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Disciplina Formativa

El documento enfatiza la importancia de abordar el corazón de los hijos en lugar de centrarse únicamente en su conducta, sugiriendo que la crianza debe incluir comunicación efectiva sobre la verdad de Dios. Se destaca la responsabilidad de los padres de enseñar a sus hijos a pensar bíblicamente y a conocer a Dios, utilizando diversas formas de comunicación como instrucción, ruego y oración. Además, se menciona la necesidad de discernir entre monólogos y diálogos en la comunicación familiar, y de enseñar a los hijos en todos los momentos y lugares.

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Disciplina Formativa

El documento enfatiza la importancia de abordar el corazón de los hijos en lugar de centrarse únicamente en su conducta, sugiriendo que la crianza debe incluir comunicación efectiva sobre la verdad de Dios. Se destaca la responsabilidad de los padres de enseñar a sus hijos a pensar bíblicamente y a conocer a Dios, utilizando diversas formas de comunicación como instrucción, ruego y oración. Además, se menciona la necesidad de discernir entre monólogos y diálogos en la comunicación familiar, y de enseñar a los hijos en todos los momentos y lugares.

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Disciplina Formativa

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Introducción
La Escritura enseña que el corazón es el centro de control para la vida. La vida de una persona
es un reflejo de su corazón. Proverbios 4:23 dice: «Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón;
porque de él mana la vida». La conducta que una persona exhibe es un desbordamiento de, y
una ventana al corazón.

Esta interpretación es importante para la crianza de los hijos. Enseña que la conducta no es el
problema fundamental. El problema básico siempre es lo que sucede en el corazón. Los padres
se preocupan por la conducta, lo cual es entendible: lo que te indica si tu hijo necesita corrección
es su conducta, de manera que la conducta se convierte fácilmente en tu enfoque. Corriges la
conducta inaceptable y continúas con lo que estabas haciendo. Problema resuelto, ¿correcto?

Ojalá. Las necesidades de tu hijo son mucho más profundas e intensas que eso. Su mal
comportamiento no es producto de la nada. Las cosas que dice y hace reflejan su corazón. Si
realmente quieres ayudarle, debes preocuparte por las actitudes del corazón que provocan su
conducta.

Cuando nos enfocamos solamente en la conducta externa, animamos a nuestros hijos a


convertirse en fariseos. ¿Cómo se ve esto?
(Ejemplo del árbol enfermo que da manzanas enfermas)
 Soborno – «Si te portas bien en la tienda hoy, mamá te comprará una golosina». Cuelga
una manzana
 Amenazas-Castigos casuales – «Muy bien, la próxima vez que digas ‘cállate’ vas a tener
que poner un billete en este recipiente». Cuelga una manzana.
 Culpa/manipulación – «Me entristezco mucho cuando desobedeces. Ahora has arruinado
el día de mamá». Cuelga una manzana.
 Miedo al hombre – «¡Se acabó! Suficiente. ¡Has estado haciendo esto todo el día, y no
haces caso! Ahora verás…». Cuelga una manzana.
 Simple obediencia forzada – «Di que lo lamentas»; «comparte el juguete». Cuelga una
manzana.

Por supuesto, debemos controlar la conducta, pero esa no debe ser toda la historia. No
quedes satisfecho con corregir la conducta sin abordar su corazón.
Podemos preguntar a nuestros hijos: ¿Cómo es tu obediencia? ¿Haces berrinche y te desconectas
cuando estás frustrado o molesto? ¿Tienes un «corazón irritable»? ¿Un corazón codicioso? Ese
pecado que no quieres soltar… ¿Qué hay detrás de él? ¿Un corazón descontento?).
LA IMPORTANCIA DE COMUNICARNOS CON NUESTROS HIJOS

 ¿Por qué nos comunicamos?


 ¿Qué comunicamos?
 ¿Cómo nos comunicamos?
 ¿Cuándo y dónde nos comunicamos?

1. ¿Por qué nos comunicamos? (el «por qué» es útil…) Dos respuestas básicas:
Respuesta #1: Reflejamos a Dios cuando lo hacemos.

 ¡Dios es un comunicador! Está en su naturaleza darse a conocer, y especialmente con


palabras. La Escritura es Dios hablándonos.
 Conocer y ser conocidos, relacionarnos, expresarnos, comunicar conocimientos, todo esto
está esa lista de cosas que hacemos porque somos hechos a imagen de Dios.
 ¿Por qué es eso importante? Bueno, entre muchas otras cosas, nos recuerda que no solo
somos lobos en una manada, si así lo deseas, sometiendo a los más jóvenes para
establecer el orden social.
 Somos almas vivas, a las cuales han sido encomendadas otras almas vivas, para cuidarlas y
enseñarlas.

Respuesta #2: ¿Por qué comunicamos? Porque Dios nos ha ordenado comunicar la verdad a
nuestros hijos.
«Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu
corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que yo te mando
hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en
tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás
como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en
los postes de tu casa, y en tus puertas». Deuteronomio 6:4-9

El peligro de no comunicar…
«Y toda aquella generación también fue reunida a sus padres. Y se levantó después de ellos otra
generación que no conocía a Jehová, ni la obra que él había hecho por Israel. Después los hijos de
Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehová, y sirvieron a los baales. Dejaron a Jehová el Dios de
sus padres…» (Jueces 2:10-12).

 Nosotros, como padres, tenemos la responsabilidad de enseñar la verdad a nuestros hijos.


Somos el principal medio que Dios usa para comunicar la verdad a la siguiente generación
(NOSOTROS, no el pastor o la maestra de la escuela dominical).
¿Por qué lo hacemos? Es nuestra responsabilidad dada por Dios, que nuestros hijos puedan
conocer a su Creador y lo que él ha hecho por nosotros en Cristo, y hacerlo en VIDA.
2. ¿Qué comunicamos?
* Hay MUCHO acerca de la vida que nuestros hijos necesitan aprender de nosotros. Debemos
darles las instrucciones prácticas de todo, desde la higiene dental hasta las citas, cosas que son
necesarias para que les vaya bien en este mundo. Hay tanto que podemos darles que es útil,
pero que no da VIDA.
 Tenemos que entrenar a nuestros hijos para que piensen bíblicamente. ES MAS QUE
ESTO…
 Que sean conformados –gradualmente cambiados– a la imagen de Cristo. (Romanos
8:29: «Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos
conformes a la imagen de su Hijo…». Esta es la voluntad de Dios para sus hijos). Quiero a
Cristo para mis hijos.
 Cosas necesarias para la madurez cristiana: el Espíritu Santo y las Escrituras.
IMPARTIR LAS ESCRITURAS
 Salmo 119:105: «Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino».
 Isaías 55:11: «Así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará
lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié».
 Hebreos 4:12: «Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada
de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y
discierne los pensamientos y las intenciones del corazón».
 2 Timoteo 3:16: «Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para
redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea
perfecto, enteramente preparado para toda buena obra».

 Debemos enseñarles las Escrituras, la verdad acerca de Dios. Las Escrituras nos convencen.
Las Escrituras distinguen el bien del mal. Las Escrituras nos presentan a Dios y nos
preparan para reflejarlo fielmente. Dios en Cristo es la buena noticia. Dios es lo que
queremos para nuestros hijos. Así que debemos comunicar su Palabra.
 Es insuficiente, potencialmente engañoso e incluso letal meramente enseñar a tu hijo una
conducta cristiana, enseñarle a solo actuar como cristiano. Enseñamos las Escrituras,
orando para que penetre sus corazones, confiando en que la Palabra de Dios es lo que
posee el poder de transformar a nuestros hijos. No queremos crear fariseos, personas que
sepan que papel interpretar o qué decir, pero que no conozcan a Dios personalmente.

3. ¿Cómo nos comunicamos?


A menudo reducimos la crianza de nuestros hijos en tres elementos: reglas, corrección y castigo.
Por tanto, reducimos la crianza de nuestros hijos en tres roles: legislador, policía y guardián.
 Legislador: Das a tus hijos reglas. (No salgas de la cama).
 Policía: Corriges a tus hijos por romper las reglas. (¿Por qué estás jugando con tu ropa de
vestir cuando te acosté?).
 Guardián: Aplicas el castigo dado por la infracción. (Ahora mamá tiene que disciplinarte).
Toda familia necesita reglas(CLARAS), corrección y castigo. No hay discusión en esto. Pero
quiero hablar acerca de otras dimensiones de la comunicación y de los medios de comunicación
que son escasamente utilizados al pastorear a nuestros hijos.

 Así que además de: Reglas, corrección y castigo


 También debemos usar cosas como: Estímulo, reprimenda, ruego, instrucción,
advertencia, oración

1 Tesalonicenses 5:14 dice: «Hermanos, también les rogamos que amonesten a los holgazanes,
estimulen a los desanimados, ayuden a los débiles y sean pacientes con todos» (NVI). Amonesta,
Estimula, Ayuda, Sé paciente

Una de las cosas que obtenemos de este versículo es que ocasiones diferentes y oyentes
diferentes necesitan enfoques o herramientas diferentes. ¿Cuántas veces he preparado un
sermón y he terminado predicándole a mi hijo que realmente solo necesitaba que lo escuchara?
¿Cuántas veces hemos reprendido a un hijo por ser holgazán en el hogar cuando realmente lo
que él o ella necesitaba era un estimulo, o instrucción?

Reprimenda: Una reprimenda censura el comportamiento. A veces un hijo debe experimentar


tu sentido de alarma, asombro y decepción por lo que ha hecho o dicho. Quizá tu hijo es grosero
fuera del hogar. El uso de «esa palabra» públicamente o donde sea no es una conducta aceptable
(«Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca…» Ef. 4:29).

En nuestro hogar, que nuestros hijos griten o sean irrespetuosos con su madre es una ofensa
grave. Quiero ser extraordinariamente claro en que mis hijos no pueden tratar a mi esposa de
esa manera.

Ruego: Esto es comunicación sincera e intensa. Puede ser suplicar, insistir e incluso implorar.
Es el ruego sincero de un padre o de una madre que, entendiendo a su hijo, el camino de Dios, y
la necesidad del momento, está dispuesto a exponer su alma en un ruego sincero para que su
hijo actúe con sabiduría y fe.
Usa esto cuidadosamente. No debe utilizarse cuando ya no hay marcha atrás o por simple
necedad. Es Proverbios 23:26: «Dame, hijo mío, tu corazón, y miren tus ojos por mis caminos…».
Ruegas cuando ves a tu hijo errante. Ruegas cuando ves peligros como la influencia de la
pornografía o la inmoralidad sexual, o cuando ves un corazón frío.

Instrucción o enseñanza: Este es el proceso de dar una lección, un precepto o información que
ayudará a tus hijos a entender y actuar en su mundo. Como padre, eres el medio a través del cual
Dios llevará a tus hijos de la completa ignorancia al conocimiento del mundo y la sabiduría de
Dios.
Como padres a menudo asumimos una postura de defensa en relación a la paternidad,
invirtiendo mucho tiempo corrigiendo y castigando a nuestros hijos. Es muy útil pensar acerca de
la instrucción como una de las principales herramientas en nuestro arsenal como padres. Cuando
nuestros hijos fallan en un área, una de las primeras preguntas que deberíamos hacernos como
padres es: «¿Qué les hemos enseñado acerca de ______________? Ejemplo: limpiar su
habitación, lidiar con un acosador, etc..

Si usamos el ruego con moderación, queremos usar la instrucción diariamente y con


frecuencia.

Esta idea de instruir a nuestros hijos está en muchas partes en la Escritura, incluyendo el Salmo
78. El salmista escribe: «No las encubriremos a sus hijos, contando a la generación venidera las
alabanzas de Jehová, y su potencia, y las maravillas que hizo» (v. 4).

EL ROL DE LOS ABUELOS


Algunos sonríen benignamente y piensan que es lindo echar a perder a sus nietos. Es un gran
error. Cuando algo se echa a perder, generalmente se desecha. La tarea como abuelo es ser un
ejemplo tanto para los padres como para los nietos mostrándoles un líder amoroso. A las abuelas
les gusta mirar hacia arriba y decir que sus nietos son "activos". Cuando esta palabra se aplica a
un niño es una palabra en clave para decir "fuera de control". Deberían ser responsables de
ayudar a enseñar a sus nietos a ser amables y respetuosos de la gente y de sus pertenencias
cuando están juntos. Cuando los padres están cerca, se hacen a un lado porque no quieren
socavar su autoridad.

Advertencia: Las advertencias alertan a nuestros hijos de un peligro probable. Una


amonestación no es una amenaza cuando se usa correctamente. Es un discurso misericordioso.
Es el equivalente a publicar un cartel informando a los conductores de un puente que colapsó.

Ejemplo: Proverbios 14:23 dice: «En toda labor hay fruto; mas las vanas palabras de los labios
empobrecen». Esa es una advertencia.

Oración: La oración no es hablar con un hijo, sino con Dios, no obstante, es un elemento
esencial de la comunicación entre el padre y el hijo. Entender qué y cómo oran nuestros hijos es
a menudo una ventana a sus almas. Y viceversa: un hijo puede ver el corazón de su padre cuando
habla con su santo Dios.

Nuestra oración con nuestros hijos puede enseñar a nuestros hijos:


 Que mamá y papá son personas bajo autoridad
 Que Dios es a quien debemos acudir en nuestra necesidad
 Que vivimos una vida de fe
 …solo por nombrar algunas
Resumen: Has escuchado la frase: «Si tu única herramienta es un martillo, tiendes a tratar
cada problema como si fuera un clavo». Como padres, necesitamos desarrollar las
herramientas que Dios nos ha dado en la comunicación. Necesitamos evitar ser simplemente
legisladores, policías y guardianes. Queremos ser capacitadores, alentadores, retadores,
líderes, maestros y compañeros de oración.

SABER DIFERENCIAR EL MONOLOGO DEL DIALOGO

Un comentario más acerca de cómo nos comunicamos: Considera cuando tienes un monólogo
con tu hijo, y cuando estás teniendo un diálogo. Hay ocasiones en que necesitamos instruir, rogar
o advertir y nuestros hijos básicamente necesitan escuchar. Pero también hay ocasiones en que
necesitamos hablar con nuestros hijos, hacer preguntas y entender qué sucede en sus corazones.
Sé que mi tendencia pecaminosa será predicarle a mis hijos cuando el momento pueda requerir
un dialogo con ellos para entender con qué están luchando. Te animo a considerar cuál es tu
tendencia como padre. Decidir cuándo tener un monólogo y cuándo tener un diálogo amerita
discernimiento, así que necesitamos sabiduría de parte del Señor ¡Santiago 1:5!.

4. ¿Cuándo y dónde nos comunicamos?


Recuerda los versículos de Deuteronomio 6:

«Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu
corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que yo te mando
hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando
en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás
como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en
los postes de tu casa, y en tus puertas» (Dt. 6:6-9).

Estando en casa, andando en el camino, al acostarte o cuando te levantes parece estar


diciendo: ¡Habla de Dios y sus mandamientos siempre y en todas partes! No solo enseña las
Escrituras, habla de ellas y aplícalas en toda clase de lugares y en todo tipo de circunstancias,
cuando sea y donde sea que te encuentras en la vida.

Como punto interesante: «Y las atarás como una señal en tu mano» parece ser una metáfora
que da a entender que las Escrituras deben gobernar toda nuestra conducta. «…y estarán como
frontales entre tus ojos», una metáfora que sugiere que las Escrituras deberían gobernar
nuestros pensamientos.
LAS ESCRITURAS DEBEN GOBERNAR TODA NUESTRA VIDA.

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