Tema - Finanza y Mayordomia Cristiana - Logos Sermons
Tema - Finanza y Mayordomia Cristiana - Logos Sermons
Tema:Finanza y Mayordomia
Cristiana
Share
Notes Transcript
Texto Áureo: Honra a Jehová con tus bienes, y con las primicias de todos tus
frutos; y serán llenos tus graneros con abundancia. Proverbios 3:9,10.
A. Dinero y posesiones
B. ¿Qué es la prosperidad?
C. Lo material es pasajero
B. La verdadera prosperidad
C. Los diezmos
A. El favor de Dios
B. La sabiduría celestial
Introducción
Los principios de la mayordomía se hallan a través del mensaje tanto del Antiguo
Testamento como del Nuevo. Dios es el Dueño de todas las cosas y recursos
materiales y espirituales, no sólo como Creador sino también como Redentor. En
el Sermón del Monte
Nuestra fuerza, la inteligencia, los talentos y las habilidades personales, así como
nuestra capacidad de adquirir posesiones materiales; todo nos ha sido dado
como un regalo de Dios. Como mayordomos de Dios, ahora tenemos la
responsabilidad de decidir si hemos de desarrollar nuestra vida y nuestros
talentos, o si los derrocharemos con actos imprudentes. Si el Señor nos colmó de
todas estas bendiciones es porque está seguro de que podremos administrarlas
como es debido.
La iglesia debe interesarse por ganar almas, más que por recaudar fondos. Una
persona que ha sido ganada verdaderamente para el Señor pondrá
inmediatamente a los pies de Cristo todo lo que posee. Pablo se sentía
responsable de cumplir con la comisión que le había sido encomendada (1
Corintios 9:17).
Exposición Bíblica
1. La naturaleza fugaz de las posesiones
A. Dinero y posesiones
Dios es el Dueño, Señor y Creador de todo lo que existe. David dijo: "De Jehová es
la tierra y su plenitud; el mundo, y los que en él habitan" (Salmo 24:1). Eso
significa que Dios creó todas las cosas, y que, en virtud de su obra creadora El es
el dueño de todo, incluidos usted y yo (Malaquías 2:10; Hechos 17:28). Dios da a
conocer sus derechos de propiedad cuando dice:
"Todo lo que hay debajo del cielo es mío" (Job 41:11). (Lea también Génesis 1:1;
Colosenses 1:16, 17.) Siendo que Dios hizo y conserva todas las cosas, todo lo que
existe le pertenece a El. Nosotros podemos poseer una porción de la creación de
Dios, pero El es el único Dueño absoluto de todo. Nosotros somos arrendatarios;
os, pe o l es el ú co ue o absoluto de todo. osot os so os a e data os;
Dios es el Dueño de cuanto hay en el mundo. También somos administradores de
Dios, y se requiere que estos sean hallados fieles (1 Corintios 4:2). Todo lo que
tenemos lo hemos recibido mediante la bondad de nuestro Dios.
B. ¿Qué es la prosperidad?
Pregunta: ¿Cómo definiría usted la palabra "prosperidad"?
"Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud,
así como prospera tu alma" (3 Juan 2). Esta prosperidad abarca las necesidades
físicas, materiales y espirituales del hombre.
No hay nada malo en que una persona sea rica. El problema surge cuando la
ambición por el dinero se convierte en una pesadilla para el individuo. La codicia
sí 9ue es un pecado peligroso. Esta es la idolatría de hoy. El amor al dinero
distorsiona por completo la visión de la vida y conduce a prácticas pecaminosas y
a un distanciamiento de Dios. En la Biblia se amonesta fuertemente contra el
hacer de la acumulación de riquezas el objetivo primordial del corazón
(Deuteronomio 8:13, 14; Salmo 62:10; Marcos 4:19; 1 Timoteo 6:9).
Enseñanza práctica
C. Lo material es pasajero
Pregunta: Mencione algunos pasajes bíblicos que se refieran a la naturaleza fugaz
y pasajera de las riquezas materiales. ¿Qué aprendemos de ello?
Siendo que todo lo que poseemos le pertenece a Dios, nosotros no somos más
que mayordomos suyos Debemos usar nuestro tiempo, talento y nuestras
posesiones como El nos dirija. Si nos concede adquirir riquezas, El tiene todo
derecho de indicarnos qué hacer con ellas, ya que todo le pertenece a El. En la
parábola de los talentos (Mateo 25:14-80), Jesús dijo claramente que somos
responsables delante de El por todo lo que poseamos.
Enseñanza práctica
En Romanos 12:8 se incluye el don de dar entre los dones de servicio que Dios ha
dado a la Iglesia a fin de capacitarla para llevar a cabo su ministerio en el mundo.
El don de dar se ha definido como la habilidad de ganar dinero y ponerlo junto
con otras posesiones al servicio de Dios y el engrandecimiento de su reino.
Todos conocemos a personas que tienen esa gran habilidad que tantos buscan,
conocida como "el toque de Midas". Todo lo que tocan se convierte en dinero. Hay
personas que saben aprovechar toda oportunidad y convertirla en ventajas
económicas.
En el don de dar está incluido el deseo de cooperar para la marcha de la obra del
Señor. Los creyentes que tienen este don hallan gran placer en compartir lo que
poseen para beneficio de su iglesia. Esto proviene de un corazón generoso.
Los que han recibido este don, así como la bendición de Dios sobre sus
posesiones deben hacer buen uso de las cosas que Dios les ha dado. La iglesia
necesita el apoyo personal y monetario de sus miembros; y éstos son bendecidos
del Señor cuando ponen en práctica su don.
B. La verdadera prosperidad
Pregunta: ¿Qué relación hay entre la mayordomía cristiana y la prosperidad,
según la Biblia? ¿Cuál debe ser nuestra razón de dar?
Las Escrituras enseñan claramente que la voluntad de Dios es que su pueblo sea
próspero. Sin embargo, muchos no están prosperando como debe ser. Eso puede
ser porque muchos ven la provisión divina como un plan general de bienestar
social que no impone sobre el creyente ninguna
responsabilidad. Eso quizá ha generado esa filosofía tan común hoy, que
pretende recibirlo todo a cambio de nada. Se dice: "Cree y recibe, Y Dios te dará
las peticiones de tu corazón." Pero esta gente no reconoce que las promesas de
bendiciones de parte de Dios vienen solamente en respuesta a la obediencia a su
Palabra y a la fidelidad en su mayordomía.
C. Los diezmos
Pregunta: ¿Qué significa el diezmo?
Cientos de años más tarde, cuando Dios le dio a Moisés la ley para el pueblo, el
diezmo formaba parte de ella (Levítico 27:80-32). Dios dijo: "El diezmo será
consagrado a Jehová." Todo lo que el hombre posee le pertenece al Señor, pero el
diezmo es consagrado para un uso especial.
La ley del diezmo no ha caducado. Dios llama "ladrones" a todos los que no traen
los diezmos al alfolí de su casa (Malaquías 3:7-10). Jesús no excluyó la ley de los
diezmos en el Nuevo Testamento. El dar los diezmos a Dios era una práctica
vigente antes de la ley, y el principio de la gracia de Dios no efectué ningún
cambio en ella. Por el contrario, Jesús apoyé la enseñanza del diezmo. (Lea Mateo
23:23; Lucas 11:41, 42.) El dijo: "Esto es necesario hacer, sin dejar de hacer
aquello."
Los diezmos y las ofrendas son para la obra del ministerio. Esto no queda a
criterio de cada individuo para que haga lo que quiera. Las instrucciones de Dios
son bien claras: "Traed todos los diezmos al alfolí" (Malaquías 3:10). (Lea también
Hebreos 7:1-8; 1 Corintios 9:7-12; 16:2.)
III. Posesiones que perduran Proverbios 8:10-21; 16:8, 16
A. El favor de Dios
Si bien "la sabiduría" personificada retóricamente dama y amonesta en estos
pasajes, ya sabemos, sin lugar a dudas, que las palabras proceden directamente
de Dios. Dios exhorta al hombre aquí a tomar una decisión. El camino señalado
por la sabiduría divina no es fácil de seguir, a menos que uno se sujete a las
normas bíblicas. Las metas y aspiraciones del mundo consisten en adquirir oro y
plata, no la instrucción y la sabiduría de Dios.
El oro y la plata pueden comprar muchas cosas, pero no lo pueden comprar todo.
Por ejemplo, no pueden comprarla salud física y mental. Nadie puede comprar ni
un momento de verdadera felicidad aunque posea montones de oro. Sobre todo,
ninguna cantidad de dinero es suficiente para comprar el favor de Dios. Y sin la
gracia divina, ¿qué valor tiene realmente la vida del hombre?
Este tipo de sabiduría no nos cae de repente y sin esfuerzo de nuestra parte. Hay
que recibirla de Dios. El nos la ofrece diariamente, pero debemos preparar
nuestro corazón para aceptarla. Debemos manifestar más placer y entusiasmo al
recibir la sabiduría divina que cuando se nos ofrece oro o plata.
El mundo está lleno de gente que lucha por ad9uirir fortuna; y muchos la han
adquirido. Sin embargo, no son personas dichosas, porque les falta esa gloriosa
sensación de contar con el favor divino.
B. La sabiduría celestial
Pregunta: ¿Qué posesiones son de mayor importancia para usted en su vida
cristiana?
Enseñanza práctica
Jesús hizo uso de un buen número de parábolas relacionadas con el dinero y las
propiedades. Muchas de ellas giran en torno a las funciones de un mayordomo. El
mayordomo era un siervo que casi no tenía propiedades, sino que se dedicaba a
cuidar de las posesiones de su señor. En sus manos quedaba la administración de
los bienes de su amo, la cual tenía 9ue desarrollar de una manera sabia. Si se
comportaba honrada y fielmente, podía estar seguro de que recibiría una
recompensa justa.
La Biblia dice que nosotros también somos mayordomos. Todo lo que está en
nuestras manos nos ha sido dado por Dios. Lo que tenemos no lo hemos ganado
ni nos pertenecía. El Señor nos lo ha confiado, y somos responsables de
administrarlo sabia y adecuadamente para su gloria.
¿Ve usted sus recursos como cosas suyas, o está consciente de que todo le ha sido
confiado por Dios?
¿Está usted haciendo uso de todas estas cosas para su propio placer, o para la
gloria del Señor?
La mayordomía
Prólogo. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 5
y el desperdicio . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 30
Introducción. . . . . . . . . . . . . . . . . . . 60
D. El equilibrio ecológico. . . . . . . . . . . . . . 64
Introducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 6
B. Establezca un horario . . . . . . . . . . . . . . . 9
C. Aproveche su tiempo . . . . . . . . . . . . . . . 11
D. Su tiempo se acaba . . . . . . . . . . . . . . . . 13
Introducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 18
B. Habilidades naturales . . . . . . . . . . . . . . . 20
C. Habilidades especiales . . . . . . . . . . . . . . 21
nuestros talentos . . . . . . . . . . . . . . . . 24
del evangelio . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 27
Introducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 28
del evangelio . . . . . . . . . . . . . . . . . . 30
D. Conclusión . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 34
Introducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 38
A. De la norma a la práctica . . . . . . . . . . . . . 39
C. La vida eterna . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 41
Contenido
Prólogo
Vivimos en tiempos peligrosos. La Biblia dice que en los últimos tiempos vendrán
días difíciles: “Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros,
vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos,
impíos, sin afecto natural, implacables,
Calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores,
impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán
apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita” (2 Timoteo
3.2–5).
Los versículos citados anteriormente describen de forma clara los problemas que
surgen cuando las personas se aman a sí mismas y a los deleites de la vida más
que a Dios y a los demás. Tales personas son orgullosas, rehúsan reconocer que
Dios es dueño de todas las cosas y que ellos nada más son mayordomos de las
posesiones de Dios. Estas personas necesitan un cambio de corazón antes que
puedan entender y practicar la mayordomía cristiana.
p yp y
Introducción
Usted tal vez se sorprenderá si le dijera que nosotros no poseemos nada. Nos
hemos educado diciendo: Esta es mi casa, mi dinero, mi familia, mi vida, mi
tiempo, mis talentos, etc. Nuestra tendencia es exigir muchas cosas para el
beneficio de nosotros mismos. Pensamos que el dinero que nos ganamos es
nuestro y que las cosas que compramos con nuestro dinero son nuestras.
Estamos convencidos de que poseemos estas cosas y que si alguien nos las quita,
es un acto de robo. Cuando Dios manda que no robemos se sobreentiende que
hay un dueño legítimo para cada cosa. Este concepto es bíblico. Cuando Ananías
le mintió al Espíritu Santo acerca de la venta de su tierra, Pedro preguntó:
“Reteniéndola, ¿no se te quedaba a ti? y vendida, ¿no estaba en tu poder?”
(Hechos 5.4) Así que nosotros tenemos razón al decir
que somos los dueños. Pero debemos confesar que nosotros no somos los
dueños en el sentido más literal de la palabra dueño, pues la Biblia nos enseña
que todas las cosas pertenecen a Dios. Para conveniencia, nosotros hablamos de
“poseer” las cosas, y usamos los adjetivos posesivos “mi” y “mío” al referirnos a
las cosas que tenemos.
Todo lo que cualquiera posee en esta vida es nada más una parte de la
mayordomía que Dios le dejó. Dios es dueño de todo. Cuando hablamos de lo que
nosotros poseemos, hablamos desde un punto de vista puramente terrenal. Sin
embargo, en esta lección y a lo largo de
este estudio nosotros estaremos analizando este tema desde un punto de vista
que toma en cuenta el cuadro más amplio. Nuestra meta será mostrarle la
realidad que sólo Dios es dueño en sentido absoluto, y nosotros nada más somos
mayordomos. Que Dios lo bendiga al estudiar esta lección. Prepare su corazón
para recibir y hacer lo que Dios le enseñe por medio de la misma.
Lecc ión 1
• Para leer y estudiar
1. Pruebas que demuestran que Dios es dueño de todo. (Escriba junto a la cita
bíblica lo que le pertenece a Dios.)
• Salmo 24.1:
________________________________________________________________
• Nehemías
9.6:_______________________________________________________________
• Job
41.11:__________________________________________________________________
• Salmo 50.9–
12:_____________________________________________________________
• Ezequiel
18.4:_______________________________________________________________
• Hageo
2.8:_________________________________________________________________
• Mateo
6.13:________________________________________________________________
• Romanos
13.1:______________________________________________________________
• Bosquejo de la lección
A. Dios es el único dueño verdadero
B. Características del buen mayordomo
C. Las demandas de Cristo en su propia vida
Dios, el dueño absoluto y universal 10
segura. Además, el dueño original, Dios, todavía mantiene todos los derechos
sobre su propiedad. Quizá usted nunca lo había pensado, pero la escritura que
usted tiene para “su” propiedad, aunque es legal, es sólo un arrendamiento de
Dios. “De Jehová es la tierra y su plenitud” (Salmo 24.1). Así que usted nada más
arrienda su terreno de Dios.
2. Razones por las que el hombre piensa que él es dueño
a. Es orgulloso
Dios es dueño absoluto del universo, no sólo porque él es tan fuerte que nadie se
lo puede quitar, sino porque es dueño por derecho.
De todas las cosas que Dios creó, el hombre pecador es el único ser viviente en
todo el universo que trata de negar esta verdad.
Es a causa del orgullo que las personas no reconocen que Dios es dueño absoluto
de sus posesiones. Lucifer tampoco quiso reconocer que Dios es dueño de todo.
Por eso Dios lo echó del cielo. ¿Cuál fue el pecado principal de Lucifer? ¡El orgullo!
Hoy los descendientes espirituales de Lucifer demuestran las mismas tendencias
al afirmar que ellos son los propietarios de las cosas que poseen.
La gente se enorgullece por sus riquezas, sus familias y sus talentos. Abusan de
todas estas cosas para promover sus propios intereses. Incluso el propio
evangelio sufre abuso porque los hombres se benefician de ello para su propia
gloria. Dios desea que las personas se humillen y reconozcan que ellos no son los
dueños de estas cosas, sino solamente mayordomos, encargados de las mismas.
“¿Qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías como si
no lo hubieras recibido?” (1 Corintios 4.7)
Dios, el dueño absoluto y universal
ganancia. ¿Por cuánto tiempo esta persona seguiría siendo gerente? Sólo hasta
que el dueño se dé cuenta de su delito. ¿Y qué pasa con el gerente al final? Va para
la cárcel.
Usted es uno de los gerentes de Dios. Nada de lo que está bajo su mando es suyo.
Su propia vida es propiedad de Dios y se la ha dado para vivirla como él manda.
Usted debe usar las capacidades que él le ha dado para traer honra y gloria a
Dios, el dueño. Incluso su tiempo, cada minuto de su vida, le pertenece a Dios.
Dios requiere que usted maneje todo de acuerdo con sus instrucciones: el dinero,
la propiedad, la familia, el tiempo y los talentos que le ha dado. Dios va a
recompensarle si los maneja bien. Pero le castigará duramente si desatiende sus
responsabilidades como gerente, pues al desatender estas cosas no está usted
malgastando sus propios recursos, sino los de Dios. Jesús contó una historia en
Lucas 12.16–21 que enseña algunos puntos importantes de la mayordomía.
Estudie esta parábola.
Lucas 12.16–21
(v. 17)
“Y dijo: Esto haré: derribaré mis “No olvides que yo soy “Estas cosas son
mías
graneros, y los edificaré mayores, el dueño no robes. ;, fruto de mi sabio
manejo
y allí guardaré todos mis frutos mis cosas.”
y mis bienes” (v. 18. )
“Pero Dios le dijo: Necio, esta “¿No te había dicho que “¡Ay, qué mala
suerte!”
noche vienen a pedirte tu alma; y todo es mío, hasta
y no es rico para con Dios” (v. 21). “¡Presten atención, todos “Pero a mí no
me va así a ---
mis gerentes!” suceder...”
Dios, el dueño absoluto y universal
Preguntas de estudio
Preguntas de estudio
1. En el Salmo 24.1 vemos que Dios es dueño de todo. Según el versículo 2, ¿por
qué es así?
3 . Escriba tres razones que confirman que el hombre en verdad no puede poseer
nada.
a.
b.
c.
4. ¿Por qué los hombres carnales se burlan del concepto que Dios es el dueño de
todo?
5. Explique qué tiene que ver el orgullo con nuestro concepto de ser dueño.
9. En la historia que contó Jesús en Lucas 12.16–21, ¿cuál fue el concepto erróneo
del hombre rico?
10. ¿Qué hubiera podido hacer el hombre rico con su gran cosecha para que Dios
lo hubiera podido bendecir en vez de maldecir?
Existen dos razones principales por las que Cristo tiene derecho a ser Señor en
nuestras vidas. Primeramente, somos de él porque él nos creó (véase Juan 1.3).
Aun nuestra vida se la debemos a él. No hay ninguna razón por la que nosotros no
debamos sujetarnos por completo a su voluntad.
Además, somos de Cristo porque él nos redimió. Cuando el hombre pecó, Satanás
“secuestró” el género humano y lo sometió a él. Pero
La Salvación de Cristo
Heb 2:15 y librar a todos los Col 1:12 con gozo dando habéis sido
libertados
que por el temor gracias al Padre que nos del pecado y hechos
durante toda la vida sujetos la herencia de los santos por vuestro fruto la
Lea Hechos 9.3–9. Cuando le rodeó una luz del cielo, él cayó postrado en tierra y
preguntó: “¿Quién eres, Señor?” Al saber que era Jesús, preguntó: “Señor, ¿qué
quieres que yo haga?” En muchas “conversiones” las personas no son como
Saulo, sino que se levantan, usurpan la corona del Rey Jesús y declaran: “Así haré
yo con mi vida”. Tal actitud no cabe dentro del reino de Jesús.
3. Valores santificados
El hombre valora las personas de acuerdo con lo que puede ver con sus propios
ojos. Al hombre que se ve que tiene mucho dinero se le respeta mucho. Al hombre
pobre se le tiene lástima o se le desprecia. Pero Dios no valora así a las personas:
“Jehová no mira lo que mira el hombre;
pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón”
(1 Samuel 16.7). Esto lo dijo Dios justo antes de tomar a un muchacho pobre y
humilde y hacerlo rey de Israel. Dios hoy nos quiere enseñar que no debemos
tomar en cuenta ni la apariencia de un hombre ni
la abundancia de sus cosas para valorarlo. Fíjese más bien en su carácter. Cuando
las cosas y el dinero ya no influyen en nuestra opinión acerca de una persona
las cosas y el dinero ya no influyen en nuestra opinión acerca de una persona,
nosotros empezamos a ver su carácter. En la iglesia, ni el dinero, ni los talentos, ni
los dones espirituales deben tener alguna parte en la valoración espiritual de un
individuo. Sin embargo, su uso de estas cosas sí nos enseña algo acerca de su
carácter. Toda la superficialidad del sistema del mundo pierde su brillo cuando
los hombres reconocen que todo es de Dios. Entonces ellos empiezan a apreciar a
otros por lo que son en lugar de por la cantidad de cosas que poseen. ¿Valora
usted las cosas y las personas como Dios las valora, o como el hombre? El buen
mayordomo cristiano vive a base de valores santificados.
Preguntas de estudio
2. ¿Cuáles son las dos razones principales por las que Cristo tiene derecho a ser
Señor en nuestras vidas?
3 . Escriba aquí el versículo de la Biblia que afirma que Dios lo posee a usted en
cuerpo y espíritu.
5. ¿Qué pasa con la persona que profesa que Cristo es su Salvador, pero no quiere
que sea su Señor?
6. Voy a poner por obra las enseñanzas que aprendo en este estudio. ¿De qué
me valdrá saber estas enseñanzas si no estoy dispuesto a ponerlas por obra? Vale
más que permita que estas verdades afecten mis actitudes, estilo de vida y planes
para el futuro, porque reconozco que todo pertenece a Dios.
ALTO
Lección 2
La inversión
Y los desperdicios
Introducción
Una la inversión y el
Comprensión de lo que desperdicio.
Constituye
• Bosquejo de la lección
¿Piensa usted que Dios pasará por alto nuestra irresponsabilidad si malgastamos
el dinero, tiempo y otros recursos que él nos ha dado para que los
administremos? Claro que no. Un mayordomo se contrata para que aumente los
bienes de su amo. Malgastar los bienes de su amo es lo peor que un mayordomo
puede hacer. No es de extrañarse que al mayordomo de esta parábola le quitaran
su puesto. Justo antes de esta parábola, Jesús le había contado otra parábola a la
gente (véase Lucas 15.11–32) acerca de un joven derrochador. A esta parábola le
pondremos por título:
Hace mucho tiempo un hombre tenía una propiedad y dos hijos. Según la
costumbre de aquel tiempo, el padre algún día repartiría su propiedad entre sus
dos hijos. Pero el hijo menor se
negó a esperar y exigió que se le diese su parte de inmediato. Así que el padre
dividió sus bienes entre sus dos hijos. El hijo menor se fue lejos de la casa para
que su padre no pudiera ver en qué gastaba el dinero. Allí el pródigo malgastó su
herencia. Una parte la malgastó
Hambre que deseaba comer las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie se
las daba. En su desesperación se detuvo a pensar. Pensó en su padre. Él sabía que
su padre, que tenía a su cargo la otra parte de la herencia, todavía estaría
ganando dinero. Él era ese tipo de administrador. Su padre manejaba bien lo que
tenía, pero no era materialista. Él también sabía que su padre era un hombre
bondadoso y que siempre ayudaba a los necesitados.
El joven se dispuso a regresar a su casa. Él se sentía mal por todo lo que había
malgastado. Sin lugar a dudas, él había aprendido mucho por medio de los
golpes duros de la vida. Cuando él iba llegando a casa, su padre lo vio. Él corrió al
encuentro de su hijo, se echó en su cuello y lo besó.
¡Qué escena debió haber sido aquella! Si alguien hubiera visto a esos dos ese día
bien hubiera podido preguntarse quiénes eran ellos y porqué se abrazaban. El
infeliz muchacho estaba vestido de harapos, mientas que su padre estaba bien
vestido.
Tal era el contraste entre los dos hombres que se abrazaron ese día en el camino.
Estos dos hombres habían seguido caminos totalmente opuestos. El uno se hizo
rico; el otro pobre.
Es mucho lo que podemos aprender de esta parábola acerca del contraste entre
una buena y una mala mayordomía, la cual nos da una idea similar de la
diferencia entre invertir o desperdiciar. Cristo quiso enseñarnos a través de esta
parábola que debemos usar sabiamente todo lo que él nos da en lugar de
derrocharlo.
Preguntas de estudio
2. Escriba las tres razones que ofreció la Lección 1 de por qué el hombre no puede
poseer nada.
a.
b.
c.
su amo?
Esta teoría pone al ego como señor de la vida y no toma en serio ni a Dios ni a la
eternidad. Aunque la mayoría de las personas materialistas dicen que no son
egoístas ni avaras, las mismas practican el egoísmo a diario en sus negocios. Tal
vez regalan alguna cosita de vez en cuando al vecino pobre o tal vez hasta echan
montones de dinero en la ofrenda. Sin embargo, su actitud y manera de actuar
con relación a su dinero y demás cosas es muy materialista.
Además, para ellos lo que se usa en algo que no le trae gloria a Dios es un
desperdicio, aunque traiga mucha ganancia económica. Los cristianos manejan
su dinero y sus bienes para la gloria de Dios porque reconocen
Uno de los recursos más comunes es la comida La manera más común en que se
Uno de los recursos más comunes es la comida. La manera más común en que se
desperdicia la comida es al comer demasiado.
buena comida. Además, debemos ser prudentes en cuanto a las comidas que
compramos, evitando gastar dinero en comprar comidas de poco valor nutritivo.
Vivimos en un tiempo en que el mundo tiene sus modas y cosas que según ellos
son necesarios. El último estilo de reloj o de zapatos es lo que más cuesta y no
necesariamente es lo mejor. Generalmente constituye un gran desperdicio de
recursos estar comprando estas cosas
de un valor monetario tan caro en lugar de comprar las que podemos usar y no
son tan caras.
La Biblia dice que “en el barbecho de los pobres hay mucho pan; mas se pierde
por falta de juicio” (Proverbios 13.23). Tal vez la manera en que estos pobres
pierden la mayor parte de este pan es por falta de administrar bien el tiempo que
Dios les ha dado. Dios nos da el tiempo para que lo utilicemos en algo bueno. Dios
condena la pereza (véase Romanos 12.11; 2 Tesalonicenses 3.10–12; Hebreos
6.12). ¡Él no quiere que seamos ociosos, sino que trabajemos para él! La verdad es
que muchas personas son demasiado flojas en el trabajo. Muchos desperdician el
tiempo. Por esa razón Dios no los puede bendecir. Dios siempre es glorificado
cuando usamos con sabiduría los
No obstante, es posible abusar de cada una de estas razones. Por ejemplo, unos
dicen que trabajan “para mantener a su familia” cuando en realidad lo hacen sólo
para brindarles más lujos y placeres carnales.
Hay personas que afirman que si ellos tan sólo pudieran ganar un poco más de
dinero, entonces ayudarían a apoyar a las misiones. Sin embargo, el dinero que
ganan ellos lo siguen invirtiendo en negocios más y más grandes o lo gastan en
lujos que ni remotamente tienen que ver con las misiones.
El mayordomo fiel y verdadero desea cumplir con el llamamiento que Dios le ha
dado. Dios llama a algunos a que ganen dinero para entregarlo a la causa de
Cristo. Puede ser que parezca que tal cristiano tiene las mismas metas en la vida
que el materialista. Pero hay una gran diferencia: el cristiano con el llamamiento
de ganar mucho dinero entrega sus ganancias a la causa de Cristo y para el bien
de otros, mientras que el materialista utiliza sus ganancias para fines egoístas y
ambiciosos. Dios también llama a algunas personas a dejar su impulso natural de
ganar dinero para así poder dar testimonio en una comunidad de pocos recursos
económicos. Recuerde esto: si Dios le está llamando a usted para que le sirva en
un puesto que no rinde mucho dinero, usted nunca le podrá ofrecer a Dios
suficiente dinero para sustituir a lo que él le está llamando a hacer.
Cada cristiano puede conocer el nivel económico que debe tener al prestar
atención a la voz del Espíritu Santo y al tomar en cuenta todos los requisitos
bíblicos para su vida. Cualquier posesión que se tenga además de esto resulta en
pérdida espiritual.
• Hasta pueda que sea necesario que se traslade a vivir a otra parte para traerle
mayor gloria a Dios.
Antes usted ni consideraba estas cosas porque lo hacía todo para obtener
ganancia propia y no para la gloria de Dios.
1. Quizá Dios quiere que le ofrezca todo el dinero extra para ayudar en su obra.
Hay muchas necesidades
en este campo. Tal vez usted dice que siempre le da al Señor el diezmo. Pero,
¿sabe qué? El Nuevo Testamento ni siquiera dice en ninguna parte que Dios
espera que le dé el diez por ciento de sus ganancias. Los principios del Nuevo
Testamento que se aplican a las ofrendas son: “Según haya prosperado” (1
Corintios 16.2) y: “Cada uno dé como propuso en su corazón; no con tristeza, ni
por necesidad, porque Dios ama al dador alegre” (2 Corintios 9.7).
Si Dios le ha prosperado mucho, pueda que él pida que le dé el noventa por
ciento de sus ganancias.
2. Puede ser que Dios pida que sólo haga sus trabajos materiales durante una
parte de cada día. Si las ganancias son tales que puede reducir las horas de
trabajo, Dios podría darle muchas cosas para hacer con el resto de su tiempo. Por
ejemplo, usted pudiera visitar a los incrédulos o distribuir tratados cristianos en
su comunidad. Quizá debe ayudar a los miembros necesitados de la iglesia o a las
personas ancianas con su trabajo, o visitar a los enfermos para animarlos. Puede
ser que Dios desee que entregue su tiempo extra a la tarea de escribir artículos
para alguna revista de la iglesia o para una casa editorial. ¡Y esto sólo es el
comienzo de las posibilidades que pueden presentarse!
3. Quizá si usted se detiene y reflexiona, entonces verá que ha estado robándole a
su familia así como a Dios. Usted quizá se asombraría al saber cuántos niños
empiezan a caminar por el camino que conduce al infierno simplemente porque
no tenían un padre que los guiara, o que no los guió lo suficiente. Él estaba
trabajando para ganar más dinero cuando en realidad debía haber estado en casa
trabajando con ellos, jugando con ellos y dándole dirección a sus vidas. Por favor,
reduzca sus horas de trabajo si es necesario y pase tiempo con su familia, su
primer campo blanco.
Recuerde la historia del hombre rico en Lucas 12. Este hombre fue condenado por
ser egoísta en su decisión en cuanto a qué debía hacer con las riquezas extras que
Dios le había dado. Nosotros debemos tener mucho cuidado al decidir qué hacer
con lo que nos sobra. Dios pudiera decirnos: “Necio, esta noche vienen a pedirte
tu alma; y lo
que has provisto, ¿de quién será?”
H. Invirtiendo en las riquezas verdaderas
“No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde
ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el
orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro
tesoro, allí estará también vuestro corazón” (Mateo 6.19–21).
Cristo condenó la acumulación de riquezas. Y él nos dio una bella alternativa.
Nosotros podemos hacer algo con nuestras posesiones materiales, algo más que
sólo aumentarlas más y más. ¡Podemos invertirlas en los bienes raíces celestiales!
Si Dios es el que nos dirige en todo, resulta que nuestro dinero corruptible,
nuestro breve tiempo y nuestros talentos todos llegan a transformarse en
depósitos en el banco celestial. Claro, Dios no nos paga una mensualidad ni hace
un contrato anual por el uso de nuestros talentos. El cristiano sirve sin demandar
nada a cambio (véase Lucas 17.10), pero Dios nos promete “una herencia
incorruptible” (1 Pedro 1.4). Nuestra herencia celestial depende de nuestra
entrega total de las posesiones materiales que tenemos estando en esta tierra.
Los tesoros celestiales están seguros Jesús dijo que nada los tocará allí Ningún
Los tesoros celestiales están seguros. Jesús dijo que nada los tocará allí. Ningún
ladrón puede robárselos. Una razón práctica para abrir una “cuenta de ahorros en
el cielo” es que nuestro corazón (nuestro amor y lo que nos interesa más) estará
donde está nuestro tesoro. La vida es muy corta y la eternidad es demasiado
larga. Esta tierra se terminará, así que nuestro corazón debe estar enfocado en el
cielo. Si de corazón y mente nos estamos enfocando en el cielo, la muerte será
nada más un paso que daremos entre este mundo de problemas y el gozo
celestial. Cuando estemos allí, nosotros gozaremos de los tesoros que hemos
acaparado allí durante nuestra estadía en la tierra, además de todos los
galardones que Dios nos dará.
Jesús aclaró que no es posible que nosotros tengamos tesoros aquí y allá. Él dijo:
“Donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón” (Mateo 6.21). Ya
que nadie tiene dos corazones, su tesoro (singular) y su corazón ambos estarán en
un solo lugar; o en el cielo o en la tierra.
Tampoco Dios quiere decir que nosotros debemos comer gusanos como hacen
los pájaros. Dios nos dio mentes para hacer planes y nos dio manos para trabajar,
pero nunca planeó que nosotros nos afanáramos más de lo que se afanan los
pájaros y las flores. El mismo Dios que cuida tan bien de ellos nos dejó la promesa
pj y q j p
que si le ponemos prioridad a las cosas de Dios todas estas cosas materiales nos
serán añadidas.
Preguntas de estudio
a.
b.
c.
3 . Anote tres maneras en que es posible deshacerse del dinero extra para la gloria
de Dios.
4. Reflexione y escriba cómo usted pudiera cambiar para no desperdiciar tanto los
recursos que están a su cuidado.
¿Es usted un carpintero, granjero, hombre de negocios o ama de casa? Dios sólo
quiere carpinteros, granjeros, hombres de negocios y amas de casa que se han
entregado totalmente a él. Si Dios lo ha guiado al trabajo que usted tiene,
reconozca que su mero trabajo constituye parte del llamado de Dios en su vida.
Trabaje en ello para Dios y no para los hombres (véase Colosenses 3.23–24). De la
misma manera que un misionero no debe ir a un campo blanco sin ser llamado,
así un agricultor no debe empezar a cultivar la tierra sin saber que Dios lo ha
llamado a eso. Dios tiene un plan para cada persona. Él nos revela su plan por
medio de la Biblia, el Espíritu Santo y la hermandad local de creyentes.
A la mayoría de los cristianos, Dios les ha entregado más que una sola
responsabilidad que cumplir. Por ejemplo, un hermano en la iglesia puede ser a la
vez esposo, padre, agricultor, maestro de la escuela dominical y miembro de la
junta de la escuela. Es necesario, pues, que este hermano sepa manejar su tiempo
y recursos espirituales para que sea eficaz en todas las responsabilidades que
Dios le ha dado.
Él no debe descuidar su familia por estar enfocando todas sus energías en ser un
miembro útil de la junta de la escuela. Tampoco conviene que deje de asistir a las
reuniones de la junta escolar por estar todo el tiempo mejorando sus habilidades
como agricultor. Para este hermano, entregarse totalmente al servicio de Dios
significa:
2. involucrar a su familia en cualquier trabajo posible para que pueda pasar más
tiempo con ellos.
3 . sembrar sus campos con todas sus fuerzas cuando es tiempo de sembrar.
5. estudiar bien la lección para la escuela dominical a fin de estar listo para dar
una buena presentación.
No son todos los que pueden trabajar bien cumpliendo cinco diferentes
responsabilidades; algunos pueden cumplir más, otros menos. Cuando un
cristiano ve que no puede cumplir con todas las responsabilidades que le piden
que tome, él puede pasar a otro aquellas que es posible que otro asuma
(ejemplo: ser miembro de la junta de la escuela), para que él a su vez se entregue
de lleno a las que otro no puede cumplir (ejemplo: ser buen padre para sus hijos).
Preguntas de estudio
1. ¿Qué dijo Pablo en 1 Timoteo 4.15 que era la mejor manera de aprovechar al
máximo nuestro trabajo?
3 . ¿Acaso Dios nos llama sólo a hacer los trabajos espirituales como la
evangelización, el trabajo de ser pastor, etc.? ____ Explique.
ió
Lección 3
Ser rico no ser rico
Introducción
¿Desea usted ser rico? Si ese es su deseo, usted no es el único porque hay muchos
que desean ser ricos. No obstante, pongámonos de acuerdo en algo muy esencial:
existe una gran posibilidad que usted nunca sea rico. Esto es sin importar cuánto
desee serlo. Sencillamente es así ya que por lo general las circunstancias que uno
enfrenta en la vida le impiden a la gran mayoría de las personas ser ricas. Sin
embargo, algo es muy cierto y eso es que nada puede impedir que usted lo
intente.
¿Acaso usted en verdad debiera ser rico? Si usted tiene muchas “buenas” razones
por las que piensa que debe ser rico entonces le repito que tampoco es el único
que tiene “buenas” razones. Yo diría que existen muchas personas que tienen
“buenas” razones por las que piensan que deben ser ricas. Incluso, hay personas
que afirman que la razón por la que ellas desean ser ricas es para poder donar
más dinero para la obra de Dios.
¿Acaso Dios desea que usted sea rico? ¿Ha pensado en eso? Si no lo ha pensado,
una vez más, usted no es el único porque a muy pocas personas se les ocurre, ni
mucho menos les interesa, saber lo que Dios quiere que sepan en cuanto a si
deben o no ser ricas. Lo más interesante de esto es que en la Biblia Dios habla
mucho acerca de las riquezas. Y como cristianos es nuestra responsabilidad
conocer lo que Dios tiene que decirnos en cuanto a las riquezas. En esta lección
permitiremos que Dios, por medio de su palabra, nos explique acerca de este
tema. Por favor, mientras Dios le hable por medio del estudio de la Biblia, abra su
corazón y su mente a las verdades que encuentre y confórmese a su voluntad.
• Bosquejo de la lección
A. Lo que son las riquezas
B. Dios habla acerca de las riquezas
C Una pregunta personal: “¿Debo ser rico?”
C. Una pregunta personal: ¿Debo ser rico?
***
A. Lo que son las riquezas
En esta lección utilizaremos las palabras rico y riquezas en el mismo sentido que
las usa el Nuevo Testamento.
Pues bien, ¿cuáles son los usos legítimos del dinero que Dios nos ha dado? La
Biblia destaca tres usos legítimos del dinero:
Cuando las personas procuran ganar dinero para hacer algo que no sea darle uno
de estos tres usos legítimos, esas personas ganan el dinero impulsadas por la
codicia, acumulan su dinero motivadas por la avaricia y a la hora de gastar ese
mismo dinero lo hacen inducidas por el egoísmo. De acuerdo al Nuevo
Testamento, tal hombre es rico y el dinero que él gana se llama riquezas.
Como usted puede darse cuenta, el Nuevo Testamento les atribuye a estas
palabras un sentido muy negativo.* Al reconocer esto, usted podrá entender
mejor porqué el Nuevo Testamento condena tan rotundamente a las riquezas.
También podrá entender mejor los demás principios con relación a las finanzas
que se exponen en el Nuevo Testamento.
(Deuteronomio 6.10–12).
El que confía en sus riquezas caerá; mas los justos reverdecerán como ramas
(Proverbios 11.28).
*Por favor, recuerde que este mismo sentido negativo es el que se les atribuye a
las palabras rico y riquezas en este estudio.
No te afanes por hacerte rico; sé prudente, y desiste. ¿Has de poner tus ojos en las
riquezas, siendo ningunas? Porque se harán alas como alas de águila, y volarán al
cielo (Proverbios 23.4–5).
Más fácil es pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el
reino de Dios. Ellos se asombraban aun más, diciendo entre sí: ¿Quién, pues,
podrá ser salvo? Entonces Jesús, mirándolos, dijo: Para los hombres es imposible,
mas para Dios, no; porque todas las cosas son posibles para Dios. Entonces Pedro
comenzó a decirle: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido.
Respondió Jesús y dijo: De cierto os digo que no hay ninguno que haya dejado
casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por
causa de mí y del evangelio, que no reciba cien veces más ahora en este tiempo;
casas, hermanos, hermanas, madres, hijos, y tierras, con persecuciones; y en el
siglo venidero la vida eterna (Marcos 10.21–30).
Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro,
o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas
(Mateo 6.24).
Estos son los que fueron sembrados entre espinos: los que oyen la palabra, pero
los afanes de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias de otras cosas,
entran y ahogan la palabra, y se hace infructuosa (Marcos 4.18–19).
Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto,
¿de quién será? Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios (Lucas
12.20–21).
Estando Jesús sentado delante del arca de la ofrenda, miraba cómo el pueblo
echaba dinero en el arca; y muchos ricos echaban mucho. Y vino una viuda pobre,
y echó dos blancas, o sea un cuadrante. Entonces llamando a sus discípulos, les
dijo: De cierto os digo que esta viuda pobre echó más que todos los que han
echado en el arca; porque todos han echado de lo que les sobra; pero ésta, de su
pobreza echó todo lo que tenía, todo su sustento (Marcos 12.41–44).
Y alzando los ojos hacia sus discípulos, decía: Bienaventurados vosotros los
pobres, porque vuestro es el reino de Dios. (...) Mas ¡ay de vosotros, ricos! porque
ya tenéis vuestro consuelo (Lucas 6.20, 24).
A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las
riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas
en abundancia para que las disfrutemos.
Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos, generosos;
atesorando para sí buen fundamento para lo por venir, que echen mano de la vida
eterna (1 Timoteo 6.17–19).
¡Vamos ahora, ricos! Llorad y aullad por las miserias que os vendrán. Vuestras
riquezas están podridas, y vuestras ropas están comidas de polilla. Vuestro oro y
plata están enmohecidos; y su moho testificará contra vosotros, y devorará del
todo vuestras carnes como fuego. Habéis acumulado tesoros para los días
postreros. (...) Habéis vivido en deleites sobre la tierra, y sido disolutos; habéis
engordado vuestros corazones como en día de matanza. Habéis condenado y
dado muerte al justo, y él no os hace resistencia (Santiago 5.1–3, 5–6).
Preguntas de estudio
Preguntas de estudio
1. Con sus propias palabras, explique qué dice la Biblia acerca de las riquezas
materiales en los versículos que acaba de leer.
a.
b.
c.
7. ¿Acaso las riquezas satisfacen al que las anhela? (Véase Eclesiastés 5.10–11.)
____
8. ¿Qué nos enseña el ejemplo del joven rico acerca de las personas ricas?
9. ¿Qué dice Jesús que es imposible para los hombres, pero posible para Dios?
11. Note el conflicto de intereses en Mateo 6.24, Marcos 4.18–19 y Lucas 12.20–21.
Según estos versículos, ¿con cuáles tres cosas chocan las riquezas?
a.
b.
c.
12. Según Marcos 12.41–44, ¿le agradaría a Dios que usted se trazara la meta de
ganar más dinero para poder ofrendar más?
13. Según Lucas 6.20, 24, ¿qué puede quitarnos la bendición de Dios? Las
¿Quisiera usted vivir sin las bendiciones de Dios?
14. ¿Con qué debe contentarse el cristiano? (Véase 1 Timoteo 6.6–11.)
15. Según 1 Timoteo 6.17–19, ¿qué debe hacer el hombre rico que se convierte en
cristiano con el dinero que le sobra?
16. Describa el futuro del hombre que confía en las riquezas (véase Santiago 1.9–
11; 5.1–3, 5–6).
Veamos los versículos bíblicos que nos hablan acerca de la riqueza de estos
hombres de Dios:
[Job tenía] siete mil ovejas, tres mil camellos, quinientas yuntas de bueyes,
quinientas asnas, y muchísimos criados; y era aquel varón más grande que todos
los orientales (Job 1.3).
Y Abram era riquísimo en ganado, en plata y en oro (Génesis 13.2). Y excedió el rey
Salomón a todos los reyes de la tierra en riqueza y en sabiduría (2 Crónicas 9.22).
Cuando llegó la noche, vino un hombre rico de Arimatea, llamado José, que
también había sido discípulo de Jesús (Mateo 27.57).
2 Timoteo 3.12.
En el Antiguo Testamento, Dios sólo requería que se le dieran los diezmos y las
ofrendas. Las demás riquezas que ellos tenían les quedaban para ellos y la
acumulación de las mismas era señal de la aprobación de Dios sobre sus vidas. En
cambio, el Nuevo Testamento no nos dice que debemos diezmar, sino que nos
enseña que ahora todo lo que ganamos pertenece a Dios, no tan sólo la décima
parte.
Y Dios prohíbe que acumulemos las riquezas terrenales que él nos encarga. Él
demanda que le entreguemos el cien por ciento al señorío de Cristo y que lo
empleemos todo para su gloria, dando donde hay necesidades o reinvirtiéndolo
para apoyar la obra de Dios. De acuerdo a los principios del Nuevo Testamento,
Dios pudiera exigirnos que entreguemos el diez o el quince por ciento, o aun más,
a la iglesia. Y en cualquier caso, él siempre demanda que acumulemos tesoros en
el cielo y no en la tierra.
2. Las riquezas envician a quienes las persiguen
Todos sabemos que muchas personas mueren cada día al contraer diversas
Todos sabemos que muchas personas mueren cada día al contraer diversas
enfermedades relacionadas al consumo del tabaco. Nos asombra que a pesar de
todo esto, tantas personas continúen consumiéndolo.
De igual modo, nosotros sabemos que el consumo de las drogas y el alcohol sume
a millones en la miseria y en las más indecibles desdichas.
También resulta alarmante considerar los efectos desastrosos en las vidas de las
personas que se han enviciado con las riquezas y con la búsqueda de las mismas.
Dondequiera que vamos podemos ver los efectos esclavizantes de la codicia, la
envidia y la avaricia. Estos vicios corrompen tanto las vidas de los ricos como
también la de los pobres que desean hacerse ricos. No es difícil ver que la
adicción a las riquezas (la codicia) es perjudicial para la salud de uno mismo y la
de los que están bajo su cuidado. De esto también tenemos muchos ejemplos en
la Biblia.
Si usted es una de las pocas personas en este mundo a quienes Dios les ha dado
mucho dinero, no diga que ese dinero es suyo. Si usted piensa que el dinero que
Dios le ha dado es de usted entonces ese mismo dinero llegará a ser su dueño; lo
esclavizará y lo matará. Usted debe aprender a compartir de forma generosa el
dinero que Dios ha puesto en sus manos para la honra y la gloria del Creador. Dios
tiene incontables bendiciones reservadas especialmente para derramarlas sobre
los pobres… y sobre aquellos que voluntariamente se hacen pobres a causa del
reino de Dios (véase Lucas 6.20).
1. Mientras usted se ha mantenido fiel, ¿acaso ha fallado Dios alguna vez en suplir
sus necesidades y las de su familia?
2. ¿Aspira usted a tener riquezas? Ya sea cierto o no lo sea, otros pueden ver esto
en su vida por medio de su forma de ser. Esto incluye su forma de pensar, su
p y p ,
forma de expresarse y hasta su forma de actuar.
3 . ¿Busca usted satisfacerse con el lujo y una vida fácil? Haga una lista de lo que
usted ha comprado en las últimas tres semanas y determine si lo que compró es
algo que no necesita y que sí puede catalogarse como un lujo.
Preguntas de estudio
. Explique cómo puede describirse la vida de una persona que se ha enviciado con
el dinero.
Lección 4
Usando los recursos naturales de Dios
Introducción
gobernarlos. En este caso, Dios manda cómo el hombre debe relacionarse con él,
cómo el hombre debe relacionarse con los otros de su clase y también cómo el
hombre debe relacionarse con la naturaleza
hombre debe relacionarse con la naturaleza.
Esta lección trata sobre las responsabilidades que tenemos al ser nombrados por
Dios como mayordomos de los recursos naturales que él ha creado.
3 . Dios ha dado leyes para el buen uso de los recursos naturales (véase Levítico
25.1–7; Proverbios 27.23–27; Eclesiastés 5.9).
• Bosquejo de la lección
A. La tierra será destruida
B. Nuestra responsabilidad ecológica
C. Abusos comunes de los recursos naturales
D. El equilibrio ecológico
E. Siendo buenos mayordomos para la gloria de Dios
***
A. La tierra será destruida
Ya sea que usted lo crea o no lo crea, el planeta donde vivimos está destinado a la
destrucción por medio del fuego. Dios nos lo afirma en términos inequívocos:
“Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos
pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la
tierra y las obras que en ella hay serán quemadas” (2 Pedro 3.10).
En el principio, cuando Dios creó la tierra, el mundo era hermoso y perfecto. Pero
los humanos pronto destruimos la belleza más sobresaliente de aquella
naturaleza creada por Dios cuando nos rebelamos contra él.
A partir del día que pecamos, la propia tierra fue envejeciéndose “como ropa de
vestir” (Isaías 51.6).
Gran parte de la belleza original de nuestro planeta ya está irremediablemente
arruinada a causa de nuestro pecado. De hecho, todo el universo es como un
gigantesco reloj que está perdiendo su cuerda. ¡Un día se detendrá para siempre!
Ahora, por favor, lea los versículos 13 y 14. ¿Qué consuelo nos debe dar conocer
que este mundo se acabará?
¿Qué tipo de vida promueve esta actitud? Por favor, estudie Romanos 8.19–22.
¿En qué estado se encuentra la naturaleza actualmente?
A pesar del hecho de que este planeta está destinado a la hoguera divina, Dios no
nos ha ordenado en ninguna parte de la Biblia a que destruyamos la belleza o los
recursos que todavía existen en el planeta tierra. Al contrario, Dios nos ha
ordenado que los conservemos. Es nuestra responsabilidad hacer todo lo posible
por mantener la tierra en buenas condiciones ecológicas hasta el día que Dios dé
la orden para que sea quemada.
Pero, ¿por qué? ¿Acaso no todo va a ser quemado? Sí, todo será quemado porque
Dios lo ha dicho, pero Dios es el único que tiene la autoridad de hacerlo ya que él
es el Creador.
1. La tierra es de Dios
La Biblia testifica que “del Señor es la tierra y su plenitud” (1 Corintios 10.26). Al
nosotros administrar sus recursos, tenemos que pensar en algo más que sólo
nuestra propia paz y prosperidad.
Debemos tomar en cuenta la gloria de Dios porque para eso mismo él creó a la
tierra. Dios manda que administremos su planeta de una forma que los recursos
naturales no se echen a perder. Cuando cuidamos la tierra de forma adecuada,
entonces la misma glorifica a su Creador, mostrando su poder y su infinita
sabiduría.
En tiempos pasados la gente pensaba que los árboles eran un recurso natural casi
inagotable. Pero a causa de la tala indiscriminada y el mal aprovechamiento de la
madera, hoy hay muchos lugares que carecen de madera. Como resultado, se ha
tenido que aprobar leyes estrictas para que la gente no acabe con los árboles que
sobreviven.
Los agricultores, los que trabajan la madera, los que desarrollan las industrias y
cualquier otro ciudadano tienen la opción de conservar o destruir la naturaleza
por medio de sus hábitos diarios. Dios le confió la tierra al hombre. Esto quiere
decir que él le confió una pequeña parte a usted. ¿Está usted cuidando o
desperdiciando los recursos naturales que Dios ha puesto a su cuidado?
D. El equilibrio ecológico
Una maravilla de la creación es la manera en que trabajan juntos los diferentes
elementos de la naturaleza. Equilibrio ecológico es el término que usamos para
describir esta armonía.
En muy poco tiempo, los pocos conejos que habían importado se multiplicaron y
crecieron hasta convertirse en varios cientos de millones de ellos. Lo que sucedió
fue que estos conejos se convirtieron en una peste perjudicial para la agricultura
australiana. Llegaron a ser perjudiciales ya que en todo el país no había zorros,
lobos u otros enemigos naturales del conejo. Australia sufría una falta de
equilibrio ecológico porque el hombre había arruinado el equilibrio ecológico
natural que existía allí antes de la importación del conejo.
Así es el sistema natural del equilibrio ecológico. Los hombres pueden promover
este equilibrio, o pueden destruirlo.
Por favor, abra su Biblia en el Salmo 104. Estudie lo que dice este salmo acerca de
la ecología. Note los ciclos naturales que se mencionan y la interdependencia
entre las plantas, los animales y los minerales.
4. ¿En qué sentido se beneficia toda la naturaleza del ciclo del día y la noche que
produce la rotación de la tierra?
5. Al leer los versículos 27–32, ¿concluiría usted que los ciclos naturales se
mantienen a sí mismos, o que los mismos dependen del Creador?
Dos tercios de la tierra están cubiertos de agua. Hay agua debajo de nosotros,
sobre nosotros… y dentro de nosotros. Toda la naturaleza depende del agua y del
ciclo del agua.
El agua de mares, ríos y lagos, al calentarse por la acción del sol, se evapora
continuamente, pasando a la atmósfera en forma de vapor de agua. Este vapor,
disperso en el aire, cuando asciende hacia capas más altas de la atmósfera llega a
zonas más frías, se condensa en forma de minúsculas gotas de agua líquida que
permanecen en suspensión, formando en su conjunto las nubes.
Además, si fallara la gravedad entonces el agua no volvería a los mares. Todos los
peces y la fauna marina morirían. Todos los animales terrestres morirían también
porque las plantas se secarían. Y una vez muertos los animales que comen
plantas, morirían también los animales que comen carne, ¡pues ellos se
alimentan de los animales que comen plantas!
Otro ciclo natural es el ciclo del día y la noche que sucede a causa de la rotación
de la tierra. Este ciclo es beneficioso para toda la creación. Algunos animales
necesitan la oscuridad de la noche para descansar, mientras otros descansan
durante el día. El hombre descansa por la noche. Sin la regularidad del ciclo de
los días y las noches, los hombres podrían dejar de dormir con la debida
regularidad que sus cuerpos exigen para su desarrollo normal.
Preguntas de estudio
3 . ¿Por qué nosotros debemos hacer todo lo posible por mantener la tierra en
buenas condiciones ecológicas?
Es difícil imaginar la ausencia del tiempo. Nos resulta difícil imaginar un mundo
que no tenga años, meses, días, horas, minutos y segundos. Toda nuestra vida
está estrechamente relacionada a esa cosa intangible que nosotros llamamos
“tiempo”.
3. Las hormigas nos enseñan a aprovechar bien el tiempo (véase Proverbios 6.6–
11).
Bosquejo de la lección
A. Tenga prioridades correctas
B. Establezca un horario
C. Aproveche su tiempo
D. Su tiempo se acaba
***
A. Tenga prioridades correctas
La vida consiste en una serie de cosas que hacemos y que conocemos. Todo lo
que hacemos toma su tiempo al igual que todo lo que conocemos ha tomado su
tiempo aprenderlo. La realidad es que a veces no tenemos tiempo para cumplir
con todo lo que quisiéramos hacer. ¿Cómo vamos a decidir qué debemos hacer
primero y qué debemos dejar para después… si nos sobra el tiempo? La buena
mayordomía del tiempo consiste en priorizar las actividades de la vida que nos
son más importantes, asignándoles sus respectivos tiempos u horarios a medida
que pasan los segundos, los minutos, las horas, los días, los meses y hasta los
años.
Tenemos mucho trabajo material por hacer, pero cuando Dios nos pida unos
minutos para testificarle a un alma perdida acerca de la fe en Cristo, o una hora
diaria para nuestra lectura privada de la Biblia,
Dé prioridad a su tiempo con Dios. Dedique un tiempo a diario para orar a Dios en
privado y para leer la Biblia. Tome de su tiempo para asistir a todos los servicios y
actividades programadas por su iglesia.
Dedique un tiempo para dar testimonio de lo que Dios ha hecho en su vida. Tome
de su tiempo para servir en la iglesia sin importar cuál obra de amor o dónde
mejor puede ser tal servicio. Dedíquele a Dios y a los demás lo mejor de su
tiempo.
2. Su trabajo
Proveer para suplir las necesidades de nuestras familias es algo que Dios
demanda de nosotros. De manera que al trabajar para el sustento de nuestra
familia también estamos trabajando para Dios. En 1 Timoteo 5.8, Dios dice: “Si
alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la
fe, y es peor que un incrédulo”.
3. Su tiempo libre
Todos sabemos que no podemos estar trabajando todo el tiempo. El cuerpo
necesita descansar. Las personas de algunas culturas tienen por costumbre
descansar después del mediodía. Es sabio invertir una parte del tiempo libre para
jugar con sus hijos o visitar a algún anciano para ayudarle en algún trabajo o
visitar a los huérfanos y a las personas que han enviudado. Esto es un tiempo bien
aprovechado
aprovechado.
B. Establezca un horario
El mayordomo sabio sabe que si desea utilizar bien el tiempo que Dios le da, él
tiene que establecer un horario para que no termine desperdiciando las horas del
día. El buen mayordomo sabe estimar el valor de cada actividad y así es como
divide el tiempo disponible, repartiendo a cada actividad la cantidad de tiempo
que le corresponda según su importancia.
Tal vez usted piensa que el tipo de trabajo que tiene le impide que tenga un
horario, pues nunca puede planear lo que le sucederá más adelante. En realidad,
hay trabajos donde no se hace fácil establecer y mantener un horario. Sin
embargo, nosotros siempre podemos beneficiarnos al establecer un horario para
las actividades fundamentales del día.
1. Sea flexible
Al establecer su horario, recuerde las palabras “práctico” y “flexible”. Existen
ocasiones donde lo que
parece impedir que usted logre su meta es algo que Dios está usando para darle
una meta mucho mejor o una mejor manera de llegar a su meta. De manera que,
si sucede que todo parece estar en contra de su horario, permita que Dios lo
cambie; sea flexible. Siempre podemos estar seguros que el plan de Dios para
nuestras vidas es el mejor.
Por supuesto, el mejor horario para usted es el que cumple con sus necesidades.
Algunas personas trabajan mejor y son más eficientes cuando le ponen horario a
casi cada hora de su día. A otros les ayuda mejor un horario más general. El tipo
de trabajo que usted hace le ayudará a determinar qué tipo de horario necesita.
Para algunos, el propio trabajo que tienen casi les provee todo el horario que
necesitan. Otros tienen que esforzarse mucho para organizar su trabajo dentro de
los parámetros del tiempo que disponen para hacerlo. Pero en todo caso, usted
debe tener un horario para no desperdiciar el tiempo.
Otras actividades diarias a las que usted puede establecerles un horario son las
horas de acostarse y de levantarse. En la medida de lo posible, toda familia debe
tener una hora fija para acostarse y otra para levantarse. No es bueno ni saludable
que la familia se levante cuando lo desee y sin tener un horario fijo.
entonces la tentación de pecar es mucho más fuerte. Por eso dice el refrán: “Las
manos ociosas son las herramientas del diablo”. La Biblia dice que “los días son
malos” (Efesios 5.16). Use su tiempo sabiamente y usted no tendrá tanto tiempo
para pecar. Es una manera bíblica de evitar el pecado.
C. Aproveche su tiempo
Busque en los siguientes versículos de la Biblia para ver cuáles son algunas cosas
que Dios condena en cuanto al mal uso del tiempo. Anote el pecado relacionado
con el tiempo mal invertido que se menciona en cada cita bíblica:
1. Proverbios 19.15:
______________________________________________________
2. Proverbios 24.30–34:
___________________________________________________
4. Lucas 19.11–27:
_______________________________________________________
5. 1 Timoteo 5.13:
________________________________________________________
6. ¿Cuál parece ser el principal pecado relacionado con el tiempo invertido según
las citas bíblicas anteriores?
7. ¿Cómo este pecado conduce a otros abusos del tiempo?
8. Ezequiel 16.49:
____________________________________________________________
La Biblia ofrece muchas enseñanzas positivas acerca del uso del tiempo. Ella
menciona muchas cosas de valor en las cuales podemos ocuparnos a diario. Si
seguimos ocupados en estas cosas de valor, nosotros aprovechamos bien el
tiempo para nuestro beneficio y la honra y la gloria de Dios. Busque los siguientes
versículos y anote los buenos usos del tiempo que se mencionan en cada uno de
ellos:
D. Su tiempo se acaba
Nuestra vida es muy breve. Losjóvenes tienden a pensar que tienen muchos años
por delante. Pero entre más años tiene la persona, más rápido le parece que pasa
el tiempo. Así que, vemos que la mayordomía del tiempo es importante a la luz de
la extrema brevedad del mismo. De seguro que nadie entiende la brevedad de la
vida mejor que esas personas que tienen setenta u ochenta años de edad.
Bosquejo de la lección
A. Todos hemos recibido talentos
B. Habilidades naturales
C. Habilidades especiales
D. Aprovechemos las oportunidades para usar nuestros talentos
E. Evitemos el desperdicio de nuestros talentos
F. Daremos cuenta de cómo usamos nuestros talentos
G. Nuestro Señor nos recompensará
A. Todos hemos recibido talentos
En la parábola de los talentos, Jesús nos enseña acerca de la mayordomía de los
talentos (véase Mateo 25.14–30): Un señor tenía tres siervos: el primero tenía
muchas habilidades; el segundo, menos; el tercero, muy pocas. El señor le dio
dinero a cada uno de sus siervos, conforme a las habilidades de cada uno. El
primero recibió cinco talentos; el segundo, dos; y el tercero, sólo uno. Después, el
señor salió de viaje. Él esperaba que su dinero aumentara mientras estuvo de
viaje. Los tres siervos sabían que tendrían que dar cuenta de su mayordomía. Dos
de ellos usaron bien sus talentos, pero uno enterró su talento en la tierra. Al
regresar el señor, los dos que invirtieron sus talentos dieron cuenta de su
mayordomía con mucha alegría.
Ambos le trajeron a su señor la ganancia y los talentos que él les había dado. El
perezoso sólo le trajo al señor lo que le había dado. Además, él acusó a su señor
de ser un hombre duro y vividor. Este mayordomo se sintió ofendido que su señor
recibiera provecho del trabajo de otros. Los siervos fieles recibieron una gran
recompensa. El perezoso recibió un fuerte castigo.
Nosotros somos siervos de Dios. Dios nos ha dado talentos según nuestras
habilidades. Si rehusamos usar el talento que Dios nos ha dado, dejando de hacer
algún trabajo que Dios nos ha encomendado, somos como el siervo perezoso. Si
empleamos las habilidades que Dios nos da para lograr fama y riquezas
mundanas, entonces eso sería igual que enterrar nuestro talento, pues sólo
traería beneficios terrenales y no produciría ningún beneficio celestial. La calidad
de nuestra mayordomía depende de cómo usamos las habilidades y talentos que
Dios nos da.
B. Habilidades naturales
Todos tenemos habilidades naturales. Las habilidades innatas que tenemos son
el resultado de la combinación de los genes que Dios nos ha dado. Sin embargo,
el ambiente y la preparación académica influyen drásticamente en las
habilidades naturales de la persona.
C. Habilidades especiales
Dios a veces nos da habilidades especiales que superan a las que tenemos de
forma natural. Él nos las da para que las usemos a la hora de cumplir con alguna
responsabilidad o trabajo específico. Podemos leer acerca de un ejemplo de lo
que aparece aquí al meditar en Éxodo 4.10–12:
Entonces dijo Moisés a Jehová: ¡Ay, Señor! nunca he sido hombre de fácil palabra,
ni antes, ni desde que tú hablas a tu siervo; porque soy tardo en el habla y torpe
de lengua. Y Jehová le respondió: ¿Quién dio la boca al hombre? ¿o quién hizo al
mudo y al sordo, al que ve y al ciego? ¿No soy yo Jehová? Ahora pues, ve, y yo
estaré con tu boca, y te enseñaré lo que hayas de hablar.
Nosotros, al igual que Moisés, a veces nos sentimos muy incapaces para hacer la
obra que Dios desea que hagamos. Pero sabemos que a quien Dios llama, él
también capacita, dándole las habilidades y talentos especiales que necesita para
hacer la obra especial a la que le está llamando.
A estas habilidades y talentos especiales muchas veces les llamamos dones del
Espíritu Santo. La Biblia dice:
Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de
ciencia según el mismo Espíritu; a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones
de sanidades por el mismo Espíritu. A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a
otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro,
interpretación de lenguas (1 Corintios 12.8–10).
Los dones del Espíritu Santo son dados de forma sobrenatural. Estos dones
bendicen a la congregación en la que los mismos se manifiestan para ayudar en la
extensión del evangelio. Todavía hay muchos “hombres sin letras y del vulgo”, al
igual que Pedro y Juan, que asombran a muchos con sus habilidades en las cosas
del reino de Dios. Aunque las mismas no son habilidades naturales, sino
habilidades y talentos especiales dados por el Espíritu Santo.
Para poder utilizar bien nuestros talentos, nosotros tenemos que ser capaces de
discernir la voluntad de Dios. Esto lo podemos lograr al acercarnos a él así como
también al escuchar la voz del Espíritu Santo, seguir las instrucciones de la Biblia
y pedirles consejos a los hermanos. Dios se satisface al mostrarnos dónde y cómo
usar nuestros talentos para que rindan mucha ganancia. Sin embargo, nosotros
tenemos que evitar acciones o palabras que sabemos que estorban nuestra visión
espiritual. Nos es necesario despojarnos de todo deseo egoísta para que estemos
completamente bajo la dirección del Espíritu Santo. Entonces así estaremos listos
para usar los talentos para la gloria de Dios y para el beneficio de los demás.
Por favor, abra sus ojos y vea todas las oportunidades que tiene delante de usted
para usar sus talentos. Por ejemplo, hay corazones heridos que necesitan sanidad
emocional, hay almas pecadoras que hay que llevar a Cristo, hay niños huérfanos
que cuidar, hay cristianos desanimados que fortalecer y hay jóvenes confundidos
que aconsejar. Si Dios le ha bendecido a usted con la habilidad de simpatizar o
con el talento de hacer volver a los descarriados, ¡manos a la obra! Ejerza sus
talentos para la gloria de Dios.
Por otra parte, los talentos que se relacionan con los trabajos materiales diarios
también pueden invertirse para la gloria Dios. Nuestro testimonio puede brillar
para Dios en la comunidad donde vivimos si en cada trabajo que hacemos
siempre andamos con honradez e integridad.
A fin de evitar este desperdicio tenemos que invertir nuestros talentos donde Dios
pueda bendecirlos. Sería una lástima invertirlos de forma incorrecta, pues al fin
saldríamos perdiendo. La Biblia lo expone de esta forma:
Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es
Jesucristo.Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras
preciosas, madera, heno, hojarasca, la obra de cada uno se hará manifiesta;
porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno
cuál sea, el fuego la probará. Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó,
recibirá recompensa. Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él
mismo será salvo, aunque así como por fuego (1 Corintios 3.11–15).
La realidad es que sería muy triste ver convertirse en humo todo el trabajo que
hicimos en la vida, aun si fuésemos salvos.
enfocan en enseñarles a sus estudiantes cómo hacer uso de sus talentos para
buscar la fama, el prestigio y las riquezas materiales. Se conoce que el verdadero
motivo de muchos de los estudiantes que asisten a estas instituciones es
aprender a cómo aprovechar sus talentos para beneficiarse ellos mismos y para
ti f bi i l l d d ó í
satisfacer sus ambiciones personales en lugar de aprender a cómo negarse a sí
mismos y servir a Dios desinteresadamente.
En cambio, los dos siervos fieles que habían multiplicado los talentos que su
señor les encomendó pudieron escuchar las benditas palabras: “Bien, buen siervo
y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu
señor” (Mateo 25.21). El gozo de nuestro Señor vale mucho más que los dos o
cinco talentos extras que él nos da al esforzarnos en su obra. Nuestro Señor es
muy tierno y compasivo con los mayordomos fieles y él continúa derramando sus
bendiciones sin medida sobre sus vidas.
Por otro lado, los requisitos de nuestro Señor para con los talentos que él nos da
son razonables y sus galardones son seguros. Permitamos que el Señor nos
muestre la mejor manera de invertir los talentos que él nos da.
Lección 7
Somos embajadores de Cristo y mayordomos del evangelio
Introducción
“Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por
medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios” (2
Corintios 5.20).
El cristiano, mayordomo del evangelio, es también un embajador de Cristo en la
tierra. El puesto de embajador es el puesto más importante que puede
desempeñar un oficial gubernamental estando en tierra extranjera. Dios tenía un
propósito especial al calificarnos de embajadores de su reino. Notemos algunos
de los propósitos de Dios con respecto a esto:
Bosquejo de la lección
A. Somos embajadores con una misión específica
B. Nuestras responsabilidades como mayordomos del evangelio
C. ¿Cómo podemos ser embajadores eficaces?
D. Conclusión
***
A. Somos embajadores con una misión específica
Dios nos ha nombrado como sus embajadores; somos encargados de promulgar
su reino. Tenemos la misión divina de enseñarles a otros acerca de la salvación y
de proclamar la palabra de Dios a todas las naciones. Para ello, Dios ha invertido
algo de mucho valor en nuestras vidas. Dios ofreció a su Hijo Jesucristo para
darnos la salvación de forma gratuita. Al igual que cualquier otra inversión o
talento que Dios nos ha dado, él espera que administremos fielmente la
salvación. Nosotros podemos compartirla, guardarla para nosotros mismos,
usarla egoístamente, abusar de ella y hasta arruinarla con nuestros malos
testimonios. La realidad es que cada uno de nosotros es responsable de
administrar bien el don de la salvación.
Además, Dios nos ha confiado su palabra. La Biblia es el libro más vendido del
mundo. No es extraño que millones de personas inconversas tengan una o más
copias de las sagradas escrituras. Pero son los cristianos (las personas que
verdaderamente creen en Cristo y le obedecen en todo aspecto de sus vidas) los
que son los verdaderos guardianes y mayordomos de la Biblia. Es cierto que
hombres mundanos e inconversos pueden publicar la Biblia, pero la verdadera
interpretación y la aplicación personal de su mensaje les pertenecen a los hijos de
Dios, porque solamente ellos tienen al Espíritu Santo. El Consolador, el Espíritu
Santo de la verdad, ha sido quien inspiró lo que encontramos en la Biblia y él es
quien enseña su verdad.
Yo tengo que guardar Un alma inmortal Y prepararla para entrar Al reino celestial.
Cada cristiano, sin importar cuan maduro sea, siempre tiene que mantenerse
lejos del pecado. Esto quiere decir que él tiene que estar listo en todo momento
para hacer cualquier sacrificio personal con tal de mantener su propia integridad
para que el precioso mensaje que él lleva no quede en ridículo a causa de su vida
infiel. Resulta ser algo muy destructivo tener un testimonio entre los incrédulos
de poseer un carácter manchado por el pecado mientras se profesa ser un
misionero cristiano. Cuando David pecó, Dios le dijo: “Por cuanto con este asunto
hiciste blasfemar a los enemigos de Jehová…” (2 Samuel 12.14).
2. Ir con el mensaje
Cristo dijo: “Id” (Mateo 28.19). El evangelio debe llegar a todas las naciones. Los
cristianos deben sentir una urgencia de llevar el mensaje de la salvación a
cualquier comunidad donde no exista una iglesia bíblica y donde no se predica el
evangelio. Este sentido de urgencia debe producir convicción en nosotros y
también un deseo profundo de ponernos a obrar en la extensión del reino de Dios
en la tierra. ¡A trabajar en la viña del Señor!
La Biblia enseña que debemos siempre estar prestos para dar testimonio acerca
de nuestra fe en Cristo (véase 1 Pedro 3.15–16). Por supuesto, nosotros debemos
compartir el mensaje de salvación con las personas en nuestras propias
comunidades. Cristo dijo “Id”. Esto incluye ir primero a nuestros vecinos cercanos.
Dios promete muchas bendiciones para todo aquel que sale en busca de las
almas que andan enredadas en el pecado (véase Santiago 5.19–20). La Biblia
misma nos ofrece ejemplos maravillosos del celo misionero y de la visión de lo
que significa alcanzar almas para Cristo (véase Romanos 9.1–3; Mateo 23.37).
Sigamos estos ejemplos.
La tarea de ir y predicar el evangelio puede ser una tarea algo difícil de cumplir.
Sin embargo, la realidad es que hacer discípulos, enseñándoles a practicar todas
las cosas que Jesús nos enseñó, es una tarea mucho más complicada que tan sólo
presentar el evangelio del Señor. De hecho, sería imposible si no fuera por la
promesa de Jesús: “Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”.
Cristo dijo que nosotros debemos enseñarles a las naciones todo lo que él nos
enseñó. Esto incluye el amor hacia los enemigos, la consagración a Dios en todo
aspecto de la vida, el juicio venidero, la abnegación y todo lo demás que Jesús
nos enseñó.
Para poder testificar eficazmente es necesario vivir una vida santa. Además, usted
debe hablar acerca de Cristo. Usted no tiene que ser un experto en este asunto de
hablar acerca de Cristo. Lo único que necesita tener es sentir una carga por el
bienestar eterno de los perdidos, sentir la necesidad de hablarles acerca de
Cristo y buscar oportunidades para hacerlo. Mientras va adquiriendo más
experiencia, usted va a aprender cómo usar las oportunidades que se le
presentan para comenzar una conversación con cualquier persona acerca de las
cosas de Dios. El Espíritu Santo le guiará a las almas que están buscando la
verdad y le ayudará a señalarles al Salvador.
En Filipenses 2 se nos dice que debemos seguir el ejemplo de Cristo. El Señor dejó
la gloria del cielo para sujetarse a la experiencia humana, caminó entre la
humanidad, vivió sujeto a las tensiones y las congojas de los humanos y demostró
que sí se puede vivir en la voluntad del Padre Celestial. Jesús se identificó con los
más humildes de entre los hombres. Esto lo hizo a fin de poder salvar a la
humanidad. Igualmente, nosotros debemos tener una actitud humilde y servir a
la gente que estamos tratando de evangelizar si deseamos que ellos acepten al
Salvador. La Biblia nos dice que no debemos ser “altivos, sino asociándoos con
los humildes” (Romanos 12.16).
D. Conclusión
Ya hemos tocado los temas acerca de ser embajadores de Cristo y mayordomos
fieles del evangelio. ¿Qué tipo de embajador es usted para Cristo? ¿Es usted un
embajador indiferente, no haciendo mucho y
¿Está usted viviendo el evangelio? ¿Es un discípulo fiel de Cristo, practicando todo
lo que manda el Nuevo Testamento? Sólo así usted puede presentar el evangelio
al mundo como un embajador fiel de Cristo.
Nosotros tendremos que dar cuenta por nuestra mayordomía del evangelio.
Pablo escribió: “¡Ay de mí si no anunciare el evangelio!” (1 Corintios 9.16). Jesús
dijo que aquéllos que, como el hijo perezoso y engañador, dicen que van a hacer
la obra de Dios y no la hacen no entrarán en el reino de Dios (véase Mateo 21.28–
31).
Lección 8
La puesta en práctica de la mayordomía fiel
La puesta en práctica de la mayordomía fiel
Introducción
La meta de este curso sobre la mayordomía cristiana ha sido para ayudarle a
entender los conceptos bíblicos de la mayordomía y para mostrarle ejemplos de
cómo aplicarlos en su vida diaria. En las lecciones anteriores nos enfocamos en
los conceptos acerca de la mayordomía. En esta lección nos enfocaremos más en
la aplicación de estos conceptos en la vida diaria.
Bosquejo de la lección
A. De la norma a la práctica
B. Los valores del mayordomo
C. La vida eterna
***
A. De la norma a la práctica
Los hombres de principios son aquellos que dirigen sus vidas por las normas que
Dios nos ofrece en la Biblia. Ante cualquier situación en su vida, ellos actúan
conforme a estas normas. Las normas bíblicas por las que viven les sostienen en
tiempos de crisis espiritual o moral. Dios quiere que todos sus hijos sean
personas que se dirijan por los principios bíblicos, no sea que sean “llevados por
doquiera de todo viento de doctrina” (Efesios 4.14).
Al enfrentar decisiones económicas y al tratar de ser buenos mayordomos para
Dios, nosotros debemos sacar nuestra Biblia y buscar allí los principios y las
normas que se relacionan con las decisiones que tenemos que tomar. Es nuestra
responsabilidad y obligación vivir conforme a esos principios bíblicos. El apóstol
responsabilidad y obligación vivir conforme a esos principios bíblicos. El apóstol
Santiago enfatiza este punto cuando escribe: “Al que sabe hacer lo bueno, y no lo
hace, le es pecado”(Santiago 4.17). Cuando encontramos o se nos enseña un
principio bíblico, nosotros somos responsables ante Dios de aplicarlo a nuestras
vidas.
1. El mayordomo y su Dios
Dios es el dueño y Creador de todo. Esto nos incluye a nosotros mismos y a todas
las cosas que él ha puesto a nuestro cuidado. El mayordomo fiel reconoce esta
gran verdad y, por consiguiente, maneja su vida y sus posesiones de una mejor
manera que el inconverso, ya que desea agradar a Dios.
Dios siempre nos ve. Nuestro Dios omnipresente sabe cuánto dinero gastamos en
comidas innecesarias y cuánto pagamos por algunos “lujos” de la vida. El Dios
omnisciente que nos creó conoce cuánto echamos en la ofrenda y cuánto le
damos a un vecino que sufre alguna necesidad. Además, él observa cómo usamos
nuestro tiempo. El mayordomo fiel está conciente de todo esto y vive de acuerdo
a este conocimiento.
Dios conoce nuestra actitud hacia lo material. El Señor sabe cuánta importancia
les damos a nuestras posesiones materiales, cuánta importancia les damos a las
cosas eternas, cuánto nos importa nuestra propia familia y hasta si nos
preocupamos por nuestros hermanos en la fe El mayordomo fiel sabe que Dios
preocupamos por nuestros hermanos en la fe. El mayordomo fiel sabe que Dios
ve las actitudes de su corazón. Esto le ayuda a relacionarse correctamente con su
Dios.
2. El mayordomo y su prójimo
Por lo general, si todos nosotros estamos concientes que sólo somos
mayordomos de Dios y no los mismos dueños entonces esto fomenta y fortalece
las relaciones interpersonales con el prójimo. Por ejemplo, el mayordomo que
reconoce que es responsable de usar bien el tiempo tiende a invertir más tiempo
en otros y para otros, dedicando menos tiempo en sus propios intereses.
El mayordomo que reconoce que es responsable de usar bien el dinero sabe que
no se trata de su propio dinero. Por eso, él da con más liberalidad cuando se
presenta alguna necesidad.
La persona que reconoce que todo es de Dios está más dispuesta a pagar por las
cosas de otros que haya dañado. También, por esto mismo, será más propensa a
devolver en buenas condiciones las cosas que haya tomado prestadas.
En cambio, para el mayordomo cristiano las cosas materiales nada más le son un
medio para llegar a un fin deseado. Esto significa que las posesiones materiales
no son el fin buscado. El fin que los mayordomos cristianos buscan es que Dios
reciba la gloria por medio de sus vidas y de sus posesiones.
Los mayordomos cristianos administran bien sus cosas, no porque las veneran,
sino porque las ven como un encargo que Dios les ha asignado. El mayordomo fiel
busca superar y hasta duplicar los talentos que sólo Dios le ha dado. Si Dios
dispone que sufra pérdida y reveses económicos, entonces asume la actitud de
Job, cuando él dijo: “Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová
b d ( b )
bendito” (Job 1.21).
C. La vida eterna
Como mayordomos fieles, nosotros esperamos el regreso de nuestro Señor
Jesucristo cuando con mucha alegría daremos cuenta de nuestra mayordomía.
Con gusto asumimos nuestra responsabilidad como mayordomos fieles, porque
sabemos que los esfuerzos que hemos hecho por administrarlos para la gloria de
Dios serán recompensados ampliamente cuando oigamos las palabras de Dios
para todo mayordomo fiel: “Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel,
sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor” (Mateo 25.23). ¡La vida
eterna con Cristo será la mayor recompensa para un mayordomo fiel!