Der 2213
Der 2213
Asesor(es):
Dr. Ronald Henry Vílchez Chinchayán
______________________
Director de Tesis
Dedicatoria
A mi madre, por guiarme desde el cielo.
A mi padre, por enseñarme a perseverar ante las circunstancias
difíciles.
A mi tía Andrea, por su apoyo incondicional.
María Teresa Salazar Espinoza
políticos extranjeros a fin de obtener y retener negocios en varios países alrededor del
mundo.1
Asimismo, se reveló que la suma de sobornos o coimas pagadas por la empresa brasileña
ascendía a 788 millones de dólares, los cuales habían sido entregados no solo en Brasil, sino
también en otros países de la región, tales como Panamá, Colombia, Ecuador, México,
Guatemala, Argentina, Venezuela, Perú, etc. En nuestro país, la empresa Odebrecht habría
pagado alrededor de 29 millones de dólares con el fin de ser favorecida en las contrataciones
de obras públicas.
Ahora bien, los hechos del caso Odebrecht se enmarcan en los gobiernos de Alan García,
Alejandro Toledo y Ollanta Humala, cuando ocupaban sus respectivos cargos como presidentes
de la República, por lo cual, en general han sido procesados por delitos contra la administración
pública, pues el ilícito se configuró cuando eran funcionarios públicos. Sin embargo, los delitos
de corrupción no han sido los únicos protagonistas en esta investigación, puesto que, varios
implicados están siendo investigados por el delito de lavado de activos y organización criminal,
tal es el caso de Fuerza Popular o también llamado caso Cócteles por la presunta inserción de
aportes dinerarios ilícitos en las campañas electorales de los años 2011 y 2016, el cual será
detallado brevemente más adelante como parte de nuestra investigación.
Sin lugar a duda, el escenario descrito anteriormente significó un menoscabo en la
institucionalidad de nuestro país, especialmente en la democracia, por la pérdida de confianza
de la ciudadanía en sus representantes políticos, en la administración pública y en el Estado. En
lo que respecta a nuestra investigación, es preocupante la desconfianza de la sociedad peruana
en los partidos políticos, pues muy distinto a lo que se pueda considerar, estos cumplen un rol
imprescindible para la vigencia de la democracia y el respeto de la dignidad humana 2. Así lo
establece el artículo 2 de la Ley 28094, LOP, el cual señala que los fines y objetivos de los
partidos políticos entre otros son “asegurar la vigencia y defensa del sistema democrático y
contribuir a preservar la paz, la libertad y la vigencia de los derechos humanos consagrados por
la legislación peruana y los tratados internacionales a los que se adhiere el Estado”.3
1
MATUTE URDANETA, Gabriela, (2016). Escándalo Odebrecht: [Link]. dice que 12 países recibieron
sobornos. En: CNN. Disponible: [Link]
que-12-paises-recibieron-sobornos/ [consulta: 10 de enero 2021].
2
CASAS, Kevin y ZOVATTO Daniel, (2019). “Si bien la democracia no tiene precio, sí tiene un costo de
funcionamiento”. En: Forseti Revista de Derecho. Disponible: [Link]
de-financiamiento-ilegal-de-partidos-politicos/ [consulta: enero de 2021].
3
PERÚ, CONGRESO DE LA REPÚBLICA, (2003(a)). Ley de Organizaciones Políticas, Ley 28094 (1 de
noviembre de 2003). En: Normas Legales, N° 254241. Diario Oficial “El Peruano”. Lima: Congreso de la
República.
17
4
INSTITUTO NACIONAL DE ESTADÍSTICA E INFORMÁTICA – INEI, (2018). “Perú: Percepción
Ciudadana sobre Gobernabilidad, Democracia y Confianza en las Instituciones. Setiembre 2017 – febrero
2018”, publicado en el portal web de INEI en abril de 2018.
5
INSTITUTO NACIONAL DE ESTADÍSTICA E INFORMÁTICA – INEI, (2020).“Perú: Percepción
Ciudadana sobre Gobernabilidad, Democracia y Confianza en las Instituciones. Octubre 2019 – marzo 2020”,
publicado en el portal web del INEI en junio de 2020.
18
6
En este punto, es necesario precisar que no se pretende analizar si la subsunción de tales hechos bajo el delito
de lavado de activos es correcta o no. Tampoco si tras la inclusión de este nuevo delito, se podría cambiar o
ampliar la formalización del caso en mención, puesto que, en virtud del principio de legalidad, no podría
aplicarse el delito de financiamiento prohibido de organizaciones políticas al caso en mención, pues su
entrada en vigencia en el ordenamiento es posterior a la comisión de los hechos investigados. En esa misma
línea, no se aplicaría la figura de la ley penal más favorable ni sería un caso de retroactividad benigna.
Capítulo 1
Aspectos preliminares del delito de financiamiento prohibido de organizaciones políticas
En el presente capítulo, analizaremos el panorama general del financiamiento prohibido
de organizaciones políticas en nuestro país, a modo de - si se permite el símil- una resonancia
magnética de la problemática en cuestión, a fin de diagnosticar correctamente las afecciones
que aquejan actualmente a los partidos políticos y así, plantear el tratamiento adecuado.
En primer lugar, mencionaremos la importancia y definición de los partidos políticos,
para después analizar la regulación constitucional y electoral respecto de su financiación.
En segundo lugar, examinaremos los tipos penales de cohecho y lavado de activos por
ser anteriores a la inclusión del artículo 359 – A al Código penal, para así dilucidar
posteriormente si estos eran suficientes para abarcar y reprimir las conductas defraudatorias
establecidas en el delito de financiamiento prohibido de organizaciones políticas.
Además, relataremos los hechos del caso Cócteles, a fin de resolver más adelante – para
ser específicos, en el tercer capítulo- si se podría tratar de un caso que pueda subsumirse bajo
el supuesto que regula el delito de financiamiento prohibido de organizaciones políticas. De ser
así, nos interesa determinar cuáles serían los criterios para su aplicación y cómo coexistiría con
el delito de lavado de activos y otras figuras de nuestro ordenamiento.
Por último, mencionaremos cuáles serían las posibles razones político-criminales que
justificarían la incorporación de este nuevo delito en nuestro ordenamiento o si, por el contrario,
era innecesaria su inclusión.
1.1 Un punto de partida: revisión del escenario en juego
Como punto de partida, nos interesa conocer lo que señala nuestro ordenamiento
jurídico sobre la financiación de los partidos políticos, puesto que, revisar el escenario que
presenta la problemática a resolver en esta investigación nos permitirá tener un primer alcance
sobre la necesidad existente o no de regular un delito sobre esta materia, en virtud del principio
de ultima ratio del Derecho penal. Es así que, revisaremos el rol que juegan los partidos
políticos en el ordenamiento peruano, así como su regulación constitucional y electoral.
Por ello, en primer lugar, recurriremos al artículo 35 de la Const., el cual es el único en
donde se hace referencia a estas organizaciones y su financiamiento. En segundo lugar,
revisaremos los artículos 30, 31 y 36 de la LOP, en los cuales se regula de manera más amplia
el financiamiento de estas organizaciones, las infracciones y sanciones al respecto.
En ese orden de ideas, en este apartado importa dilucidar si la regulación constitucional
y, especialmente la regulación electoral, eran suficientes para abarcar o reprimir las conductas
defraudatorias que pudieran presentarse sobre el financiamiento de los partidos políticos.
20
7
PRIETO BOTERO, Marcela, (2010). La importancia de nuestros partidos políticos para el desarrollo de la
democracia. Congreso de la República. Disponible en:
[Link]
ILE/la_importancia_de_los_partidos_politicos.pdf [consulta: enero de 2021]. p. 23.
8
OCAMPO CORRALES, Diego Benjamín y SPARROW ALCÁZAR, Bárbara, (2013). Institucionalidad y
Partidos Políticos en el Perú: ¿Qué factores influyen sobre la probabilidad de la elección local de partidos
institucionalizados? Disponible en: [Link]
_bsparrow_docampo.pdf [consulta: enero de 2021]. p. 3.
9
CRUZ AMADOR, Cristian Daniel, (2015). ¿Cuál es la importancia de los partidos políticos? ¿La sociedad
avanza sin partidos? Revista Búsquedas Políticas. Chile. vol. 4, no. 1, pp. 137-145 [consulta: enero de 2021].
ISSN 0719-5419. Disponible en:
[Link]
145_Cruz.pdf?sequence=1&isAllowed=y. p. 13.
21
regulados en la ley electoral. Segundo, solo nos interesa revisar los artículos referidos al
financiamiento privado, las fuentes prohibidas, topes, infracciones o sanciones, para dilucidar
si era suficiente con la legislación electoral para contener las conductas de financiamiento ilegal
de los partidos políticos. Por ende, brevemente examinaremos los artículos 30, 31 y 36 de la
LOP, antes y después de su modificación.
El artículo 30 de la LOP establecía cuáles eran las modalidades de financiamiento
privado de las organizaciones políticas10, y señalaba que todo aporte privado en dinero que
supere 1 UIT, tenía que ser realizado a través de entidades del sistema financiero. Respecto de
los aportes privados en especie, establecía que se efectúan mediante recibo de aportación, entre
otras precisiones. Tras la modificación, se disminuyó el tope impuesto a los ingresos obtenidos
por la realización de actividades proselitistas, variando de 250 UIT a 100 UIT, entre otras
obligaciones11. Además, otra modificación importante es que ahora todo aporte privado en
dinero que supere el 25% de 1 UIT debe ser bancarizado y que los aportes en especie y los que
no superen el 25% de 1 UIT se efectúan mediante recibo de aportación.
Por otra parte, en el artículo 31 de la LOP, se establecían cuáles eran las fuentes
prohibidas de financiación12, el cual no dista mucho del actual texto vigente, pues solo se ha
10
PERÚ, CONGRESO DE LA REPÚBLICA, (2003(a)). Ley de Organizaciones Políticas, Ley 28094, (1 de
noviembre de 2003). En: Normas Legales, N° 254241. Diario Oficial “El Peruano”. Lima: Congreso de la
República. Artículo 30. Financiamiento privado. Las organizaciones políticas pueden recibir aportes o
ingresos procedentes de la financiación privada, mediante: a) Las cuotas y contribuciones en efectivo o en
especie de cada aportante como persona natural o persona jurídica extranjera sin fines de lucro, incluido el
uso de inmuebles, a título gratuito, que no superen las ciento veinte (120) Unidades Impositivas Tributarias
al año, las mismas que deben constar en el recibo de aportación correspondiente. b) Los ingresos obtenidos
por la realización de actividades proselitistas, provenientes de aportes en efectivo debidamente bancarizados
o de contribuciones que permitan identificar a los aportantes y el monto del aporte con los comprobantes
correspondientes, hasta doscientas cincuenta (250) Unidades Impositivas Tributarias por actividad. c) Los
rendimientos producto de su propio patrimonio y de los bienes que tienen en posesión, así como los ingresos
por los servicios que brinda la organización política a la ciudadanía y por los cuales cobra una
contraprestación. d) Los créditos financieros que concierten. e) Los legados.
11
La organización política debe informar de las actividades que realicen sus órganos ejecutivos a la Oficina
Nacional de Procesos Electorales (ONPE) en un plazo no menor de siete días calendario previos a la
realización del evento para efectuar la supervisión respectiva. La organización política identifica a los
aportantes de las actividades proselitistas y remite la relación a la Oficina Nacional de Procesos Electorales
(ONPE).
12
PERÚ, CONGRESO DE LA REPÚBLICA, (2003(a)). Ley de Organizaciones Políticas, Ley 28094 (1 de
noviembre de 2003). En: Normas Legales, N° 254241. Diario Oficial “El Peruano”. Lima: Congreso de la
República. Artículo 31. Fuentes de financiamiento prohibidas. Las organizaciones políticas no pueden recibir
aportes de ningún tipo provenientes de: a) Cualquier entidad de derecho público o empresa de propiedad del
Estado o con participación de este. b) Confesiones religiosas de cualquier denominación. c) Personas jurídicas
con fines de lucro, nacionales o extranjeras. d) Personas jurídicas nacionales sin fines de lucro. e) Personas
naturales o jurídicas extranjeras sin fines de lucro, excepto cuando los aportes estén exclusivamente
destinados a la formación, capacitación e investigación. f) Personas naturales condenadas con sentencia
consentida o ejecutoriada, o con mandato de prisión preventiva vigente por delitos contra la administración
pública, tráfico ilícito de drogas, minería ilegal, tala ilegal, trata de personas, lavado de activos o terrorismo.
La prohibición se extiende hasta diez (10) años después de cumplida la condena. Asimismo, las
organizaciones políticas no pueden recibir aportes anónimos de ningún tipo.
24
13
PERÚ, CONGRESO DE LA REPÚBLICA, (2003(b)). Ley que modifica el título VI “Del financiamiento de
los partidos políticos” de la Ley 28094, Ley de Organizaciones Políticas (1 de noviembre de 2003), Ley
31046 (23 de diciembre de 2020). En: Normas Legales. Diario Oficial “El Peruano”. Lima: Congreso de la
República. Artículo 36 – A. Sanciones. El jefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), previo
informe de su Gerencia de Supervisión de Fondos Partidarios, impone las sanciones siguientes: a) Por la
comisión de infracciones leves, una multa no menor de cinco (5) ni mayor de quince (15) unidades
impositivas tributarias (UIT). b) Por la comisión de infracciones graves, una multa no menor de dieciséis (16)
ni mayor de treinta (30) unidades impositivas tributarias (UIT). En el caso de las infracciones previstas en el
artículo 36, inciso b) numerales 3 y 4, la multa es el monto equivalente al exceso sobre el tope legal o el
íntegro del aporte recibido indebidamente, según corresponda. c) Por la comisión de infracciones muy graves,
una multa no menor de treinta y uno (31) ni mayor de cien (100) unidades impositivas tributarias (UIT) y la
pérdida del financiamiento público directo.
25
la ONPE un órgano sin capacidad de coerción para cobrar las multas, estos artículos eran un
“saludo a la bandera”, debido a que ningún partido político pagaba las multas y seguían
participando en los procesos electorales con normalidad. Incluso, se presentaban informes que
no se correspondían con la realidad y mediante los cuales, es posible que se inserte dinero ilícito
en las organizaciones políticas, pese que la LOP también establece un monto máximo de 60
UIT al año para la aportación de una persona natural o jurídica y, que, además las fuentes de
tales ingresos consten en los libros de contabilidad del partido político. De igual manera, tales
aportaciones son recién descubiertas de forma posterior y ciertamente tardía, tal es así que
recientemente se han iniciado procesos contra líderes de partidos políticos acerca de campañas
electorales de hace años. Es así que estas aportaciones de fuente ilícita constituyen conductas
defraudatorias que son tramitadas actualmente en procesos de lavado de activos y,
posiblemente, podrían tramitarse por el delito de financiación prohibido de organizaciones
políticas.
Al respecto, el penalista Caro Coria (2017) señala que:
casi ningún partido político es capaz de enfrentar exitosamente una auditoría electoral o
penal sobre sus finanzas. El desorden, la informalidad, la ilegalidad de sus fuentes o el
desvío de dineros partidarios a las finanzas personales de los jerarcas o caudillos
conllevan la necesidad de “justificar” o maquillar ante la ONPE los ingresos y gastos
de campaña de forma acrobática.14 (Negrita no son nuestras).
En esa misma línea, el mismo autor menciona que:
las debilidades del sistema que explican esta situación estriban en que la actual Ley de
Partidos Políticos y las normas de desarrollo (en particular el Reglamento de
Financiamiento y Supervisión de Fondos Partidarios) prevén una nula supervisión
previa de la ONPE y del JNE. La fiscalización es posterior a la entrega de información
y puede durar hasta ocho meses, lo que significa que una autoridad puede ser elegida
pese a haber financiado su campaña con fuentes opacas.15
Ahora bien, el año pasado se ha modificado el artículo 35 – C de la LOP, en el cual se
incluye como un efecto de las sanciones, la pérdida del financiamiento público directo en las
próximas elecciones y un plazo de 12 meses para subsanarlas, en caso de reincidencia en
14
CARO CORIA, Dino Carlos, (2017). Cómo frenar la financiación ilegal de partidos. El Comercio. Disponible
en: [Link]
noticia-484749-noticia/?ref=ecr [consulta: febrero de 2021].
15
CARO CORIA, Dino Carlos, (2016). ¿Financiación ilegal de partidos? El Comercio. Disponible en:
[Link]
noticia/?ref=ecr [consulta: febrero de 2021].
26
16
MONTOYA VIVANCO, Yvan, (2015). Manual sobre delitos contra la Administración Pública. Perú
[consulta: marzo de 2021]. Disponible en: [Link]
content/uploads/2016/04/Manual-sobre-delitos-contra-la-administraci%C3%B3n-p%C3%[Link]. p. 9.
17
PERÚ 21, (2013). Caso Odebrecht: ¿Cómo responden los partidos que reciben financiamiento ilícito? En:
Perú 21. Disponible en: [Link]
financiamiento-ilicito-385176-noticia/ [consulta: febrero de 2021].
29
de casos, los aportes se dan durante la campaña electoral cuando los postulantes aún no
ocupan un cargo público.18
Por su lado, el penalista Dino Caro Coria, menciona que
tipificarlos como probables delitos de corrupción es solamente aplicar paliativos frente
a los vacíos que existen en la legislación actual. Destacó que no es importante, por
ejemplo, que un candidato a un cargo público alcance su objetivo, para recién iniciar
una acción penal, sino que hay una necesidad de protegerse adelantadamente.19
Asimismo, Carrión Zenteno considera que
la finalidad política del delito de financiamiento prohibido de organizaciones políticas
se asemeja a los delitos de cohecho y tráfico de influencias, pero en una etapa anterior
a su propia consumación, debido a que la financiación de una empresa por parte de una
empresa resulta de una peligrosidad semejante a un soborno de un funcionario público.20
De la discusión en la doctrina nacional, podemos rescatar dos puntos interesantes de
analizar: primero, la cuestión que ya habíamos mencionado anteriormente sobre la posibilidad
de aplicar o no los delitos de corrupción en el ámbito de las campañas electorales de los partidos
políticos cuando aún los sujetos no son funcionarios públicos y, segundo, la cuestión dirigida a
entender el artículo 359-A del CP como un tipo penal que adelanta la protección penal a la
administración pública. Ambas cuestiones se encontrarían relacionadas si nos damos cuenta
que convergen en un mismo escenario: la administración pública, el cual no es objeto de nuestra
investigación, pero que de alguna manera vuelve a tomar importancia, lo que nos lleva a
preguntarnos qué tan relacionados están ambos escenarios, que tanto influye lo que ocurre en
el escenario de la campaña electoral de un partido político y lo que ocurre, posteriormente, en
el escenario de la administración pública. Acaso, ¿se encuentran condicionados?, para ponerlo
un poco más claro ¿tiene el mismo desvalor un aporte dinerario de origen ilícito o prohibido
entregado a un candidato político y el soborno entregado a un funcionario público?
Para ir un poco más allá, referente a la primera cuestión, supongamos que entregar un
aporte dinerario de origen prohibido o ilícito a un candidato político tiene el mismo desvalor
que entregar un soborno a un funcionario público. También supongamos, que las conductas
18
Ibídem.
19
PRENSA CONGRESO, (2019). Por vacíos administrativos no se regula financiamiento. En: Congreso de la
República. Disponible en:
[Link]
?OpenDocument [consulta: febrero de 2021].
20
CARRIÓN ZENTENO, Andy, (2019). El financiamiento prohibido de organizaciones políticas. En:
[Link]. Disponible en: [Link]
politicas/ [consulta: marzo de 2021].
30
21
PERÚ, CONGRESO DE LA REPÚBLICA, (2013). Ley que modifica el artículo 425 del Código Penal,
referido al concepto de funcionario público, Ley 30124 (22 de noviembre de 2013). En Normas Legales.
Diario Oficial “El Peruano”. Lima: Congreso de la República. Artículo 425. Funcionario o servidor público.
Son funcionarios o servidores públicos: 1. Los que están comprendidos en la carrera administrativa. 2. Los
que desempeñan cargos políticos o de confianza, incluso si emanan de elección popular. 3. Todo aquel que,
independientemente del régimen laboral en que se encuentre, mantiene vínculo laboral o contractual de
cualquier naturaleza con entidades u organismos del Estado, incluidas las empresas del Estado o sociedades
de economía mixta comprendidas en la actividad empresarial del Estado, y que en virtud de ello ejerce
funciones en dichas entidades u organismos. 4. Los administradores y depositarios de caudales embargados
o depositados por autoridad competente, aunque pertenezcan a particulares. 5. Los miembros de las Fuerzas
Armadas y Policía Nacional. 6. Los designados, elegidos o proclamados, por autoridad competente, para
desempeñar actividades o funciones en nombre o al servicio del Estado o sus entidades. 7. Los demás
indicados por la Constitución Política y la ley.
31
22
MONTOYA VIVANCO, Yvan, (2015). Manual sobre delitos contra la Administración Pública. Perú
[consulta: marzo de 2021]. Disponible en: [Link]
content/uploads/2016/04/Manual-sobre-delitos-contra-la-administraci%C3%B3n-p%C3%[Link]. p
.36.
32
objetiva, legal y prestacional administración o gestión del conjunto de bienes y servicios que el
Estado utiliza para el cumplimiento de sus fines constitucionales.23
1.3 Una posible opción: ¿El delito de cohecho?
Después de haber mencionado lo que abarcan y el bien jurídico que pretenden proteger
los delitos contra la administración pública, procederemos a analizar el delito de cohecho,
mencionando la opinión de algunos doctrinarios y los verbos rectores que se encuentran en los
artículos 393 y 395 del CP para la respectiva comparación y análisis con el delito de
financiamiento prohibido de organizaciones políticas.
El delito de cohecho, también llamado corrupción de funcionarios o soborno, es el delito
de corrupción por excelencia. Según Valejie Álvarez, el cohecho es uno de los delitos más
significativos del grupo “de delitos de los funcionarios públicos en el ejercicio de sus cargos”24.
Asimismo, en el delito de cohecho existe una colaboración, acercamiento o negociación
por parte del funcionario público y una persona. Por tanto, la bilateralidad es el rasgo principal
del cohecho, porque intervienen dos partes en su comisión.25
A continuación, mencionaremos algunos de sus elementos, tales como su conducta
típica, los sujetos intervinientes y el bien jurídico que pretende proteger, a fin de contrastarlos
más adelante con los elementos pertenecientes al delito de financiamiento prohibido de
organizaciones políticas.
1.3.1 La conducta típica
El artículo 393 del CP establece que la conducta típica del cohecho pasivo propio
contiene los verbos típicos rectores aceptar, recibir o solicitar. En este tipo, tenemos que:
el funcionario público (sujeto activo) acepta o recibe una promesa para sí o para tercero,
a fin de cumplir, omitir o retardar un acto a su cargo, existiendo una relación de finalidad
entre la aceptación del dinero y el acto que se espera sea ejecutado, omitido o retardado
por el funcionario público, el mismo que está dentro de su competencia funcional; así
solo el acuerdo de voluntades, configura el tipo penal, no siendo necesario el
cumplimiento del pago, de la promesa o del acto indebido.26
23
Ibídem.
24
VALEIJE ÁLVAREZ, Inma, (1995). El tratamiento penal de la corrupción del funcionario: el delito de
cohecho. Madrid: Editoriales de Derecho Reunidas. ISBN 84-7130-853-3. p. 25.
25
CHANJAN DOCUMET, Rafael., et al., (2020). Claves para reconocer los principales delitos de corrupción.
Lima: Instituto de Democracia y Derechos Humanos de la Pontificia [consulta: marzo de 2021]. ISBN 978-
612-4474-02-6. Disponible en: [Link]
content/uploads/2020/01/07145345/[Link]. p. 29.
26
Ejecutoria Suprema (2008) emitida el 7 de marzo de 2008, fundamento 5.
33
Este artículo sanciona al funcionario o servidor público que acepta o recibe, o solicita
directa o indirectamente un donativo, promesa o cualquier otra ventaja o beneficio, para realizar
u omitir un acto en violación de sus obligaciones o a consecuencia de haber faltado a ellas.
El artículo 395 del CP establece que la conducta típica del cohecho activo genérico
posee los verbos típicos rectores ofrecer, dar o prometer. Se sanciona al particular que ofrece,
dar o promete a un funcionario o servidor público donativo, promesa, ventaja o beneficio para
que realice u omita actos en violación de sus obligaciones, o para que realice u omita actos
propios del cargo o empleo sin faltar a sus obligaciones.
Por ende, la conducta típica de este delito supone la intervención de un funcionario
público en ejercicio de sus funciones y una persona no cualificada, los mismos que ejecutarán
las acciones descritas en los artículos mencionados, las cuales pueden ser aceptar, dar, recibir,
ofrecer, prometer o solicitar. Sin embargo, para que se configure el delito, bastará que alguno
de los sujetos realice la conducta típica.
1.3.2 Los sujetos intervinientes
El sujeto activo del cohecho puede ser: el funcionario o servidor público que actúa en
ejercicio de sus funciones (en el caso del cohecho pasivo propio e impropio) o cualquier persona
(en el caso del cohecho activo genérico); por tanto, es un delito común.27
El sujeto pasivo del cohecho siempre es el Estado, pues “es el principal afectado al no
poder cumplir de manera efectiva sus funciones frente a los administrados”.28
1.3.3 El bien jurídico protegido
En cuanto al bien jurídico protegido, la Segunda Sala Penal Transitoria de Lima
determina que, el delito de cohecho busca “preservar la regularidad e imparcialidad en la
correcta administración de justicia en los ámbitos jurisdiccionales o administrativos”29.
Efectivamente, el no sancionar la promesa de entrega o entrega de dinero o cualquier donativo
al funcionario o servidor público para que ejecute o no un acto de su cargo, desembocaría en la
corrupción dentro de los aparatos judiciales y administrativos, pues los funcionarios estarían
esperando un beneficio para realizar las funciones que por obligación deben cumplir.
Por su parte, Valeije Álvarez (1995), propone que:
27
CHANJAN DOCUMET, Rafael., et al., (2020). Claves para reconocer los principales delitos de corrupción.
Lima: Instituto de Democracia y Derechos Humanos de la Pontificia [consulta: marzo de 2021]. ISBN 978-
612-4474-02-6. Disponible en: [Link]
content/uploads/2020/01/07145345/[Link]. p. 29.
28
CHANJAN DOCUMET, Rafael., et al., (2020). Claves para reconocer los principales delitos de corrupción.
Lima: Instituto de Democracia y Derechos Humanos de la Pontificia [consulta: marzo de 2021]. ISBN 978-
612-4474-02-6. Disponible en: [Link]
content/uploads/2020/01/07145345/[Link]. p. 29.
29
Ejecutoria Suprema (2008) emitida el 7 de marzo de 2008, fundamento 5.
34
30
RODRÍGUEZ PUERTA, María José, (1999). El delito de cohecho: problemática jurídico-penal del soborno
de funcionarios. Pamplona: Aranzadi. ISBN 84-8410-255-6. p. 46.
31
VALEIJE ÁLVAREZ, Inma, (1995). El tratamiento penal de la corrupción del funcionario: el delito de
cohecho. Madrid: Editoriales de Derecho Reunidas. ISBN 84-7130-853-3. p. 35.
32
RODRÍGUEZ PUERTA, María José, (1999). El delito de cohecho: problemática jurídico-penal del soborno
de funcionarios. Pamplona: Aranzadi. ISBN 84-8410-255-6. p. 78.
33
Ibídem, p. 53.
35
34
BLANCO CORDERO, Isidoro, (2002). El delito de blanqueo de capitales. 2a ed. Cizur Menor: Aranzadi.
ISBN 84-8410-989-5. p. 93.
36
Así, el delito de lavado de activos tiene como ámbito social al “tráfico de bienes en el sistema
económico actual”35. Por tanto, los actos de lavado de activos se realizan en un escenario
determinado, el cual es el mercado económico.
En el delito de lavado de activos, “se destacan fundamentalmente tres fases: la
colocación, el ensombrecimiento y la integración de los activos”.36
A continuación, tal como se hizo en el anterior delito, mencionaremos algunos de sus
elementos, tales como su conducta típica, los sujetos intervinientes y el bien jurídico que
pretende proteger, para que más adelante se puedan contrastar con los elementos del delito de
financiamiento prohibido de organizaciones políticas.
1.4.1 La conducta típica
En cuanto a la conducta típica, debemos observar lo previsto en los artículos del Decreto
Legislativo 1106.
El artículo 1 sanciona los actos de conversión y transferencia de dinero, bienes, efectos
o ganancias de origen ilícito, con los verbos rectores convertir o transferir.
El artículo 2 sanciona los actos de ocultación y tenencia de dinero, bienes, efectos o
ganancias de origen ilícito, con los verbos rectores adquirir, utilizar, guardar, administrar,
custodiar, recibir, ocultar o mantener.
Por último, el artículo 3 sanciona los actos de transporte y traslado de bienes, efectos o
ganancias de origen ilícito, con los verbos rectores transportar o trasladar.
También, podemos encontrar sus conductas periféricas, es decir, “aquellos actos sobre
los activos de origen delictivo que tienen lugar al margen del sistema económico lícito, pero
que preparan, intermedian o concluyen un acto de colocación, ensombrecimiento o integración
de los activos”.37 Así, “dentro de las conductas periféricas se engloban los actos de
almacenamiento, transporte o transformación que se hacen al margen del sistema económico
lícito”.38
35
GARCÍA CAVERO, Percy Raphael. (2015). El delito de lavado de activos. 2a ed. Lima: Loli & García
Cavero Abogados. ISBN 978-612-4184-08-6. p. 21.
36
Ibídem, p. 22.
37
PRIETO/GARCÍA/MARTÍN citado por GARCÍA CAVERO, Percy Raphael. (2015). El delito de lavado de
activos. 2a ed. Lima: Loli & García Cavero Abogados. ISBN 978-612-4184-08-6. pp. 22-23.
38
GARCÍA CAVERO, Percy Raphael. (2015). El delito de lavado de activos. 2a ed. Lima: Loli & García
Cavero Abogados. ISBN 978-612-4184-08-6. p. 26.
37
39
Ibídem, p. 82.
40
Ibídem, p. 76.
41
PRADO SALDARRIAGA, Víctor Roberto, (1994). El delito de lavado de dinero: su tratamiento penal y
bancario en el Perú. Lima: IDEMSA. p. 66.
42
GARCÍA CAVERO, Percy Raphael. (2015). El delito de lavado de activos. 2a ed. Lima: Loli & García
Cavero Abogados. ISBN 978-612-4184-08-6. p. 70.
38
económico como ingresos aparentemente legales y así gozar de sus beneficios43, tal como
celebrar contratos u otros negocios jurídicos.
De todo lo mencionado hasta el momento, nos podríamos cuestionar si el delito de
financiamiento prohibido de organizaciones políticas es una modalidad del lavado de activos o
si acaso ambos delitos sancionan la misma conducta típica, lo cual generaría cierta confusión,
pues de la lectura del texto de ambos delitos, se observa que sancionan la recepción y entrega
de dinero o aportes. Sin embargo, en el delito de financiamiento prohibido de organizaciones
políticas encontramos los verbos rectores solicitar o aceptar, y en el delito de lavado de activos
encontramos convertir, transferir, adquirir, utilizar, guardar, administrar, custodiar, ocultar,
mantener, transportar o trasladar.
Además, de lo mencionado en párrafos precedentes, podemos observar que el delito de
lavado de activos tiene como bien jurídico protegido al orden económico y cubre el escenario
del mercado económico, pues protege que el mismo no sea transgredido mediante acciones que
buscan evitar la identificación del origen del dinero que se va a insertar en el mercado a través
de diversos actos o negocios jurídicos.
En cambio, según un sector de la doctrina, el bien jurídico protegido por el delito de
financiamiento prohibido de organizaciones políticas es el correcto funcionamiento del sistema
de partidos políticos, el cual se ve transgredido cuando una persona de manera directa o
indirecta solicita, acepta, entrega o recibe aportes o cualquier otro tipo de beneficio proveniente
de fuente de financiamiento legalmente prohibida en beneficio de una organización política.
Por tanto, este delito tiene como escenario el financiamiento que recibe una organización
política con la finalidad de hacer su campaña para llegar al poder, pero solo se va a sancionar
cuando el aporte sea proveniente de una fuente de financiamiento legalmente prohibida.
Haciendo un símil del escenario en que se presenta cada delito, por un lado, tenemos
que el lavado de activos cubre el mercado económico ante la finalidad de evitar la identificación
del origen del dinero insertado, el cual es un escenario general, incluso en su redacción no se
hace referencia al escenario específico del financiamiento de los partidos políticos para las
campañas políticas. En cambio, el delito de financiamiento prohibido de organizaciones
políticas cubre ese escenario específico, el cual es el financiamiento de las organizaciones
políticas que se intentan beneficiar con aportes de fuentes de financiamiento legalmente
prohibidas, las cuales están recogidas en el artículo 359 – C del CP.
43
Ibídem pp. 79 – 80.
39
44
La anotación de la agenda de Marcelo Odebrecht contenía los términos “AG”, “Keiko” y “Humala”.
45
El Departamento de Operaciones Estructurales de Odebrecht es conocido como la caja 2.
40
46
Este es un punto clave para la presente investigación, pues Jorge Barata había declarado previamente que los
aportes entregados a Keiko Fujimori provenían de la caja 2.
47
Es importante mencionar que, de otorgarse la solicitud fiscal, el partido político Fuerza Popular podría ser
sancionado al terminar el proceso por presuntos aportes ilícitos. Asimismo, la fiscalía podría solicitar la
suspensión temporal, la imposición de una multa o la disolución de la organización política. Posteriormente,
el 06 de diciembre de 2019 se declaró fundado el pedido fiscal.
48
Este hecho resulta importante para la presente investigación, debido a que el aporte no fue bancarizado y
cabría cuestionarnos si podría sancionarse por lavado de activos y/o financiamiento prohibido de las
organizaciones políticas.
41
49
GARCÍA CAVERO, Percy Raphael, (2012). Derecho penal: parte general. 2a ed. Lima: Jurista Editores.
ISBN 978-612-4066-79-5. p. 116.
42
50
Dictamen conjunto de las Comisiones de Constitución y Reglamento y Justicia y Derechos Humanos del 19
de julio de 2019. p. 39.
51
Ibídem.
52
Dictamen conjunto de las Comisiones de Constitución y Reglamento y Justicia y Derechos Humanos del 19
de julio de 2019. p. 40.
43
origen ilegal), lo que hace necesario probar no solo que se recibió el dinero, sino que
ello fue por algo o para algo, generándose con ello vacíos de punición.53
En ese sentido, el delito de financiamiento prohibido de organizaciones políticas
reforzaría nuestro aparato punitivo, de modo que, se atienda a la realidad del fenómeno
criminal, el cual ha evolucionado, pues estamos ante nuevas formas de criminalidad que
socavan las instituciones de nuestra sociedad. Por ello, es necesario dotar a nuestro CP de las
herramientas necesarias para combatirlas, esto sí, que respondan a nuestra realidad e
implementándose de manera integral con la Constitución y las demás normas sobre el tema.
1.6.3 La complejidad de los procesos penales para subsumir los hechos en lavado de activos
o delitos de corrupción
Respecto a este punto, podemos señalar que es de conocimiento público la complejidad
de los procesos penales que versan sobre los hechos del caso Odebrecht tramitados por
enriquecimiento ilícito, colusión, cohecho o lavado de activos. A modo de ejemplo, tenemos
justamente el caso Fuerza Popular. Esta complejidad se debe a múltiples factores, entre ellos
destaca la difícil tarea del Ministerio Público de encausar tales hechos presuntamente ilícitos
en los delitos mencionados, especialmente por su estructura y los elementos configurativos que
los tipos penales exigen, solo por mencionar podemos señalar que el delito de lavado de activos
establece que los sujetos conozcan el origen delictivo de los aportes, punto complejo en el caso
en cuestión.
Otro punto, son las cuestiones probatorias, si bien el nivel de la prueba varía según la
etapa procesal, debemos observar que desde el mes de octubre de 2018 la investigación contra
Fujimori fue formalizada por el fiscal Domingo Pérez, el plazo ha sido ampliado, se ha
solicitado prisión preventiva y hasta hace poco se seguía a la espera de la acusación formal para
pasar a la etapa intermedia y finalmente a juicio. Sumado a esto, tenemos las demoras o
inoperancias del Estado, que han sido denunciadas por la defensa, las cuales vulnerarían el
derecho al debido proceso que tiene todo imputado.
Por ello, el delito de financiamiento prohibido de organizaciones políticas se incluiría
al Código Penal como un delito de trámite menos complejo que se circunscribe al momento de
la entrega del aporte prohibido, sin examinar el antes o después y sin pruebas engorrosas.
Aunque, según su redacción actual no está libre de cuestionamientos, puesto que también exige
al sujeto el conocimiento del origen prohibido de los aportes. Sin embargo, tal como está
53
CARO CORIA, Dino Carlos, (2017). Cómo frenar la financiación ilegal de partidos. El Comercio. Disponible
en: [Link]
noticia-484749-noticia/?ref=ecr [consulta: febrero de 2021].
45
54
ROXIN citado por GARCÍA CAVERO, Percy Raphael, (2012). Derecho penal: parte general. 2a ed. Lima:
Jurista Editores. ISBN 978-612-4066-79-5. p. 118.
46
imponiendo una pena a aquellas conductas que lesionan o ponen en peligro al bien jurídico que
está siendo protegido por la ley.
Ahora bien, debido a que el tema referido al bien jurídico protegido por el delito de
financiamiento prohibido de organizaciones políticas será desarrollado en el siguiente capítulo,
consideramos necesario señalar que, para un sector de la doctrina nacional, el bien jurídico
protegido es el correcto funcionamiento del sistema de partidos políticos.
1.7 A modo de resumen
Expuestos los apartados anteriores y previo a continuar el siguiente capítulo, es
importante recordar los puntos que se han tratado hasta el momento para lograr el objetivo de
la presente investigación: determinar si era necesaria la incorporación del delito de
financiamiento prohibido de organizaciones políticas.
En este capítulo, hemos analizado la problemática a la que se pretende dar solución,
hemos expuesto cómo la corrupción y el crimen organizado se insertan en los partidos políticos
mediante la financiación de campañas electorales con dinero presuntamente ilícito, ocasionando
una crisis institucional en nuestra sociedad, pues estos juegan un rol importante en la misma,
ya que tienen un reconocimiento constitucional, así como funciones asignadas; a modo de
ejemplo: representar la voluntad popular, defender los derechos humanos y preservar la paz.
Además, esta crisis tiene como consecuencia que sean una de las instituciones menos confiables
de nuestro país y que pocos ciudadanos consideran importante su existencia, pues no se sienten
representados por estas organizaciones.
En segundo lugar, como un primer punto de partida, hemos revisado la regulación
constitucional y electoral de la financiación de los partidos políticos, puesto que, es importante
conocer con qué instrumentos se contaban para reprimir estas conductas, antes de acudir a la
vía penal, en virtud del principio de ultima ratio de la intervención del aparato punitivo. En esa
misma línea, como ya hemos señalado, son claras las deficiencias que se plantean en este
ámbito, pues el fenómeno criminal ha evolucionado y no son suficientes las infracciones
administrativas para contenerlo. Por ello, se entiende la apremiante necesidad de nuestra
sociedad por reprimir estas conductas mediante la vía penal por el gran desvalor de las mismas,
pues aparentemente estarían afectando un bien jurídico tutelado por nuestro ordenamiento; sin
embargo, la gran pregunta es bajo qué supuesto penal podrían subsumirse.
Por ello, también hemos revisado los tipos penales que podrían sancionar estas
conductas. En ese sentido, hemos seleccionado los delitos de cohecho y lavado de activos, por
presentar mayor similitud en su configuración respecto de las conductas en cuestión, lo cual
podría generar cierta confusión con el delito de financiamiento prohibido de organizaciones
47
políticas. Además, han sido seleccionados porque han sido los instrumentos que, hasta el
momento, se han utilizado en los procesos en trámite del caso Odebrecht.
Del análisis del delito de cohecho, en su texto encontramos los verbos rectores “aceptar”
y “recibir”, los cuales están presentes en el texto del delito de financiamiento prohibido de
organizaciones políticas, lo que causaría confusión. Sin embargo, en el delito de cohecho
podemos encontrar la necesidad de la participación de un funcionario o servidor público en
ejercicio de sus funciones para la comisión de la conducta típica, lo cual no es necesario en el
delito de financiamiento prohibido de organizaciones políticas, pues cualquier persona puede
cometer el delito. Además, respecto del bien jurídico protegido de cada delito, por un lado, el
cohecho protege el principio de imparcialidad y, por otro lado, el delito de financiamiento
prohibido de organizaciones políticas protege, según un sector de la doctrina, el correcto
funcionamiento del sistema de partidos políticos.
En cuanto al análisis del delito de lavado de activos, pudimos encontrar que ambos
delitos tienen algunos verbos rectores similares, pues sancionan la recepción y entrega de
dinero, aunque también poseen verbos rectores distintos. Asimismo, respecto al escenario de
acción de cada delito, el delito de lavado de activos cubre el mercado económico y el delito de
financiamiento prohibido de organizaciones políticas cubre un escenario más específico, el
financiamiento de las organizaciones políticas. Además, encontramos que el delito de lavado
de activos tiene como bien jurídico protegido al mercado económico y el delito de
financiamiento prohibido de organizaciones políticas al correcto funcionamiento del sistema de
partidos políticos, según un sector de la doctrina. Sin embargo, aquí queda pendiente de resolver
en los siguientes capítulos la cuestión de si, dándose las circunstancias y condiciones para que
estos delitos converjan, podríamos estar frente a un caso de concurso ideal de delitos o aparente
de leyes penales.
Seguidamente, hemos mencionado de manera breve y cronológica los hechos del caso
Cócteles, pues de los mismos surgen interrogantes que serán resueltas en los capítulos
siguientes.
Finalmente, en el presente capítulo, nos hemos referido a las razones político criminales
que podrían sustentar y/o justificar la incorporación del delito de financiamiento prohibido de
organizaciones políticas en el Código Penal. Las razones político criminales mencionadas
fueron las siguientes: el dictamen conjunto realizado por la Comisión de Constitución y
Reglamento y la Comisión de Justicia y Derechos Humanos del 19 de julio de 2019, los vacíos
de punibilidad, la complejidad de los procesos penales para subsumir los hechos en lavado de
activos o delitos de corrupción, el refuerzo de la eficacia preventiva y el bien jurídico protegido.
48
Llegados hasta este punto, según algún sector de la doctrina nacional, al parecer la razón
político criminal que sustenta la incorporación de este nuevo delito es el bien jurídico que
pretende proteger, ello en virtud de los principios de exclusiva protección del bien jurídico y de
lesividad. En esa misma línea, es importante mencionar que “si el Derecho Penal procura
proteger bienes jurídicos, el delito constituye la lesión de un bien jurídico”55. Sin embargo, aún
no podemos dar nuestra postura sobre cuál el bien jurídico protegido por el delito de
financiamiento prohibido de organizaciones políticas, debido a que, tal como se ha mencionado,
recién se analizará y decidirá en el siguiente capítulo.
Por consiguiente, en el segundo capítulo de la presente investigación, abordaremos de
manera amplia lo referido al bien jurídico que se pretende proteger con el delito de
financiamiento prohibido de organizaciones políticas, así como los demás elementos que reúne
este tipo penal que sean de relevancia, a fin de clarificar la justificación de su incorporación en
nuestro ordenamiento jurídico y su configuración.
55
VILLAVICENCIO TERREROS citado por GARCÍA CAVERO, Percy Raphael, (2012). Derecho penal:
parte general. 2a ed. Lima: Jurista Editores. ISBN 978-612-4066-79-5. p. 129.
Capítulo 2
El delito de financiamiento prohibido de organizaciones políticas
En este capítulo, pretendemos desarrollar los elementos configurativos del tipo penal de
financiamiento prohibido de organizaciones políticas para así analizar su estructura y
características específicas y, de esta manera, determinar si se trataría de un delito autónomo y
diferenciarlo de las otras herramientas reguladas en el Código Penal que son utilizadas
actualmente para sancionar conductas defraudatorias similares, tales como el cohecho o lavado
de activos.
En ese sentido, analizaremos el bien jurídico protegido, la conducta típica, el elemento
subjetivo y los sujetos que intervienen en el delito. Por tal motivo, en primer lugar, recurriremos
a la opinión de algunos autores, especialmente respecto de aquellos países en donde se ha
tipificado este delito con anterioridad. Posteriormente, expondremos lo que ha establecido el
legislador peruano como elementos del tipo y la opinión de la doctrina nacional sobre los
mismos. Por último, al final de cada apartado, realizaremos un comparativo entre los elementos
que recoge el texto actual del delito en cuestión y los elementos del delito de cohecho y lavado
de activos.
2.1 El bien jurídico protegido
Hemos hecho hincapié, en el capítulo anterior56, en la importancia de abordar con mayor
profundidad el bien jurídico que se busca proteger con la inclusión de este nuevo delito. Para
ello, es importante recordar que la intervención del aparato punitivo debe responder justamente
a garantizar intereses sociales considerados fundamentales para la sociedad, esto en virtud del
principio de exclusiva protección de bienes jurídicos, el cual se erige como un límite al ius
puniendi del Estado, puesto que:
la potestad estatal de castigar las conductas lesivas no puede ejercerse de forma
irrestricta, de manera tal que no es posible que el Estado optimice al máximo el objetivo
perseguido por la pena, al extremo de caer incluso en una situación de terror penal o en
una injerencia sobre el esquema de valores del ciudadano.57
Por lo tanto, en este apartado nos interesa indagar sobre cuál es el bien jurídico protegido
del tipo penal en cuestión. A pesar de ser un delito reciente, la doctrina nacional ha empezado
a desarrollar el tratamiento del delito de financiamiento prohibido de organizaciones políticas.
56
El tema referido al bien jurídico protegido como una de las razones político criminales del delito de
financiamiento prohibido de organizaciones políticas, puede ubicarse en el apartado 1.6.5 del primer capítulo.
57
GARCÍA CAVERO, Percy Raphael, (2012). Derecho penal: parte general. 2a ed. Lima: Jurista Editores.
ISBN 978-612-4066-79-5. p. 116.
50
58
LEÓN ALAPONT, José, (2020). Financiación ilegal y responsabilidad penal de los partidos políticos en
España. En: MARTÍNEZ HUAMÁN, Raúl Ernesto (Dir.). La corrupción. Criminología, derecho penal parte
general y especial, compliance, procesal penal y ejecución penal. Lima: Editores del Centro E.I.R.L., pp.
701-760. ISBN 978-612-48290-0-0. p. 720.
59
JAVATO MARTÍN, Antonio, (2017). El delito de financiación ilegal de los partidos políticos (arts. 304 bis
y 304 ter CP) Aspectos dogmáticos, políticos criminales y de derecho comparado. Revista Electrónica de
Ciencia Penal y Criminología. España: Universidad de Granada, vol. 19, no. 26, pp. 1-41 [consulta: abril de
2021]. ISSN 1695-0194. Disponible en: [Link] p. 24.
60
Ibídem, p. 23.
51
61
NÚÑEZ CASTAÑO, Elena, (2017). La cuestionable regulación penal de los delitos de financiación ilegal de
partidos políticos. Revista Penal. España: Tirant lo Blanch, no.39, pp. 124-152 [consulta: julio de 2021].
ISBN E000020004466. Disponible en:
[Link] p. 132.
62
Ibídem, p. 132.
63
Ibídem, p. 133.
52
64
BUSTOS RUBIO, Miguel, (2016). El nuevo delito de financiación ilegal de partidos políticos. Revista Penal.
España: Tirant lo Blanch, no.37, pp. 60-79 [consulta: junio 2021]. ISBN E000020004425. Disponible en:
[Link] p. 68.
65
LEÓN ALAPONT, José, (2020). Financiación ilegal y responsabilidad penal de los partidos políticos en
España. En: MARTÍNEZ HUAMÁN, Raúl Ernesto (Dir.). La corrupción. Criminología, derecho penal parte
general y especial, compliance, procesal penal y ejecución penal. Lima: Editores del Centro E.I.R.L., pp
.701-760. ISBN 978-612-48290-0-0. p. 720.
66
Ibídem.
67
Ibídem, p. 719.
68
JAVATO MARTÍN, Antonio, (2017). El delito de financiación ilegal de los partidos políticos (arts. 304 bis
y 304 ter CP) Aspectos dogmáticos, políticos criminales y de derecho comparado. Revista Electrónica de
Ciencia Penal y Criminología. España: Universidad de Granada, vol. 19, no. 26, pp. 1-41 [consulta: abril de
2021]. ISSN 1695-0194. Disponible en: [Link] p. 22.
69
LEÓN ALAPONT, José, (2020). Financiación ilegal y responsabilidad penal de los partidos políticos en
España. En: MARTÍNEZ HUAMÁN, Raúl Ernesto (Dir.). La corrupción. Criminología, derecho penal parte
general y especial, compliance, procesal penal y ejecución penal. Lima: Editores del Centro E.I.R.L., pp.
53
72
ÁLVAREZ PORRAS, Juan Manuel, (2020). El delito de financiamiento ilegal de organizaciones políticas:
una propuesta de bien jurídico protegido. En: Pasión por el Derecho. Disponible en:
[Link] [consulta: abril
de 2021].
73
SILVA CARRILLO, Kevin André, (2020). Delitos contra el financiamiento prohibido de organizaciones
políticas. Actualidad Penal. Perú: Instituto Pacífico, no.78, pp. 125-151 [consulta: marzo de 2021]. ISSN
2415-2285. Disponible en: [Link]
andresilva/docs/silva_carrillo__delito_de_financiamiento_prohibido. pp. 143 – 144.
74
Ibídem, p. 144.
75
PÁUCAR CHAPPA, Marcial Eloy, (2021). El delito de financiamiento ilegal de partidos políticos. Tesis
doctoral. Lima: Universidad Nacional Mayor de San Marcos [mayo de 2021]. Disponible en:
[Link]
55
wed=y. p. 186.
56
76
Las cuestiones referidas a la cierta confusión que podría causarse entre el delito de financiamiento prohibido
de organizaciones políticas con los delitos de cohecho y lavado de activos, pueden encontrarse en los
apartados 1.3 y 1.4 del primer capítulo, respectivamente.
77
JAVATO MARTÍN, Antonio, (2017). El delito de financiación ilegal de los partidos políticos (arts. 304 bis
y 304 ter CP). Aspectos dogmáticos, político criminales y de derecho comparado. Revista Electrónica de
Ciencia Penal y Criminología. España: Universidad de Granada, vol. 19, no. 26, pp. 1-41 [consulta: agosto
de 2019]. ISSN 1695-0194. Disponible en: [Link] p. 3.
57
Ambos comportamientos se encuentran regulados en los artículos 304 bis78 y 304 ter79
del Código Penal español (respectivamente), los cuales pertenecen al Título XIII bis
denominado “De los delitos de financiación ilegal de los partidos políticos”. Así, mientras el
artículo 304 bis recoge la infracción principal del delito, el artículo 304 ter regula “un delito de
organización criminal circunscrito al ámbito de la financiación ilegal de partidos políticos,
federaciones, coaliciones o agrupaciones de electores”80.
Desde otra óptica, para el alemán Lenski, el presente delito sanciona conductas
efectuadas con el objetivo de ocultar el financiamiento de los partidos o de eludir el deber de
rendir cuentas y también conductas delictivas cometidas por el auditor del partido y sus
ayudantes, los cuales participan en la elaboración del informe de rendición de las cuentas del
partido.81
Por tal motivo, el delito de financiación ilegal de los partidos políticos castiga las
conductas de entrega y recepción de donaciones o aportaciones a partidos políticos efectuadas
de manera irregular; es decir, incumpliendo las normas administrativas previstas.82
78
Artículo 304 bis del Código Penal español.
1. Será castigado con una pena de multa del triplo al quíntuplo de su valor, el que reciba donaciones o
aportaciones destinadas a un partido político, federación, coalición o agrupación de electores con infracción
de lo dispuesto en el artículo 5. Uno de la Ley Orgánica 8/2007, de 4 de julio, sobre financiación de los
partidos políticos.
2. Los hechos anteriores serán castigados con una pena de prisión de seis meses a cuatro años y multa del
triplo al quíntuplo de su valor o del exceso cuando:
a) Se trate de donaciones recogidas en el artículo 5. Uno, letras a) o c) de la Ley Orgánica 8/2007, de 4 de
julio, sobre financiación de los partidos políticos, de importe superior a 500.000 euros, o que superen en esta
cifra el límite fijado en la letra b) del aquel precepto, cuando sea ésta el infringido.
b) Se trate de donaciones recogidas en el artículo 7. Dos de la Ley Orgánica 8/2007, de 4 de julio, sobre
financiación de los partidos políticos, que superen el importe de 100.000 euros.
3. Si los hechos a que se refiere el apartado anterior resultaran de especial gravedad, se impondrá la pena en
su mitad superior, pudiéndose llegar hasta la superior en grado.
4. Las mismas penas se impondrán, en sus respectivos casos, a quien entregare donaciones o aportaciones
destinadas a un partido político, federación, coalición o agrupación de electores, por sí o por persona
interpuesta, en alguno de los supuestos de los números anteriores.
5. Las mismas penas se impondrán cuando, de acuerdo con lo establecido en el artículo 31 bis de este Código,
una persona jurídica sea responsable de los hechos. Atendidas las reglas establecidas en el artículo 66 bis, los
jueces y tribunales podrán asimismo imponer las penas recogidas en las letras b) a g) del apartado 7 del
artículo 33.
79
Artículo 304 ter del Código Penal español.
1. Será castigado con la pena de prisión de uno a cinco años, el que participe en estructuras u organizaciones,
cualquiera que sea su naturaleza, cuya finalidad sea la financiación de partidos políticos, federaciones,
coaliciones o agrupaciones de electores, al margen de lo establecido en la ley.
2. Se impondrá la pena en su mitad superior a las personas que dirijan dichas estructuras u organizaciones.
3. Si los hechos a que se refieren los apartados anteriores resultaran de especial gravedad, se impondrá la
pena en su mitad superior, pudiéndose llegar hasta la superior en grado.
80
JAVATO MARTÍN, Antonio, (2017). El delito de financiación ilegal de los partidos políticos (arts. 304 bis
y 304 ter CP). Aspectos dogmáticos, político criminales y de derecho comparado. Revista Electrónica de
Ciencia Penal y Criminología. España: Universidad de Granada, vol. 19, no. 26, pp. 1-41 [consulta: agosto
de 2019]. ISSN 1695-0194. Disponible en: [Link] p. 38.
81
Ibídem, p. 16.
82
NÚÑEZ CASTAÑO, Elena, (2017). La cuestionable regulación penal de los delitos de financiación ilegal de
58
Respecto de las características del delito, los italianos Forzati y Spagnolo sostienen que
el delito de financiación ilegal se configura como una infracción plurisubjetiva de encuentro,
ya que se sanciona tanto al aportante como al receptor de la contribución o financiación.83
Bustos Rubio aduce que en el delito de financiación ilegal de los partidos políticos
estamos frente a “un tipo penal de concurrencia necesaria de partes, o delito de encuentro”84,
pues se sanciona al que entrega y recibe las aportaciones. (Cursiva no son nuestras).
Javato Martín prosigue sosteniendo que en el delito se emplean los verbos rectores
recibir y entregar, por los cuales “se castiga tanto al donante como al receptor de la ayuda”85.
Saliger menciona otra característica y señala que el delito de financiación ilegal de los partidos
políticos es un “delito de simple actividad, pues para su consumación basta que se cometa la
acción con la intención de ocultar el patrimonio o evitar la pública rendición de cuentas sin que
sea necesario ningún resultado”.86
No obstante, en cuanto a las modalidades del delito, Pérez Rivas señala que
la estructura típica del delito de financiación ilegal de partidos políticos se articula como
un delito pluriofensivo de encuentro; en ese sentido, podemos diferenciar entre una
financiación ilegal pasiva (quien recibe) y una financiación ilegal activa (quien entrega)
donaciones o aportaciones destinadas a un partido político, federación, coalición o
agrupación de electores.87
En la financiación ilegal activa, se emplea el verbo rector entregar, el cual “consiste en
el ejercicio de poder hacer que lleguen las donaciones o aportaciones a partidos políticos,
siempre que, se incumplan lo recogido en la Ley Orgánica de Financiación de Partidos
Políticos”.88
partidos políticos. Revista Penal. España: Tirant lo Blanch, no.39, pp. 124-152 [consulta: julio de 2021].
ISBN E000020004466. Disponible en:
[Link] p. 134.
83
JAVATO MARTÍN, Antonio, (2017). El delito de financiación ilegal de los partidos políticos (arts. 304 bis
y 304 ter CP). Aspectos dogmáticos, político criminales y de derecho comparado. Revista Electrónica de
Ciencia Penal y Criminología. España: Universidad de Granada, vol. 19, no. 26, pp. 1-41 [consulta: agosto
de 2019]. ISSN 1695-0194. Disponible en: [Link] p. 7.
84
BUSTOS RUBIO, Miguel, (2016). El nuevo delito de financiación ilegal de partidos políticos. Revista Penal.
España: Tirant lo Blanch, no.37, pp. 60-79 [consulta: junio 2021]. ISBN E000020004425. Disponible en:
[Link] p. 71.
85
JAVATO MARTÍN, Antonio, (2017). p. 29.
86
Ibídemp. 16.
87
PÉREZ RIVAS, Natalia, (2018). La financiación delictiva de los partidos políticos: una nueva muestra de
derecho penal simbólico? En: Repositorio das Universidades Lusíada. Disponible en:
[Link] [consulta:
junio 2021]. pp. 314 – 315.
88
SAAVEDRA MONTEJO, Álvaro, (2018). Análisis de los nuevos delitos de financiación ilegal de los
partidos políticos. Trabajo de fin de grado. Jaén: Universidad de Jaén [consulta: junio de 2021]. Disponible
en: [Link] p. 37.
59
De igual modo, Núñez Castaño sostiene que la modalidad de financiación ilegal activa
supone “la entrega de donaciones o aportaciones por quien es ajeno a la organización
política”89. Esto significa que cualquier persona física o jurídica tendrá que hacer llegar el
aporte o donación al partido político.
En la conducta típica de la modalidad de financiación ilegal pasiva encontramos al verbo
rector recibir. Al respecto, “la utilización del verbo recibir se interpretará como la disposición
material final de la donación o aportación ilícita entregada”90. En esta modalidad se da “la
recepción de donaciones o aportaciones por aquellos que tienen algún tipo de facultad de
representación o gestión del partido político”.91
Finalmente, habiendo mencionado brevemente la opinión de algunos autores de otros
ordenamientos, procederemos a mencionar cómo está regulado el delito de financiamiento
prohibido de organizaciones políticas en nuestro país.
2.2.2 Ordenamiento y doctrina peruana
Para conocer la regulación del delito de financiamiento prohibido de organizaciones
políticas en nuestro país, nos guiaremos del texto del artículo 359 – A del CP peruano. En dicho
artículo, podemos encontrar al tipo básico y dos circunstancias agravantes.
[Link] El tipo básico. El tipo básico se encuentra en el primer párrafo del artículo 359
– A del CP y contiene toda la infracción del tipo penal. Establece que la conducta consiste en
solicitar, aceptar, entregar o recibir aportes, donaciones, contribuciones o cualquier tipo de
beneficio proveniente de fuente de financiamiento legalmente prohibida, en beneficio de una
organización política o alianza electoral, registrada o en proceso de registro. Como podemos
notar, se emplean los verbos rectores solicitar, aceptar, entregar o recibir.
Es importante mencionar que, al igual que en el ordenamiento español, en nuestro
ordenamiento también es posible hablar sobre las dos modalidades de financiación ilegal. Para
la financiación ilegal activa, el legislador utiliza el verbo rector entregar y para la financiación
ilegal pasiva, utiliza los verbos rectores solicitar, aceptar o recibir.
Páucar Chappa sostiene que,
en cuanto a los verbos rectores “entregar” y “recibir”, el delito de financiamiento ilegal
de partidos políticos debe consumarse con el mero traslado de los recursos desde la
89
NÚÑEZ CASTAÑO, Elena, (2017). La cuestionable regulación penal de los delitos de financiación ilegal de
partidos políticos. Revista Penal. España: Tirant lo Blanch, no.39, pp. 124-152 [consulta: julio de 2021].
ISBN E000020004466. Disponible en:
[Link] p. 144.
90
SAAVEDRA MONTEJO, Álvaro, (2018). p. 34.
91
NÚÑEZ CASTAÑO, Elena, (2017). p. 144.
60
esfera de custodia del “agente benefactor” hasta ingresar al ámbito de dominio del
“agente receptor”; es decir, que el dinero o los recursos hayan sido puestos a disposición
del “agente receptor”, dependiendo de la naturaleza del objeto de financiamiento.92
Respecto al verbo rector aceptar, “se entiende que el agente receptor accede ante un
ofrecimiento de financiamiento realizado por el agente benefactor, siendo irrelevante
penalmente si se lleva a cabo o no dicha promesa de cesión de contenido patrimonial”93. Por lo
tanto, el delito se consumará con la simple aceptación del receptor sin que sea necesario el
cumplimiento de lo ofrecido por el aportante.
Respecto al verbo rector solicitar, el delito se consumará bastando que el solicitante
haya pedido el financiamiento al aportante, sin que sea necesario de la entrega del mismo. En
algunos casos, no vemos impedimento alguno para que la acción de solicitar pueda manifestarse
a través de una orden o mandato.
De lo anterior, podemos decir que estamos frente a un delito de encuentro, pues se
sanciona tanto la conducta del aportante (entregar) como la conducta del receptor (solicitar,
aceptar o recibir). Ahora bien, cabe preguntarnos si el delito en análisis, por sus verbos rectores,
constituye un delito de peligro o lesión94, dado que con los verbos solicitar y aceptar, hemos
mencionado que basta que se realice la acción sin la necesidad de la transferencia o recepción
de los aportes para la consumación del tipo.
Por último, la pena impuesta para el tipo básico es pena privativa de libertad no menor
de dos ni mayor de cinco años y con sesenta a ciento ochenta días multa, e inhabilitación
conforme al artículo 36, incisos 1, 2, 3 y 4 del Código Penal.
[Link] Circunstancias agravantes. El delito de financiamiento prohibido de
organizaciones políticas contiene dos circunstancias agravantes que se detallarán a
continuación.
La primera circunstancia agravante se encuentra regulada en el segundo párrafo del
artículo 359 – A del CP. Esta agravante prevé que la conducta típica sea realizada por el
candidato, tesorero, responsable de campaña o administrador de hecho o derecho de los recursos
de una organización política, siempre que conozca o deba conocer la fuente de financiamiento
legalmente prohibida. Esta primera agravante solo puede ser realizada por un sujeto cualificado,
92
PÁUCAR CHAPPA, Marcial Eloy, (2021). El delito de financiamiento ilegal de partidos políticos. Tesis
doctoral. Lima: Universidad Nacional Mayor de San Marcos [consulta: mayo de 2021]. Disponible:
[Link]
wed=y. p. 199.
93
Ibídem, p .201.
94
Esta cuestión será resuelta en el tercer capítulo mediante el planteamiento de nuestra toma de postura.
61
pues se prevé que la persona que realice la conducta sea parte de la organización política. La
pena impuesta para esta agravante es pena privativa de libertad no menor de cuatro ni mayor de
seis años y con cien a trescientos días multa, e inhabilitación conforme al artículo 36, incisos 1,
2, 3 y 4 del Código Penal.
La segunda agravante se encuentra en el último párrafo del artículo 359 – A del CP y
consta de dos modalidades específicas. La primera de ellas se encuentra en el inciso a) del
último párrafo del artículo 359 – A del CP y sanciona la solicitud, aceptación, entrega o
recepción del aporte, donación o financiamiento cuyo valor sea superior a 50 UIT. Este tipo
agravado puede ser realizado por cualquier persona, pues lo que interesa es el límite impuesto
al valor del aporte o financiamiento. La segunda de ellas se encuentra en el inciso b) del último
párrafo del artículo 359 – A del CP y sanciona al agente que comete el delito como integrante
de una organización criminal o persona vinculada a ella o por encargo de la misma. Para ambas,
la penalidad impuesta es pena privativa de libertad no menor de cinco ni mayor de ocho años y
con ciento veinte a trescientos cincuenta días multa, e inhabilitación conforme al artículo 36,
incisos 1, 2, 3 y 4 del Código Penal.
Ahora bien, habiendo alegado en el primer capítulo que el delito de financiamiento
prohibido de organizaciones políticas puede generar cierta confusión con los delitos de cohecho
y lavado de activos, presentaremos un escenario aleatorio, el cual reforzará la confusión
planteada en el presente apartado, pero que se podrá resolver una vez culminado este capítulo,
pues ya tendremos establecida la estructura del delito de financiamiento prohibido de
organizaciones políticas y también sabremos cómo es que funciona el mismo.
En cuanto a la conducta típica del delito de cohecho, podría generarnos cierta confusión
cuando un aportante entrega dinero de fuente legalmente prohibida a un miembro de un partido
político para que una vez que el partido llegue al poder realice acciones a favor del aportante.
Por otro lado, respecto de la conducta típica del delito de lavado de activos podría darse
el caso que alguien entregue dinero proveniente de fuente legalmente prohibida al secretario de
un partido político y este lo utilice para financiar la campaña política del partido y así darle
apariencia de legalidad al dinero aportado.
Entonces, vemos que son dos casos que fácilmente podrían materializarse en la realidad
y ante ello surge la interrogante sobre cuál delito se debería aplicar, en caso estemos ante un
concurso aparente de leyes penales, o si podría darse un concurso ideal de delitos. Todo ello,
se podrá resolver una vez que hayamos establecido cómo funciona y cuál es la estructura del
delito de financiamiento prohibido de organizaciones políticas, pues aún falta por analizar el
objeto del delito, el elemento subjetivo y los sujetos intervinientes en el delito.
62
95
JAVATO MARTÍN, Antonio, (2017). El delito de financiación ilegal de los partidos políticos (arts. 304 bis
y 304 ter CP) Aspectos dogmáticos, político criminales y de derecho comparado. Revista Electrónica de
Ciencia Penal y Criminología. España: Universidad de Granada, vol. 19, no. 26, pp. 1-41 [consulta: abril de
2021]. ISSN 1695-0194. Disponible en: [Link] p. 31.
96
PÉREZ RIVAS, Natalia, (2018). La financiación delictiva de los partidos políticos: ¿una nueva muestra de
derecho penal simbólico? En: Repositorio das Universidades Lusíada. Disponible en:
[Link] [consulta:
junio 2021]. p. 320.
97
SAAVEDRA MONTEJO, Álvaro, (2018). Análisis de los nuevos delitos de financiación ilegal de los
partidos políticos. Trabajo de fin de grado. Jaén: Universidad de Jaén [consulta: junio de 2021]. Disponible
en: [Link] p. 37.
98
FORZATI, Francesco, (1998). Il finanziamento illecito ai partiti politici. Tecniche di tutela ed esigenze di
reforma. Napoli: Jovene [consulta: mayo de 2021]. ISBN 8824312667. Disponible en:
[Link] p.
63
10.
99
GARCÍA CAVERO, Percy Raphael, (2012). Derecho penal: parte general. 2a ed. Lima: Jurista Editores.
ISBN 978-612-4066-79-5. p. 489.
100
BUSTAMANTE REQUENA, José, (2019). ¿Financiamiento prohibido de organizaciones políticas o lavado
de activos? Diferencias y similitudes. En: IUS 360. Disponible en: [Link]
prohibido-de-organizaciones-politicas-o-lavado-de-activos-diferencias-y-similitudes/ [consulta: mayo de
2021].
101
SÁNCHEZ MERCADO, Miguel Ángel, (2020). Razones por las cuales la tipificación del delito de
financiamiento ilegal de partidos políticos no desplaza ni impide sancionar el delito de lavado de activos. En:
MARTÍNEZ HUAMÁN, Raúl Ernesto (Dir.). La corrupción. Criminología, derecho penal parte general y
especial, compliance, procesal penal y ejecución penal. Lima: Editores del Centro E.I.R.L., pp.681-700.
ISBN 978-612-48290-0-0. p. 685.
102
SÁNCHEZ MERCADO, Miguel Ángel, (2020). Razones por las cuales la tipificación del delito de
financiamiento ilegal de partidos políticos no desplaza ni impide sancionar el delito de lavado de activos. En:
MARTÍNEZ HUAMÁN, Raúl Ernesto (Dir.). La corrupción. Criminología, derecho penal parte general y
especial, compliance, procesal penal y ejecución penal. Lima: Editores del Centro E.I.R.L., pp.681-700.
ISBN 978-612-48290-0-0. p. 688.
64
Por ende, que contengan la misma frase referida al aspecto subjetivo, no supone que
repriman la misma conducta, pues como se ha visto, aparentemente cada delito reprime distintas
conductas.
Por otro lado, Páucar Chappa plantea una duda respecto al conocimiento del origen del
financiamiento en el delito, pues sostiene que
en el caso del primer párrafo del artículo 359 – A del CP, se ha utilizado para el tipo
base la fórmula: “conociendo o debiendo conocer su origen”, mientras que, en el
segundo párrafo, donde se ha regulado una circunstancia agravante de primer grado, se
ha recurrido a la frase: “siempre que conozca o deba conocer la fuente de financiamiento
legalmente prohibida”. Como se puede advertir, el supuesto del segundo párrafo no deja
lugar a dudas de que se refiere a las cuatro “fuentes de financiamiento legalmente
prohibidas” establecidas en el artículo 359 – C del CP. Sin embargo, en el supuesto del
primer párrafo podría interpretarse que se hace referencia al conocimiento del origen
del financiamiento en forma abierta, donde no solo se incluya el artículo 359 – C del
CP, sino también un origen ilícito, similar al “delito de lavado de activos”.103 (Cursiva
no son nuestras).
Asimismo, el tipo penal contiene la frase “en beneficio de una organización política o
alianza electoral, registrada o en proceso de registro”, la cual puede dejar cierta duda en cuanto
a si la consumación de la conducta típica siempre tendrá que requerir del beneficio de la
organización política.
Sin embargo, tenemos que mencionar que, nuestro punto de vista respecto a las
presentes dudas tendrá lugar en el tercer capítulo.
Según lo expuesto anteriormente, podemos observar que, en otros ordenamientos, el
delito de financiamiento ilegal o prohibido de partidos políticos se ha configurado como un
delito doloso. De igual forma, en nuestro país, el legislador ha decidido tipificarlo como un
delito que se sanciona a título de dolo, pues se requiere que el autor del delito conozca el tipo
objetivo.
No obstante, comparándolo con los otros tipos penales, encontramos que el cohecho y
el lavado de activos también son delitos que se sancionan a título de dolo y, por este lado, no
habría diferencia entre los delitos.
103
PÁUCAR CHAPPA, Marcial Eloy, (2021). El delito de financiamiento ilegal de partidos políticos. Tesis
doctoral. Lima: Universidad Nacional Mayor de San Marcos [consulta: mayo de 2021]. Disponible:
[Link]
wed=y. pp. 215 – 216.
65
104
SAAVEDRA MONTEJO, Álvaro, (2018). Análisis de los nuevos delitos de financiación ilegal de los
partidos políticos. Trabajo de fin de grado. Jaén: Universidad de Jaén [consulta: junio de 2021]. Disponible
en: [Link] p. 31.
105
REAL ACADEMIA ESPAÑOLA: (2021). Diccionario de la lengua española, 23.ª ed., [versión 23.3].
[Link] [consulta: 27 de junio 2021].
66
106
PÁUCAR CHAPPA, Marcial Eloy, (2021). El delito de financiamiento ilegal de partidos políticos. Tesis
doctoral. Lima: Universidad Nacional Mayor de San Marcos [consulta: mayo de 2021]. Disponible:
[Link]
wed=y. p. 208.
107
Ibídem, p. 209.
67
108
JAVATO MARTÍN, Antonio, (2017). El delito de financiación ilegal de los partidos políticos (arts. 304 bis
y 304 ter CP) Aspectos dogmáticos, político criminales y de derecho comparado. Revista Electrónica de
Ciencia Penal y Criminología. España: Universidad de Granada, vol. 19, no. 26, pp. 1-41 [consulta: abril de
2021]. ISSN 1695-0194. Disponible en: [Link] p. 33.
109
BUSTOS RUBIO, Miguel, (2016). El nuevo delito de financiación ilegal de partidos políticos. Revista penal.
España: Tirant Lo Blanch, n.37, pp. 60-79 [consulta: julio de 2021]. ISBN E000020004425. Disponible en:
[Link] p. 72.
68
110
PÉREZ RIVAS, Natalia, (2018). La financiación delictiva de los partidos políticos: una nueva muestra de
derecho penal simbólico? En: Repositorio das Universidades Lusíada. Disponible en:
[Link] [consulta:
junio 2021]. p. 320.
111
SAAVEDRA MONTEJO, Álvaro, (2018). Análisis de los nuevos delitos de financiación ilegal de los
partidos políticos. Trabajo de fin de grado. Jaén: Universidad de Jaén [consulta: junio de 2021]. Disponible
en: [Link] p. 38.
112
BUSTOS RUBIO, Miguel, (2016). El nuevo delito de financiación ilegal de partidos políticos. Revista penal.
España: Tirant Lo Blanch, n.37, pp. 60-79 [consulta: julio de 2021]. ISBN E000020004425. Disponible en:
[Link] p. 71.
69
113
JAVATO MARTÍN, Antonio, (2017). El delito de financiación ilegal de los partidos políticos (arts. 304 bis
y 304 ter CP) Aspectos dogmáticos, político criminales y de derecho comparado. Revista Electrónica de
Ciencia Penal y Criminología. España: Universidad de Granada, vol. 19, no. 26, pp. 1-41 [consulta: abril de
2021]. ISSN 1695-0194. Disponible en: [Link] p. 34.
114
PÉREZ RIVAS, Natalia, (2018). La financiación delictiva de los partidos políticos: ¿una nueva muestra de
derecho penal simbólico? En: Repositorio das Universidades Lusíada. Disponible en:
[Link] [consulta:
junio 2021]. p. 318.
115
SAAVEDRA MONTEJO, Álvaro, (2018). Análisis de los nuevos delitos de financiación ilegal de los
partidos políticos. Trabajo de fin de grado. Jaén: Universidad de Jaén [consulta: junio de 2021]. Disponible
en: [Link] p. 32.
70
116
PÁUCAR CHAPPA, Marcial Eloy, (2021). El delito de financiamiento ilegal de partidos políticos. Tesis
doctoral. Lima: Universidad Nacional Mayor de San Marcos [consulta: mayo de 2021]. Disponible:
[Link]
wed=y. p. 196.
117
DIESTRA NAÑEZ, Víctor José, (2020). El delito de financiación ilegal de partidos políticos en el Perú:
justificación, fundamentos y tipificación. Trabajo de fin de grado. Lima: Universidad de San Martín de Porres
[consulta: junio de 2021]. Disponible en:
[Link]
isAllowed=y. p. 145.
118
Sobre este punto, volveremos en el tercer capítulo mediante el planteamiento de nuestra toma de postura.
71
119
PÁUCAR CHAPPA, Marcial Eloy, (2021). El delito de financiamiento ilegal de partidos políticos. Tesis
doctoral. Lima: Universidad Nacional Mayor de San Marcos [consulta: mayo de 2021]. Disponible:
[Link]
wed=y. p. 198.
72
Por otro lado, a modo de comparación con el delito de cohecho, se ha mencionado que,
en el mismo, el sujeto activo es un funcionario o servidor público en ejercicio de sus funciones,
lo cual no sucede en el delito de financiamiento prohibido de organizaciones políticas, pues es
sujeto activo cualquier persona o cualquier miembro de la organización política. Incluso, en la
redacción del tipo penal no se menciona al funcionario público, en cambio lo que sí se menciona
es que el aporte va dirigido a una organización política. Vale aclarar que, los miembros de una
organización política no son funcionarios públicos, y los candidatos a un cargo público solo son
aspirantes a ser funcionarios públicos en caso sean elegidos para llegar al poder.
Finalmente, comparándolo con el delito de lavado de activos en cuanto a los sujetos
activos, podemos notar que en ambos delitos puede ser cualquier persona, aunque en la
modalidad pasiva del delito de financiamiento prohibido de organizaciones políticas el sujeto
activo debe revestir cualidades especiales.
2.6 A modo de resumen
Para culminar este capítulo, importa recordar el objetivo del mismo, el cual era analizar
la configuración dogmática del delito de financiamiento prohibido de organizaciones políticas
en nuestro país y si esta ha sido la más adecuada y coherente con nuestro ordenamiento jurídico,
a fin de determinar su autonomía respecto de otras figuras penales, que como ha sido
mencionado anteriormente, presentaría, a primera vista, ciertas similitudes o implicancias,
específicamente con el delito de cohecho y lavado de activos.
Así pues, respecto del bien jurídico protegido, encontramos que, si del primer capítulo,
concluimos la existencia de varias razones político criminales que justificarían la entrada en
vigencia del delito en cuestión y que una de ellas, al parecer sería el bien jurídico protegido;
una de las finalidades del segundo capítulo era descubrir justamente cuál podría ser el bien
jurídico que justifique la inclusión de este tipo penal, es decir, cuál sería el interés penalmente
relevante y necesario para asegurar la convivencia en sociedad. Pues bien, claro está que la
doctrina extranjera presenta una variedad de construcciones y matices al respecto y que la
opinión más preponderante es aquella que considera como bien jurídico protegido por este
delito al correcto funcionamiento del sistema democrático caracterizado por ciertos intereses,
como la transparencia del financiamiento, la igualdad de oportunidades entre los partidos, el
pluralismo y la confianza de los ciudadanos. Además, encontramos la propuesta del legislador
peruano, quien señala que el interés que se pretende proteger es la participación democrática y
la voluntad popular, mientras que algún sector de la doctrina nacional señala que el bien jurídico
sería el correcto funcionamiento del sistema democrático, así como las funciones
73
constitucionales que tienen atribuidas e incluso hay quienes aseguran que se trataría de un delito
pluriofensivo.
Sin embargo, hemos de concluir que, si bien coincidimos en parte con algún sector de
la doctrina extranjera y nacional, postulamos que hace falta concretizar realmente lo que abarca
el bien jurídico que se propone, por ello, en el siguiente capítulo expondremos nuestra toma de
postura en donde proponemos una construcción de bien jurídico más específica y coherente del
delito de financiamiento prohibido de organizaciones políticas.
Por otro lado, respecto al apartado de la conducta típica del delito, en primer lugar,
analizamos su tipo básico y sus circunstancias agravantes, en virtud de los cuales hallamos que
la conducta típica está conformada por los verbos rectores solicitar, aceptar, entregar o recibir.
En segundo lugar, mencionamos que estamos en presencia de un delito de encuentro, ya que
sanciona a los aportantes y receptores de los beneficios. Por último, determinamos que, al igual
que en el ordenamiento español, en nuestro ordenamiento también es posible encontrar dos
modalidades de financiación ilegal: la activa (con el verbo rector entregar) y pasiva (con los
verbos rectores solicitar, aceptar o recibir). Sin embargo, aún queda pendiente desarrollar
algunas cuestiones, una de las cuales es analizar si según los verbos rectores, el delito de
financiamiento prohibido de organizaciones políticas es un delito de peligro o lesión, y una vez
resolviendo esto, analizar si aún se estaría cometiendo el delito en caso la organización política
que recibe, acepta o solicita el aporte no llegue al poder. También, tenemos que desarrollar si
con el delito de lavado de activos estamos frente a un concurso ideal de delitos o un concurso
aparente de leyes penales que se resolvería mediante el principio de especialidad.
En cuanto al elemento subjetivo del delito, tanto la doctrina extranjera y peruana
coinciden en que es un delito doloso. Empero, en el próximo capítulo tendremos que resolver
las dudas que hemos dejado planteadas en este capítulo en cuanto a las frases “conociendo o
debiendo conocer su origen” y “en beneficio de una organización política o alianza electoral,
registrada o en proceso de registro”.
Además, de la lectura del texto del delito, pudimos notar que el delito prevé que su
objeto sean aportes, donaciones, contribuciones o cualquier otro tipo de beneficio.
Consideramos correcto que el legislador haya incluido la frase “cualquier otro tipo de
beneficio”, pues con ello trata de no dejar espacios de impunidad.
En lo referido a los sujetos activos del delito, analizamos que, en la modalidad de
financiación ilegal activa, cualquier persona puede cometer el delito, por tanto, es un delito
común, y en el caso de la modalidad de financiación ilegal pasiva, encontramos que no existe
consenso en la doctrina para determinar si es un delito común o especial, aunque aparentemente
74
se trataría de un delito especial, y en caso sea así, cabe preguntarnos si el miembro del partido
debe revestir alguna cualidad específica. Asimismo, mencionamos que de manera general los
sujetos pueden dividirse en agente benefactor, agente receptor y agente beneficiario. No
obstante, viendo que entre los sujetos intervinientes del delito podemos encontrar la
participación de personas vinculadas y no vinculadas al partido político, cabe cuestionarnos si
el delito se configuraría si en la recepción, entrega, aceptación o solicitud interviene una persona
no vinculada al partido político. También, nos podemos preguntar si el receptor del aporte,
siendo una persona vinculada al partido, responde a título de autor o partícipe por la comisión
del delito.
Otra cuestión que vemos necesario plantear es la referida a la razón de establecer un
monto sobre los aportes en el delito de financiamiento prohibido de organizaciones políticas y
más bien no en el cohecho, si ambos son delitos en los que se introduce dinero con la finalidad
de obtener favores.
Por otro lado, observando que entre el lavado de activos y el delito en análisis existe
cierto escenario común, si al momento de la entrega de los aportes a la organización política se
utilizan medios específicos para dicho fin, como la aportación programada, aportantes falsos o
“pitufeo”, cabría cuestionarnos si estas conductas también podrían haber sido subsumidas bajo
el delito de financiamiento prohibido de organizaciones políticas.
Es importante recordar que en el primer capítulo relatamos los hechos del caso Fuerza
Popular, con la finalidad de averiguar si se pueden reprimir bajo el delito de financiamiento
prohibido de organizaciones políticas. Por ello es que, en este segundo capítulo, expusimos los
elementos configurativos del delito para poder establecer su estructura típica, con la finalidad
de que en el tercer capítulo podamos comprobar si lo expuesto es útil para analizar el caso
Cócteles.
Consideramos que los elementos analizados nos serán de gran ayuda para poder llegar
a la meta propuesta, aunque hemos dejado planteadas algunas cuestiones, las mismas que
tendrán que ser desarrolladas en el próximo capítulo para así determinar cómo funciona el delito
de financiamiento prohibido de organizaciones políticas, y con ello analizar los hechos del caso
Cócteles para poder determinar si sería un caso de financiación legalmente prohibida, si hubo
una entrega, solicitud, aceptación o recepción de aportes legalmente prohibidos, o si las
personas que intervinieron podrían ser sancionadas a título de autores o partícipes.
Capítulo 3
Interpretación del delito de financiamiento prohibido de organizaciones políticas
Llegados hasta este punto, el panorama sobre el problema en cuestión parece clarificarse
un poco más, puesto que, de lo expuesto en el primer capítulo, hemos podido discernir sobre
las deficiencias de la regulación electoral y las sanciones administrativas en la materia, lo que
nos llevó a cuestionarnos sobre la aparente necesidad de la incorporación de un delito específico
que reprima este tipo de conductas y las posibles razones político – criminales que justificarían
la tipificación del delito de financiamiento prohibido de organizaciones políticas.
No obstante, por la importancia que reviste el tema y las posibles repercusiones en el
contexto actual de nuestro país, era imperativo ir más allá, dar un paso más y poner en tela de
juicio si la tipificación de este delito es coherente dogmáticamente con nuestro ordenamiento,
si el legislador ha tenido en cuenta en la redacción del tipo las exigencias que deben cumplir
las categorías dogmáticas y así, ofrecer una solución jurídica al problema planteado. Por ello,
en el capítulo anterior, hemos podido analizar los elementos del delito de financiamiento
prohibido de organizaciones políticas según la doctrina nacional y extranjera, así como sus
principales diferencias con el delito de cohecho y lavado de activos.
Sin embargo, también hemos podido observar que no hay un consenso sobre cuál sería
la interpretación adecuada de los elementos configurativos del tipo, especialmente en nuestro
país. Así las cosas, es ineludible seguir cuestionándonos y reflexionando sobre este tema, aún
es necesario seguir avanzando a fin de proponer una interpretación correcta del delito de
financiamiento prohibido de organizaciones políticas que aporte a ofrecer una solución al caso
planteado, una propuesta que sume. Por ello, este capítulo tiene como finalidad establecer,
según nuestra consideración, cuáles serían los elementos del tipo y su interpretación, lo cual
cobra una especial importancia por dos motivos.
Primero, porque es necesario interpretar correctamente los elementos del tipo para
resolver las principales interrogantes sobre los mismos, solo por mencionar, cuál sería
realmente el bien jurídico protegido del delito o las conductas típicas que abarca, a fin de
justificar su incorporación, utilidad y autonomía dogmática respecto del delito de cohecho y
lavado de activos. Segundo, porque esta construcción e interpretación correcta de los elementos
del delito nos va a permitir saber cuál es la línea que se debe seguir al momento de su aplicación
en un caso concreto, cuáles serían los criterios que se deben tener en consideración, a fin de
identificar los hechos o circunstancias plausibles de ser subsumidos bajo esta nueva figura
penal.
76
las elecciones y tienen el poder para la toma de decisiones, por ejemplo, en las contrataciones
públicas. En otras palabras, estamos frente al inicio del fenómeno de la corrupción política en
todo su esplendor, tenemos que ser conscientes que hablar de corrupción en sentido estricto
solo cuando se da en un escenario de la administración pública o cuando uno de los sujetos
intervinientes es un funcionario público ya no es suficiente frente al avance de la criminalidad
organizada que se infiltra desde los cimientos de nuestro sistema, si ataca desde un inicio a esas
instituciones que deberían funcionar, según nuestra Constitución, como veladores de la paz
social y los derechos humanos, y que deben contribuir a la formación de la voluntad popular y
fortalecer la democracia.
Entonces, estamos ante un escenario concreto que reviste de una especial importancia
según el artículo 35 de la Const., en donde se producen estas conductas delictivas a un nivel tal
de dañosidad social que no logran ser reprimidas por la legislación electoral, ni tampoco son
abarcadas por figuras penales existentes como el delito de cohecho o lavado de activos y que,
por ende, son merecedoras de protección penal.
Vistas, así las cosas, podemos señalar que el meollo de la cuestión pasa por el
financiamiento ilícito de los partidos políticos, el cual durante los últimos años se ha dado de
forma irregular e incluso delictiva. Es justamente este problema el que ha sido objeto de
discusión en nuestro país durante los últimos años, prueba de ello es la reforma del texto del
artículo 35 de la Const. con especial énfasis en la transparencia del financiamiento de estas
organizaciones, así como las modificaciones en la ley electoral respecto de su financiamiento.
Por ello, postulamos que el bien jurídico merecedor de tutela penal de este delito es la
transparencia del financiamiento de los partidos políticos, ya que es el interés socialmente
relevante que se afecta de manera directa y específica. De esta forma, el delito tendría una
configuración sistemática coherente dentro del Código Penal y en armonía con lo dispuesto por
nuestra Carta Magna.
Asimismo, estimamos que al proteger la transparencia del financiamiento de estas
organizaciones se aseguran las funciones constitucionales que tiene atribuidas y, por ende, el
correcto funcionamiento del sistema de partidos. Sin embargo, no debemos dejar de lado, la
conexión que tiene este tipo penal con los delitos de corrupción, especialmente con el cohecho,
puesto que, consideramos que el delito de financiamiento prohibido de organizaciones políticas
vendría a ser otra forma de reprimir la corrupción política, pero en un escenario previo y distinto
de lo abarcado por los ya tipificados delitos de corrupción. En ese sentido, es clara la relación
que existe entre el delito de financiamiento prohibido de organizaciones políticas y los delitos
contra la administración pública, los cuales se pueden constituir como delitos conexos a este
78
tipo. Por lo tanto, consideramos que, de forma genérica, este tipo también apunta a proteger el
correcto funcionamiento de la administración pública, pero un escenario anterior y abarcando
otro tipo de conductas delictivas.
Por último, habiendo determinado nuestra postura en cuanto a los bienes jurídicos
protegidos por este delito, consideramos importante sostener que el bien jurídico específico de
la transparencia del financiamiento de los partidos políticos y el bien jurídico genérico del
correcto funcionamiento de la administración pública son distintos y autónomos respecto al
bien jurídico protegido por el cohecho, que es la imparcialidad en el correcto funcionamiento
en los ámbitos jurisdiccionales y administrativos, y del lavado de activos, que es el orden
económico.
[Link] La transparencia del financiamiento de partidos políticos como bien
jurídico específico. Como hemos señalado en el apartado anterior, una de las razones
principales para considerar a la transparencia del financiamiento de partidos políticos como
bien jurídico especifico del delito en cuestión, es la especial relevancia que cobran estas
organizaciones según el artículo 35 de la Const., el cual señala que mediante ley se establecen
las disposiciones orientadas a asegurar el funcionamiento democrático de las organizaciones
políticas y la transparencia sobre el origen de sus recursos económicos. Además, establece que
el financiamiento de los partidos políticos se rige por ley conforme a criterios de transparencia
y rendición de cuentas.
No está de más añadir, que lo recogido constitucionalmente se encuentra en relación con
lo establecido por la Convención de las Naciones Unidas contra de la Corrupción (UNCAC),
en la cual se considera a la transparencia de los recursos asociados al financiamiento de la
política como un principio universal.
En ese sentido, la transparencia del financiamiento de los partidos políticos se erige
como un pilar fundamental en un Estado democrático y social de Derecho. Así, estas
organizaciones están obligadas por la Constitución y por la ley electoral a rendir cuentas a la
ciudadanía respecto de sus recursos económicos de manera clara, oportuna y fidedigna. De esta
forma, la ciudadanía puede ejercer un voto libre e informado por candidatos que realmente
representen sus intereses y no intereses privados o económicos.
Cabe hacer una precisión y traer a colación el principio de transparencia de la
administración pública, el cual rige la actuación de todos sus órganos, funcionarios y servidores
públicos, estableciendo un deber para los mismos y un derecho para los ciudadanos de solicitar
y acceder a la información de la gestión pública, de manera que puedan participar activamente
en la toma de decisiones. Si bien este principio constitucional se aplicaría en estricto a órganos
79
120
PUENTE ALBA, Luz María, (2017). El delito de financiación ilegal de partidos políticos. Valencia: Tirant
Lo Blanch. ISBN 978-84-9143-908-0. p. 68.
80
políticos es el fenómeno generador de la corrupción política que socava las bases de nuestro
ordenamiento y, que tiene implicancias especialmente en el funcionamiento de los poderes
públicos, pues donde debería primar la igualdad prima la desigualdad y donde debería primar
el interés público prima el interés privado. Por ello, no es casualidad que
hoy parece que hay casi un consenso bastante generalizado de la necesidad de articular
medidas frente a la corrupción que pasan por la mejora de la calidad democrática. Se ha
desarrollado especialmente en los últimos años una batería legislativa ligada a objetivos
de transparencia, responsabilidad y buen gobierno. Todo ello en la convicción que la
mejor calidad democrática como producto de una mayor transparencia y responsabilidad
en la gestión pública reducirá la corrupción.121
Así, podemos afirmar la irrefutable relación existente entre la transparencia del
financiamiento de los partidos políticos y el correcto funcionamiento de la administración
pública. Si bien, desde un principio planteábamos que se trataría de dos escenarios diferentes,
un escenario de campaña electoral donde se insertan aportes ilícitos o irregulares en la
financiación de los partidos políticos, cuyos representantes o miembros son meramente
candidatos a un cargo público y; por otro lado, un escenario donde se cobran favores políticos
de intereses privados prometidos durante la campaña electoral enmarcados en el ámbito de la
administración pública, cuyos sujetos ya son funcionarios o servidores públicos; esto no quiere
decir que no se relacionen o que sean excluyentes, al contrario, podemos afirmar que existe una
especie de simbiosis entre ambos escenarios ya sea para bien, aunque en el problema en
cuestión, sea para mal.
En esa línea, no es novedad, que el objetivo principal de los sujetos, bloques
empresariales u organizaciones criminales que financian una determinada campaña electoral
sea justamente la obtención de poder político y así lograr ventajas y/o beneficios indebidos
cuando los representantes de los partidos políticos obtengan finalmente un cargo público. No
se trata aquí solamente del ejemplo más común de este tipo de corrupción que se da
especialmente en las licitaciones públicas donde se pueden configurar delitos de cohecho,
negociación incompatible, entre otros, sino que se trata de analizar, aún más, el trasfondo de
este problema, y es que justamente la financiación irregular de un partido político compromete
desde un primer momento la actuación de sus representantes y todos sus miembros, así como
sus propuestas, los proyectos de ley que presentarían y su agenda política, lo cual debería estar
121
RODRÍGUEZ – DRINCOURT ÁLVAREZ, Juan, (2017). Democracia y corrupción pública. En: QUERALT
JIMÉNEZ, Joan y SANTANA VEGA, Dulce (Dir.). Corrupción pública y privada en el estado de derecho.
Valencia: Tirant Lo Blanch, pp. 101-116. ISBN 978-84-9143-572-3. p. 111.
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MONTOYA VIVANCO, Yvan, (2015). Manual sobre delitos contra la Administración Pública. Perú
[consulta: marzo de 2021]. Disponible en: [Link]
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124
VÍLCHEZ CHINCHAYÁN, Ronald Henry, (2018). Aproximación a la intervención penal anticipada. Lima:
Palestra Editores. ISBN 978-612-325-038-6. p. 274.
83
llega al poder, es decir, no espera que el candidato sea funcionario púbico o el partido político
llegue al poder, sino que sanciona penalmente el escenario previo al escenario de la
administración pública.
Habiendo establecido la conducta típica del delito, es menester pronunciarnos acerca de
si este delito y el delito de lavado de activos, según determinados hechos y circunstancias,
podrían llegar a constituir un concurso ideal de delitos o un concurso aparente de leyes penales.
Entonces, debemos sostener que, en lo referido a la confusión entre ambos delitos, estos
comparten verbos rectores entregar y transferir, dado que este último, perteneciente al lavado
de activos, es un sinónimo del verbo rector entregar. Por lo tanto, si encontramos que una
persona ha entregado dinero o aportes a una organización política para beneficiarla y a la vez
darle apariencia de legalidad al dinero, no vemos inconvenientes para estar frente a un caso de
concurso ideal de delitos, ya que debemos recordar que ambos delitos tienen diferentes bienes
jurídicos.
Por otro lado, algunos podrían decir que estamos frente a un concurso aparente de leyes
penales donde el delito de financiamiento prohibido de organizaciones políticas desplazaría al
delito de lavado de activos, pero descartamos esta opción, puesto que el delito de financiamiento
prohibido de organizaciones políticas no es una modalidad del lavado de activos y no podríamos
cuestionarnos si se aplica la ley más favorable, que en este caso sería el delito de financiamiento
prohibido de organizaciones políticas en cuanto a la cuantía de la pena.
Sin embargo, aunque tengan cierta identidad respecto de las conductas que reprimen,
nada impide que podamos encontrar diferencias entre ambos. En primer lugar, el delito de
lavado de activos es un delito más complejo, sus verbos rectores abarcan más conductas, tales
como los actos de conversión y transferencia, ocultación y tenencia, y transporte y traslado de
bienes, efectos o ganancias; en segundo lugar, el objeto del delito de lavado de activos tiene
origen ilícito, mientras que el objeto del delito de financiamiento prohibido de organizaciones
políticas proviene de fuente de financiamiento legalmente prohibida, las cuales están tipificadas
en el artículo 359 – C del CP y; por último, ambos delitos cubren escenarios o contextos
distintos, pues el delito de lavado de activos cubre el orden económico y el delito de
financiamiento prohibido de organizaciones políticas, el financiamiento de una organización
política. Por estas consideraciones, ninguno de los dos delitos se abarca ni se desplaza, aunque
tengan cierta similitud en su conducta típica, al contrario, estaremos frente a un concurso ideal
de delitos, tomando en cuenta además que no tienen identidad de bienes jurídicos protegidos.
De igual manera, viendo que el delito de lavado de activos comprende medios para
insertar el dinero y darle apariencia de legalidad, como el “pitufeo”, aportación programada o
85
aportantes falsos, nos surge la duda si en caso la entrega, recepción, solicitud o aceptación de
los aportes se realiza mediante estos medios, aun estaríamos dentro de la subsunción el delito
de financiamiento prohibido de organizaciones políticas. Es importante resolver esta cuestión,
pues nos conecta con los hechos del caso Cócteles.
Para resolver la cuestión anterior tenemos que ver cómo ha redactado el texto del tipo
penal en análisis, y vemos que el legislador no ha establecido los medios para la aceptación,
recepción, solicitud o entrega de los aportes legamente prohibidos. Por tal motivo, si una
persona realiza la conducta típica de este delito utilizando los medios mencionados en el párrafo
anterior, consideramos que aún estamos dentro del marco del delito de financiamiento
prohibido de organizaciones políticas, pues el legislador no ha establecido cómo se debe realizar
la entrega, solicitud, aceptación o recepción de los aportes.
Una vez resuelta, podemos decir que hubiese sido correcto que el legislador hubiese
establecido que la entrega, solicitud, aceptación o recepción de los aportes realizada mediante
estos medios constituía una modalidad agravada del delito.
Ahora bien, en reiteradas ocasiones hemos mencionado que el delito de financiamiento
prohibido de organizaciones políticas, en cuanto a su conducta típica, también puede presentar
cierta confusión con el delito de cohecho. Vale decir que, ha llegado el momento de aclarar esta
duda y marcar nuestra posición.
Consideramos que esta confusión sí puede materializarse en la realidad, dado que los
verbos rectores del delito de financiamiento prohibido de organizaciones políticas (solicitar,
entregar, aceptar o recibir) son los mismos del delito de cohecho (solicitar, dar, aceptar o
recibir); sin embargo, la diferencia la podemos encontrar en el objeto del delito, pues el delito
de financiamiento prohibido de organizaciones políticas tiene como objeto al aporte de fuente
de financiamiento legalmente prohibida, mientras que el objeto del cohecho es el soborno.
Aunque, no podemos negar la conexión de ambos delitos, podemos diferenciarlos
analizando el contexto en que sus conductas se llevan a cabo, pues el delito de financiamiento
prohibido de organizaciones políticas se da en un contexto o escenario previo a la afectación de
la administración pública, que es el electoral, donde las conductas son realizadas por aspirantes
a un cargo público, quienes en ese momento al cometer las conductas típicas no podrán ser
sancionados penalmente bajo el delito de cohecho, pues no son funcionarios públicos; mientras
que en el delito de cohecho ya estamos en un escenario de afectación a la administración
pública, donde el autor es funcionario público y se va a aprovechar de sus condiciones para
obtener beneficios.
86
primer lugar, este delito busca sancionar las conductas delictivas que se dan en el marco del
financiamiento de las organizaciones políticas durante las campañas electorales, por tal motivo,
el legislador establece en el mismo Código Penal las fuentes de financiamiento que se
consideran legalmente prohibidas para así contribuir a reprimir tal conducta sin la necesidad de
remitirse a otros instrumentos legales; en segundo lugar, con esta postura se busca evitar toda
la actuación probatoria que conlleva averiguar el origen ilícito de una fuente (tal como sucede
en el delito de lavado de activos, lo cual causa muchas dificultades y problemas en la práctica);
por último, esta perspectiva guarda coherencia con lo que se ha querido regular y simplificar en
este delito, ya que, si el legislador hubiese querido establecer que se debe investigar y probar el
origen ilícito de una fuente de financiamiento, simplemente no hubiese regulado el artículo 359
– C del CP.
En ese sentido, nos preocupa la actual redacción del artículo 359 – A del CP, pues
contiene una contradicción, ya que en el primer párrafo el legislador deja abierta la posibilidad
de las dos interpretaciones anteriormente expuestas, mientras que en el segundo párrafo se
decanta expresamente por entender que el conocimiento recae sobre las fuentes de
financiamiento legalmente prohibidas. La solución a esta contradicción la postularemos en
nuestra propuesta de lege ferenda.
La segunda de las dudas planteadas en el capítulo anterior, se refiere si la frase “en
beneficio de una organización política o alianza electoral, registrada o en proceso de registro”
supone que si para la consumación de la conducta típica se necesita imprescindiblemente que
el beneficio esté dirigido al partido político. Nuestra postura respecto a lo anterior, es sostener
que, efectivamente, para la consumación de la conducta típica, el aporte legalmente prohibido
debe estar dirigido a beneficiar a una organización política o alianza electoral, ya sea que esté
registrada o en proceso de registro, por lo tanto, no interesa saber la intención del aportante o
si los aportes se han realizado para un favor político futuro o algún destino en específico, como
podría suceder que con la recepción del aporte se le busque dar apariencia de legalidad, pues
solo basta saber hacia dónde va dirigida la acción, es decir, que sea entregado, solicitado,
aceptado o recibido en beneficio de un partido político, ello porque no tendría sentido investigar
bajo el delito de financiamiento prohibido de organizaciones políticas a una persona o miembro
del partido político que recibe un aporte y se lo queda para sí y luego decide transferirlo a otra
persona para darle apariencia de legalidad.
Por otro lado, tenemos que pronunciarnos sobre si existe alguna diferencia entre el delito
de financiamiento prohibido de organizaciones políticas con los delitos de cohecho y lavado de
activos, en cuanto al elemento subjetivo. Al respecto, coincidimos en que no hay una gran
88
diferencia entre los tres delitos, pues son delitos dolosos y se requiere que el autor del delito
conozca que su acción u omisión se circunscribe en el tipo objetivo de un delito, así los ha
establecido nuestro legislador.
Sin embargo, encontramos una diferencia específica en el elemento subjetivo del delito
de lavado de activos, pues en el delito de financiamiento prohibido de organizaciones políticas
el dolo se centra en que el origen del aporte sea una de las cuatro fuentes establecidas en el
artículo 359 – C del CP, mientras que en el lavado de activos el dolo se focaliza en el origen
ilícito del activo, lo cual conlleva a una ardua, extensa y problemática actuación probatoria en
la práctica. Por lo tanto, en el delito de financiamiento prohibido de organizaciones políticas
solo interesará que el autor del delito (ya sea el aportante o receptor) conozca que el aporte
proviene de una de las fuentes legalmente prohibidas en el artículo 359 – C del CP, como, por
ejemplo, que una persona reciba un aporte anónimo cuyo valor sea superior a 2 UIT y lo destine
para la financiación de la campaña del partido político al que pertenece.
Así como encontramos una diferencia, también hemos encontrado una semejanza, y es
que ambos delitos utilizan una frase similar, el lavado de activos utiliza la frase “debía
presumir” y el delito de financiamiento prohibido de organizaciones políticas emplea la fórmula
“debiendo conocer”. Ahora bien, en la actualidad la frase “debía presumir” del delito de lavado
de activos no mantiene un consenso sobre si esta frase hace referencia a un dolo eventual o una
culpa grave, incluso se han realizado dos acuerdos plenarios y este tema sigue sin tener una
solución, por lo que, no analizaremos este tema en específico pues escapa de nuestro tema de
investigación.
3.1.4 Los sujetos intervinientes
Los sujetos del delito pueden dividirse en agente benefactor, receptor y beneficiario.
Además, este delito presenta dos modalidades. En el caso de la modalidad de financiación
activa, sí hay un consenso por parte de la doctrina y coincidimos en que estamos frente a un
delito común, es decir, donde cualquier persona sin importar su cualidad puede cometer el delito
y, siendo así, consideramos que también podría ser un miembro del partido político quien
entregue el aporte legalmente prohibido.
En la modalidad de financiación pasiva se presentaba una duda en cuanto a si es un
delito común o especial. Al respecto, consideramos que estamos frente a un delito especial,
pues sólo podrá solicitar, recibir o aceptar un aporte legalmente prohibido, aquella persona que
es miembro de la organización política. La razón de lo anterior radica en que solo los miembros
de una organización política están legitimados para realizar la solicitud, recepción o aceptación
de un aporte en beneficio de la organización política, además que mediante ellos los aportes
89
ingresarán a las finanzas de la misma. Pero, a su vez, en esta misma modalidad existe la duda
sobre si el miembro del partido político debería revestir alguna cualidad específica, como tener
capacidad de decisión sobre las actividades del partido. Aquí, debemos mencionar que es
indistinto saber o identificar la cualidad que debe tener el miembro del partido, pues lo relevante
es que el aporte legalmente prohibido ingrese a los fondos del partido político, y quien puede
hacer tal acción, ya sea solicitar, aceptar o recibir, es cualquier miembro del partido político.
Sin embargo, en lo referido a los autores y partícipes del delito, debemos de
pronunciarnos sobre dos cuestiones. La primera de ellas se refiere a si el delito se configuraría
en caso intervenga una persona no vinculada al partido político en la recepción, entrega,
solicitud o aceptación del aporte.
A esta primera cuestión debemos responder que, en caso la persona no vinculada al
partido participe en la entrega, solicitud o aceptación del aporte, sí se configuraría el delito,
pero en distintos escenarios que presentaremos a continuación.
Si la persona no vinculada entrega el aporte con la finalidad de beneficiar a una
organización política, sí se configura el delito, porque debemos recordar que para la modalidad
activa no interesa la cualidad del sujeto. Esta persona responderá como autor del delito, pero
por haber entregado el aporte, de esta manera tiene el dominio completo del hecho.
Si la persona no vinculada acepta el aporte en beneficio de la organización política, se
configura el delito y responderá como autor del delito por haber aceptado el aporte. Sin
embargo, para que dicho aporte, que previamente fue aceptado, ingrese a la esfera patrimonial
de la misma, sí tendrá que participar una persona vinculada al partido, ya sea un tesorero,
administrador y militante del mismo, quienes resultan ser personas legitimadas para insertar el
dinero al partido.
Si la persona no vinculada solicita el aporte para beneficiar a la organización política
también se configura el delito y responderá como autor del delito por haber solicitado tal aporte.
Esto porque el legislador ha establecido a la solicitud como un verbo rector del delito, lo cual
constituye una conducta que debe sancionarse penalmente. Pensamos que cualquier persona
puede solicitar el aporte, empero para poder ingresarlo a las arcas del partido, sí tendrá que
participar un sujeto legitimado.
Como segunda cuestión, nos preguntamos si el receptor del aporte, siendo una persona
vinculada a la organización política, responde como autor o partícipe del delito. Debemos decir
que, en este caso, la persona vinculada responde como autor del delito, pues está cumpliendo
con los descrito en la conducta típica del delito, su acción se condice con el verbo rector recibir
90
y está teniendo el dominio completo del hecho, ya que recibe el aporte y es quien lo ingresa a
las arcas del partido político y de esta manera lo beneficia.
Habiendo determinado a los sujetos que intervienen en la financiación prohibida de un
partido político, tenemos que pronunciarnos de manera general sobre quiénes podrían ser los
autores y partícipes en el presente delito. Esto ya ha sido mencionado en el capítulo anterior,
pero de igual manera consideramos importante recalcarlo. Entonces, puede ser autor del delito
cualquier persona que entregue el aporte al partido político y cualquier miembro del partido
político en caso solicite, reciba o acepte un aporte legalmente prohibido en beneficio del partido
político.
Ya que nos encontramos en el escenario del financiamiento de un partido político,
sabemos que se suscitan múltiples operaciones y actividades, tales como la entrega, recepción,
solicitud y aceptación de aportes, e intervienen una gran cantidad de personas para poder
gestionar el financiamiento de un partido político. Por tal motivo, en estas operaciones vamos
a encontrar las figuras de la coautoría y participación, dependiendo de si intervienen dos o más
autores que cometen el delito de forma conjunta, o si intervienen personas que facilitan a que
el autor o autores cometan el delito.
Para poder ejemplificar a los autores y partícipes del presente delito es que vamos a
analizar el caso Fuerza Popular, lo cual nos permitirá entrar en el terreno de la práctica y así
podremos explicar cómo funciona el delito respecto de los sujetos que intervienen en el mismo.
Por último, tenemos que diferenciarlo de los otros dos tipos penales. En el caso del
lavado de activos, no presenta gran diferencia, ya que en ambos cualquier persona puede
cometer el delito, salvo que se trate de la solicitud, recepción o aceptación de un aporte, pues
en el delito de financiamiento prohibido de organizaciones políticas se necesitará que algún
miembro del partido político realice alguna de las conductas, mientras que en el delito de lavado
de activos puede ser cualquier persona. En cuanto a la diferencia con el cohecho, sí encontramos
una diferencia notable, dado que en el cohecho se necesita que el autor sea un funcionario o
servidor público en ejercicio de sus funciones, el autor debe tener esa cualidad especial, que es
ejercer un cargo público, lo cual no ocurre en el delito de financiamiento prohibido de
organizaciones políticas.
3.1.5 Toma de postura
A modo de cierre, una vez analizadas las categorías dogmáticas que constituyen el delito
de financiamiento prohibido de organizaciones políticas y teniendo en cuenta, según nuestra
consideración, la interpretación que se desprende de cada una de ellas, a fin de sustentar la
autonomía y coherencia de este tipo penal en nuestro ordenamiento jurídico, conviene ahora
91
dejar claro cuál es la mecánica o, en otras palabras, cómo funcionaría este delito en un caso
concreto. En efecto, definir la estructura del delito nos servirá para saber cuándo y cómo debe
aplicarse en caso se presenten unos hechos que puedan subsumirse dentro de esta estructura y,
de ser así, tendremos claridad sobre si tales hechos serán sancionados por el delito recogido en
el artículo 359 – A del CP. En otras palabras, tal estructura nos servirá como un parámetro de
identificación del delito para casos futuros. Ahora bien, procederemos a determinar la
estructura.
En primer lugar, respecto del bien jurídico, los hechos que puedan ser subsumidos bajo
el tipo penal en cuestión, deben constituir conductas defraudatorias que afecten de manera
directa y específica la transparencia del financiamiento de los partidos políticos y, además, pero
no necesariamente, de manera genérica el correcto funcionamiento de la administración
pública. Consideramos que, la sola comprobación de una vulneración directa a la transparencia
del financiamiento de estas organizaciones, sería suficiente para configurar el tipo penal, puesto
que, como hemos señalado anteriormente, ambos bienes jurídicos funcionan como una especie
de simbiosis y se encuentran estrechamente relacionados; es decir, implícitamente al existir
conductas defraudatorias que vulneren la transparencia del financiamiento, también se estaría
vulnerando de forma genérica el correcto funcionamiento de la administración pública.
Por ejemplo, cabe preguntarnos cómo un aporte anónimo que supere las 2 UIT puede
afectar la transparencia del financiamiento de los partidos políticos y, aunque parezca evidente,
es preciso señalar que, de ser el caso, ese aporte debe ser declarado en la rendición de cuentas
de la organización política conforme a ley, bancarizado con los nombres y apellidos del
aportante, entre otras consideraciones; de lo contrario, podría tratarse de un aporte de una
persona jurídica o natural que financie a la organización política con intereses subrepticios o
con dinero proveniente de una fuente ilícita y afectaría a la transparencia del financiamiento del
partido, pues la razón de proteger este bien jurídico es que los partidos políticos puedan cumplir
con las funciones que tienen encomendadas y trabajen en función del interés general y no de
intereses privados, además se afecta el derecho de los ciudadanos de saber cuál es realmente la
agenda política del partido para emitir un voto informado y elegir al partido político que
realmente represente sus intereses. Así, podemos observar, cómo también se afecta el correcto
funcionamiento de la administración pública, pues el interés subrepticio del aportante puede ser
ganar una licitación pública del servicio de agua en una localidad o persuadir a los miembros
del partido político, como congresistas, de presentar leyes para disminuir los impuestos en la
importación o exportación de bienes de primera necesidad.
92
En segundo lugar, respecto a la conducta típica, el delito presenta dos modalidades, una
financiación activa y otra pasiva, pues los verbos rectores que se establecen en el tipo son
solicitar, aceptar, entregar o recibir aportes de fuente legalmente prohibidas. Así, estamos ante
la modalidad activa cuando el sujeto entregue el aporte de fuente legalmente prohibida a un
partido u organización política, y ante una modalidad pasiva cuando el sujeto solicite, acepte o
reciba un aporte de fuente legalmente prohibida.
En tercer lugar, en cuanto a los sujetos que pueden cometer el tipo penal, tenemos que
en la modalidad activa puede ser cometida por cualquier persona que entregue un aporte de
fuente legalmente prohibida a un partido u organización política. Por otro lado, en la modalidad
pasiva, para que se configure el tipo, solo puede ser cometido por un representante o miembro
del partido u organización política. Además, el sujeto activo del delito, puede realizar la
conducta típica de forma directa o indirecta, es decir, por su propia cuenta o sirviéndose de
intermediarios.
En cuarto lugar, respecto al elemento subjetivo, esa persona o miembro de la
organización política que solicita, acepta, entrega o recibe el aporte lo hace conociendo o
debiendo conocer que el aporte proviene de una fuente legalmente prohibida, es decir, estamos
ante un tipo que sanciona a título de dolo y, bastaría con imputar al autor su conocimiento sobre
que el aporte proviene de una de las fuentes legalmente prohibidas establecidas en el artículo
359 – C del CP, por lo que, no haría falta remitirnos a otro instrumento legal.
Además, esa persona o miembro de la organización política que solicita, acepta, entrega
o recibe el aporte, debe hacerlo en beneficio de una organización política; es decir, no se
configuraría el tipo si, por ejemplo, un miembro del partido político que recibe un aporte
anónimo mayor a 2 UIT se apropia del dinero y no lo entrega al partido para su beneficio o
fines electorales, sino que se lo queda para beneficio de sí mismo.
Por último, consideramos conveniente plantear dos modificaciones como lege ferenda.
Primero, al proteger este delito de manera específica la transparencia del financiamiento de los
partidos políticos, en relación con la importancia que revisten las funciones que tienen
encomendadas por nuestra Carta Magna y, de manera genérica, el correcto funcionamiento de
la administración pública, postulamos que debe modificarse la ubicación sistemática dada por
el legislador, pues dentro del Título XVII del CP, no estaríamos hablando de delitos contra la
voluntad popular y específicamente contra la participación democrática, sino que su ubicación
estaría en el mismo título, pero el Capítulo II se denominaría “Delitos contra la transparencia
en el financiamiento de los partidos políticos”.
93
Tal como se había planteado en el subapartado referido al elemento subjetivo del delito,
como segunda propuesta de lege ferenda, planteamos que para evitar la confusión que presenta
la frase “conociendo o debiendo conocer su origen”, se debería modificar dicha frase por lo
siguiente: “El que, de manera directa o indirecta, solicita, acepta, entrega o recibe aportes,
donaciones, contribuciones o cualquier otro tipo de beneficio de fuente de financiamiento
legalmente prohibida, conociendo o debiendo conocer la fuente de financiamiento legalmente
prohibida […]”. Consideramos que, con esta modificación, se resuelve la contradicción que
puede presentarse entre el primer y segundo párrafo del texto del artículo 359 – A del CP,
dejando como única interpretación que el conocimiento recaerá sobre alguna de las fuentes de
financiamiento legalmente prohibidas.
Por consiguiente, teniendo en cuenta cómo funciona del delito de financiamiento
prohibido de organizaciones políticas y las consideraciones que se deben tener en cuenta para
su aplicación en un caso concreto, en el siguiente apartado procederemos a analizar el caso
Fuerza Popular para dilucidar si los hechos en cuestión podrían subsumirse bajo el tipo regulado
en el artículo 359 – A del CP, sin ánimos de desvirtuar, contradecir o incluso reforzar la posición
de la fiscalía o la defensa técnica de Keiko Fujimori. La razón de su análisis es determinar si se
trataría del caso paradigmático por el cual se impulsó la incorporación del delito de
financiamiento prohibido de organizaciones políticas; es decir, si los hechos del mismo pueden
subsumirse bajo este tipo penal si hubiese estado vigente al momento de la comisión de tales
hechos y si conductas defraudatorias parecidas a este caso serían las que se buscan reprimir con
el delito en cuestión.
3.2 Un paradigma por resolver: ¿Podrían ser los hechos del caso Fuerza Popular un
supuesto de financiamiento prohibido de partidos políticos?
El caso Fuerza Popular o también conocido como caso Cócteles, es uno de los casos que
conforman el caso Odebrecht en el Perú, es decir, forma parte de uno de los mayores escándalos
de corrupción de Latinoamérica y de nuestro país. Lo que es peor, el caso Fuerza Popular
presenta ciertas particularidades y por qué no decir, inconvenientes o retos para nuestro sistema
jurídico, pues a diferencia de los demás casos, los cuales en su mayoría se tratan de hechos
cometidos durante el ejercicio de un cargo público, dado que han recibido las “coimas
millonarias” de Odebrecht cuando eran funcionarios públicos y, por ende, han sido subsumidos
bajo delitos propios de corrupción como cohecho, colusión, entre otros. Mientras que, el caso
en cuestión se trata de aportes millonarios provenientes de la caja 2 de Odebrecht que han sido
insertados en nuestro país mediante las campañas electorales del 2011 y 2016; en otras palabras,
94
aportes de origen ilícito que han sido recibidos por los miembros de un partido político, que
aún no ejercían un cargo público.
Entonces, el meollo del asunto es justamente “aportes de origen ilícito” durante
“campañas electorales”, de lo cual surgen los cuestionamientos sobre si no pueden ser
subsumidos bajo delitos contra la administración pública porque los sujetos no eran
funcionarios públicos, pero a su vez, surge la duda si se trataría de supuestos de lavado de
activos, pues los aportes de campaña no eran considerados o tomados en cuenta en este delito.
Así, es en medio de estos cuestionamientos respecto de los instrumentos legales con los
que contaba nuestro sistema penal y operadores jurídicos para hacer frente a uno de los casos
de corrupción más relevantes de nuestro país, que se incorpora el delito de financiamiento
prohibido de organizaciones políticas, con la aparente premisa de poner a disposición de
nuestros operadores jurídicos un instrumento legal más que conformaría su baraja de opciones
de lucha contra la corrupción, especialmente, con la finalidad de ser un delito específico que
reprima tales conductas defraudatorias en el marco de una campaña electoral. En otras palabras,
con la incorporación de este delito, el legislador peruano aparentemente apuntaba a ofrecer una
solución al problema en cuestión.
Ahora bien, es de conocimiento público que los hechos del caso Fuerza Popular están
siendo investigados por el delito de lavado de activos; sin embargo, no es objetivo de este
trabajo desvirtuar ni reforzar la tesis de la fiscalía o la defensa técnica de Keiko Fujimori, ni
determinar bajo cuál delito deben ser subsumidos los hechos en cuestión o adelantarnos a una
decisión judicial, sino, tal y como ha sido señalado con anterioridad, lo que se pretende en este
apartado es analizar si los hechos en abstracto125 del caso Cócteles pueden ser subsumidos en
el delito de financiamiento prohibido de organizaciones políticas bajo la hipótesis si
efectivamente este tipo penal ha sido incorporado a nuestro ordenamiento con la vocación de
reprimir conductas defraudatorias similares a las del caso en cuestión. Dicho de otra forma, si
el caso Cócteles es el caso paradigmático al que se pretende dar solución con la inclusión de
este nuevo delito y si marcaría la pauta para la aplicación de este tipo en hechos futuros.
En ese sentido, corresponde ahora analizar los hechos del caso Fuerza Popular para
determinar si se pueden subsumir bajo el delito de financiamiento prohibido de organizaciones
políticas, según las consideraciones que hemos expuesto en el apartado anterior respecto de
cómo funcionaría este tipo penal en nuestro ordenamiento, es decir, analizar si tales hechos
calzan dentro de la estructura que hemos planteado. Para ello, analizaremos si tales hechos o
125
Puesto que estos han sido cometidos con anterioridad a la tipificación de este tipo penal.
95
conductas defraudatorias calzan dentro de la estructura del tipo penal, es decir, si se cumple con
los elementos configurativos del delito: bien jurídico, conducta típica, elemento subjetivo y
sujetos intervinientes, según nuestra postura. Finalmente, expondremos nuestras conclusiones
respecto de la hipótesis planteada.
3.2.1 Análisis del caso Cócteles
Antes de iniciar con el presente apartado, consideramos importante traer a colación
algunos datos del caso que nos servirán para realizar el análisis del mismo.
Así, según los hechos de la Fiscalía, los aportes entregados por Odebrecht y Credicorp
ingresaron a la campaña electoral del partido mediante la modalidad denominada “pitufeo”, el
cual supone entregar aportes en pequeñas cantidades de dinero para evitar registros,
declaraciones y reportes bancarios, utilizando para ello aportantes fantasmas y falsos para
encubrir el origen y el monto real del dinero. Asimismo, estos aportes no fueron declarados
debidamente ante la ONPE.
Otro dato importante, es la información brindada por la fiscalía respecto del testimonio
de Jorge Yoshiyama ante la fiscalía, quien afirma que su tío Jaime Yoshiyama le comentó que
Keiko Fujimori sabía que su campaña electoral de 2011 estuvo financiada por la empresa
Odebrecht. También confesó que la misma Keiko le pidió que le ayudará en el “pitufeo” de los
fondos aportados por Odebrecht en la campaña electoral de 2016. De igual manera, confesó que
su tío Jaime Yoshiyama le dio 100 mil dólares para encontrar aportantes falsos.
Cabe hacer la precisión que ambos aportes superaron el tope establecido en la ley
electoral vigente en ese momento que era de 60 UIT, lo cual daría origen a una sanción
administrativa pero no a un delito, puesto que la tipificación del delito de financiamiento
prohibido de organizaciones políticas es posterior.
Por último, debemos recordar que los hechos han sido aportados por la fiscalía y los
medios de comunicación y aun no tienen un documento jurídico que los avale, por lo que, los
trataremos como meras suposiciones para poder subsumirlos en el delito materia de
investigación.
Para empezar el análisis del caso, en primer lugar, veremos si los hechos del caso
señalados anteriormente126 constituyen conductas defraudatorias que vulnerarían el bien
jurídico planteado en nuestra postura, es decir, si constituirían un menoscabo específicamente
a la transparencia del financiamiento de los partidos políticos y de forma genérica al correcto
funcionamiento de la administración pública.
126
Los hechos se encuentran descritos de manera cronológica en el apartado 1.5. del primer capítulo.
96
Por ende, cabe preguntarnos si el hecho que los aportes de US$ 1’200.000 de Odebrecht
y el aporte de US$ 3’650.000 de Credicorp no hayan sido declarados debidamente por el partido
Fuerza Popular a la ONPE constituyen una afectación a la transparencia del financiamiento de
los partidos políticos. Según han sido expuestos los hechos, supuestamente tales aportes no
siguieron el cauce legalmente debido señalado por la ley electoral, no fueron bancarizados, no
se esclareció quiénes fueron los aportantes, es decir, se tratarían de aportes anónimos y, además,
no respetaron el tope máximo establecido. En resumidas cuentas, el partido político no cumplió
con los deberes de transparencia establecidos por la Constitución, ni con su concreción en las
disposiciones de la ley electoral.
Entonces, aparentemente estamos frente a una campaña política que se llevó a cabo de
una manera corrupta y financiada por empresarios con intereses subrepticios, ya sea para
obtener una ventaja en una obra pública en el caso de Odebrecht o para supuestamente mantener
el modelo económico, en el caso de Credicorp. Vistas, así las cosas, estaríamos ante una
campaña política financiada de forma turbia, donde los ciudadanos no tuvieron oportunidad de
tomar el debido conocimiento de los verdaderos aportantes del partido político en cuestión, en
consecuencia, de saber cuáles son los intereses que realmente representaban, que sin duda serían
intereses privados y no de carácter público.
Aún peor, es el punto que no estamos hablando de una cantidad pequeña de dinero, ni
tampoco que solamente se entregó y ya, sino que también cobra importancia el mecanismo que,
según la fiscalía, utilizó el partido político para incorporarlo a la campaña electoral, es decir,
mediante aportantes falsos e incluso “pitufeo” o fraccionamiento de dinero, lo cual aumenta
aún más la dañosidad social y pone en evidencia la insuficiencia de las sanciones
administrativas para reprimir tales conductas. En conclusión, dados los supuestos hechos,
consideramos que sin lugar a dudas estamos ante una vulneración directa a la transparencia del
financiamiento de los partidos políticos, sin perjuicio que las particularidades que presentan los
hechos o los mecanismos que se usaron podrían dar lugar a la afectación de otros bienes
jurídicos.
Asimismo, si bien el partido político o, en específico, su candidata presidencial no ganó
las elecciones correspondientes a las campañas políticas en cuestión, y que de manera general,
podría concluirse que el bien jurídico del correcto funcionamiento de la administración pública
no ha podido verse afectado porque la señora Keiko Fujimori nunca fue presidenta, es decir, no
ha ocupado un cargo público después de las mencionadas campañas; consideramos que, sería
pertinente expandir un poco más nuestra perspectiva y cuestionarnos si acaso es posible negar
que los congresistas de Fuerza Popular, los cuales han tenido mayoría congresal en los últimos
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periodos presidenciales, no se han visto influenciados por las directrices que plantea el partido
político o su lideresa, así como las propuestas o proyectos que han planteado en el pleno, los
cuales probablemente han seguido la pauta de los intereses subrepticios de la campaña electoral
y no, en base al interés público. En suma, consideramos que, esta es una realidad ante la cual
no podemos ponernos una venda en los ojos y que prueba una vez más la simbiosis entre ambos
escenarios y la estrecha relación entre la transparencia del financiamiento de los partidos
políticos y el correcto funcionamiento de la administración pública.
En segundo lugar, para el análisis de la conducta típica, trataremos los aportes
entregados por ambas empresas como uno solo, ello porque solo nos interesa la entrega y
recepción del aporte de fuente de financiamiento legalmente prohibida. Cabe precisar que, antes
de la entrada en vigencia del delito en cuestión, donar de manera anónima un aporte no
constituía delito, a lo mucho una sanción administrativa si superaba el tope establecido en la
ley electoral; sin embargo, actualmente donar un aporte anónimo dinerario superior a 2 UIT sí
constituye delito por el numeral 2) del artículo 359 – C del CP.
En ambos aportes, según lo expuesto por la fiscalía, fueron entregados directa e
indirectamente a Keiko Fujimori por medio de Jaime Yoshiyama Tanaka y Augusto Bedoya
Cámere, quienes cumplirían un rol de intermediarios. Asimismo, dado que los aportes
superaban el límite impuesto en la norma electoral, supuestamente fueron encubiertos mediante
la modalidad del “pitufeo”, aportantes falsos o aportación programada para tratar de encubrir
la procedencia y el monto real de los aportes; en consecuencia, estaríamos ante la presencia de
aportes anónimos.
Entonces, analizando la supuesta conducta defraudatoria cometida por Keiko Fujimori,
estaría dentro del verbo rector “recibir” que plantea el tipo. Además, cabe preguntarnos si estos
aportes constituyen fuente de financiamiento legalmente prohibida, es decir, si los aportes
calzan en alguna de las fuentes de financiamiento legalmente prohibidas tipificadas en el
artículo 359 – C del CP. Consideramos que perfectamente calzan en el numeral 2) del artículo
359 – C del CP, pues se tratarían de aportes anónimos dinerarios superiores a 2 UIT. Por lo
tanto, si los hechos realmente son así, podemos señalar que Keiko Fujimori recibió aportes de
fuente de financiamiento legalmente prohibida, cumpliendo con la conducta típica del delito.
Cabe hacer una precisión respecto del mecanismo que supuestamente utilizó Fuerza
Popular para incorporar los aportes de Odebrecht y Credicorp a su campaña electoral, puesto
que, las acciones de “pitufeo”, aportantes falsos o aportación programada estarían fuera del
ámbito que abarca el delito de financiamiento prohibido de organizaciones políticas, y estas
técnicas, probablemente pueden ser subsumidas en otros delitos como el delito de lavado de
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ocultar el origen ilícito de los aportantes, probablemente solo se trataría de un delito de lavado
de activos; empero, aparentemente los aportes se usaron finalmente para financiar la campaña
política.
De ahí, que no vemos ningún inconveniente que, de darse hechos similares en el futuro,
ambos tipos penales puedan concurrir conjuntamente, pues se trata de dos bienes jurídicos
distintos y así estaríamos en presencia de un concurso ideal de delitos y no en un concurso
aparente de leyes penales, que supondría que uno de los delitos desplace al otro.
En suma, si el delito de financiamiento prohibido de organizaciones políticas hubiese
estado vigente al momento de la comisión de los hechos del caso Fuerza Popular, bien podrían
haberse subsumido en este tipo penal, sin desplazar al delito de lavado de activos, pues
estaríamos frente a un concurso ideal de delitos. Consideramos importante, volver a enfatizar
que, actualmente, nuestra postura no encuentra impedimento alguno para que este nuevo tipo
penal pueda concurrir e imputarse de manera conjunta junto a otros tipos penales en hechos
futuros similares, como con el delito de lavado de activos, pues el delito de financiamiento
prohibido de organizaciones políticas es un delito autónomo que tiene sus propios bienes
jurídicos protegidos (uno genérico y otro específico), lo cual supone que al concurrir con otros
tipos penales, no entra a desplazar o sea desplazado por otro tipo, y por el contrario coexistan
en nuestro ordenamiento penal.
3.3 A modo de resumen
De lo anteriormente expuesto, vale concluir que el delito de financiamiento prohibido
de organizaciones políticas es un delito dogmáticamente autónomo que cuenta con una
estructura diferente a los delitos de cohecho y lavado de activos. Así, el bien jurídico que
realmente pretende proteger este delito es de manera específica la transparencia del
financiamiento de los partidos políticos y de forma genérica el correcto funcionamiento de la
administración pública.
Asimismo, las conductas típicas que establece mediante los verbos rectores solicitar,
aceptar, entregar o recibir, a pesar de tener alguna semejanza, especialmente con el delito de
cohecho o lavado de activos, se diferencia por el objeto del tipo que son los aportes y por la
finalidad del tipo que es en beneficio de una organización política o alianza electoral registrada
o en proceso de registro.
Además, este delito abarca un escenario totalmente diferente a los delitos de cohecho y
lavado de activos, el cual es el escenario de las campañas electorales o políticas, siendo un
delito específico que puede reprimir estas conductas, sin perjuicio de su posible aplicación en
concurrencia con otros tipos penales.
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debido a que ambos delitos tienen diferentes bienes jurídicos; además, por esta misma razón es
que no se puede aplicar un concurso aparente de leyes penales, aunque hayamos visto que tienen
cierta identidad respecto de las conductas que reprimen.
Séptima. El delito de financiamiento prohibido de organizaciones políticas es un delito
doloso. En su texto encontramos la frase “conociendo o debiendo conocer su origen”, donde el
origen se refiere a las cuatro fuentes de financiamiento prohibidas del artículo 359 – C del CP.
Asimismo, para la consumación del delito, el aporte legalmente prohibido debe destinarse a
beneficiar a una organización política o alianza electoral, registrada o en proceso de registro,
no interesando la intención del aportante.
Octava. Los sujetos activos del delito de financiamiento prohibido de organizaciones
políticas se presentan según la modalidad de financiación ilegal. El sujeto activo de la
modalidad activa puede ser cualquier persona y en la modalidad pasiva tendrá que ser cualquier
miembro del partido político. Se diferencia con el delito de lavado de activos solo en la cualidad
de la persona que solicita, recibe o acepta el aporte. Con el delito de cohecho sí existe una
diferencia notable ya que en este delito el autor es un funcionario o servidor público en ejercicio
de sus funciones.
Novena. Finalmente, sostenemos que el caso Cócteles puede subsumirse bajo el delito
de financiamiento prohibido de organizaciones políticas y – de ser el caso- bajo lavado de
activos, ambos delitos pueden coexistir como un concurso ideal de delitos y no se debería
aplicar un concurso aparente de leyes penales, donde uno desplaza al otro. Así, confirmamos la
hipótesis planteada que el caso Cócteles sí sería uno de los casos paradigmáticos por el cual se
incorporó el delito de financiamiento prohibido de organizaciones políticas en nuestro sistema
penal.
Abreviaturas y leyes citadas en concordancias
Const. Constitución Política del Perú
CP Código Penal
JNE Jurado Nacional de Elecciones
LOP Ley de Organizaciones Políticas (Ley 28094)
Ley 30997 Ley que incorpora el delito de financiamiento prohibido de organizaciones
políticas
Ley 31046 Ley de reforma política que establece modificaciones al financiamiento de las
organizaciones políticas
ONPE Oficina Nacional de Procesos Electorales
UIT Unidades impositivas tributarias
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