Semana 1
Porque tanto amó Dios al mundo
“Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único,
para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.”
Juan 3:16
Algunas consideraciones de este texto:
1. Es teología importante.
2. Es un factor que nos hace pensar a nosotros de cómo debemos vivir
nuestras vidas.
3. Es un factor que nos hace pensar de cómo Dios ama a este mundo y a
esta humanidad perdida.
4. Es complejo, profundo; pero fácil de entender.
Contexto de Juan 3:16
El contexto de este versículo es un relato de Juan de una conversación
maravillosa que tuvo Jesús con Nicodemo, un Judío Fariseo, experto en la ley,
miembro del sanedrín gobernante e influyente, quien lo visitó de noche para
no ser visto ya que este grupo de religiosos estaba muy en contra de Jesús y
de lo que El afirmaba, pero Nicodemo fue uno de los que se impresionaron
con las señales de Jesús y se acercó a Jesús para entender de se trataba el
reino de Dios que Jesús hablaba.
La vida de Nicodemo se regía por todas las reglas establecidas por el Torá y
muchas más que los propios fariseos agregaban, así que vivían sus vidas
buscando evitar la condenación de Dios. Jesús declara sobre esa creencia
religiosa estas hermosas palabras que resuenan hasta el día de hoy en los
corazones que nos impresionamos con este amor de Dios. “Porque tanto
amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que cree en él
no se pierda, sino que tenga vida eterna. Dios no envió a su Hijo al mundo
para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él.
Martin Lutero consideraba Juan 3:16 “como el corazón de la Biblia y un
resumen del evangelio en sí mismo”.
Este texto tiene teología importante, que analizaremos juntos las próximas
semanas.
• Dios amó al mundo.
• Envió a su hijo (encarnación).
• Todo aquel que cree en el, no se pierde. La fe es un regalo que Dios da
y que lo podemos recibir por medio de la fe.
• Dios promete una vida eterna. El corazón de Dios es que nadie se pierda;
sino que todos se salven.
Lo que Juan registra son las declaraciones profundas y teología pura del reino
de amor de Dios.
“Lo que viene a nuestra mente cuando pensamos en Dios
es lo más importante sobre nosotros” (A.W. Tozer)
Medimos el amor según tres parámetros
1. La identidad de él que ama o el carácter del que ama. El que ama es el
Dios Todopoderoso, el Creador de todo el universo.
2. El objeto de ese amor. El que recibe ese amor es el mundo totalmente
perdido, quebrantado y rebelde.
3. La expresión de ese amor. Medimos el amor según por lo que estás
dispuesto a dar. Si amas a alguien de verdad, siempre estarás dispuesto
amarlo sin condiciones.
Analizando estos tres puntos y considerando el amor de Dios, entonces
estamos frente a la historia de amor más grande jamás contada. Un Dios,
creador de todo, que ama a una humanidad totalmente rebelde y que lo
rechaza. Que finalmente, para rescatar y redimir, Jesús hace el sacrificio
máximo, se hace un hombre humilde y obediente hasta la muerte y muerte
de cruz.
1. La identidad de el que ama
Aquí Dios mismo se revela a Moisés, mostrándole Su identidad, Su carácter,
siendo este versículo el corazón del Torá. Estos versículos los más citados
dentro del Antiguo Testamento.
“El Señor descendió en la nube y se puso junto a Moisés. Luego le dio a conocer
su nombre: pasando delante de él, proclamó: —El Señor, el Señor, Dios
compasivo y misericordioso, lento para la ira y grande en amor y fidelidad, que
mantiene su amor hasta mil generaciones después y que perdona la maldad,
la rebelión y el pecado; pero no tendrá por inocente al culpable, sino que castiga
la maldad de los padres en los hijos hasta la tercera y cuarta generación”.
(Ex.34:5-7)
Dios muestra Su bondad hacia nosotros con Su carácter de misericordia; pero
si su amor y perdón son rechazados, Dios advierte que el pecado tendrá
repercusiones a lo largo de las generaciones, pero las repercusiones de Su
amor se extienden hasta “mil generaciones”
Su carácter amoroso, misericordioso y fiel no anula su justicia. Debido a la
obra de Jesús, la justicia de Dios se satisface y la gracia y misericordia de Dios
son dadas justamente.
2. El objeto de ese amor
Es la humanidad, esta humanidad imperfecta, esta humidad pecadora, esta
humidad que lo ha rechazado.
“A la verdad, como éramos incapaces de salvarnos, en el tiempo señalado Cristo
murió por los impíos. Difícilmente habrá quien muera por un justo, aunque tal
vez haya quien se atreva a morir por una persona buena. Pero Dios demuestra
su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo
murió por nosotros.”. (Rom.5:6-8)
Cuando aún éramos débiles, cuando éramos pecadores. Pablo describe la
grandeza del amor de Dios. Es amor dado a los que no lo merecen, a los que
son débiles, a los impíos, a los pecadores. Esto enfatiza el hecho de que las
razones del amor de Dios se encuentran en Él, no en nosotros.
La demostración del amor de Dios no es tanto en que Jesús murió, sino por
quien murió Jesús: pecadores y rebeldes en contra de Él. Dios rescató
nuestras vidas cuando estábamos en el peor momento, siendo pecadores.
3. La expresión de ese amor
Son las buenas noticias de salvación.
“Por el contrario, se rebajó voluntariamente, tomando la naturaleza de siervo y
haciéndose semejante a los seres humanos. Y al manifestarse como hombre, se
humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte, ¡y muerte de cruz!”
(Fil.2:7-8)
¿Qué más le podemos pedir a Dios? ...Dios hizo todo para que la humanidad
que estaba lejos no se perdiera.
Debemos reconocer que lo que somos y hacemos es un regalo de Dios. Es la
salvación de Dios. Son las buenas noticias.
Entonces debemos considerar a tantas personas que viven lejos de Dios.
“para que por fe Cristo habite en sus corazones. Y pido que, arraigados y
cimentados en amor, puedan comprender, junto con todos los creyentes, cuán
ancho y largo, alto y profundo es el amor de Cristo. En fin, que conozcan ese
amor que sobrepasa nuestro conocimiento, para que sean llenos de la plenitud
de Dios”. (Ef.3:17-19)
Para los que están en Cristo, es recibir un amor inmenso. No hagamos cosas
para que Dios nos amé más. Dios nos ama porque hemos recibido gracia
sobre gracia. Y lo que hacemos es solamente en respuesta a este amor.
“En el amor no hay temor, sino que el amor perfecto echa fuera el temor. El que
teme espera el castigo, así que no ha sido perfeccionado en el amor. Nosotros
amamos porque él nos amó primero”. (1 Jn 4:18-19)
La salvación es un regalo que se recibe por fe y por fe entendemos que Dios
nos amó primero. Si hay temor por saber qué es lo que pasa después de la
muerte, el amor perfecto de Dios echa fuera ese temor.
“Él nos amó primero: Esto significa que es cierto que Él nos ama ahora. ¿Lo
crees? “Oh, si de verdad crees que él te ha amado tanto, siéntate, dale vuelta
al tema en tu mente y di para ti mismo: ‘Jesús me ama; Jesús me eligió; Jesús
me redimió; Jesús me llamó; Jesús me ha perdonado; Jesús me ha unido a él
mismo’”. (Spurgeon)
Medita en estas preguntas y en el texto para poder compartir con tu
grupo.
¿Cuál es era/es tu entendimiento del amor de Dios para ti y para los demás?
¿Qué entiendes como “pre-evangelismo? ¿Lo habías pensado de esta
manera?
¿Estás dispuesto a compartir de este amor a los que tu amas o con los que
quizás te cuesta amar?