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El devenir de la institución y la grupalidad
“No hay nada fuera del texto”
Jacques Derrida
Introducción
En este ensayo que recorre la primera unidad del módulo 9 en
psicología, nos encontramos con un variopinto acervo, siguiendo un enfoque
multidisciplinario que abarca sociología, psicología y filosofía, se realiza una
revisión bibliográfica propuesta.
En un contexto contemporáneo las instituciones y los grupos tienen un
papel fundamental en la construcción de subjetividades derivadas de la
interacción social, estas relaciones en la interacción construyen y dan forma
al poder, la jerarquía y control de los cuerpos en los espacios en los que
confluyen las diferentes formas de organización social, desde grupos,
comunidades e instituciones.
Este recorrido de relaciones ha dado pauta a las diferentes disciplinas
en analizar y estudiar su génesis, desarrollo y por ende su devenir, de un
proceso sociohistórico en el que esta envuelta toda sociedad. Con C.
Castoriadis, las instituciones primeras y secundarias, que retomara J.
Donzelot en la familia y S. Duzchatsky en la escuela definiremos institución,
como una función dinámica donde la dialéctica de la subjetividad individual
se construye y transforma con la subjetividad colectiva.
Sobre los grupos y las colectividades nos apegamos a los estudios de
S. Freud y su inquebrantable, univoca visón del código familiarista y el
trabajo de A. Fernández y su “imaginario grupal” la capacidad de generar
una visión común, sin olvidar los procesos subjetivos con T. Ibañez y como
los procesos de subjetivación ejercen poder sobre los individuos, cabe
preguntarse en esta post contemporaneidad el devenir del sujeto, ha llegado
a su fin, se termina la institución y con ello las estructuras que derivan del
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mismo en un solipsismo, de hiper individualidad que no permite más relación
de interacción y donde la comunidad, la grupalidad son enemigos de esa
nueva estructura.
Desarrollo
“El marco en el que vivimos es el texto
de que no podemos escapar, es una
representación del poder que somete y
domina el cuerpo y el deseo”
Michel Foucault
Hablar de institución es un referente Cornelius Castoriadis, que nos
invoca a pensar en construcciones sociales que tienen el poder de moldear y
dar forma a una sociedad. Hace un énfasis en clasificar a las instituciones
esto es en primeras y segundas, para la “institución primera” es la propia
institución que se crea a si misma, y para las “instituciones segundas” las
define en dos categorías, las trascendentales como podría ser el lenguaje, la
familia y el sujeto y las específicas que son propias den un tiempo y espacio
como la empresa – que deriva del modelo capitalista- o la escuela.
Ese conjunto de herramientas son resultado de un proceso de
socialización, creadas sin ningún fundamento extra social, cristalizan y
aseguran la repetición de las formas y valores que regulan la vida en
sociedad, en sí la institución es la mediadora entre el individuo y los otros,
esa intersubjetividad entre lo colectivo y lo individual. Propicia, genera y
repite los elementos de la vida en sociedad, siendo esta última la institución
creadora de subjetividad.
Esto es mejor explicado en el termino “imaginario social” que son las
significaciones sociales sobre la que descansan las instituciones. Para ello el
imaginario social refiere a dos actividades una instituyente y otra
significante, siendo el instituyente el imaginario social radical y constituye el
universo de significación, las nuevas formas de pensar los cambios, las
modas. Lo instituido el imaginario social efectivo es un conjunto de
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significaciones que consolidad lo establecido como son las tradiciones y las
costumbres.
Son los imaginarios sociales procesos sociohistóricos de creación
donde los sujetos inventan las relaciones de autonomía individualidad y
colectiva, en una producción dinámica de representaciones en tanto que las
produce sin un fin determinado
Para de Jacques Donzelot su acercamiento a la segunda institución
trascendental - la familia - es un constructo de finales de siglo XVIII y XIX,
para él la necesidad un nuevo orden económico y político requiere de un
imaginario social radical, donde la infancia (otro constructo de época), deje
de ser moneda de cambio y la familia sea garante de las nuevas necesidades
de los estados nación – otro imaginario social -.
Jacques Donzelot hace su acercamiento desde la muerte infantil y
piensa que es por tres motivos que darán a la luz eso que en la
contemporaneidad llamamos familia. Al morir cada sistema (imaginario
social), existe la probabilidad de un enorme sufrimiento y rompimiento
social, para él la nueva clase burguesa deja los cuidados de los hijos a
nodrizas, para la gente pobre serán los hospicios y la falta de educación son
los factores que confabula en el nuevo orden – la familia moderna -, muere el
feudalismo y nace el capitalismo, esos imaginarios necesitan de una nueva
sociedad.
Para ello es necesario que la medicina moderna convierta a la madre
en un aliado estratégico y deje ese rol para la clase acomodada de deslinde
y para la clase pobre de nodriza y prostituta. Que sirvan como medio de
control no solo de los infantes sino de los hombres que salen a trabajar y de
ambulan en encuentros que generan una carga económica para los
florecientes estados, la base de la teoría económica de los fisiócratas donde
la propiedad de la tierra es la riqueza cambia a hacia el dominio de los
cuerpos, porque el cuerpo también es territorio.
La mujer va tomando cada vez más fuerza, se apropia de su rol de
madre y descubre su papel social, con el objetivo de conservar a los hijos, la
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medicina la alerta de las condiciones favorables de la educación, con el fin
de establecer vigilancias directas. Pero para ello se necesita de otros factores
como son la vivienda social, un sitio donde todos están bajo control y
vigilancia, el matrimonio como contrato que otorgo propiedad (derechos
sucesorios) y un lugar para la mujer con la promesa de una mejor
remuneración para los que así lo hicieran.
Todo este andamiaje positivista sobre la higiene, el control, la libertad
vigilada da oportunidad para la siguiente institución, la escuela, donde se
alfabetiza a la clase trabajadora y la clase burguesa tiene de una libertad
marcada de privilegio y protección.
Hablar de educación tiene que ver con la generación institucional de
escuela, Silvia Duzchatsky, considera el valor fundamental de identidad y
transmisión de valores (el imaginario social efectivo) que tratan de repetir el
sin número de significantes que cada sociedad requiere para su
funcionamiento. Pero ve en ella el devenir justo de la institución que se ha
generado por los múltiples y significativos cambios, debidos a una crisis de
contemporaneidad.
La dilución del estado por parte de un nuevo imaginario social que es
el neoliberalismo deja esa crisis no sólo económica sino social de identidad,
ya no es el colectivo y la familia los aliados requeridos en esta nueva
modernidad, la escuela deja de ser ese espacio de regulación de la juventud
y se convierte en modelo cuyas normas y expectativas dejan un vacío
existencial.
Hugo Aboytes y María Arriaga, hablan sobre el acceso de la educación
en México, condicionado por las nuevas necesidades de mercado como una
superestructura que esta por encima del estado, condicionando los factores
económicos, políticos y sociales, perdiendo su función de aprendizaje por el
de creación de desigualdades, estableciendo una jerarquización de
subjetividades.
Esta erosión del estado (imaginario social moderno), es el pase a una
nueva realidad, a un nuevo imaginario, todo lo moderno muere y con él sus
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instituciones, que prevalecieron en la postmodernidad – contemporáneo-
pero los cambios realizados en educación son hoy lo que fueron hace cien
años la creación de instituciones como la familia, el matrimonio y el capital.
La crisis de identidad, construida desde la escuela al ser una
institución moderna a devenido, como en su momento fue el pase de un
modelo feudal al capitalismo, ahora el pase del capitalismo al neoliberalismo
trae consigo nuevos paradigmas, nuevos significantes, un imaginario social
radical.
La escuela es un punto de encuentro que exhorta a lidiar con el frente
a frente, con otro, con sus experiencias, subjetividades y representaciones
en un diluido mundo, que no solo no tiene espacio para sus instituciones,
sino que se ha queda sin ser sin Dasein Heideggeriano, un cambio de centro.
Reflexionar un poco sobre la grupalidad perdida en esta realidad no
hace pensar en los referentes del grupo para Sigmund eran los espacios de
identificación, donde los sujetos se reflejan en los otros construyendo
grupalidad que trasciende a lo individual. El sujeto refiere Freud al formar
parte de grupos, renuncia a su autonomía para adoptar comportamientos
colectivos.
Ana María Fernández desarrolla el término “imaginario grupal”, donde
las dinámicas grupales crean significaciones esenciales para la construcción
de identidad colectiva, considera a la juventud como grupo social, que forma
parte del entramado cultural que lucha por reconocimiento.
La importancia de la subjetividad es desarrollada por Tomás Ibáñez y
Cornelius Castoriadis, como las instituciones y los grupos ejercen poder
sobre los individuos, la crisis de identidad es una lucha por encontrar un
lugar en un marco social que se niega autodefinirse, esta crisis representa
las tensiones entre institución y grupos sociales, donde al negociar la
identidad se vuelve una tensión constante de ambigüedad.
Son institución y grupo una condición sine qua non, donde no hay
institución sin grupos, y no puede haber un grupo sin institución, en una
sinonimia de la modernidad.
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Reflexión final
“la verdad es una mentira
colectiva”
Friedrich
Nietzsche
En este paso por la primera unidad del módulo 9, se enfatiza por los
conceptos de institución y grupalidad, donde Castoriadis recrea una
concepción fundamental para entender los procesos socio históricos que
modelan las estructuras sociales, sus normas y valores en representaciones
de significante, en una dialéctica de subjetividad y realidad.
Las instituciones esas herramientas de construcción de imaginarios
que le permiten a los individuos, sujetarse al devenir de la realidad en
subjetividades que les permitan, establecer lazos de comunidad,
representaciones de la realidad y modos de organización cuyo objetivo no es
algo determinado sino en un eterno dinamismo.
Las instituciones como la familia, la escuela y las juventudes, se han
enfrentado a grandes cambios en el tiempo, desde modelos medievales
hasta modernos, y con los acelerados cambios de nuestra era de
modernidad a contemporaneidad surgen nuevos paradigmas sociales y por
ende representaciones, imaginarios radicales que propongan nuevas
subjetividades a partir de modelos no grupales o de grupalidades cuya
existencia está basada en el individualismo.
La familia moderna y la contemporánea tienen significantes
propiamente opuestos, donde se busca, no la grupalidad sino un exacerbado
culto a la personalidad, un ego manía institucionalizada. Es ahí donde la
pregunta del devenir adquiere mayor fuerza, si lo que hacía al sujeto en la
modernidad eran las instituciones, hoy día la crisis de identidad esta
vinculada sin lugar a la erosión de las instituciones que objetivaban y
producían espacios de interacción grupal, espacios de socialización.
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Esta realidad de ahora, donde el estado esta desmembrado por el
mercado, crea un cambio a la vez en la educación otra institución moderna
en vías de desaparecer puesto que aquello que la creo ya no existe. El
devenir de estos puentes entre la realidad y el sujeto, han creado una crisis
no solo económica sino social, siendo así proféticas las explicaciones acerca
de los procesos socio históricos como fundantes en la subjetividad.
Bibliografía
- Castoriadis, Cornelius (2001). La crisis del proceso de identificación.
En El ascenso de la insignificancia. Frónesis, Barcelona.
- Castoriadis, Cornelius (2002). Institución primera e instituciones
segundas. En Figuras de lo pensable. FCE, México.
- Donzelot, Jacques (1979). La policía de las familias. Pre-Textos,
España.
- Duschatzky, Silvia (2001). Todo lo sólido se desvanece en el aire. En
¿Dónde está la escuela? Ensayos sobre la gestión institucional en
tiempos de turbulencia. FLACSOManantial, Buenos Aires.
- Fernández, Ana Ma. (1993). De lo imaginario social al imaginario
grupal. En Tiempo histórico y campo grupal. Masas, grupos e
instituciones. Nueva Visión, Buenos Aires.
- Freud, Sigmund (1986). Psicología de las masas y análisis del yo. En
Obras Completas, Tomo XIII. Amorrortu, Buenos Aires, Argentina.
- Ibañez, Tomás (2005). Cornelius Castoriadis. En Contra la
dominación. Gedisa, España.
- Aboites, Hugo y María Luz Arriaga (2004). Juventud y acceso a la
escuela pública en México. Revista Tramas, Número 22, Enero – junio
2004, UAM-X, México.