0% encontró este documento útil (0 votos)
45 vistas3 páginas

Planilandia

''Planilandia'' de Edwin A. Abbott es una sátira de la sociedad británica a través de un mundo bidimensional habitado por figuras geométricas. El protagonista, A. Cuadrado, explora las limitaciones de su sociedad plana y su resistencia al cambio tras descubrir la existencia de una tercera dimensión. El libro, aunque parece dirigido a un público infantil, ofrece profundas reflexiones sobre la ignorancia y la conformidad social.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOC, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
45 vistas3 páginas

Planilandia

''Planilandia'' de Edwin A. Abbott es una sátira de la sociedad británica a través de un mundo bidimensional habitado por figuras geométricas. El protagonista, A. Cuadrado, explora las limitaciones de su sociedad plana y su resistencia al cambio tras descubrir la existencia de una tercera dimensión. El libro, aunque parece dirigido a un público infantil, ofrece profundas reflexiones sobre la ignorancia y la conformidad social.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOC, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Reseña Literaria del libro ''Planilandia'' (''Flatland'') de Edwin A.

Abbott

''Todo llega para quien sabe esperar''. Esto, que no sé si es un proverbio chino o
una frase de Mark Twain (ya saben que las citas de autor desconocido se
atribuyen a Twain o a Oscar Wilde), se aplica perfectamente a este libro, en
cualquier caso. Leí por primera vez un fragmento condensado de ''Planilandia'' y al
final se indicaba que el libro original era un poco difícil de leer, ''pero interesante y
divertido'' y consiguió despertar mi curiosidad.
Edwin H. Abbott fue matemático, teólogo y estudioso de la gramática y los
clásicos ingleses. Con tal currículum, era de esperar que si se ponía a escribir le
saliera una novela como ''Planilandia'', catalogada por los editores, con bastante
acierto, como un clásico de la ciencia-ficción, sin naves espaciales, sin viajes en el
tiempo y sin extraños artilugios: es ciencia ficción matemática y los protagonistas
son figuras geométricas. Y, sobre todo, es una sátira magnífica de la sociedad
británica de hace más de un siglo.
Al principio da la impresión de que, efectivamente, es un libro para niños: el
estilo de la narración, deliberadamente académico, es en realidad una introducción
al mundo de las figuras geométricas planas. Abbott se transmuta en el ciudadano
de clase media-alta, A. Cuadrado, que describe a un público tridimensional cómo
es la vida en Planilandia, un extraño mundo en el que todo, absolutamente todo, es
plano, donde la tercera dimensión no existe más que en la mente de unos pocos
chiflados y cuya organización social corresponde a un rígido sistema de clases en
el que el número de lados de cada habitante es un símbolo de su inteligencia y su
posición. A partir de ahí, el señor Cuadrado se descuelga con una agudísima
descripción de ese sistema. Es una parte que cuesta leer con una cierta
abstracción por lo descarnado de sus explicaciones, tan clasistas y machistas
que a veces hacen daño al cerebro. Cuadrado hace hincapié, sobre todo, en la
seguridad que da a la sociedad el mantenimiento de ese sistema, y cómo los
intentos de disidencia o de revolución son abortados con sangre y sin piedad. La
sociedad es tan restringida que ni siquiera el uso del color está permitido como
forma de identificación, y los rectores son polígonos de muchos lados o incluso
círculos, denominados ''sacerdotes'', que son los que establecen la forma de hacer
política y las buenas maneras.
La segunda parte del libro es más teatral y también más amarga. Empieza con
un sueño o visión de Cuadrado en el que se encuentra en Puntolandia y en
Linealandia, mundos dónde las dimensiones son una o ninguna. Curiosamente,
Cuadrado comienza a observar en ambos mundos las mismas flaquezas y
actitudes que pueblan el suyo: felicidad sustentada en la creencia de ser los únicos
del universo (o, más correctamente, en que cada país se cree su propio universo) y
negación sistemática de todo lo que pudiera suponer un salto hacia adelante o el
alejamiento del orden establecido; y, por supuesto, ni hablar siquiera de una
posible nueva dimensión, ya que no habría palabras para describirla que ellos
pudieran entender. Los intentos de Cuadrado por tratar de explicarles que existen
figuras ''de varios lados'' resultan infructuosos y, para el protagonista, ciertamente
frustrantes.
Tras este sueño, A. Cuadrado se va a encontrar con una tempestuosa
sorpresa: la visita de un extraño ser que dice llamarse Esfera y que proviene de un
mundo donde existe una tercera dimensión llamada ''altura''. Llevado por Esfera
hacia esos nuevos mundos, Cuadrado queda fascinado ante las espectaculares
posibilidades que ofrece un mundo tridimensional y, a su regreso, tratará de
explicar a sus contemporáneos todas las maravillas que ha podido descubrir
gracias a su ''revelación''. Ello, sin embargo, le valdrá las burlas y la incomprensión
de sus conciudadanos en una sociedad aterrada ante cualquier perspectiva de
cambio en sus hasta ahora inamovibles creencias. Cuadrado dará con sus cuatro
esquinas en la cárcel, lugar desde donde escribe esta increíble historia,
enfrentado, sin embargo, a sus propias dudas sobre si sus descubrimientos fueron
en verdad ciertos o sólo producto de su imaginación.
El hecho de que el libro no sólo esté narrado en primera persona sino que,
además, se dirija sin intermediarios al posible lector, constituye en cierto modo una
advertencia a éste: por un lado, de la vergüenza de la ignorancia y, por el otro, del
peligro que supone saber. Dejando aparte su faceta didáctica, Abbott se burla del
encorsetamiento de las sociedades civilizadas. El racismo no se muestra ante un
color diferente, sino ante las irregularidades de un polígono, hablando incluso
(¡hace ya más de cien años!) de clínicas estéticas para corregir esas
irregularidades que tanto afean la armonía social y que pueden suponer un
obstáculo incluso para el matrimonio o para acceder a una buena escuela. Sin
embargo, ni Abbott ni Cuadrado pontifican sobre lo que hay que hacer, ni sobre la
recurrente disquisición entre lo que está bien y lo que está mal; eso se lo dejan,
incluso explícitamente, al propio lector. De hecho, Cuadrado nunca se muestra
crítico con la sociedad en la que vive; antes bien, acentúa los aspectos que deben
tenerse en cuenta para ser un buen ciudadano e incluso se siente culpable por no
seguirlos en un momento dado.

ACTIVIDADES SOBRE EL TEXTO

1. Resume brevemente qué nos dice el texto.


2. Busca el significado de las expresiones en negrita
3. Responde a las siguientes cuestiones relacionadas con el
texto
a) ¿En qué época está escrito el libro “Flatland”?
b) ¿Quiénes son Mark Twain y Oscar Wilde?
c) ¿En qué categoría catalogan los editores al libro
Planilandia?
d) ¿Qué diferencias crees que hay entre vivir en un mundo
unidimensional y el mundo de Planilandia? ¿Y entre
Planilandia y un mundo de tres dimensiones?
e) ¿Cómo se mejora de posición social en Planilandia? ¿Cuál
es la clase social más elevada?
f) ¿Cómo descubre A. Cuadrado la existencia de una tercera
dimensión?
g) ¿Qué advertencia nos hace el autor sobre “el saber”?
4. Busca ejemplos de situaciones –paradójicas para nosotros-
que se darían en un mundo en cuatro dimensiones.
5. En el plano hay infinitos polígonos regulares. En el espacio
hay cinco poliedros regulares. Busca cuántos “polítopos
regulares” hay en el espacio de cuatro dimensiones y escribe
sus nombres. Intenta entender los dos más sencillos
comparándolos con los de dimensiones más pequeñas
(triangulo-tetraedro y cuadrado-cubo)

También podría gustarte