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Tema Oratoria

El pasaje de Lucas 10:25-42 presenta una comparación entre el amor activo del Samaritano y el amor contemplativo de María, resaltando la importancia de la respuesta adecuada a cada situación. Jesús critica a Marta por su distracción y elogia a María por su disposición a escuchar, enfatizando que el discipulado implica tanto el 'hacer' como el 'ser'. La historia invita a los creyentes a priorizar la conexión espiritual con Jesús sobre las preocupaciones mundanas.

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Tema Oratoria

El pasaje de Lucas 10:25-42 presenta una comparación entre el amor activo del Samaritano y el amor contemplativo de María, resaltando la importancia de la respuesta adecuada a cada situación. Jesús critica a Marta por su distracción y elogia a María por su disposición a escuchar, enfatizando que el discipulado implica tanto el 'hacer' como el 'ser'. La historia invita a los creyentes a priorizar la conexión espiritual con Jesús sobre las preocupaciones mundanas.

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LUCAS 10:25-42.

UN HOMBRE Y UNA MUJER

Existen varios asuntos paralelos entre esta historia y la historia del


Samaritano que la precede (10:25-37).

• El Samaritano muestra su amor por su prójimo tomando un papel


activo y ayudando, y de esta manera honrando la relación horizontal de
amor de una persona por otra. María muestra su amor por el Señor al
escucharlo, y de esta manera honra la relación vertical de amor de una
persona hacia Dios.

• En la historia del Samaritano, Jesús introduce “un hombre” (griego


= anthropos tis, v. 30). En esta historia, introduce a “una mujer” (griego
= tina gune, v. 38).

• El Samaritano ve. María escucha.

Estas historias se equilibran una a la otra. La primera parte de la historia


del Samaritano realza el amor de Dios, el prójimo y de sí mismo, y Jesús
concluye diciendo “Ve y haz tú lo mismo” (v. 37), llamando así a un
discipulado de “hacer”, activo. La historia de María-Marta es el reverso.
Jesús critica a Marta por su preocupación y distracción y afirma a María
por escuchar, y llamando así a un discipulado de “ser”. Tal vez la clave
para entender esta dicotomía es enfatizar, no el papel activo o pasivo de
quien ama, sino lo apropiado de la respuesta a la situación. El hombre
herido necesitaba que el Samaritano lo amara activamente, necesitaba
que vendaran sus heridas y arreglaran que alguien lo cuidara. La
situación es bastante diferente cuando Jesús visita a Marta y María.
Aunque tiene necesidades humanas de comida y hospitalidad, la suya
era una visita divina, y era más apropiado concentrarse en la comida
espiritual que él ofrecía que en la comida que Marta estaba preparando.

LUCAS 10:38-42. MARTA Y MARÍA

• Jesús visita a las mujeres en su casa, y Marta lo recibe “en su casa” (v.
38). Aunque Lázaro es el hermano de Marta y María (Jn. 11:1-2), esta
historia no lo menciona a él ni a los discípulos varones que lo
acompañan. No existe una referencia a un hombre como jefe de esta
casa. Claramente Marta está a cargo.

• María se sienta a los pies de Jesús para recibir su enseñanza, que es la


postura de un discípulo, el lugar de un hombre. El evangelio de Lucas
frecuentemente habla de mujeres en lugares de honor.
En años recientes algunos estudiosos han caracterizado esta historia
como un atento de la iglesia primitiva para definir el papel de las
mujeres en el ministerio (Reid, 373-375). Sin embargo, esta historia “no
es sobre las mujeres; es un pasaje sobre el discipulado” (Bock, 200).

“Marta, Marta”. Jesús repite el nombre de Marta como una manera


gentil de reprenderla. Jesús nota su distracción en lugar de su
hospitalidad. De seguro que aceptaba bien la comida, pero acepta
todavía mucho mejor el discipulado. Está rumbo a Jerusalén y la cruz, y
esta es su última visita (en este evangelio) a la casa de estos queridos
amigos. Marta y María necesitan a Jesús, y el afán de Marta lo distancia
de él. Jesús necesita a Marta y María también. Él sabe lo que le espera
en Jerusalén, y necesita buenos amigos ahora más que buena comida.

Marta tal vez se permitió distraerse, en parte, como un escape de las


incómodas enseñanzas de Jesús. Jesús ha comenzado a decirles a sus
discípulos que tiene que ir a Jerusalén y que morirá ahí. Si Marta
escuchó a Jesús decir estas cosas, tal vez se haya ido a la cocina como
una manera de escape.

“María escogió la buena parte” (griego = agathen merida, buena


parte) (v. 42). La mejor parte que María ha escogido es sentarse a los
pies de Jesús y escuchar, es ser su discípula. Ya habrá tiempo suficiente
para la acción. Primero, el discípulo debe aprender del maestro, de otra
manera el afán del discípulo puede crear más problemas de los que
puede resolver. Esto tiene implicaciones para nosotros hoy. También
nosotros estamos ocupados con muchas cosas. Nosotros también
estamos preocupados y distraídos. Nosotros también necesitamos
escoger la mejor parte: sentarnos a los pies del maestro, orar, buscar la
dirección del Señor. Solamente así estaremos seguros de que nuestra
actividad hará avanzar las actividades del Señor. Solamente así
podemos esperar que el Señor bendiga nuestro trabajo.

“Muchas cosas… una cosa” (vv. 41-42). Jesús contrasta la distracción


de Marta (“muchas cosas”) con la concentración de María (“una cosa”).
La única cosa en la que María está concentrada no es el pan, sino en
“todo lo que sale de la boca de Jehová” (ver Dt. 8:3).

Como alguien que está acostumbrado a hacer cosas, me siento mal por
Marta. Ella está cumpliendo con su deber tal como lo ve. Trabaja duro.
Tiene buenas razones para resentir la actitud de María, que (como lo ve
Marta) la ha abandonado en un momento crítico. Las palabras de Jesús
deben sentirse como una bofetada en el rostro. Si yo fuera Marta, le
hubiera tomado la palabra a Jesús, apagaría la estufa y me sentaría a
escuchar. En cierto momento la gente comenzaría a pensar en la
comida. Veamos qué tanto le toma a Jesús entender el error de su
posición. ¡El hambre es un buen maestro!

La ironía, por supuesto, es que Jesús hacía poco había alimentado a


cinco mil personas con solamente cinco panes y dos pescados (9:12-17).
Si podía hacer eso, Marta puede confiar en que Jesús tiene los medios
para proveer comida a sus invitados, así que no pasarían hambre.
Además, como Jesús le dijo al tentador, “Escrito está: Que no con pan
solo vivirá el hombre” (4:4).

Pero seamos sensibles a quienes en la congregación expresan su amor


por la familia, amigos, y por Jesús trabajando en la cocina. ¿Acaso esta
historia invalida su duro trabajo? ¡No! Jesús ha usado los servicios de
buenos cocineros o cocineras para salvar almas. La historia de María y
Marta no nos enseña que sea mejor sentarse que hacer algo. Nos
enseña a discernir, a plantear prioridades cuidadosamente, a buscar la
mejor parte, la buena porción, cualquier cosa que eso sea en las
diferentes situaciones en que a veces nos encontramos.

TEXTO CITADO DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS procede de Spanish Reina Valera,


situada en[Link] Utilizamos esta versión de la
Biblia porque consta de dominio público (no bajo protección de derechos de
propiedad).

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