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Control Prenatal

El control prenatal es crucial para identificar riesgos obstétricos y perinatales, promoviendo conductas saludables y mejorando la salud de la madre y el feto. Se debe realizar una primera consulta prenatal antes de las 12 semanas de gestación, donde se evalúa la salud de la mujer y se recopilan antecedentes médicos. Además, el control prenatal incluye asesoramiento sobre alimentación, actividad física y prevención de riesgos, así como la realización de pruebas y exploraciones necesarias durante el embarazo.
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Control Prenatal

El control prenatal es crucial para identificar riesgos obstétricos y perinatales, promoviendo conductas saludables y mejorando la salud de la madre y el feto. Se debe realizar una primera consulta prenatal antes de las 12 semanas de gestación, donde se evalúa la salud de la mujer y se recopilan antecedentes médicos. Además, el control prenatal incluye asesoramiento sobre alimentación, actividad física y prevención de riesgos, así como la realización de pruebas y exploraciones necesarias durante el embarazo.
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CONTROL PRENATAL

El control prenatal es importante incluso en embarazos saludables. Los


controles regulares ayudan a identificar pacientes con mayor riesgo tanto
obstétrico como perinatal, agregan intervenciones ligadas a la prevención de
dichos riesgos y también contribuyen a promover conductas saludables durante el
embarazo. Aunque no es posible obtener estudios científicos randomizados, los
resultados sugieren que los hijos nacidos de madres sin controles de embarazo
tienen tres veces más riesgo de nacer con bajo peso y cinco veces más
probabilidades de morir, en comparación con hijos de madres que reciben control
prenatal. Además de los cuidados médicos, el control prenatal debería incluir
educación, soporte emocional y preparación para el parto.

La existencia de una Guía de Asistencia Prenatal y su correcta aplicación para


el control de la gestación, es esencial en todo programa de Salud Materno-Infantil.

El embarazo es un estado fisiológico de la mujer que dejado a su evolución


espontánea en la mayoría de los casos no supondrá problema de salud alguno
tanto para la madre como para el feto, pero que precisa de un seguimiento
adecuado, con el fin de controlar las posibles alteraciones que pudieran aparecer,
con la intención de prevenirlas o diagnosticarlas precozmente. Durante la
gestación pueden presentarse procesos que interfieren en su evolución y a su vez
el embarazo puede influir en el curso de determinadas enfermedades.

La pareja debe conocer que cada embarazo tiene sus peculiaridades y que no
podemos caer en la simplificación de la catalogación de los embarazos como de
"alto riesgo" con un mejor control asistencial y de "bajo riesgo", con una atención
menos eficiente. Los conocimientos científicos actuales y los distintos cribados de
patologías en la gestación nos permitirán realizar una individualización del riesgo
materno y/o fetal y, por tanto, una atención precisa para cada gestación, en
función de la diversa disponibilidad asistencial en los centros.

Los objetivos específicos de cualquier protocolo de control del embarazo deben


contemplar:
– El asesoramiento previo al embarazo de la pareja.
– La captación precoz de todas las gestantes.
– Ofrecer y asegurar la información sobre los cambios en las distintas etapas
del embarazo, promoviendo los cuidados adecuados y explicando la
realización de procedimientos, pruebas y exploraciones.
– Mejorar la salud y calidad de vida de la mujer embarazada y del feto.
– Identificar los riesgos específicos de cada gestante, con el fin de prevenir en
lo posible la patología.
– Detectar y tratar de forma precoz los trastornos acontecidos en el curso del
embarazo.
– Cuidar al hijo desde su vida intrauterina hasta sus primeros días de vida.
– Disminuir la morbimortalidad maternofetal.
– Favorecer la participación de las mujeres y sus parejas durante todo el
proceso, considerando la multiculturalidad y discapacidad.

El control prenatal debe ser precoz, periódico, completo y de calidad, de amplia


cobertura, siendo ofrecido a la mayor población posible y garantizando su fácil
accesibilidad. La asistencia al embarazo comienza en la visita de captación o
primera visita.

PRIMERA CONSULTA PRENATAL


La asistencia al embarazo empieza en la primera consulta prenatal, que debe
realizarse en el curso de las 12 primeras semanas de gestación, idealmente antes
de las 10-11 semanas. Durante la misma se debe valorar el estado de salud de la
mujer mediante la información obtenida de la anamnesis, exploración física
general y pruebas complementarias para clasificar adecuadamente el nivel de
riesgo.

HISTORIA CLÍNICA
1. Filiación: nombre y apellidos, edad, estado civil, dirección, profesión (propia
y del cónyuge).
2. Antecedentes familiares: enfermedades hereditarias,diabetes, hipertensión
arterial, etc.
3. Antecedentes personales: alergias a fármacos, hábitos tóxicos (tabaco,
alcohol, drogas), intervenciones quirúrgicas: especialmente aquellas que
afecten al útero. Tienen particular importancia aquellas enfermedades que
requieran continuar tratamiento durante la gestación y las que pueden influir
negativamente sobre su evolución: enfermedades tiroideas, hipertensión
arterial (HTA), cardiopatías, neuropatías, diabetes mellitus, enfermedades
autoinmunes, enfermedades respiratorias crónicas, hematológicas,
hepáticas, psiquiátricas, epilepsia, enfermedades con riesgo trombótico y
enfermedades de transmisión sexual [sífilis, gonococia, herpes, virus de la
inmunodeficiencia humana (VIH)].
4. Historia menstrual: menarquia, tipo menstrual, fecha de última regla (FUR)
y fecha probable de parto (FPP), que se puede calcular empleando la regla
de Naegele, que consiste en añadir 7 días y restar 3 meses a la fecha del
primer día de la última menstruación.
5. Antecedentes reproductivos: esterilidad o infertilidad, evolución de los
embarazos y partos previos (número, complicaciones, tipo de parto e
indicación en caso de tocurgia, sexo y peso del neonato), abortos de
repetición y estudio de la causa, partos pretérmino, crecimiento intrauterino
restringido, defectos congénitos, muertes perinatales, antecedentes de
cirugía o malformaciones uterinas e incompetencia cervical.
6. Condiciones sociodemográficas: edad, paridad, nivel cultural, ocupación,
clase social, nivel económico y factores ambientales.
7. Síntomas asociados al embarazo actual: dolor, hemorragia, hiperemesis,
etc.

EXPLORACIÓN FÍSICA GENERAL


• Peso.
• Talla.
• Tensión arterial.
• Presencia de edemas.
• Auscultación cardiopulmonar.
• Palpación tiroidea.
• Estado de piel y mucosas.
• Cavidad oral.

Exploración ginecológica y mamaria


• Exploración mamaria: inspección y palpación.
• Exploración axilar y supraclavicular.

Inspección de genitales: vulva, vagina y cérvix. Caso de existir leucorrea o


síntomas y/o signos de inflamación, se solicitará un cultivo y se realizará un
exámen enfresco.

• Tacto vaginal: para la valoración de genitales internos.

Se recomienda realizar una toma citológica (Papanicolaou) si no se ha realizado


durante el año anterior.

EXPLORACIONES COMPLEMENTARIAS
1. Analítica de sangre

Grupo sanguíneo y Rh. Prueba de Coombs indirecta para identificar la


presencia de anticuerpos isoinmunes en toda gestante. Cuando la gestante es Rh
negativa y su cónyuge Rh positivo, ha de repetirse esta prueba durante el segundo
trimestre previo a la administración de inmunoglobulinas anti Rh (300 µg) como
prevención de la isoinmunización anti-D en la semana 28ª de gestación.

Hemograma: hemoglobina, hematocrito, plaquetas, recuento y fórmula


leucocitaria.

Bioquímica. En esta primera visita se debe solicitar una analítica completa


incluyendo función hepática y renal.

Serologías. Se recomienda el cribado de infecciones de transmisión perinatal


incluyendo rubéola, sífilis y VIH. Una vez realizada en el primer trimestre, no se
repetirá su determinación en los siguientes salvo sospecha específica. Deberán
tenerse en cuenta las siguientes consideraciones:

Debe informarse a la paciente de que se solicita la serología del VIH.

En pacientes de alto riesgo se repetirá la serología luética en el tercer trimestre.

Al igual que sucede con la sífilis, se determinará la presencia del antígeno


Australia (HbsAg) durante el primer trimestre y se repetirá en el tercero si el
cribado inicial fue negativo y la paciente pertenece a un grupo de alto riesgo

Si la paciente no está inmunizada frente a la rubéola, se recomendará la


vacunación tras el parto.

2. Analítica de orina
Sedimento y cultivo de orina. (en el primer trimestre a todas las gestantes)

Proteinuria, glucosuria y cetonuria, se determinan mediante tira colorimétrica en


cada consulta. En pacientes con hipertensión arterial crónica conviene solicitar la
determinación de protenuria de 24 horas al inicio de la gestación, puesto que en
caso de ser negativa, la aparición de una proteinuria de 24 horas positiva a partir
de las 20 semanas de embarazo constituye un criterio diagnóstico de
preeclampsia (durante el embarazo el límite superior de la normalidad es de 300
mgrs/24hs).

3. Exploración ecográfíca
Durante un embarazo de curso normal se recomienda realizar un mínimo de
tres exploraciones ecográficas. La mujer debe recibir información sobre la
modalidad y objetivos de la exploración ecográfica que se realiza en cada
momento del embarazo.

La primera exploración ecográfica: (nivel básico) se recomienda realizarla


preferentemente entre la 11-12 semana de gestación. Permite establecer el tipo de
embarazo (único o múltiple), datar correctamente la gestación y valorar posibles
signos de aneuploidía (la translucencia nucal (TN), el principal marcador
ecográfico de aneuploidías, es valorable entre las 10-14 semanas o con un CRL >
45 mm)

4. Cribado de defectos congénitos


El objetivo es identificar a las gestaciones con alto riesgo de defectos
congénitos fetales y utilizar, si son aceptados por la mujer, los procedimientos de
diagnóstico prenatal más adecuados para cada condición. Los defectos
congénitos susceptibles de cribado prenatal son:

Anomalías estructurales (se basa en las exploraciones ecográficas realizadas a


las 10-13ª semanas y 20- 22ª semanas de gestación)

Cromosomopatías: exige el estudio de células fetales. La estrategia actual de


cribado intenta seleccionar a las mujeres con un nivel de riesgo que justifique la
utilización de procedimientos diagnósticos invasivos para obtener material celular
y realizar el estudio cromosómico fetal. (las pautas de cribado se estudian en el
capitulo correspondiente)

Enfermedades monogénicas hereditarias: Para el diagnóstico de enfermedades


monogénicas hereditarias debidas a mutaciones conocidas debería establecerse
la indicación en base a la anamnesis. En los casos en que estuviese indicado, el
estudio del caso índice y la identificación de la condición de portadores de uno o
ambos miembros de la pareja mediante técnicas de genética molecular antes del
inicio de la gestación, permiten establecer la indicación de la realización de
pruebas diagnósticas sobre el feto.
Asesoramiento médico
Tiene por finalidad cuidar del estado de salud de la madre y de su hijo. Se debe
proporcionar información sobre:
1. La alimentación.
2. Los riesgos asociados al consumo de alcohol, tabaco, drogas y fármacos.
3. La actividad física y laboral.
4. La higiene, el vestido y calzado.
5. Los viajes.
6. La sexualidad.
7. Los síntomas y signos que deben ser comunicados a su médico.
8. Las medidas preventivas para evitar la transmisión de enfermedades
infecciosas al feto.
9. Los cursos de educación maternal.
10. La lactancia y el puerperio

Se recomienda la prescipción de preparados vitamínicos que contengan hierro,


calcio y yodo (200 µg/día)

Debido a la mayor susceptibilidad a la enfermedad periodontal y su relación con


el incremento de riesgo de parto prematuro, se debe aconsejar una revisión con el
odontólogo

Si han transcurrido más de 10 años desde la última vacunación frente al


tétanos, deberá prescribirse una dosis de refuerzo

Alimentación
Durante el embarazo la alimentación debe ser completa y variada para
conservar su salud y la de su hijo. A lo largo del embarazo su peso aumentará
entre 11 y 16 kg. Es recomendable:
– Que los alimentos, como la carne o el pescado, sean cocinados a la
plancha, al horno, hervidos o al vapor, sobre todo si existe un aumento de
peso excesivo.
– Que aumente de forma moderada el consumo de frutas, verduras, pan, con
preferencia integral, arroz, pasta y legumbres.
– Que tome entre medio y un litro de leche al día, preferiblemente desnatada,
o su equivalente en yogur o queso fresco.
– Que consuma de forma habitual sal yodada para la salazón de los
alimentos.
– Que reduzca el consumo de los alimentos con excesiva cantidad de grasa
de origen animal, como tocino, mantequilla, embutidos, etc.
– Que reduzca el consumo de los alimentos con mucho azúcar, como
pasteles, dulces, especialmente aquellos prefabricados, caramelos,
chocolate, etc.

Actividad física y laboral (prevención de riesgos laborales)


– Actividad laboral moderada y adecuada al embarazo, individualizando cada caso
en función de las circunstancias de la mujer.

– Algunas condiciones de trabajo se han asociado a malos resultados obstétricos


(nacidos pretérmino, bajo peso al nacimiento): trabajo de más de 36 horas por
semana o 10 horas por día. Bipedestación prolongada (más de 6 horas por turno).
Ruido excesivo. Carga física de peso. Estrés psicológico y/o físico. Ambiente frío.
La exposición ocupacional a agentes tóxicos, anestésicos, disolventes y pesticidas
puede incrementar el riesgo de abortos, malformaciones y otros efectos adversos

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