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Resumen Historia Judía

La destrucción del Beit Hamikdash llevó a la creación de un nuevo judaísmo centrado en la figura del rabino y la adaptación de prácticas religiosas en Iavne, donde se estableció un nuevo Beit Midrash. La rebelión de Bar Kojba contra Roma buscó la autodeterminación judía, pero terminó en derrota, lo que resultó en severas represalias romanas y un cambio en la estrategia de resistencia judía. Posteriormente, Rabí Iehudá Hanasí consolidó la ley judía a través de la Mishná, mientras que Babel se convirtió en un centro de estudio y desarrollo del Talmud Babli.
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Resumen Historia Judía

La destrucción del Beit Hamikdash llevó a la creación de un nuevo judaísmo centrado en la figura del rabino y la adaptación de prácticas religiosas en Iavne, donde se estableció un nuevo Beit Midrash. La rebelión de Bar Kojba contra Roma buscó la autodeterminación judía, pero terminó en derrota, lo que resultó en severas represalias romanas y un cambio en la estrategia de resistencia judía. Posteriormente, Rabí Iehudá Hanasí consolidó la ley judía a través de la Mishná, mientras que Babel se convirtió en un centro de estudio y desarrollo del Talmud Babli.
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Iavne, Nuevo Centro Espiritual De Los Judíos

La Gran Rebelión tuvo como resultado la destrucción de Jerusalén y la quema del Beit
Hamikdash, lo cual provocó un gran duelo para el pueblo judío. Los cuatro elementos
principales de la vida judía fueron desarraigados: El Beit Hamikdash, Jerusalén, El
sacerdocio y el sanhedrín.

La conquista de Ierushalaim por los romanos y la destrucción del Templo representó un


quiebre en la historia del pueblo hebreo. Se abría así una nueva etapa en la que los judíos
ya no contaban con una referencia espacial alrededor de la cual transcurría la totalidad de
su vida cotidiana.

Un grupo de jajamim (sabios) se dispuso a responder estos interrogantes y a sentar las


bases de un nuevo judaísmo, ajustado a las condiciones impuestas y a las necesidades del
momento. En estos tiempos, el origen social dejará de ser un factor determinante para el
liderazgo, el cual pasará a estar fundado en el estudio y el conocimiento. De esta manera,
se produce el auge de la figura del rabino, quien tomará la centralidad en todo lo vinculado a
las prácticas religiosas en reemplazo del Templo. Uno de los jajamim que encabezó este
proceso fue Rabí Iojanán Ben Zakai, en el año 70 EC se estableció en Iavne, un pequeño
poblado ubicado en las costas del Mar Mediterráneo. Allí instaló un Beit Midrash. Iavne se
convirtió a partir de este momento y hasta el año 130 EC en el principal centro espiritual de
los judíos.

Iojanán Ben Zakai nació en Arav, Galilea, y luego se trasladó a Ierushalaim.

Quien continuó y profundizó la obra de Ribaz fue Rabán Gamliel, hijo de Shimón Ben
Gamliel, Rabán Gamliel se asentó en Iavne hacia el año 85 EC junto a muchos otros
jajamim. Allí se restableció el Sanhedrín. Rabán Gamliel adquirió el título de Nasí.

Tanto Ribaz como Rabán Gamliel, junto al conjunto de los jajamim, fueron fundamentales
para la renovación del judaísmo y específicamente para la unificación de la Halajá (la ley
judía).

La destrucción del Beit Hamikdash significó una catástrofe para la vida social, política y
religiosa del pueblo judío e hizo inevitable y necesaria una adaptación de sus costumbres y
prácticas.

En Iavne, los jajanim se plantearon la necesidad de adaptarse al nuevo contexto, pero, al


mismo tiempo, garantizar la continuidad del pueblo judío. Entonces, proyectaron un nuevo
tipo de judaísmo, que tomara algunos elementos tradicionales y que, a la vez, pudiera dar
cuenta de la nueva situación.

Algunos cambios en las prácticas judías, introducidas por los jajamim de Iavne: La tefilá,
decidieron establecer una tefilá común para todo el pueblo sin distinciones. El calendario,
pusieron un calendario fijo. Y el jag hapesaj. Establecieron que el seder del pesaj fuera la
ceremonia central de la festividad.

El Canon Bíblico
La Biblia hebrea se denomina Tanaj, que es un acrónimo formado por las letras iniciales de
las tres secciones principales que la componen: Torá (la Ley), Neviim (los Profetas), y
Ketuvim (los Escritos). Para el cristianismo, estos libros constituyen el Antiguo Testamento.

existían distintos escritos y versiones, difundidos por los diversos lugares donde vivían los
judíos. A partir de Iavne, comenzó un debate entre los rabinos para establecer cuál sería la
única versión fija y autorizada de la Biblia. Como resultado de estos debates, el Tanaj quedó
constituido. De este modo, intentaron reconstruir y unificar el judaísmo sobre la base del
mismo y de su interpretación.

Rebelión de Bar Kojba


Los judíos se encontraban atravesando una situación de fragilidad debido a distintos tipos
de opresión que sufrían por parte de Roma. Por un lado, en Iehudá se encontraba instalada
de manera permanente una legión del ejército romano que intimidaba a la población y
afectaba su tranquilidad. Por otro lado, los judíos fueron forzados de manera sistemática a
realizar trabajos en la construcción de obras y en la pavimentación de caminos. A su vez,
fueron obligados a pagar diferentes impuestos.

Esta situación de fragilidad se profundizó cuando Adriano asumió como nuevo emperador.
En su visita a Ierushalaim, ordenó la reconstrucción del templo, para la práctica del culto al
dios principal del panteón romano, Júpiter, y a su vez modificó el nombre de la ciudad de
Ierushalaim, llamándola Aelia Capitolina, en honor a sí mismo y al santuario dedicado a
Júpiter. Adriano decretó el restablecimiento de otro impuesto, el fiscus judaicus. Este había
sido creado tras la destrucción de Ierushalaim.

A partir de estas medidas, los judíos debían afrontar el pago de más impuestos en
comparación con otros pueblos vecinos también dominados por Roma, lo cual generalizó el
descontento y provocó un gran agobio entre la población.

En este contexto de desesperación, vuelven a crecer las esperanzas mesiánicas entre los
judíos. El clima de opresión que estaban sufriendo predispone a una parte importante de la
población a depositar en un líder sus expectativas de redención. Al mismo tiempo, los
sectores más combativos comenzaron a prepararse para un nuevo enfrentamiento con
Roma.

Quien dirigió estos preparativos y encabezó la revuelta fue Shimón Bar Kosiba, conocido
como Bar Kojba. El levantamiento se inició con el combate contra la guarnición romana
establecida en Iehudá. Tras superarla, la rebelión se volvió masiva. Bar Kojba se mostró
como un exitoso comandante militar, ya que consiguió causarles a los romanos importantes
pérdidas. Asimismo, fue un líder que comprendía el cumplimiento estricto de las mitzvot
como una de sus prioridades.
Muchos de sus seguidores y distintos jajamim lo consideraron el Mesías.

De esta manera, el apoyo de Rabí Akiva al levantamiento y el reconocimiento de Bar Kojba


como Mesías tuvo como consecuencia la incorporación de muchos judíos al combate contra
Roma. Los objetivos que movilizaron a los rebeldes eran liberarse de la dominación
extranjera, resistir las medidas antijudías impuestas y alcanzar la autodeterminación del
pueblo.

Durante su lucha contra el ejército romano, los rebeldes comenzaron a desarrollar un


Estado que fuera soberano y redentor de Israel. Bar Kojba, líder de la rebelión, asumió
también el rol de “Nasí” (príncipe). Durante su gobierno, debió no solo sostener la revuelta
contra los romanos y organizar los distintos focos rebeldes, sino también organizar un
sistema de administración civil. Se encargó de los arriendos de tierras y el cobro de
impuestos, funciones que hasta ese momento desempeñaban los romanos.

Si bien la mayoría de los judíos se oponía al dominio romano, no todos apoyaron de manera
incondicional al líder de la rebelión, especialmente en circunstancias tan adversas, estando
asediados y escasos de alimentos.

Derrota De La Rebelión
Después de la derrota inicial de las fuerzas romanas y el fortalecimiento de Bar Kojba, el
emperador Adriano decidió enviar a Julio Severo al mando de sus legiones más
experimentadas para aplastar la rebelión en la Tierra de Israel de una vez por todas.

Los grupos de judíos se encontraban dispersos en refugios y cuevas en las montañas. Para
enfrentarlos, el general Julio Severo decidió construir una serie de terraplenes para
bloquear sus campamentos, impidiéndoles entrar o salir de ellos para buscar alimentos.

Finalmente, la ciudad fue tomada, y la aldea de Betar quedó como el último bastión de la
revuelta. En el año 135 EC, en la batalla por defender esta última fortaleza, murió Bar
Kojba.

Al morir Bar Kojba, los últimos grupos rebeldes quedaron desorganizados y pronto fueron
derrotados definitivamente. Entre los pocos que lograron salvarse, se encontraba Rabí
Shimón Bar Iojai, que había sido discípulo de Rabí Akiva. Bar Iojai se ocultó en una cueva,
en Merón, junto a su hijo, y así lograron vivir durante algunos años más, después del fin de
la revuelta.

Una vez acallada la rebelión, las autoridades romanas intentaron destruir para siempre el
carácter judío de la Tierra de Israel. Numerosos rabinos y eruditos fueron ejecutados, y a los
pocos judíos sobrevivientes se les prohibió el estudio de la Torá, así como cumplir con otros
ritos tradicionales judíos. Sus tierras fueron confiscadas, y muchos de ellos, incluso, fueron
vendidos como esclavos.
Por otra parte, a la entonces provincia de Iehudá se le cambió el nombre por el de “Siria
Palestina”, para así borrar la historia judía asociada a esta tierra. La ciudad de Ierushalaim
fue convertida en una colonia romana, construyéndose templos dedicados a dioses del
panteón romano, en los lugares sagrados de judíos y cristianos, prohibiéndoles a los judíos
incluso entrar a la ciudad.

La derrota de la rebelión y sus consecuencias llevaron a los judíos a un abandono de la


estrategia militar como forma de resistencia. En un nivel general, el Imperio romano
comenzó un período de paz y estabilidad, al que se denominó "Pax romana", y que trajo
crecimiento comercial y desarrollo constructivo en Eretz Israel.

Rabí Iehudá Hanasí y La Mishná


Después de la derrota de la rebelión, muchos judíos de la antigua Iehudá se trasladaron al
Galil, escapando de la difícil situación económica y las persecuciones de las autoridades
romanas hacia los rebeldes. Esta región había logrado salvarse de la devastación sufrida en
Iehudá, y se convirtió en el nuevo lugar de radicación del Sanhedrín y del Nasí.

Rabí Iehuda Hanasí centralizó todas las decisiones relacionadas al nombramiento de


líderes locales y de las distintas comunidades de la diáspora. A su vez, no permitió que los
jajamim impartieran órdenes o preceptos que escaparan de su aprobación. Recibía
donaciones provenientes de los diferentes asentamientos judíos en Eretz Israel y
diaspóricos. En este sentido, fue al mismo tiempo un líder muy poderoso y popular,
caracterizado por su gran determinación, así como por su estatus privilegiado y por su
riqueza.

Su obra más importante fue la Mishná, el libro de mayor autoridad en materia de ley judía.
La Mishná fue escrita en hebreo, aunque contiene términos en arameo, griego y latín.
Intentó ser, de cierta manera, un manual básico en el que se abarcaran todos los aspectos
de la vida judía.
Rabí Iehuda Hanasí clasificó las halajot por temática y las organizó en seis órdenes
(sedarim), cada uno conformado por tratados (masejot), los cuales estaban a su vez
compuestos por distintos capítulos (perakim).

A pesar de ser una obra basada en las leyes judías escritas y orales, la Mishná no es un
libro de sentencias. Por el contrario, expone los distintos puntos de vista y los debates entre
los jajamim sobre la Halajá.

Los sabios tanto de Eretz Israel como de la diáspora comenzaron a estudiar la Mishná en
los Batei Midrash y siguieron compartiendo sus propias observaciones. La Mishná y la
Guemará conformaron el Talmud, obra fundamental de la tradición escrita judía, de la que
existen dos versiones: Talmud Yerushalmi, y Talmud Bablí.

En la época en que Galil se constituyó como uno de los principales centros de desarrollo de
la vida judía, también se construyeron y embellecieron los batei knéset de muchas de sus
ciudades, que a su vez fueron sede del Sanhedrín.

La Kehilá Judía En Babel


Después de la derrota de Bar Kojba y las dificultades económicas y persecuciones que
sufrieron los judíos, muchos de ellos decidieron refugiarse en distintas ciudades del Galil,
mientras que otros se exiliaron en distintas regiones del Imperio romano y otros en Babel.
El Rosh Golá (Exilarca) era la máxima autoridad de la Kehilá, y era elegido por las
academias de estudio más importantes y por los jefes de las familias aristocráticas e
influyentes, en acuerdo con el gobierno de Babel. Era responsable del control de las
actividades comerciales de los judíos, el sistema judicial judío y la recaudación de
impuestos para el gobierno sasánida y para cubrir las necesidades propias de la Kehilá.

Por otra parte, los sasánidas consideraron a los judíos como una comunidad autónoma
(Kehilá), con libertad religiosa, a cambio de que pagaran impuestos y mantuvieran su lealtad
al gobierno.

Con respecto a la educación, las Kehilot mantenían Batei-Midrash, donde se recibía a los
niños y se les enseñaba a leer y escribir con la Torá. Después de haber estudiado lo
suficiente sobre Torá y Mishná, los alumnos podían acceder a las Ieshivot (Academias),
destacadas por su nivel de excelencia.

Talmud Babli
Babel asumió el liderazgo intelectual y espiritual del pueblo de Israel. Mientras que en Israel
los estudiosos recopilaban el Talmud Yerushalmi, presionados por las persecuciones de los
romanos, en Babel los sabios tuvieron mayor libertad para completar la interpretación de
toda la Mishná, dando origen al Talmud Babli.

Este proyecto, comenzado por Rab Ashi, concluyó hacia el año 500 EC; sin embargo, en los
siglos siguientes se siguieron agregando nuevos comentarios de sabios que vivieron
posteriormente y fuera de Babel. Por lo tanto, el Talmud es un texto complejo, redactado en
un proceso que duró cientos de años, escrito en territorios distintos y en muy diversas
circunstancias.

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