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2012 R03 Penal

El documento aborda el caso de H. G. M. o B., un menor declarado responsable de un delito de robo agravado, y la controversia sobre la competencia del tribunal para imponer pena tras cumplir 18 años. Se resuelve que el Tribunal Oral Penal de Paso de los Libres es competente para dictar sentencia, ya que el imputado tenía 18 años al momento de la sentencia, lo que permite la aplicación de la ley correspondiente. Se enfatiza la importancia de respetar los derechos de los menores en el proceso penal y la necesidad de seguir las normativas internacionales sobre justicia juvenil.

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  • derechos humanos,
  • tratamiento tutelar,
  • fiscal de juicio,
  • reglas de Beijing,
  • defensa en juicio,
  • edad de responsabilidad,
  • sistema penal,
  • sanciones,
  • sentencia,
  • defensor
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2012 R03 Penal

El documento aborda el caso de H. G. M. o B., un menor declarado responsable de un delito de robo agravado, y la controversia sobre la competencia del tribunal para imponer pena tras cumplir 18 años. Se resuelve que el Tribunal Oral Penal de Paso de los Libres es competente para dictar sentencia, ya que el imputado tenía 18 años al momento de la sentencia, lo que permite la aplicación de la ley correspondiente. Se enfatiza la importancia de respetar los derechos de los menores en el proceso penal y la necesidad de seguir las normativas internacionales sobre justicia juvenil.

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  • sanciones,
  • sentencia,
  • defensor

PI1 14/8

Nº 03 Corrientes, 08 de Febrero de 2012.

Y VISTOS: Estos obrados caratulados: "LEGAJO DEL MENOR H. G. B. O M.


DECLARADO RESPONSABLE DEL DELITO DE ROBO DOBLEMENTE
AGRAVADO POR EL LUGAR Y EN BANDA Y POR LA EFRACCION - PASO DE
LOS LIBRES”, Expte. N° 14/2008.

Y CONSIDERANDO:
I.- Que a fs. 74/77, obra resolución Nº 071 de fecha 26 de
noviembre de 2010 del registro del Juzgado de Instrucción y Correccional Nº 1 con
asiento en la ciudad de Paso de los Libres, por el que resuelve no aceptar la
competencia material y funcional, atribuida a ese juzgado e invitar al Tribunal Oral
Penal de dicha ciudad a que declare su competencia, en razón de que éste se
encuentra facultado a imponer pena a menores que resulten responsables por
delitos cometidos durante su minoría, pero que al tiempo de dictarse la sentencia
ya tienen 18 años.
Que a fs. 83/86, obra resolución Nº 88 de fecha 11 de abril de
2011 del Tribunal Oral Penal de la Cuarta Circunscripción Judicial por el que
rechaza la competencia atribuida por declinatoria decidida por el Juez de
Instrucción y Correccional de dicha circunscripción, por entender que es el tribunal
de menores quien debe aplicar la sanción a los menores.
II.- El Sr. Fiscal General contesta vista a fs. 146, dictaminando
que: “[…] le asiste razón a la Sra. Juez de Instrucción y Correccional Nº 1 de Paso
de los Libres. Ello porque, a criterio del suscripto, la Excma. Cámara en lo Criminal
de esa localidad se encontraba facultaba a aplicar la pena correspondiente al
delito por cual fue declarado responsable el causante, por haber el mismo
superado ampliamente los 18 años de edad al momento de dictarse la sentencia
declarativa de responsabilidad penal, y en consecuencia las previsiones de la ley
22.278 escapan al ámbito de aplicación en el caso (Conf. Sentencia Nº 93 de
fecha 07/02/08 del Superior Tribunal de Justicia en autos: “Ramirez Juan Antonio
p/violación-Itatí- Ctes.) En virtud de ello, corresponde se declare la competencia
de la Excma. Cámara en lo Criminal –hoy Tribunal Oral Penal- de Paso de los
Libres para entender en estos obrados por los motivos expuestos. […] ”.
III.- Que para dirimir la presente cuestión, resulta necesario
traer a colación la sentencia de fecha 09 de marzo de 2005 del Tribunal Oral Penal
que declaran la responsabilidad Penal de H. G. M. o B. (a) “Chupa” o “Loquillo”,
nacido el 22 de julio de 1986, como autor del delito de Robo doblemente Agravado
por el lugar y en banda por la efracción –art. 167 inc. 2º y 3º del C.P.- sobre un
hecho ocurrido en fecha 15 de febrero de 2004.
IV.- Que, dado el tenor del conflicto suscitado, es así que M. o
B. tenía 17 años a la fecha de la comisión del hecho referenciado en el párrafo
anterior, pero al momento de dictar sentencia el tribunal oral penal, ya el encartado
contaba con 18 años de edad, por lo que el tribunal de juicio se encontraba
facultado a imponer la pena, por haber el causante superado al momento de
dictarse la sentencia, los 18 años de edad, que es el límite previsto en la ley
22.278, para declarar la responsabilidad o también imponer la pena. (Fallo Nº 200
de fecha 27/09/2005, Fallo Nº 93 de fecha 02/07/2008, Fallo Nº 108 de fecha
30/11/2011 y Resolución Nº 78 de fecha 29/06/11 del Superior Tribunal de Justicia
de la Provincia de Corrientes).
En efecto, como ya lo tiene dicho éste Superior tribunal que
los 18 años de edad establecidos como límite, en la disposición legal citada, no se
refieren al momento del hecho sino al de dictar la declaración de responsabilidad,
“[…] Cuando al tiempo de declarar la responsabilidad el menor ha cumplido los
dieciocho años de edad y el lapso de observación tutelar, la misma sentencia
puede resolver lo relativo a la imposición de una pena.”, (CF. GONZALEZ DEL
SOLAR, JOSE H., “DELINCUENCIA Y DERECHO DE MENORES”, 2º Edición,
DEPALMA, 1995, p. 190/193 y sigs.)” (Fallo Nº 93 de fecha 02/07/2008 del S.T.J.
Ctes.).
Ahora bien, vale dejar aclarado que cuando el tribunal oral
penal sostiene que “[…] obedece a que en éste, el Tribunal de juicio estuvo
‘limitado’ a la posición del Señor Fiscal de Cámara Sustituto … se colige de la
lectura de la última audiencia de debate, que el representante del Ministerio
Público Fiscal, al momento de la discusión final, mantuvo la acusación, teniendo
por acreditada la base fáctica enrostrada en el Requerimiento Fiscal de Elevación
a Juicio, y la subsunción jurídica del conducta … G…., pero en lo que interesa a
la coerción penal, no formuló requerimiento positivo alguno acerca del tipo y
monto de la sanción que, […] (el resaltado es de origen) (Ver fs. 127 vta),
pretendiendo de éste modo el tribunal oral derivar la cuestión de competencia en
una afectación a las garantías de imparcialidad y defensa en juicio dentro de un
sistema acusatorio del proceso, que en rigor de verdad en la sentencia el Fiscal de
juicio dijo: ” […] difiriéndose el pronunciamiento en cuanto a la sanción a aplicar,
-2-
Expte. Nº PI1 14/8.-
por el término de 1 año, lapso durante el cual deberá permanecer bajo la guarda
de su tía […]” (Ver fs. 23).
Es así, que el tribunal cita jurisprudencia de la Corte que no se
condicen con el argumento expuesto en su resolución de incompetencia, conviene
dejar sentado y aclarado que las situaciones de los casos citados difieren de lo
aquí tratado, y así se expresó éste Tribunal en el Fallo “Ayala” (sentencia Nº 20 de
04/04/11) “[…] en años anteriores ya éste superior tribunal se pronunció en una
sentencia en consonancia con la jurisprudencia sentada por el caso Tarifeño"
(Fallos: 325:2019) de fecha 28/12/1989, “[…] 3º) Que esta Corte tiene dicho
reiteradamente que en materia criminal la garantía consagrada por el art. 18 de la
Constitución Nacional exige la observancia de las formas sustanciales del juicio
relativas a la acusación, defensa, prueba y sentencia dictada por los jueces
naturales (Fallos:125:10; 127:36; 189:34; 308:155 7, entre muchos otros). 4º) Que
en el sub lite no han sido respetadas esas formas, en la medida en que se ha
dictado sentencia condenatoria sin que mediase acusación. En efecto, dispuesta
la elevación a juicio (fs. 414/416 del principal), durante el debate el fiscal solicitó la
libre absolución del sujeto pasivo del proceso (fs. 507/508 del mismo cuerpo), y,
pese a ello, el tribunal de juicio emitió la sentencia recurrida, por lo que
corresponde decretar su nulidad y la de las actuaciones posteriores que son
consecuencia de ese acto inválido.[…]”, declaró la nulidad de la sentencia
condenatoria, puesto que el representante del Ministerio Público había solicitado la
absolución del imputado y en ese sentido, se sucedieron los casos "García"
(Fallos:317:2043), "Cattonar" (Fallos: 318:1234), "Montero" (Fallos:318:1788) y
"Cáseres" (Fallos: 320:1891), entre otros. […]”, por lo que, tanto en éste caso el
fiscal de juicio, solicito se difiera el pronunciamiento en cuanto a la sanción a
aplicar por el término de 1 (uno) año lapso durante el cual deberá permanecer bajo
la guarda de su tía, no solicita la absolución como en los casos referenciados por
el tribunal oral (que bien se encontraba habilitado a hacerlo conforme la ley 22278)
no obstante ello Azcona ya ostentaba la edad de 18 años.
Sin embargo, es dable recordar que el alegato del Fiscal de
juicio debe encontrarse fundado y dentro del marco establecido por las leyes, pues
bien basta con mencionar el art. 4 en su inciso 3 de la ley 22278 dice: “Que haya
sido sometido a un periodo de tratamiento tutelar no inferior a un año, prorrogable
en caso necesario hasta la mayoría de edad”, por ello, el tribunal se encontraba
habilitado a la imposición de pena pues M. o B. ya ostentaba con la edad de 18
años. “[…] Ello no significa otorgarle al Ministerio Público Fiscal una concentración
de poder que le permite poner el límite hasta donde puede fallar el tribunal, sino
que por el contrario, permite una correcta coexistencia entre ambos,
desempeñando cada uno el rol que le corresponde dentro del proceso, pues de lo
contrario sería desconocer que el “ius puniendi” no pertenece al Ministerio Público
Fiscal, pero indudablemente ello acarrea la enorme responsabilidad –en
representación del Estado- de fundar suficientemente sus peticiones ante el
tribunal, llámese en éste caso que nos convoca al momento de producir sus
alegatos como conclusión final, el fiscal debe exponer todo lo que pudo extractar
del juicio oral, en la inmediatez con el desarrollo de las pruebas, ya que se
encuentra en cabeza del tribunal decisor, quien va a juzgar la motivación lógica y
material de la actuación de los fiscales. […]” (Fallo “Ayala” citado del S.T.J. de
Corrientes).
La interpretación del art. 27 del C.P.P. realizada por el Tribunal
Oral Penal, es inexacta por lo que no abundaré demasiado en ello, pues de la
lectura de la misma surge con claridad la competencia del Tribunal Oral Penal, así
resulta que el art. 27 refiere al juez de Menores que investigara los delitos
cometidos por menores que no hubieren cumplidos 18 años al tiempo de la
comisión de ellos y los juzgará cuando la pena no exceda de tres años de prisión,
multa o inhabilitación, salvo que en la ejecución del hecho hubiere intervenido un
mayor de esa edad. Y a colación de ello, los jueces del tribunal oral citan el voto
del Dr. Eduardo Farizano –en minoría- en el Fallo 93/08, con respecto a ello,
conviene recalcar que las sentencias dictada constituyen una unidad jurídica las
que deben ser acatadas en su decisión, a la cual se arribaron por unanimidad o
con la mayoría de los votos de los integrantes del tribunal colegiado, así lo tiene
dicho éste Superior tribunal “[…] y ante las reiteradas objeciones del defensor al
voto mayoritario emitido en la sentencia, insistiendo con que el pensamiento del
voto minoritario es el correcto, corresponde aseverar que la sentencia como acto
procesal debe ser considerada como una unidad jurídica, resultando
perfectamente válida una sentencia como la de autos, en la que ante las
disidencias manifestadas, el pronunciamiento quedó constituido por la mayoría
legal que se expidió coincidentemente en sus opiniones (dos de tres) en cada una
de las cuestiones planteadas, ya sea con fundamentos propios para la primera y
segunda cuestión ó por adhesión, respecto de la tercera, (CF. DE LA RUA, “EL
RECURSO DE CASACION PENAL”, Zavalía, p. 158). […] Así lo ha resuelto éste
Tribunal en la sentencia Nº 24/03, Expte. Nº 21.364/03.
Consecuentemente, corresponde declarar la competencia del
tribunal oral penal para que fije la pena que le corresponde a H. G. M. o B. (a)
“Chupa” o “Loquillo”, previa audiencia con las partes,
-3-
Expte. Nº PI1 14/8.-
recogiendo el juez personalmente su impresión y siendo imperativo jurídico de
máxima jerarquía normativa la aplicación de la Constitución Nacional y de los
derechos derivados de los tratados internacionales suscriptos por nuestro país, en
especial de la Convención del Niño y el Pacto de San José de Costa Rica. Así, en
lo que aquí interesa, la Convención del Niño establece los principios
fundamentales para el sistema penal de menores en los artículos 37 y 40 de la
Convención, así como a las Reglas Mínimas de las Naciones Unidas para la
Administración de la Justicia Juvenil (Reglas de Beijing) y a la Guía de las
Naciones Unidas para la Prevención de la Delincuencia Juvenil (Reglas de
RIAD)(Dominica CRC/C/15/Add.238. 2004), el Pacto Internacional de Derechos
Civiles y Políticos, y el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y
Culturales, normas que resulten de ineludible consideración al momento de la
imposición de penas por hechos cometidos por menores. (art. 41 del CPP).
Por ello,
SE RESUELVE:
1º) Declarar la competencia para la imposición de pena (art.
27 y 442 del C.P.P.), al Tribunal Oral Penal de la Cuarta Circunscripción Judicial
(art. 41 del CPP). 2º) Comunicar lo resuelto al Juzgado de Instrucción y
Correccional Nº 1. 3º) Insértese y notifíquese.

Fdo: Dres. Chain-Semhan-Codello.

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The tribunal reconciles substantive and procedural justice by aligning its jurisdictional competencies with the age of the accused at sentencing, rather than at the commission of the offense. This approach considers the accused's transition to legal adulthood, allowing the court to impose punitive measures instead of protective or rehabilitative ones suitable for minors. The tribunal navigates procedural intricacies by adhering to national precedents and international conventions, ensuring that substantive outcomes—such as sentencing—are consistent with the evolving legal and developmental status of the accused, thus achieving both procedural fairness and an appropriate substantive outcome .

The Tribunal Oral Penal was declared competent because H. G. M. or B. had reached 18 years of age by the time the judgment of criminal liability was declared. The legal limitation of age under law 22.278 applies at the time of declaring responsibility, not at the time of the offense. The Superior Tribunal had previously ruled in similar cases that when a legal minor turns 18 by the time of sentencing, the penalty can still be imposed by such courts. Thus, the Tribunal Oral Penal was competent to impose a penalty as H. G. M. or B. was over 18, making the provisions of law 22.278 inapplicable .

The argument emphasizes that the Ministry of Public Prosecutor does not hold the 'ius puniendi,' which belongs within the judicial power. The prosecutor must ground their requests within the legal framework, and it is the tribunal's responsibility to make final judgments. The argument critiques any interpretation that may suggest the prosecutor could unduly influence the tribunal's sentencing decisions. Instead, each party is meant to perform their distinct roles to ensure justice, where the tribunal judges based on the legal frameworks and arguments presented by the prosecutor .

The Ministerio Público Fiscal plays a crucial role in presenting evidence and argumentation in support of or against sentencing but does not possess unilateral power to determine the outcome. This role is viewed as a balance between providing the tribunal with a robust basis for decision-making while not overstepping into the tribunal's jurisdiction to impose penalties. The document portrays the Public Prosecutor’s function as fundamentally supportive and informative to the tribunal, ensuring the judicial process respects legal standards and adequately represents the state’s interest without impinging on the tribunal's sentencing discretion .

The legal reasoning for the tribunal assuming competence hinges upon the principle that the age of the defendant at the time of sentencing, rather than the time of the offense, dictates jurisdiction. This is supported by precedents which articulate that a person reaching age 18 by sentencing allows the adult court to impose penalties, dismissing the applicability of law 22.278. Precedents mentioned, like the 'Ayala' case, underscore the importance of age at sentencing as well as jurisprudence around judicial responsibilities and competencies in determining penalties for transitioned youth offenders .

The case highlights the complexity in applying juvenile law when the accused crosses into legal adulthood between the commission of the crime and the sentencing. It stresses the procedural and ethical challenges, particularly regarding the age at which responsibilities and penalties should be imposed. The transition from minor to adult complicates jurisdictional and competency matters, requiring interpretation of laws that address these transitions distinctly, as articulated in precedents and the specific provisions of law 22.278. This necessitates a nuanced judicial approach to balance the legal and developmental status of the individual .

This case illustrates that national legal frameworks must be interpreted and applied in a manner that is consistent with international human rights treaties, such as the Convention on the Rights of the Child and the Pacto de San José de Costa Rica. The tribunal’s decision to ensure competency and penalties align with these treaties demonstrates a necessary integration of international standards into national legal proceedings, thereby ensuring that legal practices conform to global human rights norms for juveniles .

The tribunal's decision underscores the necessity to comply with international legal standards, including rights enshrined in the Convention on the Rights of the Child and the Pacto de San José de Costa Rica. The decision reflects an alignment with these instruments, mandating that penalties and procedures respect internationally recognized rights of minors. It ensures that the decision-making process acknowledges the protected status of juveniles even when they reach the age of majority, hence adhering to international human rights obligations in imposing sentences .

Cited case law, such as previous decisions of the Superior Tribunal and specific illustrations like the 'Ayala' and 'Tarifeño' cases, serves to clarify and affirm the tribunal's competency. These precedents elucidate the procedural norms and interpretational boundaries regarding legal age in criminal responsibility. They help frame the argument that when an individual accused of a crime as a minor reaches majority age before sentencing, the Adult Penal Court can exercise jurisdiction to impose penalties, thereby reaffirming the Tribunal’s competency under such circumstances .

The tribunal's interpretation reflects a jurisdictional conflict primarily between the juvenile courts and adult courts triggered by the age transition of the accused. It was resolved in favor of the adult court due to the accused reaching majority age by sentencing. This decision demonstrates an approach to jurisdiction that prioritizes the status of the individual at the time of sentencing over the time of offense, as emphasized by prior rulings and the interpretation of legal frameworks such as law 22.278 .

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