Historia del oficio del preceptor en Argentina
Origen (siglo XIX). El cargo de preceptor surge junto con la consolidación de la escuela
media en Argentina. Desde sus inicios se vinculó con la vigilancia y formación moral de los
alumnos. En la escuela tradicional se lo equiparaba al “celador” del modelo prusiano,
encargado de “vigilar y castigar” a los estudiantes . En 1877, la revista El Monitor de
Educación y Enseñanza Primaria definía al preceptor como “el sacerdote de la conciencia”
del alumno, pues su misión era dirigir la conducta y las costumbres de los jóvenes. Estas
descripciones muestran que, originalmente, el preceptor era ante todo un auxiliar disciplinario
y formador moral dentro de los colegios secundarios.
Evolución en el siglo XX
Con el crecimiento de la educación media, el rol del preceptor se mantuvo vinculado a la
contención disciplinaria durante gran parte del siglo XX. Su figura se asoció a normas
estrictas de convivencia escolar: el preceptor era la autoridad adulta cercana a los alumnos,
encargada de hacer cumplir reglamentos y de cuidar su asistencia y conducta . Hacia
mediados de siglo, reglamentaciones internas de las escuelas secundarias definían sus tareas
como las de “conservar el orden y la disciplina en lo que respecta a los alumnos” .
Sin embargo, a fines del siglo XX se introdujeron cambios sustantivos en la organización
educativa. La Ley Federal de Educación N° 24.195 (1993) estableció la Escuela Secundaria
Básica obligatoria, iniciando un proceso de expansión de la secundaria . Esto implicó la
creación de nuevos cargos de preceptores para los primeros años del nivel medio. En la
práctica, ese surgimiento fue experimentado en la década de 1990, cuando las escuelas
comenzaron a incorporar 7mo, 8vo y 9no grado (la secundaria básica) y aún debían definir
los espacios y funciones de los preceptores . La Ley 24.195, pues, institucionalizó al
preceptor como parte del organigrama de la escuela secundaria, aunque con funciones aún
fuertemente orientadas a la disciplina y asistencia administrativa.
Cambios en funciones y perfil
Con la entrada al nuevo milenio, el perfil del preceptor fue cambiando. Originalmente su
función principal era supervisar el orden, llegar al aula antes que el docente y mantener la
disciplina en clase. Con el tiempo se fue valorizando también su rol tutorial: hoy se le exige
que asesore, guíe y acompañe a los alumnos en sus trayectorias educativas). En otras
palabras, el preceptor moderno no sólo controla asistencia y normas, sino que promueve la
convivencia, orienta al estudiante ante dificultades y actúa de nexo entre los docentes, la
familia y el alumno . Por ejemplo, publicaciones actuales mencionan que el preceptor
“acompaña a los estudiantes durante todo su paso por la secundaria, velando por el
aprendizaje, la asistencia y el cumplimiento de las normas”En el perfil profesional también ha
habido evolución. Tradicionalmente el cargo se cubría con egresados del nivel medio sin
formación pedagógica específica. Hasta hoy la normativa básica exige sólo título secundario
completo para nombrarse preceptor, incluso admitiendo egresados de 19 años, lo que a veces
resta autoridad al cargo. Recientes proyectos legislativos han propuesto exigir capacitación
docente específica al preceptor, resaltando que se trata de un rol “indispensable” para el
funcionamiento escolar . No obstante, en la práctica su perfil sigue siendo el de un adulto con
cercanía al alumno y capacidad de tutoría. En resumen, las funciones del preceptor pasaron
de un enfoque casi exclusivamente disciplinario a un trabajo más centrado en la contención
socio-educativa del estudiante.
Normativas y reformas educativas relevantes
A lo largo de la historia educativa argentina han existido normas que impactaron el rol del
preceptor. Además de la Ley 24.195 de 1993 mencionada, la Ley Nacional de Educación N°
26.206 (2006) es clave: al hacer obligatoria la escuela secundaria en todo el país, la 26.206
exigió repensar el puesto de preceptor en un marco de inclusión. Un estudio observa que con
esta ley “las tareas administrativas y de disciplinamiento propias de las preceptorías chocaron
con el paradigma de derechos que instalaba la nueva legislación” .Es decir, la preponderancia
del acompañamiento y la convivencia reemplazó gradualmente el antiguo énfasis en el
control autoritario.
También deben mencionarse reglamentos internos y convenios gremiales. Por ejemplo, el
Convenio Colectivo de Trabajo docente y los “nomencladores” provinciales han ido
incorporando la figura del preceptor en la planta de personal, igualándolo en derecho laboral
al resto del equipo educativo. A nivel institucional, muchas escuelas han creado
“departamentos de preceptores” dedicados a la convivencia escolar y actividades
socioeducativas. En síntesis, las reformas educativas de los años 90 y 2000 redefinieron la
función y estabilidad laboral del preceptor, aunque frecuentemente quedando abierto el
debate sobre su capacitación y alcances precisos.
Importancia actual del preceptor
En la actualidad el preceptor es considerado clave en el equipo educativo. Es el referente
adulto más cercano a los alumnos y suele ser el primer interlocutor ante dificultades escolares
o personales. Su rol es “instrumental y operativo” dentro de la escuela: participa en la
elaboración de acuerdos de convivencia, atiende situaciones de vulnerabilidad y coordina la
comunicación entre docentes, estudiantes y familias . Por ello muchas voces destacan su tarea
de “cuidado” y acompañamiento: se le asigna la tarea de promover el sentido de
responsabilidad, la solidaridad y el respeto por las normas entre los alumnos.
En resumen, pese a las diferentes visiones del cargo, hoy se reconoce que el preceptor
contribuye de manera decisiva al clima escolar. Su labor constante (controles de asistencia,
mediación de conflictos, organización de actividades institucionales, etc.) favorece la
permanencia de los jóvenes en la escuela y su desarrollo integral. Aunque aún se debate la
necesidad de mayor reconocimiento y formación específica para el preceptor , no cabe duda
de que su presencia sigue siendo fundamental para la convivencia y el aprendizaje en el
secundario. En un sistema educativo cada vez más inclusivo, el preceptor actual representa el
puente entre las exigencias disciplinarias y el apoyo pedagógico que requieren los
adolescentes.
Ell oficio de preceptor representa una comunidad de prácticas que comparte una cultura
institucional, y el desarrollo de determinadas habilidades personales y comunicativas,
acuerdos, valores éticos y corresponsabilidad en el ejercicio de su función. Para Niedzwiecki
(2010) la función del preceptor se va transformando desde una posición de vigilancia,
distancia y control punitivo hacia una tarea de acompañamiento permanente. Este pasaje trae
aparejada una mayor implicación personal y afectiva para promover la construcción de
vínculos entre todos los miembros de la comunidad educativa, a partir del objetivo en común
que consiste en sostener y fortalecer las trayectorias escolares de los jóvenes. 3 En la
actualidad, los datos relevantes de las investigaciones (Cimientos, 2011) colocan al preceptor,
junto con los tutores, como los nuevos mediadores entre todos los integrantes de la
comunidad educativa (conocimientos, estudiantes, profesores, directivos, familiares). El lugar
de adulto significativo que ocupa el preceptor se debe a su presencia cercana y estable con los
estudiantes, por su capacidad de escucharlos, orientarlos y cuidarlos en sus trayectorias
educativas. Estas habilidades, pueden transformarse en potencialidades profesionales a
desarrollar, como recursos técnicos para el ejercicio de su función. A partir de un trabajo
colaborativo y en red, con los distintos integrantes de la comunidad educativa, se abren los
ejes de sentidos que enriquecen y profesionalizan la tarea, en el oficio de preceptor, con las
nuevas culturas juveniles. En el campo educativo, la comunidad de preceptores se construye a
partir de la cultura y dinámica institucional a la cual pertenece, desde una forma de
transmisión de las representaciones colectivas y un saber-hacer que permite tramitar y
elaborar las sobredemandas de cada institución educativa. En esta reconstrucción de su oficio,
las condiciones institucionales para desarrollar su tarea y las expectativas que la comunidad
educativa (directivos, profesores, estudiantes y familiares) depositan en su rol, resultan
fundamentales. “Esto es así porque la redefinición del rol de los preceptores en las escuelas
secundarias no ha sido objeto de un abordaje sistemático por parte de las políticas públicas
que asegure pautas comunes de trabajo y un mínimo de saberes compartidos” (Fundación
Cimientos, 2012: 6). La reconstrucción del oficio de preceptor, en los contextos educativos
actuales, complejiza su lugar y función, para la cual la institución tiene que habilitar espacios
de escucha y reconocimiento de los jóvenes para acompañarlos en su oficio de estudiantes y
orientarlos en su formación ciudadana como sujetos de derechos. En este sentido se orienta el
desarrollo de capacitaciones, propuesto desde el Ministerio de Educación de la provincia de
Córdoba. . El preceptor como acompañante pedagógico Para comprender esta dimensión de
análisis, partimos de pensar acerca de ¿Qué significa acompañar? Acompañar es ir junto al
otro. Etimológicamente proviene del latín, pertenece a la misma raíz de compañía y
compañero. Este último, deriva de “comedere” comer y “panis” pan, es decir comer el mismo
pan. De este modo, “Acompañar supone reconocer la importancia de compartir y construir
con el otro experiencias significativas” (Preceptora, Dpto. Río Segundo). En este sentido
acompañar las trayectorias educativas consiste en diseñar, alojar y construir conjuntamente
un lugar simbolico.
Requisitos y Excepciones para Ejercer como Preceptor en Argentina
En Argentina, el rol de preceptor es fundamental dentro de las instituciones educativas, ya
que se encarga de supervisar y acompañar a los estudiantes durante su jornada escolar. Sin
embargo, la legislación establece ciertos requisitos y excepciones para poder desempeñar este
cargo.
Requisitos Generales
Para ser preceptor, generalmente se requiere:
● Formación académica: No es necesario contar con un título docente, pero se valorarán
estudios en orientación educativa o en pedagogía.
● Edad Mínima: Se suele solicitar que el preceptor tenga al menos 18 años cumplidos.
● Experiencia: Si bien no es un requisito formal, contar con experiencia en el ámbito
educativo puede ser un punto a favor.
Recomendaciones Prácticas
Si estás interesado en convertirte en preceptor, considera las siguientes recomendaciones:
● Realiza cursos de capacitación en gestión educativa o psicología infantil.
● Participa en talleres y seminarios relacionados con el ámbito educativo para mejorar
tus habilidades.
● Establece redes de contacto con profesionales del área para estar al tanto de
oportunidades laborales.
Puntos Clave sobre ser Preceptor en Argentina
● No se requiere título docente, pero sí formación en educación es valorada.
● Las funciones principales incluyen supervisar y apoyar a los estudiantes.
● Se necesitan habilidades de comunicación y organización.
● Las convocatorias a puestos de preceptor se realizan en las instituciones educativas.
● Es beneficioso para quienes buscan ingresar al ámbito educativo.
● Capacitaciones están disponibles para mejorar el desempeño.
● El preceptor también puede colaborar en actividades extracurriculares.
● El trabajo en equipo con docentes es fundamental para el éxito del rol.
Resolución Nº 1561/05
Corrientes.
Art. 78º. – Son funciones del Preceptor.
a) Preparar y distribuir diariamente el material necesario para las clases
b) Elevar diariamente al Bedel o Vicerrector o Rector según corresponda al Instituto, unn
parte general de asistencia de profesores.
c) Auxiliar al Bedel en la organización del material necesario para el funcionamiento de los
tribunales examinadores.
d) Inscribir a los alumnos.
e) Confeccionar y actualizar una ficha individual con la situación académica de cada alumno.
f) Confeccionar las constancias requeridas por los alumnos. Confeccionar y actualizar
permanentemente el registro de asignaturas aprobadas o Libro Matriz, de los alumnos.
g) Confeccionar los certificados de estudios parciales y completos los que se pondrán a
consideración del Bedel para la prosecución del trámite.
h) Confeccionar las estadísticas referente a alumnos.
i) Cumplir otras tareas que se le asigne en lo referente a situación de los alumnos y asistencia
del personal docente