A través de la ventana
Desperté nuevamente de noche, no sabía con exactitud la hora, seguramente
serían las 2 o 3 de la madrugada como las ocasiones anteriores, ni siquiera fue
necesario mirar el reloj esta vez. Contando el día de hoy, sumaban seis días
seguidos en los que no había dormido bien. Por alguna extraña razón, me
despertaba cada día a la misma hora.
El sudor frio presente en mi cuerpo me incomodaba tanto como esa extraña
sensación de que alguien o algo me miraba. Me levanté de mi cama, abrí
ligeramente la cortina que cubría mi ventana y no pude observar nada más
que la solitaria calle y algunas casas con las luces exteriores encendidas, la
luna proporcionaba una tenue iluminación que en conjunto con la lluvia me
generaba cierta tranquilidad. Todo parecía estar en paz.
Tomé el vaso con agua que se encontraba a un lado de mi cama, sobre una
vieja mesa de madera que me había regalado mi abuelo hace unos meses, bebi
un poco de agua y volví a recostarme, tratando de estar lo más cómodo posible
para conciliar el sueño. Cuando parecía que estaba por quedarme dormido,
comencé a percibir ese extraño ruido una vez más. Había estado escuchándolo
pocos días antes de que comenzara a despertarme por las noches. Jamás le di
importancia, pensé que podría ser algún gato o ratón que se encontraba cerca
de mi casa. Era como si unas garras largas y finas rosaran alguna superficie de
madera en el exterior. Aunque lo extraño era que solo lo escuchaba por la
noche, para ser sincero bastante cerca de mí. Incluso llegue a pensar que se
podría tratar de la puerta de mi recámara, aunque jamás pude observar nada
anormal en la misma. Nuevamente no le di importancia y traté de dormir.
Volví a despertar, miré aquel reloj de pared que se encontraba a un lado de mi
armario, marcaba las 4 a.m. Al parecer, solo pude dormir unos cuantos minutos
después de lo sucedido. La sensación de sentirme observado volvió, aunque
esta vez más fuerte, ya saben, como si estuvieran detrás o a un lado de ti. El
sentimiento fue tan fuerte que no quise levantarme a averiguar de qué se
podría tratar, ni siquiera mirar a través de mi ventana como solía hacerlo.
Observé la puerta de mi recámara y se encontraba entreabierta. No recordaba
haberla dejado así, el miedo me invadió tanto que solo me cubrí con las
sábanas, no recuerdo nada más.
Desperté alrededor de las 2 de la tarde. Me sentía muy cansado, tenía bastante
sed, intente beber agua, pero el vaso se encontraba vacío esta vez. Salí de mi
recámara y no encontré a nadie. No estaban mis padres ni mis hermanos, era
extraño ya que solían despertarme para acompañarlos o al menos avisarme si
tenían que salir. No le di mucha importancia, pensando que regresarían pronto
y continué mi día de manera normal. Terminé algunos pendientes escolares y
comí un poco del guiso que había hecho mi madre el día anterior.
Al cabo de unas horas, comencé a preocuparme ya que no sabía nada de mi
familia. Salí de mi casa con el fin de preguntarle a nuestra vecina acerca de lo
ocurrido, era muy amiga de mamá, por lo que seguramente sabría algo, pero
mi sorpresa fue que no había nadie. La calle estaba vacía, jamás la había visto
de esa manera, no había rastro de ninguna persona, ni siquiera los molestos
autos que transitaban todo el día.
Volví a entrar a mi casa y pude observar a lo lejos una silueta, bastante grande
si me lo preguntan, después de un parpadeo no vi más. No pude apreciar bien
su forma; sin embargo, lo atribuí a lo cansado que me sentía.
Al entrar a mi recámara, me recosté por un momento. El cansancio que sentía
no era normal, quería dormir, pero también quería saber qué estaba
sucediendo. No pude continuar y caí dormido a los pocos minutos.
Me desperté, nuevamente era de madrugada. Salí de mi recamara, la casa
continuaba tan sola como el exterior. No se apreciaban las típicas luces que
alumbraban el exterior de cada casa durante la noche. De repente, aquel ruido
extraño volvió, pero esta vez parecía estar a un par de metros de mí. Di la
vuelta rápidamente y pude observar algo detrás del marco de mi puerta, era
aquella enorme silueta que vi por la tarde, pero esta vez se encontraba cerca
de mí, y podía observar cada detalle. Cerca de mi cama se encontraba una
criatura tan horrible que me es imposible describir en su totalidad, poseía
enormes y deformes garras que tocaban el suelo, tenía un aspecto pálido, con
una cara desfigurada, dientes largos y afilados que derramaban un espeso
liquido de color negro. No era nada parecido a algún animal antes visto, mucho
menos humano. Lo único que logré percibir antes de perder el conocimiento
fue esa retorcida sonrisa.
Desperté en mi cama, era de noche. Miré mi reloj y eran las 4:35 am. Pensé
que todo había sido simplemente un mal sueño. Me levanté y me acerqué a la
recámara de mis padres, estaban durmiendo, supuse que habían regresado
mientras dormía. Regresé a mi recámara, cerré mi puerta y miré a través de la
ventana. Todo estaba en orden, la tenue luz de la luna iluminaba la solitaria
calle, pero, por un momento me pareció observar la misma silueta de mi
sueño. Se encontraba fuera de mi casa, podría jurar que me estaba mirando,
aunque no podía distinguir sus ojos. Después de parpadear, se esfumó.
Mientras regresaba a mi cama para continuar durmiendo, comencé a percibir
aquel ruido extraño, esta vez más fuerte, parecía estar a centímetros de mí,
parecía ser mi puerta la que arañaban. La intensidad del ruido iba en aumento
a medida que me acercaba a mi cama. Detrás de mí, pude escuchar cómo se
abría lentamente la puerta de mi recámara, intenté no voltear, pero
posiblemente se trataba de mi padre o mi madre que venían a preguntar por
aquel extraño ruido. Al voltear y ver mi puerta abierta, pude observar a aquella
criatura nuevamente, esta vez era real, estaba mirándome, sonriendo…
Al otro lado de la ciudad, en un viejo radio, una familia escucha la noticia de un
joven desaparecido. Lo último que se sabe de él es que fue a dormir con
normalidad, pero a la mañana siguiente, lo único que encontraron sus padres
en su recamara fueron algunas prendas de ropa que llevaba puestas antes de
desaparecer, aunque estas se encontraban desgarradas, además de marcas
extrañas en la puerta y cama de su dormitorio, las autoridades lo atribuyen a
un ataque de un animal salvaje, aunque sus padres niegan haber escuchado
algo al respecto.
El hijo menor de aquella familia pidió a sus padres que apagaran el radio, y
dejaran de escuchar aquella noticia, pues lo estaba incomodando, el padre del
niño desenchufo la radio y lo acompaño a la cama para dormir. Esa misma
noche, aquel niño se despertó durante la madrugada, posiblemente eran las 2
o 3 am. Percibió un extraño ruido, parecían ser arañazos, se escuchaban muy
cerca de donde estaba, como si alguna especie de garras rasparan la puerta de
su recámara…
FIN
Llevo 2 semanas escuchándolos, no se de que o quien se pueda tratar, es
como si alguien me susurrara al oído, aunque no logro percibir bien las
palabras que quieren decirme. Le he comentado a mis padres la situación y me
dijeron que me llevarían con algún doctor de la ciudad, lo menos que desean
es que tenga indicios de algún trastorno mental.