0% encontró este documento útil (0 votos)
35 vistas9 páginas

Ensayo FRI

El ensayo de José Armando Cantú Garza explora la importancia de las dinámicas familiares en la psicoterapia infantil, destacando cómo las relaciones entre padres e hijos influyen en el desarrollo psíquico de los menores. Se argumenta que los comportamientos problemáticos de los niños son a menudo reflejos de tensiones familiares y que los padres deben participar activamente en el tratamiento para lograr cambios significativos. La terapia psicoanalítica se presenta como una herramienta clave para abordar estos conflictos y mejorar la adaptación social del niño.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
35 vistas9 páginas

Ensayo FRI

El ensayo de José Armando Cantú Garza explora la importancia de las dinámicas familiares en la psicoterapia infantil, destacando cómo las relaciones entre padres e hijos influyen en el desarrollo psíquico de los menores. Se argumenta que los comportamientos problemáticos de los niños son a menudo reflejos de tensiones familiares y que los padres deben participar activamente en el tratamiento para lograr cambios significativos. La terapia psicoanalítica se presenta como una herramienta clave para abordar estos conflictos y mejorar la adaptación social del niño.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Universidad de Sigmund Freud de México.

Diplomado en Psicoterapia clínica en niños y adolescentes.

Ensayo.
Familia y sus relaciones intrapersonales.

Autor: José Armando Cantú Garza

Maestro: Daniel Ibarra

Nuevo León, México.

18 de Marzo del 2025


Introducción

Una de las ideas más extendidas dentro de la psicoterapia infantil o terapia


de niños, suele basarse en que los adultos y los menores no tiene muchas
relaciones entre sí, formando vínculos afectivos más o menos estables donde los
padres toman su papel como padres y los hijos tendrán que formarse a través de la
educación compartida que estos les pueden ofrecer. ​

​ Por lo tanto se realizan diferentes tipos de intervenciones en donde el
psicoterapeuta toma el lugar de los padres formando una relación estrecha con el
menor a manera de “compensación” de estas figuras. En otros casos las
intervenciones tomarán el papel principal como un “educador” o “maestra” la cual
tendrá que enseñar las habilidades básicas para que aquel niño pueda convivir con
su familia de manera adecuada obteniendo diferentes diagnósticos basados en
únicamente el comportamiento del menor.​

​ De igual forma se tomará el ambiente en donde se desarrolla el menor para
explicar cómo es que su papel patológico afecta los ambientes y los vuelve
conflictivos y amenazantes a través de peleas físicas o peleas a palabras.
Categorizando al menor con una etiqueta como (Trastorno Oposicionista Desafiante,
Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad, etc.) diagnósticos
clínicos/psiquiátricos que buscan explicar la subjetividad del menor y a raíz de eso
todos los comportamientos disruptivos para cambiar completamente sus actividades
y acciones.

​ Esto realmente coloca al menor como el centro de atención y modificación,
donde si él no hace algo toda su vida se verá condicionada a raíz de estas
dificultades. Sin embargo ya al ponerlo en consideración, o a través de una lupa en
sus relaciones objetales y los vínculos circundantes nos acercamos a una visión
bastante diferente, donde el menor a pesar de ser el principal implicado o “culpable”
nos damos cuenta de que sus modos de relación y sus formas de contacto vienen
influidas por la educación y las primeras relaciones establecidas durante la infancia,
donde en diferentes ocasiones causan síntomas somáticos, o síntomas
conductuales como formas de defensa ante diferentes angustias. ​

​ Por lo que partiendo de estas premisas abordaremos más a detalle cuáles
son las formas en que los menores y la relación con sus padres se verá como punto
central del tratamiento en psicoanálisis, ya que estos serán los que en diferentes
momentos del desarrollo formarán su psiquismo desde la primera infancia hasta el
inicio de la pre adolescencia.

Las dinámicas familiares.


Como entes que orbitan a la familia se tienen a buscar parejas y posiciones,
no solo de una manera real o física como padres e hijos, sino que también hay
posiciones subjetivas en donde la familia adopta sus modos de relacionarse, en
ocasiones pueden ser frívolos, cariñosos, consentidores, engreídos o hasta
agresivos. Dependiendo de cuál sea la posición y su relación con los otros.

Por lo que esta dinámica siempre tiene que estar sometida a un orden
específico de posiciones y que estas se mantengan mayormente rígidas para no
crear un desbalance de posturas y no caer en el caos del conflicto. Entonces
cuando uno de los hijos empieza a tener un síntoma ya sea emocional o
comportamental se manifiesta una descomposición familiar en donde los padres
intentan asumir posiciones subjetivas diferentes con el fin de contener esta
problemática, cayendo en contradicciones, incongruencia en el comportamiento o
hasta castigos severos.

Es en este punto donde los ideales familiares comienzan un proceso


autodestructivo, ya que como los padres buscarán contener y remediar la
problemática los hijos volcaran los comportamientos de los adultos a su propia
subjetividad y entendimiento tomando como punto principal su propia culpa tomando
como partida que el comportamiento ambivalente de los padres es perfectamente
detectado sin embargo el menor no es consciente de su propio comportamiento
alienando sus acciones con las reacciones o consecuencias. ​
​ Esto posiciona a los padres en una demanda explícita con el hijo, desde los
padres severos que sienten que sus hijos con muy emocionales y los castigan o
exponen a situaciones agobiantes para que “madure” o “que se haga hombrecito /
Mujercita” serán demandas explícitas que podrán detectar cualquier miembro que
no pertenezca a la familia. Esta demanda moviliza las posiciones libidinales y
identificatorias de todos los miembros recurriendo a diferentes mecanismos de
defensa así como un cambio total en los vínculos. (Cécile, M & Ortigues, E)​

​ Sin embargo esta también se verá sometido a una nueva vertiente en la cual
los padres a pesar de ser partícipes no serán conscientes de ella, ya que esta
demanda siempre tiene un “revés” que condiciona las expectativas de las peticiones
formando una variante inconsciente, donde se someten sus anhelos, pueden ser
cómplices indirectos de los trastornos del niño o formar partes de estas raíces.

Y es aquí donde los padres se dan cuenta que a pesar de todas sus
modificaciones hay algo en ellos que no están dispuestos a aceptar, algo que no
están dispuestos a ver, con una frase de Françoise Dolto, 1994, lo que podrá darnos
una mayor perspectiva: ​

“Tiene uno la impresión de que muchos padres están decepcionados con sus hijos
por que éstos no son exactamente lo que habían deseado o soñado que fuesen”
Para poder explicar esta frase es necesario pensar que los padres como el
hijo son entes deseantes, y al mismo tiempo objetos del deseo, por lo que en lo que
respecta nos damos cuenta como un hijo a través de sus demandas exige su
pertenencia y la atención del mundo que lo rodea, hacerse notar, hacer sentir a los
otros que es otro al cual ver y al cual desear. Esto pondrá a los padres en un
conflicto ya que se darán cuenta que es en realidad diferente a ellos.

El rol de los padres en el tratamiento.

Cuando los padres se ven superados en sus diferentes mecanismos de


defensa y afrontamiento, se vieron acorralados y atados a una dinámica desafiante
y angustiante por igual, buscando en un primer momento la ayuda médica
psiquiátrica al fin de encontrar una forma de control tangible y un alivio a sus penas,
buscando un medicamento o cura milagrosa para los comportamientos de su hijo o
hijos. Encontrando en la gran mayoría de ocasiones una respuesta negativa
asistiendo de por medio ante un psicólogo o un psicoanalista.

Dependerá completamente de la experiencia o escuela de donde basa su


metodología de trabajo cuál será el rol de los padres dentro del tratamiento, pero a
pesar de todo el vasto conocimiento y diferencias en las teorías todas llegan a una
conclusión definitiva en el tratamiento: Los padres son parte del problema.

Aquí hay una frase de George Orwelle en su libro “Rebelión en la granja” que
me parece definitoria y que encaja profundamente:

​ “La madre de Boxer siempre le dijo que el esfuerzo constante lo haría libre, pero
nunca le contó cómo el sistema lo traicionaría”

Al analizar esta frase nos podemos dar cuenta que Boxer realmente tenia
intenciones de establecer su mayor esfuerzo por el cambio al igual que un niño
dentro del tratamiento intentará encontrar y tratar aquello por lo cual recibe regaños
constantes o es maltratado sin razón lógica. Sin embargo aqui es donde los padres
tomarán el papel fundamental para la continuidad del tratamiento, interrumpiendo o
progresando junto con el menor. ​
​ Pero es aquí donde surge la pregunta, ¿Cómo podemos saber que los
padres son parte del problema del infante?​

​ Tomaremos para diseccionar y encaminar a una dirección el tratamiento y
formación de los padres a través de la teoría del reparto de las cartas de Cécile, M &
Ortigues, E. ​
​ Los padres de cualquier infante como sujetos individuales que decidieron en
algún momento de su vida, unir sus subjetividades en un lazo intersubjetivo como
una relación, vaya a ser noviazgo, concubinos o matrimonio, formando un núcleo
familiar. A esto se le conforma un inconsciente colectivo donde la pareja forman
lazos en sus subjetividades formando códigos propios, chistes locales o hasta un
lenguaje que otras personas se les haría complicado de entender. Es todo esto lo
que forma el imaginario familiar donde el niño tendrá que vivir en algún momento.
Sin embargo antes de adelantarnos, tendremos que ir aún más atrás en donde
estos sujetos aún eran sujetos y no pareja.
Es aquí donde podemos apreciar que durante su vida y su desarrollo habrán
sucesos, pensamientos y actitudes que se tomarán de sus propios padres formando
repeticiones y hasta coincidencias que son observadas en varios registros, que
como se ha mencionado, forma el imaginario familiar que se que se verá enlazado
por un orden simbólico e imaginario con las generaciones anteriores formando
complejos mecanismos de pensamiento que se enlazaran a actividades y actitudes
constantes como: el orden o la aseo, la suerte, los negocios, los berrinches y los
corajes.

Por lo tanto los padres ofrecen un completo organizmo de rasgos


organizados, y construidos en sus posiciones edipicas, o en las formas de
organización simbolica que diferencia el sexo y la generación. Es de ahí que los
niños desde la concepción psíquica, en el momento de la planeación del embarazo
se inicia un proceso complejo de proyecciones e identificaciones con esta idea del
embarazo hasta que se lleva a cabo y nace el menor, será en este punto donde al
niño se le otorgaran “cartas a jugar” sin posibilidad de modificación. Llegaran a un
juego que ya ha sido creado, estudiado, acabado y sobre todo que no hay
posibilidad de ganar.

Asimismo los sistemas familiares se verán enfrentados a una posición


intersubjetiva entremezclando las relaciones duales con las relaciones familiares
impidiendo la relación de deseos propios, sino, tendrán que asumir deseos ajenos
“enmascarados” como propios para asumir una posición que consolide y justifique
las brechas patologías narcisistas de la familia.

Dicho esto los padres jugarán un papel fundamental en la composición


psíquica y somática del niño, al ser reconocido y nutrido dependiendo de las
identificaciones y fantasías impuestas en este. Así pues el papel del espejo y el
holding tomará una importancia específica en esta conformación. Winnicott, 1971.

En primer lugar, el asumir la identidad del menor creando una experiencia


extracorporal para el niño funcionando como un yo auxiliar será el primer papel del
cuidador primario, posteriormente este cuidador marcará las primeras experiencias
yo-no-yo que harán la diferenciación y el advenimiento de un yo autónomo. El
contacto de piel con piel formará las primeras relaciones intrapsíquicas, además de
la primera vivencia de satisfacción serán los condicionantes para un holding
suficientemente bueno y satisfactorio. ​
​ En segundo lugar el papel del espejo, le permitirá al niño no solo encontrar en
los cuidadores experiencias no-yo, sino que podrá ver a través de otros algo con lo
cual puede imitar y aprender a través de su vista y las experiencias ajenas, por lo
tanto el espejo no devolverá una imagen de quien es, sino devolverá una imagen de
lo que él no es, por lo que podrá identificarse con aquello que le pertenece y
discriminar lo que no sea suyo.

Finalmente los padres serán los encargados que estas 2 funciones


permanezcan y se autoricen dentro del desarrollo psíquico del menor, ya que para
que esto se produzca tiene que existir un cuidador lo suficientemente bueno que se
haga cargo de las descargas pulsionales del infante, tanto positivas como negativas
conteniendo y guiando estas pulsiones hace algo más saludable. Por el contrario si
los padres no han logrado asumir estas posiciones simbólicas y nutricias el menor
se verá desvalido, sometiéndose ante la angustia de la despersonalización y la
muerte corporal, lo que creará diferentes síntomas como el llanto excesivo, los
arranques exacerbados de enojo, o hasta la ingesta de las heces fecales. Rene
Spitz, 1972.

La terapia psicoanalítica con niños y su impacto en la familia.

En el siguiente punto nos enfocaremos sobre cómo la psicoterapia


psicoanalítica infantil toma un papel fundamental en las intervenciones sobre los
síntomas somáticos y conflictos psíquicos infantiles.

Cada vez más se han desarrollado numerosas psicoterapias, en las cuales se


ha logrado un avance en los estudios de la terapia de juego y las terapias dinámicas
en relación cordial y cercana con los pacientes. Sin embargo en términos amplios se
ha destacado que las terapias que más han sido efectivas han sido, las terapias
dinámicas, conductuales, las cognitivas, las de juego y las de familia.

Por lo que la efectividad de estas terapias no solo depende de lo que llegue a


pasar dentro del consultorio sino donde más de desarrolla los menores, dentro de la
estabilidad familiar, que se vería definido por factores del estado civil, nivel
socioeconómico y ausencia o presencia de trastornos psíquicos en los padres.

El objetivo principal de los procesos psicoanalíticos infantiles de específica en


disminuir el malestar, disminuir los síntomas psicológicos y conductas
desadaptativas mejorando la adaptación y funcionamiento social. Villanova Félix,
2002.

Además las intervenciones tiene que estar fundadas en la formación psíquica


del infante y el desarrollo de la adquisición de los tiempos del desarrollo, ya que
para formar intervenciones y desarrollar con las exactitud las sesiones es necesario
el entendimiento de el nudo borromeo enfocado en lo real, simbólico y lo imaginario.
Por lo que es importante marcar las diferencias cuando los tiempos del sujeto se
recrean y se manifiestan las consecuencias de las dificultades en los registros, por
ejemplo:​

​ Se observa en lo Simbólico que el proceso de sucesión, la introducción de la
secuencia, de cuando se alimenta la dimensión seria y sucesiva del tiempo. Cuando
se ha implementado el sujeto se verá beneficiado de la historización, en secuencia
de acontecimientos de la vida.​
​ Lo Imaginario recrea los tiempos, el ir y venir, entre la reversibilidad,
permitiendo al sujeto creer en la continuidad del tiempo, llegando a percibir el
pasado, presente y futuro ordenando la reproducción en la memoria hilando el
porvenir.​
​ Y por último lo Real será lo que es ineludible, lo que no cesará de hacerse
presente. (Flesler, Alba. 2011)

Hay que destacar que los 3 registros, RSI, no solo estarán presentes en la
vida psíquica del menor, sino que se tomarán en principal consideración con los
padres ya que será en estos como podremos ubicar el objeto que representa el niño
para estos. Al ser asumido como una formación de 3 tiempos y en cual de estos el
niño es donde causa el conflicto. Por lo que el impacto en la imaginario familiar
tomará el punto central, entre las interacciones diarias (Matutinas, Diurnas y
Nocturnas) como las modalidades de contacto (Primitiva, Fantasmatica e idilica)

Conclusiones que no concluyen.


En el tratamiento psicológico infantil, es crucial comprender los problemas
emocionales y conductuales que están profundamente vinculados a la dinámica
familiar y las relaciones establecidas desde la primera infancia. Las actitudes y
posiciones subjetivas de los padres influyen en el desarrollo psíquico del menor,
siendo ellos parte integral del problema y, al mismo tiempo, es importante y
fundamental en la solución. ​
​ A lo largo de la terapia, se pone en manifiesto que el comportamiento del niño
no puede ser abordado de manera aislada, ya que los síntomas suelen ser el reflejo
de tensiones o conflictos familiares que los niños no pueden verbalizar.​

​ Además, los padres deben asumir un rol activo y transformador en el
proceso, dando una influencia determinante en la configuración psíquica.

El éxito de la intervención terapéutica depende de no solo el trabajo en el


consultorio sino de la capacidad de los padres para reconocer su papel en los
conflictos del menor y su disposición para modificar patrones inconscientes que
perpetúan la problemática.

Para finalizar, el trabajo psicoterapéutico con niños implica un largo proceso


de reestructuración de la familia como en las interacciones diarias, donde el menor
refleja el síntoma que en la familia circula como un elefante rosa. Por lo que no
podemos concluir este ensayo sin invitar al lector a la reflexión de sus propias
aproximaciones terapéuticas tanto con los padres como con los infantes, ya que
sera este punto el principal factor y el punto determinante para que los menores
encuentren un cambio no solo en su psique sino en su posición intersubjetiva en el
imaginario de los padres.

Bibliografía.
Françoise Dolto, (1994). Niño deseado, niño feliz Claves para aceptar comprender y
respetar las particularidades de sus hijos. Francia, Editorial Paidós.

Villanova, Felix. (2002). Proceso y resultados en psicoterapia psicoanalítica con


niños y adolescentes. Universidad Complutense de Madrid. Link:
[Link]

Flesler, Alba. (2011). El niño en análisis y las intervenciones del analista. Buenos
aires: Paidos.

Spitz, Rene. (1972). El primer año de vida del niño. Francia Paris. TOLLE,LEGE
AGUILAR.

Winnicott, D. (1971). Realidad y Juego. España, Editorial Gedisa, S.A.​



Cécile, M & Ortigues, E. (2023). Cómo se decide una psicoterapia de niños. España.
Editorial Gedisa, S.A.

También podría gustarte