1er ensayo
EL NOMBRAR EL PENSAMIENTO AMBIENTAL
Nikoll Dayanna Franco Valencia
Estudiante de Ingeniería Química
Universidad Nacional de Colombia – Sede Manizales
Para poder hablar sobre el pensamiento ambiental, o más específicamente, el “nombrar el
pensamiento ambiental” es importante mencionar las implicaciones que trae consigo cada
una de estas palabras, porque es muy fácil pasarlas por alto, solo por hecho de ser
comúnmente mencionadas, sin embargo, no son comúnmente comprendidas a profundidad.
Nombrar
La palabra “nombrar”, más que definirlo como aquella capacidad de contar o relatar, es
relacionarlo desde un punto de vista poético. Nombrar es aquel lenguaje o representación
simbólica, con que el ser humano es capaz de relacionar su mundo, con un significado, con
una referencia, o sencillamente darle un sentido; es la conexión de él mismo con su
realidad, que le permite realizar una distinción o tener una percepción, por medio de su
experiencia, podría decirse que es una relación con la identidad de cada persona, en un
contexto de pertenencia, y en unos antecedentes que pueden variar según las personas.
Pensamiento
La palabra “pensamiento”, la cual se puede definir como la capacidad de razonar, de
relacionar conceptos o formar ideas, permitiendo la profundización de la información a
nivel conceptual, espiritual, subjetiva y objetiva. Hoy en día, no es tan común pensar, por
las facilidades que se tienen, principalmente a nivel tecnológico, ya que generalmente
puede que las personas sí realicen un esfuerzo técnico, a nivel instrumental, es decir, las
personas piensan sobre la aplicabilidad para hacer funcionar las cosas, pero no se
cuestionan el por qué o cómo es posible que las cosas funcionen de esa manera y no de
otra.
Pensar va más allá, significa ser consciente de las cosas, detenerse a cuestionar, a
racionalizar, implica lo que está detrás, o la profundización incluso de la palabra misma.
Ambiental
La palabra “ambiental” generalmente es definida como todo aquello que nos rodea, o mejor
dicho, el entorno que rodea en general a los seres vivos, pero además, posee implicaciones
en sus formas y condiciones de vida.
Entender la palabra ambiental, es entender que no somos el centro del mundo, es entender
que los seres vivos somos solo una pequeña parte de un gran universo, que claramente
estamos interconectados por ciertas fuerzas o conexiones, con nuestro alrededor, pero que
nuestra existencia solo es una pequeña parte, es solo un pequeño hilo, en lo que llamamos
realidad.
Como es de notar, en todas las definiciones relacionamos al ser humano, pero no siempre
fue así, antiguamente se menciona al HOMBRE, ya que el hombre estaba por encima de
todo, el hombre significaba fuerza, y por el contrario, la feminidad era considerada como la
naturaleza, frágil.
Dentro de todas estas definiciones, podría mencionarse lo que es el pensamiento ambiental
latinoamericano, en donde la palabra latinoamericano hace referencia a multiplicidad de
lenguas y culturas, en donde palabras como Abya yala toman lugar como “tierra en plena
madurez” y con la cual algunos indígenas nombran a dicho continente; o también palabras
como amerrique, “la tierra donde sopla el viento”.
De forma general, nombrar el pensamiento ambiental latinoamericano, es nombrar el amor,
es nombrar conexiones que permiten la vida, conexiones que permiten pensar
profundamente, no solo como en las leyes, que en cada una de ellas mencionan “la
explotación” pero en realidad pocas veces se le presta atención, y pocas veces se buscan
estrategias para combatirlo, desde el amor a la tierra.