0% encontró este documento útil (0 votos)
16 vistas14 páginas

Tribunal Supremo, Sala Primera, de Lo Civil, Sentencia de 4 Jun. 2007, Rec. 2476/2000

El Tribunal Supremo desestimó el recurso de casación sobre la resolución de contratos y nulidad de acuerdos sociales, confirmando que el deudor cumplió con su obligación de cancelar la hipoteca, aunque con retraso, y que este cumplimiento fue aceptado por el acreedor. La falta de cancelación registral no justificó la resolución del contrato, y no se produjo enriquecimiento injusto. Además, se denegó la admisión de pruebas por falta de agotamiento de recursos legales, sin que se evidenciara indefensión.

Cargado por

julia toores
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOC, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Temas abordados

  • Acto notarial,
  • Cumplimiento,
  • Interpretación doctrinal,
  • Contraprestación,
  • Derecho a la tutela judicial,
  • Normas procesales,
  • Protesta,
  • Jurisprudencia,
  • Incumplimiento,
  • Daños y perjuicios
0% encontró este documento útil (0 votos)
16 vistas14 páginas

Tribunal Supremo, Sala Primera, de Lo Civil, Sentencia de 4 Jun. 2007, Rec. 2476/2000

El Tribunal Supremo desestimó el recurso de casación sobre la resolución de contratos y nulidad de acuerdos sociales, confirmando que el deudor cumplió con su obligación de cancelar la hipoteca, aunque con retraso, y que este cumplimiento fue aceptado por el acreedor. La falta de cancelación registral no justificó la resolución del contrato, y no se produjo enriquecimiento injusto. Además, se denegó la admisión de pruebas por falta de agotamiento de recursos legales, sin que se evidenciara indefensión.

Cargado por

julia toores
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOC, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Temas abordados

  • Acto notarial,
  • Cumplimiento,
  • Interpretación doctrinal,
  • Contraprestación,
  • Derecho a la tutela judicial,
  • Normas procesales,
  • Protesta,
  • Jurisprudencia,
  • Incumplimiento,
  • Daños y perjuicios

Tribunal Supremo, Sala Primera, de lo Civil, Sentencia de 4 Jun.

2007, rec. 2476/2000

Ponente: Montés Penadés, Vicente Luis.

Nº de Sentencia: 602/2007

Nº de Recurso: 2476/2000

Jurisdicción: CIVIL

LA LEY 51860/2007

CESIÓN DE ACCIONES. Resolución por incumplimiento de la contraprestación

consistente en la cancelación de la hipoteca que gravaba una vivienda

propiedad del cedente. Desestimación. El deudor, aunque con retraso, cumplió

y este cumplimiento fue aceptado por el acreedor. Se produjo, por tanto, un

retraso en el cumplimiento pero no un incumplimiento resolutorio. La falta de

cancelación registral de la hipoteca, cuando se ha amortizado la deuda, no es

suficiente para justificar la resolución. ENRIQUECIMIENTO INJUSTO. No se

produce cuando el desplazamiento patrimonial viene justificado por una norma

o por un negocio jurídico válido y eficaz. RECURSO DE APELACIÓN. Denegación

de recibimiento a prueba. Falta de agotamiento de los recursos legales para

combatir la pretendida infracción. Inexistencia de indefensión.

Acumulados dos procedimientos, el Juzgado de Primera Instancia

desestimó las respectivas demandas sobre resolución de contrato y otros

extremos, y sobre nulidad de acuerdos sociales. La AP A Coruña estimó el

recurso de apelación de los actores en el extremo relativo a las costas

causadas en primera instancia, no haciendo imposición de las mismas a

ninguna de las partes. El Tribunal Supremo declaró no haber lugar al

recurso de casación de los demandantes.

Texto

En la Villa de Madrid, a cuatro de Junio de dos mil siete

SENTENCIA
La Sala Primera del Tribunal Supremo, constituida por los Magistrados indicados
al margen, ha visto el presente recurso de casación interpuesto por la
Procuradora Dª Mª Isabel Campillo García, en nombre y representación de D.
Pedro Francisco y Dª Mónica , contra la Sentencia dictada en catorce de julio de
mil novecientos noventa y siete por la Sección Segunda de la Audiencia Provincial
de A Coruña en el Recurso de Apelación nº 2683/95 dimanante de los autos de
Juicio de Menor cuantía nº 170/89 (acumulados) del Juzgado de Primera Instancia
nº 2 de Santiago de Compostela. Ha sido parte recurrida " CONVI DISTRIBUIDORA
DE CONGELADOS, S.A representado por la Procuradora Dª Paloma Ortiz-Cañavate
Levenfeld, y no personados D. Benito y Dª María Rosa .

ANTECEDENTES DE HECHO

PRIMERO.- El Juzgado de Primera Instancia de Santiago de Compostela nº 2


tramitó los Autos acumulados de los procedimientos de menor cuantía números
557/88 y 170/89 . El primero de ellos, sobre resolución de contratos y otros
extremos, se inició por demanda que formularon D. Pedro Francisco y Dª Mónica
contra D. Benito , Dª María Rosa y "Frigoríficos Prego, S.A.", más tarde
denominada "Arnoya Congelados, S.A.". El segundo de los indicados
procedimientos, sobre nulidad de acuerdos sociales, fue promovido por D. Pedro
Francisco contra la expresada entidad mercantil.

SEGUNDO.- Por Sentencia que dictó en 22 de febrero de 1995, el referido


Juzgado desestimó las demandas, e impuso a los actores las costas causadas.

TERCERO.- Los actores apelaron, conociendo de la alzada la Sección Segunda de


la Ilma. Audiencia Provincial de La Coruña, Rollo 2683/95. Esta Sala dictó
Sentencia en 14 de julio de 1997 . Estimó en parte el recurso de apelación, y
revocó la sentencia "únicamente en el extremo relativo a las costas causadas en
la instancia, no haciendo imposición de las mismas a ninguna de las partes". No
se impusieron tampoco las causadas en la apelación. Se presentó por la parte
demandada y apelada solicitud de aclaración, que fue denegada por Auto de
fecha 24 de octubre de 1997 .

CUARTO.- Contra la expresada sentencia ha interpuesto Recurso de Casación la


representación de los actores y apelantes. Formula al efecto seis motivos, el
primero de ellos acogido al ordinal 3º y los demás al 4º del artículo 1692 LEC
1881. El Recurso fue admitido por Auto de 5 de febrero de 2003 .
Oportunamente, la representación de "Convi Distribuidora de Congelados, S.A.",
sucesoras de "Frigoríficos Prego, S.A.", más tarde denominada "Arnoya
Congelados, S.A." y después, por efecto de la fusión con "Vigoca, S.A.", "Convi
Distribuidora de Congelados, S.A.", ha presentado escrito de impugnación.

QUINTO.- Para votación y fallo se señaló el día 11 de mayo de 2007, fecha en la


que efectivamente ha tenido lugar.

Ha sido Ponente el Magistrado Excmo. Sr. D. VICENTE LUIS MONTÉS PENADÉS

FUNDAMENTOS DE DERECHO

PRIMERO.- 1.- En el primero de los procedimientos acumulados se postulaba


sentencia en la que: (a) Se declararan resueltos los contratos otorgados por el
actor con el demandado D. Benito , en 25 de julio de 1985 y con la entidad
"Frigoríficos Prego, S.A." en 16 de septiembre de 1985, ambos en documento
privado., así como la transmisión de 1.190 acciones de la sociedad "Frigoríficos
Prego, S.L." y los demás negocios jurídicos consecuencia de los resueltos; (b) Se
declarara que el actor D. Sergio es propietario de las 1190 acciones desde el día
25 de julio de 1985; (c) Se condenara a los demandados a estar y pasar por estas
declaraciones, a otorgar cuantos actos o contratos fueren necesarios o
convenientes para llevarlas a efecto, y al resarcimiento de los daños, en la
cuantía que resulte de la prueba o se determine en ejecución de sentencia, y al
pago de las costas.

2.- En los Autos del juicio de menor cuantía nº 170/89 D. Pedro Francisco
solicitaba sentencia en la que se declarara la nulidad de los acuerdos adoptados
en la sociedad "Frigoríficos Prego, S.A.", en ese momento denominada "Arnoya
Congelados, S.A." en 15 de diciembre de 1988, por vulneración de los artículos
64, 53 y 62 LSA , condenando a la sociedad a estar y pasar por la declaración y al
pago de las costas.

3.- La sentencia de primera instancia toma como punto de partida la doctrina


según la cual la facultad de resolver puede ejercerse mediante declaración
extrajudicial no sujeta a forma y dirigida a la otra parte, a reserva de que los
tribunales examinen y sancionen su procedencia cuando sea impugnada, de
donde se infiere que la declaración judicial no causa la resolución, sino que se
limita a proclamar la procedencia de la ya operada. Recuerda la interpretación
doctrinal y jurisprudencial del artículo 1124 del Código civil , y subraya que el
mero retraso no es de ordinario el equivalente de un incumplimiento propio que
da paso a la resolución, salvo los supuestos de inutilidad de la prestación.
Aplicando al caso tales doctrinas, desestima las pretensiones de la parte actora
porque:

(a) El requerimiento notarial practicado a instancia del demandado Sr. Benito en


12 de agosto de 1987 no tenía por objeto la resolución del contrato suscrito en 25
de julio de 1985 e, interpretado a la luz de lo dispuesto en los artículos 1281 y
1282 CC , tenía por finalidad no la resolución del contrato señalado, sino poner en
conocimiento del requerido que, por haber ya transcurrido el plazo de dos años
previsto para el ejercicio de la opción de compra del 67% de las acciones, se
tenía por caducada tal opción; pues si el requerimiento hubiera pretendido la
resolución del contrato, debía haberse vuelto al estado preexistente y el
requerido no hubiera admitido pagos realizados como consecuencia de las
obligaciones asumidas en el contrato; además de que en tal caso debía haberse
postulado la procedencia de la resolución ya realizada, y no la declaración de
resolución, como se hace en la demanda.

(b) La resolución no puede basarse en el hecho de no haber cancelado los


demandados el crédito hipotecario concedido por el Banco de Crédito Industrial,
puesto que se trata de obligación de cumplimiento no simultáneo, para la que se
fija un plazo de tres meses, pero cuya mora no se denuncia hasta la interposición
de la demanda. Además de que se efectuaron una serie de pagos con el fin de
alcanzar la cancelación, por importe de 46.454.311 pesetas, quedando pendiente
18.333.332 pesetas., si bien durante la tramitación del pleito el préstamo fue
amortizado.

(c) En cuanto a la pretensión de nulidad de los acuerdos sociales, se dio


cumplimiento formal a lo previsto en el artículo 64 LSA (Ley de 17 de julio de
1951 , entonces vigente) sobre formación de la lista de asistentes y no puede
apreciarse que se atribuyeran menos acciones al actor, pues en el momento de la
junta se encontraba pendiente la cuestión suscitada sobre resolución, y no era
exigible que la sociedad reconociera la propiedad a favor del actor, y además no
le correspondía, como se ha visto antes. No puede aceptarse que la concesión al
Director Gerente de facultades para protocolizar los acuerdos constituya materia
no comprendida en el orden del día, por lo que se de lugar a la anulabilidad del
acuerdo, ni que al adoptar el sistema de aprobación del acta previsto en el
artículo 62, nombrando dos interventores, la omisión de mención al Presidente
obste a la validez del acuerdo.

4.- La sentencia de apelación confirma el criterio de la de primera instancia


respecto del sentido del requerimiento notarial de 4 de agosto de 1987, que
entiende corroborado por actuaciones posteriores y llega a la misma conclusión
que la sentencia de primera instancia sobre el cumplimiento de la obligación
asumida de cancelar la hipoteca: el deudor ha cumplido, aunque con retraso, y el
cumplimiento ha sido aceptado, además de que el préstamo a la fecha del 21 de
abril de 1993 se encontraba totalmente amortizado, y en el momento de la
demanda ya se había producido un "cumplimiento sustancial de lo
convenido" .Ninguna prueba se ha practicado respecto de los daños y perjuicios,
y la consecuencia de todo ello es que la parte demandada y apelada sigue siendo
propietaria de las acciones (1190) cuya propiedad reclamaba la parte actora, por
lo que no puede ser incorrecta la atribución de acciones realizada en la Junta
General.

5.- No pueden prosperar las alegaciones formuladas respecto de haberse


adoptado acuerdos que no constan en el orden del día, por razón de haberse
concedido facultades para protocolizar acuerdos al Gerente, pues la fijación de
las cuestiones a tratar en el orden del día ha de interpretarse en buena fe, y lo
mismo cabe decir de no haber hecho mención del Presidente al indicar que el
acta se aprobará por el sistema de interventores.

6.- Al formular el escrito de formalización del recurso, la parte recurrente


presenta un extenso suplico, del que es forzoso prescindir, dado los principios
que rigen el sistema procesal en nuestro Derecho, como son los de bilateralidad,
contradicción, igualdad y preclusión, todos los cuales se integran en el derecho a
la tutela judicial efectiva que protege el artículo 24.1 de la Constitución, en el que
se contiene también la interdicción de la indefensión (SSTC 138/1999 (LA LEY
9595/1999), de 22 de julio; 109/1989 (LA LEY 122542-NS/0000), de 8 de junio ,
etc) . El derecho a la tutela judicial efectiva comprende asimismo el derecho a
obtener una resolución sobre el fondo que ha de ser motivada y congruente. Por
cuya razón en vía de recurso el tribunal no puede ir más allá de lo recurrido, pues
no cabe infringir la regla tantum devolutum quantum apellatum (SSTC 220/1997
(LA LEY 213/1998), de 4 de diciembre; 182/2000 (LA LEY 9834/2000), de 10 de
julio; 250/2004 (LA LEY 237/2005), de 20 de diciembre , etc.). Pues, como decía la
Sentencia del Tribunal Constitucional 74/90 (LA LEY 58454-JF/0000), de 23 de
abril , un litigante no puede ser perjudicado por pretensiones de la otra parte de
las que no haya podido defenderse (también STC 39/91 (LA LEY 58133-JF/0000)
de 25 de febrero , entre otras). La incongruencia supone, en definitiva, la
desviación respecto del objeto del proceso (SSTC 15/99 (LA LEY 2299/1999), de
22 de febrero; 182/2000 (LA LEY 9834/2000), de 10 de julio , etc.), y sabido es
que el objeto del proceso se fija en los escritos básicos de la primera instancia, y
no puede después ser alterado, por razón de la llamada perpetuatio actionis o
invariabilidad del objeto del proceso (Sentencia de esta Sala de 22 de diciembre
de 2005 , entre las más recientes). La eventual estimación del recurso
significaría, en los términos que señala el artículo 1715.1.3º LEC 1881 , que la
Sala habría de resolver lo que corresponda "dentro de los términos en que
parezca planteado el debate", es decir, dentro de los límites del planteamiento
tempestivamente realizado, y no de acuerdo con nuevos pedimentos introducidos
en el escrito de formalización del recurso de casación.

SEGUNDO.- En el primero de los motivos, que se acoge al ordinal 3º del artículo


1692 LEC 1881 , se denuncia "infracción de las normas que rigen los actos y
garantías procesales con indefensión de esta parte y conculcación del principio
constitucional de tutela judicial efectiva". Se trata de que no le fue admitida la
diligencia de prueba propuesta en la apelación, al amparo de los artículos 707 en
relación con el 862.3º LEC 1881 .

El motivo se desestima.

Trataba de demostrar la parte recurrente que no se había dado cumplimiento a la


obligación de cancelar la hipoteca, asumida en el contrato de 25 de julio de 1985.
Entiende la recurrente que se ha producido indefensión. Pero no es así. En primer
lugar, como ya señalaba la Sala al denegar el recibimiento a prueba, no se trata,
en rigor, de acreditar "un hecho nuevo", pues se pretendía demostrar que la
hipoteca no había sido cancelada de modo que permanecía en el estado en que
se encontraba al formular la demanda. En segundo lugar, no puede hablarse de
indefensión cuando no se han agotado los recursos, y la parte recurrente no
interpuso el recurso de súplica que autorizaban los artículos 402 y 867 LEC 1881 ,
lo que, como ha dicho la Sentencia de 27 de febrero de 2007, con numerosos
precedentes (SSTS de 9 de febrero y 13 de julio de 2001, 10 de junio de 2002, 27
de junio y 28 de octubre de 2003, etc.) ha sido exigido constantemente por la
doctrina de esta Sala para recurrir en casación por denegación de pruebas, pues
no cabe hablar de indefensión cuando se trate de una consecuencia de la
pasividad, desinterés, negligencia, error técnico o impericia de las mismas partes
(SSTC 99/97, 140/97 y 82/99 , entre otras). En tercer lugar, no se trata de un
hecho nuevo que haya de tener "influencia en la decisión del pleito",
circunstancia que ha de apreciar el Tribunal en un sistema en el que, como han
señalado las Sentencias de 15 de marzo y 5 de diciembre de 2001, a las que
sigue la de 29 de diciembre de 2006 , no hay un verdadero derecho a obtener el
recibimiento a prueba en la segunda instancia, sino una facultad que ha de ser
tamizada por la Sala cuando, como ocurre en el caso, la prueba no va a tener
decisiva influencia en el caso (SSTS 5 de enero, 20 de junio, 30 de noviembre y
21 de diciembre de 2006), toda vez que la Sala de instancia tiene por probado,
con remisión a los folios correspondientes donde obra la prueba documental, que
el préstamo para cuya cobertura o garantía se constituyó la hipoteca había sido
totalmente amortizado a la fecha del 21 de abril de 1993 (Fundamento Jurídico
Segundo), lo que ya se había probado en la primera instancia (folios 474, 481 a
488, 539, 542, 545 y 546) y se trata, a juicio de la Sala de instancia, de un
cumplimiento sustancial, aún cuando, atendido el préstamo y extinguido la
deuda, no se haya procedido a la cancelación en el registro. El derecho al proceso
debido incluye, desde luego, el derecho a utilizar los medios de prueba
pertinentes para la defensa del litigante (artículo 24.2 de la Constitución). El juez
ha de acordar la práctica de los medios de prueba que resulten pertinentes, lo
que es sinónimo, como ha señalado la doctrina, de legitimidad y relevancia, pero
la jurisprudencia constitucional ha entendido como "prueba pertinente" aquella
cuya denegación produce materialmente indefensión (SSTC 80/86, 147/87, 50/88;
205/91 de 30 de octubre; 164/96, de 28 de octubre), ya que, como ha dicho la
Sentencia del Tribunal Constitucional 100/98 (LA LEY 7326/1998), de 18 de
mayo , doctrina que se manifiesta también en las SSTC 168/2002 (LA LEY
266/2003), 88/2004 (LA LEY 1331/2004) , etc., "para que se produzca la lesión del
derecho a utilizar los medios de prueba pertinentes es necesario que la prueba
afectada por la irregularidad formal sea decisiva en términos de defensa, en el
sentido de que la decisión final del proceso podría haber sido favorable de
haberse aceptado". Lo que no ocurre en el caso de autos
TERCERO.- En el Motivo segundo, por el cauce del ordinal 4º del artículo 1692
LEC 1881 , se denuncia la infracción del artículo 1124 del Código civil y de la
jurisprudencia que lo interpreta. Se trata, de nuevo, de considerar como
incumplimiento por parte de los demandados de la obligación, asumida en el
contrato de 25 de julio de 1985, de "cancelar la hipoteca que grava la vivienda y
parte proporcional de los bajos de la casa número 22 de la Calle de la Rosa de
esta Ciudad". La obligación señalada, que, como subraya el recurso, se asume
"como precio o contraprestación de la cesión de acciones" se había de cumplir en
el plazo de tres meses y, para el supuesto de que por cualquier circunstancia no
se pudiera llevar a la práctica lo pactado, se preveía que el demandado Sr. Benito
ofreciera aval bancario a favor de los actores "afianzando la libertad de la
expresada vivienda, que quedará desafectada de la hipoteca en cuestión", según
los términos literales de la cláusula.

El motivo no puede prosperar.

En el mismo recurso, ante todo, se apunta que el crédito se ha extinguido, pero la


hipoteca no se extingue en tanto no se cancele registralmente la inscripción. Esto
es, que en el escrito de recurso, afinando lo que ya en la instancia se había
sugerido, se admite que el crédito garantizado ha sido pagado, aún cuando no se
ha verificado la cancelación registral de la hipoteca. Después, el recurso se
extiende hacia el análisis de los requisitos que han de concurrir para que pueda
considerarse la existencia, en el caso, de un incumplimiento resolutorio, con cita
de doctrina y de jurisprudencia.

La Sala de instancia no ha estimado en el caso la existencia de un


incumplimiento resolutorio, y para argumentar esta conclusión pone de relieve
que el deudor "aunque con retraso, ha cumplido y el cumplimiento ha sido
aceptado". El plazo concedido, de tres meses, para la cancelación de la hipoteca
o para obtener el aval bancario, a contar desde el 25 de julio de 1985, se había
sobrepasado con creces cuando el 11 de noviembre de 1988 se presenta la
demanda, sin que en el ínterin haya mediado una intimación por mora, pues, bien
al contrario, se habían aceptado los pagos parciales que se iban llevando a efecto
en el crédito garantizado con la hipoteca que se había de cancelar. Y no cabe
decir que el requerimiento practicado por el codemandado D. Benito en 4 de
agosto de 1987 tuviera por objeto la resolución del contrato de 25 de julio de
1985, sino la protesta de haber caducado el derecho de opción de compra de
acciones de "Frigoríficos Prego, S.A." concedido por el actor Sr. Pedro Francisco .
De modo que, de acuerdo con la apreciación de los hechos realizada por la Sala
de instancia, que corrobora el análisis realizado con detenimiento por el Juzgador
de Primera Instancia (Fundamento Jurídico Quinto de la sentencia) se ha
producido un retraso en el cumplimiento, pero no se da un incumplimiento
resolutorio.

Es cierto que en nuestro Derecho no hay norma que imponga, ni hasta ahora una
doctrina jurisprudencial que establezca, la necesidad de constituir en mora al
deudor para resolver, a diferencia de lo que ocurre en el Derecho francés, de
acuerdo con el artículo 1146 Code Civil, y en consecuencia no puede objetarse el
ejercicio de la acción de resolución por esta razón. Pero no es menos cierto que el
mero retraso no es suficiente para la resolución, salvo en supuestos de especial
relevancia del tiempo o del cumplimiento tempestivo de la prestación (término
esencial, supuestos del art. 1100, II 2º), como ya observaba la jurisprudencia de
mitad del siglo pasado, cuando señalaba (Sentencias de 5 de enero de 1935, 28
de enero de 1944, 12 de abril de 1945 , etc.), como ha puesto de relieve la
doctrina, que el mero retraso "no siempre implica que se haya frustrado el fin
práctico perseguido por el negocio, ni permite atribuir a la parte adversa un
interés, jurídicamente protegible, en que se decrete la resolución". Esta posición
se ha mantenido posteriormente, en Sentencias como las de 5 de julio de 1971, 9
de junio de 1986, 18 de mayo de 1988, 22 de mayo de 1991, 18 de noviembre de
1993 y se sostiene aún (Sentencia de 20 de septiembre de 2000 , etc.). La
situación de retraso en el cumplimiento puede dar lugar a la constitución en
mora, cuando se dan los presupuestos que entre otros señala el artículo 1100
CC , con las consecuencias que indican preceptos como los artículos 1101, 1096,
1182, etc., del Código civil , pero no necesariamente a la resolución, cuyo
carácter de remedio excepcional, frente al principio de conservación del negocio,
ha sido puesto de relieve por Sentencias como las de 8 de julio de 1954, 25 de
noviembre de 1983, 22 de marzo de 1993 o 18 de noviembre de 1994 . De ahí
que la jurisprudencia haya venido exigiendo, además haya cumplido quien
promueve la resolución, las obligaciones que le correspondieran de una parte,
que se aprecie en el acreedor que insta la resolución un "interés jurídicamente
atendible", tópico mediante el cual se expresa la posibilidad de apreciar el
carácter abusivo o contrario de buena fe, o incluso doloso, que puede tener la
resolución cuando se basa en un incumplimiento más aparente que real, pues no
afecta al interés del acreedor en términos sustanciales, o encubre la posibilidad
de conseguir un nuevo negocio que determinaría un nuevo beneficio. Y, por otra
parte, que se trate de un incumplimiento de cierta entidad, que se ha
caracterizado como "verdadero y propio" (Sentencias 15 de noviembre de 1994,
7 de marzo y 19 de junio de 1995 , entre muchas otras), "grave" (Sentencias de
23 de enero y 10 de diciembre de 1996, 30 de abril y 18 de noviembre de 1994 ,
etc.), "esencial" (Sentencias de 26 de septiembre de 1994, 26 de enero de 1996,
6 de octubre de 1997, 11 de abril de 2003 , etc.), a cuyo efecto se utilizan tópicos
como los que caracterizan el incumplimiento resolutorio acudiendo a que tenga
importancia y trascendencia para la economía de los interesados (Sentencias de
25 de noviembre de 1983, 19 de abril de 1989 , etc.) o entidad suficiente para
impedir la satisfacción económica de las partes (Sentencias 22 de marzo de
1985, 24 de septiembre de 1986 , etc.), o bien genere la frustración del fin del
contrato (Sentencias de 23 de febrero de 1995, 10 de mayo de 2000, 25 de
febrero , 11 de marzo y 15 de octubre de 2002 , entre las más recientes), que a
veces se expresa con otras fórmulas, como la frustración de las legítimas
expectativas o aspiraciones o la quiebra de la finalidad económica o frustración
del fin práctico (Sentencias 19 de noviembre de 1990, 21 de febrero de 1991, 15
de junio y 2 de octubre de 1995). Tales criterios para la determinación de la
entidad o esencialidad del incumplimiento han sido resumidos por autorizada
doctrina señalando varios parámetros, como la importancia para la economía de
los interesados, la entidad del incumplimiento como obstáculo para impedir la
satisfacción o para provocar la frustración, que ha de predicarse del fin o fin
práctico del contrato, a lo que equivale la llamada "quiebra de la finalidad
económica".Pero, en definitiva, ha de tratarse de un incumplimiento esencial,
caracterizado por producir una insatisfacción de las expectativas o generar la
frustración del fin. Y es claro que en el caso que nos ocupa no puede atribuirse a
la falta del asiento de cancelación, cuando se ha amortizado la deuda,
importancia suficiente para justificar la resolución. Otras habrán de ser las
consecuencias, desde exigir el cumplimiento a reclamar los daños que
eventualmente se hayan producido.

CUARTO.- En el Motivo tercero, que se acoge al ordinal 4º del artículo 1692 LEC
1881 , denuncian los recurrentes la infracción, por inaplicación, del artículo 1101
del Código civil .

El motivo se desestima.
Dicen los recurrentes que al desconocer la aplicación del artículo 1124 CC , y
entender que no hay incumplimiento, la Sala de instancia ha impedido al
recurrente resarcirse de los daños y perjuicios sufridos. Se presenta, de este
modo, con claridad, la falta de consistencia del motivo. Si la Sala de instancia no
estima - y hemos visto que de modo correcto- la existencia de un incumplimiento,
no habrá lugar al resarcimiento de daños que, según los propios preceptos (1124
pf. primero y 1101 CC) presuponen el incumplimiento. Por otra parte, la Sala de
instancia pone de relieve (extremo C del Fundamento Jurídico Segundo) que los
ahora recurrentes ni explicaron en qué consistían los daños que se reclaman ni,
menos aún, realizaron actividad probatoria.

QUINTO.- En el motivo Cuarto, por el cauce del ordinal 4º del artículo 1692 LEC
1881 , se denuncia la infracción de la doctrina de los propios actos. El acto que
estaría en contradicción con la conducta posterior de los demandados sería el
requerimiento practicado por acta notarial de 4 de agosto de 1987.

El motivo se desestima.

La Sala de instancia, como ya hiciera el Juzgado de Primera Instancia, ha


analizado detenidamente el contenido del requerimiento, y ha determinado su
sentido y alcance, dándole una interpretación según los criterios hermenéuticos
que señala el Código civil. Los recurrentes toman como punto de partida que el
acta contenía una declaración de resolución de la relación establecida, cuando la
Sala (y antes ya el Juzgado) llegaba a la conclusión de que se trataba de realizar
la protesta de que había caducado el derecho de opción concedido por dos años
respecto de un determinado número de acciones. El argumento en que insiste de
nuevo el recurso incide en el vicio procesal denominado "hacer supuesto de la
cuestión", esto es, partir de hechos distintos o de versiones distintas de las
tenidas en cuenta por la Sentencia recurrida, sin impugnar esa versión por error
de Derecho en la apreciación de la prueba o por haber realizado la Sala una
incorrecta interpretación, con cita del canon hermenéutico o de la norma
valorativa que hayan sido desconocidos o infringidos. Ello conduce al fracaso del
motivo (Sentencias de 22 de mayo de 2002, 28 de octubre de 2004, 10 y 22 de
febrero, 16 de marzo y 8 de abril de 2005 , etc).

SEXTO.- En el motivo Quinto, que también se acoge al ordinal 4º del artículo


1692 LEC 1881 , se denuncia la infracción del principio de prohibición de
enriquecimiento injusto, que se habría producido como consecuencia de haber
cumplido el actor con sus obligaciones y no el demandado.

El motivo se desestima.

Contradiciendo, en el fondo, otras afirmaciones, señalan aquí los recurrentes que


"la finca continúa gravada con la hipoteca" (folio 38 del escrito de interposición).
En otro pasaje (folio 8) se dice que "la cancelación no está anotada", según ya se
ha visto. La Sala de instancia ha valorado la situación, como se ha analizado
anteriormente, y los recurrentes no han denunciado error en la valoración de la
prueba. Por otra parte, la pretensión por enriquecimiento injusto, según
jurisprudencia consolidada, es inviable cuando el desplazamiento patrimonial
viene justificado por una norma o por un negocio jurídico válido y eficaz, como
ocurre en el caso (Sentencias de 8 de julio de 2003, 12 de julio de 2000 , entre
las más recientes) y la acción correspondiente tiene carácter subsidiario, de
modo que no puede prosperar cuando se conceden acciones específicas, y ni su
fracaso ni su falta de ejercicio legitiman para interponerla (Sentencias de 19 de
febrero de 1999, 12 de julio de 2000, 28 de febrero de 2003 , etc.)

SÉPTIMO.- En el motivo Sexto, por la misma vía del ordinal 4º del artículo 1692
LEC 1881 , se denuncia la infracción de los artículos 68, 48, 64, 53, 62 de la Ley
de Sociedades Anónimas de 17 de julio de 1951 .

El motivo se desestima.

En primer lugar, esta Sala ha dicho reiteradamente que no cabe mezclar


preceptos heterogéneos en los motivos (Sentencias de 13 de febrero, 21 de abril
y 2 de mayo de 2004, 2 de febrero de 2005, 23 de mayo de 2002 , etc.), lo que
implica la infracción de la regla del párrafo primero del artículo 1707 LEC 1881 ,
con las consecuencias de inadmisión que señalaba el artículo 1710.1.2ª de la
misma LEC, que en este trámite serían de desestimación. En segundo lugar, el
propio recurrente explica que el motivo toma como punto de partida que las tres
proposiciones formuladas por la Sala de instancia (que no se ha producido la
resolución del contrato de 25 de julio de 1985 , que el acta notarial de 4 de
agosto de 1987 no suponía la resolución, que las acciones permanecen en poder
de los demandados, por lo que detentan las dos terceras partes del capital) son
erróneas. Tales proposiciones, sin embargo, han de ser mantenidas en el sentido
que les ha dado la sentencia recurrida, por las razones que se han puesto de
relieve en los precedentes Fundamentos, por lo que el motivo cae por su base.
Finalmente, en cuanto a la necesidad de quórum reforzado, por razón de lo
convenido en la Cláusula Cuarta del contrato de 25 de julio de 1985 , se trata de
un tema nuevo, no suscitado oportunamente en la instancia, por lo que mal
puede acceder a un examen en la casación, como tantas veces ha dicho esta
Sala (Sentencias de 21 de abril de 2003, 25 de febrero, 14 de abril, 28 de mayo y
3 de junio de 2004, etc.), además de que se trataba de una reducción obligatoria
de capital (artículo 99 LSA 1951).

OCTAVO.- La desestimación de los motivos conduce a la del propio recurso, en


los términos prevenidos por el artículo 1715.3 LEC 1881 , con imposición de las
costas a la parte recurrente y pérdida del depósito constituido.

Por lo expuesto, en nombre del Rey y por la autoridad conferida por el pueblo
español

FALLAMOS

NO HABER LUGAR AL RECURSO DE CASACIÓN interpuesto por la Procuradora Dª


María Isabel Campillo García en nombre y representación de D. Pedro Francisco y
Dª Mónica , contra la Sentencia dictada en catorce de julio de mil novecientos
noventa y siete por la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de la Coruña en
el recurso de apelación nº 2683/95 , imponiendo a dicha parte las costas
causadas por su recurso de casación y la pérdida del depósito constituido, al que
se dará el destino legal.

Líbrese al mencionado tribunal la certificación correspondiente, con devolución


de los autos y rollo de Sala.

Así por esta nuestra sentencia, que se insertará en la COLECCIÓN LEGISLATIVA


pasándose al efecto las copias necesarias, lo pronunciamos, mandamos y
firmamos .-Jesús Corbal Fernández .- Vicente Luis Montés Penadés.-Alfonso
Villagómez Rodil.-Rubricado.

PUBLICACIÓN.-

Leída y publicada fue la anterior sentencia por el EXCMO. SR. D. Vicente Luis
Montés Penadés, Ponente que ha sido en el trámite de los presentes autos,
estando celebrando Audiencia Pública la Sala Primera del Tribunal Supremo, en el
día de hoy; de lo que como Secretario de la misma, certifico.

Common questions

Con tecnología de IA

El Tribunal Supremo concluye que no hay lugar al recurso de casación porque las infracciones alegadas no tienen fundamento sólido, la valoración de hechos y pruebas realizada en instancias anteriores no muestra errores, y no se han cumplido los requisitos procesales necesarios para admitir nuevos planteamientos o pruebas que no fueron solicitados a tiempo .

El Tribunal Supremo advierte que no cabe mezclar preceptos heterogéneos al formular motivos en casación. Esto infringe la regla del artículo 1707 LEC 1881 y resulta en inadmisión de esos motivos. La presentación debe ser clara y enfocada en aspectos homogéneos y legalmente coherentes para ser admitida .

El Tribunal Supremo establece que en vía de recurso, el tribunal no puede ir más allá de lo recurrido, respetando la regla 'tantum devolutum quantum apellatum', es decir, que los litigantes no pueden ser perjudicados por pretensiones de las que no hayan podido defenderse, y el objeto del proceso fijado en la instancia no puede alterarse posteriormente .

El Tribunal Supremo determina que no hubo enriquecimiento injusto, ya que el desplazamiento patrimonial tenía su fundamento en un negocio jurídico válido y eficaz. La cancelación hipotecaria, no siendo registrada pero sí asumida como deuda extinguida, no justifica el enriquecimiento injusto cuando el negocio subyacente sigue siendo legítimo y carece de error jurídico .

El Tribunal Supremo señala que no se produce enriquecimiento injusto cuando el desplazamiento patrimonial está justificado por una norma o por un negocio jurídico válido y eficaz. La acción de enriquecimiento injusto es subsidiaria y no procede si existen acciones específicas, ni siquiera cuando estas fracasan .

El Tribunal Supremo desestimó la alegación de indefensión porque consideró que no se había agotado la vía de recursos, ya que no se interpuso el recurso de súplica que hubiera permitido combatir la decisión de no admitir la prueba. Además, la prueba no era decisiva para la decisión del caso .

El Tribunal Supremo no considera la falta de cancelación registral de la hipoteca como un incumplimiento resolutorio porque el deudor, aunque con retraso, cumplió con su obligación y este cumplimiento fue aceptado por el acreedor. El tribunal solo identificó un retraso en el cumplimiento, no un incumplimiento resolutorio .

El Tribunal Supremo rechaza el recurso de casación bajo la premisa de haber perjudicado el derecho a prueba porque la parte recurrente no tomó las medidas adecuadas para impugnarlo a través de los recursos legalmente previstos. Además, la prueba afectada no era decisiva sobre el resultado del proceso, lo que invalida la alegación de indefensión .

El Tribunal Supremo justifica la no resolución del contrato porque, a pesar del retraso, el deudor cumplió y el cumplimiento fue aceptado. No hubo intimación por mora durante el retraso, y se aceptaron pagos parciales mientras tanto, sin que el acreedor protestara formalmente para resolver el contrato .

La 'perpetuatio actionis' tiene importancia en el sentido de que asegura la invariabilidad del objeto del proceso, estableciendo que lo que se discutió en la primera instancia no puede ser alterado posteriormente. Esto garantiza centrarse en los términos planteados originalmente, y es crucial para evitar la introducción de nuevos argumentos que el otro litigante no pudo prever o preparar adecuadamente .

También podría gustarte