0% encontró este documento útil (0 votos)
34 vistas10 páginas

Tuberculosis 1

La tuberculosis es una enfermedad curable causada por Mycobacterium tuberculosis, que se transmite por el aire y puede manifestarse como infección latente o activa, siendo la forma pulmonar la más común. El diagnóstico se realiza mediante baciloscopía, cultivos y métodos moleculares, mientras que el tratamiento estándar incluye una fase intensiva y una de consolidación con medicamentos específicos. La prevención y el control de la enfermedad dependen de la identificación temprana y el tratamiento adecuado, especialmente en grupos de riesgo.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
34 vistas10 páginas

Tuberculosis 1

La tuberculosis es una enfermedad curable causada por Mycobacterium tuberculosis, que se transmite por el aire y puede manifestarse como infección latente o activa, siendo la forma pulmonar la más común. El diagnóstico se realiza mediante baciloscopía, cultivos y métodos moleculares, mientras que el tratamiento estándar incluye una fase intensiva y una de consolidación con medicamentos específicos. La prevención y el control de la enfermedad dependen de la identificación temprana y el tratamiento adecuado, especialmente en grupos de riesgo.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

TUBERCULOSIS

Es una enfermedad curable causada por una bacteria llamada Mycobacterium tuberculosis, también denominada
bacilo de Koch. Debido a su resistencia a la decoloración en ciertas tinciones es informado como BAAR (bacilo ácido
alcohol resistente). Se transmite de persona a persona a través del aire, por la inhalación de microgotas que
contienen los bacilos. Estas suelen ser eliminadas por la persona enferma de tuberculosis pulmonar al toser, escupir,
estornudar o hablar.

¿Cómo reacciona el organismo?


Los bacilos inhalados ingresan al aparato respiratorio hasta llegar a los alveolos. Allí son ingeridos por células que
forman parte del sistema inmune inespecífico (macrófagos) que los transportan hacia los ganglios locales.
En ciertas circunstancias la infección no es contenida en este nivel y se disemina por sangre hacia cualquier órgano.
Si el paciente tiene su inmunidad conservada los linfocitos entran a las áreas de infección y junto a macrófagos se
organizan en granulomas. Dentro de ellos, las bacterias permanecen vivas pero impedidas de multiplicarse o
diseminarse, constituyendo una TUBERCULOSIS LATENTE. Es decir, la infección está presente pero controlada por el
sistema inmune. Si el sistema inmune falla en organizar la barrera defensiva, los bacilos se replican y se desarrolla
una TUBERCULOSIS ACTIVA. El órgano que habitualmente es afectado por esta bacteria es el pulmón (TBC
PULMONAR). Sin embargo, la enfermedad puede también tener lugar en cualquier otra localización donde la
bacteria se haya diseminado (TBC EXTRAPULMONAR).

¿Cuáles son las manifestaciones clínicas?


 INFECCIÓN TUBERCULOSA LATENTE (ITBL) Las personas con ITB latente no están enfermas y no presentan
síntomas. No hay tos ni expectoración, la baciloscopía y los cultivos son negativos y la RX de tórax es normal.
No requieren aislamiento respiratorio ya que no pueden transmitir la infección. Habitualmente se
diagnostican por una prueba tuberculínica positiva (ppd). La ITB latente no constituye un caso de
tuberculosis. Su tratamiento se considera en determinadas circunstancias, para evitar el desarrollo de la
forma activa.
 TUBERCULOSIS ACTIVA (TB) Según su localización anatómica puede ser:
- Tuberculosis pulmonar Es la más frecuente. Comprende el 85% de los casos. Se caracteriza por tos y
expectoración por más de 15 días, con o sin hemoptisis, acompañado, en la mayoría de los casos, de
síntomas generales como pérdida de peso, fiebre, sudoración nocturna y pérdida de apetito.
 TUBERCULOSIS EXTRAPULMONAR Suele manifestarse con síntomas constitucionales (fiebre, pérdida de peso
y sudoración nocturna) acompañados de síntomas específicos relacionados al lugar de asiento de la
infección. Puede involucrar a cualquier órgano, aunque son más comunes las formas ganglionares
(adenomegalias grandes, asimétricas y en ocasiones dolorosas), pleurales (derrame pleural con exudado a
predominio linfocitario), meníngeas (cefalea persistente, meningismo, síndrome confusional), pericárdica
(derrame pericárdico con exudado linfocítico) y otras (osteoarticular, abdominal, genitourinaria, etc.).
¿Cómo es el contagio?
Sólo las formas pulmonares y laríngeas son contagiosas. La probabilidad de transmisión depende de la infectividad
del paciente (mientras más bacilos se expelen, mayor riesgo), de factores ambientales que favorecen la
concentración de los bacilos (lugares cerrados, pequeños, ventilación inadecuada), de la exposición (a mayor
cercanía y tiempo de contacto, mayor es el riesgo) y de la susceptibilidad del huésped (estado nutricional y estado
inmunológico).
Aunque no es muy frecuente, el contagio de una mujer embarazada hacia su hijo puede darse a través de la
diseminación hematógena (tuberculosis congénita).

¿Cómo confirmo el diagnóstico de Tuberculosis? ¿Qué debo solicitar?


 Baciloscopía (BK) Es la observación directa mediante el microscopio, de muestras de esputo (u otros
materiales) luego de la tinción de Ziehl-Neelsen. Busca identificar la presencia de bacilos ácido-alcohol
resistentes (BAAR). Es una técnica simple, de bajo costo y rápida. Los resultados están en pocas horas. La
sensibilidad de la BK en esputo en la TB pulmonar puede alcanzar el 80%.
En pacientes con VIH, en niños y en formas extrapulmonares a veces puede ser negativa (sensibilidad = 65%)
por lo que siempre debe solicitarse cultivo de la muestra.
Muestra correcta de esputo: Se deben recolectar dos muestras de expectoración. En ayunas y antes de
cepillarse los dientes (muestras de la nariz y la garganta o muestras de saliva no sirven).
- 1° muestra: se toma el mismo día que consulta y el paciente recibe un recipiente para llevar una 2da
muestra al día siguiente.
- 2° muestra: El mejor esputo es el primero de la mañana y lo lleva a consulta.
Una baciloscopía positiva hace el diagnóstico de la enfermedad y permite el inicio de tratamiento anti-TB de
manera inmediata. Una vez diagnosticado el caso de Tuberculosis es necesario notificarlo

 Métodos moleculares rápidos: Xpert (PCR)


Es un método que utiliza una prueba de amplificación de ácidos nucleicos y detecta la presencia de un gen
particular de la bacteria. Evidencia simultáneamente la presencia de M. tuberculosis y la resistencia a
Rifampicina. S del 88% y una E alta (99%).
El estudio se realiza directamente en la muestra de esputo o en muestras extrapulmonares seleccionadas
(LCR, ganglios). Ventaja: el resultado se obtiene en 2 horas y puede detectar hasta el 68% de las formas de
TB activa con baciloscopías negativas (presencia de muy pocos bacilos).
De disponerse se recomienda utilizarlo como método diagnóstico inicial en niños y adultos con sospecha de
TB RESISTENTE, TB ASOCIADA A VIH y TB MENÍNGEA.

 Cultivo: más sensible que la baciloscopía. Permite


la identificación de la micobacteria y me permite
realizar pruebas de sensibilidad a los fármacos. El
resultado suele demorarse entre 2 y 8 semanas,
dependiendo del crecimiento de la bacteria y del
medio de cultivo líquido o sólido. Se debe
solicitar cultivo a toda muestra con TBC. Como
requiere equipamiento de laboratorio específico
y entrenamiento técnico, puede no ser accesible
en todos los casos.
Pruebas de sensibilidad a drogas:

Pueden realizarse por métodos convencionales en medios sólidos (como el método de proporciones, que suele
tardar entre 4 y 8 semanas) o en medios líquidos (como el método MGIT, que suele tardar 2 semanas); o por
métodos rápidos moleculares (como el Xpert).
Todo paciente con aislamiento inicial de M. tuberculosis debería ser testeado para determinar la sensibilidad al
menos a rifampicina (cuando se tiene acceso a un test rápido) o al menos a isoniacida y rifampicina (si es a través de
métodos convencionales). Si se detecta un aislamiento resistente a rifampicina debería ser testeado al menos a
fluorquinolonas

Grupos de riesgos para TB resistente


- Pacientes con antecedentes de tratamiento antituberculosis (recaídas, fracasos, pérdida de seguimiento)
- Pacientes que mantienen la baciloscopía positiva luego de 2 o 3 meses de tto adecuado con drogas de primera línea
- Pacientes con antecedentes de exposición a bacilos con resistencia confirmada a fármacos
- Pacientes con exposición en instituciones de mayor prevalencia de TB resistente (privados de la libertad,
instituciones de salud, comunidades cerradas)
- Pacientes provenientes de áreas de alta prevalencia de TB resistente
- Pacientes con infección por VIH y con antecedentes de consumo problemático de sustancias.

ESTUDIOS COMPLEMENTARIOS

 RX: es un elemento complementario de mucha importancia, ya que las formas pulmonares son las más
frecuentes. Es poco específica y una lectura sospechosa obliga a realizar los estudios microbiológicos para
confirmar TB. De ser posible, es recomendable realizar una radiografía al inicio del tratamiento, otra antes
de pasar a fase de consolidación para evaluar la evolución del tratamiento y otra al finalizar para evaluación
de secuelas.
En la inmunodeficiencia grave los hallazgos radiológicos suelen ser atípicos, puede haber signos de
diseminación hematógena (infiltrado intersticial difuso o patrón miliar) e incluso presentar una radiografía
normal.
 Prueba tuberculínica: Esta prueba cutánea pone en evidencia solamente el contacto con el bacilo, por lo que
no constituye en ninguna circunstancia un elemento para diagnosticar enfermedad. Su utilidad se limita a las
formas de ITB latente
 Laboratorio:
- Hemograma con plaquetas
- Hepatograma
- Glucemia
- Urea
- Creatinina
- Eritrosedimentación
- Serología para VIH, VHB/VHC, VDRL, Chagas

*Si bien la sífilis y el Chagas no tienen una


asociación directa con la TB, de ser posible se
recomienda incluirlas en la rutina de inicio, debido
a la situación epidemiológica del país y la
posibilidad de curación.
CLASIFICACION DE LA TBC

Definiciones de caso:
- TB bacteriológicamente confirmado: presenta una muestra biológica positiva por baciloscopía, cultivo o prueba
rápida (como el Xpert)
- TB clínicamente diagnosticado: es aquel que no cumple con los criterios para la confirmación bacteriológica, pero
ha sido diagnosticado con TB activa por un médico sobre la base de anomalías a los rayos X o histología sugestiva y
casos extrapulmonares sin confirmación de laboratorio.
Según la localización anatómica de la enfermedad
- Tuberculosis pulmonar (TBP): compromete el parénquima pulmonar y/o el árbol tráqueo-bronquial. La TB miliar se
clasifica como TBP porque hay lesiones en los pulmones. Las adenopatías intratorácicas o el derrame pleural
tuberculoso, sin alteraciones radiológicas en los pulmones no constituyen un caso de TB pulmonar.
Un paciente con TB pulmonar y extrapulmonar debe clasificarse como un caso de TBP.
- Tuberculosis extrapulmonar (TBE): involucra otros órganos que no son los pulmones. Ej. pleura, ganglios linfáticos,
abdomen, tracto genitourinario, huesos y meninges

TRATAMIENTO:
Las drogas de primera línea son esenciales y base del
tratamiento estándar son: ---
- Isoniacida (H) -
- Rifampicina (R) --
- Pirazinamida (Z) - ---
- Etambutol (E)

Otras drogas de primera línea son: La Rifabutina es una droga sustituta de Rifampicina (cuando ésta no puede ser
utilizada por sus interacciones con otros fármacos) y la estreptomicina, se utiliza en situaciones puntuales como
parte del tratamiento inicial (ej., ante hepatotoxicidad por drogas de primera línea), aunque con precaución debido
al aumento de resistencia a la misma.

Drogas de segunda línea: se reservan para situaciones especiales de intolerancia, reacciones adversas a fármacos de
primera línea o esquemas para TB resistente
- Fluoroquinolonas: Levofloxacina
- Agentes inyectables: Amikacina
- Otros agentes orales: Etionamida , Linezolid

El tratamiento estándar para pacientes con Tuberculosis sensible consta de dos fases:

 Fase intensiva: El objetivo es lograr reducir rápidamente el número de bacilos activos y de esa forma
disminuir la severidad de la enfermedad, previniendo la muerte y la transmisión.
Consta de dos meses de tratamiento con cuatro drogas: Isoniacida, Rifampicina y Pirazinamida (potente
asociación bactericida) más Etambutol (ayuda a prevenir la emergencia de cepas resistentes).
 Fase de consolidación: Su objetivo es erradicar toda la población de bacilos presentes en el organismo, ya
sin capacidad replicativa intensa, para alcanzar la curación y evitar la recaída de la enfermedad. Consta
habitualmente de cuatro meses de tratamiento con dos drogas: Isoniacida más Rifampicina, aunque puede
extenderse de acuerdo con ciertas circunstancias.

En los casos de recaída o nuevo inicio de tratamiento tras una pérdida en el seguimiento, el esquema recomendado
también consiste en 2HRZE / 4HR siendo fundamental el cultivo y las pruebas de sensibilidad al inicio, con la posterior
modificación del esquema en caso de informarse resistencia.
El tratamiento recomendado es de 6 meses:
- Fase intensiva: siempre 2 meses. Finalizada la misma, se debe solicitar baciloscopía y cultivo de control.
- Fase de consolidación: Formas de TB sensible tanto pulmonares como extrapulmonares (TB pleural, ganglionar,
pericárdica) que no conllevan un riesgo grave de discapacidad ni mortalidad: 4 meses de consolidación.
Total = 6 meses (2HRZE 4HR)

En determinadas circunstancias el tratamiento debe prolongarse a expensas de la segunda fase:


- TB ósea o articular: 7 meses de consolidación. Total = 9 meses (2HRZE 7HR)
- TB con compromiso de SNC: 10 meses de consolidación. Total = 12 meses (2HRZE 10 HR)
- Tratamientos cuya primera fase no pudo incluir Pirazinamida: 7 meses de consolidación. Total = 9 meses
- Pacientes con TB sensible con lesiones extensas, cavitarias y cultivo de control positivo a los dos meses: 7 meses de
consolidación. Total = 9 meses (2HRZE 7HR)
- Monoresistencia confirmada a isoniacida: entre 6 y 9 meses de RZE (puede agregarse una fluorquinolona) ej. 6 RZE-
Levofloxacina

Los pacientes que presentan cavitación en la radiografía inicial y cultivo positivo al final de la primera fase (dos
meses) tienen una tasa de recaída del 22% en comparación con el 2% de los pacientes sin ningún factor de riesgo.
Este escenario justifica extender la segunda fase bajo estas circunstancias (previa prueba de sensibilidad que
descarte resistencia). Si está presente solo uno de los factores (cavitación o cultivo positivo al segundo mes) las tasas
de recaída son menores y la decisión de prolongar la segunda fase debe individualizarse.

EA:

* La rifampicina genera interacciones


farmacológicas con muchas drogas como los
anticonceptivos orales, en los que puede
disminuir su eficacia (No olvidar recomendar el
uso de otros métodos anticonceptivos como
preservativos o dispositivos intrauterinos
mientras continúe el tratamiento anti-TB),
dicumarínicos y los hipoglucemiantes orales.

¿Cuándo debo suspender los medicamentos? Ante la ocurrencia de un efecto adverso mayor.
Hepatotoxicidad: Es más común que suceda con Isoniacida, Pirazinamida y Rifampicina.
En caso de evidenciar un aumento del nivel de transaminasas tres veces mayor al valor de referencia acompañado
de síntomas (náuseas, vómitos, dolor abdominal), o un aumento cinco veces mayor en ausencia de síntomas, es
necesario suspender todos los fármacos y evaluar de cerca al paciente.
Si la gravedad clínica obliga a mantener un esquema anti-TB, los fármacos que pueden utilizarse sin mayor
compromiso hepático son Etambutol, Estreptomicina y Levofloxacina.

Considerar:
1. Investigar otras causas de alteración del hepatograma (hepatitis virales, patología de la vía biliar, consumo de
alcohol, ingesta de otros medicamentos, etc.)
2. Esperar que los síntomas hayan resuelto y que el nivel de transaminasas se haya normalizado para luego
reintroducir secuencialmente la medicación con controles del hepatograma. Se debe suspender definitivamente la
última droga administrada si hubo un nuevo aumento de transaminasas. Como pirazinamida es la droga más
hepatotóxica, se deja para ser reintroducida al final o no se reintroduce si la reacción puso en riesgo la vida del
paciente.

SEGUIMIENTO:

De ser posible se recomiendan visitas mensuales. En cada una de ellas es importante registrar el peso del paciente
(ajustar las dosis de acuerdo con el mismo), interrogar sobre la reaparición de síntomas, reforzar adherencia al
tratamiento y prestar atención a posibles efectos adversos de los fármacos.

El control con radiografía de tórax puede


ser útil al inicio, al pasar a la fase de
consolidación y para evaluar las secuelas,
una vez finalizado el tratamiento. Antes de
pasar a la fase de consolidación se debe
asegurar la evaluación clínica,
bacteriológica y radiológica
Los métodos moleculares NO sirven para
realizar seguimiento ni control de
tratamiento.

CONTACTOS. ¿Cómo busco a los contactos?


Se recomienda la investigación de los contactos íntimos y los contactos cercanos de todo paciente con TBC

• Contactos íntimos (conviviente): se considera a aquellas personas que comparten el mismo espacio por una o más
noches, o durante periodos extensos del día (mayor a 4 hs), en los últimos tres meses desde la identificación del caso
índice o desde el inicio de los síntomas. Considerar en este grupo al contacto escolar.
• Contactos cercanos o frecuentes: aquella persona que no es conviviente, pero comparte un mismo espacio cerrado
(como lugares de trabajo, estudio o salones de reunión social), durante periodos extensos del día, en los últimos tres
meses.
• Contactos esporádicos: aquellos que ocasionalmente tienen contacto con el caso índice (ej.: transporte público)
¿Qué debo hacer?

1) Identificar los contactos: Se recomienda una visita activa al domicilio por el equipo de salud, para verificar la
información y entrevistar a los contactos, además de evaluar las condiciones estructurales de la vivienda y la
condición social de los convivientes.
2) Evaluación clínica: El objetivo es poder descartar una tuberculosis activa. Por ende, todos los contactos
deben ser interrogados por síntomas de TB (tos, fiebre, sudoración nocturna o pérdida de peso) y si están
presentes, continuar con estudios diagnósticos que confirmen o descarten la
En los contactos sin sospecha de enfermedad, se
debe evaluar la posibilidad de infección
(habitualmente a través de una prueba
tuberculínica y una Rx de tórax), para identificar a
quienes tratar

El tratamiento de los contactos tiene como


objetivo disminuir el riesgo de desarrollar una
forma de TBC activa.
Es imprescindible antes de iniciar el tratamiento
haber descartado la presencia de enfermedad
activa.
Deben tratarse a:
- Todos los niños/as y menores de 5 años,
independientemente del resultado de la prueba
de tuberculina, ya que, al presentar un sistema
inmune aún inmaduro, no siempre generan una
reacción positiva.
- Todo niño/a y adolescente entre 5 y 19 años con
una PPD positiva
- Pacientes con VIH: debe ser tratada
independientemente del resultado de la prueba
de tuberculina.
(Dosis: Isoniacida 300 mg en una toma diaria al
menos 6 meses, pudiendo extenderse a 9 meses)

En niños/as y adolescentes de 5 a 19 años, asintomáticos,


con PPD negativa, contacto íntimo o cercano de enfermos
bacilíferos, se debe considerar el inicio de tratamiento con
isoniacida y luego suspender una vez descartado el viraje tuberculínico en el control del tercer mes si han cesado su
exposición por más de dos meses.

Los contactos con una prueba de tuberculina recientemente positiva (viraje tuberculínico) presentan más riesgo de
desarrollar la forma activa de la enfermedad en los siguientes 2 años. Se considera el tratamiento con
Isoniacida 300 mg en una toma diaria por 6 meses.
PACIENTES PARTICULARES

 Embarazadas y lactantes:
Se recomienda el mismo tratamiento estándar con drogas de primera línea.
A pesar de que todas atraviesan la placenta, no se han demostrado efectos teratogénicos.
La lactancia debe continuar y no se debe separar al bebé. La pequeña concentración de droga que pasa a la
leche materna no es tóxica para el lactante. La madre debe utilizar un barbijo para amamantar, si posee
baciloscopía positiva en esputo.
El recién nacido debe ser vacunado con BCG e iniciar quimioprofilaxis, luego de descartar la forma activa. No
olvidar suplementar con piridoxina 25 mg/día a toda mujer embarazada y en período de lactancia bajo
tratamiento con isoniacida.
 Infección por VIH:
- Clínica: la forma pulmonar es también la forma más frecuente en personas con VIH, sin embargo, la tos
crónica y la hemoptisis pueden no estar presentes debido a menor capacidad inflamatoria y menos
cavitación. Los síntomas pueden ser sutiles y limitarse a fiebre asociada a un síndrome de impregnación
(pérdida de peso y sudoración).
- Diagnóstico: la baciloscopía seriada continúa siendo útil para establecer el diagnóstico, pero presenta baja
sensibilidad (67%), por ende, todos los casos sospechosos de TB deberán contar también con cultivo y
pruebas de sensibilidad a drogas. De estar disponible, Xpert debe utilizarse como prueba diagnóstica inicial
de elección en pacientes con VIH.
- Tratamiento: se utilizan los mismos fármacos y las mismas dosis. Es fundamental, siempre que sea posible,
incluir Rifampicina en el esquema. En pacientes bajo tratamiento antirretroviral efectivo (TAR) se
recomienda un esquema de 6 meses sobre un esquema de 8 meses o más, salvo para formas pulmonares
extensas, óseas, articulares y de SNC.
La Rifampicina es un potente inductor del citocromo P-450, disminuye en un 75-90% las concentraciones
plasmáticas de las dosis de los inhibidores de proteasas (Atazanavir/Ritonavir/Darunavir/Lopinavir) por lo
que no deben utilizarse conjuntamente con estos antirretrovirales. Si deben incluirse estos ARV, la opción
recomendada es el reemplazo de Rifampicina por Rifabutina.
 Pediatricos:
- Clínica: La TB pulmonar es la forma más frecuente en niños. Sus manifestaciones comunes son pérdida o
progreso inadecuado de peso, fiebre, tos y fatiga con disminución del grado de actividad. Los síntomas
respiratorios pueden ser escasos e involucrar hallazgos por compresión ganglionar de la vía aérea (tos y
sibilancias). Las formas extrapulmonares pueden comprometer cualquier órgano (pleura, ganglios linfáticos,
SNC) y llegar a ser hasta el 30% de las formas infantiles. En niños pequeños e inmunosuprimidos predomina
la forma diseminada, con focos pulmonares, formas meníngeas y formas abdominales con presencia de
adenomegalias, engrosamiento de las paredes intestinales y liquido ascítico.
- Diagnostico:
1) Rx tx: solicitar frente y perfil. En la tuberculosis primaria, se observan con frecuencia adenopatías
intratorácicas. En la progresión pueden acompañarse de atelectasia, áreas de consolidación con derrame
pleural o sin él, consolidación multifocal, bronconeumonía o formas miliares. Las formas radiológicas típicas,
con compromiso en campos pulmonares superiores y áreas de cavitación, no suelen verse en edades
pediátricas
2) Prueba tuberculínica: el viraje tuberculínico pone en evidencia una infección reciente. Los criterios de
positividad son similares al adulto (>5 mm en niños inmunocomprometidos; >10 mm en niños
inmunocompetentes).
3) Diagnóstico microbiológico: la enfermedad en edades pediátricas suele ser paucibacilar por lo que debe
solicitarse examen directo y cultivo. En niños que pueden expectorar, la muestra debe ser de esputo seriado.
Para obtener secreciones broncopulmonares de niños pequeños sin capacidad de expectorar, se debe
recurrir a muestras de contenido gástrico (5 a 10 ml) a través de una sonda nasogástrica. Debe realizarse por
la mañana con 3 o 4 horas de ayuno.
- Tratamiento: consta de dos fases (intensiva y consolidación) y se utilizan los mismos fármacos que en la
población adulta. En niños menores de 2 años (acetiladores rápidos) se aconseja utilizar la dosis de
isoniacida en el rango mayor para asegurar niveles adecuados en sangre.
Algunas recomendaciones omiten Etambutol durante la fase inicial salvo que sean formas cavitarias, con
baciloscopia + yVIH +; y con presencia de bacilos con resistencia a las drogas de primera línea.
En pacientes con lesiones pulmonares extensas y de mala evolución, formas miliares, y/o enfermos con VIH u
otra inmunodeficiencia, considerar extender la fase de continuación de 7 a 10 meses con HR en forma diaria.

INFECCIÓN TUBERCULOSA LATENTE

Es aquella producida por M. tuberculosis, pero contenida efectivamente por el sistema inmune, sin ninguna
evidencia de actividad clínica ni de enfermedad. Se genera por la respuesta inmune persistente en reacción a la
presencia de antígenos de la bacteria. El paciente no presenta ningún síntoma y no contagia, sin embargo, hasta un
10% de los mismos pueden, a lo largo de la vida, generar una TB activa. Este riesgo de activación está dado por
múltiples factores, siendo el más importante el estado inmunológico.
El diagnóstico y tratamiento de una ITBL es fundamental para evitar en algunos casos esta progresión a formas
activas.

Diagnostico: Se realiza a través de la prueba tuberculínica (reacción de Mantoux).


En esta prueba se inyecta debajo de la piel una sustancia denominada PPD (proteína purificada derivada). En la
mayoría de los pacientes que tienen una infección, el sistema inmune reconoce esta proteína (que es extraída del
bacilo) y produce una reacción de hipersensibilidad retardada, que puede leerse como una sobreelevación en la piel,
a las 48 -72 hs.

 Se considera un valor positivo si la sobreelevación (y no el eritema) es mayor a 10 mm.


 En pacientes con VIH y otros inmunocompromisos, se considera positivo a un valor mayor a 5 mm.

Se considera viraje tuberculínico cuando un sujeto con una PPD negativa se convierte en positivo en un plazo inferior
a 2 años. Se estima que esto representa una infección reciente con M. tuberculosis.

Para diagnosticar una infección latente no debe haber evidencia de lesiones radiológicas sospechosas de una forma
activa, de lo contrario podemos diagnosticar y tratar erróneamente una TBC pulmonar con monoterapia (Isoniacida),
lo que puede generar formas resistentes, por ende, todo paciente con una PPD positiva debe evaluarse con una
radiografía de tórax y con muestras de esputo, si presenta síntomas respiratorios.

¿A quiénes debo diagnosticar y tratar?


No todos los pacientes desarrollan una forma activa. El diagnóstico y el tratamiento de la forma latente (PPD
positiva) debe realizarse sistemáticamente en aquellos que presenten un gran riesgo de progresar a la enfermedad:
- Pacientes con VIH, independientemente de sus recuentos de CD4.
- Pacientes sin VIH con algún tipo de compromiso inmunológico: tratamiento anti-TNF, pacientes en diálisis,
pacientes en preparación para un trasplante, pacientes con silicosis
- Algunos contactos de un caso de TB pulmonar
- Menores de 20 años, independientemente de exposición previa conocida y de que presenten algún grado de
inmunosupresión.
No se recomienda la búsqueda sistemática en pacientes en comunidades cerradas (privados de la libertad),
trabajadores de la salud y en poblaciones vulnerables (pacientes en situación de calle, usuarios de drogas) salvo que
estén incluidos en las poblaciones mencionadas previamente.

Tratamiento:
Es fundamental para el tratamiento de una ITBL haber excluido la presencia de enfermedad activa: de elección es
una toma diaria de Isoniacida (dosis = 5 mg/kg en adultos y 10 mg/kg en niños. Máximo = 300 mg/día) durante 6
meses.
TUBERCULOSIS RESISTENTES:

Son formas de TB causadas por organismos que son resistentes a los fármacos utilizados habitualmente para tratar la
enfermedad. Se transmiten de la misma manera que las formas sensibles y no son más infecciosas que estas, sin
embargo, constituyen un gran problema de salud pública ya que la falta de reconocimiento y de tratamiento efectivo
oportuno permite el avance de la enfermedad y el contagio persistente.
- TB multirresistente: causada por organismos resistentes a las drogas anti-TB más efectivas: Isoniacida y Rifampicina
- TB extensamente resistente: con resistencia a Isoniacida y Rifampicina, más una fluoroquinolona con acción
antituberculosa y al menos a una droga inyectable de segunda línea (Kanamicina, Amikacina o Capreomicina).
La resistencia puede desarrollarse en forma primaria, es decir por infección directa por bacilos resistentes; o en
forma secundaria, cuando la resistencia se genera durante el tratamiento porque el paciente no realiza el régimen
apropiado (tomas y dosis incorrectas, tomas irregulares, abandonos, errores en la prescripción, etc.).
El tratamiento debe realizarse en un centro de referencia.

PROFILAXIS

La vacuna BCG (bacilo de Calmette y Guérin) está constituida por bacilos vivos y atenuados. Ha demostrado prevenir
las formas graves de TB, en particular la meningitis y la TB miliar, ambas asociadas con una elevada mortalidad en los
lactantes y en niños pequeños. Es por ello que debe formar parte del esquema de vacunación infantil. El equipo de
salud debe asegurar la aplicación de la BCG en el recién nacido, antes del alta en la maternidad o, en su defecto,
durante la primera semana de vida; y verificar en el primer control de salud del recién nacido la aplicación de esta
vacuna, para aplicarla en caso de que no se haya realizado.
Los niños no vacunados en la maternidad, con esquemas atrasados, deben recibir una dosis hasta la edad de 6 años
inclusive. Es común que en el sitio de aplicación se forme un nódulo que puede, en algunos casos ulcerarse y luego
cicatrizar en tres meses, sin necesidad de ningún tratamiento específico más que la limpieza de la zona. Que no se
genere la cicatriz o el nódulo, no significa que el niño no esté protegido. No se recomienda la revacunación de niños
y adolescentes, ni tampoco la vacunación en adultos, ya que la eficacia preventiva contra la TB pulmonar solo ronda
el 50%.

También podría gustarte