CARPETA Semiologia
CARPETA Semiologia
ESTRUCTURA DE LA HC:
1. Anamnesis
a. Datos personales
b. Motivo de consulta o internación
c. Enfermedad actual y sus antecedentes
d. Antecedentes personales
e. Fisiológicos
f. Patológicos
g. De medio
h. Hábitos
i. Antecedentes hereditarios y familiares
2. Examen físico
3. Resumen semiológico
4. Consideraciones diagnósticas
5. Evolución diaria
6. Epicrisis
2. EXAMEN FÍSICO: la medicina es una ciencia y un arte y, por ende, requiere una técnica para cumplir
sus propósitos. Durante la anamnesis, la técnica está representada por el orden y la profundidad de las
preguntas y la actitud general del médico, en el examen fisico se deben desarroLlar aún más la
observación y la experimentación, las dos características básicas de las ciencias biológicas, y esto se
consigue mediante el orden del examen y el empleo adecuado de las maniobras exploratorias
(semiotecnia) específicas.
En forma sucinta, se puede decir que primero se mira (inspección), luego se toca (palpación), se golpea
(percusión) y se escucha (auscultación), en ese orden. El examen se realiza de lo general a lo particular
y con criterio topográfico (cabeza, tórax, abdomen y extremidades) evaluando todos los aparatos y
sistemas. Los exámenes instrumentales como la termometría, la determinación de la tensión arterial,
la observación del fondo del ojo, etc., se realizan en la parte final de la sesión.
peso y altura: lo primero que se debe efectuar es la medida del peso y de la altura; es probable que
si no se realiza de entrada, se olvide. El dato del peso es fundamental para compararlo con las
mediciones siguientes durante la evolución.
Sistema tegumentario (piel y faneras): se observará toda la superficie de la piel para percibir
cambios de color, tumoraciones, cicatrices u otros elementos dermatológicos. Se observará
asimismo el trofismo; en los ancianos, es habitual la presencia de piel atrófica. La palpación se
emplea para determinar la temperatura cutánea y diferenciar entre una piel seca y una húmeda. Se
denominan faneras todas las manifestaciones pilosas: cabellos craneanos, cejas, pestañas, barba y
bigote, vello axilar, vello pubiano, vello corporal; las uñas de manos y pies y los pezones.
Sistema celular subcutáneo: está constituido por el tejido adiposo que se en-cuentra en todo el
espacio subdérmico. Su signo pato-lógico más conspicuo es el edema, que aparece en los miembros
inferiores en los pacientes ambulatorios y debe buscarse en la región sacra en los enfermos que
están en cama, ya que ocupa las zonas declives. Es característico de la insuficiencia cardíaca, la
insuficiencia renal y la hepática. Otros hallazgos son los nódulos, los tofos gotosos, los lipomas y los
quistes sebáceos.
Sistema linfático: los grupos ganglionares más accesibles son los submaxilares, los de la cadena
carotidea en el cuello, los de la nuca, los supraclaviculares, los axilares, los epitrocleares y los
inguinales. La patología que pueden presentar es tumoral o inflamatoria/infecciosa.
Sistema venoso superficial: se inspeccionará el trayecto de las venas superficiales y se prestará
especial atención a la búsqueda de dilataciones (várices), trombosis y signos de inflamación
(flebitis), así como también a la presencia de trayectos venosos anómalos (circulación colateral).
Sistema osteoarticulomuscular: en los huesos se deben observar modificaciones de la forma y
asimetrías, así como la sensibilidad a la presión. En las articulaciones deberá evaluarse su movilidad
activa y pasiva y la presencia de dolor y deformaciones. Los músculos pueden ser tomados en
conjunto y se estudian el tono, la fuerza, el trofismo y los movimientos activos y pasivos.
Aparato respiratorio: en la inspección se consignará:
⤷ Tipo respiratorio: puede ser de dos tipos: masculino o costoabdominal y femenino, o costal
superior. Puede ser modificado por patologías torácicas o abdominales.
⤷ Frecuencia respiratoria: es de aproximadamente 18 respiraciones por minuto (12 a 24);
taquipnea es el aumento de la frecuencia respiratoria y bradipnea su disminución.
⤷ Profundidad respiratoria: la respiración puede ser superficial (hipopnea) o profunda
(batipnea). Se indicará también el ritmo respiratorio y si se observan signos de dificultad
ventilatoria.
En la palpación se buscarán cambios de temperatura, nódulos y puntos dolorosos, y se explorará la
expansión de los vértices y bases pulmonares, la elasticidad del tórax y las vibraciones vocales.
En la percusión se evaluará la presencia de sonoridad, matidez o submatidez en las distintas
regiones. Se estudiará la excursión de las bases pulmonares y se repercutirá la columna.
En la auscultación se estudiarán los ruidos respiratorios normales en las distintas regiones
(murmullo vesicular, respiración brónquica y broncovesicular) y la aparición de ruidos agregados
(estertores, frotes, etc.).
Aparato circulatorio: en la inspección se observarán latidos localizados y generalizados. El choque
de la punta es habitualmente palpatorio y debe estar situado en el 5. Espacio intercostal por dentro
de la línea hemiclavicular. En la palpación se realizará la maniobra de Dressler y se buscarán
frémitos o frotes. La percusión del corazón carece de aplicación práctica, y en la auscultación se
escucharán los ruidos normales y patológicos, los silencios y los soplos.
Abdomen: en el examen del abdomen se investigarán el aparato digestivo y el genitourinario. En la
inspección se observarán la forma y simetría y la presencia de cicatrices, circulación colateral y
latidos.
3. RESUMEN SEMIOLOGICO: está constituido por los datos positivos de la anamnesis y del examen físico.
Cumple una doble finalidad; por un lado es una historia clínica abreviada de fácil y rápida lectura, y,
por el otro, sirve de base para las consideraciones diagnósticas.
5. EVOLUCIONES DIARIAS: la historia clínica no finaliza con el examen físico, ya que se debe observar la
evolución clínica del paciente con posterioridad a su internación. Se debe realizar en forma diaria y en
ella se deben consignar:
Datos mensurables: temperatura corporal, peso, diuresis, pulso, presión arterial, frecuencia
respiratoria, etcétera.
Cambios que ha sufrido el examen físico del enfermo. Resultado de los exámenes complementarios
y la fundamentación de otros no previstos en el planteo inicial.
Informes de las consultas realizadas a los especialistas. Informe del tratamiento instituido, sus
resultados, modificaciones y presentación de reacciones adversas.
Evolución general de la signosintomatología que motivó la internación del paciente o que aparece
durante esta.
- Dolor somático: agudo, punzante, comienzo y finalización rápida. Son precisos y localizadas.
Traumatismos, inflamación y temperatura extrema.
A nivel somático superficial y profundo, puede producirse dolor experimental clínico mediante
traumatismos (pinchazo, corte, golpe, pinzamiento, torsión de una articulación más allá del radio de
movilidad normal) que estimulan mecanorreceptores. La estimulación con temperaturas muy altas
(mayores de 55 ºC) o muy bajas (por debajo de 5 ºC) despierta dolor por activación de
termonociceptores.
El tercer tipo son los nociceptores polimodales, que responden a estímulos mecánicos, térmicos y
químicos. Recientemente se ha reconocido en diversos órganos un tipo de receptores que no responden
a estímulos mecánicos fisiológicos ni suprafisiológicos, pero sí a estímulos químicos: se trata de los
receptores silenciosos o dormidos, que tienen gran importancia para la comprensión del dolor de la
inflamación.
Un concepto nuevo es que los nociceptores, esencialmente con función aferente, poseen también
propiedades neuroefectoras. Al ser activados por sustancias liberadas en el foco de la lesión (salida de
potasio intracelular, activación de fosfolipasas, generación de bradicinina, prostaglandinas y
leucotrienos), además de transmitir la señal hacia el sistema nervioso central, actúan localmente
liberando mediadores almacenados en el terminal, y de este modo contribuyen a amplificar la señal.
- Dolor visceral: urente, vago y tardio. Imprecisos, mal localizados, mayormente referidos a la línea
media.
Los desencadenantes del dolor visceral, de gran importancia clínica, son más complejos y menos
conocidos. Muchos de los estímulos que desencadenan dolor en estructuras somáticas no lo hacen
cuando se los aplica a las vísceras o directamente no se los percibe
La distensión espontánea o experimental es el estímulo algogénico de las vísceras huecas que más se
ha estudiado. Este tipo de dolor se agrava periódicamente con las ondas de contracción propias de cada
órgano que aumentan la presión intraluminal; esta es la base del dolor cólico cuyas características
pueden investigarse mediante la anamnesis.
El segundo estímulo para el dolor visceral es la isquemia. La frecuencia y la significación de la isquemia
miocárdica han motivado una cantidad infinita (porque todavía continúa) de estudios fisiopatológicos
sobre este mecanismo del dolor, que con las adaptaciones de cada caso puede extenderse a otros
órganos como el músculo estriado y el intestino.
El último gran mecanismo es la inflamación, cuya observación clínica es frecuente. Diversos órganos
abdominales de los que normalmente no tenemos noción se tornan dolorosos al inflamarse
- Dolor neuropático: habitualmente, el dolor es la consecuencia de una lesión tisular. En el lugar donde
actuó la noxana se activan los nociceptores y se ponen en marcha los procesos que tienden a la
curación; en estas condiciones, en forma espontánea o por el tratamiento, el dolor va disminuyendo
hasta desaparecer.
Este Dolor reúne una serie de características que ayudan a su diagnóstico:
En algunos pacientes es permanente y en otros, intermitente, en episodios de variada intensidad y
duración. El dolor de base puede sufrir refuerzos paroxísticos como llamaradas, muy frecuentes en
las lesiones talamicas.
En algunos casos se puede establecerla causa desencadenante del dolor, que se percibe como
originado en la piel, los músculos los huesos. El dolor de la piel puede describirse como urente,
cortante, punzante o transfixiante.
La estructura nerviosa se activa en forma espontánea y no requiere la participación del estímulo
externo para originar la señal de dolor.
Cómo podía imaginarse por la falta lesión tisular, no responde a los analgésicos antiinflamatorios
no esteroides pero sí a algunos psicofármacos cuyo mecanismo de acción reside en modificaciones
de la liberación y de la recaptación de neurotransmisores y a técnicas de neuroestimulación que
activan sistemas antinociceptivos endógenos.
Tiene una topografía regional que no siempre respeta la distribución anatómica conocida como
propia de un nervio, plexo ni raíz.
- Dolor funcional o psicogénico: además de los dolores somáticos, viscerales y neuropáticos deben
considerarse los dolores psicogénicos, que se observan a menudo en la práctica clínica y que carecen
de sustrato estructural evidenciable. Por ejemplo, las cefaleas o los dolores abdominales esporádicos
que muchas personas sufren de vez en cuando no tienen una causa clara demostrable, porque su
trivialidad y fugacidad hacen innecesario cualquier intento de estudio etiológico
SEMIOLOGÍA DEL DOLOR: la revisión de los aspectos básicos del dolor servirá como punto de
partida y permitirá una mejor comprensión de su exploración clínica. El instrumento semiológico más
importante es, sin duda alguna, la anamnesis, que en algunos casos se puede complementar con
maniobras físicas percutorias o palpatorias que pueden evidenciar, exacerbar o mitigar un dolor para
precisar sus características.
Para sistematizar el interrogatorio de dolor conviene establecer en forma ordenada los siguientes aspectos
(recordando la regla mnemotécnica ALICIA):
1. Antigüedad
2. Localización
3. Irradiación o propagación
4. Carácter
5. Intensidad
6. Atenuación o agravación
DISNEA
Sensación consciente y desagradable de respiración anormal. Es un síntoma. Tiene la subjetividad de
percepción, que depende de la elaboración de dicha sensación a nivel de la corteza cerebral, resultante no
solo de la respuesta fisiológica sino de la connotación psicocultural de cada sujeto.
Es una sensación incomoda derivada de una “falta o sed de aire”. Es la sensación consciente de la necesidad
de respirar. Este es un síntoma que relata el paciente.
- Fisiopatología: se manifiesta cuando el trabajo respiratorio está incrementado. En determinados
puntos se genera un estímulo en diferentes receptores que se transmite de modo excesivo a los centros
respiratorios del bulbo y la protuberancia y, desde aquí, son enviados a la corteza cerebral. Estos
receptores son:
Receptores de estiramiento de la pequeña vía aérea, que se estimulan con la insuflación pulmonar.
Receptores a gases o partículas irritantes de las vías aéreas de grueso calibre.
Receptores J de intersticio sensibles a la distensión y congestión de los vasos pulmonares.
En la pared de la caja torácica existen también receptores capaces de detectar la fuerza generada por
los músculos respiratorios. Posiblemente, estos verdaderos sensores del trabajo respiratorio
contribuyan a generar la fuerza requerida para distender los pulmones o hay pérdida de la relación
normal entre las eferencias motoras y los cambios de la longitud muscular y el volumen pulmonar.
La teoría de la tensión-longitud sugiere que los husos musculares desempeñan un papel fundamental
como mediadores de la sensación de disnea.
- Clasificación de la disnea en grados:
GRADO I: aparece ante los grandes esfuerzos o esfuerzos mayores que los habituales (correr, subir
varios pisos de escalera).
GRADO II: disnea que surge frente a esfuerzos moderados o habituales (caminar, subir un piso de
escalera).
GRADO III: disnea que se presenta ante esfuerzos leves o menores que los habituales (higienizarse,
vestirse, comer).
GRADO IV: disnea en reposo.
- Causas de la disnea:
Aumento de los requerimientos ventilatorios: ejercicio intenso en atletas o moderado en
sedentarios. Anemia. Hipoxemia y/o hipercapnia. Acidosis. Embolia pulmonar.
Aumento del esfuerzo necesario para superar resistencias de la vía aérea: asma bronquial.
Enfermedad pulmonar obstructiva crónica. Fibrosis quística. Obstrucción por cuerpo extraño.
Aumento del esfuerzo necesario para distender el pulmón y la caja torácica: enfermedades
infiltrativas pulmonares. Dificultad respiratoria. Edema de pulmón. Cifoescoliosis. Derrame pleural.
Deterioro neuromuscular: poliomielitis. Lesiones medulares. Miastenia gravis. Síndrome de
Guillain-Barre.
Alteraciones psicológicas que modifican el umbral de percepción consciente: trastornos por
ansiedad. Hiperventilación y ataques de pánico
- Formas clínicas de presentación: de acuerdo con la velocidad de instauración de la disnea se la puede
dividir en aguda y crónica.
disnea aguda: se presenta con un tiempo de evolución que varía desde minutos a horas y es un
motivo de consulta habitual en los servicios de urgencias. Sus causas más frecuentes son:
Ansiedad/hiperventilación. Asma bronquial. Traumatismo torácico. Embolia pulmonar.
Neumotórax. Edema agudo de pulmón cardiogénico y asma cardíaca.
disnea crónica: se presenta con un tiempo de evolución de semanas a meses y, en general, es un
motivo de consulta programada en los consultorios médicos. Las causas son: enfermedad pulmonar
obstructiva crónica (EPOC). Insuficiencia cardíaca crónica. Enfermedad intersticial pulmonar.
Obesidad. Enfermedades neuromusculares. Anemia. Ansiedad.
- Anamnesis del paciente con disnea: se deberá interrogar al paciente para tratar de establecer si se trata
de una disnea aguda (pocas horas o días) o crónica (semanas, meses o años). Se averiguó además la
clase funcional y se progresión, es decir, aparece ante esfuerzos cada vez menores y la presencia de
síntomas asociados. Pueden preguntarse:
Cuánto hace que se manifieste la sensación de dificultad respiratoria.
El comienzo de la sensación de falta de aire si fue gradual o súbito.
Qué situaciones o esfuerzos se vinculan con la dificultad respiratoria.
Qué otras molestias o síntomas acompañan al cuadro.
- Tipos de Disnea:
disnea de esfuerzo: la disnea originada por una afección cardiaca puede manifestarse solo cuando
aumentan las demandas metabólicas y, en consecuencia, el trabajo del corazón por el esfuerzo
muscular o la tensión emocional.
disnea de reposo: está presente aun durante el reposo físico y mental. Esta puede ser permanente
“disnea continua” o aparecer de manera brusca y episódica “disnea paroxística”.
CIANOSIS
Es la coloración azulada de la piel y las mucosas. Se trata de un signo cardinal en la definición de los
trastornos de la oxigenación tisular.
- Fisiopatología: se desarrolla cuando la concentración absoluta de hemoglobina (Hb) reducida es de 5
g/dL o mayor en la sangre capilar lo cual indica un defecto en el transporte de O2.
- Semiología: la cianosis crónica está acompañada por signos específicos, entre los cuales se encuentra
la poliglobulia, consecuencia de la hipoxia crónica y factor contribuyente a la aparición de cianosis. Otro
signo es la acropaquia o dedos en palillo de tambor. Los mecanismos de la acropaquia o no están
establecidos, pero probablemente dependen de la liberación de factores de crecimiento que puede
estimular la proliferación celular y el crecimiento tisular. Los pacientes con cianosis suelen tener
trastornos de la coagulación por disminución de las plaquetas y factores de la coagulación. La
posibilidad de presentar embolias cerebrales es mayor en los casos de defectos septales congénitos.
- Clasificación de la Cianosis
cianosis central: es universal y puede observarse mejor en los labios, regiones malares, lengua y
mucosa bucal, sobre todo sublingual.
cianosis periférica: abarca predominantemente planta de los pies y palma de las manos, piel de las
regiones rotulianas y de los tobillos, no afecta las mucosas.
cianosis mixtas: mezcla de insaturación arterial y venosa. Son originalmente centrales y vinculadas
con la existencia de fallas cardiacas o pulmonares de derecha a izquierda que provocan la entrada
de sangre venosa al sector arterial, pero pueden asociarse con insuficiencia cardiaca,
cianosis diferencial: compromete los mm ii pero no los superiores ni la cara. Desarrollo de
hipertensión pulmonar grave, que hace que la sangre insaturada sea derivada por la aorta
descendente.
- Anamnesis:
Búsqueda de antecedentes de enfermedades broncopulmonares (que orientan hacia cianosis
central) y cardíacas (cianosis periférica o mixta).
Antecedentes de ingesta de nitrato (metahemoglobinemia)
Síntomas contaminantes, tiempo de evolución de la cianosis y su relación con el esfuerzo.
- Examen Físico:
En la cianosis central estará orientado hacia el aparato respiratorio en la búsqueda de alteraciones
productoras de hipoxemia.
En la cianosis periférica generalizada, el examen se orientará hacia el aparato cardiovascular y
buscará signos de shock, insuficiencia cardiaca o taponamiento.
En la cianosis periférica localizada que compromete un miembro, habrá que buscar signos de
trombosis venosa profunda o de obstrucción arterial.
EDEMA
Acumulación excesiva de fluido (líquido, agua y sal) en las células, tejidos o cavidades serosas del cuerpo.
El edema clínico se puede percibir y diagnosticar mediante el examen físico de la superficie corporal
cutánea a través de la tumefacción o hinchazón de la dermis y el TCS que denota, en principio, un aumento
del contenido del espacio intersticial.
- Tipos de edemas:
Localizados: obedecen a la existencia de factores que operan sobre regiones u órganos perturbando
alguna de las fuerzas que componen la ley de Starling, que regula el intercambio de líquidos entre
los espacios vascular e intersticial a través de la membrana capilar.
Generalizados: a la perturbación inicial de las fuerzas se suma una acumulación excesiva de agua
en el espacio extravascular (intersticial), que se asocia de modo invariable con un trastorno en la
retención renal de sodio y agua. La magnitud del edema se puede medir por el grado de depresión
que pueda provocarse y el tiempo de recuperación de la forma.
- Clasificación del edema en grados según su magnitud
Grado 1: leve depresión sin distorsión visible del contorno y desaparición casi instantánea. Grado
2: depresión de hasta 4 mm y desaparición en 15 segundos.
Grado 3: depresión de hasta 6 mm y recuperación de la forma en 1 minuto.
Grado 4: depresión profunda hasta de 1 cm con persistencia de 2 a 5 minutos.
- Semiología: se debe buscar el edema en los sitios donde es posible detectarlo en forma primaria.
Cuando el paciente deambula, normalmente se lo buscará en pies y en las piernas y sobre todo en las
zonas de los maléolos. En estos sitios, en los que existe un plano rígido óseo cercano, la impronta del
dedo índice del operador aplicado con cierta presión sobre la superficie cutánea durante unos
segundos, permitirá reconocer, al retirarlo, la existencia de una depresión (signo de la fóvea o de godet)
que persistirá durante algún tiempo y que indica la existencia de edema. Las zonas en declive son las
primeras que registran la acumulación líquida. La magnitud del edema se puede medir por el grado de
depresión que pueda provocarse y el tiempo de recuperación de la forma. El examen propiamente
dicho comprende, además de la búsqueda del signo de godet o fóvea, el estudio de sus características
semiológicas intrínsecas. Estas son:
Distribución corporal (simetría o asimetría y localización inicial).
Visualización del color de la piel (rojo, blanco, azul).
Registro de su temperatura (normal como el resto de la superficie cutánea, caliente, frío).
Aspecto de la piel (fina y lustrosa en los agudos y con fibrosis y pigmentación en los crónicos).
Coexistencia de dolor (frecuente en los inflamatorios).
Consistencia (duro en los casos muy crónicos).
Hallazgo de patología cutánea en la misma zona (pigmentación, ulcera y otras lesiones tróficas).
Ritmo de su aparición y de su magnitud (matinal, por la noche, periódico).
Vinculación con los movimientos o la posición (permanencia en cama, estación prolongada de pie).
Asociación de su aparición con algún evento externo (medicación, alimentación, picaduras).
Concomitancia de su existencia con síntomas o signos de enfermedad o situaciones fisiológicas
(menstruación).
- anasarca: la presencia de edemas muy importantes y generalizados.
- mixedema: aparece en el hipotiroidismo se debe a la acumulación de mucopolisacáridos hidrófilos de
la piel. No presenta signo de la fóvea ya que el material mucoide que infiltra e indura la piel no permite
su fácil desplazamiento ante la presión.
- linfedema: los vasos linfáticos no drenan el exceso de proteínas que pasan normalmente al intersticio.
Su carácter crónico y su alto contenido proteico que favorece la proliferación fibroblástica, lo tornan
duro y elástico y no deja fóvea ante la presión digital. El lipedema es el que aparece sobre una
lipodistrofia cuando el paciente permanece mucho de pie o sentado. Puede dejar signo de godet mínimo
ICTERICIA
Coloración amarillenta de la piel y de las mucosas por aumento de la concentración de la bilirrubina
sanguínea como resultado de trastornos hepáticos. Se reconoce mejor en la esclerótica y en el paladar
blando por la especial afinidad de la bilirrubina por la elastina. Se exterioriza cuando la concentración de
bilirrubina supera los 2 mg/dL.
- Diagnóstico diferencial de la coloración amarilla de la piel
Ictericia: hiperbilirrubinemia (mayor de 2 mg/dL).
Seudoictericias: Hipercarotinemias (mayor de 300 mg/dL). Fármacos. Insuficiencia renal crónica.
Neoplasias avanzadas.
- Anamnesis:
Edad y sexo: de acuerdo a la edad se puede establecer la causa que ocasiona la ictericia.
Hábitos y tóxicos: evaluar hábitos sexuales, drogadicción y alcoholismo, ya que indican mayor
exposición a algunos virus.
Exposición y contactos: precisar riesgos laborales, tratamientos oncológicos y transfusiones,
antecedentes de contacto con pacientes ictéricos, historia de viajes recientes y exposición a tóxicos
ambientales.
Ingesta de medicamentos hepatotóxicos: gran cantidad de fármacos causan ictericia.
Forma de comienzo: si fue brusco o lento, ya que da indicio de la causa que provoca la ictericia. }
Presencia de fiebre y escalofríos: precede o acompaña a la ictericia en la hepatitis viral, hepatitis
tóxica, litiasis y sepsis.
Dolor abdominal: da indicio de la razón por la que aparece la ictericia.
Prurito: síntoma que puede ser universal o predominar en las palmas y en las plantas.
Deterioro del estado general
Otros antecedentes: características de la orina y la materia fecal, intolerancia de la ingesta de grasas,
la existencia de cirugía previa en las vías biliares o de enfermedad inflamatoria intestinal.
- Examen físico
Estado general.
Grado de ictericia
Color amarillo pálido (ictericia flavínica) indica la coexistencia de anemia e ictericia leve, se
observa en ictericias hemolíticas. Enfermos más pálidos que ictéricos.
Color amarillo rojizo (ictericia rubínica) caracteriza lesiones hepatocelulares.
Tinte verde aceituna (ictericia verdínica) se observa en pacientes con colestasis.
Color amarillo pardusco (ictericia melánica) se observa en las colestasis crónicas, donde las
concentraciones elevadas de bilirrubina, el prurito y las lesiones de rascado estimulan la
formación de melanina.
Piel: se buscan signos de rascado en los casos de colestasis, arañas vasculares, rinofima (afección
nasal), eritema palmar, distribución feminoide del vello pubiano en el varón, circulación lateral en
el abdomen, palidez, pérdida de sangre en la materia fecal, hiperpigmentación y xantelasmas en
párpados.
Sistema linfoganglionar: se observa la presencia de adenomegalias generalizadas o un ganglio
supraclavicular izquierdo para determinar la causa de la ictericia.
Palpación hepática: la hepatomegalia, blanda y dolorosa, da indicios de algunas patologías. Al
comienzo de la cirrosis se siente el borde firme y filoso.
Palpación de la vesícula: si se logra palpar es una manifestación de obstrucción mecánica de la vía
biliar por debajo del conducto cístico.
Palpación del bazo: la esplenomegalia sugiere que la ictericia es hepatocelular o hemolítica, si es
masiva se deberá pensar en hemopatía maligna.
Otros hallazgos: la coexistencia de ascitis e ictericia, las manifestaciones neurológicas, el sangrado
cutaneomucoso manifiesta una enfermedad hepatocelular. La presencia de exudado peritoneal con
ictericia sugiere etiología tuberculosa o carcinomatosa
ASTENIA
Cansancio anormal. Pueden identificarse en ella 3 componentes que participan en grado variable según el
caso:
⤷ Lasitud: desfallecimiento, falta de vigor y necesidad de descanso ante tareas que previamente no la
producían.
⤷ Debilidad generalizada: sensación anticipada de dificultad para iniciar y mantener una actividad.
⤷ Fatiga mental: caracterizada por alteración de la concentración, pérdida de memoria y labilidad
emocional precoces.
Enfoque Diagnóstico
1. Mediante la anamnesis, el estado físico y los exámenes complementarios de orientación, se debe
intentar precisar el contexto clínico en el que aparece la astenia y establecer si es más probable que
se deba a una causa orgánica o funcional.
2. Sea la astenia orgánica o funcional, es de buena práctica para evaluar su evolución clínica y la
respuesta al tratamiento, efectuar una medición de su intensidad que como ocurre con otros
fenómenos subjetivos, es difícil de cuantificar.
3. Si se ha podido establecer una presunción diagnóstica razonable, se la debe verificar con
procedimientos clínicos adecuados.
4. Se ubica el diagnóstico en su categoría etiológica, sobre la que se basará el tratamiento. 5. Si no hay
diagnóstico presuntivo definido, se debe buscar causas probables.
5. Una vez descartadas estas entidades, puede continuarse el estudio del paciente utilizando el tiempo
como recurso diagnóstico.
6. El paciente debe ser reevaluado en forma periódica.
7. Si el cuadro de astenia se mantiene por más de 6 meses sin que aparezcan elementos definitorios
para el diagnóstico de una determinada afección y el paciente cumple con los criterios, se lo clasifica
como portador de síndrome de fatiga crónica.
8. En caso de que persista sin cumplir criterios, quedará encasillado en el diagnóstico de astenia
crónica idiopática
CANSANCIO
Disminución de fuerzas y resistencia física o mental
FATIGA
Disminución de la capacidad funcional de un nervio, órgano, etc
Examen físico: debe ser meticuloso y exhaustivo, poniendo énfasis, además de las mediciones
antropométricas, en el examen de la piel y las faneras; la palpación de la tiroides y el rastreo de
manifestaciones clínicas relacionadas con el hipotiroidismo, adenopatías y hepatoesplenomegalia,
palpación abdominal, etc
Unidad n° 3 Semiología General
INSPECCIÓN
Se inicia desde el primer contacto entre el paciente y el médico, continua durante toda la anamnesis y se
completa cuando se examina al paciente sin sus ropas. Existen dos tipos:
- inspección general: permite apreciar, entre otras cosas, la constitución, el estado de nutrición, el color
y estado de la piel, la distribución pilosa, la actitud y la marcha.
- inspección segmentaria: de la cabeza, las fauces, el cuello, el tronco y las extremidades permite detectar
asimetrías, deformidades , latidos y lesiones específicas.
PALPACIÓN
Es la apreciación manual de la sensibilidad, la temperatura, la forma, el tamaño, la consistencia, la situación
y los movimientos de la región explorada. Se realiza sobre lo tegumentos o atreves de ellos (palpación) o
introduciendo uno o mas dedos por los orificios naturales (tacto) como por ejemplo el tacto rectal o
vaginal.
La palpación puede ser monomanual o bimanual, con las manos separadas, sobrepuestas o yuxtapuestas
en diferentes ángulos. Puede ser superficial, con la mano de plano, como la mano de escultor sobre el
abdomen, o profunda con los dedos en flexión mas insinuados para lograr una mayor profundidad.
La palpación permite detectar: sensibilidad. Temperatura. Forma, tamaño, consistencia y situación
Movimientos: los más importantes son las vibraciones, latidos y respiratorios.
PERCUSIÓN
Esta técnica pone en vibraciones cuerpos elásticos que emiten ondas sonoras, las cuales se propagan a
través del aire, llegan al oído y producen en él sensación de sonido. Permite así apreciar las características
de los sonidos generados al golpear determinadas zonas de la superficie corporal, en particular el tórax y
el abdomen.
El tono percutorio refleja fundamentalmente la libertad de la pared corporal para vibrar y esta depende
de los órganos en contacto con ella, de los músculos y huesos subyacentes y de otras presiones externas.
Se utiliza la técnica digito – digital, en la cuela un dedo percutor (dedo medio / índice de la mano derecha)
golpea sobre un dedo pleximetro (dedo medio / índice de la mano izquierda) apoyado sobre la superficie
para explorar.
Se reconocen tres sonidos fundamentales:
- Sonoridad: intensidad fuerte, tono bajo y duración prolongada. Se lo obtiene percutiendo sobre el
pulmón aireado.
- Matidez: escasa intensidad, tono alto y duración breve. Aparece cuando se percute sobre un pulmón
privado totalmente de aire y/o cuando entre este y la superficie del tórax se interpone líquido.
- Timpanismo: es musical con intensidad superior a los otros dos, duración máxima y tonalidad
intermedia entre el mate y el sonoro. Normalmente se lo percibe percutiendo sobre órganos de
contenido solo aéreo y en el tórax sobre el espacio de Traube.
Sumado a estos tres sonidos fundamentales pueden describirse el de submatidez e hipersonoridad.
AUSCULTACIÓN
Es la apreciación con el sentido del oído los fenómenos acústicos originados en el organismo, y pueden ser:
- auscultación cardiovascular: por la actividad del corazón y la circulación de la sangre.
- auscultación pulmonar: por la entrada y salida del aire en el aparato respiratorio.
- auscultación abdominal: por el tránsito en el tubo digestivo.
El examen auscultatorio se realiza con el estetoscopio y debe efectuarse en un ambiente adecuado,
silencioso, que permita al examinador concentrar su atención y no sufrir interferencias acústicas o de otra
índole.
La valoración global de la conciencia se realiza de manera práctica mediante la escala de Glasgow que
explora y cuantifica las respuestas motoras, verbal y de apertura palpebral otorgando un puntaje dado a
la mejor respuesta obtenida en cada ítem. Esta escala, de fácil realización, permite no solo definir la
situación inicial del paciente sino también su evolución en el tiempo. La obtención de una respuesta de 15
puntos implica estado de lucidez; la obtención de 3 puntos, coma profundo.
ACTITUD O POSTURA
La actitud o postura está dada por la relación armónica que mantienen los distintos segmentos del cuerpo
DECÚBITO:
El decúbito (del latín decumbere, yacer) es la postura o actitud que adopta el enfermo acostado. Permite
conclusiones de gran valor diagnóstico, algunas patognomónicas. Una de las características de la salud es
la posibilidad de adoptar y mantener una actitud de pie erguida, caminar o correr, sentarse, agacharse,
arrodillarse o acostarse, con total libertad de movimientos. Sin embargo, diferentes situaciones patológicas
son capaces de modificar algunas de esas actitudes.
Al inspeccionar al paciente en decúbito se debe constatar en primer lugar si este es activo o pasivo. Es
activo cuando puede adoptarlo y modificarlo voluntariamente. Es pasivo en la situación contraria (p. ej.,
pérdida de la conciencia, caquexia, parálisis diversas, fracturas inmovilizadas). Es decir, implica la
inmovilidad del paciente. El decúbito activo puede ser, a su vez, indiferente, preferencial u obligado. Es
indiferente cuando se lo puede variar a voluntad sin impedimentos. Es preferencial si al adoptarlo el
enfermo se siente mejor y disminuyen o desaparecen sus molestias (dolor, disnea, palpitaciones), y
obligado cuando la patología que padece imposibilita otras posiciones (afecciones articulares, parálisis,
contracturas, dolores).
En cualquiera de estas variedades, el paciente puede colocarse en decúbito dorsal, ventral o lateral. El
decúbito dorsal o supino se adopta de manera preferente u obligatoria en estados de astenia, adinamia,
consunción, deshidratación, coma, parálisis, distensión abdominal (ascitis, íleo, tumores) o peritonitis, es
decir, en afecciones generalmente graves. El decúbito ventral prono o se observa en muchas enfermedades
dolorosas del abdomen, cólicos intestinales y hepáticos, úlcera gastroduodenal (en especial la forma
penetrante en el páncreas), pancreatitis y tumores del páncreas y pericarditis. La adopción del decúbito
lateral tiene gran significación diagnóstica en algunas enfermedades. El paciente cardíaco con
cardiomegalia importante se acuesta sobre el lado derecho para atenuar la sensación desagradable de los
latidos contra la cama y la disnea. En la pleuresía, en sus primeras etapas, el paciente se acuesta sobre el
lado sano para atenuar la fricción de las pleuras inflamadas, lo que disminuye el dolor. Cuando se instala
el derrame, lo hace sobre el lado enfermo para aumentar la amplitud respiratoria del hemitórax sano y
atenuar la disnea.
HÁBITO
El hábito o tipo constitucional es el aspecto global que proporciona la inspección directa del ser humano,
basado sobre la medida o proporción relativa de sus segmentos corporales. Ha sido objeto de
innumerables y detallados estudios en la literatura médica, hasta el extremo de motivar el diseño de un
instrumental ad hoc de diferentes formas y tamaños.
Existen tres tipos de habitos:
1. hábito brevilíneo / macroesplácnico / pícnico: tiende a la baja estatura. Se caracteriza por la cabeza
corta (braquicefalia), el cuello corto y grueso, el tórax redondeado, las costillas horizontalizadas, el
ángulo epigástrico obtuso, el corazón horizontalizado (radiográficamente, puede simular
cardiomegalia), el abdomen voluminoso, la distancia xifoumbilical aumentada y los miembros cortos.
Suelen ser musculosos, con tendencia a la obesidad.
2. hábito longilíneo / microesplácnico / asténico: es el contrapuesto al brevilíneo. Tiende a la alta estatura,
la cabeza alargada (dolicocefalia), el cuello largo y delgado, el tórax alargado y aplanado en sentido
anteroposterior, las costillas verticalizadas, el ángulo epigástrico agudo, el diafragma descendido con
el corazón alargado (en gota), el abdomen plano y las extremidades largas. La columna alargada tiende
a la cifosis y la escoliosis. Estas personas suelen ser poco musculosas y delgadas.
3. hábito mediolíneo / normoesplácnico: es el término medio entre los anteriores. Tienden a una estatura
mediana. Son proporcionados y armónicos. Estarían representados por el Apolo del Belvedere en el
hombre y la Venus de Milo en la mujer. El tórax se parece a un cono truncado invertido, el ángulo
epigastrico es de 90°. El aspecto general es fuerte y atlético.
FACIES
Una expresión facial atenta, con un tinte acorde a las variantes étnicas y de transparencia de la piel, y
simétrica, es considerada. De la alteración de normal o compuesta la anatomía y la morfología, de la
coloración, y de la expresión, surgen una serie de indicios que pueden orientar sobre patologías
subyacentes. Son ejemplos:
- Facies anémica: palidez cutaneomucosa más notable en labios, nariz y mejillas
- Facies en alas de mariposa: eritema malar que respeta los surcos nasogenianos, frecuentemente
acompañada de alopecia, característica del lupus eritematoso sistémico (LES)
- Facies en heliotropo: coloración azul-violácea de los párpados (se observa en la dermatomiositis).
- Facies cianótica: coloración azulada de mejillas, labios, lóbulos de la orejas y punta de la nariz por
aumento de la concentración de hemoglobina reducida en sangre capilar, mayor de 5 g/dL
(insuficiencia cardíaca, cardiopatías congénitas, hipoxemia en general). Mención especial merece la
facies mitral: palidez general, cianosis peribucal y eritrosis malar (estenosis mitral)
- Facies ictérica: coloración amarillenta que tiñe las escleróticas y el paladar duro en su etapa inicial y
que luego impregna todos los tegumentos, con tintes más o menos intensos según la concentración de
bilirrubina
- Facies hipotiroidea: cara abotagada, de tinte pálido amarillento, párpados edematizados (por
infiltración. Facies hipotiroidea del celular). Comparte similitud con la facies megaloblástica y la facies
renal (marcado edema matinal bilateral de párpados).
- Facies hipertiroidea: mirada brillante y vivaz; retracción de los párpados (aumento de la hendidura
palpebral) que permite ver un segmento de esclerótica alrededor del iris; protrusión del globo ocular
(proptosis) e inyección conjuntival.
- Facies cushingoidea: cara redonda “en luna llena”, con hirsutismo (distribución anómala de pelo facial)
y acompañada de giba dorsal
- Facies acromegálica: protrusión de arcos superciliares y de maxilar inferior por crecimiento óseo
(tumores de hipófisis)
- Facies parkinsoniana: inexpresiva, con pérdida de mímica (“facies de jugador de póquer”), piel
seborreica y lustrosa.
- Facies miasténica: “expresión somnolienta”, con párpados superiores descendidos (ptosis palpebral)
que se acentúa con el correr del día; cabeza inclinada hacia atrás para poder ver mejor (miastenia
grave)
- Facies caquéctica: adelgazada, estructuras óseas prominentes por fusión de masas musculares y
pérdida de depósitos de grasa; fosas temporales excavadas, arcadas zigomáticas prominentes, globos
oculares hundidos. Se observa en las enfermedades terminales
- Facies depresiva: acentuación de pliegues gestuales frontales, simulando la letra griega “omega”,
expresión poco vivaz, apatía
- Facies edematosa: el edema de la cara se hace muy prominente en los párpados debido a la laxitud de
su tejido celular subcutáneo. Es muy característica de la glomerulonefritis difusa aguda y del síndrome
nefrótico
- Facies mogólica: la cara se redondea, con epicanto en el ángulo interno de los ojos, orejas pequeñas,
nariz en silla de montar, macroglosia relativa
Los enfermos portadores de una patología oncológica terminal suelen presentar el llamado síndrome de
impregnación constituido por astenia, anorexia y pérdida de peso. En la impresión general se observa
disminución del tejido celular subcutáneo y de las masas musculares, con resaltos óseos muy marcados
(arcos costales, espinas ilíacas anterosuperiores, espinas del omóplato), fosas temporales excavadas y
mejillas hundidas
ESTADO DE HIDRATACIÓN
Las alteraciones del estado de hidratación generalmente traducen perturbaciones significativas del medio
interno y del equilibrio hidroelectrolítico. Es por eso que la detección de las dos situaciones fundamentales
sobrehidratación y deshidratación, debe remitir tempranamente a su estudio.
SOBREHIDRATACION
Su signo fundamental es la presencia de edema, definido como el aumento del líquido extracelular a nivel
del intersticio. El movimiento de fluidos y solutos entre el espacio vascular y el extravascular está regulado
básicamente por la presión hidrostática y la presión oncótica. La complejidad de este intercambio explica
los diversos mecanismos fisiopatológicos que se traducen en edema. Para que el edema se haga aparente,
se necesita un aumento de 2 a 4 litros del agua corporal; por lo tanto, en esta etapa el signo más sensible
es el incremento del peso, que debe evaluarse a diario. Así, antes de que el edema se haga manifiesto, se
deberá prestar atención a la ganancia de peso previa (edema oculto) y a la impronta que dejan en el cuerpo
la ropa de cama y la vestimenta.
Cuando el edema es manifiesto se lo puede poner en evidencia mediante una técnica sencilla que es la
búsqueda del signo de la fóvea o del godet. Se realiza mediante la presión digital sobre un plano óseo del
paciente (cara anterior de la tibia, maléolos, plano de los interóseos en el dorso del pie). La valoración se
establece en grados (1 a 4) según la depresión (fóvea) dejada por la presión digital
DESHIDRATACIÓN
Es el déficit de agua corporal que frecuentemente se acompaña de déficit de sodio; en este caso recibe la
denominación depleción de volumen. Las causas más frecuentes de deshidratación son:
- Falta de aporte o de ingesta.
- Uso excesivo de diuréticos.
- Diarrea intensa.
- Vómitos.
- Sudoración excesiva.
- Poliuria (diabetes, insuficiencia renal).
- Grandes quemados (lesión capilar)
Su signo fundamental es la disminución de la turgencia de la piel que se investiga mediante la búsqueda
del signo del pliegue. Para ponerlo de manifiesto, se toma un pliegue de piel del paciente, entre los dedos
del examinador, en la región anterior del tórax. En caso de ser positivo, al soltarlo el pliegue permanece
durante un tiempo en lugar de desaparecer rápidamente
PARTE 3 ⇾ PIEL
DEFINICION: La piel es el mayor órgano del cuerpo, y es responsable de numerosas funciones
fisiológicas e inmunológicas. Su peso es de 3 a 4 kg (6-7% del peso corporal) y mide 2 m2. En
comparación, el músculo representa el 40% del peso corporal; la grasa, el 15-25% y el esqueleto, el
14%.
Es la barrera para las sustancias exógenas, las lesiones físicas, químicas y patógenas, retiene agua y
proteínas endógenas, regula la temperatura corporal y es el órgano sensorial donde se localizan 4 de
los 5 sentidos. Es uno de los componentes principales del sistema inmunitario y tiene gran importancia
estética y psicosocial.
La semiología de la piel comprende su estudio en totalidad; no debe olvidarse el cuero cabelludo, los
pliegues interdigitales, los submamarios, los retroauriculares, los interglúteos, el conducto auditivo
externo, las uñas, la boca, el glande y la vulva y la porción externa del ano.
ANAMNESIS
Cuando un médico está frente a un paciente, lo primero a que presta atención es al estado de su superficie
cutánea y de las mucosas. A partir de la piel, las faneras y las mucosas empezará el examen físico del
paciente y se originará alguna clave de diagnóstico de enfermedades internas o, en su defecto, de una
afección estrictamente dermatológica. En la clínica médica, la historia clínica completa es una parte
esencial de la evaluación inicial de cualquier paciente. La técnica para obtener una historia clínica
dermatológica es la misma que se hace para una historia convencional. Sin embargo, conviene remarcar
algunos aspectos más específicos:
- Preguntas específicas acerca de la erupción cutánea: ¿cuándo comenzó?, ¿es continua o intermitente?
- ¿Las lesiones son similares a las del comienzo o se han modificado?
- ¿Cuáles son los síntomas cutáneos predominantes?, ¿hay prurito o ardor o dolor?
- ¿Está acompañada por síntomas sistémicos (fiebre, astenia)?
- Es importante el interrogatorio dirigido a la historia farmacológica. Se debe preguntar por
medicamentos recetados, los de venta libre (laxantes, analgésicos) y medicaciones tópicas (para la piel
o gotas oculares). Además, sobre antecedentes de alergias previas a medicamentos
- La historia familiar puede ayudar en el diagnóstico de enfermedades hereditarias (neurofibromatosis).
- La historia de exposición laboral y a productos químicos en ocasiones es la clave del diagnóstico.
- Los viajes recientes pueden ayudar a diagnosticar una enfermedad infecciosa inusual (se deben tener
en cuenta áreas endémicas específicas).
- La historia sexual puede ser importante: ¿es homosexual, bisexual o promiscuo?
EXAMEN FÍSICO
El examen del paciente desnudo se facilita con una buena iluminación, variable en intensidad y ángulo,
con luz natural o eléctrica “de día” y una temperatura agradable (+/-20 °C). En los pacientes pudorosos se
puede lograr el examen cutáneo total haciéndolos desvestir por partes, comenzando por el dorso, luego la
parte anterior y después los miembros. La inspección debe hacerse a distancia y en la cercanía de las
lesiones
Las lesiones deben ser examinadas a ojo desnudo y con el auxilio de una lupa con una magnificación
aproximada de 2,7. Es preciso palparlas y frotarlas. El examen del paciente acostado y de pie permite
acentuar algunas dermatosis con componente vascular.
- La inspección comprende evaluar:
⤷ la topografía de las lesiones (simetría, zonas expuestas a la luz solar);
⤷ la distribución(localizada-generalizada,agrupada-lineal,confluente o herpetiforme)
⤷ las formas (redondeada, oval, anular, circinada, policíclica, sésil, pediculada o umbilicada);
⤷ el tamaño, bordes, contornos, límites, superficie, color y aspecto (polimorfo, monomorfo o
seudopolimorfo)
- La palpación proporciona una información muy útil acerca de la profundidad de las lesiones, su textura,
extensión y fijación hacia estructuras subyacentes como el hueso, o si están libres en el tejido celular
subcutáneo.
LESIONES ELEMENTALES
Son la clave para el diagnóstico correcto de una enfermedad cutánea. Comprenden una serie de lesiones
que por su presentación se pueden clasificar en
1. Primarias: cuando aparecen sobre piel sana.
2. Secundarias: cuando asientan sobre piel previamente lesionada.
3. Combinadas: cuando en una misma enfermedad se asocian las dos anteriores.
TÉCNICAS COMPLEMENTARIAS
Se describen a continuación las principales técnicas complementarias para el diagnóstico y sus
indicaciones.
- Diascopia: para diferenciar una lesión purpúrica de una lesión vascular activa, la compresión firme con
un portaobjeto o con el dedo provocará un blanqueamiento en la segunda.
- Raspado metódico: en las lesiones eritematoescamosas, al curetear en forma suave y lenta se
desprenden las distintas capas que facilitan su diagnóstico diferencial.
- Fricción de la piel: se puede evaluar el dermografismo (formación de roncha) o el despegamiento
ampollar (signo de Nikolski).
- Punción: se realiza con una aguja estéril y sirve para diferenciar lesiones sólidas de otras ampollares.
- Pruebas de sensibilidad: se usan en especial para evaluar la lepra.
- CICLO Y CRECIMIENTO PILOSO: la actividad de cada pelo es individual, cíclicamente programada y pasa
por tres fases sucesivas:
1. anágena o de crecimiento
2. atágena o de involución
3. telógena o de reposo.
El cabello crece 0,33 mm por día (1 cm por mes). La caída fisiológica del pelo oscila entre 40 y 60 pelos
diarios.
El 85% de los pelos del cuero cabelludo se encuentra en fase anágena, el 1% en catágena y el 14% en
telógena. Este porcentaje no es igual para distintas áreas anatómicas (por ejemplo, en las piernas, hay un
50% en anagéna y 50% en telógena). Tanto la velocidad de crecimiento como el porcentaje de pelos en
anagéna varía de acuerdo con el sitio anatómico.
SIGNOS DE INFLAMACIÓN
- celulitis: inflamación del tejido celular subcutáneo debido a procesos infecciosos. Su extensión y
magnitud dependen fundamentalmente de la etiología. Existen formas localizadas y autolimitadas,
como en el caso de una herida en la piel o la picadura de un insecto y otras de mayor magnitud y
gravedad, como la erisipela y la celulitis por clostridios.
- flemón: es una celulitis localizada, de instalación rápida y que tiende a la supuración.
- absceso: es cuando a los signos de inflamación (calor, tumor, rubor y dolor) se agrega fluctuación (por
colección líquida).
NÓDULOS
La lesión elemental que se forma en la hipodermis es el nódulo. Se define como una lesión sólida,
sobreelevada o no, de tamaño mayor de 0,5 a 1 cm, que puede o no resolverse espontáneamente, y que
puede o no dejar cicatriz, atrofia o discromía. El eritema nudoso y la vasculitis nodular son los más
frecuentes. El proceso histopatológico del primero se centra en los tabiques, mientras que el segundo es
lobular.
El eritema nudoso se manifiesta clínicamente como nódulos múltiples, eritematosos, calientes y dolorosos
en la cara anterior de las piernas, de forma simétrica. La evolución remeda la resolución de los hematomas
(dermatitis contusiforme). Si el nódulo se reblandece y úlcera, evacuando su contenido al exterior, se llama
goma; siempre repara con cicatriz. Son ejemplos las gomas sifilíticas y los de las micosis profundas. Otros
tipos de nódulos de frecuente observación, pero sin componente inflamatorio, son los nódulos
reumatoideos y los tofos gotosos.
ENFISEMA SUBCUTÁNEO
Es la presencia de un gas (habitualmente aire) en el TCS. La palpación revela la sensación de crepitación
o de un burbujeo. El origen puede ser una herida traumática a través de la piel, con entrada de aire, la
ruptura de una bulla pleural (neumotórax) o la producción de gas por bacterias (gangrena gaseosa). Según
el contenido gaseoso dentro del TCS, se mantendrá más o menos localizado, tendiendo a su reabsorción o
disecando el tejido en su zona más lábil.
EDEMA
La presencia de edema en el TCS se pone de manifiesto mediante la búsqueda del signo de la fóvea.
MIEMBROS
Las várices de los miembros inferiores constituyen la afección vascular periférica más frecuente. Su
desarrollo tiene una importante carga hereditaria y se observan preferentemente en las mujeres, en
especial en aquellas que han tenido varios embarazos, en las personas obesas y en las que deben
permanecer de pie muchas horas del día
TÓRAX Y ABDOMEN
La obstrucción de la vena cava superior (síndrome mediastínico), que en la mayoría de los casos es
secundaria a adenopatías tumorales (linfoma, cáncer de pulmón), presenta una tríada clásica constituida
por edema en esclavina, caracterizado por abotagamiento de la cara, tumefacción del cuello y borramiento
de los huecos supraclaviculares; cianosis de la cara, el cuello y los miembros superiores y circulación venosa
colateral, con turgencia de las venas yugulares. Cuando la obstrucción afecta también la desembocadura
de la vena ácigos, las venas superficiales del tórax están muy dilatadas y el retorno venoso se efectúa por
las venas laterotorácicas y epigástricas hacia la vena cava inferior.
La obstrucción de la vena cava inferior se debe en la mayoría de los casos a trombosis localizada o
propagada a partir de una trombosis iliofemoral. Se caracteriza por edema de la pared abdominal y de los
genitales externos y circulación venosa colateral abdomino torácica. Las venas arrancan de la ingle y siguen
un trayecto ascendente y divergente hacia la pared torácica, en la que poco a poco pierden su relieve y
desaparecen.
La obstrucción de la vena porta (trombosis) o de la circulación portal (hepatopatía crónica difusa en esta
dio cirrótico) produce derivación de la corriente sanguinea por venas profundas y superficiales. Estas
últimas, que se hallan dilatadas y tortuosas, reciben la sangre de las venas umbilicales o paraumbilicales y
se dirigen desde el ombligo hacia el tórax (circulación portocava superior) Otras veces emergen vasos
venosos desde el ombligo en dirección a la ingle (circulación portocava inferior). La emergencia de estos
vasos umbilicales, su mada a la de los anteriores, confiere el aspecto conocido como “cabeza de medusa”.
En algunas circunstancias, la presencia de ascitis importante genera una tensión abdo minal que comprime
la vena cava inferior; en estos casos puede verificarse que la circulación colateral adquiere el aspecto de
obstrucción tipo cava inferior.
GANGLIOS SUPERFICIALES
Están situados en el tejido celular subcutáneo y son fácilmente accesibles a la exploración semiológica
(inspección y palpación). Representan una muestra fácilmente accesible para evaluar el estado de todo el
aparato ganglionar.
- Ganglios de la Cabeza y el Cuello: distribuidos a manera de colla en la base de la cabeza y en cadenas
verticales que siguen el trayecto del musculo esternocleidomastoideo.
- Ganglios Epitróclereas: situados por encima del epicondilo humeral, en el surco entre los musculos
biceps y tríceps braquial.
- Ganglios Axilares: se distribuyen en una estructura semejante a una pirámide truncada limitada por los
músculos pectorales, la parrilla costal, los músculos subescapulares y dorsal ancho, y la cara interna
del brazo.
- Ganglios Inguinales: se encuentran en una cadena horizontal a lop largo del ligamento inguinal y otra
vertical que sigue el segmento superior de la vena safena,
GANGLIOS PROFUNDOS
Ubicados en las cavidades viscerales (tórax y abdomen) y, salvo excepciones, no son evaluables durante el
examen físico. Los de mayor significado son:
- del hilio pulmonar
- mediastinicos
- intraabdominales
- retroperitoneales
- pelvianos
SEMIOLOGÍA GANGLIONAR
Los ganglios linfáticos deben examinarse por inserción y palpación, con un método sistemático, región por
región, sin omitir ninguno de los grupos ganglionares superficiales accesibles.
- Inspección: la inspección de los territorios ganglionares tiene por objeto detectar asimetrías o masas
visibles, identificar cicatrices de cirugías y/o enfermedades ganglionares previas y/o supuración. El
uso de luz indirecta puede ayudar A C a resaltar estructuras. Además, es probable descubrir lesiones
cutaneomucosas que justifiquen adenomegalias satélites (chancro sifilítico, melanoma). La piel por
encima de los ganglios normales no debe tener alteraciones; en las adenitis piógenas, esta adquiere
edema y rubor. Es característico el color azulado de la piel de la región inguinal que cubre los ganglios
del linfogranuloma venéreo. A veces los ganglios enfermos supuran; este signo limita notablemente las
posibilidades etiológicas. La presencia de una cicatriz estrellada en la región cervical o supraclavicular
es la consecuencia de una linfadenitis tuberculosa que supuró (escrófula).
- Palpación: debe realizarse con el pulpejo de uno o más dedos (índice, medio, anular), ejerciendo presión
variable (inicialmente, presión mínima para evitar el desplazamiento de los ganglios) y movimientos
circulares o de vaivén. Cuando se exploran los grupos ganglionares de la cabeza y el cuello, los axilares
y los epitrocleares, el paciente debe estar sentado. El examinador puede ubicarse, indistintamente, por
adelante o por atrás y sostener la cabeza del paciente con una de sus manos. Además, al imprimirle
movimientos pasivos de flexión, extensión o rotación, se provoca la relajación de los músculos del
cuello que favorece la palpación. La realización de la maniobra de Valsalva facilita la palpación de los
ganglios su praclaviculares. Los ganglios epitrocleares palpables son habitualmente patológicos.
Mediante la palpación se deben determinar las siguien tes características:
⤷ Forma y tamaño: los ganglios normales son estructuras elipsoidales, como un poroto, con un eje
mayor de 0,5-1 cm; en la región inguinal pueden llegar a tener 2 cm. El aumento de tamaño, que
puede ser visible y palpable, y/o los cambios de forma (se hacen esféricos) son signos de patología
ganglionar. Cuando un conglomerado ganglionar tiene un tamaño superior a 10 cm en su eje mayor
se lo designa como masa ganglionar y es una manifestación característica del compromiso de los
ganglios profundos por linfoma o metástasis de carcinoma.
⤷ Sensibilidad: los ganglios normales son indoloros. La presencia de dolor espontáneo o a la palpación
(relacionado con el estiramiento de la cápsula) sugiere un proceso infeccioso, pero no es un dato
concluyente. En la leucemia aguda, los ganglios, por su rápido crecimiento, son dolorosos. En la
enfermedad de Hodgkin es característico el dolor ganglionar después de la ingesta de bebidas
alcohólicas.
⤷ Consistencia: los ganglios normales tienen consistencia blanda, los metastásicos son duros o
pétreos y los afectados por procesos linfoproliferativos son firmes (consistencia de “goma de
borrar”)
Unidad n° 4 Neurología 1
SEMIOLOGÍA DE LOS PARES CRANEALES.
El examen neurológico de la cabeza y el cuello (nervios o pares craneales) difiere del examen desde el
cuello hacia abajo (nervios periféricos). En el primer caso se analizan estructuras anatómicas (nervios)
que llevan distintos tipos de fibras (sensitivas, motoras, neurovegetativas), las cuales se exploran
independientemente, de acuerdo con su función. En el segundo caso se analiza la función (motilidad,
sensibilidad, neurovegetativa) de manera general procediendo luego a la identificación del nervio o la raíz
involucrada. En ambos casos la finalidad es la misma, hacer diagnóstico topográfico de lesión, pero en
sentido inverso. En los nervios craneales se analizan todas las funciones de cada par en particular, porque
su alteración identifica una zona anatómica precisa dentro del cráneo. Las vías eferentes motoras tienen
una neurona cortical o 1° neurona, cuya lesión produce paresia o parálisis con hipertonía e hiperreflexia
(haz corticonuclear). La lesión de la 2° neurona en el tronco o en su axón (par craneal) también produce
paresia o parálisis pero con hipotonía y arreflexia, atrofia y fasciculaciones.
Las vías aferentes sensitivas al ser lesionadas en el nervio producen la pérdida de toda la sensibilidad
transportada por ese nervio. Las lesiones a nivel del tronco y hacia la corteza sensitiva, suelen ser parciales
porque solo comprometen algunas fibras. Las vías eferentes motoras viscerales (parasimpáticas) que
involucran a los pares III-VII-IX y X difieren de las vías motoras somáticas por el hecho de que aquellas
conforman una cadena de tres neuronas (tronco encefálico-ganglios-órgano blanco en la cabeza, tórax y
abdomen). Las vías sensoriales del olfato y la visión son verdaderas proyecciones de la corteza cerebral en
la forma de par craneal. La evaluación de los pares craneales debe realizarse en forma ordenada y sucesiva,
desde el I hasta el XII, con el fin de no omitir involuntariamente maniobras semiológicas que permitan
arribar a un diagnóstico correcto de la patología que los compromete
III PAR - NERVIO MOTOR OCULAR COMÚN (OCULOMOTOR), IV PAR - NERVIO PATÉTICO
(TROCLEAR)Y VI PAR - NERVIO MOTOR OCULAR EXTERNO ( ABDUCENS )
Estos pares craneales se evalúan en conjunto, ya que sus funciones se complementan. El III par o motor
ocular común tiene como función la inervación de todos los músculos extrínsecos del ojo menos el oblicuo
mayor y el recto externo, que están inervados por el IV y VI par, respectivamente. También inerva el
elevador del párpado superior y, por medio de las fibras parasimpáticas que salen del ganglio ciliar, se
encarga de la constricción pupilar. El núcleo motor del III par se encuentra ubicado en la sustancia gris
periacueductal del mesencéfalo a la altura de los tubérculos cuadrigéminos superiores, y adyacente a él se
encuentra el núcleo de Edinger-Westphal (parasimpático). Ambos núcleos unirán sus fibras para dirigirse
luego hacia la fosa interpeduncular donde se encuentra su origen aparente y también darán origen a las
fibras parasimpáticas preganglionares directas, las cuales, al llegar al ganglio ciliar, establecen sinapsis con
las fibras posganglionares, originando los nervios ciliares cortos. Estas fibras inervan el cuerpo ciliar,
relacionado con el mecanismo de la acomodación, y el esfínter de la pupila (reflejo fotomotor). Existe un
cúmulo neuronal, el núcleo central de Perlia, vinculado con la convergencia y ubicado en la línea media.
Las fibras radiculares que nacen del núcleo del III par salen por la fosa interpeduncular, sobre la cara
anterior del mesencéfalo. Se dirigen hacia adelante, para penetrar en el espesor de la pared externa del
seno cavernoso, junto con el IV par y la rama oftálmica del trigémino. Por último, llegan a la órbita, a la cual
ingresan atravesando la hendidura esfenoidal. Se dividen en dos ramas: una superior que va a inervar los
músculos recto superior y elevador del párpado superior, y otra inferior, que hace lo propio con los
músculos recto interno, recto inferior y oblicuo menor o inferior. El es un pequeño cúmulo núcleo del IV
par o patético celular situado en la parte ventral de la sustancia gris central, que parece formar una
impronta sobre la superficie dorsal del fascículo longitudinal medial. Es el único par craneal cuyas fibras
radiculares emergen a nivel de la superficie dorsal del tronco del encéfalo, para penetrar en el seno
cavernoso. Este par craneal inerva el músculo oblicuo mayor o superior, cuya función es desplazar el globo
ocular hacia abajo y adentro. ¿Por qué tiene visión borrosa la paciente? ¿Por qué están alterados los reflejo
fotomotor y consensual? ¿Cuál es el diagnóstico? Un 50% de los axones que lleva el nervio óptico
corresponden a la mácula responsable de la agudeza visual y la visión de los colores; su inflamación
compromete la función macular. El bloqueo de la vía aferente del estímulo luminoso en el ojo derecho por
la inflamación del nervio óptico genera respuesta pupilar disminuida en ambos ojos. La neuritis óptica
retrobulbar (no había compromiso de la papila) es más común en las mujeres jóvenes, la pérdida visual es
típicamente monocular y progresiva en horas o días, y se asocia con dolor ocular. Se recupera en pocas
semanas o es el síntoma de presentación de la esclerosis múltiple. El núcleo del VI par o motor ocular
externo se encuentra en la protuberancia, en la parte lateral o externa de la eminencia medial. Lo circundan
las fibras del nervio facial. Las fibras radiculares pasan ventralmente a través de la calota protuberancial
por fuera del haz corticoespinal. Salen del tronco en el límite caudal de la protuberancia, perforan la
duramadre y penetran en el interior del seno cavernoso. Atraviesan la órbita por la hendidura esfenoidal
junto con los otros dos oculomotores y llegan al músculo recto externo.
⊸ funciones de los músculos extraoculares: el recto interno lleva el globo ocular hacia adentro (aducción),
mientras que el recto externo, lo lleva hacia afuera (abducción). El recto superior conduce el globo
ocular hacia arriba cuando está en abducción, pero cuando se halla en aducción, solo lo hace rotar hacia
adentro (intorsión).El recto inferior dirige hacia abajo el globo ocular abducido, pero lo hace rotar hacia
afuera (extorsión) cuando se encuentra en aducción. El oblicuo mayor produce descenso y rotación
interna. El oblicuo menor rotación externa del globo ocular
⊸ exploración de la motilidad ocular extrínseca: durante la inspección se pueden detectar anomalías en la
posición de la cabeza, ptosis palpebral, alteraciones en la posición primaria de los ojos o de la mirada,
nistagmo y exoftalmos. La exteriorización sintomática de la alteración de alguno de los músculos
oculomotores produce diplopía o visión doble, que se hace más evidente al intentar movilizar los ojos
en el plano del músculo parético o paralizado. En este caso, se debe interrogar respecto de la ubicación
relativa de las imágenes (real y doble), en qué campo de la mirada aparece o aumenta (horizontal o
vertical), y aun su ritmo horario, en el último caso para descartar miastenia grave. El estrabismo que
se observa en estas situaciones se debe a la ruptura del paralelismo de los ejes ópticos, que puede ser
divergente o convergente, y que ocasiona que las imágenes no se proyecten en puntos simétricos de la
retina. La visión binocular requiere esta proyección de las imágenes sobre puntos simétricos de las
retinas para lograr su fusión, e implica el funcionamiento sincrónico y ajustado de los músculos
extraoculares para lograr el alineamiento ocular. Como resultado de estos movimientos coordinados y
armónicos, se logra la mirada. Esta función se cumple debido a la existencia de dispositivos
supranucleares, nucleares (III, IV y VI par), conexiones internucleares y, por último, las estaciones
infranucleares (desde los núcleos pontinos hasta su efector periférico).
⤷ músculos oculares extrínsecos: su parálisis completa daptosis palpebral unilateral con desviación
del globo ocular hacia fuera.
⤷ músculos oculares intrínsecos: pupilas Isocóricas y Reactivas. Su parálisis completa da midriasis
con abolición de los reflejos pupilares (pupilas anisocóricas y no reactivas).
⤷ isocóricas: cuando son simétricas (pueden ser anisocóricas o asimétricas, midriáticas, mióticas,
discóricas).
⤷ reactivas: cuando presentan los reflejos pupilares: fotomotor, consensual, de acomodación y
convergencia
V PAR - NERVIO TRIGÉMINO
Es un par craneal que cumple funciones motoras, sensitivas y neurovegetativas. Desde el punto de vista
motor, inerva los músculos de la masticación: temporales, maseteros, pterigoideos externo e interno,
músculo del martillo, vientre anterior del digástrico, periestafilino y milohioideo. El núcleo motor se
encuentra en la protuberancia por debajo del piso del IV ventrículo. Las fibras motoras emergen junto con
las sensitivas para pasar debajo del ganglio de Gasser y unirse a la rama mandibular, para distribuirse en
los músculos de la masticación y del martillo. Desde el punto de vista sensitivo, se divide en tres ramas
denominadas: primera rama u oftálmica, segunda rama o maxilar y tercera rama o mandibular. Dentro de
su territorio también se incluyen los dientes, las encías, los dos tercios anteriores de la lengua, el paladar
blando, las mucosas yugal y nasal, la córnea y el meato auditivo externo. Las fibras sensitivas que llevan
impulsos dolorosos, táctiles, térmicos y propioceptivos se dirigen hacia atrás a través de las ramas
oftálmica, maxilar y mandibular; hacen sinapsis en el ganglio de Gasser, situado en una depresión de la
porción petrosa del temporal, llamada cavum de Meckel, y siguen hacia atrás para penetrar en la
protuberancia, en su parte media, a nivel de su unión con el pedúnculo cerebeloso medio. Las fibras
propioceptivas se originan en un núcleo mesencefálico y, a través de la rama mandibular y sin hacer
sinapsis en el ganglio de Gasser, llegan a la protuberancia. Las fibras táctiles pasan hacia el núcleo sensitivo
principal que yace en la parte media de la protuberancia. Las fibras que conducen la sensibilidad
termoalgésica entran en el haz descendente o raíz descendente del trigémino y se dirigen hacia abajo, hasta
el tercero o cuarto segmento medular cervical. A medida que las fibras transcurren en sentido caudal, van
sufriendo una segmentación, de modo que las que llevan la temperatura y el dolor de alrededor de la boca
entran en el núcleo del trigémino a niveles protuberanciales; las que llevan estas cualidades sensitivas más
afuera en la cara, entran en el núcleo a niveles progresivamente más bajos, hasta que el haz termina a nivel
del cuarto segmento medular cervical. El nervio trigémino también suministra fibras simpáticas y
parasimpáticas secretoras a nivel del ganglio esfenopalatino por el nervio petroso superficial mayor, rama
del nervio facial, llegando a la mucosa nasal, el paladar, la amígdala, la úvula y la glándula lagrimal, del
ganglio ótico, que suministra fibras secretoras a la glándula parótida, y del ganglio submaxilar que lleva
fibras secretoras a las glándulas sublingual y submaxilar.
⊸ exploración sensitiva: se investiga el tacto mediante el pincel del martillo neurológico o simplemente
rozando la cara del paciente con los dedos del examinador. Se debe realizar de manera simétrica, a
ambos lados, y en sentido descendente, desde el vértex hacia el mentón. De igual manera, pero con una
aguja, se examina la sensibilidad dolorosa en el mismo territorio y también de manera circular “en
blanco de tiro” desde los labios hacia atrás. La sensibilidad térmica se puede evaluar con dos tubos de
ensayo, uno que contiene agua fría y el otro agua caliente, que deberán apoyarse en forma alternante
sobre la cara del paciente. Se le pregunta a este si percibe los estímulos con igual intensidad, de un lado
y otro de la cara. Siempre con los ojos cerrados.
⊸ exploración motora: se evalúan los músculos de la masticación por inspección y palpación (tono y
trofismo). La motilidad activa voluntaria se evalúa pidiéndole al paciente que cierre la mandíbula, al
mismo tiempo que se palpan los músculos maseteros y temporales, los cuales deben contraerse de
manera bilateral. Para evaluar los pterigoideos se debe solicitar al paciente que realice movimientos
de lateralización (diducción) de la mandíbula. Se puede mejorar el análisis oponiéndose a los
movimientos del paciente. El reflejo corneano o corneopalpebral tiene como vía aferente el trigémino
y como vía eferente, el facial. El reflejo se produce al tocar levemente la córnea con un hisopo de
algodón. Se le solicita al paciente que mire hacia arriba y el examinador se acerca al ojo desde afuera.
Como resultado normal, se produce un parpadeo rápido bilateral. El reflejo superciliar se obtiene
percutiendo la arcada superciliar, con lo que se produce la oclusión palpebral homolateral. El reflejo
glabelar o nasopalpebral se explora percutiendo el nivel frontal sobre la línea media, y se observa la
oclusión palpebral bilateral. El reflejo maseterino está integrado por una vía trigémino-trigeminal. Se
le solicita al paciente que entreabra la boca, luego el examinador coloca horizontalmente su dedo índice
sobre el mentón y percute sobre él con el martillo de reflejos de arriba hacia abajo; se observa entonces
un movimiento mentoniano de ascenso rápido.
X PAR - NEUMOGÁSTRICO
El neumogástrico provee fibras motoras preganglionares (eferentes viscerales generales); fibras motoras
(eferentes viscerales especiales) para el músculo cricotiroideo y los músculos intrínsecos de la laringe;
fibras sensoriales (aferentes viscerales generales) que provienen de las vísceras torácicas y abdominales,
y fibras sensoriales (aferentes somáticas generales) desde el oído externo, función que comparte con el
glosofaríngeo y el facial. Las fibras motoras, originadas en el núcleo ambiguo, inervan los músculos
constrictores medio e inferior de la faringe, del velo del paladar, el músculo cricotiroideo (por medio del
laríngeo superior) y los músculos intrínsecos de la laringe (a través del recurrente). Las fibras
parasimpáticas preganglionares, que nacen en el núcleo dorsal del vago, proveen la inervación de la
faringe, el esófago, el estómago, el intestino delgado, el colon ascendente y transverso, el páncreas, las vías
biliares y la vesícula, la tráquea, los bronquios, los pulmones y el corazón.
⊸ exploración: la exploración motora comienza con la evaluación de la calidad y la articulación de la voz.
En las lesiones del vago que ocasionan una parálisis del velo del paladar, la voz se torna nasal, lo cual
es más evidente cuando las lesiones son bilaterales. La parálisis de las cuerdas vocales da lugar a una
voz bitonal (disfonía). Para evaluar el velo del paladar se solicita al paciente que abra la boca, y el
examinador observa si existen asimetrías o descenso unilateral o bilateral. Cuando el paciente
pronuncia la letra “A” en forma sostenida, se observa cómo se eleva el velo. En el caso de una parálisis
unilateral, además de la ausencia o insuficiencia en la elevación del velo de ese lado, existe una
desviación de la úvula hacia el lado indemne. Si el compromiso es bilateral, se objetiva la caída bilateral
del paladar, ausencia del reflejo palatino, disfagia con regurgitación de los alimentos por la nariz y voz
nasal. La exploración sensitiva es difícil de evaluar debido a la superposición del territorio con los de
otros pares craneales y a que algunas estructuras son, clínicamente, de difícil acceso.
MOTILIDAD
El examen de la motilidad comprende la exploración del trofismo, del tono muscular y de la motilidad
activa voluntaria (fuerza muscular) e involuntaria (reflejos y actividad automática asociada).
TROFISMO MUSCULAR
La reducción del tamaño muscular, hipotrofia muscular o amiotrófica, se evalúa a través de la inspección
de las masas musculares, su forma y relieves, así como su distribución y signos asociados que puedan
coexistir. Se puede tener una evaluación global del tamaño o trofismo de las masas musculares a través de
la medición del diámetro de los miembros con una cinta métrica, en particular haciendo una evaluación
comparativa con un nivel simétrico del otro miembro o bien subjetivamente, tomando a mano llena la masa
muscular en cuestión. Las amiotrofias de origen neurogénico producidas por lesiones de las motoneuronas
periféricas de la vía piramidal suelen ser asimétricas, con predominio distal, asociadas con una marcada
reducción de la fuerza, hipotonía o atonía, arreflexia osteotendinosa, ausencia de alteraciones sensitivas y
presencia de fasciculaciones. Estas son contracciones musculares parcelares de fascículos musculares
aislados, involuntarias, visibles debajo de los tegumentos como movimientos vermiculares de la masa
muscular. Se observan en patologías de la neurona motora periférica y, en ocasiones, en condiciones
normales. En las amiotrofias producidas por lesiones de los nervios periféricos, incluidos los nervios
espinales, las alteraciones anteriores guardan una distribución topográfica acorde con la estructura
lesionada y, cuando son mixtas, aparecen acompañadas por alteraciones sensitivas deficitarias subjetivas
y objetivas de distribución similar. Las amiotrofias producidas por patologías musculares o atrofias
miogénicas se caracterizan por una distribución preferentemente proximal, son simétricas, los reflejos
osteotendinosos en principio están en consonancia con el grado de atrofia, al igual que la fuerza muscular,
y no hay compromiso sensitivo ni tampoco fasciculaciones. La respuesta idiomuscular fisiológica se pierde
tempranamente en estos casos. La respuesta idiomuscular se explora percutiendo con el martillo de
reflejos la masa muscular; se observa, entonces, una fugaz depresión longitudinal de esta por contracción
de la banda de fibras que fue estimulada mecánicamente. No se trata de un reflejo, sino que informa sobre
las propiedades contráctiles intrínsecas del músculo. Se diferencia de la res puesta miotónica, típica de los
síndromes miotónicos en los que la percusión muscular induce una depresión localizada que se limita al
área estimulada (se la observa sobre todo en los músculos de las eminencias tenares, hipotenares, los
glúteos y la lengua). En el mioedema se produce una elevación localizada y transitoria de la masa muscular
percutida o comprimida (rodete miotónico), y se observa en el mixedema. Las amiotrofias reflejas, también
llamadas por desuso, acompañan a la patología articular y se relacionan topográficamente con ella, por
ejemplo la atrofia cuadricipital en las lesiones de la rodilla. Hay reducción del número de fibras musculares,
pero se trata de una situación reversible al solucionarse o mejorar la patología de base. El aumento de
tamaño de los músculos, o hipertrofi a muscular, se observa en miopatías raras, como la enfermedad de
Thomsen, donde es generalizada y se asocia con miotonía, o bien es localizada, como en la denominada
miopatía branquial limitada a los músculos masticatorios
TONO MUSCULAR
⊸ fisiología: el tono muscular es la resistencia activa que ofrece normalmente un músculo esquelético
ante su estiramiento pasivo y se evidencia como una semicontracción muscular ligera y sostenida. La
base fisiológica del tono muscular es el reflejo miotático o de estiramiento mus De acuerdo con la
localización de la debilidad, ¿dónde se encuentra la lesión? ¿Qué signo de relevancia podría observarse
en la inspección? ¿Cómo se encuentran los reflejos rotuliano y bicipital? Se trata de un paciente que
padece una cuadriparesia predominantemente proximal de instalación subaguda asociada con dolor
muscular. Ante estos hallazgos se debe pensar inicialmente en un compromiso miopático, y el signo
clínico que se podrá observar es la hipotrofia muscular localizada en ambos brazos y muslos. Con
respecto a los reflejos se debe recordar que, para que se produzcan, deben encontrarse indemnes todos
sus componentes; por lo tanto, como el músculo es el efector, el paciente presentará reflejos
disminuidos o normales en relación con el grado de afectación por la enfermedad. cular que se integra
metaméricamente a nivel espinal modulado por influencias supraespinales. Las terminales intrafusales
especializadas de las fibras del huso neuromuscular son sensibles al estiramiento que representa su
estímulo específico. El cuerpo neuronal de esas fibras se halla en el ganglio espinal de la raíz posterior.
Su prolongación central hace sinapsis con las motoneuronas alfa ubicadas en el asta anterior medular
del segmento correspondiente, que son responsables del brazo efector del reflejo mediado por sus
prolongaciones axonales, las que salen de la médula por las raíces anteriores e inervan los músculos
correspondientes a ese segmento. Como respuesta al estiramiento muscular se producirá, entonces, la
contracción refleja del músculo que las alberga. La optimización de esta respuesta refleja está
condicionada, entre otras, por las motoneuronas gamma y las células de Renshaw.
⊸ exploración: la inspección revela en forma indirecta, a través de los relieves y formas musculares, el
estado del tono muscular. Están más o menos aumentados y definidos en la hipertonía y poco marcados
y aplanados en la hipotonía muscular. La palpación, que de preferencia debe efectuarse ubicando la
cara palmar de los dedos del explorador perpendicular al eje mayor de las fibras del músculo evaluado,
revela una consistencia aumentada en los estados de hipertonía y masas musculares particularmente
blandas y fácilmente depresibles en los músculos hipotónicos. La motilidad pasiva consiste en la
movilización, efectuada por el explorador, de los diferentes segmentos corporales del paciente. Recoge
información sobre el tono muscular, así como sobre el estado de las estructuras
osteoarticulomusculares involucradas. La extensibilidad de un músculo es la máxima separación
posible entre sus puntos de inserción, y se halla reducida en las contracturas musculares y aumentada
en la laxitud ligamentosa. La pasividad, más significativa en el aspecto fisiológico, informa sobre el
grado de resistencia que el músculo o los grupos musculares oponen a su alargamiento pasivo, que se
efectúa en sentido opuesto a su acción, y así, por ejemplo, los flexores del antebrazo se exploran
extendiendo este sobre el brazo. En los casos de hipertonía se observa el aumento de esa resistencia, y
sucede lo contrario en la hipotonía. En esta última, el examinador puede llevar el antebrazo del paciente
hasta hacerlo tocar con su hombro o, con el paciente acostado, hacer tocar el talón con el isquion
(prueba talón-isquion). Las pruebas de pasividad de André-Thomas se realizan con el paciente de pie,
con los brazos a ambos lados del cuerpo; tomándolo desde la cintura, se imprime un movimiento de
rotación del tronco hacia uno y otro lado. El movimiento pasivo de los miembros superiores será más
amplio en los hipotónicos respecto de la normalidad, y en los casos de hemihipotonía excursionará más
ampliamente el del lado hipotónico. En la hipertonía unilateral estará más restringido el del lado
hipertónico respecto del normal.
Con el paciente de pie, se pueden tomar sus miembros superiores en abducción y proyectarlos
decididamente hacia adentro y atrás. En las hipotonías, los movimientos serán amplios y aun
policinéticos. En las hipotonías unilaterales, el miembro superior de ese lado excursionará con mayor
amplitud. Extendiendo los miembros superiores y tomando los antebrazos a nivel distal se imprimen a
las manos movimientos de sacudida en el plano vertical. Los desplazamientos flexoextensores son más
amplios en el lado hipotónico respecto del normal. La maniobra de Stewart-Holmes forma parte de los
fenómenos de rebote. Se le solicita al paciente que flexione el antebrazo sobre el brazo. El explorador
trata de extenderlo ejerciendo de manera sostenida cierta fuerza. En forma brusca, el explorador cesa
su intento de estiramiento, normalmente se produce un ligero desplazamiento del miembro flexionado,
que retorna con rapidez a su posición inicial. En los casos de hipotonía, el miembro superior se
desplaza ampliamente y la mano del paciente golpea su hombro, y con frecuencia siguen a esto algunas
oscilaciones antes de que retome su posición original.