Biografía
Nacido el 7 de marzo de 2010, este joven
creció en "La Ciudad Blanca", un lugar que
ha sido fundamental en su desarrollo. A
sus 14 años, ha demostrado ser una
persona común pero especial,
destacándose por su lealtad y
compromiso con sus amigos.
Es conocido por ser un amigo confiable,
siempre dispuesto a apoyar a quienes lo
rodean. Su entorno ha moldeado su
personalidad, permitiéndole aprender y
crecer a través de diversas experiencias.
“En páginas simples escondo mi voz,
Soy solo uno más, como tú y como yo.
Historias te cuento, de un mundo común,
Donde el sol brilla y se oculta, sin más razón.
Para mis amigos, este rincón escribí,
Y para alguien especial, mi corazón aquí dejé.
En letras dispersas, sentimientos hallarás,
Entre lo cotidiano, el misterio encontrarás.
No busques en vano, lo que a simple vista no ves,
Que en estas líneas sencillas, mi verdad permanece.
Así, los sentimientos entre palabras se ocultan,
Para quien quiera mirar, ahí siempre estarán.”
Es curioso pensar en lo que significa llevar un
diario.
Para mí, es una forma de capturar esos
pensamientos que, de otro modo, quedarían
perdidos entre las prisas del día.
Este cuaderno será un lugar donde pueda
vaciar lo que pasa por mi mente, sin filtros ni
expectativas.
No siempre serán grandes historias o
reflexiones profundas, pero eso no importa.
Lo importante es que esté ahí, reflejando lo
que soy en cada momento.
A veces, simplemente quiero tener un espacio
donde ordenar mis ideas, otras veces
necesito un lugar para soltar lo que me pesa.
Tal vez a futuro, al releer estas páginas, me
sorprenda de lo mucho que cambié, o tal vez
me ría de lo que antes me preocupaba. Sea
como sea, este diario será testigo de mi vida,
con todo lo que eso implique: las dudas, los
logros, los días buenos y los no tan buenos.
No espero que sea perfecto, porque la vida no
lo es. Solo quiero que sea sincero. Así que,
aquí va, mi diario, mi espacio para ser
completamente yo.
~1~
Desperté después de organizar mis cosas
para el colegio. Me levanté lentamente,
mirando el reloj mientras intentaba recordar si
había dejado todo listo la noche anterior. Mi
cuarto aún estaba un poco desordenado, con
algunos libros sobre el escritorio, pero al
menos tenía mi uniforme listo.
Después de levantarme, hice mi cama de
manera rápida, una tarea que hago casi por
rutina, sin pensar mucho. Me dirigí al baño
para ducharme. El agua estaba más fría de lo
que esperaba, pero me ayudó a despertarme
del todo. Una vez duchado, me cambié de ropa
con rapidez, poniéndome el uniforme.
Bajé a la cocina para tomar mi desayuno. Mi
mamá había dejado algo preparado, así que
comí rápidamente porque no quería llegar
tarde. Estos días mi padre no puede llevarme
al colegio, ya que está ocupado con el trabajo.
Normalmente me acompaña en el carro, pero
hoy no fue posible. Entonces, tuve que salir a
la calle y tomar las combis que necesito para
llegar.
~2~
El viaje fue más o menos lo mismo de
siempre, con gente entrando y saliendo,
aunque algo interesante sucedió durante el
trayecto. Una señora empezó a discutir con el
cobrador porque no quería pagar el pasaje de
su hijo pequeño. Ella insistía en que no debía
hacerlo, pero el cobrador no estaba de
acuerdo, así que la discusión subió de tono.
Al final, no presté mucha atención, ya que no
era asunto mío y preferí concentrarme en el
paisaje que se veía por la ventana. Después de
eso, finalmente llegué al colegio. Las puertas
aún estaban cerradas, lo cual no era una gran
sorpresa, ya que suelo llegar temprano.
Mientras esperaba, vi a Tanisha. No pasó
mucho tiempo antes de que también llegaran
Víctor y Leonardo, y los tres nos quedamos
allí, esperando a que nos dejaran entrar.
Ya han pasado algunos días desde que
tenemos que iniciar nuestro diario, y se me
está haciendo un hábito olvidarlo. Es como si
cada vez que empiezo a escribir, me distraigo
o simplemente lo dejo para más tarde.
Después de varios días, finalmente vuelvo a
retomarlo, aunque a veces me cuesta saber
por dónde empezar
~3~
No sé muy bien cómo me siento en este
momento, ni cómo manejar todas las cosas
que están ocurriendo en mi vida. Es como si
tuviera un montón de pensamientos
mezclados y no lograra ordenarlos.
Por el momento, la escuela marcha bien. Las
clases son lo que siempre han sido, y con mis
amigos nos divertimos haciendo las mismas
tonterías de siempre. Nos reímos de cualquier
cosa, y aunque no hay nada en particular que
destacar, esos momentos de diversión son
importantes para mí. A veces, es difícil
encontrar algo verdaderamente especial para
escribir en el diario, pero sigo haciéndolo
porque sé que es importante.
Después de un tiempo, decidí hablar con
algunos de mis compañeros sobre lo que he
estado sintiendo. Han sido pocos, ya que no
tengo la confianza de compartir mis
pensamientos con muchas personas. Solo
con aquellos que sé que no irán a contarle
nada a los demás. Aún no estoy seguro de si
hice lo correcto al contarles cómo me siento,
~4~
y eso me genera un poco de inquietud.
No sé si fue una buena idea, pero supongo
que ya está hecho. Lo único que espero es
que todo esto termine al final del año.
Estamos a un día de que termine el mes de
junio y comience julio, un mes que siempre
trae consigo las actividades del mes patrio.
Julio ha comenzado y, como es de esperarse,
las celebraciones del mes patrio ya están en
marcha. Nos han informado que debemos
llevar escarapelas y que habrá algunas
actividades relacionadas con la
independencia. No tengo grandes
expectativas sobre lo que pueda pasar este
mes, pero tampoco espero nada fuera de lo
común. Solo quiero que todo transcurra con
normalidad.
El lunes fue un día bastante típico. Tuvimos la
formación matutina, como de costumbre, y los
profesores nos hablaron sobre lo que se viene
en las próximas semanas. El martes, todo fue
igual, aunque la única clase en la que sentí
cierta incertidumbre fue en inglés. Es una
materia que no domino del todo, y a veces me
cuesta entender ciertos conceptos. En la
~5~
salida, tuvimos una reunión de delegados,
donde nos explicaron las actividades que
debemos realizar. El miércoles fue más
tranquilo. Aunque no hubo mucho que
destacar, al final del día sentí un poco de
presión por algunas tareas que aún no había
completado. Me preocupa no estar
cumpliendo con las expectativas de mis
profesores, en especial con las clases en las
que no siento que estoy dando lo mejor de mí.
El jueves también fue un día bastante relajado,
a pesar de que tuvimos varias clases. Mi
favorita fue arte, ya que es la más calmada y
me permite desconectar un poco de las demás
obligaciones. Seguí hablando con el
compañero al que le había contado cómo me
sentía. Resulta que él también está pasando
por una situación similar, lo que me hizo
sentir un poco mejor al saber que no estoy
solo en esto. Es curioso cómo podemos estar
enredados en las mismas emociones sin que
los demás se den cuenta.
El viernes fue un día normal, aunque la clase
de educación física fue lo más emocionante.
Como de costumbre, los viernes suelen ser
~6~
días más relajados en cuanto a tareas, aunque
en EPT siempre tenemos proyectos que
debemos finalizar o, en algunos casos, hacer
mantenimiento a las computadoras.
Luego llegaron el sábado y el domingo, donde
tuve que ponerme al día con mis tareas. Había
algunas que aún me faltaban por terminar, así
que me enfoqué en completarlas para no
acumular trabajo para la semana siguiente.
Miércoles 17 de junio volví a casa y, al revisar
el WhatsApp en el celular de mi mamá, me di
cuenta de que al día siguiente tendríamos un
partido escolar en el que representaríamos al
colegio. La noticia me generó una mezcla de
nervios y emoción. Aunque había jugado
varios partidos antes, siempre me invade un
poco de miedo antes de estos encuentros
importantes. Sin embargo, traté de calmarme
recordando que en la liga me fue bastante
bien, y eso me dio un poco de confianza.
Espero que el partido salga bien y podamos
hacer un buen papel.
~7~
Jueves 18 de junio. Hoy ha sido un día
complicado. Volví a casa sintiéndome terrible.
Jugamos el partido, pero no fue como
esperaba. Me siento fatal, porque no creo
haber jugado bien, y siento que mi
desempeño afectó a todo el equipo. Perdimos
el partido, y no puedo dejar de pensar en
cómo pude haber hecho más para ayudar a mi
equipo. Me siento impotente y muy
decepcionado conmigo mismo. Cuando volví
al salón después del partido, estaba muy
avergonzado. El profesor nos habló con una
evidente decepción, y eso me golpeó fuerte.
Es doloroso ver cómo alguien que confía en ti,
como lo hacía nuestro entrenador, termina
decepcionado por tu actuación. Me sentí
devastado.
Cuando regresé al salón, estaban en la clase
de arte. No sé muy bien qué tema estaban
avanzando, pero mis compañeros estaban
relajados, jugando "verdad o reto". No me
sentía con ánimos de unirme, así que preferí
mantenerme al margen. La profesora me
llamó, y traté de actuar con normalidad,
aunque estaba claro que no me sentía bien.
~8~
Estaba tan triste que me sorprendió no
haberme puesto a llorar en ese momento. La
profesora me comprendió y me permitió ir al
baño para lavarme la cara. Fue un alivio tener
un momento a solas para despejarme un
poco. Luego, solo esperé con ansias que
sonara el timbre para poder salir del colegio y
regresar a casa.
Miércoles 21 de agosto. Hoy me siento un
poco más tranquilo que en días anteriores,
pero los sentimientos que he estado
guardando siguen ahí, como una sombra que
no desaparece. Han pasado algunas cosas en
estos días, pero nada que me haga sentir que
las cosas están mejorando del todo. Los
sentimientos que llevo dentro parecen estar
creciendo, volviéndose más difíciles de
manejar. Sigo preguntándome si debería decir
algo ahora o esperar hasta fin de año. La idea
de guardarlo todo hasta el último momento
aún está presente, y cada vez me parece más
difícil sostener esa promesa que me hice. A
veces pienso que tal vez lo mejor sería hablar
ahora, pero ¿qué diría? ¿Cómo explicaría lo
que ni siquiera yo entiendo por completo?
~9~
Esta semana he estado hablando mucho con
un compañero, y él también parece estar
luchando con sus propias emociones. Ambos
hemos estado compartiendo nuestras
experiencias, y aunque me hace sentir un
poco mejor saber que no estoy solo en esto,
no puedo evitar sentir que seguimos
atascados en lo mismo. Hemos sido invitados
a algunos 15 años, y eso ha sido un respiro
para mí. A pesar de todo, siempre he
disfrutado de estos momentos, donde puedo
desconectar un poco de mis problemas y
simplemente disfrutar del momento con mis
compañeros. No todos los 15 han sido igual
de divertidos, pero cada uno de ellos ha
tenido algo especial. Me he dado cuenta de
que estos momentos no se repetirán por
mucho tiempo, al menos no hasta que
lleguemos al final del colegio. Quinto año
parece estar tan lejos, pero al mismo tiempo,
sé que llegará antes de que me dé cuenta.
No pude asistir a algunos de los viajes que la
profesora de comunicación nos había
~ 10 ~
mencionado, y eso me molesta un poco. Nos
habló sobre una posible excursión a la ruta
del sillar o tal vez a Chivay, y sinceramente,
espero poder ir a alguno de esos lugares
antes de que termine el año. Me gustaría pasar
tiempo con mis compañeros, disfrutando de
un día fuera del colegio, en un ambiente
completamente diferente. Esas pequeñas
escapadas siempre me hacen sentir que las
cosas no son tan malas después de todo.
Martes 27 de agosto. Hoy fue un día difícil en
el colegio. Tuvimos una reunión de
delegados, y durante la misma, no pude evitar
sentirme abrumado. Nos explicaron algunas
de las actividades que tenemos que realizar,
pero siento que no estoy haciendo un buen
trabajo en mi papel de delegado. La verdad,
siento que estoy al borde de perder la cabeza
con tantas responsabilidades. No sé si fui
hecho para este tipo de cargo, pero ahora me
resulta difícil dar marcha atrás. Entre los
entrenamientos, las tareas del colegio y los
sentimientos que llevo cargando, no sé cómo
~ 11 ~
manejarlo todo. Me siento saturado, como si
no hubiera forma de aliviar toda esta presión.
Me preocupa mucho lo que está pasando,
porque siento que estoy perdiendo el control
de mi vida. Ya no sé cómo continuar con todo
esto. Faltan alrededor de tres meses y medio
para que termine el año escolar, y aunque
trato de concentrarme en ese final, me
preocupa no poder llegar allí en una pieza.
Quiero ser responsable, quiero hacer bien las
cosas, pero cada día siento que me
desmorono un poco más.
Viernes 30 de agosto. Hoy ha sido un día
complicado, pero al menos hay una luz al final
del túnel. Al salir del entrenamiento, nos
dieron la noticia de que hay una posibilidad de
viajar a Lima en octubre para participar en una
liga. Al principio, la idea me emocionó, pero
cuanto más lo pienso, más dudas tengo. No
estoy seguro de si quiero ir. Después de todo
lo que ha pasado en los últimos partidos, me
siento insatisfecho con mi rendimiento. No sé
si estoy listo para participar en una liga de ese
~ 12 ~
nivel, y la idea de fallar nuevamente me aterra.
No quiero decepcionar a mi equipo, pero al
mismo tiempo, no estoy seguro de si tengo la
capacidad para hacer lo que se espera de mí.
Voy a pensarlo durante el fin de semana y
decidir si quiero ir o no. No quiero tomar una
decisión apresurada, pero la verdad es que la
incertidumbre me está comiendo por dentro.
Sábado 31 de agosto. Hoy fue un día largo y
agotador, pero de alguna manera, he logrado
sobrevivir. Como todos los sábados, tuve
entrenamiento, y aunque me sentí mejor que
en los días anteriores, esa sensación de
insuficiencia sigue presente.
Estoy tratando de concentrarme en lo
positivo, en lo que puedo mejorar, pero no es
fácil. El entrenamiento de hoy estuvo bien, y
fue agradable compartir con mis compañeros,
aunque por dentro, sigo luchando con mis
propios pensamientos.
Después del entrenamiento, fui invitado a los
15 años de Shen Yu. Es algo que he estado
esperando desde hace semanas, ya que
~ 13 ~
varios de nosotros hemos sido invitados
bailar en la fiesta. Al principio, la idea me
intimidaba un poco, pero ahora estoy
emocionado por ser parte de algo así. Shen Yu
es una buena amiga, y sé que este evento es
importante para ella, así que quiero hacerlo lo
mejor posible. Aparte de eso, también estuve
hablando con otro amigo, y ambos
coincidimos en que estos eventos nos han
dado un respiro de nuestras preocupaciones
diarias.
Curiosamente, Briseth también me invitó a
participar en sus 15, que se celebrarán una
semana antes que los de Shen Yu. Fui a uno
de los ensayos, pero me di cuenta de que
sería complicado involucrarme por completo,
ya que me perdí varios días de práctica. Me
hubiera gustado formar parte de su fiesta
también, pero entendí que no podía
comprometerme de la misma manera en
ambos eventos.
Miércoles 4 de septiembre. Los días han
pasado rápidamente, y ya estamos en el
comienzo de septiembre. Hoy fue un día
~ 14 ~
particularmente estresante, ya que he estado
pensando mucho en lo que viene. Estamos a
solo unos días de los 15 de Shen Yu, y aunque
me siento preparado para bailar, la verdad es
que mi mente está ocupada con muchas otras
cosas. Los entrenamientos han sido más
intensos últimamente, y eso me ha dejado
poco tiempo para relajarme. Siento que estoy
siempre corriendo de un lugar a otro, sin
poder detenerme a respirar.
He hablado un poco más con mi amigo sobre
cómo nos sentimos, y aunque ambos
seguimos con nuestras rutinas, no podemos
evitar sentirnos abrumados por las
expectativas que se nos han impuesto. Es
curioso cómo algo tan simple como los 15
puede convertirse en una fuente de estrés.
Aun así, sé que estos momentos son
importantes para mis amigos, y no quiero
decepcionarlos.
Viernes 6 de septiembre. Hoy fue el último día
de ensayos antes de los 15 de Shen Yu, y
aunque todo parece estar listo, no puedo
evitar sentir un poco de nerviosismo. Los
ensayos han ido bien, y creo que todos
~ 15 ~
estamos preparados para el gran día, pero
siempre hay esa sensación de que algo podría
salir mal. Aparte de eso, los entrenamientos
han seguido siendo una parte importante de
mi semana, aunque me siento un poco
agotado. Entre los estudios, las
responsabilidades como delegado y los
eventos sociales, apenas tengo tiempo para
mí mismo.
Sábado 7 de septiembre. Hoy fue el día de los
15 de Shen Yu, y no puedo evitar sentir una
mezcla de emoción y nervios. Al despertarme,
sentí el cosquilleo de la anticipación en mi
estómago. Pasé la mañana preparándome,
revisando mis pasos de baile una y otra vez en
mi mente. Quería que todo saliera perfecto, no
solo por mí, sino también por Shen Yu. Ella ha
estado esperando este día durante tanto
tiempo, y quiero que sea especial para ella.
Cuando llegué al lugar de la fiesta, me
sorprendió lo bonito que estaba decorado.
Había luces, flores y una gran mesa con una
variedad de comida. El ambiente estaba lleno
~ 16 ~
de risas y música. Ver a mis compañeros
disfrutando me hizo sentir un poco más
tranquilo. Sabía que todos habíamos
trabajado duro para que esta celebración
fuera inolvidable. Mientras esperábamos a
que comenzara el baile, me di cuenta de que
el tiempo parecía volar. La ansiedad se
apoderaba de mí, pero al mismo tiempo,
también había una sensación de felicidad por
estar rodeado de amigos.
Cuando finalmente llegó el momento de bailar,
me sentí un poco nervioso, pero decidí
dejarme llevar por la música. Mis compañeros
y yo bailamos como habíamos ensayado, y
aunque había algunos errores menores, todos
parecían disfrutar. Al final, sentí una oleada de
alivio y satisfacción. A Shen Yu se le notaba
la felicidad en su rostro, y eso hizo que todo
valiera la pena. Disfrutamos el resto de la
noche bailando y riendo. Fue un momento que
me hizo olvidar, aunque sea por un rato, todas
las preocupaciones que tenía en la cabeza.
~ 17 ~
Domingo 8 de septiembre. Al día siguiente,
desperté sintiéndome cansado pero feliz. La
fiesta de Shen Yu fue un éxito, y eso me dejó
una sonrisa en el rostro. Sin embargo, a
medida que avanzaba el día, comencé a
sentirme un poco más ansioso al recordar que
mañana tendríamos un partido de handball. La
noche anterior había sido emocionante, pero
sabía que ahora tenía que concentrarme en el
próximo desafío. Pasé parte de la tarde
repasando los movimientos y estrategias que
habíamos practicado en los entrenamientos.
Aunque no me sentía completamente seguro
de mi rendimiento, sabía que tenía que dar lo
mejor de mí para no decepcionar a mis
compañeros.
Al final del día, hablé con mi amigo sobre
cómo me había sentido en la fiesta. Ambos
coincidimos en que esos momentos son
importantes y necesarios, pero que también
pueden ser agotadores emocionalmente. A
veces, cuando estamos tan concentrados en
hacer felices a los demás, nos olvidamos de
cuidar nuestras propias emociones. Eso es
algo que me ha estado preocupando
~ 18 ~
últimamente. A medida que se acercan las
fechas importantes, siento que las
expectativas siguen acumulándose.
Lunes 9 de septiembre. El día del partido
llegó, y no puedo decir que me siento
totalmente preparado. Mientras me preparaba
en casa, sentía una mezcla de nervios y
emoción. El camino al colegio fue tranquilo,
pero al llegar, el ambiente ya estaba cargado
de tensión. Mis compañeros estaban
hablando de la estrategia y de cómo
enfrentaríamos al rival. Cada palabra que
escuchaba aumentaba mi ansiedad. Cuando
llegó el momento de salir a la cancha, me di
cuenta de que mis manos estaban sudorosas
y mi corazón latía rápidamente.
El partido comenzó, y desde el primer
momento, sentí que la presión me abrumaba.
Traté de concentrarme en el juego, pero cada
vez que miraba a mis compañeros, recordaba
la decepción que había sentido la última vez.
Jugué lo mejor que pude, pero a medida que
avanzaba el partido, me di cuenta de que
~ 19 ~
estaba sobrepasado.
Cometí varios errores y, aunque el equipo
logró ganar, no me sentí orgulloso de mi
actuación. Esa sensación de insuficiencia
volvió a apoderarse de mí.
Después del partido, intenté mantener una
actitud positiva, pero no pude evitar sentir que
aún no había logrado lo que esperaba. Mis
compañeros celebraban la victoria, pero en mi
mente, solo pensaba en lo que había salido
mal. Aunque intenté unirme a la celebración,
la alegría de los demás no pudo borrar mi
decepción personal.
Miércoles 11 de septiembre. A medida que
pasaban los días, seguí reflexionando sobre el
partido y cómo me había sentido. Decidí
hablar con mi entrenador sobre mis
preocupaciones. En la conversación, me dio
algunas palabras de aliento y me recordó que
todos pasan por altibajos. Sus palabras me
hicieron sentir un poco mejor, pero aun así,
esa sensación de insuficiencia persistía. Me
he dado cuenta de que necesito aprender a
ser más amable conmigo mismo. A veces, me
exijo demasiado y no me doy cuenta de que
todos cometemos errores.
~ 20 ~
Durante las clases, mis compañeros y yo
comenzamos a planear algunos eventos para
celebrar el fin del año escolar. Hablamos de
hacer una especie de fiesta de despedida, y
eso me hizo sentir algo de emoción. Aunque
todavía hay varios meses por delante, saber
que estamos trabajando en algo positivo me
ayuda a aliviar un poco la presión. Espero que
podamos hacer algo memorable.
Viernes 13 de septiembre. La semana ha
pasado rápidamente, y aunque me siento un
poco mejor que antes, sigo cargando esa
sensación de insuficiencia. Ayer tuve una
conversación con un grupo de amigos sobre
cómo manejamos nuestras emociones. Cada
uno compartió sus experiencias, y eso me
ayudó a entender que no estoy solo en esto. A
veces, nos sentimos presionados a ser
perfectos, pero la verdad es que todos
estamos lidiando con nuestras luchas
internas.
Hoy fue un día normal en la escuela. Las
clases pasaron sin sobresaltos, y en el recreo,
nos reunimos para hablar sobre el evento de
~ 21 ~
despedida que queremos planear. Todos
están muy emocionados, y eso me contagia
un poco de entusiasmo. Me gustaría que fuera
un momento especial, donde podamos
recordar todos los buenos momentos que
hemos compartido.
Sábado 14 de septiembre. Hoy me levanté con
una sensación de determinación. He decidido
que no quiero que la inseguridad me detenga.
En lugar de eso, quiero aprovechar las
oportunidades que se presentan, como la
fiesta de despedida que estamos
organizando. Pasé parte del día hablando con
algunos amigos sobre ideas para el evento, y
me emocionó ver cómo todos están
contribuyendo. Hay algo especial en trabajar
juntos por un objetivo común, y creo que eso
puede ayudarme a soltar un poco la presión
que he estado sintiendo.
Además, hoy asistí a una reunión de
planificación del evento. Hablamos sobre las
~ 22 ~
actividades que queremos incluir y cómo
podemos hacer que sea memorable. Hay
mucha energía positiva en el grupo, y eso me
anima. La idea de celebrar todos nuestros
logros juntos me hace sentir esperanzado.
Lunes 16 de septiembre. Comenzamos la
semana con buenas noticias sobre el evento
de despedida. Todo el grupo parece estar muy
emocionado, y eso ha creado un ambiente de
colaboración. Hoy, durante la formación
matutina, compartimos nuestras ideas con el
resto de los compañeros. Hubo reacciones
muy positivas y eso me hizo sentir que
estamos en el camino correcto. La idea de
planificar algo significativo para despedir el
año me motiva y me ayuda a ver las cosas
desde otra perspectiva.
Las clases fueron un poco más livianas hoy.
En inglés, aunque sigo sintiéndome inseguro,
trato de concentrarme en aprender. A veces
me pregunto si las expectativas que tengo
para mí mismo son demasiado altas.
Reflexionando sobre esto, creo que puedo
aprender a disfrutar más el proceso de
aprendizaje, sin tanta presión. Al final, todos
~ 23 ~
estamos aquí para aprender y crecer, y eso es
lo que realmente importa.
Martes 17 de septiembre. A medida que
avanzamos en la planificación del evento, me
doy cuenta de cuánto he crecido en las
últimas semanas. Aunque sigo lidiando con la
inseguridad, el hecho de ser parte de algo
significativo me ha ayudado a ver las cosas de
manera diferente. Hoy, mientras
organizábamos el tema de las decoraciones,
noté que mis amigos estaban realmente
comprometidos y eso me inspiró. Trabajar en
equipo para crear algo especial me hizo sentir
que puedo contribuir más de lo que pensaba.
En la clase de arte, tuvimos la oportunidad de
crear algunos carteles para el evento. Me
gusta esa clase, porque me permite expresar
mi creatividad y olvidar un poco las
preocupaciones. Fue gratificante ver cómo las
ideas de todos se unieron para formar algo
visualmente atractivo.
Miércoles 18 de septiembre. Hoy fue un día
productivo. Estuvimos trabajando en los
detalles finales del evento, y la emoción sigue
~ 24 ~
creciendo. Hablé con algunos compañeros
sobre cómo podría ayudar en la organización
del evento, y aunque la idea de asumir más
responsabilidades me intimidaba un poco,
también me dio una sensación de propósito.
Quiero que esta despedida sea memorable
para todos, y creo que puedo hacer mi parte
para que eso suceda.
En la clase de educación física, no solo
tuvimos nuestra habitual práctica, sino que
también comenzamos a hablar sobre
estrategias para el próximo partido. Sentí que
la comunicación con mis compañeros ha
mejorado, y eso me hace sentir más seguro. A
veces, el apoyo de mis amigos es justo lo que
necesito para motivarme.
Jueves 19 de septiembre. Hoy, durante la
reunión de delegados, discutimos algunas
ideas sobre la logística del evento de
despedida.
Me sentí más confiado al expresar mis
opiniones, y la verdad es que todos estaban
muy receptivos. Es un alivio saber que puedo
compartir mis pensamientos sin temor al
juicio. Las conversaciones fluyeron, y el
ambiente era positivo. Todos estamos
~ 25 ~
ansiosos por que llegue el día del evento, y
eso me llena de energía.
Al final de la jornada, me reuní con algunos
amigos para repasar lo que habíamos
planeado. Esa sensación de camaradería es
algo que valoro mucho. Cuando estamos
juntos, siento que todos tenemos el mismo
objetivo y eso nos une aún más.
Viernes 20 de septiembre. Finalmente llegó el
viernes, y con él, una sensación de alivio. La
semana estuvo llena de actividades, pero
todas fueron emocionantes. Hoy, durante la
formación, compartimos con el resto de los
compañeros sobre el evento. La respuesta fue
abrumadoramente positiva, y eso me hizo
sentir que todo el esfuerzo que hemos puesto
vale la pena.
En la clase de educación física, tuvimos un
partido amistoso. A pesar de que no era un
partido oficial, pude sentir la competitividad
en el aire. Jugué con más confianza, y eso me
ayudó a disfrutar el juego. Después de la
~ 26 ~
clase, sentí una oleada de alegría y
satisfacción, lo que me recordó que el deporte
también es una forma de liberar tensiones.
Sábado 21 de septiembre. Hoy fue un día de
descanso, lo que me permitió reflexionar
sobre todo lo que hemos planeado. Pasé un
buen rato en casa, viendo algunas series y
simplemente relajándome. No me di cuenta de
lo necesario que era un día libre hasta que lo
disfruté. La presión de la semana se
desvaneció y me sentí un poco más ligero.
Hablé con algunos amigos por mensaje sobre
el evento, y la emoción es palpable. Todos
estamos ansiosos y eso hace que valga la
pena todo el esfuerzo que hemos puesto en la
planificación. Me alegra ver que, a pesar de
los desafíos, hemos podido trabajar juntos y
mantenernos unidos.
Lunes 23 de septiembre. Al regresar a la
escuela, la energía en el ambiente era
contagiosa. Cada vez queda menos tiempo
para el evento, y eso nos llena de entusiasmo.
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En la reunión de delegados, discutimos
algunos detalles de última hora. Todos
estaban muy involucrados, y eso me dio más
confianza en que este evento realmente será
algo especial.
Hoy tuvimos una prueba de inglés, y aunque
sigo sintiéndome inseguro en la materia,
intenté no dejar que eso me abrumara. Hice lo
mejor que pude, y eso es lo que importa. A
veces siento que puedo mejorar, pero tengo
que recordar que el aprendizaje es un
proceso, y no puedo esperar ser perfecto de
inmediato.
Martes 24 de septiembre. La cuenta regresiva
para el evento continúa, y hoy tuvimos otra
reunión para afinar detalles. Todo el grupo
está muy motivado, y eso me impulsa a seguir
adelante. Mientras discutíamos sobre la
decoración y los juegos para el evento, me di
cuenta de lo lejos que hemos llegado. Al
principio, no sabía si podría contribuir, pero
ahora siento que estoy aportando ideas
valiosas.
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Durante la clase de arte, tuvimos la
oportunidad de crear algunos elementos
decorativos para el evento. Me encanta poder
expresar mi creatividad de esa manera. Ver
cómo las ideas de todos se unieron para crear
algo hermoso es gratificante. Siento que este
evento será una celebración no solo de
nuestro esfuerzo, sino también de nuestra
amistad.
Miércoles 25 de septiembre. Hoy, mientras
nos preparábamos para el evento, reflexioné
sobre todo lo que hemos pasado juntos.
Desde las risas en los recreos hasta las largas
reuniones de planificación, todo ha sido parte
de este viaje. Me siento agradecido por la
amistad que hemos construido y por la
oportunidad de ser parte de algo más grande
que yo mismo.
Hablamos sobre cómo queremos que el
evento refleje nuestra personalidad como
grupo. Es emocionante pensar en cómo todos
aportaremos un poco de nosotros mismos a
esta celebración. Hoy, después de clases, me
~ 29 ~
quedé un rato más para ayudar a organizar
algunas cosas. A medida que trabajamos, la
emoción en el aire se hacía más intensa.
Jueves 26 de septiembre. Ya queda poco para
el evento, y la anticipación es palpable. La
escuela ha estado llena de risas y planes para
el gran día. Hoy tuvimos nuestra última
reunión para revisar todos los detalles, y me
siento orgulloso de lo que hemos logrado
juntos. La manera en que todos han trabajado
en equipo me ha inspirado. Aunque a veces
surgen diferencias de opinión, todos hemos
sabido escucharnos y llegar a un acuerdo.
Durante el almuerzo, compartimos algunas
risas sobre lo que nos espera, y eso me hace
sentir que hemos construido algo especial. La
amistad que tenemos es valiosa, y estoy
agradecido por cada momento. Estoy ansioso
por ver cómo será el evento, pero también
quiero disfrutar cada instante de esta etapa.
Viernes 27 de septiembre ,El día viernes antes
del paseo, un grupo de amigos que incluye a
Gabriela, Keisy, Leonardo y algunas
~ 30 ~
compañeras más, decidimos organizarnos
para hacer una actividad especial durante
nuestro esperado paseo, que se llevaría a
cabo el 11 de octubre. La emoción era
palpable mientras discutíamos nuestras
ideas, ya que queríamos que esta actividad
fuera no solo divertida, sino también una
oportunidad para unirnos más como
compañeros. Sabíamos que el paseo sería
una experiencia inolvidable, y queríamos
aprovecharlo al máximo.
La actividad que planeamos consistiría en que
cada uno de nosotros debería traer dulces o
algún refresco de un color específico que nos
hubiera tocado. La idea era simple, pero a la
vez creativa. Cada color representaría a un
grupo, y así podríamos ver una variedad de
colores y sabores durante nuestro paseo.
Esta actividad no solo añadiría un elemento
divertido a la jornada, sino que también
fomentaría la colaboración y el trabajo en
equipo.
Mientras hablábamos sobre los detalles, nos
dimos cuenta de que no solo sería una forma
de compartir golosinas, sino también de crear
recuerdos juntos. Todos estábamos
emocionados por la oportunidad de disfrutar
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de una variedad de dulces y refrescos, y la
expectativa de ver qué traerían los demás solo
aumentaba nuestra ansiedad por el paseo.
Hablamos sobre nuestras preferencias y lo
que cada uno quería aportar, y entre risas y
sugerencias, nos aseguramos de que cada
uno pudiera contribuir de alguna manera.
Gabriela sugirió que hiciéramos un pequeño
juego en el que cada uno de nosotros tendría
que adivinar de qué color sería el refresco o el
dulce que trajera otro compañero. La idea fue
bien recibida, y todos comenzamos a
compartir ideas sobre cómo podríamos hacer
que esto fuera aún más divertido. Casey
mencionó que podríamos hacer una pequeña
competencia para ver quién traía la mejor
selección de dulces, lo que también animó la
conversación. Después de discutirlo durante
un rato, decidimos que sería una excelente
manera de fortalecer nuestra amistad y
fomentar un sentido de comunidad entre
todos nosotros. La actividad prometía no solo
ser un momento divertido, sino también una
forma de conectarnos más como grupo, lo
que era muy importante para nosotros. Al final
de la conversación, todos estábamos de
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acuerdo en que esta actividad sería un gran
complemento para nuestro paseo, y nos
despedimos emocionados, contando los días
que faltaban para el gran evento.
Hoy fue un día de preparación intensa. Todo
el grupo se reunió después de clases para
terminar de ultimar detalles. Estábamos todos
ansiosos, pero también emocionados.
Mientras decorábamos el lugar, no podía dejar
de sonreír al ver cómo cada uno de nosotros
aportaba su toque personal. Es un
sentimiento maravilloso ser parte de un
equipo que trabaja unido por un objetivo
común.
Pasamos la tarde riendo y colaborando, y
aunque hubo algunos momentos de estrés,
todos lo manejamos con gracia. Al final del
día, cuando todo estuvo listo, me sentí
satisfecho con nuestro trabajo. Es increíble lo
que se puede lograr cuando todos ponen su
esfuerzo y creatividad en un mismo proyecto.
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Hoy hemos salido a la ruta del sillar, y debo
decir que ha sido una experiencia realmente
bonita. Salimos con mis compañeros
alrededor de las 8 y media de la mañana. Nos
reunimos en la escuela, llenos de energía y
emoción por el viaje que nos esperaba. Todos
estábamos un poco nerviosos, pero la
anticipación era palpable en el aire. Una vez
que subimos al autobús, la aventura comenzó.
Joel, uno de mis amigos, trajo un parlante, lo
que hizo que el ambiente en el autobús fuera
aún más animado. Desde el principio,
empezamos a escuchar música, y entre risas
y conversaciones, comenzamos a cantar al
unísono. Las chicas en la parte de atrás del
autobús hacían lo mismo, creando un
ambiente festivo y alegre. Era genial ver a
todos tan felices y emocionados por el viaje.
El recorrido fue largo, y aunque disfruté de la
música, en algunos momentos no sabía qué
más hacer, así que simplemente me dejé llevar
por la música y disfruté de la compañía de mis
amigos. Sin embargo, en un momento del
viaje, ocurrió algo un poco desagradable.
Pasamos por una zona donde el olor era
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horrible, tan intenso que hizo que muchos nos
tapáramos la nariz y nos quejáramos. Pero,
afortunadamente, no duró mucho, y después
de un rato de viaje, finalmente llegamos a la
ruta del sillar. Cuando bajamos del autobús,
sentí un gran alivio; al fin podía estirarme y
dejar de estar sentado por tanto tiempo.
Una vez que llegamos, nos dirigimos a la parte
de inicio de la ruta. Allí, un señor nos explicó
un poco sobre la historia de la ruta del sillar y
lo que podríamos encontrar a lo largo del
camino. Su voz era amena, y me gustó
aprender sobre el lugar. Después de escuchar
la charla, decidimos caminar un poco y
explorar. En un momento, algunos de los
chicos y yo nos reunimos para juntar un poco
de dinero y comprar una gaseosa para el
camino. Quería comprar algo para Gabriela
también, ya que le debía un favor por
ayudarme con una tarea de EPT. Aunque en
realidad, no me había ayudado tanto, ya que
había conseguido algo similar a lo que yo
había logrado. Así que decidí comprarle un
queso helado en la ruta del sillar para hacerla
feliz.
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Mientras caminábamos, nos encontramos con
varios lugares interesantes, todos tallados en
arcilla. Había distintas formas y figuras que
parecían cobrar vida, lo que hacía que
quisiéramos tomar fotos. La música seguía
sonando en el fondo, creando un ambiente
perfecto para nuestra aventura. Por otro lado,
el grupo de chicas caminaba un poco más
adelante, y nosotros nos movíamos en
dirección opuesta. Recorrimos un buen
trecho hasta que llegamos a un punto donde
no había más esculturas que ver, así que
decidimos retroceder un poco.
Al volver, encontramos un sitio grande donde
había un cóndor gigantesco, tallado en la
roca. Era impresionante ver esa figura
majestuosa, y no pudimos resistir la tentación
de tomarnos algunas fotos subiendo hasta la
cima. Las risas resonaban mientras
tratábamos de encontrar las mejores
posiciones para las fotos. Después de
tomarnos varias instantáneas, decidimos que
era hora de sentarnos un rato y descansar.
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Nos acomodamos en un área plana y sacamos
algunas meriendas que habíamos traído.
Mientras comíamos, ocurrió algo un poco
curioso. Un chico, en un arrebato de emoción,
se subió hasta la cabeza del cóndor para
tomarse una foto. La profesora Keleny, al
verlo, tuvo que intervenir y bajarlo
rápidamente para evitar que se hiciera daño.
Fue un momento divertido que todos
recordaremos.
Después de merendar, la profesora Keleny
nos reunió a las cuatro secciones para
tomarnos una foto en conjunto. Era un
momento especial, así que me agrupé con
Sergio y Luciana, mis compañeros de clase,
para capturar ese recuerdo. Fue genial ver a
todos sonrientes y disfrutar del momento.
Finalmente, tuvimos que regresar para
emprender el camino de vuelta. A medida que
volvíamos al autobús, no podía evitar
sentirme satisfecho por la experiencia vivida.
La mayoría de nosotros estaba cansada, y me
di cuenta de que había sido un día largo, pero
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lleno de aventuras. Durante el viaje de
regreso, ya no tenía tanta energía como al
principio. Había una mezcla de alegría por el
día y cansancio acumulado, y no sabía si
podría soportar escuchar las mismas
canciones nuevamente. Aun así, algunos de
mis compañeros comenzaron a cantar de
nuevo, y eso hizo que el ambiente fuera un
poco más ameno.
Me quedé dormido en el autobús mientras el
paisaje pasaba rápidamente por la ventana.
Fue un descanso bien merecido, y aunque no
sabía cuánto tiempo había pasado, sentí que
el viaje se había hecho más corto. Cuando
finalmente llegamos, tuve que esperar un rato
para que mi padre viniera a recogerme en su
carro. Mientras lo esperaba, pensé en lo
mucho que había disfrutado del día. Pensaba
que íbamos a regresar a casa, pero para mi
sorpresa, mi padre decidió llevarme a comer a
un chifa. No podía creerlo, ya que hacía
tiempo que no comía allí. Esa fue una
excelente manera de terminar el día.
Después de disfrutar de una deliciosa comida,
nos compraron helados de postre. La
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combinación de sabores y la risa en la mesa
hicieron que el final del día fuera perfecto. Así
regresamos a casa, satisfechos y contentos
por haber vivido una experiencia única. Sin
duda, un día que creo que no se volverá a
repetir en mucho tiempo.
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