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INTRODUCCIÓN
La relación entre institución y salud mental es un tema complejo,
marcado por la interacción, de historia, normas, movimientos sociales y
condiciones de atención en el campo de salud mental. A lo largo de la
historia las instituciones encargadas de la salud mental se han visto
implicadas en la construcción de estigmas y normativas sobre lo que se
considera “locura”.
Pero de forma paralela también han existido escenarios de lucha y
resistencia, como lo demostraron los activismos por la defensa de los
derechos de las personas con trastornos mentales.
Se explorará en este ensayo la institucionalización en la salud mental,
las implicaciones y el impacto de los movimientos por la transformación del
cuidado y percepción de la salud mental en México. Observando eliminar ese
cúmulo de ambigüedades históricas y sociales, como la institución y las
políticas públicas desempeñan un papel preponderante en la estigmatización
hacia las personas con trastornos mentales.
Como a través de los activismos y la crítica se han generados espacios
de resistencia que cuestionan las estructuras y prioricen la dignidad humana
y los derechos de las personas con problemas de salud mental. Siempre en
la búsqueda de un sistema más inclusivo y respetuoso, con modelos de
atención centrados en los derechos humanos que incluyan las propuestas de
los movimientos que han tenido una larga data en la denuncia y resistencia
por alcanzar dichos objetivos.
La integración como propuesta metodológica, y como estandarte
heredado de los movimientos feministas y de denuncia hacia el maltrato y
estigmatización de las personas tanto institucionalizadas como las que están
en vías de ya sea por condición económica (personas vulnerables o de
situación de calle) o a aquellos que por efecto de sustancias tengan que
recurrir a las instituciones.
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Desarrollo
Las historia y evolución de la institucionalización y la salud mental,
para ello sería conveniente empezar por definir institución y salud mental
para la primera nos dice Varela C. (2007),
“Las instituciones son una ficción, una construcción social basadas en
una idea una realidad … Las instituciones se constituyen lógica y
cronológicamente a partir de las masas, cuando estas son encerradas. El
pasaje a la institución opera mediante un encierro en un espacio
determinado”
Entonces es la institución un lugar, no del sujeto sino de las masas
confinadas para un objetivo, meta o ideal particular. En el caso de la salud
mental nos Becerra O. (2014) nos explica que la salud mental es un estado
de bienestar, emocional y psicológico para afrontar las tensiones de la vida
diaria, en el contexto mexicano suele relacionarse con ideas de enfermedad
o trastorno mentales, conceptos patologizantes. Idea muy similar a las de
Sotelo G. (2022), aunque este autor habla de la capacidad para manejar el
estrés, las relaciones interpersonales y la toma de decisiones, de tal forma
que incluye a los que tienen diagnóstico psiquiátrico como aquellos que se
encuentran en condición de vulnerabilidad emocional y social.
La historia de la salud mental en México en la época colonial estuvo
marcada por la ignorancia y el estigma, siendo los enfermos tratados de
muchas veces de forma ineficiente y cruel nos dice Becerra, O (2014). Es
hasta el siglo XIX que las teorías psiquiátricas europeas se comienzan a
institucionalizar la salud mental en manicomios, siendo lugares de exclusión,
lugares para apartar a la gente de la sociedad. A pesar de los esfuerzos por
humanizar los tratamientos (el trato a los enfermos) en el siglo XX siguen
siendo precarias las condiciones en los manicomios. López, M (2020) nos
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dice que la atención psiquiátrica estuvo dominada por enfoques autoritarios
y punitivos, donde las personas con enfermedad mental eran consideradas
peligrosas o incapaces de cualquier participación social.
Las instituciones y la construcción de la “locura”, Cea, J. (2023) resalta
que la psiquiatría a jugado un rol fundamental en la construcción social de la
“locura”, basado en la Teoría crítica de la psiquiatría que bajo el influjo de
pensadores como Thomas Szasz y Michel Foucault al categorizar
comportamientos y pensamientos como “anormales” o “enfermos”. El Post-
estructuralismo a través de Foucault, dice Cea que las instituciones
psiquiátricas no son centros de tratamiento sino de control social.
Ideas compartidas dice Huertas, R. (2020), en la obra de Millet, donde
la psiquiatría no es vista como algo que cura, sino que controla. Los
manicomios son espacios de opresión, donde se ejerce el poder del cuerpo y
la mente, reforzando las jerarquías de clase y género.
Sacristan, C. (2009), comienza definiendo la “locura” como un
fenómeno social y médico, definido de diferentes maneras dependiendo el
contexto social, cultural y político. La locura a sido vista como una patología,
una desviación de la norma que debe ser tratada y controlada. Al no ser solo
un hecho médico es también una construcción social que se ha utilizado
como una herramienta de control y marginación social de aquellos individuos
que no se ajusten a las normas establecidas.
Como se ha entendido la locura está profundamente influenciado por
ideologías dominantes, estas instituciones desde siglos XVIII y XIX,
representan una forma de “normalización” que excluía a los considerados
“anormales” o “desviados”, incluyendo no solo a las personas con trastornos
mentales, sino también aquellos considerados rebeldes, marginales o
incomodos y por lo tanto socialmente peligrosas.
Sacristan también analiza la evolución de la locura, desde la reclusión
y el aislamiento hasta la medicalización. A medida que avanzo la ciencia
médica la psiquiatría comenzó a medicalizar la locura, es decir, enfermedad
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que requiere tratamiento, y aunque hubo avances no se resolvió el problema
fundamental de la exclusión social y la deshumanización de las personas con
enfermedad mental. La medicalización de la locura no elimino el estigma,
pero tampoco mejoró significativamente la calidad de vida de las personas
afectadas.
Activismo y crítica institucional, comenzó con los movimientos de a
mediados del siglo XX, cuando activistas empezaron a denunciar las
condiciones inhumanas de los manicomios y exigir la liberación de las
personas internadas, nos dice Cea, J. (2023). La creación de organizaciones
como Mad Pride (Orgullo loco), han sido fundamentales en la visibilización de
los derechos de las personas con enfermedad mental diagnosticada.
No ha tenido ningún impacto en la reducción de internalizaciones, pero
ha impulsado un cambio en la percepción pública de la salud mental,
promoviendo enfoques que consideren la experiencia subjetiva en vez de
tratar a las personas como objetos de intervención médica.
Diferentes corrientes permiten entender el activismo loco como una
resistencia cultural y política, las Teoría crítica de la psiquiatría, el Post-
estructuralismo y los derechos humanos, desafían a las instituciones y
cuestionan las relaciones de poder que determinan quienes son
considerados “locos” y quienes no.
En Viaje al manicomio Millet no solo denuncia las condiciones de los
manicomios sino el trato que se le daba a las mujeres dentro de esos
espacios. La obra de Millet da visibilidad a la experiencia femenina de la
locura nos dice Huerta, R. (2020). El feminismo radical de los años 60 y 70
en particular las ideas de Simone de Beauvoir y Betty Friedan, que criticaban
las estructuras patriarcales que relegaban a las mujeres a roles limitados
patologizando sus emociones y comportamientos, denunciando otra forma
de control social. La Teoría de la desinstitucionalización corriente crítica hacia
los manicomios y la medicalización fueron otros basamentos teóricos que
sirvieron y soportaron el activismo.
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En un contexto contemporáneo nos dice Huerta las reflexiones sobre la
locura y la medicalización siguen siendo un tema relevante de lucha que
luchan por quitar el estigma de los trastornos mentales y eliminación de las
instituciones opresivas.
López M. (2020), la necesidad de reflexionar sobre los procesos
históricos, no solo para comprender las injusticias del pasado, sino para
evitar repetir los mismos errores. Un pilar fundamental es la integración de
los derechos humanos donde la salud mental pase de un enfoque punitivo y
controlista a uno basado en autonomía e inclusión.
Reflexión
Resulta paradójico el termino salud mental, hemos visto su evolución
desde el siglo XVIII hasta el XX, y es una constante de arbitrariedades,
abusos, vejaciones, violaciones, maltratos y demás calamidades para
aquellas personas que por condiciones emocionales, sociales, religiosas o
hasta ideológicas eran llevados al cadalso (institución), donde eran
evidentemente marginados, excluidos y por demás repudiados por aquellos
que ahí los habían llevado.
Resulto ser que con los avances médicos del siglo XIX y los tiempos
contemporáneos no ha cambiado en nada esas instituciones que en una
autentica aporía, hacen y persiguen lo contrario a lo que intentan o desean.
Solo la denuncia comenzó como una chispa que puede incendiar la pradera
proverbio chino, a visibilizar el inhumano trato que en los manicomios
(instituciones de salud mental) daban a los internos, aunado a los
movimientos civiles de mediados del siglo XX y teorías tan relevantes como
la crítica psiquiátrica, la desinstitucionalización y el feminismo radical
lograron sino cambiar el ingreso forzado, pero si la percepción.
Reflexionar sobre el proceso de la “locura”, primero como una forma
punitiva y de control y como la institucionalización se modernizo con la
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medicina para pasar a la medicalización de lo diferente, de lo no aceptado
socialmente y lo políticamente incorrecto, y como todos esos empeños que
no fueron pocos, pero cuyos resultados fueron nulos.
Solo queda por procurar por una perspectiva más subjetiva que
entienda la experiencia del otro desde su diferencia, que no señale con el
dedo flamígero del control y el domino, sino que tenga un rostro más
humano, digno, benevolente para aquellas personas que requieren
compresión, entendimiento y respeto. No abandonar la reflexión por la
celeridad, por la seguridad y por el temor a lo desconocido, puesto que es
imposible poder comprender todas las formas de expresión humana, y en si
misma esta la definición de humano, cuyas formas de entender y responder
a la realidad son ilimitadas.
Bibliografía
Becerra, O. (2014). La salud mental en México, una perspectiva, histórica,
jurídica y bioética.
Cea, J. (2023). Activismos locos en salud mental. una revisión integrativa.
Huertas, R. (2020). Locura y activismo en Viaje al manicomio, de Kate Millett.
López, M. (2020). Mirando atrás para seguir avanzando. Un reflexión crítica
sonbre el pasado y el presente.
Sacristan, C. (2009). La locura se topa con el manicomio. Una historia por
contar.
Sotelo, G. (2022). Controversias entre los estándares de salud mental y
discapacidad en México.
Varela, C. (2007). La entrada al terreno institucional. TRAMAS. Subjetividad Y
Procesos Sociales, 219-237.