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Un Mundo Mágico

En un pueblo montañoso, dos amigos, Juan y Pablo, descubren una puerta que los lleva a un mundo mágico donde conocen a un duende llamado Pock. Juntos exploran paisajes maravillosos y hacen deseos, prometiendo seguir compartiendo aventuras en ambos mundos. La amistad entre los tres se fortalece, trascendiendo fronteras y realidades.

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Un Mundo Mágico

En un pueblo montañoso, dos amigos, Juan y Pablo, descubren una puerta que los lleva a un mundo mágico donde conocen a un duende llamado Pock. Juntos exploran paisajes maravillosos y hacen deseos, prometiendo seguir compartiendo aventuras en ambos mundos. La amistad entre los tres se fortalece, trascendiendo fronteras y realidades.

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UN MUNDO MÁGICO

En un lejano pueblo, en lo profundo de las montañas, vivían dos amigos llamados


Juan y Pablo. Ambos eran estudiantes de escasos recursos y, en sus tiempos
libres, ayudaban a sus padres con los trabajos del campo y los quehaceres
domésticos que les asignaban. Cada uno vivía en una pequeña choza de madera,
un reflejo claro de la pobreza que los rodeaba. Sin embargo, había algo que los
unía: a ambos les encantaba explorar nuevos lugares, descubrir cuevas secretas y
maravillarse con todo lo que encontraban a su paso.

Un día, se aventuraron más allá de lo habitual. Se adentraron en el bosque y,


de repente, Pablo descubrió una puerta que brillaba intensamente. Al
acercarse, ambos escucharon una voz suave que les decía: "Entren, todo lo
que deseen se hará realidad, pues están en un mundo mágico".

Al cruzar la puerta, se encontraron con un paisaje sorprendente. Todo a su


alrededor era hermoso: enormes arbustos, flores de colores brillantes y un aire
lleno de frescura y magia. Los niños estaban tan maravillados que apenas
podían creer lo que veían. De repente, un pequeño duende apareció frente a
ellos. Era de aspecto simpático y amigable.

– ¡Hola, amigos! – dijo el duende con una sonrisa traviesa. – Mi nombre es


Pock.

Los niños, sorprendidos y algo asustados, dieron un paso atrás y se miraron


entre sí.

– No tengan miedo – continuó el duende, viendo su reacción. – Soy un duende


y vivo aquí. Lo único que quiero es hacer nuevos amigos con quienes platicar,
jugar y hacer trucos de magia.

Los niños, al ver la amabilidad del duende, se relajaron y sonrieron.

– Hola, Pock, no te preocupes, también queremos ser tus amigos –


respondieron con entusiasmo.

El duende, muy contento, los llevó a su pequeña casita, que estaba escondida
entre unos arbustos. Como la casita era tan diminuta, los niños no pudieron
entrar, pero aceptaron gustosamente el pastelito que les ofreció. Se sentaron
frente a la casita y lo disfrutaron, charlando con Pock sobre todo lo que estaban
viendo.
Después de un rato, el duende los invitó a dar un paseo por el mundo mágico.
Vieron un jardín lleno de unicornios que paseaban tranquilamente, hadas que
volaban de un lado a otro, y árboles que cambiaban de color. Pero lo que más
sorprendió a los niños fue un enorme árbol, altísimo y frondoso, que parecía ser
el alma misma de ese lugar.

– Este es el árbol de los deseos – les explicó Pock. – Aquí, pueden pedir un
deseo y eso los llevará de regreso a su hogar.

Juan, sin pensarlo mucho, deseó regresar a su casa. En el instante en que lo


pensó, un portal se abrió ante ellos y los transportó de vuelta a su mundo.

Pablo, por su parte, guardó silencio, pensando en algo especial. Finalmente,


deseó que el duende pudiera visitar su mundo y conocer los lugares
asombrosos que él había visto. Al mismo tiempo, pidió que Pock pudiera
volverse invisible para que nadie en su mundo se asustara al verlo.

El duende, tocado por su deseo, también pidió algo: que, aunque invisible,
pudiera seguir acompañándolos y jugar con ellos en su mundo sin ser visto.

Y así, los tres amigos hicieron una promesa: cada día buscarían nuevas
aventuras, ya fuera en el mundo mágico o en su propio hogar, disfrutando de su
amistad que trascendía fronteras y mundos.

Desde entonces, Juan, Pablo y Pock fueron inseparables, compartiendo risas y


viviendo mágicas experiencias entre los dos mundos.

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