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Fase 01

El documento aborda la teoría de la propiedad en el ordenamiento jurídico venezolano, analizando sus bases normativas, doctrinales y jurisprudenciales. Se discuten las características, formas de adquisición y extinción de la propiedad, así como las acciones legales que protegen este derecho. Además, se examina la evolución del derecho de propiedad en Venezuela, destacando su transformación de un derecho absoluto a uno sujeto a limitaciones por razones de interés social.

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Fase 01

El documento aborda la teoría de la propiedad en el ordenamiento jurídico venezolano, analizando sus bases normativas, doctrinales y jurisprudenciales. Se discuten las características, formas de adquisición y extinción de la propiedad, así como las acciones legales que protegen este derecho. Además, se examina la evolución del derecho de propiedad en Venezuela, destacando su transformación de un derecho absoluto a uno sujeto a limitaciones por razones de interés social.

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FASE I
DEFINICIÓN
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FASE I

DEFINICIÓN

1. TEORIZACIÓN DE LA CATEGORÍA

Con el propósito de apoyar la fundamentación teórica de este estudio, se

procederá a realizar una revisión de diversos autores y sus principales

teorías, las cuales están relacionadas con la variable la propiedad en el

ordenamiento jurídico venezolano.

1.1. BASES NORMATIVAS, DOCTRINALES Y JURISPRUDENCIALES

Las bases normativas, doctrinales y jurisprudenciales se encuentran

compuestas por las diferentes doctrinas, leyes y jurisprudencia que se

refieren al problema de la investigación. El desarrollo de ésta investigación

orienta el rumbo del proceso de la investigación y ayuda a precisar los

elementos contenidos en la descripción del problema de tal forma que

puedan ser manejados y convertidos en acciones concretas.

1.1.1. LA PROPIEDAD

Según Brewer (2002, p. 10), desde la época romana se ha dado el

derecho de propiedad, tanto así, que dentro de esa legislación se hablaba de

4
5

derechos reales, los cuales poseían diversas características entre las cuales

estaban, que los derechos reales eran y siguen siendo absolutos, son

preferentes, no se extinguen por el no uso de la cosa, sino que se aplica la

prescripción adquisitiva, entre otras.

Cabe destacar, que en Roma la propiedad constituía una serie de

derechos: el de usar de la cosa (ius utendi), el de percibir los frutos (fruendi),

el de abusar (abutendi), el de enajenar (alienandi), el de disponer

(disponendi), y el de reivindicar (vindicandi).

En el Derecho Justinianeo, la propiedad se definía como la “plena in res

potestas” o el derecho a la destinación de la cosa, definición ésta

considerada como sintética en el sentido que no enumera las facultades

inherentes al derecho en cuestión.

La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela en su Art.

115 garantiza y estipula de qué forma se puede declarar la propiedad de un

bien:

Se garantiza el derecho de propiedad. Toda persona tiene


derecho al uso, goce, disfrute y disposición de sus bienes. La
propiedad estará sometida a las contribuciones, restricciones y
obligaciones que establezca la ley con fines de utilidad pública
o de intereses general. Solo por causa de utilidad pública o de
interés social, mediante sentencia firme y pago oportuno de
justa indemnización, podrá ser declarada la expropiación de
cualquier clase de bienes.

Asimismo, el Código Civil Venezolano define la propiedad en su artículo

545 como “El derecho de usar, gozar y disponer de una cosa de manera

exclusiva, con las restricciones y obligaciones establecidas por la ley”.


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No obstante, se pueden encontrar diversos criterios sobre la definición

referentes al derecho de propiedad, entre los cuales se mencionan:

Osorio (1996, p. 619) lo define como “la facultad legitima de gozar y

disponer de una cosa con exclusión del ajeno arbitrio y de reclamar su

devolución cuando se encuentra indebidamente en poder de otro”.

Aguilar (2005, p. 225), expresa que “desde el ángulo técnico – jurídico,

la propiedad por su carácter de derecho definitivo y pleno viene a ser el

derecho real por excelencia”.

Por tanto, la propiedad es un derecho subjetivo. Como derecho subjetivo

debe adecuarse dentro de la primera de las tres categorías de los derechos

reales, entre los cuales entran todos los derechos personales y los derechos

de obligaciones”.

[Link]. CARACTERES DE LA PROPIEDAD

Aguilar (2005, p. 228) indica las características de la propiedad:

a. Es un derecho exclusivo y excluyente: En el sentido que el propietario

se beneficia él solo de todos los provechos de la cosa sin tener para ello

necesidad jurídica de exigir la colaboración de otra persona; y que de igual

forma, el titular puede impedir a los terceros que concurran al uso, goce y

disposición de la cosa.

Pero cabe destacar que la exclusividad de la propiedad no implica, en

cambio, que la cosa deba pertenecer a una sola persona sin que nadie más

tenga derechos sobre ella.


7

b. Es un derecho pleno y absoluto: En principio, la propiedad implica un

poder pleno sobre la cosa de “amplitud genérica” y que faculta al titular para

todo cuanto no esté prohibido sin que, por tanto, sea fácil determinar todas

las facultades concretas que implica.

c. Es un derecho elástico: Como se comentó anteriormente al referirse

que el derecho de propiedad es pleno, es posible que por diversas razones,

especialmente por la existencia de derechos reales en cosa ajena, las

facultades del propietario estén reducidas en mayor o menor grado. Es por

ello que se dice que la propiedad es elástica, pues admite reducción en el

volumen de sus poderes; pero tiende siempre a recobrar la plenitud de los

mismos; ejemplo de esto es cuando un propietario otorga un fundo en

enfiteusis.

d. Es perpetuo: En el sentido de que no lleva en sí una causa de

extinción por razón del tiempo. Incluso si la cosa perece por el transcurso del

tiempo es el perecimiento de la cosa y no el tiempo transcurrido lo que

extingue la propiedad; por lo que la propiedad perdura aun cuando su titular

no ejerza las facultades que le corresponden como tal o, dicho de otra

manera, la propiedad no se extingue por el simple no uso.

e. Es autónomo: La propiedad es un derecho autónomo en el sentido de

que no presupone la existencia de un derecho de mayor alcance sobre la

cosa.

Por otra parte, Barassi (1997 Pág. 9) contempla en su obra tres

características del derecho de propiedad las cuales son:


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La amplitud del disfrute y del poder de disposición: Puesto que el

carácter fundamental, mejor, el único verdaderamente típico de este derecho

frente a los demás derechos reales, es el ser el derecho real de contenido

más amplio. Y por ello, el más dinámico, el instrumento más eficaz para la

organización tanto de la economía como del mismo derecho.

La segunda característica del derecho de propiedad es la exclusividad,

es consecuencia de su carácter real y por tanto común a los demás derechos

reales, pero en la propiedad adquiere su máxima expresión por la gran

amplitud de contenido que, según hemos visto, hay que reconocer a dicho

derecho.

Es elástico: Ya que en el derecho de propiedad puede reducirse sin que

por ello se deforme su esencia hasta el mínimo compatible con la

subsistencia del derecho de propiedad.

[Link]. FORMAS DE ADQUISICIÓN Y EXTINCIÓN DE LA PROPIEDAD

A continuación se nombraran las distintas formas de adquirir y extinguir

la propiedad que estipula el Código Civil Venezolano:

(A) FORMAS DE ADQUIRIR

Dentro de las formas de adquirir la propiedad de acuerdo a la legislación

Venezolana, pueden enumerarse las siguientes:

La ocupación: En el Artículo 796 concatenado con el 797 del código civil

venezolano se establece “Las cosas que no son de la propiedad de nadie


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pero que pueden llegar a serlo de alguien, se adquieren por la ocupación,

tales son los animales que son objeto de la caza o de pesca, el tesoro y las

cosas muebles abandonadas”.

La accesión: jurídicamente se hace referencia al modo de adquirir el

dominio según el cual el propietario de una cosa hace suyo no sólo lo que

ella produce, sino también lo que se le une o incorpora por obra de la

naturaleza o por mano del hombre o por ambos modos a la vez, siguiendo lo

accesorio a lo principal. (Artículos 554 al 570 Código Civil)

La sucesión: El Art. 807 del Código Civil, establece en ámbito general

que las sucesiones se realizan por ley o por testamento; las sucesiones por

ley son las establecidas según el orden sucesoral de los parientes del de l

cujus y las sucesiones testamentarias son las establecidas a través de un

documento escrito y registrado llamado Testamento, en el cual el

testamentario ejerce su voluntad con respecto a la procedencia de su

patrimonio luego de fallecer.

Por efecto de contrato: Esta forma de adquirir la propiedad se refiere a

los efectos que puede producir un determinado contrato que tiene por

finalidad la transmisión de la propiedad, entre los cuales se destacan el

contrato de compra – venta, el contrato de donación, entre otros.

Por prescripción: La prescripción es un medio de adquirir la propiedad en

el sentido del poseedor, puesto que en el caso de que un sujeto posea un

bien inmueble por más de 20 o 50 años según se trate de un bien de dominio

público o privado y de acuerdo a los parámetros legales estipulados en el


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artículo 772 del Código Civil venezolano, puede solicitar la propiedad del bien

por medio de la prescripción adquisitiva, ante el Tribunal competente.

Adjudicación: Acción y efecto de conceder a uno la propiedad de alguna

cosa. Generalmente, la adjudicación se hace por la autoridad judicial o

administrativa competente. Es decir, que la adjudicación se efectúa sobre

tierras baldías o en desuso, otorgando la propiedad a una persona

determinada.

Por tanto, las formas de adquirir una propiedad son la ocupación,

accesión, sucesión, por efecto de contrato, prescripción, y adjudicación.

(B) FORMAS DE EXTINCIÓN DE LA PROPIEDAD

Según Ossorio (1996, p. 306), igualmente existen distintas formas de

extinción de la propiedad, las cuales son:

Enajenación: es la acción de pasar o transmitir a otro el dominio de una

cosa.

Expropiación: es la acción de desposeer de una cosa a su propietario

dándole a cambio una indemnización justa. Se entiende que la facultad de

expropiar esta reservada a los organismos nacional, estatales y municipales,

y a condición que se efectúe por causa de utilidad pública o social.

Perención de la cosa: cuando por causa de fuerza mayor o casos

fortuitos deja de existir el bien.

Prescripción: Derecho por el cual un poseedor de una cosa adquiere la

propiedad de ella por la continuación de la posesión durante el tiempo fijado


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por la ley, el cual esta establecido en 20 años, en cuanto a los bienes de

dominio privado y cincuenta (50) años en los bienes de dominio público, es

decir, que una persona que tenga poseyendo por más de 20 ó 50 años un

bien en alguno de los casos antes mencionados puede solicitar la propiedad

por medio de la prescripción adquisitiva y el propietario original perdería su

titularidad como propietario.

Por tanto, lo expuesto anteriormente evidencia que la enajenación, la

expropiación, la perención de la cosa y la prescripción son las formas de

extinción de la propiedad existente en Venezuela.

[Link]. EXTENSIÓN DEL DERECHO DE PROPIEDAD.

El derecho de propiedad se extiende a la cosa, a lo que ésta produce y a

lo que se le una en calidad de accesorio y de modo inseparable; por tanto,

cabe resaltar, que dentro de la extensión de la propiedad se distinguen dos

aspectos, que son: en el plano horizontal, el límite de la propiedad son lo

llamados linderos o confines y, en el plano vertical establece como principio

básico que la extensión se basa en el suelo que lleva consigo la de la

superficie y de todo cuanto se encuentre encima o debajo de ella (Art.549

Código Civil).

[Link] . ACCIONES QUE TUTELAN EL DERECHO DE PROPIEDAD

Para Osorio (1996, p. 306), entre las acciones que puede intentar el

propietario para tutelar su derecho como tal, están:


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Acción reivindicatoria: En la cual el actor alega que el demandado posee

o detenta una cosa que le pertenece y pide que se le restituya.

Acción de declaración de certeza de la propiedad: En la cual el actor

alega ser propietario de una cosa y pide que jud icialmente se afirme que la

misma le pertenece.

Acción de deslinde: Sólo persigue determinar los límites, confines o

linderos entre fundos vecinos, sin entrar a considerar la titularidad.

Acción negatoria: Dirigida a impugnar la pretensión de que sobre el fundo

que se alega ser propio, un tercero pretenda imponer un derecho real

limitado, como podría ser, por ejemplo, un usufructo o una servidumbre.

El ordenamiento jurídico prevé diversas acciones que tutelan mejor el

derecho de los comuneros en situaciones iguales o análogas a las descritas

por los codemandantes con lo que una demanda mero declarativa que

propenda a obtener una sentencia que revista de certeza judicial a su

condición de condóminos deviene en inadmisible por expresa disposición del

artículo 16 del Código de Procedimiento Civil. Básicamente son dos las

situaciones que pueden ocurrir:

La primera, consiste en que uno o varios comuneros enajenen su cuota a

un extraño procediendo en ejercicio del derecho que les confiere el artículo

765 del Código Civil en cuyo caso los demás copartícipes pueden ejercer el

derecho de retracto previsto en el artículo 1546 del Código Civil.

La segunda hipótesis, que parece ser la que mejor se compagina con la

narración del libelo, consiste en uno o varios comuneros que enajenan una
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fracción de la cosa común o, peor, toda ella. Esa enajenación contraviene la

prohibición implícita en el artículo 765 (el comunero…”no puede cercar

fracciones determinadas del terreno común ni arrendar lotes del mismo a

terceros”).

La ve nta realizada por uno o varios comuneros, sin la intervención de

todos los condueños, es respecto de éstos y del comprador una venta de la

cosa ajena, como lo admite nuestra más calificada doctrina y jurisprudencia.

Con fundamento en el artículo 1483 del Código Civil el comprador puede

pedir la nulidad de la venta. Por su parte, los comuneros no enajenantes no

pueden pedir la nulidad ya que en virtud del principio de relatividad de los

contratos –Art. 1166 CC-, la venta no los perjudica ni los favorece. Si el

comprador ha tomado posesión de la cosa los demás copropietarios pueden

ejercer la acción reivindicatoria.

1.1.2. TIPO DE PROPIEDAD ESTABLECIDO EN LA CONSTITUCIÓN DE

LA REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

La evolución del derecho de propiedad en el derecho venezolano puede

ser analizada en dos etapas claramente influenciadas por las corrientes

doctrinarias que, en un principio, consideraron a la propiedad como un

derecho absoluto e ilimitado y que luego evolucionaron al punto de permitir

su limitación por razones de interés social.

Se puede distinguir así una primera etapa que se extiende de 1811 a

1914 en las que los textos constitucionales venezolanos consagraron la


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propiedad como un derecho absoluto, sujeto solamente a concretas

restricciones legales, y una segunda etapa que se extiende de 1914 a la

actualidad en la que se consagra la propiedad como un derecho que, por

virtud de su función social, está sujeto a las restricciones y limitaciones que

imponga la ley con fines de utilidad pública o interés social.

Primera Etapa (1811-1914): La propiedad como derecho absoluto reflejo

directo de las corrientes que veían al derecho de propiedad como un derecho

absoluto, constituyen en nuestro país las constituciones que se dictaron en el

período comprendido entre los años 1811 y 1914 que consagraron a la

propiedad como un derecho ilimitado sólo sujeto a particulares restricciones

legalmente establecidas.

Así, la Constitución Venezolana de 1811 disponía en su artículo 155 que

la "propiedad es el derecho que cada uno tiene a gozar y disponer de los

bienes que haya adquirido con su trabajo e industria".

La Constitución de Venezuela de 1819 mantuvo esta regulación de la

propiedad en su artículo 12, reforzando aun más su carácter absoluto al

disponer que la faculta d del propietario de gozar y disponer de los bienes que

hubiese adquirido con su trabajo e industria podía ser ejercida libremente.

Asimismo, en su artículo 15, se disponía que "nadie puede ser privado de

su propiedad sino con su consentimiento, a menos que la necesidad pública

o la utilidad general probada legalmente lo exijan. En éstos casos la

condición de una justa indemnización debe presuponerse".

Siguiendo la orientación absolutista del derecho de propiedad, las


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Constituciones de Venezuela de 1821 y 1830 establecían que nadie podía

ser privado de la menor porción de su propiedad ni ésta podía ser aplicada a

ningún uso público sin el consentimiento del propietario o del Congreso y, en

caso de que el interés común legalmente comprobado así lo exigiere, debía

presuponerse siempre una justa indemnización. Esta regulación se mantuvo,

salvo ligeras modificaciones en las Constituciones venezolanas de 1857 y

1858, con la particularidad de que, en la primera de ellas, se destacó el

carácter inviolable de la propiedad.

Posteriormente, en la Constitución de Venezuela de 1864 se consagró

expresamente a la propiedad como una garantía constitucional en los

siguientes términos: "La propiedad con todos sus derechos: sólo estaría

sujeta a las contribuciones decretadas por la autoridad legislativa, a la

decisión judicial y a ser tomada para obras públicas, previa indemnización y

juicio contradictorio".

A partir de éste texto constitucional se previó por primera vez la

propiedad como garantía constitucional y se relativiza o atenúa su carácter

absoluto al admitirse, también por vez primera, que ésta sujeta a las

contribuciones decretadas por la autoridad legislativa y las limitaciones que

se establezcan en virtud de decisión judicial. Esta regulación se mantendría

prácticamente incólume --salvo pequeñas modificaciones- en las

Constituciones venezolanas de 1874, 1881, 1893, 1901, 1904 y 1909.

En esta etapa de la evolución constitucional venezolana el derecho de

propiedad, como puede observarse, se erige en un derecho absoluto, de


16

carácter inviolable y que podía ser ejercido libremente. Era un derecho que

no aceptaba limitaciones o restricciones, sino única y exclusivamente

aquellas derivadas de la expropiación con fines de utilidad pública o para la

ejecución de obras públicas previo juicio y pago de justa indemnización, en

modo alguno aceptaba éste derecho la imposición de limitaciones distintas.

Sin embargo, como se vera, el carácter absoluto de la propiedad,

característico de esta etapa constitucional, fue abandonado en las

Constituciones dictadas posteriormente, en las que se previó la posibilidad de

limitar la propiedad mediante medidas administrativas de diversa índole.

Segunda Etapa (1914-1999): La propiedad como derecho limitado

Es en la etapa constitucional venezolana que se extiende de 1914 hasta

nuestros días que, a nivel constitucional, se abandona el carácter absoluto de

la propiedad y se prevé, por vez primera, la posibilidad de someterlo a

limitaciones distintas a la ejecución de obras de utilidad pública.

Es así, en la Constitución de Venezuela de 1914 que se estableció por

primera vez la posibilidad de limitar la propiedad por razones distintas a la

expropiación con fines de utilidad pública, al señalarse que ésta podría estar

sujeta a las medidas sanitarias que se dictasen conforme a la ley.

La Constitución de Venezuela de 1925, siguiendo la senda trazada por el

texto constitucional de 1914, amplió aún más el ámbito de las limitaciones a

la propiedad al disponer que los propietarios estaban obligados a observar

las disposiciones que estableciera la ley en beneficio de la comunidad en

materia de conservación de bosques y aguas y otras semejantes. Esta


17

regulación se mantuvo prácticamente inalterable en las Constituciones

venezolanas dictadas en 1925, 1928, 1929, 1931, 1936 y 1945.

Fue la Constitución de Venezuela de 1947 la que dispuso y reconoció por

primera vez en nuestro ordenamiento jurídico la función social de la

propiedad, señalando expresamente que "En virtud de su función social, la

propiedad estará sometida a las contribuciones, restricciones y obligaciones

que establezca la ley con fines de utilidad pública o interés general" (art. 65,

Constitución de Venezuela de 1947).

Principios éstos que fueron reproducidas en forma similar en la

Constitución de Venezuela de 1953 y recogidos finalmente en la Constitución

de 1961, que en su artículo 99 establecía: "Se garantiza el derecho de

propiedad. En virtud de su función social, la propiedad estará sometida a las

contribuciones, restricciones y obligaciones que establezca la ley con fines

de utilidad pública o de interés social".

La Constitución de Venezuela de 1961 consagró así un derecho de

propiedad afectado a una función social que tiene que cumplir. La propiedad

deja de ser absoluta dado que ningún derecho reconocido jurídicamente en

el texto constitucional puede revestir tal carácter. No puede, por lo tanto,

concebirse al derecho de propiedad como perpetuo, sino más bien como un

derecho potencialmente precario, ya que por causa de utilidad pública o

razones sociales, puede el Estado extinguirlo sin perjuicio de la

correspondiente indemnización pecuniaria.

La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela de 1999


18

mantiene la regulación del derecho de propiedad en forma prácticamente

idéntica a la prevista en la Constitución de 1961, únicamente añadiendo que

la garantía del derecho de propiedad se extiende a todos sus elementos: uso,

goce, disfrute y disposición.. Sin embargo, a diferencia del Constituyente del

61, el de 1999 no hizo referencia a la "función social" de la propiedad.

A pesar de ello, se estima que la eliminación de dicha expresión no

desvirtúa el hecho de que la propiedad cumpla una eminente función social.

En efecto, la función social de la propiedad, se traduce en la posibilidad de

que ésta pueda ser afectada por el Estado para la satisfacción de intereses

colectivos y ello aparece implícito en la propia norma, la cual establece que la

propiedad estará sometida a las contribuciones, restricciones y obligaciones

que establezca la ley con fine s de utilidad pública o de interés general y

podrá ser objeto de expropiación.

En todo caso, a pesar de ésta omisión, se establece en el artículo 115

que la propiedad estará sometida a las contribuciones, restricciones y

obligaciones que establezca la ley con fines de utilidad pública e interés

social. De igual manera y a diferencia del texto del 61, se garantiza el

ejercicio de la propiedad en todos sus elementos: uso, goce, disfrute y

disposición.

En ese sentido, la propiedad, en tanto derecho garantizado por la

Constitución, sólo puede ser objeto de restricciones, limitaciones o sujeta a

las contribuciones que establezca la ley, con fines de utilidad pública o de

interés general. Sin embargo, como acertadamente lo ha señalado la


19

doctrina, la admisión de las limitaciones legales a la propiedad y la llamada

función social del derecho de propiedad, no debe traducirse en una negación

del derecho individual o subjetivo a la propiedad, pues "una cosa es que la

propiedad tenga una función social y otra muy diferente es que la propiedad

sea una función social".

Dentro de las limitaciones a las que se sujeta el derecho de propiedad en

virtud de su función social, el Constituyente estableció la expropiación por

causa de utilidad pública o social, hoy presente en el artículo 115 de la

Constitución cuyo tenor es el siguiente: "Sólo por causa de utilidad pública o

interés social, mediante sentencia firme y pago oportuno de justa

indemnización, podrá ser declarada la expropiación de cualquier clase de

bienes".

Sin embargo, además de ésta típica y principal limitación a la propiedad,

existen otras limitaciones que restringen el cabal ejercicio de éste derecho,

entre las que se ubican, las limitaciones derivadas de la planificación y el

urbanismo, las servidumbres administrativas, las contribuciones por plusvalía

o mejoras, la confiscación, el decomiso y la requisa, pero que en forma

alguna afectan la esencia del derecho de propiedad.

1.1.3. LA PROPIEDAD EN EL ORDENAMIENTO JURÍDICO CUBANO

En Cuba la Constitución vigente en la República de Cuba la primera

referencia a la propiedad se encuentra en el Artículo 15 que establece la

“propiedad estatal socialista de todo el pueblo” sobre:


20

a) las tierras que no pertenecen a los agricultores pequeños o las

cooperativas integradas por estos, el subsuelo, las minas, los recursos

naturales tanto vivos como no vivos dentro de la zona económica marítima

de la República, los bosques, las aguas y las vías de comunicación;

b) los centrales azucareros, las fabricas, los medios fundamentales de

transporte, y cuantas empresas, bancos e Instalaciones han sido

nacionalizados y expropiados a los imperialistas, latifundistas y burgueses,

así como las fabricas, empresas e instalaciones económicas y centros

científicos, sociales, culturales y deportivos construidos, fomentados o

adquiridos por el Estado y los que en el futuro construya, fomente o adquiera.

Se ve claramente entonces la existencia de dos grandes categorías de

bienes sobre los cuales se establece la llamada “propiedad estatal socialista”

la primera es la tierra y los recursos naturales y la segunda los medios de

producción y aquellos bienes que en el derecho administrativo se conocen

como bienes de utilidad pública tales como las carreteras, parques, campos

deportivos, acueductos y reservas naturales.

Se presenta la peculiaridad de que las propiedades rurales pueden ser

objeto de propiedad privada pero dentro del supuesto de que los propietarios

sean pequeños agricultores, además de que el derecho de goce se limita al

no permitirse el arrendamiento y la aparcería y el de disposición a dar

preferencia al Estado para adquirir las propiedades rurales que se pongan en

venta y en todo caso el precio deberá ser pagado con títulos del Estado.

Las ventas a personas naturales deberán ser autorizadas previamente


21

por el Estado y los compradores deberán ser pequeños productores. Estos

bienes son trasmisibles por herencia siempre y cuando los herederos

trabajen la tierra. Se reconoce el derecho de asociación en cooperativas para

la explotación de pequeños predios, pero siempre bajo la supervisión del

Estado. También se prohíben las garantías hipotecarias sobre este tipo de

bienes.

El artículo 21 de la Carta Fundamental cubana reconoce también lo que

llama la “propiedad personal” sobre cierta categoría de bienes entre los

cuales se incluyen los ingresos y los ahorros provenientes del trabajo, sobre

la vivienda que se posea “bajo justo titulo de dominio”, los instrumentos de

trabajo de uso particular o familiar y los demás bienes y objetos necesarios

para “satisfacer las necesidades personales y culturales de las personas.

La Constitución cubana vigente establece además la propiedad de los

bienes de las organizaciones políticas y sociales reconocidas por el Estado y

la propiedad de los bienes de las empresas mixtas que se constituyan.

Finalmente en la Constitución Cubana se establece el régimen de

expropiación de bienes con su debida indemnización además de la

responsabilidad de los funcionarios que se excedan en el ejercicio de sus

competencias.

Como puede verse la propiedad en el régimen cubano, se da sobre

determinada categoría de bienes y con muchas limitaciones, especialmente

aquellas derivadas de los postulados marxistas, especialmente el referido a

la plusvalía generada por lo que ellos llaman explotación del hombre por el
22

hombre y el Estado controla la disposición de los bienes, afectando de este

modo uno de los elementos centrales de la propiedad.

1.1.4. LA PROPIEDAD EN EL ORDENAMIENTO JURÍDICO COLOMBIANO

La propiedad privada también conocida como dominio, es definida por el

Código Civil Colombiano en su artículo 669 de la siguiente forma:

El dominio es el derecho real en una cosa corporal, para gozar y

disponer de ella (arbitrariamente), no siendo contra ley o contra derecho

ajeno.

Así, se puede apreciar que la propiedad otorga tres facultades al dueño y

señor y de la cosa: en primer lugar, la de usar el bien según su destinación;

en segundo, la de gozar de la misma, es decir, habilitar al propietario para

apropiarse de los frutos y productos que la cosa produce, y en tercero, la de

disponer de ésta, de la cual se desprenden dos situaciones: la primera, es la

de la actividad material que se traduce en habilitar al propietario a destruir,

modificar o cambiar la cosa, y la segunda, la actividad jurídica que permite

que el dueño enajene la misma.

Definido esto se entra a decir que la propiedad es el derecho real por

excelencia, el más completo que se puede tener sobre un objeto; es el más

amplio derecho de señorío que puede tenerse sobre una cosa. Los otros

derechos reales se deducen de él y son, por tanto, sus desmembraciones.

El concepto de dominio o propiedad ha tenido grandes cambios de

acuerdo con la evolución de nuestra legislación, desarrollándose algunas


23

calidades particulares que mencionaremos aquí. En sus inicios, la propiedad

era entendida como un derecho absolutista (considerado así como un

derecho imprescriptible, inviolable, sagrado y natural), que no se podía

desconocer en ningún momento, ni muchos menos imponer una limitación.

No obstante, según Velázquez (2000, p. 167) ese atributo de absoluto,

fue modificado por la Corte Constitucional colombiana al declarar inexequible

el adverbio, arbitrariamente , que se encontraba incorporado en la definición

del dominio en el artículo 669 del Código Civil, todo esto en sentencia C-595

de 1999, en razón de que este derecho tiene unas limitaciones expresas en

la Constitución de 1991 pues le es inherente el tener una función social y

ecológica a la vez.

Como lo señalan algunos doctrinantes., esto se desarrolla con la lógica

de que la propiedad pertenece en su totalidad al Estado sin permitir la

titulación en manos privadas o particulares (propiedad socialista), y por el

contrario, tiene función social, como en realidad lo es, cuando se acepta su

titularidad en un propietario particular con la carga de hacer primar sobre su

derecho el interés público o social.

En virtud de lo anterior alguna doctrina considera a la propiedad como el

derecho y a la función social como el deber.

De esta manera, la Constitución al garantizar el derecho a la propiedad

privada, también lo sujeta a dichas limitaciones, de acuerdo con el art. 58;

además en la legislación colombina, se ha reconocido siempre a la propiedad

o dominio como un derecho de los particulares que puede ser regulado en su


24

ejercicio por la ley. A partir de 1936 con la reforma constitucional, se convirtió

en un derecho con las limitaciones derivadas del interés público o función

social, es decir, esto lo convierte en un derecho económico y social a la vez.

Con base en este principio se acepta la expropiación, la extinción de

dominio y otras figuras jurídicas, mediante las cuales se protege el interés

general y se cumplen los fines de utilidad pública promovidos por el Estado.

El segundo atributo de que goza la propiedad es su exclusividad,

entendida en el sentido que por su esencia permite un sólo titular para usar,

gozar y disponer de la cosa. Teniendo en cuenta que es un derecho que se

puede desmembrar, es decir, aunque exista solamente un derecho real de

dominio sobre el bien pueden haber varias personas ejerciendo este derecho

o haciendo uso de él porque está fraccionado; por ejemplo, con el derecho

real de usufructo se pueden desprender del derecho de dominio las

facultades de usar y gozar de la cosa y radicarlas en cabeza de otra persona

distinta del dueño.

Aquí es necesario hacer una aclaración en cuanto a la definición del

dominio proporcionada por el Código Civil Colombiano, pues a pesar de ser

una excelente definición parece estar incompleta, en cuanto se refiere a que

este es el derecho real sobre una cosa corporal; y los derechos reales no

sólo recaen sobre las cosas corporales y no son éstas las únicas cosas

susceptibles de apropiación, pues también se pueden apropiar las cosas

incorporales y los bienes inmateriales, tal como lo demuestra la propiedad

intelectual.
25

Sobre ella, puede recaer la propiedad, y los demás derechos reales. La

tercera calidad o característica del dominio es la perpetuidad. Cuando se dice

que la propiedad es perpetua, se quiere manifestar que ella existe en cuanto

dure la cosa y por lo tanto, no se extingue por su no uso, a no ser que se

presente el principio de la posesión, el cual se compone de dos hechos que

son: el no uso de la cosa por su titular sumado a los actos posesorios de otra

persona sobre el bien por un tiempo específico determinado por la ley en

cada caso (prescripción extintiva).

1.1.5. LA PROPIEDAD EN EL ORDENAMIENTO JURÍDICO MEXICANO

En el marco de las reglas constitucionales descritas en México, la

propiedad privada fue regulada de forma distinta a como la habían concebido

los liberales del siglo XIX. En lugar de ser considerada como un derecho

natural que debía permanecer intocado e inalterado por el Estado, pasó a ser

un derecho relativo, derivado de un derec ho superior (el de la propiedad

originaria de la Nación), y sujeto en razón de ello a la posibilidad de

regulación “fuerte” por parte del propio Estado, por medio de la imposición de

las “modalidades” que dicte el interés público.

Dichas modalidades han implicado el establecimiento de ciertos límites al

ejercicio del derecho de propiedad privada. Dichos límites podrían resumirse

de la siguiente forma:

A. No todos los bienes pueden ser objeto de apropiación privada. Los

bienes definidos como del dominio directo o propiedad de la nación (los


26

cuales analizaremos posteriormente) no pueden ser objeto de propiedad

privada.

B. La propiedad privada agraria, en el ámbito rural, tiene límites precisos

en cuanto a su extensión, establecidos en el propio artículo 27 constitucional

fracciones IV y XV.

C. Existen límites en cuanto a la capacidad legal de los extranjeros para

ser propietarios de bienes raíces dentro del territorio nacional.

D. También hay límites en cuanto a la capacidad de algunas personas

para tener en propiedad ciertos bienes: por ejemplo, las asociaciones

religiosas, pueden adquirir, poseer o administrar exclusivamente los bienes

que sean indispensables para su objeto, con los requisitos y limitaciones que

fije la ley. Y lo propio sucede respecto de las instituciones de beneficencia

pública y privada en cuanto a su capacidad legal para tener en propiedad

bienes raíces.

E. El uso de la propiedad privada por parte de los propietarios puede ser

limitado por diversas leyes de carácter administrativo, como sería el caso, por

ejemplo, de las leyes sobre asentamientos humanos u desarrollo urbano y

las leyes sobre equilibrio ecológico y protección del medio ambiente, y la ley

sobre monumentos históricos y zonas arqueológicas, entre otras.

F. La propiedad privada puede ser expropiada u ocupada, por causas de

utilidad pública y mediante indemnización.

Por otra parte, el artículo 27 constitucional establece las bases

constitucionales referidas al alcance de los derechos de particulares sobre


27

los llamados elementos naturales susceptibles de apropiación (es decir,

sobre los recursos naturales que no califican como bienes del dominio directo

ni de propiedad de la Nación). Como tales elementos calificarían, por

ejemplo, la fauna silvestre, terrestre y marina, la flora, incluyendo los bosques

y selvas, el suelo, la aguas no previstas en el párrafo 5 del 27 como de

propiedad de la Nación y el aire.

La Constitución permite que estos elementos naturales susceptibles de

apropiación sean aprovechados por sus propietarios. Sin embargo, la propia

Constitución definió un régimen regulatorio que el Estado puede establecer

con el propósito de asegurar la conservación, la distribución equitativa de

tales elementos, el desarrollo equilibrado del país y el mejoramiento de las

condiciones de vida de la población tanto rural como urbana.

Como bien señala Martín Díaz (2000, P. 81), esta disposición

constitucional implica un sistema de tutela jurídica compleja, puesto que, por

una parte garantiza el derecho del titular de la propiedad, pero, por otro lado,

condiciona el ejercicio de ese derecho a la permanencia del recurso, lo que

significa el reconocimiento del interés de la Nación en la conservación de

tales elementos.

Consecuentemente, el derecho de propiedad privada en relación con

este tipo de bienes, no implica libre disposición para su titular, sino un

ejercicio restringido por las pautas regulatorias que subordinan dichas

prerrogativas al interés que suscita la conservación y la distribución equitativa

de los mismos, así como el desarrollo equilibrado del país y el mejoramiento


28

de las condiciones de vida de la población tanto rural como urbana.

El régimen regulatorio que el Estado puede definir en relación con los

mencionados elementos naturales susceptibles de apropiación, implica la

posibilidad de dictar las medidas necesarias para, entre otras cosas, ordenar

los asentamientos humanos y establecer adecuadas provisiones, usos,

reservas y destinos de tierras, aguas y bosques, a efecto de ejecutar obras

públicas y de planear y regular la fundación, conservación, mejoramiento y

crecimiento de los centros de población; para preservar y restaurar el

equilibrio ecológico; para el fomento de la agricultura, la ganadería, la

silvicultura y demás actividades económicas del medio rural y para evitar la

destrucción de los elementos naturales y los daños que la propiedad pueda

sufrir en perjuicio de la sociedad.

Por otro lado, cabe aclarar que la Constitución determina que el

aprovechamiento de los mencionados elementos naturales suceptibles de

apropiación pueden ser regulados únicamente por el Congreso de la Unión.

Esta es la interpretación que la Suprema Corte de Justicia ha sostenido,

misma que ha implicado la identificación del término “Nación” con

“Federación”.

Sin embargo, hay que resaltar que recientemente la Corte ha abierto la

puerta a una vía de interpretación distinta, a saber.

Como puede apreciarse, la Constitución de 1917 estableció un régimen

de propiedad que tiene como trasfondo el modelo de un Estado

intervencionista y regulador, que chocó con la concepción de la propiedad


29

imperante anteriormente, que correspondía a un modelo de Estado liberal no

interventor y garantista.

Ambos modelos conviven actualmente en el texto de la Constitución, y la

tarea de conciliarlos no siempre es tarea sencilla para los operadores

jurídicos. A pesar de ello, la concepción liberal de propiedad no desapareció

del todo. Ello es así, en razón de que el derecho de propiedad privada es

considerado como un derecho fundamental (garantía individual, para usar el

término empleado por la Constitución), que puede ser defendido contra actos

de autoridad contrarios a la Constitución por medio del juicio de amparo.

Además, el artículo 14 constitucional establece el requisito del la “previa

audiencia” y el “debido proceso legal” para que una persona pueda ser

privada de sus propiedades; y el artículo 16 constitucional requiere

mandamiento escrito de autoridad competente, que funde y motive la causa

legal del procedimiento, para que una autoridad pueda ejercer “actos de

molestia” sobre una persona, su familia, domicilio papeles o posesiones.

Por otra parte, es preciso señalar que además de la vertiente de la

propiedad como derecho fundamental previsto en la Constitución, existe otro

aspecto de aquélla, relativo al mundo de las relaciones privadas y regulado

por los códigos civiles.

En este sentido, Burgoa (2004, p. 147) habla de la propiedad privada

como derecho público subjetivo (oponible por los particulares frente al

Estado), y como derecho subjetivo civil (oponible entre las personas

colocadas en el plano de gobernados o sujetos de derecho privado). Así, en


30

su aspecto puramente civil, la propiedad es un derecho subjetivo , Burgoa

(2004, p. 147) señala que se hace valer frente a personas situadas en la

misma posición jurídica que aquella en que se encuentra su titular.

A su vez, este aspecto civil de la propiedad, está regulado por los

códigos civiles, mismos que siguen en términos generales las líneas básicas

que provienen del derecho romano y la codificación napoleóni ca. Pero dichos

términos deben entenderse en el contexto general que proviene del marco

constitucional sobre la propiedad arriba referido, y sus ramificaciones

normativas por medio de leyes administrativas diversas.

Como se señala, no todos los bienes son objeto de apropiación bajo la

forma de propiedad privada. De hecho, la Constitución señala expresamente

que hay cierto tipo de bienes que corresponden al “dominio directo” de la

Nación o que son “propiedad” de ésta, y que no son susceptibles de ser

apropiados por los particulares.

Además, dispone la Constitución que el dominio sobre estos bienes es

inalienable e imprescriptible. Es decir, no se pueden enajenar a otras

personas con la pretensión de que salgan del patrimonio de la Nación, si

respecto de los bienes sujetos a dicho dominio puede correr la llamada

“prescripción adquisitiva a favor de particulares. Todos estos conceptos, a su

vez, son la base constitucional de la propiedad pública en México.

Los bienes sujetos al “dominio directo” de la Nación so n los minerales en

general, incluyendo al petróleo y demás carburos de hidrógeno, mientras que

los que califican como “propiedad de la Nación” son, en general, los recursos
31

hidráulicos situados dentro del territorio nacional (incluido el mar territorial).

Respecto de todos estos bienes, la Nación tiene derechos de uso,

disposición y aprovechamiento de los sus frutos. Es decir, respecto de estos

bienes la Nación es propietaria directa con potestad de ejercer actos de

dominio sobre ellos.

Ahora bien, por disposición constitucional, como ya se menciono, el

dominio directo y la propiedad de la Nación sobre los bienes referidos es

inalienable e imprescriptible, lo cual significa que están fuera del comercio,

quedando sujetos a las decisiones que respecto de ellos adopte el poder

público.

Sin embargo, el propio artículo 27 constitucional admite que la

explotación, uso o aprovechamiento de estos bienes (con excepción los

hidrocarburos y los minerales radioactivos), puede ser transferida a

particulares o a sociedades constituidas conforme a las leyes mexicanas,

mediante concesiones otorgadas por el Ejecutivo Federal de acuerdo a las

leyes respectivas.

[Link]. ELEMENTOS DE LA PROPIEDAD

Kummerow (1992, p. 232) indica en su obra los elementos del derecho

de propiedad, dividiéndolos en dos: el elemento subjetivo, en el cual se

explana que el sujeto activo (titular del dominio) puede se cualquier persona,

bien sea natural o jurídica, que haya adquirido el derecho.

Ahora bien, la cualidad de sujeto activo y su unidad o pluralidad,


32

determinan la subdivisión de la propiedad según los moldes ya clásicos en el

ordenamiento positivo y en doctrina (propiedad pública o privada) y las sub

especies (propiedad singular o copropiedad), en las hipótesis de titularidad

concentrada en un solo sujeto (persona jurídica individual o persona jurídica

colectiva), o en dos o más sujetos cuyos derechos sean cualitativamente

idénticos (comuneros).

Es decir, la capacidad in abstracto para ser titular del dominio, se

reconoce a toda persona individual, y a las personas colectivas. Ello no

obstante las particulares excepciones, legalmente configuradas, que vedan a

ciertas categorías de sujetos la posibilidad de intervenir en los negocios

jurídicos destinados a provocar la transmisión o la adquisición del derecho de

propiedad.

Del mismo modo, Kummerow (1992, p. 233) indica que el elemento

objetivo, lo constituye el objeto del derecho de propiedad, es decir todas las

cosas que no estén legalmente excluidas de su esfera material. En el

derecho romano la propiedad se circunscribió a los bienes materiales

(corporales). En la actualidad se ha ampliado considerablemente el radio

económico del derecho, hasta abarcar los bienes inmateriales (cosas

incorporales).

En general, todas las cosas que puedan constituir objetos de derechos

quedarían subsumidas dentro del elemento objetivo. Por consiguiente, se

insertan en él las cosas del mundo exterior, apropiables y específicamente

determinadas, no las cosas genéricas, ni los bienes declarados inapropiables


33

en el plano legislativo: bienes, por ejemplo, no ya por la naturaleza material

de la cosa, sino por la incompatibilidad del derecho de propiedad con la

relación de derecho, impedimento concreto que perdura mientras subsista la

protección.

[Link]. ELEMENTOS DE PROPIEDAD EN EL CÓDIGO CIVIL

VENEZOLANO

De acuerdo con Kummerow (2002) el Código Civil venezolano, pese a

que prosigue la tradición inaugurada por el Código francés, introduce una

modificación sustancial: el reconocimiento de la exclusividad en el dominio,

que compete al titular, y la eliminación de la absolutividad del derecho, con

miras a la función social y a las restricciones edificadas por la ley que ha de

cumplir.

La definición inserta en el Código Civil venezolano, tiene un carácter

eminentemente descriptivo y, en cierto modo, ejemplificativo de los poderes

normales otorgados al titular del derecho de propiedad (usar, gozar y

disponer de una cosa). Sin embargo, el contenido del derecho de propiedad

no se agota en estos poderes, ya que existen otros (e ntre los cuales, el de

que nadie puede ser privado del dominio ni obligado a permitir que otros

hagan uso de la cosa, sino por causa de utilidad pública o social, mediante

juicio contradictorio e indemnización previa (Artículo 547), que difícilmente

encaja n en la facultad de goce y de disposición conferida por el Artículo 545

del Código Civil venezolano.

Por otra parte, el contenido del derecho de propiedad reside, en cambio,


34

en la plenitud de los poderes a que alude el artículo 545 ejusdem; y al mismo

tiempo en la indeterminación de ellos, en cuento poderes concretos, y en su

amplitud en cuanto potestad genérica, de manea que (cuando no obste un

límite expreso) todo dentro de los límites de lo licito debe considerarse

permitido al propietario.

La definición adscrita a la mayoría de los Códigos que siguen la línea del

texto francés, ha creado así una determinación cuando menos contradictoria

de lo que constituiría una noción de la propiedad en su sentido pleno,

combinando conceptos que se contraponen: de un lado, la ilimitación del

goce y la disposición; del otro, la limitación impuesta por la ley. Por este

conducto se obtienen un producto híbrido, incómodamente adaptado a las

exigencias de múltiples factores.

Asimismo, Kummerow (2002, p. 239) señala que aun cuando en algunos

tratados el contenido del dominicio es subsumido dentro de los elementos del

derecho en estudio, por razones de sistema y para destacar su importancia,

se ha creído conveniente adjudicarle una sección separada. Bajo el rubro

contenido del derecho de propiedad se contempla lo que generalmente, en

doctrina, aparece como “atributos del derecho de propiedad”.

De modo global, el contenido del derecho de propiedad se concentra en

un poder de goce, al que se suma la facultad de disposición y la posibilidad

de excluir a los demás, en el ejercicio de las prerrogativa integrantes del

derecho. Desde el derecho romano se reconoce al propietario el ius utendi

(uso), el ius fruendi (derecho de percibir los frutos) y el ius abutendi (abusus

o poder de disposición).
35

Siendo la propiedad un derecho general, es difícil sintetizar todo cuanto

el propietario puede hacer. La simplificación transaccional con base en la

fórmula según la cual el propietario puede hacer todo aquello que no le esté

legalmente vedado (principio lógico de identidad), satisface poco, una labor

descriptiva. Una tradición constante resume el contenido del derecho de

propiedad en tres atributos, el uso de la cosa, el goce y la facultad de

disponer.

[Link]. ELEMENTOS DE PROPIEDAD EN LA LEY DE TIERRAS Y

DESARROLLO AGRARIO

El Decreto de Ley de Tierras y Desarrollo Agrario sustenta el nuevo

marco legal, en el que se busca profundizar y dar operatividad concreta a los

valores constitucionales de desarrollo social a través del sector agrario. Para

ello, se procura una justa distribución de la riqueza y una planificación

estratégica, democrática y participativa en cuanto a la tenencia de tierras y

desarrollo de toda la actividad agraria.

La Ley de Tierras y Desarrollo Agrario deja claro, en su primer artículo,

que el crecimiento económico debe ser enmarcado dentro de una “justa

distribución de la riqueza y planificación estratégica, democrática y

participativa, eliminando el latifundio como sistema contrario a la justicia, al

interés general y a la paz social en el campo”.

Se someten a la normativa del marco legal, según señalan los


36

legisladores, todas las tierras, tanto públicas como privadas, “con vocación

para el desarrollo agroalimentario”.

En este sentido, están incluidas las tierras pertenecientes al Instituto

Nacional de Tierras (INTI) las propiedades de la República de dominio

privado, las áreas baldías en jurisdicción de los diferentes Estados y

Municipios, y las tierras privadas.

A partir de la aprobación de este Decreto Ley, el Ejecutivo Nacional es el

encargado de promover planes especiales de desarrollo integral para ir

incorporando progresivamente a todas las regiones al “desarrollo económico

del país, manteniendo la igualdad de oportunidades para todas las regiones”.

Además, el artículo 4 decreta que las organizaciones económicas

encargadas de la producción agraria se establecerán teniendo como base

“los principios de mutua cooperación y solidaridad, privilegiando el sistema

cooperativo, colectivo o comunitario”.

Sobre la relación del Estado y la tenencia de la tierra también se

pronuncia la ley. Se indica (artículo 8) que será el Estado venezolano el

encargado de garantizar al campesino su incorporación al proceso

productivo, estableciendo las condiciones adecuadas para la producción,

promoviendo la estructuración de fundos, mediante la adjudicación de tierras.

También se establece en el artículo 9 ejusdem que el Estado organizará

el servicio eficiente del crédito agrario, incorporando a las instituciones

bancarias y financieras, públicas o privadas, existentes, para potenciar el

crecimiento del sector, creando de ser necesario instituciones estatales para


37

que otorguen créditos en condiciones especiales.

Por otra parte, la reforma de 19 artículos de la Ley no trae consigo

cambios sustanciales a la aprobada en el 2001, ni difiere de la política

agrícola que ha venido desarrollando el gobierno en los últimos años. La

reforma aprobada parte de la premisa de que con “el objeto de establecer las

bases del desarrollo rural sustentable, a o


l s efectos de esta Ley, queda

afectado el uso de todas las tierras públicas y privadas con vocación para la

producción agroalimentaria” (Artículo 2).

Además determina en el Artículo 4 que, la afectación de uso a que se

hace referencia “las tierras pertenecientes al Instituto Nacional de Tierras y

de las tierras propiedad de la República del dominio privado, que se

encuentren ubicadas dentro de la poligonal rural, serán destinadas conforme

un patrón de parcelamiento atendiendo a un conjunto de factores

determinantes tales como: 1) Plan Nacional de Producción Agroalimentaria,

2) Capacidad de trabajo del usuario, 3) Densidad de población local apta

para el trabajo agrario, 4) Condiciones agrológicas de la tierra, 5) Rubros

preferenciales de producción, 6) Extensión general de tierras existentes en la

zona sujeta a patrón de parcelamiento, 7) Áreas de reserva y protección de

recursos naturales necesarias en la zona, 8) Condiciones de infraestructura

existente, y 9) Riesgos previsibles en la zona .

Uno los cambios más importantes introducidos en la Ley, por las

consecuencias que conlleva para la propiedad privada, es el cambio del

concepto de latifundio, el cual ahora se entiende como “toda aquella tenencia


38

de tierras ociosas o incultas, en extensiones mayores al promedio de

ocupación de la región en la cual se encuentren ubicadas, en el marco de un

régimen contrario a la solidaridad social” y se determinará la existencia de un

latifundio cuando luego de que se señale su vocación de uso, “se evidencie

un rendimiento idóneo menor a 80%”, (Artículo 7).

O sea, se vincula el concepto de latifundio con su función social y con su

capacidad de producción, sin importar el tamaño de las tierras.

Además, en el Artículo 69, se declara “de utilidad pública o interés social,

a los efectos de la presente Ley, la eliminación del latifundio como contrario

al interés social del campo, conforme a lo previsto en el artículo 307 de la

Constitución”.

Se ordena en este mismo artículo “la expropiación de las tierras privadas

que fueran necesarias para el ordenamiento sustentable de las tierras de

vocación agrícola, quedando subrogado todos los derechos y obligaciones

que de conformidad con esta Ley puedan corresponder a la República”.

Toda esta normativa pone más poder en manos del Estado, el cual será

dueño absoluto sobre las tierras venezolanas. El país actualmente dispone

de 91,6 millones de hectáreas de vocación agrícola, de las cuales unos 20

millones de hectáreas están en posesión de privados y unos 70 millones en

manos del Estado.

Sin embargo, no es bueno que los campesinos se siembren muchas

esperanzas y piensen que ahora las tierras en manos de privados que

quedan sujetas a confiscación, pasarán a ser de su propiedad. El legislador


39

dejó bien claro en el Artículo 12 de la norma, que la ocupación ilegal o ilícita

de tierras con vocación de uso agrario no será permitido; prevé que al

campesino o grupos de ellos, que han sido autorizados para ocupar tierras

(no especifica si son tanto las públicas como las privadas), se les otorgará

derechos de “propiedad agraria”.

Sin embargo, aclara el artículo que “en ejercicio de ese derecho el

campesino o campesina podrá usar, gozar y percibir los frutos de la tierra”,

incluso estipula que “el derecho de propiedad agraria se transfiere por

herencia a sucesores legales”, y luego dispone enfáticamente “pero no puede

ser objeto de enajenación alguna”.

Además en la Ley dejó al margen el concepto de “Carta Agraria”,

aunque según aclaratoria del INTI, éstas están bien tipificadas tanto en el

Decreto presidencial 2.292 y en la Resolución 117 del INTI, por lo cual

seguirán vigentes. Estas cartas fueron establecidas en el año 2003 en dicho

decreto para darles a las comunidades organizadas y campesinos un

mecanismo legal que les permitiese permanecer en las tierras adjudicadas

por el Estado, sin que por ello constituyeran un título de propiedad.

El legislador amplió en el Artículo 119 las facultades del Instituto Nacional

de Tierras, quien tendrá potestad de “suscribir convenios con terceros para el

aprovechamiento de los recursos naturales existentes en tierras con vocación

de uso agrario propiedad del Instituto, sin perjuicio de la obtención de los

permisos de correspondientes por parte de las autoridades competentes”.

La potestad dada al INTI es tan amplia que incluso se cercena a los


40

estados y a los municipios el derecho de recaudar tributos por el manejo de

la producción y de las tierras activas y ociosas de cada comunidad agraria

del país. O sea, el legislador no sólo hace al Estado dueño y señor de las

tierras, sino que además centraliza el poder en un solo ente, propiciando la

discrecionalidad desmedida que siempre ha arrastrado consigo corrupción y

arbitrariedad, además de ir contra las leyes vigentes.

Además, se reserva “la administración y aprovechamiento de los

minerales no metálicos ubicados en las tierras de su propiedad”. Por las

extensas consecuencias que lleva para un importante sector de la economía,

como lo es el sector minero.

En otro punto este artículo se responsabiliza al INTI de “administrar y

redistribuir las tierras con vocación de uso agrario y regularizar la posesión

de las mismas, aún cuando estuviesen ubicadas en zonas urbanas, o aún

cuando se encuentren desarrollos urbanos sobre ellas, construcciones, y

demás edificaciones, para convertirlas en unidades productivas”.

El INTI también queda autorizado para anular o revocar los actos

administrativos mediante el cual se autorizó la desafectación de dichas

tierras, “sin perjuicio de los derechos que correspondan a terceros”. O lo que

es lo mismo, cualquier día, en cualquier lugar de Venezuela, un ciudadano

común podrá recibir la notificación del INTI, informándole que su quinta,

casa, rancho, o edificio ahora tiene vocación agrícola y pasa manos del

Estado.
41

1.2. SISTEMA DE CATEGORÍA

1.2.1. DEFINICIÓN NOMINAL

La Propiedad

1.2.2. DEFINICIÓN CONCEPTUAL

Osorio (1996, p. 619) define la propiedad como “la facultad legitima de

gozar y disponer de una cosa con exclusión del ajeno arbitrio y de reclamar

su devolución cuando se encuentra indebidamente en poder de otro”.

1.2.3. DEFINICIÓN OPERACIONAL

La propiedad es un derecho subjetivo, como derecho subjetivo debe

adecuarse dentro de la primera de las tres categorías de los derechos reales,

entre los cuales entran todos los derechos personales y los derechos de

obligaciones
42

Cuadro 1
Operacionalización de la Categoría

Objetivo General: Analizar la propiedad en el ordenamiento jurídico


venezolano
Objetivos Categoría Sub-Categoría Unidad de
Específicos Análisis
Analizar los tipos de Tipo de Propiedad Pública
propiedad Privada
establecidos en la
Constitución de la
República Bolivariana
de Venezuela
Analizar Cuba Propiedad estatal
comparativamente la socialista
propiedad en los Propiedad personal
ordenamientos Propiedad de los
jurídicos de Cuba, bienes
Colombia, y México Colombia Propiedad absoluta
La propiedad Propiedad exclusiva
Propiedad Perpetua
México Propiedad privada
Propiedad Pública

Analizar los Elementos de la Uso


elementos de la propiedad Goce
propiedad en el Disfrute
Código Civil
venezolano y en la
Ley de Tierra y
desarrollo Agrario.

Fuente: Altuve, Martínez, Vargas (2008)

2. DESCRIPCIÓN DE LA PROBLEMÁTICA

Desde la puesta en vigencia de la primera Constitución en el año de

1811, la legislación venezolana ha adoptado el derecho de propiedad como

un derecho absoluto, tanto así, hasta llegar a ser el derecho real por

excelencia; el cual además se dio a conocer originalmente en la época

romana y que se daba a demostrar solo con el testimonio de dos personas o


43

allegados. Ahora bien, a medida que la sociedad ha evolucionado, las leyes

de igual manera lo han hecho, hasta el grado de desarrollarse toda una

normativa legal que ampara al derecho de propiedad, su regularización, su

adquisición y su extinción.

La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, como norma

fundamental del Estado y primera dentro de la Pirámide de Kelsen, ha

desarrollado el derecho de propiedad en su Artículo 115, el cual establece

“se garantiza el derecho de propiedad. Toda persona tiene derecho al uso,

goce, disfrute y disposición de sus bienes. La propiedad estará sometida a

las contribuciones, restricciones y obligaciones que establezca la ley con

fines de utilidad pública o de interés social. Sólo por causa de utilidad pública

o interés social, mediante sentencia firme y pago oportuno de justo

indemnización, podrá ser declarada la expropiación de cualquier clase de

bienes”.

Por otro lado, de ésta normativa legal se desprende el Artículo 545 del

Código Civil Venezolano vigente, el cual contempla “la propiedad es el

derecho de usar, gozar y disponer de una cosa de manera exclusiva, con las

restricciones y obligaciones establecidas por la ley”.

La propiedad es un derecho con valor constitucional que se impone a las

demás ramas del Derecho; por ello, en las sociedades democráticas

occidentales, se entiende el derecho de propiedad como una libertad

fundamental constitucionalmente protegida.

El derecho de propiedad es reconocido, además, como un derecho


44

fundamental en la jurisprudencia de los países Latinoamericanos. Por lo que

el mundo libre reconoce el derecho de propiedad como un derecho de base

de la sociedad democrática

Es por ello que se hace necesario un análisis del alcance de la propiedad

privada y la importancia económica – social de la misma, al igual que

considerar aspectos legales existentes en el ordenamiento jurídico

venezolano, que se encuentran en disposición contraria a la Constitución de

la República Bolivariana de Venezuela de 1999.

3. OBJETIVOS DE LA INVESTIGACIÓN

3.1. OBJETIVO GENERAL

Analizar la propiedad en el ordenamiento jurídico venezolano

3.2. OBJETIVOS ESPECÍFICOS

Analizar los tipos de propiedad establecidos en la Constitución de la

República Bolivariana de Venezuela

Analizar comparativamente la propiedad en los ordenamientos jurídicos

de Cuba, Colombia y México.

Analizar los elementos de la propiedad en el Código Civil venezolano y la

Ley especial de Tierras y desarrollo agrario en Venezuela.


45

4. JUSTIFICACIÓN DE LA INVESTIGACIÓN

El propósito general de la presente investigación es analizar la propiedad

en el ordenamiento jurídico venezolano, considerando los tipos de propiedad

establecido en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela,

comparar la propiedad con otros ordenamientos jurídicos, y analizar los

elementos de la propiedad en el ordenamiento jurídico venezolano,

especialmente el Código Civil venezolano y la Ley de Tierra.

Desde el ámbito teórico, esta investigación será de gran ayuda para

investigaciones futuras de los estudiosos del derecho; puesto que de alguna

manera se esta planteando el alcance de la propiedad en el ordenamiento

jurídico venezolano.

Así mismo, desde el punto de vista social, la investigación es relevante

puesto que dará a conocer las reformas que actualmente se realizan en el

acontecer nacional en cuanto al tema de estudio; de los cuales podrían surgir

recomendaciones que coadyuven a implementar una solución práctica y legal

para los problemas que se han presentado y los que se puedan presentar.

Finalmente, en la presente investigación se aplicarán normas

metodológicas de acuerdo a su tipo, y se diseñaran instrumentos para la

recolección de información, lo cual podría servir de referencia para futuras

investigaciones.
46

5. DELIMITACIÓN

En cuanto a la delimitación espacial, se circunscribe al marco legal que

regula la propiedad en Venezuela realizando un análisis comparado de la

propiedad con el ordenamiento jurídico de algunos países latinoamericanos

como Cuba, Colombia, México. En un lapso comprendido entre los meses de

Septiembre del año 2007 hasta marzo del año 2008. Al respecto de su

delimitación temática, este estudio se enmarcara en el área del Derecho

Constitucional y Civil, tomando en cuenta las doctrinas y normas más

relevantes.

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