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Tema 7

La evangelización es la misión esencial de la Iglesia, que surge del mandato de Jesús de hacer discípulos en todas las naciones, apoyándose en la acción del Espíritu Santo. Existen diversas situaciones en las que se desarrolla esta misión, incluyendo la misión ad gentes hacia aquellos que no conocen a Cristo, la atención pastoral a comunidades cristianas y la nueva evangelización en contextos donde la fe se ha debilitado. La actividad misionera es un proceso dinámico que busca no solo anunciar el Evangelio, sino también edificar comunidades y promover los valores del Reino de Dios.
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Tema 7

La evangelización es la misión esencial de la Iglesia, que surge del mandato de Jesús de hacer discípulos en todas las naciones, apoyándose en la acción del Espíritu Santo. Existen diversas situaciones en las que se desarrolla esta misión, incluyendo la misión ad gentes hacia aquellos que no conocen a Cristo, la atención pastoral a comunidades cristianas y la nueva evangelización en contextos donde la fe se ha debilitado. La actividad misionera es un proceso dinámico que busca no solo anunciar el Evangelio, sino también edificar comunidades y promover los valores del Reino de Dios.
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Tema 7: La Evangelización. Sus ámbitos y procesos.

La única misión de la Iglesia. Missio Dei y mandato


misionero

DECRETO AD GENTES (Ag 2)


Designio del Padre

2. La Iglesia peregrinante es misionera por su naturaleza, puesto que toma su origen de la misión
del Hijo y del Espíritu Santo, según el designio de Dios Padre. pero este designio dimana del "amor
fontal" o de la caridad de Dios Padre, que, siendo Principio sin principio, engendra al Hijo, y a
través del Hijo procede el Espíritu Santo, por su excesiva y misericordiosa benignidad, creándonos
libremente y llamándonos además sin interés alguno a participar con El en la vida y en la gloria,
difundió con liberalidad la bondad divina y no cesa de difundirla, de forma que el que es Creador
del universo, se haga por fin "todo en todas las cosas" (1 Cor, 15,28), procurando a un tiempo su
gloria y nuestra felicidad. Pero plugo a Dios llamar a los hombres a la participación de su vida no
sólo en particular, excluido cualquier género de conexión mutua, sino constituirlos en pueblo, en
el que sus hijos que estaban dispersos se congreguen en unidad (Cf. Jn, 11,52).

REDEMPTORIS MISSIO (Rm 23)


El envío « hasta los confines de la tierra » (Act 1, 8)

22. Todos los evangelistas, al narrar el encuentro del Resucitado con los
Apóstoles, concluyen con el mandato misional: « Me ha sido dado todo poder
en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes. Sabed
que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo » (Mt 28, 18-
20; cf. Mc 16, 15-18; Lc 24, 46-49; Jn 20, 21-23).

Este envío es envío en el Espíritu, como aparece claramente en el texto de san


Juan: Cristo envía a los suyos al mundo, al igual que el Padre le ha enviado a él
y por esto les da el Espíritu. A su vez, Lucas relaciona estrictamente el
testimonio que los Apóstoles deberán dar de Cristo con la acción del Espíritu,
que les hará capaces de llevar a cabo el mandato recibido.

23. Las diversas formas del « mandato misionero » tienen puntos comunes y
también acentuaciones características. Dos elementos, sin embargo, se hallan
en todas las versiones. Ante todo, la dimensión universal de la tarea confiada a
los Apóstoles: « A todas las gentes » (Mt 28, 19); « por todo el mundo ... a toda
la creación » (Mc 16, 15); « a todas las naciones » (Act 1, 8). En segundo lugar,
la certeza dada por el Señor de que en esa tarea ellos no estarán solos, sino
que recibirán la fuerza y los medios para desarrollar su misión. En esto está la
presencia y el poder del Espíritu, y la asistencia de Jesús: « Ellos salieron a
predicar por todas partes, colaborando el Señor con ellos » (Mc 16, 20).

En cuanto a las diferencias de acentuación en el mandato, Marcos presenta la


misión como proclamación o Kerigma: « Proclaman la Buena Nueva » (Mc 16,
15). Objetivo del evangelista es guiar a sus lectores a repetir la confesión de
Pedro: « Tú eres el Cristo » (Mc 8, 29) y proclamar, como el Centurión romano
delante de Jesús muerto en la cruz: « Verdaderamente este hombre era Hijo de
Dios » (Mc 15, 39). En Mateo el acento misional está puesto en la fundación de
la Iglesia y en su enseñanza (cf. Mt 28, 19-20; 16, 18). En él, pues, este
mandato pone de relieve que la proclamación del Evangelio debe ser
completada por una específica catequesis de orden eclesial y sacramental. En
Lucas, la misión se presenta como testimonio (cf. Lc 24, 48; Act 1, 8), cuyo
objeto ante todo es la resurrección (cf. Act 1, 22). El misionero es invitado a
creer en la fuerza transformadora del Evangelio y a anunciar lo que tan bien
describe Lucas, a saber, la conversión al amor y a la misericordia de Dios, la
experiencia de una liberación total hasta la raíz de todo mal, el pecado.

Juan es el único que habla explícitamente de « mandato » —palabra que


equivale a « misión »— relacionando directamente la misión que Jesús confía a
sus discípulos con la que él mismo ha recibido del Padre: « Como el Padre me
envió, también yo os envío » (Jn 20, 21). Jesús dice, dirigiéndose al Padre: «
Como tú me has enviado al mundo, yo también los he enviado al mundo »
(Jn 17, 18). Todo el sentido misionero del Evangelio de Juan está expresado en
la « oración sacerdotal »: « Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único
Dios verdadero, y al que tu has enviado Jesucristo » (Jn 17, 3). Fin último de la
misión es hacer participes de la comunión que existe entre el Padre y el Hijo:
los discípulos deben vivir la unidad entre sí , permaneciendo en el Padre y en el
Hijo, para que el mundo conozca y crea (cf. Jn 17, 21-23). Es éste un
significativo texto misionero que nos hace entender que se es misionero ante
todo por lo que se es, en cuanto Iglesia que vive profundamente la unidad en el
amor, antes de serlo por lo que se dice o se hace.

Por tanto, los cuatro evangelios, en la unidad fundamental de la misma misión,


testimonian un cierto pluralismo que refleja experiencias y situaciones diversas
de las primeras comunidades cristianas; este pluralismo es también fruto del
empuje dinámico del mismo Espíritu; invita a estar atentos a los diversos
carismas misioneros y a las distintas condiciones ambientales y humanas. Sin
embargo, todos los evangelistas subrayan que la misión de los discípulos es
colaboración con la de Cristo: « Sabed que yo estoy con vosotros todos los días
hasta el fin del mundo » (Mt 28, 20) La misión, por consiguiente , no se basa en
las capacidades humanas, sino en el poder del Resucitado.

EVANGELII GAUDIUM (EG 19)


LA TRANSFORMACIÓN MISIONERA DE LA IGLESIA
19. La evangelización obedece al mandato misionero de Jesús: «Id y haced que
todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y
del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a observar todo lo que os he
mandado» (Mt 28,19-20). En estos versículos se presenta el momento en el
cual el Resucitado envía a los suyos a predicar el Evangelio en todo tiempo y
por todas partes, de manera que la fe en Él se difunda en cada rincón de la
tierra.

Relación entre los conceptos de Misión y Evangelización

EVANGELII NUNTIANDI (EN 14,21)


La evangelización, vocación propia de la Iglesia

14. La Iglesia lo sabe. Ella tiene viva conciencia de que las palabras del
Salvador: "Es preciso que anuncie también el reino de Dios en otras
ciudades"[34], se aplican con toda verdad a ella misma. Y por su parte ella
añade de buen grado, siguiendo a San Pablo: "Porque, si evangelizo, no es para
mí motivo de gloria, sino que se me impone como necesidad. ¡Ay de mí, si no
evangelizara!"[35]. Con gran gozo y consuelo hemos escuchado Nos, al final de
la Asamblea de octubre de 1974, estas palabras luminosas: "Nosotros
queremos confirmar una vez más que la tarea de la evangelización de todos
los hombres constituye la misión esencial de la Iglesia"[36]; una tarea y misión
que los cambios amplios y profundos de la sociedad actual hacen cada vez más
urgentes. Evangelizar constituye, en efecto, la dicha y vocación propia de la
Iglesia, su identidad más profunda. Ella existe para evangelizar, es decir, para
predicar y enseñar, ser canal del don de la gracia, reconciliar a los pecadores
con Dios, perpetuar el sacrificio de Cristo en la santa Misa, memorial de su
muerte y resurrección gloriosa.

Importancia primordial del testimonio

21. La Buena Nueva debe ser proclamada en primer lugar, mediante el


testimonio.
Supongamos un cristiano o un grupo de cristianos que, dentro de la
comunidad humana donde viven, manifiestan su capacidad de comprensión y
de aceptación, su comunión de vida y de destino con los demás, su
solidaridad en los esfuerzos de todos en cuanto existe de noble y bueno.
Supongamos además que irradian de manera sencilla y espontánea su fe en
los valores que van más allá de los valores corrientes, y su esperanza en algo
que no se ve ni osarían soñar. A través de este testimonio sin palabras, estos
cristianos hacen plantearse, a quienes contemplan su vida, interrogantes
irresistibles: ¿Por qué son así? ¿Por qué viven de esa manera? ¿Qué es o
quién es el que los inspira? ¿Por qué están con nosotros? Pues bien, este
testimonio constituye ya de por sí una proclamación silenciosa, pero también
muy clara y eficaz, de la Buena Nueva. Hay en ello un gesto inicial de
evangelización. Son posiblemente las primeras preguntas que se plantearán
muchos no cristianos, bien se trate de personas a las que Cristo no había sido
nunca anunciado, de bautizados no practicantes, de gentes que viven en una
sociedad cristiana pero según principios no cristianos, bien se trate de gentes
que buscan, no sin sufrimiento, algo o a Alguien que ellos adivinan pero sin
poder darle un nombre. Surgirán otros interrogantes, más profundos y más
comprometedores, provocados por este testimonio que comporta presencia,
participación, solidaridad y que es un elemento esencial, en general al
primero absolutamente en la evangelización[51].

Todos los cristianos están llamados a este testimonio y, en este sentido,


pueden ser verdaderos evangelizadores. Se nos ocurre pensar especialmente
en la responsabilidad que recae sobre los emigrantes en los países que los
reciben.

Ámbitos de la única misión de la Iglesia

REDEMPTORIS MISSIO (RM 33-34)


La misión « ad gentes » conserva su valor

33. Las diferencias en cuanto a la actividad dentro de esta misión de la


Iglesia, nacen no de razones intrínsecas a la misión misma, sino de las diversas
circunstancias en las que ésta se desarrolla. 51 Mirando al mundo actual, desde
el punto de vista de la evangelización, se pueden distinguir tres situaciones.

En primer lugar, aquella a la cual se dirige la actividad misionera de la Iglesia:


pueblos, grupos humanos, contextos socioculturales donde Cristo y su
Evangelio no son conocidos, o donde faltan comunidades cristianas
suficientemente maduras como para poder encarnar la fe en el propio
ambiente y anunciarla a otros grupos. Esta es propiamente la misión ad
gentes.52
Hay también comunidades cristianas con estructuras eclesiales adecuadas y
sólidas; tienen un gran fervor de fe y de vida; irradian el testimonio del
Evangelio en su ambiente y sienten el compromiso de la misión universal. En
ellas se desarrolla la actividad o atención pastoral de la Iglesia.

Se da, por último, una situación intermedia, especialmente en los países de


antigua cristiandad, pero a veces también en las Iglesias más jóvenes, donde
grupos enteros de bautizados han perdido el sentido vivo de la fe o incluso no
se reconocen ya como miembros de la Iglesia, llevando una existencia alejada
de Cristo y de su Evangelio. En este caso es necesaria una « nueva
evangelización » o « reevangelización ».

34. La actividad misionera específica, o misión ad gentes, tiene como


destinatarios « a los pueblos o grupos humanos que todavía no creen en Cristo
», « a los que están alejados de Cristo », entre los cuales la Iglesia « no ha
arraigado todavía »,53 y cuya cultura no ha sido influenciada aún por el
Evangelio.54 Esta actividad se distingue de las demás actividades eclesiales,
porque se dirige a grupos y ambientes no cristianos, debido a la ausencia o
insuficiencia del anuncio evangélico y de la presencia eclesial. Por tanto, se
caracteriza como tarea de anunciar a Cristo y a su Evangelio, de edificación de
la Iglesia local, de promoción de los valores del Reino. La peculiaridad de esta
misión ad gentes está en el hecho de que se dirige a los « no cristianos ». Por
tanto, hay que evitar que esta « responsabilidad más específicamente
misionera que Jesús ha confiado y diariamente vuelve a confiar a su Iglesia
»,55 se vuelva una flaca realidad dentro de la misión global del Pueblo de Dios
y, consiguientemente, descuidada u olvidada.

Por lo demás, no es fácil definir los confines entre atención pastoral a los fieles,
nueva evangelización y actividad misionera específica, y no es pensable crear
entre ellos barreras o recintos estancados. No obstante, es necesario mantener
viva la solicitud por el anuncio y por la fundación de nuevas Iglesias en los
pueblos y grupos humanos donde no existen, porque ésta es la tarea
primordial de la Iglesia, que ha sido enviada a todos los pueblos, hasta los
confines dela tierra. Sin la misión ad gentes, la misma dimensión misionera de
la Iglesia estaría privada de su significado fundamental y de su actuación
ejemplar.

Hay que subrayar, además, una real y creciente interdependencia entre las
diversas actividades salvíficas de la Iglesia: cada una influye en la otra, la
estimula y la ayuda. El dinamismo misionero crea intercambio entre las Iglesias
y las orienta hacia el mundo exterior, influyendo positivamente en todos los
sentidos. Las Iglesias de antigua cristiandad, por ejemplo, ante la dramática
tarea de la nueva evangelización, comprenden mejor que no pueden ser
misioneras respecto a los no cristianos de otros países o continentes, si antes
no se preocupan seriamente de los no cristianos en su propia casa. La
misión ad intra es signo creíble y estímulo para la misión ad extra, y viceversa.

El proceso evangelizador (Acción misionera - Primer anuncio -


Iniciación cristiana, Acción pastoral, Acción misionera.

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