga el mismo procedimiento que con las blusas.
La ropa de cama
Como es lo primero que sacamos al llegar, le sugiero empacarla hasta arriba junto con las pantuflas,
ya que por lo general lo primero que hacemos al llegar a un cuarto de hotel es quitarnos los
zapatos, y todo lo que nos aprieta.
Le sugiero empacar lo mejorcito que tenga de batas y camisones. Si viaja con su esposo lleve un
camisón que sea nuevo, por aquello de la sorpresa y la novedad. No le salga con los mismos de
todos los días.
La ropa interior
Como son prendas chicas y fácilmente se nos pueden perder dentro de la maleta, le sugiero
comprar una de esas bolsas de tela que venden especialmente para llevar este tipo de ropa de
viaje. También las bolsas que tienen un gancho con varios compartimientos de plástico integrado
son muy cómodas, ya que al llegar al cuarto se cuelgan del gancho y todo permanece más
ordenado.
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Los zapatos
Por mucho tiempo pensé que las bolsas de tela para empacar zapatos no eran necesarias, hasta que
una vez llegué con el vestido todo manchado de grasa negra. Así que aprendí que son muy
necesarias esas bolsas.
En un viaje, es importante llevar dos zapatos diferentes para caminar, para intercalar un día unos y
otro día otros. Eso evita que nos salgan ampollas en caso de caminar mucho.
Lleve también unos zapatos negros de noche con un poco de tacón por si tiene que ir a cenar a
algún lado.
Si es muy deportista, empaque sus tenis para hacer ejercicio. Si hace calor, unas sandalias son
básicas, o unos zapatos tipo top -siders.
Siempre rellene sus zapatos de calcetines o medias para aprovechar el espacio y que no se
deformen, y colóquelos en las esquinas de la maleta. También son muy prácticos para proteger
anteojos.
Los accesorios
Abroche un cinturón con el otro y póngalos alrededor de la maleta.
Los cosméticos y cremas
Por lo general, si vamos de viaje formal o de negocios (trabajo), o de placer, es mucho mejor ir
discretamente maquilladas. Aunque en su casa tenga toda una colección de cosméticos, labiales de
varios colores, cremas, mascarillas, sombras, etc., es conveniente llevar lo mínimo, por cuestiones
de espacio y de tiempo.
Es muy práctico empacar las bolsas de cosméticos y cremas dentro de la maleta, y que éstas sean
de plástico para asegurar que si algo se derrama, no vaya a manchar la ropa. Si los envases son
muy grandes, vacíe su contenido a otros más pequeños que no sean de vidrio.
No es práctico llevar estos productos en una maletita o necessaire por separado. Ya no se usa y es
muy poco práctico. Recuerde: entre menos tenga que cargar, mejor.
Las medicinas
Nunca empaque las medicinas en las maletas. Siempre llévelas dentro de su bolsa de mano.
Por último, no olvide marcar su maleta con un moño de color, para que la pueda identificar entre
otras iguales a la suya. Es importante también ponerle una tarjeta con sus datos por si (Dios no lo
quiera) la maleta llegara a extraviarse.
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EL LENGUAJE DE LA MUJER
CAPÍTULO 1
El juego de las proporciones
El mejor espejo es el ojo de un amigo.
Proverbio inglés
El elemento más importante a considerar cuando compramos una prenda es la proporción.
Vestirnos proporcionalmente comunica a los demás que somos inteligentes, exitosas y con una sana
auto- estima. El vestirnos fuera de toda proporción nos hace ver más grandes con menos confianza
en nosotras mismas y poco sensibles a la estética.
No importa qué tan fina sea una prenda, si no es adecuada para nuestras proporciones, se nos verá
mal.
Existen, en general, cuatro clases de figuras femeninas:
a) De talle largo y piernas más cortas.
b) De talle más corto y piernas largas.
c) De talle ancho (mucho busto) y cadera normal.
d) De talle angosto y cadera ancha.
Con diversos efectos ópticos podemos alargar, equilibrar, esconder, disminuir o aumentar cualquier
parte de nuestro cuerpo. Poco a poco veremos cuáles son los procedimientos a seguir en los
distintos casos.
¿Talle largo o corto?
Lo primero que necesito es que se tome algunas medidas para saber cómo es su talle, aunque esto
es algo que, por lo general, ya intuimos.
Párese frente a un espejo y colóquese las dos manos en forma horizontal, debajo de la línea del
brassiere, pero en la parte lateral, de manera que se vean los diez dedos de las manos. Si le caben
todos los dedos arriba de la línea de la cintura, quiere decir que tiene el talle largo; si le queda uno
o dos por debajo de la línea de la cintura, es usted de talle corto.
Figura a) talle largo, piernas más cortas:
Le favorecen:
 Mascadas o accesorios que llamen la atención hacia el cuello o la cara.
 Collares pegados al cuello y por debajo de la línea del busto para disminuir su talle (a menos de
que tenga un cuello muy pequeño).
 Detalles en las costuras en la parte superior, como pespuntes, solapa de diferente tono que el
saco, etc. (excepto si usted es de busto grande).
 Escotes cuadrados, redondos y de ojal. Hay que tener cuidado con el tipo halter, por ejemplo, en
los trajes de baño, ya que alarga visualmente el talle de tal manera que el tamaño de las piernas
se ve desproporcionado.
 Cuellos de tortuga (sólo si no tiene un cuello corto).
 Use cinturones del mismo color o de un tono que se parezca a la falda o al pantalón, y mínimo
de tres dedos de ancho. Los cinturones muy delgados no se le ven bien.
 El llamado corte imperio en los vestidos, que es una costura horizontal debajo del busto.
 Blusas metidas por dentro de la falda o pantalón.
 Blusas ombligueras y anudadas a la cintura. Nota: es importante estar delgada para que estas
prendas se vean bien.
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Las blusas por dentro de la falda o del pantalón, los escotes redondos, favorecen a las
personas con talle largo.
 Se le ven bien las faldas cortas, sobre todo si tiene piernas delgadas.
 A usted le quedan muy bien los sacos tipo torero, así como los que son a la altura de los huesos
de la cadera, y también le favorecen los que llegan debajo de ella.
Evite:
 Escotes profundos en V.
 Blusas por fuera de la falda sobre todo con una falda corta, porque se ve desequilibrado. Con
pantalón, en cambio, sí las puede usar.
 Faldas de corte a la cadera con blusa ceñida al cuerpo, a menos que la falda sea larga.
 Collares o mascadas entre la clavícula y la línea del busto. (Tiene tanto espacio vertical en la
parte de arriba, que un collar corto se ve ridículo.) Hay que usarlo o muy largo, pasando de la
mitad del busto, o pegado al cuello, arriba de la clavícula.
 Faldas sin pretina, ya sabe, las que sólo tienen un ganchillo y el cierre. También se conocen
como “corte italiano”. Por lo general, en un talle largo, este tipo de faldas se mueven mucho y
no se asientan bien.
Figura b) talle corto, piernas largas:
Le favorece:
 Cuellos abiertos o en V para alargar visualmente el talle.
 Collares o gargantillas debajo del hueso de la clavícula, no más cortas, ya que le achicarán el
área.
 Blusas por fuera o anchas; son muy convenientes ya que disimulan dónde termina su talle.
 Chalecos para equilibrar.
 Blusas sueltas sobre una camiseta pegada.
 Faldas y pantalones en la cintura sin pretina, o de pretina muy pequeña.
 Blusas del mismo color que lo de abajo, y de preferencia, que el corte del pantalón o de la falda
que lo acompaña vaya a la cadera.
 Por lo mismo, le favorecen mucho las faldas y pantalones de corte bajo, como los jeans de
hombre.
 Cinturones angostos, o mejor aún de los que están cortados en forma sesgada, pues al
ponérselos caen un poco sobre la cadera y no le quitan espacio al talle.
Los cuellos en “V”para alargar el talle y los sacos a la altura de la cadera favorecen a las
mujeres de talle corto.
 El color del cinturón debe parecerse más al tono que se lleva en la parte de arriba, para que su
figura dé la impresión de ser más larga.
 Vestidos sueltos. Especialmente los que no tienen cortes horizontales, y los tipo abrigo.
 Lo más corto que puede ponerse el saco es a la altura de la cadera, y lo más largo, debajo de la
misma.
Evite:
 Collares arriba del hueso de la clavícula, o muy largos.
 Cerrar el primer botón de las blusas. Esto le acorta visualmente el talle.
 Suéter de cuello de tortuga debajo del saco o vestido.
 Blusas ombligueras o amarradas a la cintura.
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 Camisetas ceñidas muy contrastantes y con falda o pantalón a la cintura.


 Mangas voluminosas.
 Blusas de estampados grandes.
 Cinturones anchos.
 Pretinas anchas.
 Grandes hombreras.
Figura c) talle ancho, cadera normal:
 Un buen brassiere sin costuras, para que se le vea una línea natural.
 Sacos sin solapa.
 Escotes en V, para que alarguen su figura.
 Colores oscuros o neutros en la parte de arriba.
 Líneas y cortes verticales.
 Cinturones delgados.
 Telas lisas.
Evite:
 Suéteres o prendas muy entalladas.
 Colores claros.
 Cualquier tipo de adorno que atraiga la atención, como prendedores, olanes, collares, mascadas,
o muchos botones.
 Estampados grandes o líneas horizontales.
 El corte imperio, es decir, abajo del busto.
 Telas brillantes.
 Blusas de manga corta, ya que el corte de la línea atrae la atención hacia el busto.
Figura d) talle angosto, cadera ancha:
Le favorece:
 Vestirse en capas, como una playera debajo de la blusa o agregar un chaleco sobre ésta.
 Sacos largos.
 Prefiera los escotes pronunciados y accesorios para llamar la atención hacia la parte de arriba
del cuerpo (sin exagerar).
 Medias, zapatos y falda en los mismos tonos para alargar la figura.
 Hombreras para equilibrar la figura.
 Tonos claros en la parte de arriba.
 Use faldas línea “A”.
Evite, en cambio, los siguientes accesorios y ropa:
 Blusas por dentro del pantalón o falda.
 Faldas de corte tulipán.
 Cinturones que enfaticen la cintura.
 Telas gruesas en faldas y pantalones.
 Prendas entalladas.
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 Pantalones de pinzas o con bolsas atrás o adelante.


 Mallas o maltones en tonos claros.
 Faldas tableadas.
En el mundo hay muy pocas mujeres perfectas, y son, por su puesto, modelos. El resto de las
mortales debemos conocer este juego de las proporciones para alargar, equilibrar, esconder,
disminuir y aumentar la figura, para vernos perfectas... ¿por qué no?
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CAPÍTULO 2
El yin y el yang
Una persona no puede vestirse, sin ataviar sus ideas al mismo tiempo.
Laurence Sterne
¿Le ha pasado alguna vez, que al vestirse se siente disfrazada? ¿Alguna vez ha comprado una
prenda de muy buena calidad y que, sin embargo, no se le ve bien o no se siente a gusto con ella?
¿Sabe por qué se ve mejor con prendas lisas y no estampadas, o viceversa?
La respuesta a estas preguntas se puede encontrar en el Yin Yang. Se trata de una filosofía china
muy antigua, que habla de la dualidad en el universo, el equilibrio, los opuestos, la
complementareidad, la luz, la oscuridad, lo femenino, lo masculino, la fuerza, la debilidad, el sol y la
luna, etcétera.
Se trata de un concepto que se aplica tanto a teorías filosóficas como a todos los elementos que nos
rodean. Seguramente ha visto alguna vez su símbolo: un círculo, dividido en medio por una línea en
forma de “s”. Fue muy popular en los sesentas; un lado es negro, con un pequeño círculo blanco, y
el otro lado blanco con el círculo negro.
El lado Yang representa la fuerza, lo masculino, la sobriedad en la línea, el poder, la luz, la razón,
etc. El Yin, por el contrario, simboliza lo frágil, lo femenino, el rebuscamiento de la línea, lo curvo, la
sensualidad, lo misterioso.
En los animales el tigre sería Yang, por su fuerza, su manera de desplazarse y su astucia. El venado,
Yin, por su gracia, agilidad y líneas corporales. En las flores, el alcatraz sería Yang, por lo simple, de
su línea y la rosa, en cambio, Yin. El sol Yang, la luna Yin.
En arte, el cubismo de Picasso sería Yang, y una pintura clásica tipo Rembrantd, Yin. En
arquitectura, el estilo Barragán Yang, con sus líneas rectas y minimalistas, y el estilo Barroco será
Yin, obviamente. La poesía sería Yin, por el rebuscamiento del lenguaje, mientras que la prosa es
Yang. Así podríamos ir separando todo lo que nos rodea dentro de estos dos grandes conceptos (a
grandes rasgos).
Podríamos decir, en general, que el hombre es Yang y la mujer es Yin, pero como somos parte del
universo, todos tenemos parte de Yin y parte de Yang. Cada persona, además, se inclina hacia uno u
otro de estos polos de acuerdo con factores como la estatura, el colorido físico, la estructura ósea, o
características intangibles como e carácter, la expresión de la mirada, o forma de ser, es decir, por
factores que componen nuestra personalidad.
Por eso es importante que nuestra ropa sea una continuación de nuestra personalidad, no una
contradicción de ésta. Debemos buscar, entonces, una relación entre el tipo de figura que tenemos
y la línea y estilo de nuestra ropa.
Imagine a Elizabeth Taylor o a Verónica Castro, vestidas con un traje sastre de lana con falda recta,
saco cruzado de ocho botones, con anchas y angulosas solapas. ¿Por qué no se verían bien? Porque
las dos tienen un cuerpo redondeado, al cual le favorecen telas de caída suave, de líneas que
favorezcan los contornos de su cuerpo. Se les vería mejor un traje en crepé de lana, de saco corto,
un poco acinturado, escote en “V” sin solapas, una blusa de seda escotada con pliegues por el
frente. Otras personas, en cambio, pueden verse muy bien con trajes cruzados rectos porque
complementan sus facciones y su cuerpo de maravilla.
Saber a qué lado pertenecemos, Yin o Yang, nos marca una pauta a seguir en la forma en que
vestimos, en los estampados o las texturas que escogemos, y en el corte y la línea que usamos.
Las mujeres Yang tienen las siguientes características:
 Estatura de promedio a alta.
 Colorido físico contrastado (por ejemplo cabello oscuro, piel clara o apiñonada).
 Estructura ósea: de mediana a gruesa.
 Facciones angulosas y marcadas.
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 Expresión severa, que refleja fuerza de carácter.


 Cuerpo parejo, si suben de peso lo hacen de forma general.
 Llaman la atención por atractivas y lucidoras.
 Caminan con paso firme y decidido.
Recomendaciones para su forma de vestir:
 Vestirse de dos piezas en lugar de vestido (a menos que sea muy recto y sencillo).
 Telas de preferencia mate y lisas, pues no se ven bien con telas estampadas.
 Colores en los extremos de la gama cromática, o muy claros o muy oscuros.
 Pocos accesorios, originales, simples o sencillos y clásicos.
 Corte recto en la ropa, simulando los de un traje masculino.
 Ropa que haga poco énfasis en la cintura.
 Prendas con hombreras ligeras para no destacar lo anguloso de su cuerpo.
 Ropa que tenga pliegues, ya sean cosidos o bien planchados.
 Escotes cuadrados, de barco, en “V”, o cuello de tortuga o tipo Mao.
 Telas de tejido muy cerrado y poca textura.
Características de las mujeres Yin:
 Estatura de promedio a baja.
 Colorido físico suave.
 Estructura ósea de mediana a delgada, de aspecto frágil.
 Facciones redondeadas, suaves.
 Expresión cándida y amable que refleja dulzura.
 Cuerpo en forma de pera: si suben de peso, se destaca de la cintura para abajo.
 Llaman la atención por bonitas y femeninas.
 Caminan con suave balanceo.
Ropa que favorece a las mujeres Yin:
 Vestidos femeninos.
 Telas semimate o brillantes, de caída suave.
 Estampados con motivos femeninos.
 Tonos intermedios en la ropa.
 Accesorios que resalten su feminidad como las perlas.
 Cortes de vestido no muy rectos, sino acinturados, con corte en “A” o circular.
 Suaves pliegues y dobleces.
 Usar solapas redondeadas, curvas, o no usarlas.
 Ropa ceñida al cuerpo.
 Escotes profundos, redondos, de chimenea, de ojal.
 Hombros redondeados (no usar hombreras exageradas).
 Texturas de tejido suave.
 Faldas circulares.
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¿Comprende ahora la razón por la cual en ocasiones se siente disfrazada? Lo que mas le favorece a
su tipo de figura, es lo que esta acorde con la línea natural de sus facciones y de su cuerpo. En lugar
de querer cambiarla, ¿por qué no realzarla?
Analícese y compruebe que sólo mediante el autoconocimiento vamos puliendo y dando forma a
nuestra personalidad, para que la ropa sea una continuación y no una contradicción de ella.
¿A cuál de los dos signos pertenece usted: Yin o Yang?
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CAPÍTULO 3
Los 50 errores más comunes de las mujeres al vestirse para el trabajo
Siempre he creído en el axioma que las pequeñas cosas son infinitamente lo más importante.
Sherlock Holmes
Cada vez se suman más mujeres al mundo profesional y político. Por eso es importante saber cómo
presentarnos en un campo predominantemente masculino sin perder nuestra esencia femenina. A
continuación enumero para usted los errores más comunes que suelen cometerse.
Autocalifíquese. Si usted no incurre en ninguno de ellos, la felicito, es una mujer que sabe vestir,
que tiene buen gusto, inteligente, sensible y elegante. Si comete menos de cinco errores, está
dentro de las que saben vestir, entre diez y veinte, sería bueno dedicarle más atención a su arreglo
personal. Más de veinte espero que este libro se convierta en una herramienta importante en su
vida.
1. Usar demasiada joyería. (Se ve muy poco serio.)
2. Mezclar prendas finas con baratas. (Serán más notables las baratas.)
3. Usar la falda demasiado corta o muy larga. (La primera no es apropiada, la segunda no es
práctica.)
4. Llevar las mangas de los sacos o de las blusas muy largas. (Parecerá que se los prestaron.)
5. No usar medias. (No es profesional ni elegante.)
6. Usar sandalias con medias. (Es muy poco femenino y se ve como de abuelita.)
7. Usar ropa de poliéster de otra fibra sintética. (La piel no transpira, y el sudor tiende a oler muy
mal en estas prendas.)
8. Usar botas con vestido delgado. (Es incongruente.)
9. Usar medias delgaditas y transparentes con una falda de lana. (Es discordante.)
10. Combinar dos tipos de tela diferentes como: falda de lino y suéter de lana. (No armoniza.)
11. Usar zapatos blancos. (Son más apropiados para la playa, y aún allí úselos poco.)
12. Llevar en el día tacones muy altos. (No resulta apropiado, además de que terminará muy
cansada.)
13. Usar blusas transparentes durante el día. (Están fuera de lugar.)
14. Usar pantalones de mezclilla o mallones. (Nadie, absolutamente nadie la tomará en serio.)
15. Combinar jeans con tacones. (Muy pasado de moda).
16. Usar pantalones con zapato escotado. (El pedazo de piel que se ve le cortará la línea, y atraerá
la atención sobre ese punto.)
17. Combinar ropa formal e informal dentro del mismo atuendo. (Incongruente.)
18. Llevar joyería que suene. (Siempre sabrán por dónde anda.)
19. Usar la talla equivocada. (Sea realista.)
20. Ponerse ropa de material muy brillante. (Es más apropiado para la noche.)
21. Usar el cabello muy alborotado o despeinado. (Parecerá que se le perdió la fiesta.)
22. Usar el cabello muy largo después de los 40 años. (Es ridículo.)
23. Dejarse las canas sin pintar cuando ya son muchas. (Cuando la ven de lejos, se verá siempre
como una persona mayor.)
24. Pintarse el cabello en un tono demasiado diferente de su colorido natural. (Se nota mucho y por
lo general se ve muy mal.)
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25. Vestirse demasiado elegante para la ocasión. (Por ejemplo ir de vestido de noche a un evento
donde todos visten de calle.) (Denota falta de sensibilidad.)
26. Llevar zapatos de tacón alto cuando se tiene la cadera demasiado ancha. (Estéticamente no le
sienta bien.)
27. Usar valenciana en los pantalones cuando se mide menos de 1.60. (Se verá más bajita.)
28. Cinturones anchos cuando se tiene el talle corto. (No le quedará espacio en el talle.)
29. Cinturones muy delgaditos cuando se tiene el talle largo. (Se verá desproporcionada.)
30. No usar saco. (Se verá poco profesional.)
31. Llevar vestidos muy femeninos o blusas muy escotadas. (Se verá poco profesional.)
32. Maquillarse demasiado o no maquillarse en absoluto. (En el primer caso, se le notará más la
edad; en el segundo, acuérdese de que sólo las modelos pueden permitírselo.)
33. Aplicarse demasiado perfume. (Una semana después, la gente se seguirá acordando de usted.)
34. Llevar la ropa sucia o arrugada. (Autosabotaje.)
35. Ser víctima de la moda. (Denota falta de personalidad.)
36. Vestir de manera demasiado moderna o demasiado conservadora. (En el primer caso, se verá
poco estable, en el segundo muy predecible y aburrida.)
37. Llevar las uñas muy largas, desarregladas o pintadas de morado. (Sin comentarios...)
38. Vestirse de manera muy poco femenina. (No olvidemos nuestra esencia de mujer, aunque sin
exagerar.)
39. Tener cuello corto y usar aretes muy largos. (No le quedan bien.)
40. Dejarse el vello facial. (Depílese, es muy poco femenino.)
41. Enviar con la ropa mensajes confusos: una prenda conservadora y la otra muy moderna.
42. Usar accesorios muy llamativos durante el día.
43. Dejar que, de alguna manera, se vea o se note la ropa interior.
44. Usar pupilentes de colores. (La verdad es que a nadie engaña, y corre el riesgo de verse como
cieguita.)
45. Usar los zapatos más claros que las medias. (Llama la atención hacia el punto equivocado.)
46. Ponerse fondo. (Ya no se usa, y menos cuando la falda tiene una abertura.)
47. Ponerse una blusa “ombliguera” cuando no se tiene ni la edad ni el cuerpo para hacerlo.
48. Copiar el estilo de una amiga, o de una artista, en lugar de explotar el propio.
49. Dejar que, entre la bota y el vestido, se asome una rodilla. (A menos que se tenga 17 años, y
sea el último grito de la moda.)
50. No rasurarse o depilarse las piernas. (Es poco femenino.)
En resumidas cuentas: no debemos destacar nuestros defectos, sino subrayar nuestras cualidades.
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CAPÍTULO 4
Los accesorios
El adorno nunca es nada salvo un reflejo del yo.
Coco Chanel
No hay un elemento que refleje mejor la personalidad de una mujer que sus accesorios. De qué
tamaño son, cómo los usa, cuándo los usa, con qué los usa y cómo los combina todo ello nos habla
de sus gustos, su edad, su actividad, su tipo de personalidad, etcétera.
Para muchas mujeres, acompañar su ropa con accesorios es un misterio; otras lo hacen muy
animadamente, no siempre de manera adecuada, y otras, de plano, renuncian a ello.
Sin embargo, cuando una mujer sabe proporcionar y equilibrar correctamente las prendas y los
accesorios no sólo se ve elegante, sino que ahorra dinero (pues no hay nada más caro que usar una
prenda de una sola forma), da versatilidad a su guardarropa y además, se divierte.
Hay dos clases de accesorios: los necesarios y los de decoración.
Los necesarios son: las medias, los zapatos y la bolsa. Muchas veces los descuidamos, ya que no
siempre se consideran importantes o, en el otro extremo, hay quien siente una especie de adicción
por ellos.
Los de decoración son: joyería, cinturones, sombreros, anteojos oscuros y mascadas.
La creación de la moda es dinámica, le gusta romper reglas y retar a la imaginación; sin embargo,
existe un lineamiento clásico atemporal que se mantiene vigente al margen de lo efímero y
pasajero. Dentro de este parámetro, hablaremos a continuación de los accesorios necesarios.
Los accesorios necesarios
Las medias
Qué diferentes se nos ven las piernas cuando nos ponemos una media sedosa y suave, a cuando se
nos ven ásperas y de color no del todo uniforme. La diferencia es la calidad de la media y la
proporción que tenga de lycra con nylon. Entre más lycra tengan, más bonitas y duraderas serán (y
más caras).
1. Si las actividades de la mujer son informales, así como su forma de vestir, no es necesario que
use medias. Sin embargo, si trabaja o se viste de manera formal, son imprescindibles.
2. Las medias siempre deben ser más claras que el tono del zapato, no al revés. Nunca se debe
usar medias negras con zapatos de color.
3. Cuando la bastilla de la prenda es de un tono mediano a oscuro, como azul rey, gris, verde
bandera, cognac, o vino, las medias se ven muy bien en tonos oscuros, no necesariamente
iguales al tono de la ropa.
4. Si es usted una mujer bajita, trate de usar las medias del mismo tono o parecido a la bastilla de
la prenda y los zapatos. La idea es llevar el tono hasta el suelo para alargar la figura.
5. En verano, durante el día, que las medias sean muy delgadas y en tonos claros, naturales (no
castaños, están pasados de moda).
6. En invierno usamos telas más gruesas, y lo mismo debe ser con la textura de las medias, que
además deberán usarse en tonos oscuros, acompañadas de zapatos de ante o de piel labrada.
7. En la noche, las medias se ven mejor negras, siempre delgadas y de aspecto sedoso. Cuando el
vestido es claro, el tono debe ser totalmente natural, no blancas ni beige.
8. Nunca hay que ponerse medias con shorts (para disimular un tono blancuzco en las piernas), y
¡menos acompañarlas con tenis!
9. Nunca hay que ponerse medias blancas y zapatos blancos, a menos de que sea enfermera.
10. Revise sus medias y tire todas las que están defectuosas o son ásperas. Muchas veces, aunque
no estén corridas en forma vertical, tienen pequeñas jaladitas horizontales que se ven muy mal.
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11. La punta reforzada prolonga la vida de las medias finas.


Los zapatos
No hay un elemento que refleje mejor la personalidad de una mujer que sus zapatos. En qué estado
están, cómo los usa, cuándo los usa, con qué los usa y cómo los combina, todo esto nos habla de
sus gustos, su edad, su actividad, su tipo de personalidad, etcétera.
En general, las mujeres también tienen dos actitudes frente a los zapatos: viven obsesionadas por
ellos y los compran como si fueran una adicción o los ven como elementos necesarios y no les dan
demasiada atención, pensando sólo en la comodidad. Sin embargo, cuan do una mujer sabe
proporcionar y equilibrar correctamente la ropa con los zapatos, se ve atractiva y elegante.
A continuación veremos algunos consejos importantes acerca del uso de estos importantes
accesorios.
1. Si en algo no debe usted escatimar una inversión es en los zapatos. Son el índice más exacto del
buen gusto. Éstos deberán ser de la mejor calidad posible.
2. Los mejores zapatos son los que están en tonos neutros, oscuros y claros para la época de frío y
calor. Ya no se usan los zapatos de colores durante el día, a menos de que se trate de una
ocasión formal; en ese caso, se tiñen del mismo tono del vestido, o de un tono contrastante.
3. Es importante considerar la línea de la ropa para escoger zapatos. Si la línea es ancha, por
ejemplo, una falda circular, unos pantalones baggies, o ropa con muchos pliegues o tablones, el
zapato deberá ser de piso, o de tacón ancho y no muy alto. Es cuestión de estática.
4. Si la línea del vestir es pegada al cuerpo, como pantalones estrechos que acaben en punta, falda
de tubo o vestido recto, se proporciona más la línea usando unos tacones medianos o altos, que
no sean gruesos. Los zapatos de piso se ven muy mal con este tipo de ropa.
5. Los zapatos para pantalón se ven mejor cuando tienen, de alguna manera, el empeine
paralelamente cubierto con tiras de piel, delgadas o anchas o totalmente cubierto. Los zapatos
escotados hacen que se vea un pedazo de piel entre el zapato y el pantalón, y esto no se ve
bien, pues se corta la línea de la figura en forma horizontal.
6. Para usar durante el día, no hay como un tacón mediano o bajo. Los zapatos de tacón alto, y
sobre todo los muy altos, sólo son adecuados para usarse en la noche.
7. Las sandalias son muy femeninas y sexys. Se usan de día o de noche, en época de calor. Para
ello, el pie debe estar perfectamente pedicurado, y nunca se usan con medias. Es mejor
comprarlas medio número más chicas, para que no le queden flojas. No son apropiadas en un
ambiente de oficina.
8. Si se es bajita, evite zapatos con decoración, ya que va a llamar la atención hacia los zapatos.
9. El mejor atuendo se puede echar a perder por completo con unos zapatos equivocados, viejos o
en mal estado.
10. ¿Que pasaría si, como a Cenicienta, se nos perdiera un zapato? Muchas mujeres, de la pena de
que los demás vieran lo desgastados que están los zapatos, no lo reclamaríamos aunque eso
significara, no casarse con el príncipe. Así que... ¡saque de su clóset todos los zapatos que se
vean viejos, usados, y renuévelos poco a poco!
11. No caiga en la trampa de comprar zapatos que no son de su talla, sólo porque están rebajados
(ya lo he hecho y no funciona). Si es mucha la tentación, cómpreselos más grandes, nunca más
chicos, ya que, con plantillas, pueden achicarse un poco.
12. Descubra cuál es la marca de zapatos que le acomoda, y manténgase fiel a ella. Los zapatos
adecuados se sienten bien desde ci momento en que nos los probamos y no necesitan tiempo
para amoldarse.
13. Cuando compre zapatos hágalo por las mañanas, cuando no tiene los pies hinchados.
14. Las botas siempre deben comprarse medio número más grandes, por los calcetines o medias
gruesas con que se usan.
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Por último, como dice el diseñador francés de zapatos Christian Louboutin: “Con los zapatos, no es
la moda lo que importa, si se está usando tacón alto o bajo, sino que la mujer pueda caminar y
moverse con gracia y elegancia”.
La bolsa de una mujer... un enigma y un accesorio muy importante
Podemos encontrar toda clase de sorpresas dentro de una bolsa de mujer: pinturas, boletos de cine
usados, la paleta del niño, papelitos con algún pendiente escrito, notas de consumo, cepillos,
papeles del trabajo, fotos, perfume, además de la cartera, la agenda y la chequera. Lo cierto es que
cabe todo menos el orden.
Si hay un accesorio personal que refleja absolutamente la manera de ser de una mujer, es su bolsa.
Cuando ésta pertenece a una mujer que, además de tener mil actividades durante el día, trabaja y
es mamá, la bolsa es sometida a duras pruebas de resistencia. Éstos son algunos consejos para
comprar una bolsa que le dé el mejor rendimiento posible.
1. Es mejor comprarla de la mejor calidad a su alcance. Una bolsa debe reunir tres elementos: ser
bonita, cómoda y práctica. He descubierto que las bolsas muy profundas, sin compartimentos,
son bonitas pero no son prácticas. Para encontrar el celular cuando está sonando a veces es
necesario vaciar la bolsa y desparramar todo, lo cual no se ve muy bien. Si para sacar algo como
una tarjeta de presentación, un cosmético o las llaves, nos tardamos horas, damos la impresión
de ser muy desorganizadas.
Una solución es tener todo en pequeñas bolsitas, lo cual también es muy práctico para cambiar las
cosas de una bolsa a otra.
Si es usted una mujer que trabaja, una bolsa grande puede ser muy conveniente, ya que le caben
fólderes tamaño carta, agenda, calculadora, etcétera, y sustituye al portafolio, que es más formal y
masculino. No hay nada más incómodo que cargar bolsa y portafolio al mismo tiempo. Una bolsa de
este tipo conviene comprarla de color negro, café oscuro o miel, para que la podamos usar todo el
año.
Hay bolsas tan rígidas y con broches tan complicados, que para abrirlas nos tardamos horas y nos
arriesgamos a rompernos las uñas, además de que al meter la mano podemos lastimarnos las
muñecas. También, por supuesto, hay bolsas muy prácticas pero horrendas.
Lo mejor es tener una buena bolsa clásica de piel, la cual, con el tiempo, se verá más bonita. Las
pieles que tienen un acabado granulado, o la piel grabada en pequeños diseños, disimulan más los
raspones. Una piel que se ve muy sofisticada y elegante en una bolsa es la de cocodrilo, original o
grabada (apropiada sólo para otoño e invierno).
2. Para el uso diario no es necesario traer el mismo tono en bolsa y zapatos. Si el atuendo es
oscuro, los zapatos y la bolsa deberán serlo. No importa si los zapatos son azul marino o café y
la bolsa es negra; y si los zapatos son de cualquier tono claro, la bolsa puede ser tener en tono
miel o beige.
3. Cuando usamos una bolsa colgada al hombro, la parte más ancha deberá quedar a la altura de
la cadera. Un error muy común es que la bolsa esté demasiado larga, lo cual se ve totalmente
desproporcionado, sobre todo si la mujer no es muy alta.
4. Si es bajita, no se compre una bolsa muy grande, porque se verá más pequeña todavía y si es
usted muy alta, trate de no usar bolsas muy pequeñas: aunque estén de moda hay que tomar
en cuenta la proporción.
5. Por lo general, las mujeres llenamos tanto nuestras bolsas que parecemos mulas cargadas. Nos
pesan tanto que terminamos caminando chueco, con escoliosis en la columna y con la cara
desencajada, lo cual no nos favorece ciertamente.
6. Por favor, nunca compre bolsas que imiten una marca original, con grandes logotipos grabados.
Es más elegante usar una bolsa sencilla de piel que una pobre copia de una original, ya que
inmediatamente esto se nota en los acabados.
7. Las bolsas tipo “backpacks” se han convertido en indispensables para ir a la universidad, para
llevar el equipo necesario para un deporte, para viajar, en bici, en tren o en avión, tanto para
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hombres como para mujeres. Son muy prácticas, porque nos dejan las dos manos libres para
cargar otras cosas. Según el material, es su formalidad.
8. Cuando vestimos formalmente, la bolsa debe ser pequeña. Las bolsas de gala se han convertido
en piezas de colección. Si usted tiene la que usaba su mamá o su abuelita, ¡qué bien! Éste es un
accesorio en la cual se admiten la fantasía, lo divertido, lo original. Hay todo tipo de diseños y
formas caprichosas, con pedrería, sin ella, de satín, de seda, etcétera.
Los colores clásicos son dorado, plateado o negro, sin embargo, bolsas de pedrería rojo rubí o verde
esmeralda se ven muy novedosas y juveniles.
Estará de acuerdo conmigo que lo que se puede encontrar dentro de la bolsa de una mujer es un
enigma. Dígame, ¿qué sorpresas podemos encontrar dentro de su bolsa?
Los accesorios decorativos
¿Aretes? ¿Pulseras? ¿Collares?
La personalidad de una mujer se ve reflejada en la joyería que usa. El material, el tamaño, el estilo
de ésta, todo es significativo. Hay cuatro clases de joyería:
1. La clásica, como un hilo de perlas, una cadena de oro, de plata o de imitación, unos aretes
pequeños de joyería o de perlas, un prendedor, una esclava de oro, etc. Todas las mujeres
pueden usar este tipo de joyería; es la más adecuada para el trabajo, pues con ella nunca se
verá fuera de lugar.
2. La joyería de diseño moderno, geométrico, vanguardista o abstracto. Sus formas y materiales no
son comunes, pues pueden ser muy variados. Le sienta bien a la mujer sofisticada, original y que
no teme llamar la atención. Usar una sola pieza de este tipo es suficiente.
3. Joyería étnica o artesanal. Por lo general, en objetos hechos a mano, en materiales como
madera, marfil, barro, concha, piedras semipreciosas, piel, pelo de elefante, tela, entre otros
materiales. Son adecuados para la mujer artista, creativa, de espíritu libre.
4. Joyería de estilo antiguo. Comprende la joyería de filigrana, las perlas barrocas, los trabajos
rebuscados y finos, como los que usaban nuestras abuelas. Esta joyería gusta a las mujeres que
son románticas, muy femeninas, pues les da un aire de nostalgia por el pasado.
Lo apropiado para cada persona va de acuerdo con su estatura, su personalidad y sus proporciones.
Por ejemplo si la mujer es bajita y de busto grande, no se verá muy bien con accesorios grandes y
geométricos; por otro lado, si es muy alta y delgada, unos aretes de filigrana no le favorecerán.
La joyería de fantasía o fina, es un elemento que llama mucho la atención. Me ha tocado ver
mujeres cuya joyería brilla más que ellas.
Cuando platicamos con una mujer ella debe ser el foco central, y los accesorios que use deben
ayudarle a iluminar su cara, a atraer la vista hacia ella, pero nunca deben robar la atención, lo que
sucede si se pone más de tres puntos de enfoque.
Por ejemplo, pueden usarse tres cadenitas muy delgadas, las cuales, si están a diferente altura,
cuentan como tres puntos de enfoque. Sin embargo, si se usan diez cadenitas juntas, y están a la
misma altura, cuentan como un solo punto.
Primer punto. Los aretes son básicos. Los que son largos, o las arracadas medianas o grandes desde
mi punto de vista no son apropiados para un ambiente de oficina, ya que hacen que la mujer se vea
poco profesional. Sin embargo, lucen muy bien en ocasiones menos formales.
Para mi gusto, los que más favorecen e iluminan la cara son aquéllos cuyo material tiene un brillo
propio, como los aretes de perlas, o un diseño pequeño en plata o en oro. Además, pueden usarse
de día o de noche.
Segundo punto. Puede ser un collar, una mascada o un prendedor. No olvide tomar en cuenta el
tamaño de su cuello: si es pequeño, no se coloque las mascadas anudadas cerca de él; mejor úselas
sobre el pecho.
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Tercer punto. Una pulsera, un cinturón, botones grandes, unas mancuernillas, etc. O si tiene manos
bonitas, el punto de enfoque puede ser la pulsera o un anillo bonito.
Los accesorios deben hablar un mismo idioma. Es importante no mezclar estilos entre sí. Si, por
ejemplo, los aretes son clásicos, también la ropa y todos los accesorios deben ser clásicos.
Las piedras de imitación o auténticas, son muy vistosas de noche, son totalmente inapropiadas de
día.
Exprese su individualidad por medio de los accesorios. Es muy divertido combinarlos para que las
prendas luzcan diferentes. No olvidemos que en materia de joyería, entre menos usemos más
elegantes nos veremos.
Las mascadas
Los accesorios más versátiles, prácticos, bonitos, con mil posibilidades de uso son las mascadas.
Una mascada puede cambiar por completo un atuendo, lo puede actualizar, hacerlo más sport o
más elegante.
Muchas veces no las usamos porque simplemente no estamos acostumbradas a ellas. En lugar de
guardar en el cajón las mascadas que le hayan regalado, trate de usarlas. Es probable que al
principio se sienta como que algo le sobra; es normal, al poco tiempo las usará con toda
naturalidad.
Las mascadas se elaboran en diversos materiales, algodón, seda, gasa, lana y otros. Las mejores
son aquellas que se pueden anudar suavemente, y que tienen el estampado casi igual de ambos
lados, para que podamos usarlas y anudarlas sin que se note el revés.
Existen varios tamaños de mascadas, pero las más versátiles son las cuadradas, ya que se pueden
usar de muchas formas.
Los anteojos
Son el accesorio más importante del rostro, después del maquillaje. Atraen la atención hacia el
punto más importante de la cara: los ojos. Por lo tanto, hay que escogerlos con mucho cuidado.
Unos armazones que no le favorezcan, que le queden grandes o chicos, o no sean acordes con la
forma de su rostro, harán que se vea poco atractiva o tosca.
El color
Un par de buenos lentes por lo general es caro, y la moda va y viene, así que es mejor escogerlo en
un tono neutro, y de preferencia que el armazón sea del mismo tono de su cabello, o parecido. La
mejor opción en este momento son los que no tienen armazón: los lentes parecen flotar en la cara,
y con un vidrio antirreflejante, le enmarcarán sus ojos muy bien.
La forma de su rostro
Escoja un armazón que vaya acorde con su rostro, o haga con traste con él, pero que no tengan su
misma forma. Por ejemplo, unos anteojos redondos sobre una cara redonda no se ven armónicos.
Cara alargada. Rectangulares o redondos.
Cara cuadrada. Escoja una forma con bordes redondeados y evite los anteojos grandes.
Cara redonda. Los anteojos cuadrados o rectangulares le quedarán muy bien.
Ojos separados. Escoja unos lentes con armazón oscuro y de puente ancho; esto ayudara a que sus
ojos se vean más juntos.
Ojos juntos. Use anteojos que no tengan armazón, para aligerar el área.
Nariz larga. Elija un armazón de puente bajo, para que contribuyan a hacer la nariz más breve.
Nariz pequeña. Un puente alto y muy ligero da la impresión de alargarla.
Al maquillarse los ojos:
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Cuando los lentes amplifican los ojos, hay que tener mucho cuidado de no exagerar con el
maquillaje. Aplique poco rimel, tonos neutros de sombras, y evite el delineador negro, porque la
expresión se verá muy severa.
Cuando los lentes hacen ver los ojos más pequeños, subraye las cejas, que son el marco del ojo.
Evite usar sombras nacaradas, enfatice el uso del lápiz o delineador para definir la línea, pero sólo
en tres cuartas partes del ojo, y no cierre el contorno para evitar que se vean más chicos.
Los lentes de sol
Escójalos con el mismo cuidado que emplea al comprar los anteojos con graduación. Úselos negros
si su color de cabello es fuerte y contrastado; en tonos café, si su cabello tiene ese tono, y rojizos si
usted tiene ese tono de cabello natural.
Asegúrese que realmente le filtren los rayos dañinos del sol, y no compre los que ostentan una
marca enorme a los lados: la persona que los porta quizá lo hace para verse elegante, y la verdad
crea el efecto totalmente opuesto. Lo que tiene calidad no necesita anunciarse.
Recuerde, no hay un elemento que refleje mejor la personalidad de una mujer que sus accesorios.
El sombrero
Un sombrero siempre anuncia a la mujer que lo trae puesto. Éste puede evocar a heroínas
cinematográficas o históricas, nos puede transportar en el tiempo, puede hacer que una mujer se
vea radiante, especial, o puede causar exactamente el efecto contrario. Un sombrero fuera de lugar
o desproporcionado se convertirá en su peor enemigo.
Hay varios tipos de sombreros: de paja, muy anchos, de fieltro, tipo boina, tipo pastillero (como los
de Jacquie Kennedy), de fantasía, con plumas, flores, etcétera.
Algunas recomendaciones para el uso de un sombrero:
Considerar la estatura. Si usted es una persona alta y delgada, va a lucir muy bien con un sombrero
de ala ancha; pero si es bajita, no le favorece en lo absoluto. En ese caso, use mejor uno que sea
tipo pastillero, o un tocado pequeño. Si está usted embarazada o tiene unos kilitos de más, evite
usar un sombrero.
Considerar el ancho de tos hombros. Para que ci sombrero se vea proporcionado, le sugiero que no
pase del ancho de sus hombros, a menos que tenga usted altura, cuerpo y cara de modelo.
Tomar en cuenta el tamaño de la cabeza. Este detalle también es importante, ya que el corte de
pelo que usted tenga o un peinado, más el sombrero, pueden disminuir una cabeza ya de por sí
pequeña, o pueden hacer que se vea muy ancha.
La ocasión. Si tiene una reunión a medio día, en el jardín y en época de calor, es el momento más
apropiado para usar sombrero. Si es usted la mamá de la novia o del novio en una boda, considere
el número de personas que la van a saludar... por lo tanto, un sombrero de ala ancha no es
adecuado, ya que va a terminar torcida. En esos casos, lo mejor es un tocado o un sombrero con el
frente recogido hacia arriba, de manera que le dé libertad de movimiento.
Se supone que el sombrero fue creado para dar sombra a la cara o calor a la cabeza, así que nunca
debe usarse en una reunión por la noche. Además, el sombrero no se debe quitar durante el evento,
ya que el peinado queda todo marcado con él y después ya no sabemos ni dónde ponerlo, pues en
todos lados estorba.
La próxima vez que tenga oportunidad de usar un sombrero, considere lo anterior, para que llame la
atención favorablemente cuando lo traiga puesto.
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CAPÍTULO 5
La mujer sport
Sólo una persona superficial no juzga por las apariencias, El verdadero misterio del mundo es lo
visible, no lo invisible.
Oscar Wilde
Algunas mujeres, cada vez menos, afortunadamente, piensan que sólo porque están de vacaciones
o de fin de semana pueden descuidarse. Usan lo más viejo y anticuado que encuentran en el fondo
del clóset y así andan deambulando por la casa causando penas a quienes viven con ella. Ellas
mismas se convencen de que están cómodas así. ¿Y el espíritu, la actitud? No hay que confundir el
vestir sport y cómoda con vestir descuidadamente.
Nunca sabemos cuándo nos podemos encontrar a alguien a quien queremos impresionar. Quizá sea
una oportunidad de negocio, un antiguo novio (nos tiene que ver muy guapas), amigos de nuestra
pareja o de nuestros hijos, y si empezamos la relación disculpándonos, lo más seguro es que usted
no quede muy bien.
Es cierto que cuando nuestras actividades en la semana requieren de nuestra mejor presentación,
cuando llega el fin de semana nos queremos ir al otro lado del péndulo. Lo más cómodo y suelto. No
queremos nada que nos apriete o que nos incomode. También estoy de acuerdo en que el arreglo
para el fin de semana o para las vacaciones puede ser mucho más sencillo de lo habitual. No
necesitamos secarnos el cabello con pistola a diario, ni maquillamos como de costumbre. Sin
embargo, algo debemos hacer para vernos presentables.
La clave está en vernos bien, mientras estemos cómodas.
Cuando vaya a comprar ropa sport, acuérdese de que lo que se ponga por fuera determinará su
estado de ánimo. Compre ropa que la anime, que la haga sentirse atractiva. Sorprenda
agradablemente a los suyos.
La mejor forma de expresar nuestra personalidad es a través de cómo nos presentamos. Al escoger
por las mañanas la ropa que nos ponemos, estamos, inconscientemente, manifestando nuestro
estado de ánimo.
Esos estados de ánimo varían de acuerdo con las circunstancias.
Por lo tanto, es aconsejable tener ropa para esos distintos estados de ánimo: ropa alegre, seria,
ropa para trabajar, para descansar, ropa divertida, ropa especial para usarla cuando queremos
vernos atractivas, etcétera.
En general, en el caso de la ropa sport, sugiero la hecha con fibras naturales, para que sudemos
menos y nos abriguen si hace frío.
Las fibras sintéticas sólo hacen que sudemos más con el calor, y congelarnos con el frío.
El llevar opciones para vestirnos en capas es muy práctico. Si hace frío, usamos las prendas, y si a
medio día hace calor, podemos aligerarnos.
A continuación, hago una lista de las que, en mi opinión, son algunas prendas imprescindibles para
que en las vacaciones estemos cómodas y nos veamos muy bien:
 Camisa de algodón blanca de manga larga (imprescindible).
 Camisa de mezclilla azul de manga larga.
 Cuatro camisetas de buena calidad, lisas, para ponerlas debajo de la camisa si hace frío. (Evite
cualquiera que tenga algún logotipo de publicidad o un slogan escrito.)
 Una camisa de hombre (para ponerse arriba del traje de baño o de los mallones.)
 Unos pantalones de algodón en tono caqui (básicos).
 Unos jeans.
 Shorts.
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 Mallones negros.
 Un suéter abierto ligero.
 Un saco de cuadritos en tono miel o azul marino.
 Vestidito negro para la noche (muy importante).
 Un chal negro.
 Una falda larga y vaporosa.
 Traje de baño y pareo.
 Paliacates, cachucha y sombrero de paja.
 Sandalias para la noche, zapatos sin talón y huaraches.
Recordemos que no importa quién seamos o lo que hagamos, los demás nos miran, nos observan,
nos juzgan. Así que no caigamos en la trampa de decir que nuestro aspecto no importa porque
estamos de fin de semana o de vacaciones.
Hay que convertir el arreglo en un hábito: quienes nos rodean nos lo agradecerán y se sentirán
siempre orgullosos de presentarnos.
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La belleza y usted
CAPÍTULO 1
La belleza natural
Recorrer podemos todo el mundo en busca de la belleza, pero si no la llevamos con nosotros nunca
la encontraremos.
Ralph W. Emerson
Si usted pasa de los veinticinco años, estará de acuerdo conmigo en que la belleza ya no es gratis.
Las personas que pasamos esa edad podemos comprobar cuánto esfuerzo requiere el vernos
presentables: ejercicio, dietas, pintura de pelo, cremas, mascarillas, etcétera. Nunca se es
demasiado joven para empezar a cuidarnos la piel. Ahora, si usted es del grupo de las personas que
la han descuida do, no se preocupe, siempre se está a tiempo de empezar, y notará una mejoría
importante, sólo que ello requiere de una constancia absoluta.
Muchas personas, especialmente quienes trabajan, se quejan de no tener el tiempo suficiente para
cuidarse. Es cuestión de darnos un ratito a nosotros mismos todos los días.
Hay técnicas naturales que no requieren de grandes inversiones ni de herramientas sofisticadas, y
están al alcance de toda persona interesada en su aspecto. A continuación le ofrezco un resumen
de información que puede serle de utilidad sobre este punto.
La piel
La piel es el órgano más noble que tenemos, y responde muy fácil a los cuidados, pero también al
descuido. Si nos cuidamos la piel (asoleándonos con protección), si hacemos ejercicio (lo que la
oxigena), si no fumamos, si tomamos ocho vasos de agua al día como mínimo, si la hidratamos y la
nutrimos con cremas especiales y mas carillas, le puedo garantizar que, en un mes, su piel se verá
mejor. Sin embargo, si hace todo lo contrario, le aseguro que encontrará la mejor manera de
envejecer rápidamente.
Los productos de línea comerciales nos ofrecen excelentes mascarillas diseñadas para cada caso.
No obstante, yo creo mucho en la sabiduría de la naturaleza, y por ella le transmitiré a continuación
algunas de las mascarillas naturales que, me consta, son muy efectivas. Lo ideal es alternar las
comerciales con las naturales.
Empecemos por hacer una exfoliación de las células muertas, con una mascarilla de granulitos, o
bien agregue sal a su crema limpiadora y con movimientos rotatorios dé una ligera pasada sobre la
piel. Si su piel es muy sensible no lo haga. Continúe con un tónico que puede ser agua de
hamamelis, si su cutis es graso, y de rosas, si es seco.
Mascarillas naturales
Las mascarillas de frutas, por su alto contenido de agua, son muy hidratantes, calmantes y
descongestionantes. Las vitaminas que contienen son muy sensibles, por lo tanto, en su
preparación evite el contacto con utensilios de metal.
Cada fruta tiene sus propias cualidades, elija la más adecuada para usted:
Manzana. Contiene pectina, sustancia que suaviza la piel y es un poco astringente. Tiene muchas
vitaminas, sales minerales, potasio y sodio, que son benéficos para la regeneración de células. Es
muy recomendable para todo tipo de piel, para reafirmar y tonificar. Si la prepara cocida con un
poco de leche, el efecto es muy suavizante.
Papaya. Ha sido usada por siglos como embellecedora, y contiene una enzima proteico-digestiva,
que ayuda mucho a desintoxicar puntitos negros o piel con falta de tono.
Pera. Se debe aplicar madura. Contiene 85% de agua, por consiguiente es excelente como
hidratante y refrescante. Además, tiene vitamina A y fósforo. Es buena para cutis normales o para
cutis a los que les falta tono.
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Limón. Tiene muchas ventajas para la piel. Es rico en vitamina C, tiene una acción antiséptica y
aclaradora. Excelente para pieles grasas, y sobre manchas. Hay que diluir con agua, y evitar el
contacto con el sol.
Naranja. Tiene elementos embellecedores, con cualidades parecidas a las del limón. Sin embargo,
tiene una excelente acción suavizadora, es más dulce y menos ácida. Es rica en vitaminas A y C y
también contiene sales minerales, especialmente calcio (que ayuda a balancear) y potasio. Buena
para cutis graso o normal, con tendencia a la opacidad.
Toronja. Aunque es de la misma familia de los cítricos, es me nos completa. Es un astringente
moderado, bueno para pieles grasas, pues neutraliza los ácidos grasos. Combinada con clara de
huevo batida es excelente.
Fresa. Es muy embellecedora. No obstante, tiene sus desventajas, pues no siempre es tolerada por
la piel. La fresa es rica en agua, calcio, fierro y ácidos grasos. Esta mascarilla es buena para
hidratar, tonificar y suavizar, y se recomienda para cutis normales o grasos. Para evitar alergias,
mézclela con yoghurt o leche.
Plátano. Es una fruta muy completa, muy activa, y de las más suavizantes para la piel. Es usada a
menudo por personas que habitan en el trópico, especialmente las de piel seca. Contiene proteínas,
mucha pectina y numerosos minerales, sales y vitaminas. Es un extraordinario calmante. Buena
para pieles rojizas y secas.
Uva. Es una mina de oro en beneficios. Contiene muchas vitaminas, en particular vitamina B y sales
minerales, incluyendo potasio y calcio. Es buena para hidratar, desintoxicar y nutrir. Úsela si su cutis
es sensible, y sobre arruguitas de la piel.
Durazno. Rico en vitamina A, refina el poro de la piel.
Piña. Tiene poderosas cualidades fermentadoras que digieren las células muertas. Está llena de
vitaminas, ayuda a aclarar la piel y neutraliza ácidos grasos.
Pepino. Es una maravilla para hidratar. Corte todos los días una rebanadita y frótela sobre la cara
antes de ponerse la crema hidratante.
Aceites vegetales. Son muy buenos para limpiar y suavizar la piel seca. Caliente el aceite y dé un
masaje en la cara durante diez minutos y enjuague. Puede usar aceite de olivo, de ajonjolí, de
cártamo, de soya, etcétera.
Miel. Es antiséptica y estimulante, y es excelente para la piel seca. Si se entibia un poco es más
manejable. Puede ponerse sola o combinada con cítricos o yoghurt.
Con estos productos que se encuentran en toda cocina, ya no tiene pretexto para dedicarle un ratito
a su piel. Le aseguro que, una vez que empiece a ver los beneficios, se preguntará por qué no lo
hizo antes.
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CAPITULO 2
La magia del maquillaje
No hay cosmético mejor para la belleza como la felicidad.
Lady Blessington
El maquillaje, de acuerdo con su aplicación (nula, escasa, buena o mala), manda siempre un
mensaje específico:
Una mujer con demasiado maquillaje nos hace pensar que su aspecto está pasado de moda y se
encuentra fuera de lugar. Demasiado maquillaje nunca es apropiado, y no resulta elegante.
Una mujer que no se maquilla en absoluto manifiesta que dedica poca atención a su persona.
Además, refleja descuido, poca feminidad y ninguna sofisticación.
Mal aplicado, el maquillaje nos habla de una mujer estancada en su arreglo, con poca apertura al
cambio y muy poco sensible.
Es verdaderamente un placer observar a una mujer con la cantidad adecuada de maquillaje, bien
aplicado y en los tonos correctos. Nos habla de alguien con sensibilidad, buen gusto y gran
elegancia. La clave, como todo en la vida, es encontrar el sabio equilibrio. Veamos algunos secretos
para lograrlo:
Hay cuatro clases de maquillaje, que se emplean de acuerdo con la personalidad de la mujer, el
clima, la ocasión, y la hora del día. Antes de hablar de ellos, es importante destacar la importancia
de tener la cara limpia, tonificada, hidratada, y con filtro solar del # 15. No hay maquillaje que luzca
sobre una piel mal cuidada o sucia.
Formas de aplicación
Hay varias formas de aplicarlo. Aplique un maquillaje que al probarlo sobre el cuello, sea del mismo
tono que su piel:
Si quiere un efecto muy natural, mezcle un poco de hidratante con el maquillaje y aplíquelo como si
fuera crema.
Si quiere un efecto ligero, aplique el maquillaje con una esponja húmeda. La cubrirá de manera muy
ligera.
Un aspecto natural pero más espeso lo logra aplicando el maquillaje con una esponja seca. Tenga
cuidado con las orillas, para evitar una línea de demarcación.
Si lo que usted quiere es cubrir manchitas o imperfecciones de la cara, lo mejor es aplicar el
maquillaje directamente con los dedos, y desvanecer las orillas con esponja.
Cualquiera que sea la forma que usted prefiera, empiece por aplicarlo del centro de la cara entre las
cejas y la nariz, haga los movimientos como si fueran los rayos de un sol. Así evitará líneas de
demarcación.
Texturas
Existen en el mercado varias texturas y varios grados de pigmentación para cubrir cualquier tipo de
piel.
Líquido de textura untuosa: Ideal para una piel de normal a seca. La piel brilla un poco.
Líquido a base de agua: Para pieles mixtas o grasas; evita que brille la piel.
En polvo: Estos maquillajes tienen un efecto totalmente mate, siempre se aplican con esponja
(lavarla seguido). Ideal para cutis grasos.
Polvo y crema: Esta textura contiene microburbujas de crema dentro del polvo, las cuales se
extienden al ser aplicado. Se necesita desvanecer rápido, en forma pareja, y mantener la esponja
limpia para que se distribuya uniforme y evitar un efecto “manchado”.
En pasta: Son los más espesos, los que cubren más, y se usan para maquillaje de teatro o de
televisión. Hay que sellarlos siempre con polvo.
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El maquillaje en polvo
Muchas mujeres no usan polvo, porque sienten que destacará las líneas de la cara y la piel seca. Lo
cierto es que la piel se ve aterciopelada, el maquillaje dura mucho más, y si la piel está bien
hidratada, el maquillaje no tiene por que acentuar sus líneas.
Si su piel es muy seca y siente un poco de tirantez, aplíquelo solo en el área de la “T” (frente, nariz
y mentón).
Ahora, si a usted le brilla la cara, a la media hora de haberse aplicado el maquillaje, aplíquelo con
una esponja, presionando el área. Deje pasar unos minutos y retire el excedente con una brocha. Si
su piel es normal, aplíquelo directamente con una brocha gruesa de buena calidad.
El polvo recién aplicado, se nota. Hay que dejar pasar unos diez minutos para que se integre con la
piel y se fije el maquillaje.
Los pinceles
La herramienta que use en la aplicación del maquillaje es definitiva para el éxito del mismo. Es
indispensable tener un buen juego de brochas. Quizá en el momento de comprarlas nos parezcan
caras, ya que son por lo general de pelo de marta o de visón. Sin embargo, si dividimos los días de
uso por el precio, en realidad son muy baratas. ¡Duran años!
Hay que tener las siguientes ocho brochas o instrumentos básicos:
 La brocha grande y gorda para el polvo.
 Una más pequeña y un poco más angosta para el rubor en polvo.
 Un pincel pequeño pero ancho para aplicar la base de polvo en los ojos. Este mismo puede servir
para aplicar la sombra de luz.
 Un pincel para aplicar la sombra oscura.
 Un pincel fino para aplicar el delineador de ojos.
 Un pincel de cerda corta y un poco dura para aplicar la sombra en las cejas, en caso de que
necesite retoque.
 Un pincel para el corrector claro.
 Un pincel para la boca. Es increíble, pero la pintura dura mucho más tiempo en los labios si la
aplicamos con un pincel.
Maquillaje de cinco minutos
Es el más natural, adecuado para mujeres que no se maquillan mucho, para climas calurosos, para
ir a la universidad o para un día de campo.
1. Aplique con una brocha rubor en polvo en tono neutro, sobre párpados y mejillas. Esto les dará
un poco de color de manera natural.
2. El rimel es uno de los cosméticos indispensables. Aplique un poco.
3. Un tono natural en los labios, sin delinearlos.
Maquillaje para el trabajo
Es importante siempre vernos profesionales. Por las mañanas no disponemos de mucho tiempo para
el espejo, y muchas mujeres terminan su arreglo en el auto o en el baño de la oficina, con el riesgo
de chocar o de llegar tarde. Éstas son algunas sugerencias rápidas:
1. Aplique el maquillaje.
2. Selle con polvo suelto.
3. Aplique el rubor en polvo.
4. Revise sus cejas. ¡Son importantísimas!
5. Aplique una sombra luz debajo de las cejas y pegada a las pestañas.
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6. Con un pincel aplique la sombra oscura, en la cuenca del ojo.


7. Aplique el rimel como si sus pestañas fueran un abanico.
8. Delinee los labios con un lápiz de punta fina, en un tono un poco más oscuro que el labial.
Rellénelos. ¡Está lista para irse!
Maquillaje completo para el día
Éste se aplica para una ocasión especial, como una comida, una boda, etcétera.
1. Aplique el maquillaje.
2. Aplique corrector claro. Es importante cubrir las zonas que se tienden a ver más oscuras, como
las ojeras (sobre todo si nos desvelamos), la línea del rictus, que sale de la nariz hacia la
comisura de los labios, así como cualquier imperfección. Hágalo con un pincel y un corrector de
un tono más claro que el maquillaje.
3. Selle con polvo suelto. El compacto es sólo para llevarlo en la bolsa.
4. Aplique el rubor en polvo en la parte más prominente del pómulo. Hágalo de afuera hacia
adentro, o sea, de la sien hacia la nariz, para que quede natural. Procure que le quede de dos
dedos de ancho, cuidando que no pase de la mitad de las pupilas (para que no se le vea como
de muñeca antigua).
Si su frente es angosta o normal, aplique un poco de rubor arriba de la ceja. De esta manera,
enmarcamos la parte más importante de la cara, que son los ojos. Si su frente es ancha, aplíquelo
muy levemente en forma de “V” en el centro de la frente.
5. Revise sus cejas. Éstas deben empezar exactamente arriba del lagrimal del ° y terminar en un
ángulo de 45 grados.
Mídalo poniendo un pincel que salga de la nariz y pase por la esquina del ojo: ese debe ser su límite.
En caso de que las haya depilado y tengan algunos huequitos, rellénelos con una sombra del tono y
un pincel. No lo haga con lápiz, ya que cuesta mas trabajo desvanecer los trazos. Si tiene cejas
rebeldes, fíjelas con un rimel transparente.
6. Con un pincel aplique la sombra base de polvo translúcido sobre los párpados. Esto hará que las
sombras no se corran y evita que se formen “rayas” una hora después de aplicarlas.
7. Aplique una sombra luz debajo de las cejas y otra pegada a las pestañas.
8. Con el pincel, dibuje una línea de delineador sobre el párpado superior. Esto le da al ojo un
efecto dramático.
Si lo desea más natural, dibújela con un lápiz y esfúmela con la tapa metálica.
9. Con un tono menos oscuro, haga una serie de puntitos entre las pestañas inferiores, para dar un
efecto de pestañas más tupidas.
10. Con otro pincel aplique la sombra oscura, en la cuenca del ojo. Trate de imitar el tono natural de
la pupila con esta sombra. La excepción son los ojos azules o verdes, ya que siempre ganará el
tono artificial de las sombras, y el ojo no luce bien. En estos casos es mejor un color
contrastante como café, vino, ciruela, gris, etcétera.
Repase con el pincel la sombra varias veces, hasta que quede esfumada. Es muy importante nunca
llevar los tonos de sombra fuera del ojo, ya que esto producirá un efecto de languidez.
Si tiene los ojos muy juntos, no empiece a aplicar la sombra desde el lagrimal, sino a partir de
donde están las pestañas tupidas, para dar un efecto de separación.
11. Aplique el rime Pinte las pestañas chiquitas hacia la nariz, las de en medio hacia el frente y las
de las esquinas hacia afuera. Deje secar entre capa y capa. No exagere en la cantidad, ya que
las pestañas, lejos de verse mejores, se ven como arañas.
12. Delinee los labios con un lápiz de punta fina, en un tono un poco más oscuro que el labial
Rellénelos con un pincel
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Maquillaje de noche
Si la ocasión es de noche pero informal, puede retocar de manera un poco más intensa el maquillaje
aplicado en la mañana. Sin embargo, si la situación es formal, es conveniente desmaquillarse
totalmente, menos el rimel, y aplicar todo fresco otra vez.
Para la noche hay que seguir los pasos del día, con algunos cambios:
 Después del paso 2, aplique un poco de corrector oscuro en polvo debajo del hueso del pómulo.
Hágalo ligeramente para que se vea natural. Éste no debe pasar de la esquina externa del ojo,
empiece desde la oreja hacia la nariz.
 Después del paso 9, aplique una sombra más oscura, que puede ser en tonos negros o café
oscuro, en la parte móvil del ojo entre las pestañas y la cuenca. Hágalo de afuera hacia adentro.
Esta sombra puede llegar hasta la mitad del ojo o hasta la zona del lagrimal, depende de su
personalidad y de la ocasión.
 Para que el labial le quede como “laqueado” y le dure toda la noche: aplique primero el labial
con el pincel, después cubra con una sola hoja de pañuelo de papel, y pase la brocha con polvo
por encima, para sellar. Dibuje después la raya con un lápiz a lo largo de la orilla, y
posteriormente vuelva a repasar la pintura con el pincel.
 Por último, aplique en el centro de los labios un tono de labial más claro para dar el efecto de
redondez.
La actitud es el cosmético más importante. Es básico sentirnos bonitas para vernos bonitas. Me ha
tocado ver mujeres preciosas y con un bello cuerpo que, sin embargo, no llamen la atención. La
razón es que les falta proyectar esa belleza, sentirse atractivas, saberse únicas, especiales, y
caminar sintiéndose orgullosas de sí mismas.
Más importante que la belleza en sí de una mujer es el cuidado que dedica a su presentación.
Existen miles de trucos y recursos para verse más atractivas.
No olvidemos que el amor entra por los ojos: además del enorme amor interno que podamos dar, la
atracción se mantiene por los ojos. Así que cambie la forma en que siempre se ha maquillado:
¡renuévese! Sorprenda a sus amigos y a su familia. No sólo tendrá un mejor aspecto, sino, lo más
importante, se sentirá mejor.
91

CAPÍTULO 3
Un buen corte de cabello
El genio sirve de poco a una mujer que no sabe peinarse.
Edith Wharton
A veces el cabello da la impresión de que hace lo que quiere con nosotros, y no al revés. Basta que
nos quede mal para que todo se eche a perder. Aun si el vestido que traemos es nuevo, el
maquillaje nos quedó perfecto y los aretes son preciosos, si el cabello decide no quedar, de nada
sirve.
El cabello es uno de los factores de identidad más importante en una persona. Yo recuerdo haber
sentido una verdadera crisis de identidad el día que decidí cortarme el cabello con un estilista
nuevo. Cuando me vi en el espejo hecha una “punk”, sentí ganas de llorar, y de verdad lloré cuando
vi la reacción de mis hijos y mi esposo al llegar a casa. ¿Le ha pasado? Pero gracias a Dios, el
cabello crece.
Dime cómo te peinas y te diré cuántos años tienes...
¿Se acuerda del corte estilo Farrah Fawcett? ¿O el de los sesentas, de Morticia Adams? El traerlo así
refleja la pertenencia a esa época. Por otro lado, el ser “victima de la moda”, o sea, poner la cara, el
cuerpo, y el cabello, a disposición de los dictadores de la moda, es un error también, ya que nuestra
personalidad y estilo propio quedan en la oscuridad.
El cabello reafirma la sensualidad y la feminidad de la mujer, así que es importante poder meter los
dedos entre el peinado, de otra manera, si nuestro cabello esta tieso por el aerosol, como “casco”,
hace que nos veamos viejas y poco atractivas.
¿Qué tal la inseguridad que nos da cuando percibimos de pronto que el peinado se nos desacomodó
y desconocemos nuestra apariencia? El saber que tenemos un buen corte de cabello y sentirnos
peinadas es muy importante para la imagen que queremos dar.
El corte
No hay nada que favorezca más a cualquier mujer que dos cosas:
1. Que su cabello luzca suave, brillante y de un color natural.
2. Que traiga un corte moderno.
Para la mujer que trabaja, el mejor largo es el mediano, más o menos entre la nuca y los hombros.
Traerlo a media espalda se ve bien si se es muy joven; si no, nos hace vernos poco serias. Le
sugiero que lo recoja de alguna manera.
Traerlo largo y descuidado da una impresión de debilidad o desamparo.
Cortarlo demasiado pequeño sólo le queda a las jóvenes muy bonitas.
Si es una mujer “madura”, no se le ve bien largo. A esa edad no ayudan las líneas descendentes a la
cara, y daría la impresión de querer verse “forever young”...
El cabello totalmente parejo se ve sin gracia.
Si tiene el cabello muy chino, no lo corte en capas, ya que se le va a encoger, especialmente el
fleco.
Si lo tiene muy delgadito, las capas ayudan a dar volumen.
El traerlo totalmente natural es símbolo de rebeldía.
El cabello sobre la cara (y no estirado completamente hacia atrás) hace verse más joven a una
mujer y menos severa.
Algunos tips
Cuando vea a alguien con un buen corte de cabello en la calle, no le dé pena, pregúntele quién se lo
cortó. Es la mejor recomendación.
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Antes del corte platique con el estilista, que se lo vea seco para que pueda considerar la textura, la
caída, así como las proporciones y el estilo que más le queda.
Cuando empiece a cortar, no le platique, ya que se distrae. Mejor obsérvelo trabajar y asegúrese de
que le haga el corte que quiere.
Siéntese derecha, y sin las piernas cruzadas: eso asegura que le hagan un corte parejo.
Si su problema es que tiene poco cabello lo mejor es cortarlo chiquito y en capas. Existen en el
mercado aerosoles de colores naturales que sirven para pintar el cuero cabelludo y disimulan los
huecos.
Evite dejárselo parejo y lacio o tratar de disimular el problema con mucho crepé, la verdad es que
se acentúa más.
Formas de cara
En los cortes, la moda cambia con mucha frecuencia, así que no mencionaré tendencias, sin
embargo las reglas básicas no cambian. Aunque hay una gran variedad de formas de cara, podemos
dividirlas principalmente en cinco: redonda, alargada, ovalada, cuadrada y triángulo invertido.
Sin importar cuál tenga usted, lo que se busca con el peinado es el equilibrio óptico, por ejemplo:
Cara redonda. Busque una línea vertical con el peinado. Es decir, le favorece el cabello largo, o
corto si se asoman puntas del mismo en la parte de atrás del cuello, esto afina su cara.
Busque el volumen en la parte de arriba, y evítelo a los lados Esto se logra de diferentes maneras;
cortarlo chiquito, lo puede peinar para atrás, restirarlo en un chongo, o alaciarlo y peinarlo por
completó sobre la cara. Le favorecen los cortes asimétricos (más alto de un lado), evite los cortes
redondos.
Cara alargada. Busque trazar una línea horizontal para enmarcar su rostro. No le favorece el
volumen en la parte de arriba, ya que acentuaría su verticalidad. Procure dar mucho volumen a los
lados. Evite llevar el cabello muy lacio o escurrido, así como recogerlo y anudarlo en “cola de
caballo”. Si su frente es ancha, un poco de flecos sobre la frente le ayudarán a equilibrar su rostro,
si es de frente angosta, olvídelo.
Cara ovalada. Es privilegiada. Le queda cualquier corte y peinado.
Cara cuadrada. Seguramente tiene ángulos faciales maravillosos. ¡Aprovéchelos y lúzcalos! El
peinarse hacia atrás, así como el pelo muy corto le favorece mucho. Si quiere disimular esos
ángulos, siga las recomendaciones para cara redonda.
Cara de triángulo invertido. Necesita “rellenar” con el peinado la parte angosta a la altura del
mentón. Imagínese una línea horizontal cruzándole la mitad del rostro. Destaque el volumen en la
parte baja de la cara, y nada de volumen en la parte alta.
El tono
Observe a un niño cuando está en el sol. Si tiene el cabello entre castaño y claro, se le ven varios
tonos. Por lo mismo, a las personas con un tono natural claro les favorecen mucho las “luces” o
“transparencias
Si usted nació con el cabello oscuro, olvídese de cambiárselo de color, y menos aún de aclarárselo...
se le verá muy mal.
Si le están saliendo canas, puede dejarlas si son unas cuantas y si su corte de cabello es juvenil y
tiene una piel de quinceañera. Si no es así, tíñalas, ya que por lo general envejecen mucho a la
persona.
Como regla general, evite los tonos en colores extremos, y apéguese al colorido que la naturaleza le
dio: recuerde que ella no se equivoca.
Cabello por cabello, estamos tejiendo la imagen que queremos dar. Cuando sentimos que nuestro
cabello está bien, la seguridad aflora, así que pongámosle atención y estemos abiertas al cambio.
93

PROTOCOLO
PROTOCOLO EN LOS NEGOCIOS
CAPÍTULO 1
Cómo solicitar un empleo
Cuando alguien no se toma el tiempo necesario para mostrar su mejor imagen en una entrevista,
¿qué clase de trabajador es?
Cuando vaya usted a solicitar un empleo, ya sea que lo haga a través de una agencia especializada
o directamente, la forma, el modo, el cómo se presente y el tono que usted adopte pueden ser
cruciales para que lo contraten. Existen varios detalles importantes:
¿Por dónde empezar?
Revise los anuncios clasificados para ver qué puestos se anuncian para personas con su
experiencia.
Investigue el mercado, para más o menos saber qué sueldo puede pedir cuando busque el trabajo.
Vaya preparado, pero sea realista.
Haga una carta de solicitud, en papel personal o blanco (no de la empresa en la que usted está
trabajando actualmente) lo más breve y bien presentada posible. Ésta debe decir la razón por la
cual la escribe y solicita una cita. La carta tendrá mucho más peso si va dirigida a la persona que
toma las decisiones. No la mande "A quien corresponda” ya que de seguro la tiraran a la basura. Si
en dos semanas no recibe una llamada, usted puede llamar a la oficina, comentar la carta enviada y
solicitar la cita. Anexe una breve carta de recomendación, y su currículum.
Importancia de las referencias
Si usted consigue una carta de recomendación extendida por una persona o una empresa, le puede
ser muy útil. Atesórela, y sólo envíela a una o dos empresas que realmente le interesan, ya que
para la persona que se la dio sería muy molesto contestar a cincuenta llamadas.
La referencia debe ser de una persona que lo conoció en el campo profesional. Aunque su cuñado
piense que usted es una excelente persona, su recomendación no tendrá mucho peso. Si usted es
un estudiante todavía sin experiencia, una carta del director de la facultad o de un maestro
reconocido que hable de su empeño en los estudios también puede servirle.
La carta debe tener el nombre, dirección y teléfonos de quien la firma. Normalmente, a las personas
no les gusta recomendar a alguien cuyo desempeño no ha sido bueno, o cuya presentación deja
mucho que desear, o cuyo comportamiento social no es adecuado, ya que la credibilidad de quien
firma la carta va de por medio. Una vez que consiga el empleo, no olvide mandar una carta de
agradecimiento a quien lo recomendó.
El currículum
Un currículum bien presentado le abrirá puertas. Cuando se solicita personal para un puesto, llegan
muchísimos currícula a las manos de los directores de recursos humanos. Los que destacan y
llaman la atención por bien presentados ya dieron el primer paso: que sean colocados en archivo de
“guardar”. Imagínese ¿qué pensará de usted alguien que recibe un currículum mediocremente o
mal presentado? De entrada lo va a descartar. En una preselección es imposible entrevistar a todos.
¿Cómo debe de presentarse un currículum?
 En un papel de buena calidad y engargolado.
 Debe incluir su foto engrapada o pegada en una esquina.
 Debe ser breve: no tener más de dos cuartillas, a menos que usted haya desempeñado muchos
trabajos, lo cual puede dar la impresión de falta de estabilidad, o de una edad ya avanzada. Sólo
ponga los datos más importantes, a manera de coqueteo, para que a la persona le interese
entrevistarlo.
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 Divida la hoja en dos secciones verticales. Del lado izquierdo de la hoja (una cuarta parte) ponga
de qué fecha a qué fecha trabajó o estudió. En el resto el puesto, la compañía o universidad.
Visualmente es más fácil de leer.
 Sea claro, directo y conciso.
 No exagere en su experiencia, ni la describa en forma rebuscada. La información debe ser
objetiva, veraz y seria.
Los datos que debe incluir:
Debe empezar con su nombre y dirección (incluyendo su domicilio, y su correo electrónico, si tiene).
Su teléfono de casa y oficina, y su número de fax, si dispone de uno.
Escolaridad
El sitio donde realizó sus estudios: universidad, maestría, licenciatura y especialización; las fechas
en que estudió, ciudad y país.
Experiencia profesional
Anote los puestos importantes que haya ocupado y el nombre de las empresas, en orden
cronológico, empezando por el más reciente. Incluya fechas de cada empleo, nombres de las
compañías, puestos y funciones.
Idiomas
Exprese en términos de porcentaje sus conocimientos en uno o varios idiomas.
Cursos
Cursos importantes que haya tomado.
Premios o reconocimientos importantes que haya ganado.
Datos personales
Lugar y fecha de nacimiento.
Estado civil.
La entrevista
Cuando hable por teléfono para concertar la cita, tenga preparado qué va a decir, practíquelo en
voz alta, y exprésese con seguridad.
El día de la cita preséntese lo mejor vestido posible (si es hombre, véase La imagen del éxito).
Prepárese, ordene mentalmente sus ideas. Averigüe todo lo que pueda acerca de la empresa, así la
persona con la que se entrevistará notaría su interés, y eso será un punto a su favor.
Por favor, si usted es joven no se presente a la cita con su mamá o con su novio, pues dará una
impresión de falta de madurez o de sobreprotección.
Lleve una copia de su currículum.
Apréndase de memoria el nombre de la persona que lo va a entrevistar y pronúncielo
correctamente (investíguelo con su secretaria). Siempre háblele de usted, y mencione su nombre
una que otra vez.
Relájese, sea amable pero natural, no sobreactúe, y controle cualquier señal de nerviosismo. No
hable demasiado. Cuando estamos nerviosos es precisamente lo que tendemos a hacer.
Vaya con actitud de ganador: imagínese la entrevista, repásela mentalmente y ensaye lo que va a
decir.
Las preguntas que le pueden hacer
Aunque no se lo puedo asegurar, lo más probable es que le pregunten lo siguiente:
 ¿Por qué le interesa este trabajo?
95

 ¿Por qué quiere dejar el que ahora tiene?


 Hábleme un poco sobre sus intereses y sus metas.
 ¿Cuáles son sus fortalezas?
 ¿Por qué piensa que puede ocupar este puesto?
 ¿Cuáles son sus defectos?
 ¿Cuánto está ganando?
 ¿Qué sueldo pretende ganar?
Un consejo: nunca hable mal de su anterior trabajo o de ninguno de sus jefes. Acuérdese del dicho
que dice: “Cuando Pedro me habla mal de Juan, se más de Pedro que de Juan”. La mejor forma de
contestar lo anterior es siendo honesto. Por otra parte, no tiene que hablar de todos sus defectos,
pero sí hable de las cosas que le cueste trabajo lograr. Tampoco diga lo maravilloso que es usted,
pero mencione: “Soy muy bueno para...”, o: “Tengo mucha experiencia en...”. A la gente le cae bien
esto.
Cuando le pregunten acerca del sueldo, no tiene nada de malo contestar: ¿Me podría dar una idea
sobre cuál es el rango de lo que están ofreciendo para este puesto? O si ya investigo el mercado (lo
cual es lo más conveniente) puede contestar: “Creo que con mi experiencia y con las
responsabilidades que el puesto requiere, necesito ganar un sueldo de alrededor de...” dígalo con
mucha seguridad y aplomo.
Posteriormente, muestre un interés sobre la decisión que tomó la persona que lo entrevistó. Sin
embargo no insista demasiado.
¡Mucha suerte!
96

CAPÍTULO 2
Las juntas
Es muy fácil estar satisfecho contigo mismo si no estás en contacto con gente más avanzada.
Proverbio japonés
La simple mención de la palabra “junta”, evoca en la mente la siguiente escena: horas y horas de
tiempo perdido agotadores, círculos viciosos que no llegan a nada en concreto. Sin embargo, cómo
se agradece cuando asistimos a una junta que se lleva a cabo de manera corta, organizada y
efectiva.
Una buena junta debe tener tres elementos:
1. Durar menos de una hora.
2. Tener un objetivo específico.
3. Concluir con decisiones adecuadas y planes concretos.
La manera en que una persona se conduce en una junta revela mucho de su personalidad,
sensibilidad, habilidades de comunicación e inteligencia.
Si va a asistir a una junta:
 Llegue puntualmente.
 Vaya preparado, con sus propuestas por escrito.
 Sea breve y consistente al exponer sus puntos, y no acapare el micrófono.
 El lenguaje corporal es importante. Siéntese derecho, no se acomode lánguido en su asiento.
 Tome notas. Esto halaga a quien está exponiendo. No se entre tenga haciendo dibujitos, pues
aunque está escuchando, comunica la impresión de que está distraído.
 Cuando alguien hable, escúchelo respetuosamente y no lo interrumpa.
 No se trate de lucir, interviniendo con comentarios que no vienen al caso.
 Sea asertivo. Si está en desacuerdo con algo, o con alguien, o tiene algo negativo que decir,
controle su forma de expresarlo.
 Si un compañero preparó una buena exposición, felicítelo al final.
 Agradezca siempre al que organizó la junta.
Cuando usted dirige la junta
 Asegúrese de que estén invitadas las personas que participen en la toma de decisiones.
 Procure que el lugar de la junta sea amplio, cómodo y ventilado.
 Envíe con anticipación a cada uno de los invitados una breve carta exponiendo cuál es el
problema que se va a tratar, así como la información que usted necesita sobre el tema. Esto
evita que en la junta se pierda tiempo leyendo papeles.
 Pídales que lleven un breve análisis sobre las causas del problema, acompañadas de posibles
soluciones.
 Empiece de manera puntual, y comunique a todos su intención de que así sea.
 Presente a cada participante con su nombre y puesto si no se conocen entre sí.
 Al inicio, exponga brevemente el o los problemas a tratar.
 Indague sobre las causas de esos problemas y pida que alguien anote en un pizarrón o rotafolios
todas las soluciones que vayan surgiendo.
 Motive a todos los miembros para que participen de manera espontánea. Si nota a alguien
distraído o poco participativo pregúntele su opinión.
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 No permita que se pierda tiempo con chistes o comentarios que se salgan del tema.
 Haga resúmenes frecuentes.
 No imponga sus ideas y expréselas después de las de los demás.
 Haga un resumen final y proceda a la votación para que entre todos se elija la mejor solución.
 Diga claramente a cada uno lo que espera que haga antes de la próxima junta.
 Programe la siguiente cita, y verifique que todos la apunten.
Es muy positivo hacer juntas, pues con ellas se logra que todos sientan que se hace un esfuerzo en
conjunto. Algunas veces sirve para desahogar diferencias entre los miembros de un equipo, así
como para conocerse mejor. Las juntas, además, son un estímulo para nuevas ideas o planes
futuros, e inspira a los que participan a aprovechar oportunidades.
En su próxima junta trate de llevar a cabo estos consejos y podrá comprobar que ésta será no sólo
más rápida, sino más efectiva.
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CAPÍTULO 3
La Comunicación electrónica
Aprendemos mucho de los libros, de la ciencia… sin embargo el aprendizaje más importante, la
sabiduría del mundo, se adquiere a través de leer conocer, y entender a las personas.
“¡Es fascinante! Puedes llegar a donde quieras, como quieras, cuando quieras...” Esto me dijo Pablo,
mi hijo, la primera vez que me enseñó a navegar por Internet. Descubrí que hay una sociedad
virtual, donde la gente se conoce, compra, trabaja, se enamora y hasta se casa, gracias a un
espacio virtual. ¡También descubrí que la pantalla tiene una atracción hipnótica! Que conectarse es
como subirse a una alfombra mágica, que nos lleva por el ciberespacio, a una velocidad vertiginosa.
Que con un simple clic podemos llegar a donde queramos, saber lo que ignoramos, comprar lo que
deseemos.
- Navegar por el ciberespacio puede llegar a ser una de las ocupaciones más fascinantes que ofrece
la cultura que estamos viviendo. Sin embargo, esta invasión de tecnología nos entusiasma tanto
que podemos pasar por alto que, como toda experiencia maravillosa, tiene sus riesgos: el riesgo de
que la técnica se convierta en la gran soberana, y nosotros terminemos a su servicio. Está en
nosotros cuidar de que no suceda.
El protocolo
Como esta tecnología, es muy reciente, es nuevo también el protocolo a seguir. Se está perfilando
apenas; sin embargo, a continuación trataré de resumir los acuerdos que hasta ahora se han
alcanzado.
Los mismos lineamientos que se seguirían en una comunicación social o de negocios se aplican a
este medio. La comunicación debe ser legible o audible, clara y presentada de forma atractiva.
Tomemos en cuenta que la comunicación electrónica no garantiza privada, por lo tanto, es
importante considerar que estamos mandando algo de computadora a computadora, o por fax, y
tener cuidado con los recados que dejamos en la grabadora o en el contestador celular.
Fax
Cuando es importante que una información llegue de inmediato, el fax es el mejor vehículo; no
obstante, no hay que abusar de él. Por bueno que sea el fax, sin embargo, no se compara ni
sustituye a una carta bien presentada en papel membreteado, ya sea personal o de la empresa.
Tampoco es conveniente usarlo para mandar una invitación de última hora (a menos que así haya
sido requerida). Tampoco es propio enviar por fax todo un reporte o comunicado, a menos que sea
urgente, ya que el cargo es para quien lo recibe. Sale de sobra mencionar que no se debe usar el
fax de la compañía para transmitir o recibir mensajes personales.
Recordemos que normalmente estos aparatos se encuentran en un lugar muy visible de la oficina o
de la casa, donde cualquier persona que pase, puede leer el contenido, así que piense dos veces en
su mensaje y en las palabras que va a emplear.
La primera página debe incluir nombre, teléfono y fax de la persona que lo envía, así como el
nombre o el puesto de la persona a quien se lo envía, y el número de hojas de que consta el
documento, para que el que lo recibe sepa si llegó completo.
El correo electrónico
El correo electrónico es una maravilla, ya que se recibe de inmediato, y es menos formal que una
carta o documento. Por ello, nos permite explayarnos un poco más. De alguna manera la
comunicación se vuelve más personal, pero no olvidemos que no garantiza privacidad.
Cualquier correo se puede reenviar, así que hay que tener cuidado con qué se dice y cómo se dice.
No se debe usar para una comunicación frívola, y las personas que trabajan en una empresa deben
estar conscientes de que sus jefes pueden revisar en cualquier momento sus correos electrónicos.
De hecho, hacer mal uso de este medio, usar un lenguaje no apropiado, enviar chistes, peliculitas,
correos en cadena, etcétera, sólo quita tiempo a los demás, y puede ocasionar que quien lo hace
sea desconectado de la red de la compañía, o incluso que lo despidan de la empresa.
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El formato que se debe seguir es igual al de una carta o memorándum, y la información, breve y
profesional.
En la red
Cuando se entra a una “sala de plática”, conocida como chat box, se entra a platicar con una o
varias personas al mismo tiempo. Hay que hacerlo con el mismo respeto y cortesía que
emplearíamos estando frente a ellos.
El hecho de que la persona no pueda vernos ni nosotros a ella, implica ciertos límites. Entrar
protegido por el anonimato de un apodo no nos da derecho a usar toda clase de groserías, ni a decir
cosas obscenas (como he visto en las “salas de plática” de los jóvenes). Un día entré por curiosidad
a una, y... es increíble todo lo que se dicen. Aunque a algunos les parece divertido, hablar mal de
otra persona, de la cual sí dan el nombre verdadero, o decir obscenidades, es algo que por
conciencia social y moral no se debería hacer. Además, ahora ya se puede rastrear la procedencia
del mensaje.
El Instituto de Computación Ética en Estados Unidos publicó los “Diez Mandamientos Éticos para la
Computación”, que son los siguientes:
1. No usarás una computadora para perjudicar a nadie.
2. No interferirás en el trabajo de cómputo de otra persona.
3. No husmearás los expedientes de otros.
4. No usarás una computadora para robar información.
5. No usarás una computadora para difundir falsa información.
6. No usarás un programa de software por el cual no has pagado.
7. No usarás los recursos de cómputo de otros sin su autorización.
8. No te apropiarás de la propiedad intelectual de otros.
9. Pensarás en las consecuencias sociales que tenga el programa que empleas.
10. Usarás una computadora de tal manera que muestres respeto y consideración por los demás.
Ojalá todos respetáramos algún día estas reglas, y sería bueno que en las universidades se las
transmitieran a los jóvenes también, ¿no cree usted?
Códigos de expresión
Para indicar un tono fuerte de voz se usan las mayúsculas. Pero hay que emplearlas sólo cuando
queremos enfatizar un punto en forma positiva.
Así como las mayúsculas, los asteriscos se usan para destacar una palabra o darle una inflexión. Por
ejemplo: usemos las mayúsculas sólo para enfatizar algo *realmente* importante. También se
puede poner una _raya_ antes_ y después_ de la palabra, como para subrayarla.
Se han creado algunos símbolos o iconos que expresan emociones, como una carita de sonrisa que
se hace así: :-), y que indica buen humor, buena disposición o una risita sarcástica. Cuando la carita
se hace con el paréntesis al revés: :-( , nos da la idea de que la persona está de mal humor, molesta
o enojada.
Aunque este nuevo lenguaje se está desarrollando todavía, es importante considerar que los demás
no nos ven ni nos oyen, por lo tanto, estos símbolos son muy útiles, siempre y cuando su uso no se
exagere.
No cabe duda de que hoy nos podemos comunicar con todo el mundo a través de las
computadoras... sin embargo, se ha comprobado que el aprendizaje más importante, la verdadera
comunicación y la sabiduría del mundo, se transmiten leyendo, conversando y conociendo
físicamente a las personas.
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CAPITULO 4
¡Cumpla sus promesas!
Sé lento para prometer, sé rápido para ejecutar.
Proverbio persa
¿Cumple usted sus promesas? “Te lo envío mañana”, “No lo compres, yo te lo regalo”, “Se lo tengo
listo para el sábado”, “Te pago el martes”, “Te prometo que no lo vuelvo a hacer”, “Yo te hablo...”
Con qué facilidad prometemos cosas que la mayoría de las veces no cumplimos.
La verdad es que no le tenemos mucho respeto a las palabras. En muchas ocasiones, cuando
alguien nos promete una cosa, ¿acaso no estamos seguros de que no cumplirá su palabra?
Se trata de un estilo de educación mexicana que desafortunadamente se está haciendo cultura, y
sin percatamos se lo estamos transmitiendo a nuestros hijos; sólo basta ser un poco observadores y
escuchar a nuestro alrededor, desde el plomero hasta un político en campaña. Todos prometemos
cosas y tenemos en nuestras manos una herramienta poderosísima que se llama credibilidad. Si
estuviéramos conscientes de que nuestra reputación depende en gran medida de ir cumpliendo
poco a poco y una por una de nuestras promesas, quizá no prometeríamos con tanta facilidad.
En el entorno familiar, ¿ha prometido a su hijo traerle algo de un viaje de negocios y se le ha
olvidado? ¿Recuerda su cara cuando le ha dicho que se le olvidó? ¿Se acuerda de la reacción de
cualquier otra persona cuando no le cumplió lo prometido? La decepción que causamos así en los
demás disminuye nuestra imagen ante ellos, y eso sin tomar en cuenta todas las complicaciones
que provoca no realizar lo que prometemos, ya que es posible que el otro contara ya con ello,
organizando su día, sus planes o su vida.
Una persona que es capaz de cumplir sus promesas se convierte a los ojos de los demás en alguien
respetado y admirado y no sólo hay que cumplir las grandes promesas, sino las pequeñas y
cotidianas también, como llegar a un sitio a determinada hora: ser puntuales es cumplir una
promesa.
En ventas, no hay palabras más poderosas y más recurrentes que “le prometo”. Emplearlas es un
arma de dos filos, ya que cuando prometemos algo es como un contrato, donde estamos firmando
nuestro nombre sobre la raya. Y más nos vale cumplirlo, ya que va de por medio el éxito de nuestra
carrera.
Si somos el comprador, escuchar “le prometo” puede ser algo peligroso, ya que es una frase que
apela a nuestra conciencia y provoca que confiemos en lo dicho...
Cuando una persona cumple lo que promete, el beneficio no sólo es inmediato, sino a largo plazo,
en su credibilidad y profesionalismo.
Si en la primera oportunidad que se nos da no cumplimos, no tendremos otra oportunidad de
prometerle a esa misma persona nada más. Por eso, no hay que prometer rosas si no podemos
enviarlas. Así que primero pensemos bien en qué es lo que vamos a ofrecer, antes de abrir la boca y
comprometernos.
Si sentimos que se va a romper una promesa por algo inesperado, hay que avisar a la persona con
una llamada, una carta o una visita personal.
A veces las promesas más importantes que hacemos y rompemos, son las que nos planteamos a
nosotros mismos: esas promesas de bajar de peso, de mejorar nuestro carácter, de aprender un
idioma, etcétera. Y de igual manera, si no las cumplimos, nuestra imagen se va disminuyendo
paulatinamente ante nosotros mismos.
Por todo esto, esforcémonos a toda costa en cumplir lo que ofrecemos.
En el trabajo, qué maravilla es trabajar con ese tipo de personas que nos dice: Te entregaré este
documento mañana, y que sin importar por lo que tuvo que pasar, o lo que tuvo que hacer, de
verdad cumple su promesa. Ellas son lo más valioso que una empresa puede tener. Será más fácil
cumplir las promesas a los demás, si primero cumplimos las que hacemos a nosotros mismos, ¿no
cree usted?
101

CAPÍTULO 5
“Los chismes de la oficina”
Yo me he arrepentido muchas veces de haber hablado; de haber callado, nunca.
Xenócrates
En todas las compañías grandes o pequeñas, existe un medio informal de comunicación, que podría
denominarse como “Radio Pasillo” nunca falta los “rumorólogos”, que se encargan de difundir toda
clase de noticias internas, falsas o verdaderas, a sus compañeros. Es ahí donde uno realmente se
entera de lo que sucede en la empresa... planes de gerencia, relaciones amorosas, posibles
promociones o despidos, etc. En todas las empresas se acontece este fenómeno; sin embargo, es
más común que se presente en empresas donde la comunicación es escasa o nula.
Es común que se presenten oportunidades de hablar mal de alguien durante un día de trabajo.
Todos, de vez en cuando, hemos caído en la tentación, o hemos permitido que alguien lo haga
frente a nosotros. Quiero pensar que esto es humano y hasta cierto punto normal. Mientras este
tipo de rumores no hieran, agredan o pongan en entredicho la integridad o carrera profesional de
una persona, no pasan de ser comentarios pasajeros. Sin embargo, hay que evitar ambas cosas si
no queremos pertenecer al club de los “chismosos”.
No se crea que se necesite mucho para pertenecer a ese gremio. El simple hecho de participar,
apoyar, reforzar o añadir cualquier comentario a una conversación tipo “chisme” nos convierte en
miembros inmediatos.
Hay tres clases de chismes:
 El inofensivo, como cuando algo inesperado o divertido le sucede a alguien de la oficina, algunos
ejemplos: “¿Qué crees? Al señor Rodríguez se le atoró la corbata en el portafolio y cuando se
levantó, el portafolio le quedo colgando”, o “Carlos se va a casar con Lety”, “A Paty la
promovieron”, etcétera.
 El popular, cuando se comenta algo de dominio público, como las aventuras amorosas de
Clinton, o si una artista se divorció, se operó, vive con un hombre más joven que ella, etcétera.
Esta clase de chisme es inofensivo y entretenido; sin embargo no hay que abusar de él, ya que
corremos el riesgo de que nos tachen de superficiales o de poco inteligentes.
 El ofensivo, cuando se habla de la vida personal, privada o financiera de una persona. Es cruel y
destructivo, y puede acabar con carreras, relaciones personales y futuras esperanzas. Quizá lo
que se comenta de una persona sea cierto, pero quizá es falso. Al repetirlo podemos estar
contribuyendo a derruir su vida. Evitemos participar en él. Cuando una persona interrumpe
diplomáticamente la narración de un chisme ofensivo, está mostrando sus cualidades de
liderazgo. Dígame ¿cuándo ha visto a un ejecutivo o una ejecutiva importante involucrarse en
chismes? Por lo general nunca, porque no tienen tiempo para ello, y se encuentran en otro nivel
mental. A pesar de ello, es muy característico de las personas sin quehacer o con algún tipo de
complejos.
También hay que ser muy cuidadosos con la información que se reciba de algún superior. No la
repita. Si su superior se entera de que divulgó lo comentado confidencialmente puede usted
despedir se de sus posibilidades de ser promovido. Recuerde: si es leal al ausente siempre será
confiable.
Si alguien le viene a contar un chisme, hay varias formas diplomáticas de desanimarlo:
 Puede decirle: “Mira, creo que no hay manera de comprobar eso. A lo mejor no es cierto”, o
“Creo que no estás siendo justo”, o “Yo no le doy importancia a esas cosas. Cambiemos de
tema...” Si la persona es inteligente, se dará cuenta y sabrá que a usted no le interesa este tipo
de conversaciones. Si persiste, tendrá que ser un poco más enfático.
 Otra forma es introducir súbitamente un tema de conversación que distraiga la atención de
todos. Créame, la gente se dará cuenta de ello, y lo respetará.
Gánese la reputación de que usted no acepta ni dice chismes. Hable acerca del éxito de las
personas, no de sus fracasos. Hable de cómo han mejorado, no de sus padecimientos; hable de su
102

buena suerte, no de sus tragedias. A todos nos gusta la compañía de personas cuya conversación se
mantiene en un tono positivo, optimista, alegre. Qué refrescantes y estimulantes son para el ánimo
las buenas noticias que escuchamos acerca de amigos o parientes, sobre logros científicos, de
mejoras en nuestra ciudad, etcétera. En verdad nos hacen sentirnos mejor.
No se convierta en la clase de persona cuya diversión (si es que se puede llamar así) es hablar
siempre mal de los demás, o criticar. No sé si lo hacen como una manera de llamar la atención, de
hacerse interesantes, o de escudarse detrás de los demás para no exponer su pobre condición. Pero
lo que es obvio es que lejos de obtener lo anterior, consiguen tener muy mala fama, y al final todo
mundo les huye.
Pensemos dos veces antes de abrir la boca, y mejor pongamos en práctica esta otra frase que dice:
“Si no puedes hablar bien de alguien, mejor cállate”.
103

CAPÍTULO 6
Los cinco tipos de “jefe” y cómo tratarlos
La amabilidad es la única manera de conquistar a los demás.
Proverbio
El concepto de “jefe” está cambiando. Pero bien sabemos que cuando tenemos que lidiar con
alguno de ellos, ya sea hombre o mujer, dependemos de nuestra inteligencia y habilidad para
capotearlos y sobre todo cual lince, captar el humor con el que llegan. ¿Cómo es su jefe? O bien, si
es usted el que está en un puesto de dirección, se ha preguntado: “¿Qué tipo de jefe soy?”
El papá o mamá
Les gusta ser protectores de sus empleados y, sobre todo, sentirse indispensables. Podemos hacer
con ellos cualquier cosa, me nos poner en duda su autoridad. Si así sucede, nos la hacen sentir de
una manera no muy amable. Adoran cuando nos acercamos a pedirles un consejo, sin embargo,
detestan no ser tomados en cuenta. Creen que sus empleados los estiman mucho, y
frecuentemente así es.
Consideran y tratan a sus colaboradores como a sus hijos. Es muy agradable trabajar para este tipo
de jefes; sin embargo, si usted aspira a progresar y a ascender de puesto bajo su mando, le sugiero
cambie de área o de trabajo.
El jefe o jefa de pandilla
Ellos son modernos e hiperactivos. Siempre buscan, junto con su equipo, ganar. Aparentan escuchar
a la gente, pero no siempre entienden bien las cosas, ya que nunca tienen tiempo para profundizar.
Saben bien a dónde se dirigen. Detestan a las personas lentas y las hacen a un lado en cuanto
pueden. Les encanta la competencia, la adrenalina y el riesgo, y los asumen, tanto para ellos como
para quienes trabajan con ellos.
Si usted les es fiel, eficiente y trabajador, irá con ellos al fin del mundo. Si puede soportar sus
cambios frecuentes de humor, ya que alternan el encanto con la depresión, su carrera está
asegurada. Si se mantiene alerta en el fondo y tranquilo en el exterior, se convertirá en alguien
indispensable para ellos.
Pero si no se siente bien con ese ritmo, cambie de tren.
El dictador o la dictadora
Son muy formales y poco sociables. Son rígidos y desconfían de todo el mundo. La disciplina es su
filosofía máxima. Delegan muy poco su autoridad. Guardan celosamente el control de todo. Por lo
general no son muy abiertos a las nuevas ideas. Se comunican con su gente a través de “memos”.
Entre menos seguros de sí mismos se sienten, más autoritarios son, y eso puede ser peligroso.
Para vivir en paz con ellos déles por su lado, respete las formas y no los contradiga. En caso de
recibir una orden absurda, acátela, es inútil discutir. Espere la contraorden.
Nunca los ataque de frente. Guarde la calma. Quizá se jubilen o los jubilen pronto.
El compañero o la compañera
Son muy simpáticos, y no son creídos. Ejercen poco la autoridad y quieren ser cómplices de sus
subordinados. Les gusta que los quieran. Buscan la concertación y el acuerdo de todos, pero en
realidad toman las decisiones solos. No siempre asumen sus responsabilidades y evitan tomar
partido.
Son agradables para convivir con ellos, pero poco efectivos en caso de emergencia. Es necesario
ganar su amistad desde el principio, sin embargo hay que ser prudentes, y no contradecirlos de
golpe. Son fáciles de manipular, y por lo mismo de desestabilizar. Así que tenga cuidado con ellos y
no se confíe.
El ambicioso o la ambiciosa
104

Sólo tienen una cosa en la mente: la estrategia personal para ascender en su carrera profesional, y
planean de qué manera su equipo les puede servir para lograrlo. Delegan poco su autoridad, para
poder atribuirse el éxito de sus subordinados, más no lo suficiente para culparlos en caso de
fracaso. Son por lo general muy amables pero profundamente indiferentes a lo que les suceda a los
demás.
Para enfrentarse a este tipo de personas hay que emplear mucho tacto e inteligencia, porque está
usted en terreno peligroso.
Sin importar que tipo de jefe es usted o con cuál tenga que lidiar, no olvidemos que todos tenemos
cualidades y defectos, y que ayudar a crecer a las personas para quienes colaboramos o a quienes
colaboran con nosotros, es una manera de lograr nuestro crecimiento personal.
105

CAPITULO 7
Acoso sexual
El coraje es la más estimada de las cualidades humanas, ya que es la que garantiza todas las
demás.
Winston Churchill
A las mujeres, en ocasiones los hombres de alguna manera nos coquetean. Una mirada, un piropo,
una invitación, una flor enviada ya sea caminando por la calle, en una fiesta, o cuando estamos
comiendo en un restaurante. Esto en el fondo nos divierte, nos halaga o nos levanta el ánimo, y por
lo general no percibimos estos actos como amenazantes. Sabemos que, dado el momento, siempre
tenemos la oportunidad de retirarnos del lugar.
Sin embargo, cuando esto sucede en la oficina, el asunto es muy diferente, considerando que
tenemos que acudir ahí diariamente. Lo que nos puede parecer divertido en un momento dado se
convierte en una amenaza permanente, en una sensación de impotencia, coraje y hasta
humillación. Ya que las miradas, las palabras y el contacto físico pueden suceder hoy, mañana, la
próxima semana.
¿Cómo se inicia el acoso sexual?
Existen dos formas principales:
a) Todavía existen, por desgracia, hombres que asumen que tener un puesto de autoridad y poder
les da derecho a intentar todo tipo de intentos de seducción hacia sus empleadas. Muchos de
ellos lo hacen de tal manera que no se les puede comprobar nada. A pesar de ello, la mujer
reconoce en cada forma de acercamiento la insinuación.
Existen otros hombres, peores aun, que a través de la fuerza, la amenaza y el chantaje pretenden
someter a una empleada a sus caprichos. A ésos los deberían descuartizar vivos.
b) Hay que ser honestas y reconocer que una forma determinada de vestir, de hablar o de caminar,
provoca en el hombre una reacción que quizá conscientemente no lo estamos buscando, así
como tampoco podemos medir las consecuencias que pueda tener.
“Con frecuencia hay un sentido de ambivalencia”, dice la psicóloga Eleanor Maccoby. “La mujer no
está segura de si quiere atraer al sexo opuesto o simplemente ser su colega. Ahí es cuando tiene
problemas.” Un hombre percibe el vestido provocativo y el coqueteo como una invitación para
responder a un nivel no profesional.
Por supuesto, el acoso sexual puede proceder de cualquier persona. Sin embargo, es mucho más
frecuente que se presente de un hombre hacia una mujer.
¿Qué hacer para evitar un acoso sexual?
Al primer indicio de coqueteo, dígale claramente al sujeto en cuestión: No me interesa
De ninguna manera responda a indirectas sexuales ni a chistes. Ni siquiera se ría ligeramente.
No permita que los compañeros de trabajo hablen con usted sobre sus problemas o intereses
sexuales. Ni mucho menos permita que un colega le platique de los aspectos sexuales de su
relación de pareja.
Hay que ser prudentes cuando halagamos a un compañero de trabajo. No tiene nada de malo
decirle: “Qué bien te queda ese color”, o “Me gusta tu nuevo corte de pelo”, pero es completamente
diferente decirle “¡Oooye ese vestido te queda sensacional!” o “¡Qué brazos se te ven con esa
camisa!”
Si es mujer, vista discretamente, evite las prendas muy femeninas, muy escotadas o muy ceñidas al
cuerpo (luego nos quejamos).
Evite el saludo de mucho beso y el contacto físico entre colegas. No sea muy cariñosa con ellos, ya
que, aunque puede esta conducta tener la mejor intención, tal vez no sea recibida de la misma
manera.
106

¿Qué hacer frente a un intento de acoso?


A veces sucede. Durante una fiesta de la compañía o un viaje de negocios, la mujer es
sorpresivamente abordada en forma sexual. Por lo general esto sucede allá por la tercera copa de la
noche. En una forma tranquila, haga saber a la persona que le está faltando al respeto y menciónele
lo que le puede afectar a su carrera que todos se enteren de que no sabe comportarse.
Comente que está segura de que realmente no era su intención hacerlo. Después retírese. Al día
siguiente actúe como si no hubiera pasado nada. Si él continúa insistiendo, trate de usar a su
familia (si es casado) como una arma de defensa. Si no resulta, repórtelo al momento a la dirección.
Es mejor no contar este tipo de incidentes a nadie dentro de la oficina, ya que revelarlo puede
convertirse en un chisme muy dañino que se puede volver en contra de usted, la persona inocente.
Quéjese inmediatamente con un superior. Si el superior es el agresor, acuda a alguien en un puesto
más elevado.
Si es el dueño de la empresa, interpélelo directamente. Si el asunto no mejora, sugiero renunciar
antes de que la situación empeore, ya que por más que necesitemos el trabajo, la humillación no
vale la pena.
Denúncielo a las autoridades o si prefiere renuncie a su trabajo. No vale la pena soportar la
humillación.
107

CAPÍTULO 1
¿Fobia a socializar?
Cada amigo representa un mundo dentro de nosotros, un mundo que posiblemente no nace hasta
que llega, y es a través de este encuentro que nace un nuevo mundo.
Anais Nin
Usted llega a una fiesta, y se encuentra con que todos están elegantísimos, la decoración preciosa,
la comida promete estar buenísima, y lo lógico sería que se sintiera feliz. Pues no es así. En ese
momento le parece una verdadera pesadilla. Todo mundo parece conocerse. Hablan, comentan y se
ríen, mientras que usted está solo sin conocer a nadie y sintiéndose muy mal. De pronto siente el
imperioso deseo de salir huyendo de ahí, y matar a su pareja, amigo o quien lo convenció de asistir.
Sin embargo, su orgullo no se lo permite.
¿Le parece exagerado? Quizá, si usted es de las pocas personas que no se sienten intimidadas por
las reuniones con más de cuatro o seis personas. A la mayoría nos resulta difícil llegar a esa fiesta o
reunión y tener que platicar con absolutos extraños. No sabemos cómo acercarnos y de qué
platicar, y precisamente por sentir ese miedo perdemos grandes oportunidades de conocer y
relacionarnos con ellas.
Por lo general, ante la amenaza de asistir a un evento donde no conocemos a nadie, tenemos dos
alternativas; la primera, no ir, dando el pretexto más inverosímil que encontremos, la segunda es, si
asistimos, no desprendernos de nuestro amigo, pareja, primo o quien sea, perdiendo también la
oportunidad de conocer a las demás personas y enriquecernos con su trato.
Si usted tiene fobia de relacionarse, no se preocupe: comparte estos sentimientos con más gente de
la que se imagina. Contrario a lo que cree, esta fobia puede ser superada. Poder conversar con todo
mundo, no sentirse intimidado al entrar a una reunión llena de gente desconocida, es una habilidad
que todos podemos aprender.
Lo primero que debe tener en mente es que no debe sentir pánico. Relájese. Recuerde que, en
realidad, todos están demasiado preocupados por sí mismos, y lo más probable es que nadie lo esté
viendo. Además se trata de pasar un buen rato y divertirse.
Alguno de los consejos que da Jeanne Martinet en su libro “El arte de socializar” son:
1. Fingir. Actúe como si fuera la persona más tranquila del mundo, cómo si tuviera un total control
de la situación. Se sorprendería si supiera la eficacia de esta actitud. ¿Se acuerda de cuando
éramos chicos, que contábamos historias de terror para asustar a los amigos, y al final de la
noche, los espantados éramos nosotros?
Así, finja ser el más contento, confiado y seguro de sí mismo, aunque sea por diez minutos. Le
aseguro que algo mágico le sucederá: de pronto usted se va a sentir tranquilo y se sorprenderá de
la respuesta de la gente.
La verdad es que a nadie le gusta relacionarse con una persona insegura. Así es que respire hondo,
recurra a sus dotes histriónicas, y verá que al cabo de un rato, ya no es una actuación.
En esos primeros minutos, lo importante es la imagen que proyecte, no lo que en realidad sienta.
Si la reunión lo presiona mucho, porque está llena de celebridades, banqueros o artistas, o porque
usted no conozca a nadie, y se siente como si una secretaria se hubiera equivocado al incluir su
nombre en la lista de invitados, o bien porque todos van mejor arreglados que usted, no se
preocupe. Puede recurrir a las siguientes técnicas:
2. Imaginar. Al entrar al salón, piense que todo mundo (excepto usted) esta en ropa interior. La
gente se preguntara por qué tiene esa sonrisa socarrona en la cara. (Por favor, trate de que la
sonrisa se vea amable.)
3. Acercarse. Detecte a un grupo más o menos grande de personas e incorpórese a él. Observe las
distintas personalidades. En general, entre más grande es el grupo son mejores las opciones, y
las probabilidades de que se hagan silencios mortales disminuyen. Decida con quién se
identifica más y escoja una buena frase de entrada.
108

No se trata de que estemos promoviendo la falsedad: estas tácticas son para salir de esos
momentos en los que nos sentimos intimidados. Simplemente son útiles para superarlos.
En pocas palabras, no se dé por vencido y recuerde algo importante: el 90 por ciento de las
personas sufren su misma “fobia a socializar”, así que usted no está solo.
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CAPÍTULO 2
Una invitación
La hospitalidad es una forma de oración.
El Talmud
Nos gusta recibir invitaciones. Nos hacen sentir importantes, aunque decidamos no asistir a todas.
Invitaciones a un cocktail, a una cena formal o a tomar un café con amigos. De alguna manera esto
nos reafirma el sentido de pertenencia y esa urgencia de sentir nos aceptados y queridos por los
demás.
Cuando alguien nos invita a su casa por lo general tendrá mucho trabajo y como invitados también
tenemos una responsabilidad: contribuir positivamente al éxito de la reunión.
Cuando nos inviten
 Siempre hay que confirmar. Ya sea que vamos a asistir o no, los anfitriones nos agradecerán
infinitamente que llamemos por teléfono. Para ellos es muy importante saber cuántas personas
van a asistir a la reunión.
 Nunca debemos preguntar “¿Quién más va a ir?” Porque damos la impresión de que es lo que
más nos importa.
 Tampoco hay que preguntar: “¿Puedo llevar a mis hijos?” Si la persona no lo especificó, es lógico
que no sean requeridos, y pone en un enorme aprieto a los anfitriones.
 Si tenemos alguna duda acerca de la forma en que debemos ir vestidos, podemos llamar con
toda confianza y preguntar. Sobre todo si el evento es en una ciudad que no es la nuestra, y
desconocemos el protocolo.
 Es una cortesía ser puntuales, aunque debemos verificar las costumbres de cada lugar, ya que
aquí en la ciudad de México, si nos citan a una cena a las 8:00 p.m. significa llegar a las 9:00.
Al llegar
 Cuando lleguemos, es importante reflejar que estamos contentos de estar ahí, pero no de forma
exagerada. Si comentamos doscientas veces que todo nos parece “divino o maravilloso”, la
casa, las fotos de sus hijos, el vestido de la anfitriona, el color del sillón, etc., puede sonar falso o
parecer que no nos invitan muy seguido a otras casas.
 No es conveniente aceptar una bebida, antes de haber encontrado a los anfitriones para
saludarlos. Simplemente no es cortés.
 Siempre tengamos alguna atención con quienes nos invitan, ya sea que enviemos unas flores,
unos chocolates, un libro, etc., para mostrar nuestro agradecimiento.
 Cuando la señora de la casa dice “Por favor pasemos al comedor” no nos quedemos horas
platicando como si nadie nos hubiera llamado, la cena se enfría, los tiempos en la cocina se
atrasan y la pobre anfitriona sufre.
En la mesa
 Si la cena es formal, hay que dejar las copas sin terminar en la sala, ya que el vino es lo
importante en la comida. Sólo lo podemos hacer cuando estamos informalmente con los amigos.
 Lo correcto es que los hombres se queden parados hasta que la anfitriona se siente, y el más
próximo a ella le debe ayudar con su silla.
 En la mesa, no sólo nos dediquemos a comer, platiquemos de cosas agradables, simpáticas, y
evitemos los temas negativos, como asaltos, secuestros o enfermedades. (Hay quien dice que
en esta ciudad de México, la regla actual es platicar sólo un asalto por persona y nada más.)
Recordemos que para toda la gente, la persona más importante es uno mismo.
 No acaparemos a una persona. Es muy importante platicar con ambos vecinos. Un amigo
conocedor del protocolo internacional, me platicó que cuando la Reina Isabel se sienta a la
110

mesa, se les advierte a cada vecino que durante el primer plato platicará con el de la derecha y
en el segundo con el de la izquierda. Así que ya sabe.
 Cuando terminemos de cenar, es mejor esperar unos 45 minutos antes de despedirnos, de otra
manera da la impresión de que no estuvimos a gusto.
 La buena impresión de un invitado se puede ir abajo, si nos quedamos horas platicando a la
salida. El pobre anfitrión no puede estar ni con el resto de los invitados, ni en última instancia en
su cama.
Si queremos seguir recibiendo invitaciones, es importante que observemos estos pequeños detalles,
ya que como dice el proverbio persa: “Un invitado amable es dos veces bienvenido”.
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CAPÍTULO 3
“Cómo manejar los dilemas en la mesa...”
Una cara sonriente es la mitad de la comida.
Proverbio latviano
Lo invitan a una cena, ya sea el director de su compañía, el hombre o la mujer de sus sueños, o la
futura suegra. Está un poco tenso, ya que quiere quedar muy bien. Usted se arregla lo mejor
posible, se esmera en hacer una conversación interesante y esboza su mejor sonrisa. Llega el
momento de sentarse a la mesa, y usted empieza a conducirse de lo más apropiadamente. Todo
marcha sobre ruedas.
De pronto... le sucede uno o varios de los siguientes casos:
a) Tira la copa de vino tinto y se hace una mancha enorme en el mantel, ¿qué hacer? Después de
que se recupere del bochorno, además de darle una sincera disculpa a la anfitriona, hay que
actuar de inmediato. Pregúntele si puede ir a la cocina por algo para limpiar, a lo cual ella lo
puede acompañar o puede pedirle que se quede en su asiento, diciendo “no pasa nada, yo me
encargo” si es así quédese sentado. Si la mancha es enorme, cúbrala con una servilleta limpia
para que no resalte cuando los comensales lo volteen a ver.
Sin hacer mayor escándalo, hay que disculparse con los comensales por haber interrumpido la
armonía; y si puede haga algún comentario gracioso para que todos se rían y se relajen regresando
a un nuevo tema de conversación. Un fino detalle sería ofrecerse mandarlo a la tintorería al día
siguiente.
b) Si de pronto siente que trae los dientes decorados con algo de lo que comió, trate de no hablar
mucho, por supuesto no hay que usar el palillo de dientes aunque sintamos tener un camión
atorado, y mucho menos tratar de hacerlo con el dedo. Tratemos de tomar un poco de agua
para ayudar la situación, o de plano es mejor disculparse y levantarse para enjuagarnos muy
bien en el baño.
c) ¿Qué hacer cuando de pronto vemos salir de la ensalada a un lindo animalito? ¿O detectamos un
pelo en la sopa? ¡Qué horror! Primero, no lo apunte con el dedo exclamando repulsión, ya que le
arruinará la comida al resto de los comensales. Quítelo disimuladamente con su servilleta o la
cuchara sin decir nada, tírelo; y si no le queda más remedio, siga comiendo como si nada.
d) Si la anfitriona le sirve algo que verdaderamente no le gusta, como mollejas, hígado o algo así,
no lo exprese abiertamente, sólo déjelo sobre el plato, extiéndalo un poco con el tenedor, quizá
nadie lo note. Si le dicen: “No has probado el pescado”, es mejor contestar que no tiene hambre
a “Odio el pescado”.
e) De repente siente que va a morir de asfixia por un bocado atorado. Éste es un momento donde
debemos ignorar cualquier tipo de protocolo. Ya que una vez me tocó ver un caso donde por no
perder la compostura la persona casi se ahoga. Levántese y tosa fuertemente. Si notamos que
esto le sucede al vecino de la mesa, lo mejor en estos casos es levantar a la persona y abrazarla
por la espalda apretando fuertemente a la altura del diafragma para que salga el bocado.
f) En un cocktail se muere de hambre mientras que está platicando con esta persona que le
interesa quedar bien. Con la mano derecha sostiene una copa, y con la mano izquierda toma
una enorme tostada que pasan como botana llena de lechuga, queso, frijoles, etc. Usted la
muerde, y ésta se parte en cuatro. ¿¡Le ha pasado!? A mí sí. En estos casos, lo mejor es dejar la
copa a un lado antes de escoger el canapé, para así poder tomarlo con las dos manos.
Durante un cocktail constantemente estamos saludando a las personas, si damos la mano llena de
mayonesa o dip de queso, la gente no estará muy contenta de saludarnos, así que la servilleta es
indispensable.
Si reflexionamos un poco, los accidentes son inevitables y a todos nos pasan. Sin embargo, la mejor
forma de reaccionar a ellos es metiéndole un poco de humor, y continuar como si nada hubiera
sucedido. ¿No cree usted?
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CAPÍTULO 4
Alimentos difíciles
No hay hombre que se sienta solo comiendo espagueti —requiere mucha atención.
Christopher Morely
A veces cuando mejor quiere uno quedar, nos llevan a la mesa alimentos que son complicados de
comer o difíciles de manejar. Uno trata de seguir la conversación como si nada, pero lo cierto es que
nos provocan una buena dosis de estrés.
¿Qué hacer con algunos de ellos?
¿Le ha pasado que intenta introducirse a la boca un tenedor con largas tiras de espaguetti , fetuccini
o linguini, y le queda colgando de la boca una de ellas, mientras la otra persona sigue platicando?
Eso es lo que llamo estar en un aprieto.
Lo mejor es pinchar unas cuatro o cinco tiras con el tenedor en forma vertical y enredarlas en él,
hasta que sienta que se lo puede llevar a la boca sin problema. También puede ayudarse con la
cuchara sopera que tendrá de su lado izquierdo, aunque los italianos lo consideran de principiante
hacerlo, y peor aún cortar la pasta. Un consejo: déjela reposar un poco antes de que se dé la
quemada de su vida al intentar comer una gran porción.
¿Qué tal cuando morimos de hambre y nos presentan a la mesa una mini ave a la cual se le puede
comer exactamente nada? Trate de sacarle lo más que pueda con cuchillo y tenedor si la situación
es muy formal, al salir de ahí vaya a comerse unos tacos, si no lo es tanto, pregunte a su anfitrión si
puede continuar con los dedos. Ahora que si la pieza es de pavo, no la tome con las manos, ya que
parecerá vikingo.
Perseguir los chícharos con el tenedor o tratar de pincharlos sin que se escapen, no es cosa fácil. Si
come al estilo “europeo” (tenedor del lado izquierdo y cuchillo del lado derecho todo el tiempo)
suba los chícharos al tenedor con ayuda del cuchillo. Si come al estilo “americano” (cambiando el
tenedor de la mano izquierda a la derecha, después de cortar los alimentos), tome un pedazo de
pan con la izquierda y empuje los chícharos hacia el tenedor.
Estará de acuerdo conmigo que comer una langosta en la playa con los dedos y partir las tenazas
con una piedra es muy disfrutable, pero en una comida muy formal es mejor comer sólo la parte
carnosa y olvidarnos de lo demás. Si no es tan formal, podemos partir las patas principales con
pinzas, o bien pedirle al mesero que lo haga y comerlas con un tenedor chiquito.
¿Qué tal cuando la plática está un poco tensa y le traen un emparedado de tres pisos, o una
hamburguesa llena de salsas, jitomates, cebollas resbaladizas y usted, a “ojo de buen cubero”,
calcula que no le va a caber en la boca? El darle una gran mordida no es lo ideal, ya que lo más
probable es que se le deshaga todo, además de que no son muy atractivas unas mejillas infladas de
comida. Pártalo hasta que le queden porciones razonables, o dele pequeñas mordidas, además de
acercarse diez servilletas.
Las pizzas fueron hechas para comerse con las manos, así que donde se la sirvan no dude en
hacerlo. Lo mismo sucede con los tacos, a menos que estén bañados de alguna salsa.
Si va a comer espárragos con la mano (lo cual está bien, siempre y cuando no tengan salsa encima),
revise primero que estén duritos, ya que si están muy cocidos, al tomarlos se doblan y el jugo puede
manchar la ropa. Si los siente fibrosos, cómase sólo la mitad.
Cuando le toque enfrentarse a una alcachofa, deténgala con una mano, mientras que con la otra
desprenda, una a una, las hojas. Los restos, acomódelos uniformemente alrededor del plato. El
corazón se parte con cuchillo y tenedor.
Cuando coma aceitunas, retire el huesito de la boca con el tenedor y póngalo en el plato de pan: no
lo haga con los dedos, tomando en cuenta que nos vamos a despedir de los acompañantes de
mano. Lo mismo sucede con las frutas de semilla pequeña.
Si le presentan en un restaurante un pescado completo con cabeza, ojos, piel, etcétera, y usted lo
quiere disfrutar sin que éste se le quede viendo, pídale al mesero que se lo limpie. Si se encuentra
113

en una casa, pida un plato donde pueda poner el esqueleto y la cabeza aparte. Si de pronto siente
alguna espina en la boca, póngala con toda naturalidad en el tenedor.
Cuando mejor queremos quedar, hay que comer despacio, limpiarnos la boca con frecuencia, y lo
más importante, reírnos de nosotros mismos cuando algo no sale bien.
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CAPÍTULO 5
Fumar, ¿un placer?
La primera riqueza es la salud.
Ralph Waldo Emerson
Qué atractivo es lo prohibido. Encerrarnos a fumar con un amigo en el baño cuando tenemos doce
años, para investigar qué se siente, a qué sabe el cigarro o qué sensación produce, es algo que casi
todos hicimos. Un poco más grandes, fumamos para sentirnos aceptados y reconocidos como parte
de un grupo, y sobre todo, para mostrarnos más seguros frente al sexo opuesto.
Fumar cuando se está joven hace sentir a las personas que pertenecen al mundo de los grandes,
actitud muy explotada por los me dios de comunicación.
En películas o telenovelas se hace creer que fumar es propio de personas adultas, con gran
personalidad, audaces, con atractivo sexual, dinero, éxito, etcétera.
¿Quién en la adolescencia no quiere ser y sentirse todo eso? En el fondo estamos llenos de
inseguridades, por lo tanto fumamos para sentirnos identificados con personas de éxito y sustituir
nuestras carencias. O bien fumamos como una muestra de rebeldía ante la autoridad, con el objeto
de llamar la atención.
Si además, una persona cercana que admiramos fuma, y el acceso a los cigarros es fácil, nos
provoca un deseo de imitación.
Una vez adultos, muy pocas personas pueden explicar claramente los motivos por los cuales fuman.
Algunos dicen que por hábito, otros porque les gusta, otros porque lo necesitan y otros más
mencionan no saber por qué.
“El tabaquismo”, según la doctora Carmen Gutiérrez de Velasco, directora de la Clínica contra el
Tabaquismo, en México, “es una adicción, tan severa como la adicción a la heroína, cocaína,
marihuana o el alcohol.
“Tres de cada cuatro severos fumadores”, —nos dice— “han intentado dejar el cigarro alguna vez
en su vida por sí solos; sin embargo, sólo el 15% de ellos lo logran antes de los 60 años.”
Podemos concluir que muchas veces la gente fuma no porque quiere, sino porque no puede
abandonar el hábito.
Hay, según la doctora Gutiérrez, siete motivos por los que las personas siguen fumando:
Imagen. Son fumadores sociales. Utilizan el valor simbólico o psicológico del hecho de fumar para
crear una imagen de intelectualidad, precocidad, sensualidad o sofisticación.
Ritual. La forma de encender el cigarro, la sensación de hacer aros con el humo, el gusto táctil de
tomar la cajetilla, la forma de tomar el cigarro, el olor, el sabor, etcétera, todo eso les procura
sensaciones placenteras.
Placer. Es el motivo más común. Fuman en periodos de descanso y relajamiento. Consumen menos
de veinte cigarros al día.
Relajarse. En estados de tensión y ansiedad. Lo logran dando bocanadas muy continuas, ya que un
alto nivel de nicotina en la sangre produce un efecto tranquilizador.
Estimularse. Cuando se está ocupado y activo, por lo general en tareas monótonas. Estas personas
fuman para evitar la fatiga. Las inhalaciones de cada bocanada son menos continuas, ya que la
nicotina, en niveles bajos en la sangre, estimula.
Adicción a la nicotina. A los 20 o 30 minutos de no fumar, experimentan síntomas de depresión,
irritabilidad, etcétera. Su organismo ya se acostumbró y demanda cierta cantidad de droga. Fuman
más de veinte cigarros al día.
El automático. Fuma un cigarro tras otro. Éste es un fumador voraz, que se encuentra a sí mismo
prendiendo un cigarro con el fuego del anterior. Fuma entre tres y cinco cajetillas diarias.
115

Si usted está dentro de alguna de estas categorías, ojalá pronto deje de fumar. Mientras tanto, es
un buen detalle de cortesía preguntar si no es molesto prender un cigarro; en caso de que así sea,
es al fumador al que le toca ceder. Si no ve ceniceros alrededor, mejor ni pregunte. No fume en la
mesa mientras alguien siga comiendo, y tampoco cuando haya un bebé o un niño pequeño en el
cuarto.
Cuide sus cenizas, y exhale el humo en dirección opuesta a las personas.
He aquí algunas herramientas que facilitan el dejar de fumar:
1. Deshágase de todos los cigarros, cerillos, ceniceros y encendedores.
2. Piense en las sensaciones negativas que le daba el fumar. (Sensación de falta de aire al subir
escaleras, por ejemplo.)
3. Respire profundamente cada vez que sienta deseos de fumar.
4. Haga ejercicio.
5. Comprométase públicamente con sus amigos y compañeros, comunicándoles su deseo de dejar
de fumar.
6. Asista a lugares donde está prohibido fumar: cine, teatros, museos, etcétera.
7. Mantenga su mente y manos ocupadas. Lea.
8. Cepille sus dientes con frecuencia.
9. Tome jugos de cítricos.
10. Evite temporalmente reuniones sociales, que lo estimulan a fumar.
Si de jóvenes fuéramos conscientes de que miles de personas mueren a diario por enfermedades
relacionadas con el tabaco, y de que el humo del mismo contiene 4 000 sustancias tóxicas, quizá no
insistiríamos tanto en aprender a fumar.
116

CAPÍTULO 6
¿Es usted un buen anfitrión?
La decoración de una casa son los amigos quienes la frecuentan.
Proverbio persa
¡Qué a gusto estuvimos en casa de los Velasco! Invariablemente mi esposo y yo comentamos esto
cuando salimos de su casa. Cada vez que nos invitan, ya sea a tomar una taza de café, una copa en
la madrugada o una cena formal, sabemos de antemano lo bien que la vamos a pasar, lo agradable
que vamos a platicar y lo rico que vamos a comer.
Hay quienes saben ser excelentes anfitriones cuando invitan a su casa. Washington Irving define al
buen anfitrión como alguien con “Una emanación del corazón, difícil de describir, pero que
inmediatamente hace que el extraño se sienta acogido”.
¿Qué se necesita para lograrlo? ¿Una fortuna? ¿Una gran casa?
No, es mucho más sencillo. Aunque la comida, el vino y el arreglo de la mesa son ingredientes
básicos para el éxito de una fiesta, hay dos detalles indispensables: haga sentir importantes a sus
invitados y pro cure una conversación amena.
La realidad es que a veces vemos como algo muy difícil recibir en casa, a pesar de lo bien que la
pasamos con los amigos. Ponemos un sinnúmero de pretextos como: “Mi departamento es muy
chico”, “No soy buena para cocinar”, “Estoy muy ocupado(a)”. Sin embargo, la satisfacción personal
después de haber recibido en casa sobre- pasa todo. Ese esfuerzo por hacer sentir bien al otro nos
regresa multiplicado.
No hay pretextos. Cualquier departamento, por pequeño que sea, nos permite invitar a una pareja o
dos, ya sea que se sienten en el tapete o en sillones confortables. De hecho un presupuesto grande
no garantiza el éxito de la reunión; en ocasiones, puede tener el efecto contrario. Puede hacer sentir
apabullados a los invitados, pensando que nunca podrán corresponder. En cuanto a la comida,
muchas veces lo hecho en casa, por sencillo que sea, si está bien presentado y se ve el toque
personal de quien lo preparó, puede ser un agasajo.
Detalles que lo harán un buen anfitrión:
1. La forma de invitar es muy importante, ya que marca el tono del evento. Hágalo a través de una
tarjeta ingeniosa, por lo menos ocho días antes si el evento no es formal, ya sea impresa o
escrita a mano. Quizá una tarjeta muy elegante enviada un mes antes es lo adecuado, o
simplemente una llamada telefónica llena de entusiasmo y calidez. Lo importante es anticipar
mentalmente al invitado que la fiesta va a estar muy buena, y que se le espera con gusto.
2. Invite a gente que tenga algo en común: intereses, gustos y niveles de inteligencia similares.
Aunque el número de invitados varía dependiendo de la ocasión, por experiencia he comprobado
que el número ideal es ocho, para en verdad conocerse mejor. En estas circunstancias:
 La conversación fluye muy bien e invita a que todos participen. En cenas más grandes hay que
poner a la gente por grupitos, y por lo general siempre tenemos la idea de que se están
divirtiendo más en la mesa de junto.
 Si quiere organizar un juego, ya sea de cartas o de otro tipo, ocho es lo ideal, ya que con más
mesas puede parecer que maneja usted un casino.
 El espacio en la cocina por lo común es suficiente, así como la vajilla, los ceniceros de la casa y
el hielo.
 Cuando la noche termina, todos quedan con la sensación de haberse conocido mejor, y de haber
contribuido a la diversión de los otros.
 Los anfitriones no quedan extenuados.
3. Recíbalos calurosamente en la puerta. Procure estar listo a la hora en que los citó, y expréseles
lo contento que está de verlos y tenerlos en su casa.
117

4. Ponga un tema de decoración y comida: mexicana, italiana, española, etcétera. Y procure que
todo gire alrededor de él.
Esto estimula temas de conversación como viajes, noticias y anécdotas. Algo importantísimo: ¡sirva
los alimentos a una hora adecuada! Es horrible que nos inviten a comer, y sirvan la comida a las
cinco de la tarde. Y, por favor, que ésta sea abundante.
5. Toque al son de sus invitados. Que no sea la música la que los ahuyente. Prográmela con
anticipación, considerando la edad de las personas. Si son mayores, por lo general les gusta
recordar lo que hicieron en su juventud, lo que se usaba. La música les provoca nostalgia. Si
usted tiene esta sensibilidad, ¡estarán felices!
No les pase películas familiares, ni les muestre álbumes de fotos y mucho menos ponga a uno de
sus hijos a hacer gracias.
6. Relájese. Esté pendiente de sus invitados, pero sin atormentarlos. No se la pase trabajando todo
el tiempo, recogiendo vasos o limpiando ceniceros. Sólo logrará que se sientan incómodos. Mejor
disfrútelos, y organícese de antemano.
Como anfitriones, contagiamos nuestro estado de ánimo. Si nos vemos cansados, relajados,
aburridos o felices, así lo estarán todos.
Si al final de su reunión, escucha usted frases como: Que bien la pasamos”, “Qué a gusto
estuvimos”, puede usted irse muy satisfecho a descansar sabiendo que fue un excelente anfitrión.
118

CAPÍTULO 7
Algunos “siempre” y “nunca” en la vida cotidiana
El silencio no es tacto, y es el tacto lo que es oro, no el silencio.
Samuel Buttler
La interacción con las demás personas es un elemento indispensable en la vida (a menos que
decidamos convertirnos en ermitaños). Interactuamos todo el día y en todos los lugares, en la
gasolinera, en el taxi, con la familia, el médico, el empleado de la tienda, etcétera.
El ser amables y educados con todos significa tener consideración, respeto, y por qué no, amor por
c prójimo. Cuando usted es así (aun con el desconocido en el teléfono) ese alguien también será
educado y amable con usted. Como resultado, usted y la otra persona se sienten bien consigo
mismos y con los demás, contagiando ese “sentirse bien”
El ser cortés debe ser una actitud permanente y no sólo cuando nos convenga. Por lo tanto, hoy
quiero recordar con usted unos cuantos “siempre” y “nunca” en esto de saber convivir y hacer
sentir bien al otro:
Nunca:
 Hagamos preguntas indiscretas como: “¿Cuánto gana?”, “¿Cuánto le costó?”, “¿Qué edad
tiene?” o “¿Te operaste?”
 No consultemos profesionalmente al doctor, abogado, fisioterapeuta, o inversionista en un
evento social (verdaderamente les molesta).
 Al conversar no hay que preguntar: “¿Me entiende?” Es mejor decir “¿Me explico?”
 No interrumpamos otras conversaciones.
 No hay que llevar niños a las de adultos.
 No toquemos el timbre insistentemente.
 No permita que su gato o perro adorados estén en la sala con las visitas. A ellas quizá no les
parezcan tan agradables.
 No debemos introducir nuestra botana mordida a la misma salsa que comparten todos.
 No tronemos los dedos para llamar al mesero o al capitán.
 No hagamos una invitación a una persona frente a otra que no pensamos invitar.
 No debemos burlarnos de alguien que se tropezó, se equivocó, o quiso salir a través de un
vidrio.
 No cancelemos una cita diez minutos antes de lo acordado, y menos aun dejemos plantado a
alguien (eso es imperdonable).
Siempre:
 Cuando nos inviten a una casa hay que llevar un obsequio, pastel, botella, flores, algo así.
Además es importante agradecer la invitación al día siguiente, llamando por teléfono, o
enviando una tarjeta.
 Un hombre se debe poner de pie al saludar. La mujer no, a menos que quien se le acerque sea
de la tercera edad o sea una mujer con un embarazo avanzado.
 Cuando presente a una persona que está de pie, usted también debe pararse, no importa si es
usted hombre o mujer y mencione primero el nombre de la persona de más edad, rango o
importancia.
 Si usted fuma, ofrezca cigarros a los demás antes de encender el propio.
 Busquemos temas que puedan ser de interés para la persona con quienes platicamos.
 Al conversar, es importante incluir en la mirada a todos los presentes en el grupo.
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 Hay que escuchar atentamente lo que tiene que decir la persona que está platicando con
nosotros (no nada más poner cara de escucha).
 Defienda a la persona criticada injustamente en la conversación (eso habla muy bien de usted).
 En el cine, hay que recoger nuestra caja de palomitas o refresco vacíos, y tirarlos en el bote de
basura a la salida.
 En el elevador, dejemos salir a las personas antes de entrar.
 En un restaurante, la mujer que acompaña a un hombre, le deberá pedir las cosas a él, para que
posteriormente él las pida al mesero.
Muchas veces nos pasamos filosofando sobre grandes escenarios, perdiendo de vista los pequeños
detalles cotidianos. Sin embargo, son éstos los que provocan la pérdida de respeto hacia una
persona, o bien, admiración por la sensibilidad y educación. Seamos considerados con los demás.
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CAPÍTULO 8
¿Qué le regalo a...?
Cuando alegría es lo que regalas, alegría es lo que ganas cada día.
Proverbio griego
¿Qué le regalo a mi amiga Cristy? ¿A mi secretaria? ¿A mi papá? ¿Al cartero? ¿A mis hijos? En fechas
especiales, en los cumpleaños o en la Navidad nos enfrentamos a estas preguntas que requiere que
le invirtamos tiempo, dinero y esfuerzo. Las personas que son muy organizadas (a las cuales
envidio) planean con varios meses de anticipación qué regalar, compran en temporada de
descuentos, y tienen una lista muy completa de que ha regalado otros años y que ha recibido.
El dar un regalo es una manera de demostrar nuestro afecto, de animar a alguien que sabemos
pasó una época difícil o agradecerle a alguien algo que hizo por nosotros durante el año.
Si usted es como yo, que el mismo día tiene que salir a comprar lo o que el 24 de diciembre todavía
le falta algún regalo que comprar, quizá le facilite hacerlo estas sugerencias que a continuación le
doy:
La lista
Apunte en una agenda o anote en la computadora a todas las personas que quiere regalar.
Organícela en varias categorías:
 Familia
 Amigos
 Amigos cercanos
 Compañeros de trabajo
 Relaciones de trabajo
 Ahijados
 Personas que nos ayudan con un servicio: el cartero, el peluquero, la manicurista, etc.
Cuando un regalo se da oportunamente y con buen gusto, halaga al que lo recibe, y refleja el
refinamiento y buen gusto de quien lo da. El regalar no se debe de convertir en algo forzado u
obligatorio. El hecho de que en otros años le haya regalado algo, no lo obliga a hacerlo nuevamente.
Si alguien le da un regalo inesperado, no se sienta forzado a regresarle otro, quizá esta persona lo
hace para agradecerle un favor o algún detalle que tuvo con ella.
¿Qué es lo apropiado para los amigos?
Contrariamente a lo que se pueda creer, para los amigos, y relaciones de trabajo, las cosas muy
caras no son para nada apropiadas en esta época. No se considera de buen gusto hacerlo, además
de que puede presionar a la persona a corresponder con algo del mismo nivel. El uso de la
imaginación y que el regalo se vea bien elegido, es mucho más importante que el costo del mismo.
Hay muchas cosas que siempre serán muy bien recibidas como:
En diciembre:
 Dulces de dátil con nuez, o de almendra
 Fruit cake
 Un pavo
 Galletas o buñuelos hechos en casa
Estas delicias, por lo general, se comen cada año, todo mundo las disfruta, y nunca tenemos el
tiempo para hacerlas en casa.
 Adornos navideños naturales, una corona de adviento, una planta de nochebuena, sobre todo si
éstos son enviados a principios de diciembre.
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En cualquier fecha:
 Compact disks de música clásica
 Una canasta con quesos, vinos y latas
 Libros de arte, de un clásico de la literatura, o una buena novela
 Chocolates
 Un marco para fotos
 Una planta
Los regalos personalizados, halagan mucho a la persona que los recibe, sin embargo hay que cuidar
que el nombre o apellido estén bien escritos.
Se pueden personalizar varias cosas como:
 Una bolsa de viaje para guardar los artículos de tocador
 Unas bolsas de tela para guardar los zapatos de viaje, con las iniciales
 Un álbum
 Una caja de piel
 Un juego de plumas
Para la familia
En las grandes familias, el darse regalos se ha convertido en un gran problema de logística, así que
el intercambio es la mejor solución. Un intercambio entre los grandes, y otro entre los chicos, si ya
tienen edad; deje que los niños escojan que regalarle a su primo o hermana. Es importante
cultivarles desde chicos ci gusto de dar a los demás.
Cuando conocemos bien a las personas, conocemos sus gustos, sus hobbies, podemos regalarles
detalles personales como:
Para una mujer:
 Una bolsa
 Un camisón (de la talla correcta, por supuesto)
 Una loción o perfume
 Un marco con su foto o con sus hijos
 Un juego de pinceles para maquillaje
 Unos aretes (de acuerdo a su personalidad)
Para un hombre:
 Un suéter para jugar golfo tenis
 Calcetines
 Una pijama
 Una bonita corbata
 Jabones finos para el baño
 Unos lentes oscuros modernos
Para las relaciones de trabajo
 Es importante no mandar regalos muy costosos, no se ven bien, ya que puede interpretarse
como una especie de soborno.
 No es aconsejable regalar agendas, ya que por lo regular la gente que trabaja en oficina recibe
varias de ellas, de clientes, proveedores, etc.
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 Las botellas de licor se ven muy impersonales, a menos que enviemos un vino que sabemos que
la persona disfruta.
 No mande adornos para la casa, ya que lo más probable es que no vaya con su decoración. La
persona seguro se preguntará ¿Qué hago con esto?
 Tampoco es prudente regalar prendas de vestir. Son demasiado personales. Sólo corbatas o
mascadas son aceptables.
 No obsequie cosas que ya tiene y le sobran, y si lo hace... siquiera renuévele por completo la
envoltura y asegúrese de que esté nuevo.
 Algo que será bienvenido es regalar algo del deporte que practica, o de su pasatiempo personal.
La mejor manera de investigar esto es a través de su secretaria o su esposa. El regalo debe estar
atractivamente envuelto.
Cómo es agradable que el regalo venga acompañado de una tarjeta escrita a mano con algo como:
“Con todo cariño”, “espero te guste”,
etc. Si la tarjeta viene en blanco, el regalo pierde el impacto personal.
En fin: en cualquier ocasión lo que cuenta es el detalle personal. No olvide acompañar todos sus
regalos con una tarjeta cariñosa, un abrazo bien apretado, un dulce de buen humor y una cajita
llena de besos.
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CAPÍTULO 9
“Que no le incomoden los cumplidos”
El aprecio hacia uno mismo, se llama orgullo.
Arthur Schopenhauer
“Jorge, qué bonita corbata.” “¿Esta? No, si es muy vieja, y me costo baratísima. ¿Por qué tendemos
a contestar así un cumplido? O si alguien le dice: “Paty, qué bien hiciste la presentación”, usted
responde: “No lo hice nada bien; estaba tan asustada que hablé rapidísimo y a lo mejor nadie me
entendió”. Éstas son maneras muy desafortunadas de actuar ante un cumplido. Jorge, al contestar
así, lo que está diciendo a su interlocutor es que no tiene la menor idea de la moda, y Paty le hace
entender a la otra persona que está totalmente equivocada.
Un cumplido es un regalo que alguien nos ofrece. Es una manera de decir que valoran nuestra
amistad, nuestra compañía, nuestro desempeño, o simplemente de decirnos lo bien que nos vemos.
Por lo general tendemos a aparentar una falsa modestia. Cuando rechazamos un halago,
menospreciamos sin querer a la persona que nos está haciendo ese reconocimiento. Esto ocasiona
que los demás se arrepientan de habernos dicho algo amable.
Estoy segura de que usted no regresaría un regalo a nadie ni se lo arrojaría a la cara. Al no aceptar
el cumplido, o cuestionarlo, esto es precisamente lo que está haciendo.
A todos nos gusta ser reconocidos. Sin embargo, ¿por qué nos cuesta tanto trabajo aceptar un
halago sobre nuestro trabajo, nuestra apariencia, nuestras cosas? Cuando nos encontramos con que
alguien nos hace un cumplido, no sabemos qué contestar, nos sentimos incómodos y tendemos a
valorar en poco lo apreciado, lo cual puede reflejar una baja autoestima. No hay que decir: “no te
hubieras molestado” cuando recibimos un regalo. Si, por el contrario, con mucho entusiasmo
contestamos: “¡Mil gracias, me halaga mucho que tú me lo des!”, resulta mucho mejor.
Agradezca siempre. Acepte que hizo bien algo, o que se le ve bien el nuevo peinado. Haga el
esfuerzo de contestar simplemente: “Gracias por notarlo y gracias por decírmelo”. Si no estuviera
de acuerdo del todo, puede modificar su respuesta, pero siempre hay que agradecer el cumplido.
¿Cómo decir un cumplido?
Todos tenemos el poder de hacer sentir bien a alguien. No cuesta tanto trabajo. Una frase de tres o
cuatro palabras es suficiente:
“Qué bien lo hiciste”, “Qué bien te ves” y el efecto en la autoestima de la otra persona es
maravilloso. No lo piense solamente, ¡expréselo en voz alta! Si admiramos algo y no lo decimos, se
queda olvidado y vacío en nuestra mente y no beneficia a nadie.
Sea sincero. Si queremos hacer sentir bien a la otra persona, digámosle desde el corazón lo que
pensamos, y ello se recibirá con el corazón.
Hay situaciones donde queremos que alguien se sienta bien, pero es fácil hacerle un cumplido. Por
ejemplo, cuando su jefe y su esposa lo invitan a su nueva casa, la cual es la pesadilla de cualquier
decorador. No mienta: trate de encontrar algo que sí le parezca bonito, como el espejo del baño, los
muebles de la cocina, etc. Sin decir mentiras, podemos hacer que las personas se sientan bien.
Cuando el halago es falso, o tiene el propósito de manipular, el tono de voz, la mirada o la sonrisa
delatan la hipocresía, lo cual trabaja en contra de la persona que trata de halagar. Seamos sinceros.
Hay personas que, sin querer, dicen un cumplido con doble filo, y el efecto se nulifica. Por ejemplo:
“¡Qué bonitas pestañas! ¿Son postizas?” o “¡Qué buen trabajo! ¿Tú lo hiciste?” “Qué rica cena, ¿la
mandaste hacer?” o como cuando nos dicen “Has adelgazado, pero todavía te falta...” En
situaciones así, no sabemos si agradecer, reclamar, o llorar.
Un buen cumplido debe ser oportuno y enfático y según la ocasión hacerse tanto en público como
en privado. Si le va a decir a alguien que quedó bien después de su estiramiento facial, le gustará
oírlo en privado. Pero si va a reconocer su desempeño en una tarea, hágalo en público para que
todos los compañeros lo oigan.
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¡Qué bien nos sentimos cuando alguien nos dice un cumplido! Nuestra cara se ilumina, aparece una
sonrisa y nuestro comportamiento cambia.
No olvidemos que el hombre, por hambre, mata, y por un reconocimiento, muere.
125

Capítulo 10
El estilo en vacaciones
Lo superfluo es muy necesario.
Voltaire
A veces pensamos que el hecho de estar de vacaciones, nos permite hacer cosas que normalmente
no haríamos. Cuando vaya de vacaciones, observe en otros esas conductas en las que a veces todos
incurrimos y que revelan una gran falta de estilo.
En el hotel
 Consumir cosas del servibar después de haber pagado la cuenta. O llevarse de recuerdo los
ganchos, las toallitas o la bata que ponen de cortesía.
 No cuidar el mobiliario del hotel, como si pagar por el cuarto nos diera el derecho de maltratarlo.
¡Hay quien hasta se limpia los zapatos con la colcha!
 Usar el vapor del agua caliente como plancha. Para desarrugar una prenda, no hay que dejar
correr el agua por horas sin ninguna conciencia. Pregunte si se la pueden planchar rápidamente,
o acostúmbrese a llevar una plancha de viaje.
 No colgar el traje en el rociador anti-incendio. Una vez un amigo lo hizo y, por supuesto, provocó
que se rompiera la válvula de seguridad y se inundara todo el cuarto, para el enorme disgusto
del gerente del hotel. ¡Qué pena!
 Salir de la habitación y dejar la televisión y todas las luces prendidas.
 Tender ropa en los barandales de la terraza.
 Llegar gritando a las tres de la mañana por los pasillos.
En el restaurante
 En el bufete del hotel, llevarse comida en la bolsa de playa, o permitir a los niños que lo hagan.
 No llenar el plato como si fueran la última comida de nuestra vida, apilando sabores y
condimentos como si se fueran a terminar. Es mejor levantarse y servirse varias veces. Peor aún
es desperdiciar la comida.
 Dejar que los niños corran y griten por el restaurante. Los papás están felices de sentir que se
divierten sus hijos, y no se dan cuenta o pretenden no darse cuenta de que esto es muy molesto
para los demás, sin mencionar que entorpecen el ser vicio.
 No hay que ignorar al niño que lleva media hora llorando o al menos, así nos parece a quien lo
escuchamos, ¡los padres parecen no oírlos!
 No presentarse a la mesa despeinados. descalzos o con el traje de baño lleno de arena y
empapado. Sólo si estamos en un restaurante muy informal en la playa podemos comer así.
En la playa o en la alberca
 Recoger la basura en la playa después de que se pasó en ella el día entero.
 No meterse a la alberca con bronceador en el cuerpo o empapado en sudor después de correr o
de hacer ejercicio.
 Permitir que el niño entre a la alberca sin traje de baño, o ¡con pañal!
 Dar una bolsa de papitas a los niños cuando están dentro de la alberca, y que por lo general
éstas terminan flotando en el agua.
 No entrar al vestíbulo del hotel con los pies llenos de arena.
 Evitar que el niño “haga pipí” en el jardincito junto a la alberca.
 No gritar despiadadamente a los niños desde la orilla opuesta de la alberca.
En el arreglo personal
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 Es conveniente tratar de armonizar con el ambiente. Por ejemplo si vamos al campo, sería
impropio que nos vistiéramos con colores encendidos, naranja, solferino o morado, que
lleváramos zapatos de tacón o mocasines Gucci, visera de plástico, blusa de seda, un tono de
labios fosforescente o una playera con anclas de barco. ¡No tienen nada que ver con el lugar ni
con el ambiente!
Si vamos a la playa, no es conveniente portar, por ejemplo, los estampados de tigre. ¡No hay tigres
en la playa! Son mejores los tonos arena, o los alegres como el mar, el sol y las flores. Aquí se ven
bien los motivos náuticos, los marinos, los lentes de espejo, el sombrero de paja, etcétera.
 Evite usar sandalias con medias. Da la impresión de que se quiere ocultar un pie que no está
bien cuidado, o que tiene juanetes. Tampoco hay que usar huaraches con calcetines. Se ve muy
mal, tanto en mujeres como en hombres.
 No utilizar la misma bolsa de ciudad en la playa. No se ve bien, ya que no entra dentro del
contexto. Una bolsa de paja, tejida o de tela es lo ideal. Para la playa, una gran bolsa de plástico,
de red o de tela está perfecta y le permite guardar muchas cosas.
 Es importante elegir un traje de baño apropiado a la edad y a la figura.
 Evite maquillarse para ir a la playa. Además de que a la media hora el maquillaje está todo
corrido, se ve fuera de lugar.
Recuerde que tener estilo significa algo más que vestirnos de acuerdo con el lugar y la ocasión:
equivale también a proyectar una imagen positiva, educada y equilibrada de nosotros mismos,
siempre. Como dice el proverbio ingles “Los modales, no el oro, son el mejor adorno de una
persona”.
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CAPÍTULO 11
Lo prudente frente a un enfermo
Quien visita a un enfermo, cura una parte de su enfermedad.
Proverbio judío
En la vida hay momentos y situaciones agradables en las cuales es muy fácil sentirse cómodos. Sin
embargo, también hay situaciones que no son en absoluto agradables, como cuando una persona
cercana, ya sea familiar, amigo o compañero de trabajo, se enferma.
Por un lado nos nace el deseo de ir a ver a la persona para darle todo nuestro apoyo. No obstante,
nos damos cuenta de que estamos algo nerviosos, pensando en lo que le vamos a decir, o en qué
cara vamos a poner, para distraerlo y hacerle pasar un buen rato.
Es precisamente en las situaciones difíciles donde el comportamiento que tenemos habla mucho de
nuestra calidad humana, inteligencia y tacto.
Por ello, al planear una visita es muy importante tener en cuenta los siguientes detalles:
 Es conveniente no hacer la visita el mismo día en que interna ron a la persona o en que tuvo una
operación; lo mejor es informarnos con la secretaria si ese es el caso, o llamar al piso y hablar
con un familiar.
 Es mejor no llamar al cuarto, porque es molesto para el enfermo. (Hay quienes, en un acto de
imprudencia, hasta piden hablar con el paciente.)
 Al hacer la visita, ésta debe ser muy breve. Hay personas que llegan y se instalan como si fuera
un evento social y hasta empiezan a fumar, ignorando cualquier señal de cansancio o de dolor
del paciente.
 No mire la televisión mientras hace la visita (en caso de que esté prendida).
 Jamás lleve niños cuando visite a un enfermo, a menos que éste sea un pariente muy cercano, al
que le dé mucho gusto ver al niño. Aun en ese caso, la visita debe ser muy breve.
 Si se encuentra en la visita con un viejo amigo que tiene tiempo que no ha visto, no es correcto
ponerse a platicar enfrente del enfermo de cosas en común, ignorando al paciente.
 Es muy imprudente llegar muy temprano, cuando el acompañante del enfermo no se ha bañado
aún, o muy noche, cuando ya todos están cansados.
 Tampoco es correcto llegar a la hora de la comida, pues es muy incómodo comer en la cama, y
más si alguien nos observa.
 Si la puerta está cerrada, y dice “no se aceptan visitas”, lo mejor es pasar por debajo de la
puerta una notita con un saludo y enviar posteriormente unas revistas, una película o unas
galletas.
 Si la situación es un poco delicada, no debemos llegar con cara de velorio, como si el enfermo ya
se hubiera muerto, sino con una actitud de tranquilidad.
 La conversación se deberá enfocar en el paciente: no debemos llegar a contarle nuestros
problemas; permitamos que sea él quien lleve la iniciativa en el tema de conversación. Tampoco
hay que contar historias de terror, o comparar enfermedades, diciendo: A un tío mío le pasó eso
y se murió
 El paciente quiere ¡que lo escuchen! Debe recibir en ese momento toda nuestra atención. Hay
que oírlo con serenidad, sin arquear las cejas, ni fruncir el ceño ante lo que dice, sino siendo
tiernos y auténticos.
Lo que menos busca es que le demos respuestas o soluciones. Y tampoco quiere que lo consolemos
diciendo: “No debes estar triste, podrías estar mucho peor...”
En algunos momentos de la visita podemos guardar silencio, ya que no es necesario llenar los
huecos con palabrería que no viene al caso.
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Muchas veces el solo hecho de acercarnos y tomarlo de la mano, o hacer contacto visual, es más
útil que las palabras, ya que la cama y los demás equipos médicos hacen que el enfermo quede
aislado del contacto físico, tan necesario.
 En cuanto entra un médico, inmediatamente hay que salirse, pues a lo mejor hay preguntas que
se desean hacer en privado o el médico tiene algunos resultados que comunicar.
 No es correcto sentarnos en la cama.
 Debemos procurar no usar el baño del enfermo.
 No hablemos en voz baja con familiares o médicos, tratando de que el paciente no oiga.
 No veamos el reloj cada rato.
 Es mejor no hablar en plural al dirigirnos al paciente, preguntándole: ¿Como estamos? o ¿Ya no
nos duele? ¿Nos sentimos mejor hoy?” No sólo suena tonto, sino que además es
condescendiente.
 No debemos criticar al médico ni al tratamiento. El paciente necesita confiar en ambos.
 Respetemos los horarios y las reglas del hospital, y tengamos la prudencia de salirnos del cuarto
si hay muchas personas.
Por último, no olvidemos el sentido del humor, ya que se dice que la risa es muy buena medicina.
Alentar a alguien con humor se parece más a un permiso sutil para reírse de la vida... aun en los
momentos más tensos.
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CAPÍTULO 12
El protocolo en un funeral
No hay mejor amigo que un oído compasivo.
Proverbio griego
Seguramente antes que al propio tendremos que asistir a un funeral, cumpliendo con una
costumbre podríamos decir, obligatoria, para ahí presentar nuestras condolencias a familiares, y
demás personas cuando fallece un ser que estimábamos, queríamos, o conocíamos. Además de que
con nuestra presencia y nuestras palabras reconfortamos a los deudos; uno cumple consigo mismo,
ya que cerramos simbólicamente con esa última visita, la relación de amistad o simpatía que hubo.
Para dar cumplimiento a ello, de forma sencilla pero respetuosa es importante que observemos
entre otros, los siguientes puntos:
 Primero que nada, en cuanto nos enteremos hay que presentarse al velatorio lo más rápido
posible, sin importar si andamos de negro o no, o si su corbata es roja, o anda vestida de
morado, lo que importa es nuestra presencia.
Aunque no vayamos vestidos de oscuro, es de consideración que tampoco vayamos vestidos
ostentosamente, ya sea con mucha joyería, la falda muy corta, o muy maquillada como si fuéramos
ir a un cocktail.
En los hombres, de poder elegir, es recomendable traje de corte y color discreto.
El negro ya no es tan necesario, sobre todo en algunas ciudades, ya no se usa tanto, se ve bien y es
común vestir de gris o de blanco y negro.
 Por ningún motivo preguntemos la causa por la que murió, a menos que los familiares toquen el
tema. Porque es muy desagradable que llegue una persona y te pregunte “¿Oye y cómo fue? ¿Y
de qué murió? , ¿Sufrió mucho? y lo mas probable es que el familiar lo haya repetido ya unas
200 veces.
Como también es imprudente un comentario, como “Ya estaba de Dios que lo recogiera porque no
era vida ni para ustedes ni para él”, es como decirte, “Alégrate que ya se murió”.
 Algo que me parece lo más imprudente que podemos hacer es contar chistes, o platicar
entusiasmadamente de algo en un tono subido, o reír a en carcajaditas tapadas, es mejor salirse
fuera de donde estén los deudos.
 Creo de importancia recordar que al momento de expresar verbalmente nuestro pésame
debemos darlo viendo a los ojos, decirlo con claridad, en tono audible, no bajito y entre dientes,
cuidando también de no decirlo sonriendo, ya que es muy común que nos ocurra por el reflejo
automático que ten demos a hacer cuando deseamos manifestar afecto o ganar simpatía.
 Es prudente llegar con una actitud tranquila, y no dar pésames sobreactuados, o que se sientan
falsos, si no es mucha la cercanía; si no sale del corazón, es mejor no decir nada, y dar un
abrazo cariñoso o un apretón de manos.
Como tampoco hay que decir frases clichés, como “tu pena es la mía”, “cuánto lo siento” si esto no
es autentico.
 El mandar unas flores o un telegrama en caso de que no sea muy cercana nuestra relación es un
detalle que se agradece.
 Si al llegar a la agencia funeraria, no se encontrara la persona que vamos a ver, porque quizá
salió a comer, le podemos dejar un recado en el libro que ponen normalmente las funerarias.
 Si se trata de un amigo íntimo, corresponde ofrecernos para ayudar en las tareas diarias como
comidas, o cuidar a los niños, atender llamadas telefónicas o cualquier otro menester en el que
podamos ser útil.
En un funeral, debemos ser un apoyo y no fijarnos en nuestro propio quedar bien, ni tomarlo como
si éste fuera un evento social; debemos con nuestra actitud, nuestra prudencia y nuestro silencio,
darle consuelo y soporte a la gente que ha sufrido una pérdida.
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CAPÍTULO 13
Un pan en la mano
Aquel que procura asegurar el bienestar ajeno ya tiene asegurado el propio.
Confucio
Cada instante decidimos nuestra existencia: qué comer, qué hacer, qué decir, a quién amar... por
quién sufrir, y cómo vivir. A esto, Víctor Frankl le llama el sentido del momento. Padre de la
logoterapia y autor del libro “El hombre en busca de sentido” del cual se han vendido más de nueve
millones de ejemplares, Frankl ha influido en la vida de muchos hombres, quienes para testimonio
ha sido un mensaje de vida y esperanza.
Hoy lo recuerdo, al escuchar y leer las noticias que nos preocupan a todos: en lo político, lo
económico, y lo social, que tocan de cerca nuestras vidas y nos hacen creer que el mal es el que
está imperando.
No es noticia hablar de lo mal que está el mundo. Lo malo es que el mal resulta siempre ser más
evidente, más inmediato, y por lo tanto, más palpable. “El incendio de una ciudad o de un bosque
es un gran espectáculo: el crecimiento de un árbol, de una sola mata de hierba, es tan invisible
como el avance de la aguja de las horas en el reloj”, en palabras del novelista español Antonio
Muñoz Molina.
Vivir es enfrentarnos a lo que la vida trae, a lo que nos gusta y a lo que nos molesta. Es nuestro
privilegio elegir y responder con la actitud que nosotros decidamos. Ésta es la base de la
logoterapia de Frankl.
Nos cuenta Frankl que en la segunda guerra mundial, los niños huérfanos dormían con un pan en la
mano para asegurarse de que iban a comer al día siguiente... lo mismo que habían hecho ese día; y
muchos de esos niños sobrevivieron gracias a que otros prisioneros les dieron sus últimos pedazos
de pan.
“Ese pan no sólo trajo la supervivencia, sino la libertad interior, comenta Frankl, porque “Los que
vivimos en los campos de concentración podemos recordar a los hombres que iban por las barracas
reconfortando a los demás, regalando sus últimas migajas de pan. Pueden haber sido pocos en
número... pero son suficiente prueba de que se le puede quitar todo a un hombre excepto una cosa:
la última de sus libertades, elegir su actitud y su camino en cualquier circunstancia.
Todos podemos sobrellevar estos momentos si dormimos con nuestro pan en la mano. Éste puede
estar hecho de fe, de tranquilidad, de saber que se actúa con conciencia, de esperanza, de saberse
amado y amar, de trascender, de ayudar a los demás, de proyectar y crear un trabajo.
Nuestro verdadero alimento es el sentido que le demos a la vida.
El saber que lo tenemos guardado en la mano eleva nuestra confianza, nuestra autoestima, y nos
hace sentirnos valiosos.
Cuando tocamos nuestra esencia es como si tuviéramos en la mano ci auténtico pan, el que sí
consuela, el que da alegría, el que se comparte en una mesa con felicidad, el que se comparte
cuando hay ausencia del mismo. Ese pan es la armonía en la familia, el amor, la paz social y de
espíritu. La buena noticia es que somos elaboradores de nuestra hogaza. Es verdad que la vida trae
dolor, trae frustración y angustia y, sin embargo, se puede vivir mejor de lo que creemos cuando le
podemos dar un sentido. “La vida no nos debe placeres, nos ofrece significados”, dice Frankl.
De lo que él se sentía más orgulloso era de haber encontrado un sentido a tantos padecimientos,
aunque nadie lo envidiara por eso.
Gracias a sus palabras de aliento, a su capacidad de amar y a su deseo de vivir, muchos de sus
compañeros prisioneros sobrevivieron a pesar de haber tocado los peores infiernos. Como él dice,
logró tornar la derrota en victoria.
Cuando no sólo nos alimentamos de ese pan, sino que éste le llega a otras personas, a través de
nuestro cariño y atención, de alguna manera facilitamos la supervivencia de los demás. Entonces
encontramos nuestra misión y el sentido de lo que somos.
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“El sentido es constante, no es algo a largo plazo nada más”, afirma Frankl.
Cada instante es algo único e irrepetible, una decisión concreta que no volverá a presentarse jamás.
De allí que cada decisión que tomamos va construyendo nuestra propia historia.
Como decía un pensador anónimo:
 Se solicitan más personas que hagan algo por mejorar las cosas, y menos que sólo las
desaprueben.
 Más personas que actúen, y menos que hablen.
 Más que digan: ¡Sí se puede!
 Más personas que inspiren confianza a los demás, y menos que arrojen un chorro de agua fría
sobre los que han dado al menos, un paso en la dirección correcta.
 Más personas que señalen lo que está bien, y menos que insistan en señalar lo que está mal.
 Más personas que enciendan una vela, y menos que maldigan la oscuridad.
“El sentido está, existe, y tu tarea es solamente encontrarlo.”
Para resumir todo esto en una sola frase de Víctor Frankl.
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Conclusión
Cuando estamos frente a un atardecer, cuando escuchamos música, cuando leemos una buena
novela, nos damos cuenta que su belleza está construida por pequeñas minucias.
Lo mismo sucede en la vida, son los pequeños detalles cotidianos, en nuestro propio actuar, en la
forma y el modo en que nos relacionamos con los demás, la actitud hacia nuestro trabajo y hacia la
vida misma, los que nos hace placentera la vida y la convivencia.
Esas pequeñas cosas, que a través de la observación, el aprendizaje y la experiencia, se llegan a
convertir en habilidades y reglas de convivencia, son tan valoradas o más quizá que la capacidad
intelectual. Estas habilidades nos permiten dirigir, conciliar, educar, comprender, trabajar, mejorar y
crecer.
Hay quienes se esfuerzan diariamente por aprenderlas y aplicarlas; algunos las ignoran, otros
piensan que son vanalidades, los líderes las manejan con maestría... Lo cierto es que dominar las
habilidades de comunicación nos permite concentrarnos en los verdaderos mensajes que
intentamos mandar para lograr nuestros propósitos.

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