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Osteonecrosis Del Adulto

La osteonecrosis, o necrosis avascular, es una enfermedad que resulta de la reducción del suministro sanguíneo a los huesos, lo que puede llevar a la muerte del tejido óseo y colapso articular. Sus causas incluyen traumatismos, enfermedades metabólicas, uso de esteroides y consumo de alcohol, y los síntomas varían desde dolor y rigidez hasta deformidades en etapas avanzadas. La intervención fisioterapéutica es crucial para mejorar la función articular y reducir el dolor, y puede incluir ejercicios de movilidad, fortalecimiento y educación del paciente.

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Temas abordados

  • factores genéticos,
  • intervención quirúrgica,
  • factores de riesgo,
  • fisiopatología,
  • tratamiento,
  • trombosis,
  • colapso articular,
  • técnicas de educación postural,
  • diagnóstico,
  • termoterapia
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Osteonecrosis Del Adulto

La osteonecrosis, o necrosis avascular, es una enfermedad que resulta de la reducción del suministro sanguíneo a los huesos, lo que puede llevar a la muerte del tejido óseo y colapso articular. Sus causas incluyen traumatismos, enfermedades metabólicas, uso de esteroides y consumo de alcohol, y los síntomas varían desde dolor y rigidez hasta deformidades en etapas avanzadas. La intervención fisioterapéutica es crucial para mejorar la función articular y reducir el dolor, y puede incluir ejercicios de movilidad, fortalecimiento y educación del paciente.

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  • tratamiento,
  • trombosis,
  • colapso articular,
  • técnicas de educación postural,
  • diagnóstico,
  • termoterapia

Osteonecrosis del Adulto

Definición:
La osteonecrosis, también conocida como Necrosis
Avascular, es una enfermedad que afecta a los huesos
debido a la pérdida del suministro sanguíneo. Esta
condición puede llevar a la muerte del tejido óseo debido a
la falta de oxígeno y nutrientes causado por la reducción
del flujo sanguíneo.
Los huesos están formados por células vivas que necesitan
un suministro de sangre para mantenerse saludables. En la
osteonecrosis, se reduce el flujo de la sangre a una parte de
un hueso. Esto podría causar la muerte del tejido óseo y,
finalmente, el hueso podría romperse y se podría colapsar
la articulación
La osteonecrosis puede afectar a cualquier hueso, pero es
más común en la cabeza del fémur, la rodilla, la cadera y el
húmero. También puede ocurrir con menos frecuencia se
ven afectados los huesos de los codos, los tobillos, los pies,
las muñecas y las manos.

Causas:
La osteonecrosis ocurre cuando se reduce el suministro de
sangre a una parte de un hueso. Esto hace que el tejido
óseo no pueda recibir nutrientes y oxígeno.
La osteonecrosis no es una enfermedad específica, sino una
enfermedad en la que la muerte del hueso se limita a una o
más áreas específicas (localizadas). Hay dos categorías
generales de osteonecrosis:
• Traumática, que sigue a una lesión. Las causas más
comunes de osteonecrosis traumática son una fractura
(rotura) o dislocación del hueso.
• No traumática, cuando no hay antecedentes de
lesiones.
Otras causas que pueden causar la osteonecrosis son:
• Traumatismos, como Fracturas o lesiones que
interrumpen el suministro sanguíneo.
• Enfermedades metabólicas: Trastornos como la
enfermedad de Gaucher o la anemia falciforme
pueden predisponer a la osteonecrosis.
• Ciertos problemas de salud, como el lupus, la
enfermedad de las células falciformes o leucemia
• Uso de esteroides: El uso prolongado de
corticosteroides puede afectar la circulación sanguínea
al hueso.
• Consumo de alcohol: El consumo excesivo de alcohol
puede dañar las células óseas y reducir el flujo
sanguíneo.
• Factores genéticos y de estilo de vida: Algunos
factores genéticos y de estilo de vida, como el
tabaquismo, también pueden contribuir a la
osteonecrosis.
• Radioterapia: La exposición a radiación puede dañar
los vasos sanguíneos que irrigan los huesos.
• Trastornos vasculares: Enfermedades que afectan la
circulación sanguínea, como trombosis o embolias.

Síntomas:
Los síntomas de la osteonecrosis pueden variar en
intensidad dependiendo la etapa de la enfermedad, su
ubicación y la gravedad del caso, pero pueden incluir dolor
en la articulación afectada, rigidez, inflamación y
limitaciones del movimiento.
Las áreas afectadas por la osteonecrosis pueden ser
asintomáticas durante semanas o meses después de la
lesión vascular. Luego aparece dolor, por lo general en
forma gradual, aunque puede ser agudo. Al progresar el
colapso articular, el dolor aumenta y se exacerba con el
movimiento y al soportar peso y se alivia con el reposo,
pero con el tiempo, podría sentir dolor incluso si se está en
reposo.
Otros síntomas principales de la osteonecrosis son:

• Dolor en la articulación afectada, que puede ser leve al


principio y luego intensificarse.
• Rigidez articular: Puede dificultar el movimiento y la
movilidad de la articulación afectada.
• Limitación del rango de movimiento: Se dificulta la
capacidad de mover la articulación normalmente.
• Hinchazón en la zona afectada.
• En etapas avanzadas, puede haber deformidad en la
articulación.

Fisiopatología:
La osteonecrosis implica la destrucción de elementos
celulares de la médula ósea. El mecanismo de la
osteonecrosis no traumática puede incluir embolia por
formación de coágulos o gotas lipídicas, trombosis
intravascular y compresión extravascular.
Luego de la lesión vascular, el proceso de reparación
consiste en eliminar hueso y médula ósea necróticos y
reemplazarlos por tejido viable. Por ejemplo, si un infarto en
la cadera es pequeño, sobre todo si no está sujeto a una
carga de peso importante, estos procesos pueden tener
éxito y la cabeza femoral permanece redonda. Sin embargo,
en alrededor del 80% de los pacientes, en especial si el
infarto es grande y está en el área que soporta peso, el
colapso de la zona infartada supera los intentos de
reparación y la zona infartada se colapsa. La cabeza
femoral ya no es redonda.
Dado que la osteonecrosis suele afectar los extremos de los
huesos largos (epífisis y metáfisis), el cartílago articular
suprayacente se aplana y se torna irregular, con áreas de
colapso que por último producen artrosis y mayor dolor.

Intervención Fisioterapéutica:
La intervención fisioterapéutica tiene como objetivo mejorar
la función articular, reducir el dolor y prevenir
complicaciones. La fisioterapia juega un papel crucial en la
recuperación de la osteonecrosis, tanto en el tratamiento no
quirúrgico como en el postoperatorio de una cirugía. El
objetivo principal de la fisioterapia en este contexto es
mejorar la movilidad articular, fortalecer los músculos
circundantes y, en algunos casos, ayudar a la regeneración
del hueso.
La intervención fisioterapéutica puede incluir:
• Ejercicios de movilidad: Estos ejercicios, tanto los
pasivos como los activos, ayudan a mantener la
amplitud de movimiento de la articulación afectada.
Los ejercicios de estiramiento son especialmente
importantes para prevenir la rigidez.

• Ejercicios de fortalecimiento: Una vez que la


articulación ha recuperado una movilidad adecuada,
se introducen ejercicios de fortalecimiento muscular
para apoyar y estabilizar la articulación. Estos
ejercicios pueden incluir elevaciones de piernas,
sentadillas o el uso de pesas bajo supervisión.
• Ejercicios funcionales: En etapas avanzadas, se
incorporan ejercicios que simulan actividades de la
vida diaria, como caminar, subir escaleras o realizar
tareas específicas.

• Técnicas de educación postural: Para evitar


sobrecargas en las articulaciones afectadas.

• Modificaciones de la dieta: Se pueden recomendar


modificaciones en la dieta para apoyar la recuperación
ósea, como la inclusión de alimentos ricos en calcio y
vitamina D.

• Aparatos de apoyo: En las primeras etapas de la


recuperación, se pueden utilizar muletas o bastones
para reducir la carga sobre la articulación afectada y
permitir una mayor movilidad.

• Se pueden utilizar tratamientos como la crioterapia, la


termoterapia, ultrasonidos y la electroterapia para
aliviar el dolor, reducir la inflamación y mejorar la
circulación.

• Educación del paciente: La fisioterapia también incluye


la educación del paciente sobre la osteonecrosis, el
tratamiento y la importancia de seguir el plan de
ejercicios y las recomendaciones del fisioterapeuta.

Consideraciones importantes:
• Es fundamental que la fisioterapia sea individualizada
y adaptada a las necesidades y características de cada
paciente.
• Se deben evitar fuerzas excesivas de compresión y
cizallamiento sobre la articulación durante la
fisioterapia.
• La duración de la fisioterapia dependerá del estado de
la osteonecrosis, la respuesta del paciente al
tratamiento y la presencia de complicaciones.
• En casos de osteonecrosis avanzada, puede ser
necesaria una intervención quirúrgica, como la
descompresión del núcleo o el reemplazo articular. En
estos casos, la fisioterapia es fundamental para la
recuperación pre y postoperatoria.

Valoración y diagnóstico diferencial:

La valoración de la osteonecrosis implica una evaluación


exhaustiva del historial clínico del paciente, examen físico y
pruebas diagnósticas:

 Historia clínica: Se pregunta sobre factores de riesgo


como uso prolongado de esteroides, consumo excesivo
de alcohol, traumatismos o enfermedades
subyacentes que puedan afectar la circulación.

 Examen físico: Se evalúa la articulación afectada,


buscando sensibilidad a la palpación, limitación del
movimiento y posibles signos de hinchazón o
deformidad.

 Radiografías: Las radiografías pueden revelar cambios


óseos en las primeras etapas de la enfermedad,
aunque pueden no ser tan sensibles como la RM para
detectar los cambios iniciales.
Existen ciertos indicios que pueden hacer sospechar al
profesional que está ante una osteonecrosis. Por
ejemplo, una pérdida de masa ósea localizada, la
formación de pequeños quistes o una forma de
semiluna próxima a un cartílago.

 Resonancia magnética (RM): Es la prueba más sensible


para detectar una osteonecrosis incluso en las
primeras etapas donde otras pruebas no perciben los
daños óseos.

Su ventaja es que permite cuantificar la extensión del


daño, lo que facilita la planificación del tratamiento
quirúrgico. Además, se puede establecer una relación
con los hallazgos radiológicos para determinar el
progreso de la enfermedad.

 Gammagrafía ósea: Se utiliza en algunos casos si las


radiografías no muestran datos relevantes, pero la
sintomatología del paciente es muy sugerente.

Ante un problema de necrosis isquémica, una analítica


de sangre no mostrará datos relevantes. No obstante,
las pruebas anteriores se pueden complementar con
biopsias del hueso, densitometrías o mediciones de la
presión del hueso.

Es posible que la osteonecrosis no puede que sea


diagnosticada en sus etapas iniciales, ya que no suele
causar dolor al principio. Los médicos sospechan
osteonecrosis en personas que no mejoran
satisfactoriamente después de sufrir ciertas fracturas.
También sospechan la enfermedad en personas que
desarrollan un dolor inexplicable en la cadera, en la rodilla o
en el hombro, sobre todo si tienen factores de riesgo de
osteonecrosis.

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