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Normas Generales de Actuación

Las normas generales de actuación para la policía establecen el respeto a la dignidad humana y los derechos humanos, el servicio a la comunidad con imparcialidad y transparencia, y la prohibición de actos de corrupción. También se enfatiza la importancia de la protección de la integridad física de las personas, el uso moderado de la fuerza y el respeto a los derechos de los detenidos. Se requiere que los funcionarios actúen con precaución, especialmente hacia grupos vulnerables como niños y personas con discapacidad.

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Normas Generales de Actuación

Las normas generales de actuación para la policía establecen el respeto a la dignidad humana y los derechos humanos, el servicio a la comunidad con imparcialidad y transparencia, y la prohibición de actos de corrupción. También se enfatiza la importancia de la protección de la integridad física de las personas, el uso moderado de la fuerza y el respeto a los derechos de los detenidos. Se requiere que los funcionarios actúen con precaución, especialmente hacia grupos vulnerables como niños y personas con discapacidad.

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NORMAS GENERALES DE ACTUACIÓN

En el nuevo modelo, la policía tiene normas generales de actuación para todos los
funcionarios y funcionarias policiales. Ellas son:
1. Respetar y proteger la dignidad humana y mantener, defender y promover los derechos humanos
de todas las personas, sin discriminación alguna por motivos de raza, sexo, religión, idioma,
opinión política, origen nacional, posición económica o de cualquier otra índole.
2. Servir a la comunidad y proteger a todas las personas contra actos ilegales con absoluto respeto
y cumpliendo los deberes que le imponen la Constitución de la República y demás leyes.
3. Ejercer el servicio policial con absoluta imparcialidad, legalidad, transparencia, necesidad,
proporcionalidad y humanidad.
4. Valorar e incentivar la honestidad y, en consecuencia, denunciar cualquier acto de corrupción
que conozca en la prestación del servicio policial.
5. Portar el uniforme, las insignias policiales, las armas y equipos reglamentarios debidamente, de
manera que la colectividad pueda reconocer el cuerpo policial o militar al cual pertenece y
mostrar en todo acto de servicio los documentos e identificaciones que los acrediten como
autoridad pública.
6. Informar a la colectividad de las actuaciones a realizar en virtud de la instrumentación de
acciones o medidas que involucren la seguridad ciudadana.
7. Velar por el disfrute del derecho a la reunión y del derecho a manifestar pública y pacíficamente,
conforme a los principios de respeto a la dignidad, tolerancia, cooperación, compresión e
intervención oportuna, proporcional y necesaria.
8. Respetar la integridad física de todas las personas y, bajo ninguna circunstancia, infligir, instigar
o tolerar ningún acto arbitrario, ilegal, discriminatorio o de tortura u otros tratos o penas crueles,
inhumanas o degradantes, que entrañen violencia física, psicológica o moral, en cumplimiento del
carácter absoluto del derecho a la integridad física, psíquica y moral garantizado en la
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.
9. Utilizar el arma de fuego sólo en circunstancias extremas, como reacción al ejercicio de una
fuerza letal para la defensa de la propia persona o de los terceros, ante una agresión ilegítima y
atendiendo a los principios de necesidad, oportunidad y proporcionalidad.
10. Cuando el empleo de las armas de fuego sea inevitable, los funcionarios se comprometen a:
a) ejercer moderación y actuar en proporción a la gravedad del delito y al objetivo legítimo que se
persiga; b) reducir al mínimo los daños y lesiones y respetar y proteger la vida humana;
c) proceder de modo que se preste, lo antes posible, asistencia y servicios médicos a las
personas heridas o afectadas; y d) procurar notificar lo sucedido a la mayor brevedad posible, a
los parientes o amigos íntimos de las personas heridas o afectadas.
11. Abstenerse de ejecutar órdenes que comporten la práctica de acciones u omisiones ilícitas o que
sean lesivas o menoscaben los derechos humanos garantizados en la Constitución o en los
tratados internacionales sobre la materia y oponerse a toda violación de derechos humanos que
conozca en la práctica de sus funciones.
12. Informar a sus superiores y, si fuese necesario, a cualquier autoridad u organismo que tenga
atribuciones de control o correctivas, cuando tengan motivaciones para creer que se ha
producido o va a producirse un acto de tortura, estando en el deber de tomar e imponer las
medidas o acciones a que hubiere lugar para impedirlas.
13. Respetar la libertad personal y practicar sólo las detenciones autorizadas por el orden
constitucional. En caso de detención, explicar suficientemente las razones, facilitar la
comunicación con familiares, amigos y abogados, así como observar estrictamente los trámites,
lapsos y requisitos exigidos por el ordenamiento jurídico. Asimismo, comprometerse a velar por la
vida e integridad física, psíquica y moral del ciudadano detenido o que se encuentre bajo su
custodia, respetando sus derechos y dignidad humana.
14. Asegurar plena protección de la salud e integridad de las personas bajo su custodia y, en
particular, tomar las medidas inmediatas para proporcionar atención médica.
15. Extremar las precauciones, cuando la actuación policial esté dirigida hacia los niños, las niñas o
los adolescentes, así como el adulto mayor y las personas discapacitadas, para garantizar su
seguridad e integridad física, psíquica y moral, considerando en todo momento el principio de
preeminencia de sus derechos

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