William Shakespeare
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William Shakespeare
El Retrato Chandos, atribuido a John Taylor, autenticidad sin confirmar. National
Portrait Gallery.
Información personal
Apodo El Bardo de Avon
Nacimiento Bautizado el 26 de abril de 1564jul..
Stratford-upon-Avon, Reino de Inglaterra
Fallecimiento 23 de abriljul./ 3 de
mayo de 1616greg. (52 años)
Stratford-upon-Avon, Reino de Inglaterra
Sepultura Iglesia de la Santísima Trinidad de
Stratford-upon-Avon
Residencia Stratford-upon-Avon
Nacionalidad inglesa
Lengua
inglés moderno temprano
materna
Familia
Padres John Shakespeare
Mary Arden
Cónyuge Anne Hathaway (1582-1616)
Hijos 3; Susanna Hall, Hamnet Shakespeare,
Judith Quiney
Educación
Educado en King Edward VI School, Stratford-upon-
Avon
Información profesional
Ocupación dramaturgo, poeta y actor
Años activo isabelino y jacobino
Movimiento teatro isabelino
Géneros tragedias, comedias, obras históricas,
fantasías, apócrifas, juicios críticos
Afiliaciones Lord Chamberlain's Men y King's Men
Firma
William Shakespeare (Stratford-upon-Avon, Inglaterra, bautizado el 26 de
abril jul./6 de mayo greg. de 1564-Stratford-upon-Avon, Inglaterra, 23 de abril jul./3
de mayo greg. de 1616)1 fue un dramaturgo, poeta y actor inglés. Conocido en
[ ]
ocasiones como el Bardo de Avon (o el Bardo), se le considera el escritor más
importante en lengua inglesa y como uno de los más célebres de la literatura
universal.2[ ]
Según la Enciclopedia Británica:
Shakespeare es generalmente reconocido como el más grande de los escritores de
todos los tiempos, figura única en la historia de la literatura. La fama de otros poetas,
tales como Homero y Dante Alighieri, o de novelistas tales como León
Tolstói o Charles Dickens, ha trascendido las barreras nacionales, pero ninguno de
ellos ha llegado a alcanzar la reputación de Shakespeare, cuyas obras hoy se leen y
representan con mayor frecuencia y en más países que nunca. La profecía de uno de
sus grandes contemporáneos, Ben Jonson, se ha cumplido por tanto: «Shakespeare
no pertenece a una sola época sino a la eternidad».3 [ ]
El crítico estadounidense Harold Bloom sitúa a Shakespeare junto a Dante Alighieri, en
la cúspide de su canon occidental:
Ningún otro escritor ha tenido nunca tantos recursos lingüísticos como Shakespeare,
tan profusos en 'Trabajos de amor perdidos' que tenemos la impresión de que, de una
vez por todas, se han alcanzado muchos de los límites del lenguaje. Sin embargo, la
mayor originalidad de Shakespeare reside en la representación de personajes: Bottom
es un melancólico triunfo; Shylock, un problema permanentemente equívoco para
todos nosotros; pero 'sir' John Falstaff es tan original y tan arrollador que, con él,
Shakespeare da un giro de ciento ochenta grados a lo que es crear a un hombre por
medio de palabras.4[ ]
Jorge Luis Borges escribió sobre él:
Shakespeare es el menos inglés de los poetas de Inglaterra. Comparado con Robert
Frost (de New England), con William Wordsworth, con Samuel Johnson,
con Chaucer y con los desconocidos que escribieron, o cantaron, las elegías, es casi
un extranjero. Inglaterra es la patria del 'understatement', de la reticencia bien
educada; la hipérbole, el exceso y el esplendor son típicos de Shakespeare.5
[ ]
Shakespeare fue poeta y dramaturgo venerado ya en su tiempo, pero su
reputación no alcanzó las altísimas cotas actuales hasta el siglo XIX.
Los románticos, particularmente, aclamaron su genio, y
los victorianos adoraban a Shakespeare con una devoción que George Bernard
Shaw denominó 'bardolatría'.6 [ ]
En el siglo XX, sus obras fueron adaptadas y redescubiertas en multitud de
ocasiones por todo tipo de movimientos artísticos, intelectuales y de arte
dramático. Las comedias y tragedias shakespearianas han sido traducidas a
las principales lenguas, y constantemente son objeto de estudios y se
representan en diversos contextos culturales y políticos de todo el mundo. Por
otra parte, muchas de las citas y aforismos que salpican sus obras han pasado
a formar parte del uso cotidiano, tanto en inglés como en otros idiomas. Y en lo
personal, con el paso del tiempo, se ha especulado mucho sobre su vida,
cuestionando su sexualidad, su filiación religiosa, e incluso la autoría de sus
obras.
Biografía
Existen muy pocos hechos documentados en la vida de Shakespeare, aunque
es probable que naciera el 23 de abril de 1564. Lo que sí se puede afirmar es
que fue bautizado en la iglesia de la Santísima Trinidad en Stratford-upon-
Avon, Warwickshire, el 26 de abril de ese mismo año y falleció en ese mismo
lugar el 23 de abril de 1616, según el calendario juliano (3 de mayo en el
gregoriano), el supuesto día en el que cumplió 52 años.
Comienzos
La residencia en Stratford, conocida como el
lugar de nacimiento de Shakespeare (aunque es incierto). Se dice que el poeta
y dramaturgo habría nacido en la habitación con las ventanas a cuadros.
Escudo de armas de Shakespeare, con el
lema "Non Sanz Droict" en francés antiguo y significa "No sin derecho".
William Shakespeare (también deletreado Shakspere, Shaksper y Shake-
speare, porque la ortografía en tiempos isabelinos no era ni fija ni absoluta) 7
[ ]
nació en Stratford-upon-Avon, en abril de 1564. Fue el tercero de los ocho hijos
que tuvieron John Shakespeare, un próspero comerciante que llegó a alcanzar
una destacada posición en el municipio, y Mary Arden, que descendía de una
familia de abolengo.
En el momento de su nacimiento su familia vivía en la calle Henley de Stratford-
upon-Avon. No se conoce el día exacto de su nacimiento, puesto que en
aquella época solo se hacía el acta del bautismo, el 26 de abril en este caso,
por lo que es de suponer que nacería algunos días antes (2 o 3 días) y no más
de una semana, según era lo corriente. La tradición ha venido fijando como
fecha de su nacimiento el 23 de abril, festividad de San Jorge, tal vez por
analogía con el día de su muerte, el 23 de abril de 1616, según el calendario
juliano, pero esta datación no se sustenta en ningún documento, aunque es la
fecha más probable.
El padre de Shakespeare, que se encontraba en la cumbre de su prosperidad
cuando nació William, cayó poco después en desgracia. Acusado de comercio
ilegal de lana, perdió su posición destacada en el gobierno del municipio. Se ha
apuntado también que tal vez tuvo que ver en su procesamiento una posible
afinidad con la fe católica, por ambas partes de la familia.8
[ ]
William Shakespeare probablemente cursó sus primeros estudios en la escuela
primaria local, la Stratford Grammar School, en el centro de su ciudad natal, lo
que debió haberle aportado una educación intensiva en gramática y literatura
latinas. A pesar de que la calidad de las escuelas gramaticales en el período
isabelino era bastante irregular, existen indicios en el sentido de que la de
Stratford era bastante buena. La asistencia de Shakespeare a esta escuela es
mera conjetura, basada en el hecho de que legalmente tenía derecho a
educación gratuita por ser el hijo de un alto cargo del gobierno local. No
obstante, no existe ningún documento que lo acredite, ya que los archivos
parroquiales se han perdido. En esa época estaba dirigida por John Cotton,
maestro de amplia formación humanística y católico; una grammar
school (equivalente a un estudio de gramática del XVI español o al actual
bachillerato) impartía enseñanzas desde los 8 hasta los 15 años y la educación
se centraba en el aprendizaje del latín; en los niveles superiores el uso del
inglés estaba prohibido para fomentar la soltura en la lengua latina; prevalecía
el estudio de la obra de Esopo traducida al latín, de Ovidio y de Virgilio, autores
estos que Shakespeare conocía.
El 28 de noviembre de 1582, cuando tenía dieciocho años de edad,
Shakespeare contrajo matrimonio con Anne Hathaway, de 26, originaria de
Temple Grafton, localidad próxima a Stratford. Dos vecinos de Anne, Fulk
Sandalls y John Richardson, atestiguaron que no existían impedimentos para la
ceremonia. Parece que había prisa en concertar la boda, tal vez porque Anne
estaba embarazada de tres meses. Tras su matrimonio, apenas hay huellas de
William Shakespeare en los registros históricos, hasta que hace su aparición en
la escena teatral londinense. El 26 de mayo de 1583, la hija primogénita de la
pareja, Susanna, fue bautizada en Stratford. Un hijo, Hamnet, y otra hija,
Judith, nacidos mellizos, fueron asimismo bautizados poco después. A juzgar
por el testamento del dramaturgo, que se muestra algo desdeñoso con Anne
Hathaway, el matrimonio no estaba bien avenido.
Los últimos años de la década de 1580 son conocidos como los 'años perdidos'
del dramaturgo, ya que no hay evidencias que permitan conocer dónde estuvo,
o por qué razón decidió trasladarse de Stratford a Londres. Según una leyenda
que actualmente resulta poco creíble, fue sorprendido cazando ciervos en el
parque de sir Thomas Lucy, el juez local, y se vio obligado a huir. Según otra
hipótesis, pudo haberse unido a la compañía teatral Lord Chamberlain's Men a
su paso por Stratford. Un biógrafo del siglo XVII, John Aubrey, recoge el
testimonio del hijo de uno de los compañeros del escritor, según el cual
Shakespeare habría pasado algún tiempo como maestro rural.
Londres y su paso por el teatro
Hacia 1592 Shakespeare se encontraba ya en Londres trabajando como
dramaturgo, y era lo suficientemente conocido como para merecer una
desdeñosa descripción de Robert Greene, quien lo retrata como «un grajo
arribista, embellecido con nuestras plumas, que con su corazón de tigre
envuelto en piel de comediante se cree capaz de impresionar con un verso
blanco como el mejor de vosotros»,9 y dice también que «se tiene por el único
[ ]
sacude-escenas del país» (en el original, Greene usa la palabra shake-scene,
aludiendo tanto a la reputación del autor como a su apellido, en un juego
de paronomasia).
En 1596, con solo once años de edad, murió Hamnet, único hijo varón del
escritor, quien fue enterrado en Stratford el 11 de agosto de ese mismo año.
Algunos críticos han sostenido que la muerte de su hijo pudo haber inspirado a
Shakespeare la composición de Hamlet (hacia 1601), reescritura de una obra
más antigua que, por desgracia, no ha sobrevivido.
Hacia 1598 Shakespeare había trasladado su residencia a la parroquia de St.
Helen, en Bishopsgate. Su nombre encabeza la lista de actores en la
obra Cada Cual Según Su Humor (Every Man in His Humour), de Ben Jonson.
Pronto se convertiría en actor, escritor, y, finalmente, copropietario de la
compañía teatral conocida como Lord Chamberlain's Men, que recibía su
nombre, al igual que otras de la época, de su aristocrático mecenas, lord
Chambelán (Lord Chamberlain). La compañía alcanzaría tal popularidad que,
tras la muerte de Isabel I y la subida al trono de Jacobo I, el nuevo monarca la
tomaría bajo su protección, pasando a denominarse los King's Men (Hombres
del rey).
En 1604, Shakespeare hizo de casamentero para la hija de su casero.
Documentación legal de 1612, cuando el caso fue llevado a juicio, muestra que
en 1604, Shakespeare había sido arrendatario de Christopher Mountjoy, un
artesano hugonote del noroeste de Londres. El aprendiz de Mountjoy, Stephen
Belott, tenía intenciones de casarse con la hija de su maestro, por lo que el
dramaturgo fue elegido como intermediario para ayudar a negociar los detalles
de la dote. Gracias a los servicios de Shakespeare, se llevó a efecto el
matrimonio, pero ocho años más tarde Belott demandó a su suegro por no
hacer entrega de la totalidad de la suma acordada en concepto de dote. El
escritor fue convocado a testificar, mas no recordaba el monto que había
propuesto.
Existen varios documentos referentes a asuntos legales y transacciones
comerciales que demuestran que en su etapa londinense Shakespeare se
enriqueció lo suficiente como para comprar una propiedad en Blackfriars y
convertirse en el propietario de la segunda casa más grande de Stratford.
Últimos años
New Place, Stratford-upon-Avon, construida
en el sitio de la casa de Shakespeare.
Shakespeare se retiró a su pueblo natal en 1611, pero se vio metido en
diversas peleas, como por ejemplo un litigio respecto al cercado de tierras
comunales que, si por un lado fomentaba la existencia de pasto para la cría de
ovejas, por otro condenaba a los pobres arrebatándoles su única fuente de
subsistencia. Como el escritor tenía cierto interés económico en tales
propiedades, para disgusto de algunos tomó una posición neutral que solo
aseguraba su propio beneficio. En marzo de 1613 hizo su última adquisición,
no en su pueblo, sino en Londres, comprando por 140 libras una casa con
corral cerca del teatro de Blackfriars, de cuya suma solo pagó en el acto
sesenta libras, pues al día siguiente hipotecó la casa por el resto al vendedor.
Por cierto, Shakespeare no inscribió la compra a su solo nombre, sino que
asoció los de William Johnson, John Jackson y John Hemynge, este último uno
de los actores que promovieron la edición del First folio. El efecto legal de este
procedimiento, según escribe el gran biógrafo de Shakespeare Sidney Lee,
«era privar a su mujer, en caso de que sobreviviera, del derecho de percibir
sobre esta propiedad el dote de viuda»; pero pocos meses después aconteció
un desastre: se incendió el Teatro del Globo, y con él todos los manuscritos del
dramaturgo, junto con su comedia Cardenio, inspirada en un episodio de Don
Quijote de La Mancha; se sabe de esta obra porque el 9 de septiembre de
1653 el editor Humphrey Maseley obtuvo licencia para la publicación de una
obra que describe como Historia de Cardenio, por Fletcher y Shakespeare; el
citado Sidney Lee dice que ningún drama de este título ha llegado hasta
nuestros días y que probablemente haya que identificarlo con la pérdida
comedia llamada Cardenno o Cardenna, que fue representada dos veces ante
la Corte por la compañía de Shakespeare, la primera en febrero de 1613, con
ocasión de las fiestas por el matrimonio de la princesa Isabel, y la segunda en
8 de junio, ante el embajador del Duque de Saboya, esto es, pocos días antes
de incendiarse el teatro de El Globo.
En las últimas semanas de la vida de Shakespeare, el hombre que iba a
casarse con su hija Judith —un tabernero de nombre Thomas Quiney— fue
acusado de promiscuidad ante el tribunal eclesiástico local. Una mujer llamada
Margaret Wheeler había dado a luz a un niño, y afirmó que Quiney era el
padre. Tanto la mujer como su hijo murieron al poco tiempo. Esto afectó, no
obstante, a la reputación del futuro yerno del escritor, y Shakespeare revisó su
testamento para salvaguardar la herencia de su hija de los problemas legales
que Quiney pudiese tener.
Shakespeare falleció el 23 de abril de 1616, según el calendario juliano (3 de
mayo en el gregoriano). Estuvo casado con Anne hasta su muerte, y le
sobrevivieron dos hijas, Susannah y Judith. La primera se casó con el doctor
John Hall. Sin embargo, ni los hijos de Susannah ni los de Judith tuvieron
descendencia, por lo que no existe en la actualidad ningún descendiente vivo
del escritor. Se rumoreó, sin embargo, que Shakespeare era el verdadero
padre de su ahijado, el poeta y dramaturgo William Davenant.
Tumba de Shakespeare en la Holy Trinity
Church de Stratford-upon-Avon.
Siempre se ha tendido a asociar la muerte de Shakespeare con la bebida —
murió, según los comentarios más difundidos, como resultado de una fuerte
fiebre, producto de su estado de embriaguez—. Al parecer, el dramaturgo se
habría reunido con Ben Jonson y Michael Drayton para festejar con sus
colegas algunas nuevas ideas literarias. Investigaciones recientes llevadas a
cabo por científicos alemanes10 afirman que es muy probable que el escritor
[ ]
inglés padeciera de cáncer.
Los restos de Shakespeare fueron sepultados en el presbiterio de la iglesia de
la Santísima Trinidad (Holy Trinity Church) de Stratford. El honor de ser
enterrado en el presbiterio, cerca del altar mayor de la iglesia, no se debió a su
prestigio como dramaturgo, sino a la compra de un diezmo de la iglesia por 440
libras (una suma considerable en la época). El monumento funerario de
Shakespeare, erigido por su familia sobre la pared cercana a su tumba, lo
muestra en actitud de escribir, y cada año, en la conmemoración de su
nacimiento, se le coloca en la mano una nueva pluma de ave.
Monumento funerario de Shakespeare, en la
Holy Trinity Church de Stratford.
Era costumbre en esa época, cuando había necesidad de espacio para nuevas
sepulturas, vaciar las antiguas, y trasladar sus contenidos a un osario cercano.
Tal vez temiendo que sus restos pudieran ser exhumados, según
la Enciclopedia Británica, el propio Shakespeare habría compuesto el
siguiente epitafio para su lápida:
Buen amigo, por Jesús, abstente
de cavar el polvo aquí encerrado.
Bendito sea el hombre que respete estas piedras,
y maldito el que remueva mis huesos.
11
[ ]
Una leyenda afirma que las obras inéditas de Shakespeare yacen con él en su
tumba. Nadie se ha atrevido a comprobar la veracidad de la leyenda, tal vez
por miedo a la maldición del citado epitafio. [cita requerida]
Se desconoce cuál entre todos los retratos que existen de Shakespeare es el
más fiel a la imagen del escritor, ya que muchos de ellos son falsos y
pintados a posteriori a partir del grabado del First folio. El llamado Retrato
Chandos, que data de entre 1600 y 1610, en la National Portrait Gallery (en
Londres), se considera el más acertado. En él aparece el autor a los cuarenta
años, aproximadamente, con barba y un aro dorado en la oreja izquierda. 12 [ ]
El debate sobre Shakespeare
Artículo principal: Autoría de las obras de Shakespeare
Resulta curioso que todo el conocimiento que ha llegado a la posteridad sobre
uno de los autores del canon occidental13 no sea más que un constructo
[ ]
formado con las más diversas especulaciones. Se ha discutido incluso si
Shakespeare es el verdadero autor de sus obras, atribuidas por algunos
a Francis Bacon, a Christopher Marlowe (quien, como espía, habría fingido su
propia muerte) o a varios ingenios; la realidad es que todas esas imaginaciones
derivan del simple hecho de que los datos de que se dispone sobre el autor son
muy pocos y contrastan con la desmesura de su obra genial, que fecunda y da
pábulo a las más retorcidas interpretaciones.
El problema de la autoría
Casi ciento cincuenta años después de la muerte de Shakespeare en 1616,
comenzaron a surgir dudas sobre la verdadera autoría de las obras a él
atribuidas. Los críticos se dividieron en «stratfordianos» (partidarios de la tesis
de que el William Shakespeare nacido y fallecido en Stratford fue el verdadero
autor de las obras que se le atribuyen) y «anti-stratfordianos» (defensores de la
atribución de estas obras a otro autor). La segunda posición es, en la
actualidad, muy minoritaria.
Los documentos históricos demuestran que entre 1590 y 1620 se publicaron
varias obras teatrales y poemas atribuidos al autor William Shakespeare, y que
la compañía que representaba estas piezas teatrales, Lord Chamberlain's Men
(luego King's Men), tenía entre sus componentes a un actor con este nombre.
Se puede identificar a este actor con el William Shakespeare del que hay
constancia que vivió y murió en Stratford, ya que este último hace en su
testamento ciertos dones a miembros de la compañía teatral londinense.
Los llamados «stratfordianos» opinan que este actor es también el autor de las
obras atribuidas a Shakespeare, apoyándose en el hecho de que tienen el
mismo nombre, y en los poemas encomiásticos incluidos en la edición de 1623
del First Folio, en los que hay referencias al «Cisne de Avon» y a su
«monumento de Stratford». Esto último hace referencia a su monumento
funerario en la iglesia de la Santísima Trinidad, en Stratford, en el que, por
cierto, aparece retratado como escritor, y del que existen descripciones hechas
por visitantes de la localidad desde, al menos, la década de 1630. Según este
punto de vista, las obras de Shakespeare fueron escritas por el mismo William
Shakespeare de Stratford, quien dejó su ciudad natal y triunfó como actor y
dramaturgo en Londres.
Los llamados «anti-stratfordianos» discrepan de lo anteriormente expresado.
Según ellos, el Shakespeare de Stratford no sería más que un hombre de paja
que encubriría la verdadera autoría de otro dramaturgo que habría preferido
mantener en secreto su identidad. Esta teoría tiene diferentes bases: supuestas
ambigüedades y lagunas en la documentación histórica acerca de
Shakespeare; el convencimiento de que las obras requerirían un nivel cultural
más elevado del que se cree que tenía Shakespeare; supuestos mensajes en
clave ocultos en las obras; y paralelos entre personajes de las obras de
Shakespeare y la vida de algunos dramaturgos.
Durante el siglo XIX, el candidato alternativo más popular fue sir Francis Bacon.
Muchos «anti-stratfordianos» del momento, sin embargo, se mostraron
escépticos hacia esta hipótesis, aun cuando fueron incapaces de proponer otra
alternativa. El poeta estadounidense Walt Whitman dio fe de este escepticismo
cuando le dijo a Horace Traubel, «Estoy con vosotros, compañeros, cuando
decís “no” a Shaksper (sic): es a lo que puedo llegar. Respecto a Bacon,
bueno, veremos, veremos».14 Desde los años 1980, el candidato más popular
[ ]
ha sido Edward de Vere, decimoséptimo conde de Oxford, propuesto por John
Thomas Looney en 1920, y por Charlton Ogburn en 1984. El poeta y
dramaturgo Christopher Marlowe se ha barajado también como alternativa,
aunque su temprana muerte lo relega a un segundo plano. Otros muchos
candidatos han sido propuestos, si bien no han conseguido demasiados
seguidores.
La posición más extendida en medios académicos es que el William
Shakespeare de Stratford fue el autor de las obras que llevan su nombre.
[cita requerida]
Sin embargo, recientemente el rumor sobre la autoría de Shakespeare se ha
acrecentado tras las declaraciones de los actores Derek Jacobi y Mark
Rylance. Ambos han divulgado la denominada Declaración de Duda
Razonable sobre la identidad del famoso dramaturgo. La declaración cuestiona
que William Shakespeare, un plebeyo del siglo XVI criado en un hogar
analfabeto de Stratford-upon-Avon, escribiera las geniales obras que llevan su
nombre. El comunicado argumenta que un hombre que apenas sabía leer y
escribir no pudo poseer los rigurosos conocimientos legales, históricos y
matemáticos que salpican las tragedias, comedias y sonetos atribuidos a
Shakespeare.
A lo largo del tiempo han existido teorías que subrayan que William
Shakespeare era tan solo un alias tras los que podían esconderse otros ilustres
nombres como Christopher Marlowe (1564-1593), el filósofo y hombre de
letras Francis Bacon (1561-1626) o Edward de Vere (1550-1604),
decimoséptimo conde de Oxford. Jacobi asegura inclinarse por Edward de
Vere, que frecuentó la vida cortesana en el reinado de Isabel I (1533-1603), y lo
califica como su «candidato» preferido, dadas las supuestas similitudes entre la
biografía del conde y numerosos hechos relatados en los libros de
Shakespeare.15[ ]
¿Cuál es una de las razones principales por la que se cuestionó la autoría de
Shakespeare? El World Book Encyclopedia señala «la negativa a creer que un
actor de Stratford-upon-Avon hubiese podido escribir tales obras. Su origen
rural no cuadraba con la imagen que tenían del genial autor». La citada
enciclopedia añade que la mayoría de los supuestos escritores «pertenecían a
la nobleza o a otro estamento privilegiado». Así pues, muchos de los que
ponían en tela de juicio la paternidad literaria de Shakespeare creen que «solo
pudo haber escrito las obras un autor instruido, refinado y de clase alta». Con
todo, muchos especialistas creen que Shakespeare sí las escribió.
Felicidad matrimonial
Se ha opinado mucho sobre la vida personal del autor y sobre su
presunta homosexualidad,16 especulación que encuentra su base principal en
[ ]
una originalísima colección de sonetos que fue publicada, al parecer, sin su
consentimiento. También se ha sospechado la existencia de alguna o algún
amante que hiciera desgraciado su matrimonio, ya que la que fue su mujer y
madre de sus tres hijos era bastante mayor que él y se encontraba
embarazada antes de la boda. Esta sospecha se asienta en una famosa cita de
su testamento: «Le dejo mi segunda mejor cama», pasaje que ha suscitado las
más dispares interpretaciones y no pocas especulaciones. La más general
tiene que ver con que la relación de la pareja no era del todo satisfactoria. Pero
otra apunta en sentido contrario, ya que el dramaturgo le habría dedicado un
soneto a su señora esposa titulado The World's Wife («La esposa del mundo»).
Se ha seguido muy de cerca, además, la crueldad de Shakespeare con
respecto a la figura femenina en sus sonetos y, en consecuencia, de la
ingenuidad del hombre que cae atrapado en sus redes. Los temas de la
promiscuidad, lo carnal y la falsedad de la mujer —descrita y criticada
humorísticamente por el dramaturgo— son pruebas suficientes para los que
parten de la base de que tendría cierta predilección por los hombres y un
repudio hacia la coquetería de las damas, en todo caso, siempre mencionadas
en alusión a su superficialidad e intereses materialistas.
Las obras de William Shakespeare, por
John Gilbert (1849).
Véase parte del siguiente fragmento de su soneto 144:
Dos amores tengo yo de disfrute y desesperación
los cuales como dos espíritus aún me sugieren que
el mejor ángel es un hombre blanco y derecho, y
el peor espectro, una mujer de color enfermizo.
Para ganarme pronto al infierno, mi mal femenino
se llevó al mejor ángel de mi lado,
y corrumpiría a mi santo para ser un demonio,
arruinando su pureza con su fétido orgullo (...).
Se puede apreciar claramente la dura crítica shakesperiana hacia el
papel de una mujer que, a primera vista, parece interponerse entre el
romance del dramaturgo y su mecenas. Quienes desmienten este
supuesto, lo hacen objetando que la voz poética del soneto no tiene por
qué coincidir con la personalidad del autor.
Lo cierto es que Shakespeare parodia su perspectiva, como vemos en
la cita:
Los ojos de mi señora no son nada como el sol,
el coral es por lejos más rojo que sus rojos labios;
si la nieve es blanca, ¿por qué entonces sus pechos son oscuros?
Si el cabello fuera alambre, negros alambres crecerían de su cabeza
(...).
Toda esta problemática se enturbia si nos detenemos por un
instante a analizar algunos de sus más afamados pasajes teatrales.
En una de sus comedias, titulada Como gustéis, Shakespeare pone
de manifiesto la corrupción del mundo masculino y la capacidad de
una mujer –Rosalinda – para restaurar el orden inicial y llegar a la
paz. Sin embargo, a pesar de que la heroína de la trama es una
figura femenina, esta se arma de valor y es capaz de grandes
hazañas recién cuando asume el papel de un hombre, Ganimedes
—personaje de la mitología, amante masculino de Júpiter—.
Adentrándonos en la tragedia, el caso del Rey Lear es también muy
representativo. Aquí el autor destaca la ceguedad de los hombres,
sobre todo de Lear, que destierra a su hija Cordelia por ser la única
de las tres hermanas en expresar su honestidad. Estudios feministas
apuntarían a que Shakespeare atacaba a su sociedad
contemporánea, y que utilizaría nombres y lugares ficticios para huir
de persecuciones de la corte.
Defiende a la mujer y le hace ver a los hombres que el silenciarla
terminaría en catástrofe, como así sucede en el desenlace de Lear.
Otras opiniones sobre la obra expresan que la mujer no podía
acceder al trono, según el dramaturgo, porque esto implicaría caos y
controversias. Cuando el rey Lear adjudica el poder a sus dos hijas
mayores, Goneril y Regan, estas cambian su conducta bruscamente
para con su padre y lo someten a una agobiante tortura que irá
consumiendo su vida poco a poco. El gobierno se deteriora y el
séquito real se desmorona hasta que un hombre reasume el mando.
Religión
En 1559, cinco años antes del nacimiento de Shakespeare, durante
el reinado de Isabel I, la Iglesia de Inglaterra se separó
definitivamente, tras un período de incertidumbre, de la Iglesia
católica. Por esa razón, los católicos ingleses fueron presionados
para convertirse al anglicanismo, y se establecieron leyes para
perseguir a los que rehusaban convertirse. Algunos historiadores
sostienen que durante la época de Shakespeare existió una
oposición importante y muy extendida a la imposición de la nueva fe.
17
[
Algunos críticos, apoyándose en evidencias tanto históricas como
]
literarias, han argumentado que Shakespeare era uno de estos
opositores, si bien no han conseguido demostrarlo fehacientemente.
Lo cierto es que Shakespeare se encontró más cómodo bajo el
reinado del filocatólico Jacobo I que bajo el de Isabel I, anticatólica.
Hay indicios de que algunos miembros de la familia del dramaturgo
fueron católicos. El más importante es un folleto firmado por John
Shakespeare, padre del poeta, en el que, supuestamente, este
hacía profesión de fe de su secreto catolicismo. El texto, hallado en
el interior de una de las vigas de la casa natal de Shakespeare en el
siglo XVIII, fue analizado por un destacado estudioso, Edmond
Malone. Sin embargo, se ha perdido, por lo que no puede
demostrarse su autenticidad. John Shakespeare figuraba también
entre los que no asistían a los servicios eclesiásticos, pero
supuestamente esto fue "por temor a ser procesado por deudas",
según los comisionados, y no por no aceptar la religión anglicana. 18[ ]
La madre de Shakespeare, Mary Arden, pertenecía a una conocida
familia católica de Warwickshire.19 En 1606, su hija Susannah fue
[ ]
una de las pocas mujeres residentes en Stratford que rehusaron
tomar la comunión, lo que podría sugerir ciertas simpatías por el
catolicismo.20 El archidiácono Richard Davies, un clérigo anglicano
[ ]
del siglo XVIII, escribió supuestamente de Shakespeare: «Murió
como un papista».21 Además, cuatro de cada seis maestros de la
[ ]
escuela de Stratford a la que se cree que asistió el escritor durante
su juventud, eran simpatizantes católicos,22 y Simon Hunt,
[ ]
probablemente uno de los profesores de Shakespeare, terminó
haciéndose jesuita.23
[ ]
Aunque ninguna de estas teorías prueba de modo fehaciente que
Shakespeare fuese católico, la historiadora Clare Asquith es de la
opinión de que las simpatías de Shakespeare por el catolicismo son
perceptibles en su escritura.24 Según Asquith, Shakespeare utiliza
[ ]
términos positivos, como «alto» (high), «luminoso» (light) o «justo»
(fair), para aludir a personajes católicos; y términos negativos
—«bajo» (low), «oscuro» (dark)— para los protestantes.
La cultura de Shakespeare
Aunque es mucho lo que se desconoce sobre la educación de
Shakespeare, lo cierto es que el artista no accedió a una formación
universitaria y su amigo Ben Jonson, que sí la tenía, lamentó en
alguna ocasión «su escaso latín y aún menos griego», lo que no fue
óbice para que le llamara, además, «dulce cisne del Avon» y
añadiera que «no es de un siglo, sino de todos los tiempos». En
cierta manera, su no tan escasa instrucción (en Stratford había una
buena escuela, y Shakespeare pudo conocer en ella a bastantes
clásicos latinos) fue una ventaja, ya que su cultura no se moldeó
sobre el patrón común de su tiempo; como autodidacta, William
Shakespeare, según señaló un experto conocedor y traductor de su
obra completa, Luis Astrana Marín, tuvo acceso a fuentes literarias
sumamente raras gracias a la amistad que sostuvo con un librero.
Los análisis de sus escritos revelan que fue un lector voraz; algunos
de ellos son auténticos centones25 de textos extraídos de las fuentes
[ ]
más diversas. Pero son fundamentalmente cuatro las fuentes de sus
obras.
En primer lugar, los historiadores ingleses, en especial la segunda
edición de las The Chronicles of England, Scotlande, and Irelande,
publicada en 1587, de Raphael Holinshed, como fuente de algunos
de sus dramas históricos, de la trama de Macbeth y de partes de El
rey Lear y Cimbelino; las Vidas paralelas de Plutarco en la
retraducción desde la versión francesa de Jacques Amyot realizada
por su amigo Thomas North (1573), de donde sacó su Tito
Andrónico, su Julio César, su Coriolano y su Antonio y Cleopatra, y
los Ensayos de Montaigne en la traducción de John Florio (1603),
que moldearon algunos pasajes de La tempestad.26 [ ]
En segundo lugar hay que mencionar como fuente de inspiración
los novellieri (de Mateo Bandello proviene la historia de Como
gustéis y la de Romeo y Julieta, que también inspiró Castelvines y
Monteses de Lope de Vega y Los bandos de Verona de Francisco
Rojas Zorrilla; de Giambattista Giraldi Cinthio la de Otelo;
de Giovanni Boccaccio A buen fin no hay mal tiempo y de Giovanni
Fiorentino El mercader de Venecia y Las alegres comadres de
Windsor; también Chaucer inspira algunas obras)27 [ ]
y misceláneas de todo tipo, algunas de ellas españolas, como
las Noches de invierno de Antonio de Eslava o la Silva de varia
lección de Pero Mexía.
En tercer lugar, también se inspiró en la producción dramática
inglesa anterior a él, de la que extrajo abundantes argumentos,
personajes y principios de composición. A veces incluso rehízo
obras enteras (por ejemplo, hubo un Hamlet anterior al suyo
atribuido a Thomas Kyd, de 1589, que fue un éxito y no se ha
conservado, pero inspiró el posterior de Shakespeare). Citó o evocó
textos de muchas obras, siendo especialmente sensible al modelo
de Christopher Marlowe en sus primeras obras. Este ansia imitativa
no pasó desapercibida por su contemporáneo Robert Greene, quien
lo tomó por un plagiario y escribió en 1592, aludiendo a una
conocida fábula citada por Horacio, lo siguiente:
Es un vulgar y arribista cuervo embellecido con nuestras plumas,
de corazón de tigre bajo piel de actor, y se cree capaz de alentar
el verso blanco como el mejor entre nosotros, no siendo otra
cosa que un don nadie que se cree el único agita-
escenas (shake-scene) del país.2829
[ ][ ]
Por último, Shakespeare estaba también muy versado
en mitología (conocía muy bien las Metamorfosis de Ovidio) y
en retórica, si bien su estilo unas veces rehúye conscientemente las
rígidas y mecánicas simetrías de esta última y otras se muestra
demasiado jugador del vocablo, como correspondía entonces a la
moda conceptista del Eufuismo, difundido por John Lyly y a su vez
procedente del estilo de Antonio de Guevara, si bien Shakespeare
se pronunció contra los excesos de ese estilo.
Shakespeare reconoció ser un gran asimilador (el poder de síntesis
caracteriza a grandes poetas, como también por ejemplo a Dante
Alighieri) y lo declaró en su Soneto LXXVI; pero también afirmó en
este soneto ser capaz de superar a sus modelos convirtiendo en
nuevo algo radicalmente viejo, insuflándole nueva vida. En vez de
inventar o apelar a la originalidad, tomaba historias preexistentes,
como la de Hamlet, y les otorgaba cuanto les faltaba para la
eminencia. Sin embargo, y pese a todo, se mostró además
completamente original instalándose algunas veces
deliberadamente al margen de toda tradición, como en sus Sonetos,
que invierten todos los cánones del petrarquismo elaborando
un cancionero destinado a un hombre y donde se exige, ni más ni
menos, el abandono del narcisismo del momento para engendrar la
trascendencia de la eternidad por el amor, lo que puede parecer
bastante abstracto, pero es que son así de abstractos y enigmáticos
estos poemas, cada uno de los cuales encierra siempre un
movimiento dramático, una invocación a la acción
Su obra
Antecedentes: el teatro isabelino
Reconstrucción moderna del
teatro The Globe (el original fue destruido por un incendio en 1613).
Cuando Shakespeare se inició en la actividad teatral, esta se
encontraba sufriendo los cambios propios de una época de
transición. En sus orígenes, el teatro en Inglaterra era un
espectáculo de tipo popular, asociado a otras diversiones extendidas
en la época como el bear baiting (pelea de un oso encadenado
contra perros rabiosos). Sus raíces se encuentran en la etapa
tardomedieval, en una triple tradición dramática: los "milagros " o
"misterios" (mystery plays), de temática religiosa y destinados a
solemnizar las festividades de los diferentes gremios;
las moralidades u "obras morales" (morality plays), de
carácter alegórico y representadas ya por actores profesionales: y
los "interludios" cortesanos, piezas destinadas al entretenimiento de
la nobleza.
Los nobles más destacados patrocinaban grupos de actores que
llevaban sus nombres. Así surgieron, en la época isabelina,
compañías como The Hundson Men (luego Lord Chamberlain's
Men), The Admiral's Men, y The Queen's Men, entre las más
relevantes. En ciertas ocasiones, estas compañías teatrales
realizaban sus representaciones en el palacio de sus protectores
aristocráticos. The King's Men, por ejemplo, después del
apadrinamiento de la compañía por el rey Jacobo I, actuaban en la
corte una vez al mes.30 Contar con el respaldo de un mecenas era
[ ]
fundamental para asegurar el éxito de la obra en el futuro.
Las obras se representaban al principio en los patios interiores de
las posadas. Todavía en época de Shakespeare algunos de estos
lugares continuaban acogiendo representaciones teatrales. Sin
embargo, no resultaban muy adecuados para las representaciones,
ya que a veces la actividad de la posada llegaba a dificultar las
representaciones. Además contaban con la oposición de las
autoridades, preocupados por los desórdenes y reyertas que allí se
originaban, así como por las «malvadas prácticas de incontinencia»
que allí tenían lugar. Estaba también en contra el factor de la
higiene: la peste era muy frecuente y las reuniones multitudinarias
no fomentaban precisamente la salud.
Por esos motivos fue surgiendo paulatinamente una legislación que
regulaba la actividad teatral, y se fue haciendo más difícil conseguir
licencias para realizar representaciones en las posadas. Esto
propició la construcción de teatros fijos, más salubres, en las afueras
de la ciudad, y la consolidación y profesionalización de la carrera de
actor. El primer teatro, denominado simplemente The Theatre, se
construyó en 1576. Más adelante se construyeron otros: The
Curtain, The Rose, The Swan y The Globe. Este último, construido
en 1599 y ubicado, como el resto, fuera de la ciudad, para evitar
problemas con el Ayuntamiento de Londres, era el más famoso de
todos, y fue el preferido de la compañía de la que formó parte
William Shakespeare.
Todos estos teatros fueron construidos siguiendo el modelo de los
patios de las posadas. Ninguno se conserva en su estado primitivo,
pero existe la posibilidad de conocer con cierta aproximación su
forma, gracias a algunas referencias de la época. Eran recintos de
forma hexagonal u octogonal (hay excepciones) con
un escenario medianamente cubierto que se internaba un poco
hacia el centro de un arenal al aire libre circundado por dos o tres
pisos de galerías. La plataforma constaba de dos niveles, uno a
poco más de un metro respecto a la arena, techado y sujeto por
columnas, y otro un poco más alto con un tejado en el que se
ocultaba el aparato necesario para manejar la tramoya y maniobrar
la puesta en escena. Podía llevar una bandera e incluso simular una
torre.
Estos teatros tenían un aforo muy respetable. Se ha calculado, por
ejemplo, que The Globe podía acoger a alrededor de 2000
espectadores.31
[ ]
En un principio, la condición social de los cómicos, en especial de la
de los más humildes, no se distinguía fácilmente de la de un
vagabundo o un mendigo. Con el tiempo, sin embargo, gracias a la
apertura de los nuevos teatros, los actores de época isabelina
fueron alcanzando mayor consideración social.
La rudimentaria escenografía hacía al intérprete cargar con la
responsabilidad mayor de la obra, por lo cual su técnica tendía a la
sobreinterpretación en lenguaje, gesticulación y llamativa
vestimenta. Como las mujeres tenían prohibido subir al escenario,
los papeles femeninos se encomendaban a niños o adolescentes, lo
cual se prestaba al juego cómico de la ambigüedad erótica. La
palabra era muy importante, y el hecho de que el escenario se
adelantara algo en el patio acotaba ese lugar para frecuentes
monólogos. La ausencia de fondos pintados hacía frecuente que el
actor invocase la imaginación del público y el escritor recurriera a
la hipotiposis. El público era abigarrado y heterogéneo, y en
consecuencia se mezclaban desde las alusiones groseras y los
chistes procaces y chocarreros a la más culta y refinada galantería
amorosa y la más retorcida pedantería eufuista.
La audiencia acudía al teatro pagando un precio variable según la
comodidad del puesto ofrecido. La entrada más barata exigía estar a
pie y expuesto a los cambios meteorológicos; las menos asequibles
favorecían a la nobleza y a la gente pudiente, que podía tomar
asiento a cubierto y a salvo del sol.
El oficio de autor dramático no estaba bien remunerado y todos los
derechos sobre las obras pasaban a poder de las empresas que las
representaban; por ello las obras sufrían con frecuencia múltiples
refundiciones y adaptaciones por parte de varias plumas, no siempre
diestras ni respetuosas, por no hablar de los cortes que sufrían a
merced del capricho de los actores. El nombre del autor solo se
mencionaba (y frecuentemente con inexactitud) dos o tres años más
tarde, por lo que los escritores no disfrutaban del fruto de su trabajo,
a menos que poseyeran acciones en la compañía, como era el caso
de Shakespeare y otros dramaturgos que trabajaban conjuntamente
y se repartían las ganancias.
Una de las características más importantes del teatro isabelino, y del
de Shakespeare en particular, es la multitud de niveles en las que
giran sus tramas. Lo trágico, lo cómico, lo poético, lo terreno y lo
sobrenatural, lo real y lo fantástico se entremezclan en mayor o
menor medida en estas obras. Las transiciones entre lo melancólico
y lo activo son rápidas y, frecuentemente, se manifiestan a través de
duelos y peleas en escena que debían de constituir una animada
coreografía muy del gusto de la época.
El bufón (en inglés, fool) es un personaje importante para la obra
shakespeariana, ya que le da libertad de expresión y soltura. Se
reconocía en él una insuficiencia mental o carencia física que le
permitía decir cosas u opinar sobre cuestiones polémicas que
habrían sido prohibidas en boca de personajes de mayor fuste. Sin
duda esta estratagema era ideal para el autor inglés, puesto que
cualquier crítica a la realeza podría ser justificada adjudicándosela a
un personaje que no piensa como la generalidad de las otras
personas dadas las insuficiencias que padece.
Procesión de personajes de las obras de Shakespeare, pintura de
artista desconocido.
El teatro de Shakespeare
El First folio
Artículo principal: First Folio
Portada del First Folio, 1623.
Retrato de Shakespeare grabado por Martin Droeshout.
Ante la falta de manuscritos hológrafos y de fechas precisas de
composición, se hace muy difícil el establecer una cronología
bibliográfica shakespeariana. El First Folio, que reagrupa la mayor
parte de su producción literaria, fue publicado por dos actores de su
compañía, John Heminges y Henry Condell, en 1623, ocho años
después de la muerte del autor. Este libro dividía su producción
dramática en Historias, Comedias y Tragedias, y de él se hicieron
750 copias, de las que han llegado a nuestros días la tercera parte,
en su mayoría incompletas. Gracias a esta obra se conservó la
mitad de la obra dramática del autor, que no había sido impresa,
pues Shakespeare no se preocupó en pasar a la historia como autor
dramático.
El First Folio recoge exclusivamente obras dramáticas (no se
encuentra en la edición ninguno de sus poemas líricos), en número
de 36: 11 tragedias, 15 comedias y 10 obras históricas. No incluye
algunas obras tradicionalmente atribuidas a Shakespeare, como las
comedias Pericles y Los dos nobles parientes, ni la obra
histórica Eduardo III. Mientras que en el caso de Pericles, parece
bastante segura la participación de Shakespeare, no ocurre lo
mismo con las otras dos obras, por lo que el número de títulos
incluidos en el canon shakesperiano oscila, según las versiones,
entre las 37 y las 39.
Tragedias
Artículo principal: Tragedia shakespeariana
Al igual que muchas tragedias occidentales, la de Shakespeare
suele describir a un protagonista que cae desde el páramo de la
gracia y termina muriendo, junto a una ajustada proporción del resto
del cuerpo protagónico. Se ha sugerido que el giro que el
dramaturgo hace del género, es el polo opuesto al de la comedia;
ejemplifica el sentido de que los seres humanos son inevitablemente
desdichados a causa de sus propios errores o, incluso, el ejercicio
irónicamente trágico de sus virtudes, o a través de la naturaleza del
destino, o de la condición del hombre para sufrir, caer, y morir... En
otras palabras, es una representación con un final necesariamente
infeliz.
Shakespeare compuso tragedias desde el mismo inicio de su
trayectoria: una de las más tempranas fue la tragedia romana
de Tito Andrónico, siguiendo unos años después Romeo y Julieta.
Sin embargo, las más aclamadas fueron escritas en un período de
siete años entre 1601 y 1608: Hamlet, Otelo, El rey
Lear, Macbeth (las cuatro principales), y Antonio y Cleopatra, junto a
las menos conocidas Timón de Atenas y Troilo y Crésida.
Muchos han destacado en estas obras al concepto aristotélico de la
tragedia: que el protagonista debe ser un personaje admirable pero
imperfecto, con un público capacitado para comprender y simpatizar
con él. Ciertamente, cada uno de los personajes trágicos de
Shakespeare es capaz de ejercer el bien y el mal. La representación
siempre insiste en el concepto del libre albedrío; el (anti) héroe
puede degradarse o retroceder y redimirse por sus actos. El aut