Visitación a los
Enfermos
¶ El siguiente Oficio, o parle de él, puede ser usado a
discreción del Ministro.
¶ Cuando alguna persona esté enferma, será dada noticia
de ello al Ministro de la Parroquia, el cual, entrando
en la presencia de la persona enferma dirá,
PAZ sea a esta casa y a todos los que en ella
moran.
¶ Después de lo cual dirá la Antífona siguiente, y, según
su discreción, uno de los Salmos de Penitencia.
Antífona. Oh Señor, no te acuerdes de
nuestros pecados, ni de los de nuestros padres.
¶ Entonces el Ministro dirá,
Oremos.
Señor, ten misericordia de nosotros.
Cristo, ten misericordia de nosotros.
Señor, ten misericordia de nosotros.
PADRE nuestro, que estás en los cielos,
Santificado sea tu Nombre. Venga tu reino.
Hágase tu voluntad, Así en la tierra como en los
cielos. El pan nuestro de cada día, dánosle hoy.
Y perdónanos nuestras deudas, Así como
nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no
nos dejes caer en la tentación, Mas líbranos de
mal. Amén.
Ministro
Oh Señor, salva a tu siervo;
.
Resp. Quien pone su confianza en ti.
Ministro
Envíale socorro desde tu santuario;
.
Resp. Y defiéndelo siempre con tu gran
poder.
Ministro Que no prevalezca el Adversario
. contra él;
Resp. Ni se acerque el malvado para
dañarlo.
Ministro Que seas Tú, oh Señor, su torre
. fuerte;
Resp. Delante de su enemigo.
Ministro
Señor, oye nuestra oración.
.
Resp. Y llegue a ti nuestro clamor.
Ministro.
OH Señor, mira desde el cielo, contempla,
visita y alivia a este tu siervo. Míralo con los
ojos de tu misericordia; dale consuelo y firme
confianza en ti, defiéndelo en todo peligro, y
guárdalo en perpetua paz y seguridad;
mediante Jesucristo nuestro Señor. Amén.
¶ Entonces puede el Ministro decir las Antífonas y los
Salmos siguientes con la Colecta a discreción suya.
Antífona. Con mi voz clamé al SEÑOR, y El
me respondió desde el monte de su santidad.
¿ Domine, quid multiplicati? Salmo iii.
OH SEÑOR, cuánto se han multiplicado mis
enemigos: muchos se levantan contra mí.
Muchos dicen de mi alma: No hay para él
salvación en Dios.
Mas tú, SEÑOR, eres escudo alrededor de mí:
mi gloria y el que ensalza mi cabeza.
Con mi voz clamé al SEÑOR: y El me
respondió desde el monte de su santidad.
Yo me acosté, y dormí, y desperté: porque el
SEÑOR me sostuvo.
Del SEÑOR es la salvación: sobre tu pueblo
será tu bendición.
Colecta.
OYENOS, omnipotente y muy misericordioso
Dios y Salvador; extiende tu acostumbrada
bondad a este tu siervo que se halla afligido
por su enfermedad. Visítalo, Oh Señor, con tu
amorosa misericordia, y restáuralo a su salud
anterior, para que te pueda dar gracias en tu
Santa Iglesia; mediante Jesucristo nuestro
Señor. Amén.
Antífona. Entraré al altar de Dios, al Dios
alegría de mi gozo.
Judica me, Deus. Salmo xliii.
JUZGAME, oh Dios, y aboga mi causa; líbrame
de gente impía, del hombre de engaño e
iniquidad.
Pues que tú eres el Dios de mi fortaleza,
¿ por qué me has desechado? ¿ por qué andaré
enlutado por la opresión del enemigo?
Envía tu luz y tu verdad, éstas me guiarán:
me conducirán al monte de tu santidad, y a tus
tabernáculos.
Y entraré al altar de Dios, al Dios alegría de
mi gozo: y te alabaré con harpa, oh Dios, Dios
mío.
¿ Por qué te abates, oh alma mía, y por qué
te conturbas en mí?
Espera a Dios: porque aún le tengo de
alabar; El es salvación delante de mí, y el Dios
mío.
Colecta.
SANTIFICA, te suplicamos, oh Señor, la
enfermedad de este tu siervo; para que la
sensación de su debilidad pueda añadir fuerza a
su fe, y seriedad a su arrepentimiento; y
concede que pueda morar contigo en la vida
eterna; mediante Jesucristo nuestro
Señor. Amén.
Antífona. Consideraba los días desde el
principio; los años de los siglos.
Voce mea ad Dominum. Salmo lxxvii.
CON mi voz clamé a Dios: a Dios clamé, y El
me escuchará.
Al Señor busqué en el día de mi angustia: mi
mal corría de noche, y no se cesaba; mi alma
rehusaba consuelo.
Acordábame de Dios y gritaba: quejábame y
desmayaba mi espíritu.
Tenías los párpados de mis ojos: estaba yo
quebrantado, y no hablaba.
Consideraba los días desde el principio: los
años de los siglos.
Acordábame de mis canciones de noche;
meditaba con mi corazón y mi espíritu inquiría.
¿ Desechará el Señor para siempre: y no
volverá más a amar?
¿ Hase acabado para siempre su
misericordia?: ¿ Hase acabado la palabra suya
para generación y generación?
¿ Ha olvidado Dios el tener misericordia?
¿ Ha encerrado con ira sus piedades?
Y dije, Enfermedad mía es ésta: traeré pues a
la memoria los años de la diestra del Altísimo.
Colecta.
OYE, oh Dios, te suplicamos, estas nuestras
oraciones, que te dirigimos a favor de este tu
siervo; y concédele el auxilio de tu
misericordioso consuelo; mediante Jesucristo
nuestro Señor. Amén.
Antífona. Si anduviere yo en medio de la
angustia, Tú me vivificarás.
Confitebor tibi. Salmo cxxxviii.
ALABARTE he, oh Señor, con todo mi corazón:
delante de los dioses te cantaré salmos.
Me postraré al templo de tu santuario, y
alabaré tu Nombre, por tu misericordia y tu
verdad: porque has hecho magnífico tu
Nombre, y tu dicho sobre todas las cosas.
En el día que clamé, me respondiste:
esforzásteme con fortaleza en mi alma.
Si anduviere yo en medio de la angustia, Tú
me vivificarás: contra la ira de mis enemigos
extenderás tu mano y salvaráme tu diestra.
El SEÑOR cumplirá por mí: tu misericordia,
OH SEÑOR es para siempre; no dejarás la obra
de tus manos.
Colecta.
OH Dios, la fuerza del débil y el consuelo de
los que sufren; Misericordiosamente acepta
nuestras oraciones, y concede a tu siervo la
ayuda de tu poder, para que su enfermedad sea
cambiada en salud, y nuestra tristeza en gozo;
mediante Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Antífona. El SEÑOR salva de la destrucción
tu vida, y te corona de favores y misericordia.
Benedic, anima mea. Salmo ciii.
BENDICE, alma mía, al SEÑOR: y bendigan
todas mis entrañas su Santo Nombre.
Bendice, alma mía, al SEÑOR: y no olvides
ninguno de sus beneficios.
El es quien perdona todas tus iniquidades: el
que sana todas tus dolencias;
El que rescata de la destrucción tu vida: el
que te corona de favores y misericordias.
Bendecid al SEÑOR, vosotros sus ángeles,
poderosos en fortaleza: que ejecutáis su
palabra, obedeciendo a la voz de su precepto.
Bendecid al SEÑOR, vosotros todos sus
ejércitos: ministros suyos, que hacéis su
voluntad.
Bendecid al SEÑOR, vosotras todas sus obras,
en todos los lugares de su señorío: Bendice
alma mía al SEÑOR.
Colecta.
ACEPTA, te suplicamos, Señor misericordioso,
la devota alabanza de tu humilde siervo; y
concédele un sentimiento permanente de tu
amorosa bondad; mediante Jesucristo nuestro
Señor. Amén.
¶ Los siguientes Salmos son a propósito, y a discreción
del Ministro pueden ser sustituidos por cualquiera de
los arriba citados: 20, 27, 42, 91, 121, 146.
¶ Añadiendo esto,
OH Salvador del mundo, que por tu Cruz y
preciosa Sangre nos has redimido; Sálvanos, y
ayúdanos, humildemente te suplicamos, oh
Señor.
¶ Conforme lo requiera la ocasión, el Ministro deberá
adoctrinar a la per sona enferma acerca del
significado y uso del tiempo de enfermedad, y de la
oportunidad que proporciona para espiritual provecho.
¶ Entonces puede inquirir el Ministro de la persona
enferma acerca de su aceptación de la fe Cristiana y si
se arrepiente verdaderamente de todos sus pecados, y
se halla en caridad con todo el mundo; exhortándole a
que perdone de todo corazón, a todas las personas que
le hayan ofendido, y si él hubiere ofendido a alguien,
pedir que le perdonen: y donde él hubiera hecho
agravio o causado perjuicio a cualquiera, repare el
daño en todo cuanto esté en su poder hacerlo.
¶ Entonces la persona enferma será exhortada a hacer
una confesión especial de sus pecados, si siente
preocupación de conciencia; después de tal con fesión,
y con la evidencia de su arrepentimiento, el Ministro le
dará se guridad de la misericordia y perdón de Dios.
¶ Entonces el Ministro dirá,
Oremos.
MUY misericordioso Dios, que, según la
multitud de tus bondades, borras de tal manera
los pecados de los que con verdadera fe se
arrepienten, que no te acuerdas más de ellos;
Abre los ojos de tu clemencia sobre este tu
siervo, que desea con todo fervor el perdón y
remisión de sus pecados. Renueva
en él, amorosísimo Padre, todo lo que ha sido
depravado, por la astucia y malicia del diablo, o
por su voluntad carnal y fragilidad; preserva y
haz que continúe este miembro enfermo en la
unidad de la Iglesia; considera su contrición,
acepta sus lágrimas, y alivia sus dolores, como
creas le es más conveniente y saludable. Y por
cuanto pone toda su confianza en tu
misericordia, no le imputes sus pecados
pasados, antes bien fortalécelo con tu Espíritu
Santo; y, cuando te plugiere llamarlo a tu
presencia, tómalo bajo tu protección; por los
méritos de tu muy amado Hijo, Jesucristo
nuestro Señor. Amén.
¶ Luego dirá el Ministro,
EL Señor Omnipotente que es torre fuerte
para todos los que ponen su confianza en El, y a
quien todas las cosas en el cielo, en la tierra, y
debajo de la tierra se inclinan y obedecen; Sea
ahora y siempre tu defensa; y te haga conocer y
sentir que no hay otro Nombre debajo del cielo
dado al hombre, en quien y por quien tú puedas
recibir salud y salvación, sino solamente el
Nombre de nuestro Señor Jesucristo. Amén.
¶ Aquí el Ministro puede usar cualquiera parte de este
Libro que, según su juicio, le pareciere conveniente en
aquella ocasión, y entonces dirá,
ALA bondadosa misericordia y protección de
Dios te encomendamos. El SEÑOR te bendiga y
te guarde. El SEÑOR haga resplandecer su faz
sobre ti, y te sea propicio. El SEÑOR dirija a ti
su rostro, y te dé paz ahora y por
siempre. Amén.
ORACIONES. Prayers
¶ Oraciones que pueden decirse con el Oficio que
precede, o con cualquiera parte de él, a discreción del
Ministro.
Oración por el Restablecimiento de la Salud.
DIOS de celestiales poderes, que, por la
fuerza de tu mandato, ahuyentas del cuerpo
humano toda dolencia y enfermedad; Asiste con
tu bondad a este tu siervo, para que su
debilidad sea desvanecida y a él su fuerza
vuelva; y que siéndole restaurada la salud,
pueda bendecir tu Santo Nombre; mediante
Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Oración por Salud.
DIOS Todopoderoso, que eres Dador de toda
salud, y auxilio de los que a ti acuden por
socorro; Pedimos tu fuerza y tu bondad en favor
de este tu siervo, para que pueda ser sanado de
todas sus enfermedades, para honor y gloria
tuya; mediante Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Acción de Gracias por el Principio de una
Mejoría.
DIOS grande y poderoso, que abates a los
hombres hasta el sepulcro, y los levantas otra
vez; Bendecimos tu bondad maravillosa, porque
cambiaste nuestra pesadumbre en alegría y
nuestro dolor en regocijo, restableciendo a este
nuestro hermano a cierto grado de su salud
anterior. Bendito sea tu Nombre, porque
no lo abandonaste en su enfermedad;
mas lo visitaste con tu consuelo; lo sostuviste
en paciencia y sumisión a tu voluntad; y, por
último, le enviaste el auxilio oportuno.
Continúa, te suplicamos, esta tu misericordia
para con él; y haz que los medios que se
apliquen para su curación sean eficaces: a fin
de que, siendo restablecido a la salud del
cuerpo, al vigor de ánimo y a la alegría del
espíritu, pueda ir a tu casa para ofrecerte una
oblación con regocijo; y para bendecir tu Santo
Nombre por todas tus bondades; por medio de
Jesucristo nuestro Salvador, a quien contigo y
el Espíritu Santo, sea todo honor y gloria por
los siglos de los siglos. Amén.
Oración por una Persona, cuando hay poca
esperanza de su Alivio.
OH Padre de misericordias, y Dios de todo
consuelo, nuestro único amparo en tiempo de
necesidad; Volamos a ti por el necesario
socorro en favor de este tu siervo que yace aquí
en gran debilidad corporal. Míralo
bondadosamente, oh Señor; y cuanto más
decae el hombre exterior, fortalécelo, te
suplicamos, con tu gracia y Santo Espíritu en el
hombre interior. Dale verdadero
arrepentimiento de todos los errores de su vida
pasada, y fe firme en tu Hijo Jesús; para que
sus pecados puedan ser borrados por tu
misericordia, y su perdón sellado en los cielos;
mediante tu mismo Hijo, nuestro Señor y
Salvador. Amén.
Oración por los Desalentados.
CONSUELA, te suplicamos,
misericordiosísimo Dios, a este tu siervo, que
se encuentra abatido y descora zonado en
medio de las tristezas y dificultades de este
mundo; y concede que, por el poder de tu Santo
Espíritu, pueda ser capaz de proseguir con
gozo su camino, y darte contínuas gracias por
tu sustentadora providencia; mediante
Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Oración que el Ministro puede ofrecer por
todos los presentes.
OH Dios, cuyos días son infinitos, y cuyas
misericordias son innumerables; Suplicámoste
nos convenzas de la brevedad e incertidumbre
de la vida humana; y concede que tu Espíritu
Santo nos guíe en santidad y rectitud, todos los
días de nuestra vida: a fin de que, cuando te
hayamos servido en nuestra generación,
seamos reunidos con nuestros padres, teniendo
el testimonio de una buena conciencia; en la
comunión de la Iglesia Católica; en la confianza
de una fe cierta; en el consuelo de una
razonable, piadosa y santa esperanza; en tu
favor, oh nuestro Dios, y en perfecta caridad
con todo el género humano. Te pedimos todo
esto mediante Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Oración Comendatoria por un Agonizante.
DIOS Todopoderoso, con quien viven los
espíritus de los justos ya hechos perfectos,
después que son librados de sus prisiones
terrenales; Nosotros encomendamos
humildemente, en tus manos, como en las
manos de un Creador fiel, y Salvador muy
misericordioso, el alma de este tu siervo
nuestro hermano amado; suplicándote, que sea
preciosa en tu presencia. Lávala, te rogamos,
en la sangre de aquel Cordero inmaculado, que
fué muerto para quitar los pecados del mundo;
para que, quitadas las manchas que hubiere
contraído, por las concupiscencias de la carne o
asechanzas de Satanás, sea purificada y limpia,
y pueda ser presentada pura y sin mancha
delante de ti; mediante los méritos de
Jesucristo, tu único Hijo nuestro Señor. Amén.
LETANIA POR LOS AGONIZANTES. Litany for the Dying
OH Dios Padre;
Ten misericordia del alma de tu siervo.
Oh Dios Hijo;
Ten misericordia del alma de tu siervo.
Oh Dios Espíritu Santo;
Ten misericordia del alma de tu siervo.
Oh Santísima Trinidad, Un solo Dios;
Ten misericordia del alma de tu siervo.
De todo mal, de todo pecado, de toda
tribulación;
Líbrale, buen Señor.
Por tu santa Encarnación, por tu Cruz y
Pasión, por tu preciosa Muerte y Sepultura;
Líbrale, buen Señor.
Por tu gloriosa Resurrección y Ascensión, y
por la venida del Espíritu Santo.
Líbrale, buen Señor.
Nosotros pecadores te suplicamos nos oigas,
oh Señor Dios; Que te dignes librar el alma de
tu siervo del poder del maligno, y de muerte
eterna;
Suplicámoste nos oigas, buen Señor.
Que te dignes en tu misericordia perdonar
todos sus pecados;
Suplicámoste nos oigas, buen Señor.
Que te dignes concederle un lugar de
refrigerio y felicidad eterna;
Suplicámoste nos oigas, buen Señor.
Que te dignes concederle gozo y alegría en
tu reino, con tus santos en luz;
Suplicámoste nos oigas, buen Señor.
Oh Cordero de Dios, que quitas los pecades
del mundo;
Ten misericordia de él.
Oh Cordero de Dios, que quitas los pecados
del mundo;
Ten misericordia de él.
Oh Cordero de Dios, que quitas los pecados
del mundo;
Concédele tu paz.
Señor, ten misericordia.
Cristo, ten misericordia.
Señor, ten misericordia.
PADRE nuestro, que estás en los cielos,
Santificado sea tu Nombre. Venga tu reino.
Hágase tu voluntad, Así en la tierra como en los
Cielos. El pan nuestro de cada día, dánosle hoy.
Y perdónanos nuestras deudas, Así como
nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no
nos dejes caer en la tentación, Mas líbranos de
mal. Amén.
Oremos.
OH Señor Soberano, que no deseas la muerte
de un pecador; Te suplicamos que desates el
espíritu de este tu siervo de toda ligadura,
y lo libres de todo mal; a fin de que pueda
descansar con todos tus santos en las moradas
eternas; mediante Jesucristo nuestro Señor,
que contigo y el Espíritu Santo, es un solo Dios,
que vive y reina por los siglos de los
siglos. Amén.
Una Absolución que dirá el Presbítero.
EL Todopoderoso y misericordioso Señor te
conceda perdón y remisión de todos tus
pecados, y la gracia y consuelo del Espíritu
Santo. Amén.
Comendatoria.
MARCHA, Oh alma Cristiana de este mundo,
En el Nombre de Dios el Padre Omnipotente
que te ha creado, En el Nombre de Jesucristo
que te ha redimido, y En el Nombre del Espíritu
Santo que te santifica. Que tu descanso sea en
paz, y tu morada en el Paraíso de Dios.
Oración Comendatoria por el Alma del que ya
Expiró.
EN tus manos, Oh misericordioso Salvador,
encomendamos el alma de tu siervo que acaba
de abandonar el cuerpo. Reconoce, te
suplicamos humildemente, a una oveja de tu
redil, a un cordero de tu propio rebaño, a un
pecador que se acoge a tu propia redención.
Recíbelo en los brazos de tu misericordia, en el
bendito descanso de tu paz eterna, y en la
comunión gloriosa de tus santos en luz. Amén.
UNCION DE LOS ENFERMOS. Unction of the Sick
¶ Cuando alguna persona enferma llegue a desear en
humilde fe el ministerio de curación mediante la
Unción o la Imposición de Manos, el Ministro puede
usar tal porción del oficio que precede como él lo crea
conveniente, y también la forma siguiente:
OH Bendito Redentor, alivia, te suplicamos,
por tu poder, la angustia de este tu
siervo; líbralo del pecado, y ahuyenta
de él todo dolor de cuerpo y alma, a fin de que
siendo restaurado al vigor de su salud, pueda
ofrecerte alabanzas y acción de gracias; Tú que
siendo un solo Dios, con el Padre y el Espíritu
Santo, vives y reinas por los siglos de los
siglos. Amén.
TE unjo con óleo (o impongo mi mano sobre
ti), En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del
Espíritu Santo; suplicando la misericordia de
nuestro Señor Jesucristo, a fin de que siendo
desvanecidos de tu cuerpo todo dolor y toda
enfermedad, la bendición de la salud te sea
restituída. Amén.
¶ Es incumbencia del Ministro, el aconsejar al pueblo,
mientras están en salud, el hacer Testamentos
ordenando la disposición de sus bienes temporales, y
cuando está en su poder, el dejar Donativos para usos
religiosos o caritativos.
Comunión de los Enfermos Communion of t
¶ Por cuanto todos los mortales están sujetos a muchos y
súbitos peligros, males y enfermedades, e inciertos
siempre de cuando han de partir de esta vida; y a fin
de que estén preparados a morir cuando quiera Dios
llamarles, los Ministros de tiempo en tiempo (más
principalmente en tiempo de pestilencia, u otras
enfermedades contagiosas) exhortarán diligentemente
a sus parroquianos a recibir muchas veces la Santa
Comunión del Cuerpo y Sangre de nuestro Salvador
Cristo, cuando se administra públicamente en la
Iglesia: para que así, en caso de una visitación súbita,
tengan menos causa de inquietud por falta de este
paso. Mas si la persona enferma no es capaz de venir a
la Iglesia, y se halla deseosa de recibir la Comunión en
su casa, dará noticia con tiempo al Presbítero,
significando asimismo cuantos hay que comulguen con
ella; y habiendo preparado todas las cosas necesarias,
el Presbítero celebrará allí la Santa Comunión,
comenzando con la Colecta, Epístola y Evangelio
siguientes.
Colecta.
DIOS omnipotente y eterno, Creador del
género humano, que reprendes a los que amas,
y castigas a los que tú recibes; Te suplicamos
tengas misericordia de este tu siervo visitado
por tu mano; concédele que sufra con paciencia
esta enfermedad, y recobre su salud corporal,
si es de tu beneplácito; y que, cuando su alma
se aparte de su cuerpo, haz que comparezca
delante de ti sin mancha; mediante Jesucristo
nuestro Señor. Amén.
Epístola. Heb. xii. 5.
HIJO mío, no menosprecies el castigo del
Señor, ni desmayes cuando eres de El
reprendido; porque el Señor al que ama
castiga, y azota a cualquiera que recibe por
hijo.
Evangelio. S. Juan v. 24.
DE cierto, de cierto os digo: El que oye mi
palabra, y cree al que me ha enviado, tiene vida
eterna; y no vendrá a condenación, mas pasó de
muerte a vida.
¶ O la Colecta, Epístola y Evangelio siguientes pueden
usarse.
Colecta.
OH Dios, Santo Padre, por cuya amorosa
bondad son renovados nuestros cuerpos y
nuestras almas; Mira misericordiosamente
a este tu siervo, para que, habiendo
desaparecido toda causa de enfermedad, pueda
ser restaurado a su salud completa; mediante
Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Epístola. 1 S. Juan v. 13.
ESTAS cosas he escrito a vosotros que creéis
en el Nombre del Hijo de Dios, para que sepáis
que tenéis vida eterna, y para que creáis en el
Nombre del Hijo de Dios. Y esta es la confianza
que tenemos en El, que si demandáremos
alguna cosa conforme a su voluntad, El nos oye.
Y si sabemos que El nos oye en cualquiera cosa
que demandáremos, sabemos que tenemos las
peticiones que le hubiéremos demandado.
Evangelio. S. Juan vi. 47.
JESUS dijo, De cierto, de cierto, os digo: El que
cree en mí, tiene vida eterna. Yo soy el pan de
vida. Vuestros padres comieron el maná en el
desierto y son muertos. Este es el pan que
desciende del cielo, para que el que de él
comiere, no muera. Yo soy el pan vivo que he
descendido del cielo; si alguno comiere de este
pan, vivirá para siempre: y el pan que yo daré
es mi carne, la cual yo daré por la vida del
mundo.
¶ Después de lo cual, el Ministro, procederá según la
forma arriba señalada para la Santa Comunión,
comenzando con las palabras, Vosotros los que os
arrepentís sinceramente, etc.
¶ Al tiempo de distribuir el Santo Sacramento, el
Ministro lo recibirá primero, y después lo administrará
a los que han de comulgar con el enfermo, y
últimamente al enfermo.
¶ Cuando las circunstancias requieren el acortar el
Servicio, la forma que sigue será suficiente:
La Confesión y Absolución; Elevad vuestros
corazones, etc., hasta el fin del Sanctus; La Oración de
Consagración, terminando con estas
palabras, participantes de su muy bendito Cuerpo y
Sangre; el Padre Nuestro; la Oración de Humilde
Acceso; la Comunión; la Bendición. Y NÓTESE, que para
la Confesión y la Absolución pueden ser usadas las que
siguen.
Confesión.
PADRE Omnipotente, Señor del cielo y de la
tierra, confesamos que hemos pecado contra ti
en pensamiento, palabra y obra. Ten
misericordia de nosotros, oh Dios conforme a tu
gran bondad; según la multitud de tus
misericordias, borra nuestras ofensas y
límpianos de nuestros pecados; por amor de
Jesucristo. Amén.
Absolución.
EL Omnipotente y misericordioso Señor, te
conceda Absolución y Remisión de todos tus
pecados, verdadero arrepentimiento, enmienda
de vida, y la gracia y consuelo de su Espíritu
Santo. Amén.
¶ Mas si alguno, por estar en extremis, no recibe el
Sacramento del Cuerpo y de la Sangre de Cristo, o por
no haber avisado al Presbítero en tiempo conveniente,
o por otro cualquier impedimento legítimo; el
Presbítero instruirá al enfermo, y le dará a entender,
que si se arrepiente sinceramente de sus pecados y
cree firmemente que Jesucristo sufrió la muerte en la
Cruz por él, y derramó su Sangre por su redención,
trayendo diligentemente a su memoria los beneficios
que ha recibido por ésta, y dándole gracias de todo su
corazón, come y bebe el Cuerpo y la Sangre de Cristo,
para provecho y salud de su alma, aunque no reciba el
Sacramento con la boca.
¶ Este Oficio puede ser usado con personas ancianas o
postradas en cama, o las que no pueden atender la
Administración Pública en la Iglesia, sustituyendo la
Colecta, Epístola y Evangelio del Día, en lugar de los
indicados arriba.