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Taller

El texto 'El Testigo' de Jorge Luis Borges reflexiona sobre la muerte y la pérdida de las últimas imágenes de ritos paganos con la muerte de un hombre, simbolizando el fin de una era. A través de la figura del sajón, se plantea la pregunta sobre qué se pierde con cada muerte y la memoria del universo. Además, se menciona el despertar de la conciencia en la adolescencia y la búsqueda de identidad en 'El Laberinto de la Soledad' de Octavio Paz, donde se destaca la importancia de la creación y la historia en la definición de un pueblo.

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Temas abordados

  • interrogación,
  • pérdida de la memoria,
  • pérdida,
  • recreación cultural,
  • reflexión filosófica,
  • Woden,
  • cambio,
  • cambio social,
  • identidad nacional,
  • realidad
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Taller

El texto 'El Testigo' de Jorge Luis Borges reflexiona sobre la muerte y la pérdida de las últimas imágenes de ritos paganos con la muerte de un hombre, simbolizando el fin de una era. A través de la figura del sajón, se plantea la pregunta sobre qué se pierde con cada muerte y la memoria del universo. Además, se menciona el despertar de la conciencia en la adolescencia y la búsqueda de identidad en 'El Laberinto de la Soledad' de Octavio Paz, donde se destaca la importancia de la creación y la historia en la definición de un pueblo.

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  • Woden,
  • cambio,
  • cambio social,
  • identidad nacional,
  • realidad

Taller

de
Lectura crítIca
Con grupo 500
Por:
Sebastián Flórez
RESPONDA LAS PREGUNTAS 1 A 5 DE ACUERDO CON LA SIGUIENTE
INFORMACIÓN

El TESTIGO

En un establo que está casi a la sombra de la nueva iglesia de piedra, un


hombre de ojos grises y barba gris, tendido entre el olor de los animales,
humildemente busca la muerte como quien busca el sueño. El día, fiel a
vastas leyes secretas, va desplazando y confundiendo las sombras en el
pobre recinto; afuera están las tierras aradas y un zanjón cegado por
hojas muertas y algún cegado por hojas muertas y algún rastro de lobo en
el barrio negro donde empiezan los bosques. El hombre duerme y sueña,
olvidado. El toque de oración lo despierta, en reinos de Inglaterra el son
de campanas ya es uno de los hábitos de la tarde, pero el hombre, de
niño, ha visto la cara de Woden*, el horror divino y la exultación, el torpe
ídolo de madera recargado de monedas romanas y de vestiduras
pesadas, el sacrificio de caballos, perros y prisioneros. Antes del alba
morirá y con él morirán, y no volverán, las últimas imágenes inmediatas de
los ritos paganos; el mundo será un poco más pobre cuando este sajón
haya muerto. Hechos que pueblan el espacio y que tocan a su fin cuando
alguien se muere pueden maravillamos, pero una cosa, o un número
infinito de cosas, muere en cada agonía, salvo que exista una memoria
del universo, como han conjeturado los teósofos.

En el tiempo hubo un día que apagó los últimos ojos que vieron a Cristo;
la batalla de Junín el amor de Helena murieron con la muerte de un
hombre. ¿Qué morirá conmigo cuando yo muera, qué forma patética o
deleznable perderá el mundo? ¿La voz de Macedonio Fernández, la
imagen de un caballo colorado en baldío de Serrano y de Charcas, una
barra de azufre en elcajón de un escritorio de caoba?

Jorge Luis Borges.

* Wilmer Dalin, relacionado con Woden, era el principal dios de la


mitología nórdica. Inglaterra en el siglo VII
1. De acuerdo con el sentido general del texto, la frase "Antes del alba
morirá y con él morirán, y no volverán las últimas imágenes inmediatas de
los ritos paganos", sugiere que, para el autor:

A. El fin del paganismo e instauración del cristianismo son el inicio de una


etapa decadente.
B. El mundo se empobrece progresivamente a medida que pasa el
tiempo.
C. Cuando una persona muere desaparecen con ella todos sus recuerdos.
D. Un fenómeno histórico que no cuente con una persona viva nunca
existió.

2. ¿Cuándo pudo haber ocurrido la muerte del sajón narrada en el texto?

A. Inmediatamente después de la llegada del cristianismo al continente


europeo.
B. En cualquier momento histórico de la historia europea.
C. En el periodo precristiano de la historia de Inglaterra.
D. Entre el siglo VI y el VII, recién instaurado el cristianismo en Inglaterra.

3. Indique la relación entre los dos enunciados que se citan a


continuación: Enunciado 1: “Antes del alba morirá y con él Morirán y no
volverán, las últimas imágenes inmediatas de los ritos paganos".
Enunciado 2: "Salvo que exista una memoria del universo, como han
conjeturado los teósofos".

A. El enunciado 2 indica que el enunciado 1 es irremisiblemente falso


B. El enunciado 1 propone una verdad y el enunciado 2 la confirma.
C. El enunciado 2 propone una posible refutación a Ia afirmación del
enunciado
D. Los enunciados 1 y 2 tienen una relación de interdependencia, por
tanto, no guardan relación el uno con el otro
4. Teniendo en cuenta lo que Borges intenta transmitir y la idea
global del texto, al referirse a “Macedonio Fernández”, el autor
podría referirse más específicamente a:

A. Una persona que sigue con vida terrenal


B. Un pintor de caballo colorado en baldío de Serrano
C. Aquello que se puede perder al morir el autor
D. El autor del texto refiriéndose a sí mismo

5. ¿Por qué se llama “El Testigo”?


LEA EL SIGUIENTE FRAGMENTO DE
“EL LABERINTO DE LA SOLEDAD”

A todos, en algún momento, se nos ha revelado nuestra existencia como


algo particular, intransferible y precioso. Casi siempre esta revelación se
sitúa en la adolescencia. El descubrimiento de nosotros mismos se
manifiesta como un sabernos solos; entre el mundo y nosotros se abre una
impalpable, transparente muralla: la de nuestra conciencia. Es cierto que
apenas nacemos nos sentimos solos; pero niños y adultos pueden
trascender su soledad y olvidarse de sí mismos a través de juego o trabajo.
En cambio, el adolescente, vacilante entre la infancia y la juventud, queda
suspenso un instante ante la infinita riqueza del mundo. El adolescente se
asombra de ser. Y al pasmo sucede la reflexión: inclinado sobre el río de su
conciencia se pregunta si ese rostro que aflora lentamente del fondo,
deformado por el agua, es el suyo. La singularidad de ser — pura sensación
en el niño— se transforma en problema y pregunta, en conciencia
interrogante. A los pueblos en trance de crecimiento les ocurre algo
parecido. Su ser se manifiesta como interrogación: ¿qué somos y cómo
realizaremos eso que somos? Muchas veces las respuestas que damos a
estas preguntas son desmentidas por la historia, acaso porque eso que
llaman el "genio de los pueblos" sólo es un complejo de reacciones ante un
estímulo dado; frente a circunstancias diversas, las respuestas pueden
variar y con ellas el carácter nacional, que se pretendía inmutable. A pesar
de la naturaleza casi siempre ilusoria de los ensayos de psicología
nacional, me parece reveladora la insistencia con que en ciertos períodos
los pueblos se vuelven sobre sí mismos y se interrogan. Despertar a la
historia significa adquirir conciencia de nuestra singularidad, momento de
reposo reflexivo antes de entregarnos al hacer. "Cuando soñamos que
soñamos está próximo el despertar", dice Novalis. No importa, pues, que las
respuestas que demos a nuestras preguntas sean luego corregidas por el
tiempo; también el adolescente ignora las futuras transformaciones de ese
rostro que ve en el agua: indescifrable a primera vista, como una piedra
sagrada cubierta de incisiones y signos, la máscara del viejo es la historia
de unas facciones amorfas, que un día emergieron confusas, extraídas en
vilo por una mirada absorta.
Por virtud de esa mirada las facciones se hicieron rostro y, más tarde,
máscara, significación, historia. La preocupación por el sentido de las
singularidades de mi país, que comparto con muchos, me parecía hace
tiempo superflua y peligrosa. En lugar de interrogarnos a nosotros mismos,
¿no sería mejor crear, obrar sobre una realidad que no se entrega al que
la contempla, sino al que es capaz de sumergirse en ella? Lo que nos
puede distinguir del resto de los pueblos no es la siempre dudosa
originalidad de nuestro carácter —fruto, quizá, de las circunstancias
siempre cambiantes—, sino la de nuestras creaciones. Pensaba que una
obra de arte o una acción concreta definen más al mexicano —no
solamente en tanto que lo expresan, sino en cuanto, al expresarlo, lo
recrean— que la más penetrante de las descripciones.

Tomado de: Paz. O. (1950). El Laberinto de la soledad Mexico D.F. -


Fondo de Cultura Economica pp 4-30

De este texto no tendremos preguntas ICFES, pero la tarea es que


hagas el mismo ejercicio que hicimos en clase para que refuerces tu
aprendizaje.

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