UNIVERSIDAD TÉCNICA DE MANABÍ
FACULTAD DE CIENCIAS HUMANÍSTICAS Y
SOCIALES
ESCUELA DE DERECHO
DOCENTE:
AB. CARMITA GARCIA
CÁTEDRA:
CRIMINOLOGIA Y CIENCIAS FORENSES
TEMA:
ACTIVIDAD #7. ANALISIS
ALUMNO:
KARLA JADAN
NIVEL:
OCTUBRE
PERIODO:
ABRIL-AGOSTO
FIGURAS LEGALES QUE EXIMEN LA RESPONSABILIDAD PENAL DEL
MENTALMENTE TRASTORNADO EN EL ECUADOR
Introducción
La Ley considera que toda persona mayor de edad penal, esta provista de capacidad
jurídica, exceptuando aquellas determinadas por la misma Ley; al enfocarnos en la
persona imputada, y no únicamente en el hecho ilícito consumado, la salud mental del
individuo se transforma en un factor decisivo; ya que su conducta en el mundo exterior,
acarrea responsabilidad en el ámbito jurídico penal. La teoría del delito ha ido
evolucionando, y poco a poco ha ido incorporando nuevas figuras penales, surgiendo
excepciones, debiendo ser sancionadas de manera diferente, acorde a la condición de
salud mental de la persona inculpada.
Al abordar, primeramente, la temática de la Inimputabilidad, nos sumergimos
directamente en el ámbito de la salud, la cual se conceptualiza erróneamente en muchas
ocasiones, asumiéndola únicamente como el aspecto físico de la persona. La salud
personal conlleva tres aspectos fundamentales: físico, mental y social; que brindan un
verdadero equilibrio al ser humano, manifestado en su proceder cotidiano. Ante lo cual,
la Organización Mundial de la Salud, define a la “salud” de la siguiente manera: "La salud
es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de
afecciones o enfermedades."
Dichos aspectos se encuentran garantizados en la Constitución de la Republica, en el
capítulo sexto, de los Derechos de libertad, artículo 66, numeral 3, que establece: “Se
reconoce y garantizará a las personas: 3. El derecho a la integridad personal, que incluye:
a) La integridad física, psíquica, moral y sexual.”
Trastorno mental como causa de inculpabilidad.
El trastorno mental como causa de inculpabilidad, confiere la condición de inimputable a
la persona; en razón de que la conducta humana depende de su capacidad cognoscitiva y
capacidad volitiva. Al tenor de lo expuesto, para que un individuo asuma su
responsabilidad penal, deberán consumarse dos condiciones: primero, que se demuestre
la materialidad del acto, y segundo, que se demuestre la culpabilidad del sujeto procesado;
garantizando el principio procesal constitucional de presunción de inocencia.
La naturaleza de la inimputabilidad, nace de la conducta humana y la facultad de libertad
o autodeterminación (libre albedrio) en la sociedad, libertad que constituye un derecho
inherente al ser humano. En otras palabras, dicha libertad es el “estado existencial del
hombre en el cual éste es dueño de sus actos y puede autodeterminarse conscientemente
sin sujeción a ninguna fuerza o coacción psicofísica interior o exterior” (Ossorio) (P 553).
La libertad, para el Derecho penal se convierte en libertad tipificada, o libertad limitada
en la ley. Como podemos apreciar, la naturaleza de la inimputabilidad emerge de la
conducta humana vista como libertad, conformada por la capacidad de entender
(cognoscitivo) y capacidad de obrar (volitivo), que, al momento del cometimiento de un
acto o conducta ilícita, está perturbada o afectada psíquicamente; provocando que dicha
persona no distinga correctamente entre lo permitido y prohibido, convirtiéndose en una
persona procesada.
Causas de Inimputabilidad
Dentro de esta relación, debemos tomar en cuenta las causas de inimputabilidad, que
inciden o excluyen de manera total o parcial a la culpabilidad; dichas causas son:
inmadurez psicológica o trastorno mental. Para Jiménez de Asúa, este tipo de causas,
representan: “Podemos definirlos así: Son causas de inimputabilidad la falta de desarrollo
y salud de la mente, así como los trastornos pasajeros de las facultades mentales que
privan o perturban en el sujeto la facultad de conocer el deber; esto es, aquellas causas en
las que si bien el hecho es típico y antijurídico, no se encuentra el agente en condiciones
de que se le pueda atribuir el acto que perpetró.
Inimputabilidad del trastorno mental en el Derecho Penal
Artículo 35 (Código Orgánico Integral Penal) La inimputabilidad dentro el Código
Orgánico Integral Penal, podemos encontrarla de manera indirecta, en el capítulo titulado
“Culpabilidad”, ubicado en la sección tercera, del libro primero; en el cual, el artículo 35
dictamina lo siguiente: “Causa de inculpabilidad. - No existe responsabilidad penal en el
caso de trastorno mental debidamente comprobado.” (Código Orgánico Integral Penal,
2014)
Este articulado reconoce como causa de inimputabilidad, al trastorno mental debidamente
comprobado, eximiendo de la correspondiente responsabilidad penal a la persona que
haya cometido dicho acto ilícito, afectado por esta condición. Se lo deberá comprobar
mediante un informe psiquiátrico, psicológico y social, sustituyendo la pena por una
medida de seguridad, en base a la peligrosidad del inimputado.
Responsabilidad penal y psiquiatría
En el campo jurídico-penal, la responsabilidad para ser impuesta, deberá tomar en cuenta
y comprobar debidamente la salud mental del inculpado; derivada de que todo individuo
debe estar consciente del mundo exterior, mediante un razonamiento normal, logrando
discernir entre lo correcto e incorrecto, y adaptando su conducta. El catedrático José
Ángel Patitó, al respecto manifiesta lo siguiente “Es el deber jurídico que incumbe al
individuo imputable de dar cuenta de los hechos que realiza y de sufrir sus consecuencias
jurídicas.”
En el ámbito jurídico-penal, el grado de culpabilidad y responsabilidad, dependerán de la
capacidad psíquica con la que actué la persona en el cometimiento de la infracción, que
deberá ser debidamente comprobada mediante un informe psiquiátrico, psicológico y
social, pudiendo presentarse tres diferentes situaciones: 1) Quien actuó, con normal
capacidad psíquica, es decir, con plena comprensión y voluntad, lo cual representa
“imputabilidad” y “responsabilidad penal”. 2) Quien actuó, bajo influencia de un
trastorno mental, es decir, sin inutilizar plenamente su conciencia o voluntad, lo cual
representa “imputabilidad disminuida” y “responsabilidad penal atenuada”. 3) Quien
actuó, bajo influencia absoluta de un trastorno mental, es decir, quedando anuladas sus
capacidades para conocer u obrar, lo cual representa “inimputabilidad” y “no
responsabilidad penal”
En torno a la temática del trastorno mental, el Código Orgánico Integral Penal, en su
artículo 36, inciso segundo, nos presenta el tipo penal de la “imputabilidad atenuada”, de
la siguiente forma: “La persona que, al momento de cometer la infracción, se encuentra
disminuida en su capacidad de comprender la ilicitud de su conducta o de determinarse
de conformidad con esta comprensión, tendrá responsabilidad penal atenuada en un tercio
de la pena mínima prevista para el tipo penal.” (Código Orgánico Integral Penal, 2014)
Dicho inciso segundo, hace alusión al trastorno mental, que disminuye en la persona su
capacidad cognoscitiva o capacidad volitiva; en este caso su culpabilidad y
responsabilidad penal son atenuadas.
Conclusión
La discusión en la temática de la inimputabilidad, nos lleva a que nos preguntemos si
dicha condición, solo es “letra muerta” o de mínima aplicación en la realidad, para la Ley;
a pesar de que nuestra legislación penal se ha modificado y en teoría garantiza los
derechos de aquellos que sufren de trastornos mentales, vemos en la práctica real muchos
casos de inimputables con sentencia de imputables.
Para que una persona sea juzgada por una infracción penal, debe ser imputable,
debiéndose dentro del proceso probarse debidamente la existencia de alguna causa que
de paso a la inimputabilidad del procesado, con la finalidad de demostrar si existe o no
responsabilidad penal frente al ilícito cometido, dejando claro que la culpabilidad no es
característica del acto, sino del autor; es decir, no hay pena sin culpabilidad. Actualmente,
la doctrina penal plantea tres sistemas de determinación de la inimputabilidad: biológico,
psicológico y mixto.
El desconocimiento del alcance significativo de los elementos constitutivos de la
imputabilidad, hacen que en ocasiones se tome o presuma, que la capacidad cognoscitiva
o capacidad de comprensión del hecho antijurídico, se limite al simple conocimiento
material; dicha capacidad involucra un proceso intelectual y valorativo sobre la
comprensión del disvalor del acto. En otras palabras, cuando se habla del elemento
cognoscitivo o intelectual, no representa un simple conocer o entender, sino una real
comprensión valorativa, que representa la capacidad de juicio, que diferencia al ser
humano de los demás seres vivos.