1)Responder la siguiente pregunta que se hace HOBSBAWN: ¿por qué sucedió la revolución
industrial en ese momento y en ese país? Tener en cuenta:
1- el mercado interior,
2- el mercado externo
3- el gobierno.
La Revolución industrial señala la transformación más fundamental experimentada
por la vida humana en la historia del mundo. Durante un corto período esta revolución
coincidió con la historia de un solo país, Gran Bretaña. Sobre él, se edificó toda una
economía mundial, que le permitió alcanzar, temporalmente, una influencia y un poder
desconocidos con anterioridad por cualquier estado de sus dimensiones y que no parece
pueda llegar a conocer cualquier otro estado en un próximo futuro, puede ser descripta
como el único taller del mundo, su único importador y exportador masivo, su único
transportista, su único poder imperialista, casi su único inversor extranjero; y por esa
misma razón su única potencia naval y el único país con una política mundial propia.
-Se convirtió gradualmente en agencia de intercambio económico entre los países
adelantados y los atrasados, los industriales y los que aportaban materias primas, las
metrópolis y las zonas coloniales o cuasi coloniales del mundo entero. Es posible que,
por haber sido construida en torno a Gran Bretaña, la economía mundial del capitalismo
decimonónico se desarrollara como un sistema único de intercambios libres, en el que
las transferencias internacionales de capital y bienes de consumo pasaban
fundamentalmente por manos e instituciones británicas, los transportaban barcos
ingleses intercontinentales y se calculaban en términos de la libra esterlina. Como sea
que Gran Bretaña tenía las inmensas ventajas de partida de ser indispensable tanto para
las zonas subdesarrolladas, como para los sistemas de comercio y pagos del mundo
desarrollado, dispuso siempre de una vía de repliegue cuando el reto de otras economías
se hizo agobiante.
- Gran Bretaña podía resguardarse tanto en el imperio como en el librecambio, en su
monopolio de las zonas hasta entonces no desarrolladas, que en sí mismo coadyuvaba a
que no se industrializaran, y en sus funciones de pivote del comercio, navegación y
transacciones financieras mundiales. Tal vez no podía competir, pero podía evadirse.
Esa capacidad de evasión contribuyó a perpetuar la arcaica y cada vez más inservible
estructura industrial y social de la primera etapa.
-Hay dos escuelas de pensamiento sobre esta cuestión. Una de ellas hace hincapié sobre
todo en el mercado interior, que era con mucho la mayor salida para los productos del
país; la otra se fija en el mercado exterior o de exportación, que era mucho más
dinámico y ampliable. La respuesta correcta es que probablemente ambos eran
esenciales de forma distinta, como también lo era un tercer factor, con frecuencia
descuidado: el gobierno.
-El mercado interior, podía haber crecimiento de la población, que creara más
consumidores (y, por supuesto, productores); una transferencia de las gentes que
recibían ingresos no monetarios a monetarios que creara más clientes; un incremento de
la renta per capital, que creara mejores clientes; y que los artículos producidos
industrialmente sustituyeran a las formas más anticuadas de manufactura o a las
importaciones.
-Las industrias alimenticias compitieron con las textiles como avanzadas de la
industrialización de empresa privada, ya que existía para ambas un amplio mercado (por
lo menos en las ciudades) que no esperaba más que ser explotado. El comerciante
menos imaginativo podía darse cuenta de que todo el mundo, por pobre que fuese,
comía, bebía y se vestía. La demanda de alimentos y bebidas manufacturados era más
limitada que la de tejidos, excepción hecha de productos como harina, y bebidas
alcohólicas, que sólo se preparan domésticamente en economías primitivas, pero, por
otra parte, los productos alimenticios eran mucho más inmunes a la competencia
exterior que los tejidos. Por lo tanto, su industrialización tiende a desempeñar un papel
más importante en los países atrasados que en los adelantados.
-Proporcionó también una salida importante para lo que más tarde se convirtieron en
productos básicos. El consumo de carbón se realizó casi enteramente en el gran número
de hogares urbanos, especialmente londinenses; el hierro —aunque en mucha menor
cantidad— se refleja en la demanda de enseres domésticos como pucheros, cacerolas,
clavos, estufas, etc.
-Entre 1700 y 1750 las industrias domésticas aumentaron su producción en un siete por
ciento, en tanto que las orientadas a la exportación lo hacían en un 76 por ciento; entre
1750 y 1770 (que podemos considerar como el lecho del take-off industrial) lo hicieron
en otro siete por ciento y 80 por ciento respectivamente. La demanda interior crecía,
pero la exterior se multiplicaba.
- Las industrias de exportación no dependían del modesto índice "natural" de
crecimiento de cualquier demanda interior del país. Podían crear la ilusión de un rápido
crecimiento por dos medios principales: controlando una serie de mercados de
exportación de otros países y destruyendo la competencia interior dentro de otros, es
decir, a través de los medios políticos o semipolíticos de guerra y colonización. El país
que conseguía concentrar los mercados de exportación de otros, o monopolizar los
mercados de exportación de una amplia parte del mundo en un período de tiempo lo
suficientemente breve, podía desarrollar sus industrias de exportación a un ritmo que
hacía la Revolución industrial no sólo practicable para sus empresarios, sino en
ocasiones virtualmente compulsoria. Y esto es lo que sucedió en Gran Bretaña en el
siglo XVIII.
-La conquista de mercados por la guerra y la colonización requería no sólo una
economía capaz de explotar esos mercados, sino también un gobierno dispuesto a
financiar ambos sistemas de penetración en beneficio de los manufactureros británicos.
Esto nos lleva al tercer factor en la génesis de la Revolución industrial: el gobierno.
Aquí la ventaja de Gran Bretaña sobre sus competidores potenciales. A diferencia de
algunos (como Francia), Inglaterra está dispuesta a subordinar toda la política exterior a
sus fines económicos. Sus objetivos bélicos eran comerciales, es decir, navales.
La economía industrial británica creció a partir de comercio, y especialmente del
comercio con el mundo subdesarrollado. A todo lo largo del siglo XIX iba a conservar
este peculiar modelo histórico: el comercio y el transporte marítimo mantenían la
balanza de pagos británica y el intercambio de materias primas ultramarinas para las
manufacturas británicas iba a ser la base de la economía internacional de Gran Bretaña.