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Relación entre mente y
cerebro. Diferentes
paradigmas
En esta unidad revisaremos algunos de los paradigmas más
frecuentes que subyacen a la elección de los muy variados enfoques
y modelos que conforman la salud mental y la psicopatología que
cada uno de nosotros vamos a elegir usar en nuestra tarea
profesional. Son los cuatro siguientes:
● Dogmatismo y eclecticismo. Enfoques que fueron
predominantes durante muchos años, pero que
paulatinamente van perdiendo vigencia.
● pluralismo e integracionismo. Miradas
contemporáneas, acordes con el pensamiento de la
complejidad y la amplitud e intercambio entre
disciplinas.
Statu quo conceptual de la psiquiatría. Dicotomía
entre enfoques biológicos y psicosocial
Siempre ha existido en psiquiatría la
separación entre una aproximación
predominantemente psicológica y otra
predominantemente biológica. La
mayoría de los profesionales de la salud
mental, en la práctica, terminan haciéndose parte de una u otra
aproximación, dando por sentado que su enfoque es el apropiado
para sus pacientes (dogmatismo). Este posicionamiento opositivo
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mostró ser limitante y empobrecedor para acercarse a las
problemáticas de la vida mental humana, por lo que emergió como
alternativa el eclecticismo. Definiremos cada uno de ellos:
● Dogmatismo: se refiere al hecho de dar por sentado
que solo el propio enfoque es el apropiado para todos
los pacientes. Ser dogmático significa basarse creencia
de que un enfoque de la realidad es más o menos
suficiente para explicar la mayoría de lo que los
clínicos ven y hacen. Ello implica no estar consciente
de los límites y de la naturaleza parcial de su
aproximación. Es habitual que, al rechazar
teóricamente al dogmatismo, la mayoría de los clínicos
se vuelque hacia el eclecticismo.
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● Eclecticismo: se entiende como no tener un punto de
vista único que explique mejor la psiquiatría, ya sea
por sostener un agnosticismo, con el que se afirma no
saber si algún enfoque es mejor que los demás, o por
refugiarse en el modelo biopsicosocial. Justamente, un
exponente del eclecticismo es el modelo biopsicosocial
que fue desarrollado por Engel (en Gahemi, 2008).
Este médico se enfocó en lo que ahora se llama
psiquiatría de enlace, abordando primordialmente la
comprensión de los aspectos psicológicos de las
condiciones médicas. Su llamado era formular un
modelo opuesto al reduccionismo biomédico que
prometía un final al creciente conflicto entre las
escuelas biológica y psicoanalítica. Su propuesta tomó
rápidamente interés dentro de la psiquiatría, aunque
no tanto en la medicina general. Aunque en apariencia
este modelo es obviamente verdadero a cierto nivel,
en la práctica hace poco más que afirmar de modo
poco sorprendente que todas las enfermedades tienen
componentes biológicos, psicológicos y sociales.
Usado de esta manera, es excesivamente amplio y no
provee una guía real para clínicos o investigadores. Tal
es así que, si bien el modelo biopsicosocial se ha
transformado en el esquema principal de la psiquiatría
contemporánea, sufre de una vaguedad que lo
transforma en nada más que un cese al fuego en el
conflicto entre los diferentes enfoques en este campo.
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Opciones contemporáneas superadoras
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Las aproximaciones pluralista e integracionista
En los últimos años, se han generado grandes avances de los que dan
cuenta dos nuevas y prominentes concepciones de la psiquiatría y la
psicología: las aproximaciones pluralista e integracionista. Estos
enfoques tienen la virtud de considerar la complejidad de los
fenómenos mentales sin pretender una verdad absoluta y definitiva,
cuidando también de no caer en propuestas demasiado ambiguas,
que no ofrezcan una guía útil para la clínica o la investigación.
● EL enfoque pluralista, más bien antiguo, propuesto
por Karl Jaspers hace más de cien años, ha sido
representado más recientemente por McHugh y
Slavney y Havens (en Gahemi, 2008), quienes
sostienen que:
El punto de vista básico del pluralismo es que son necesarios múltiples métodos
independientes para la comprensión y el tratamiento de la enfermedad
mental; ningún método único es suficiente. Aunque todos los métodos son
parciales o limitados, deberían ser aplicados por separado y en forma pura. De
esta manera es que el Pluralismo difiere del Eclecticismo. (P. 104).
Es una perspectiva enriquecedora, ya que parte de la premisa de que hay maneras muy
diferentes de percibir y pensar las problemáticas de la salud mental y que el
profesional necesita conocer lo máximo posible los modelos y enfoques
disponibles en la actualidad y ser consciente de que deberá elegir el que sea
más útil para su consultante en un momento determinado. Por cierto que
esto no hace más fácil la tarea del especialista en salud mental, ya que lo
obliga a abrir el juego a un espectro de posibilidades que tendrá que
considerar en cada caso, pero ello mismo da cuenta de su riqueza, ya que
amplía, abre y diversifica las opciones, preservándolo de falsas certezas y de
prácticas basadas más en la fe religiosa hacia un autor que en los avances de
la disciplina en su conjunto.
● La aproximación integracionista busca que la
comprensión de la mente y la enfermedad mental se
mantenga como un todo, enfatizando en las
interconexiones de la mente y el cerebro.
● Sus preguntas fundamentales podrían ser: ¿cómo podemos lograr
conocer al otro?, ¿cómo podemos saber lo que le está pasando al
otro? Hundert (en Gahemi, 2008) parte de estas preguntas
filosóficas como temas centrales en psiquiatría y psicología. Él
postulaba que a medida que los humanos interactuaban entre
ellos, se afectaban entre sí y se provocaban cambios mutuamente,
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de tal manera que en forma eventual se terminarían conociendo
uno al otro. Fue su idea que el descubrimiento de la
neuroplasticidad sería clave para la filosofía y la psiquiatría. Estos
conceptos fueron desarrollados por Eric Kandel, psiquiatra que
recibió por estos descubrimientos el Premio Nobel en el año 2000.
Kandel se interesó en las bases biológicas de la mente y, en
particular, en sus implicancias en el psicoanálisis. Enfocó su
trabajo en el estudio sobre cómo la memoria se codificaba en el
cerebro. Entre sus conclusiones enfatiza que: “aunque las
conexiones anatómicas entre neuronas se desarrollan de acuerdo
a un plan definido, la fuerza y efectividad de estas conexiones no
está totalmente determinada por el desarrollo y puede ser
alterada por la experiencia” (Kandel, en Fonagy, 2003).
● Estos estudios fueron centrales para demostrar el proceso de
neuroplasticidad que transformó siglos de creencias que sostenían
que las neuronas eran entidades estáticas y que no podían
regenerarse. Ello tiene grandes implicancias para la psiquiatría y el
psicoanálisis, ya que las especulaciones de Kandel entienden,
básicamente, entre otras cuestiones, que la psicoterapia podía ser
una influencia ambiental que altera el cerebro, oponiéndola así a
la unidireccionalidad de influencia desde el cerebro a la mente, tal
como se asume en el materialismo reductivo tradicional.
De lo expresado más arriba se destacan los siguientes
conceptos:
Es imprescindible conocer los paradigmas sobre los que vamos
eligiendo los marcos teóricos que sostienen nuestra práctica
profesional. Como se explicitará en las siguientes unidades, existe
una gran variedad de opciones para pensar la problemática de la
salud y la enfermedad mental, y si no estamos alertas a qué enfoques
responden, no tendremos elementos racionales para elegir los
caminos a seguir entre las múltiples opciones disponibles. Por
ejemplo, las fuertes controversias por el uso del Diagnostic and
Statistical Manual of Mental Disorders DSM 5. El enfoque
predominantemente biologista que se está imponiendo necesita
(desde el punto de vista de esta cátedra) ser acotado en sus alcances,
con argumentos sólidos que rescaten lo valioso que tiene para
ofrecer si se lo usa de un modo pluralista o integracionista.
En coincidencia con estos conceptos, Sandín (2013) expresa que
existe actualmente bastante evidencia para ser escépticos con
respecto a la utilidad clínica de las clasificaciones basadas solo en la
biología:
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Por ejemplo, los pacientes con Trastorno por déficit de atención e
hiperactividad -TDAH y los pacientes con psicosis
pueden presentar anormalidades en la función del
lóbulo frontal, del mismo modo que los pacientes con
TEPT y los pacientes con psicosis pueden exhibir
similar hiperactivación de la amígdala evidenciado a
través de resonancia magnética funcional; pero las
razones que subyacen a estas similitudes son
diferentes, lo mismo que lo es el tratamiento a aplicar.
(Sandín,2013).
Otro ejemplo es la depresión, sobre la que, si bien tiene una gran
base biológica, no existe un sistema biológico característico. Tal es así
que sus síntomas característicos, como el insomnio o la baja
motivación, implican neurocircuitos y neuroquímica que también
están presentes en otros trastornos. Esto señala, además, que la
depresión, como la mayoría de los trastornos, es enormemente
heterogénea, ya que están implicados diversos mecanismos
endógenos y exógenos. La relevancia de estos últimos supone salir de
los circuitos cerebrales y penetrar en los fenómenos relacionados con
la salud pública, los factores sociales protectores y de riesgo, los
niveles de adversidad temprana y las oportunidades educativas
tempranas (Sandín,2013).
Referencias
Ghaemi, S. N. (2008). Psiquiatría. Conceptos. Santiago de Chile:
Mediterráneo.
Sandín, B. (2013) DSM-5: ¿cambio de paradigma en la clasificación de los
trastornos mentales? Revista de Psicopatología y Psicología Clínica, 18(3),
pp. 255-286.
Fonagy, P. (2003) Genética, psicopatología evolutiva y teoría psicoanalítica:
el argumento para terminar con nuestro (no tan) espléndido aislamiento.
Publicado en Aperturas Psicoanalíticas nº15 el 05/11/2003. Recuperado de:
[Link]
psicopatologia-evolutiva-y-teoria-psicoanalitica-el-argumento-para-
terminar-con-nuestro-no-tan-esplendido-aislamiento