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Discapacidad Tema II - Yai - Yus - 20250426 - 162618 - 0000

El consentimiento informado (CI) es un derecho del paciente que garantiza su autonomía al aceptar un tratamiento médico tras recibir información clara sobre los riesgos y beneficios. Su historia se remonta a 1931 y se formalizó legalmente en 1957, estableciendo la obligación de los profesionales de salud de informar adecuadamente a los pacientes. El CI es esencial en la práctica médica, promoviendo la toma de decisiones informadas y protegiendo a los pacientes de posibles abusos.

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Discapacidad Tema II - Yai - Yus - 20250426 - 162618 - 0000

El consentimiento informado (CI) es un derecho del paciente que garantiza su autonomía al aceptar un tratamiento médico tras recibir información clara sobre los riesgos y beneficios. Su historia se remonta a 1931 y se formalizó legalmente en 1957, estableciendo la obligación de los profesionales de salud de informar adecuadamente a los pacientes. El CI es esencial en la práctica médica, promoviendo la toma de decisiones informadas y protegiendo a los pacientes de posibles abusos.

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TEMA II

Discapacidad:
Consentimiento Informado:

HISTORIA DEL CONSENTIMIENTO INFORMADO:

Nace en 1931, cuando el Ministerio de Sanidad Alemán promulgó normas sobre la


experimentación con seres humanos y la aplicación de nuevos productos
terapéuticos en medicina

La primera vez que se aplicó el término de C.I. legalmente, a la relación médico


paciente, fue en 1957, se originó en un juicio (en USA), en el que juzgaban las
responsabilidades por una paraplejia producida por una aortografía traslumbar,
cuyos riesgos no se habían advertido previamente al paciente. El juez falló a favor
del paciente al establecer que "un médico viola sus responsabilidades si no
proporciona cualquier dato que sea necesario para fundamentar un
consentimiento inteligente al tratamiento propuesto"

CONSENTIMIENTO INFORMADO:

La práctica médica exige del profesional de salud que, en forma individual o en


conjunto con su equipo de trabajo, informe a los pacientes acerca de la naturaleza y
las implicaciones que pudiera tener la práctica que se les va a realizar; la
conveniencia de efectuarla; las diferentes opciones o vías que se emplean para
ejecutar un determinado procedimiento; así como los posibles riesgos y las
consecuencias que se derivan de tal práctica; el tratamiento que se le va a
suministrar o aplicar y los posibles resultados favorables o adversos.

Asi mismo, en la historia clínica, el médico debe dejar constancia de esto, es decir,
de haberle proporcionado al paciente esta información de forma clara, precisa y
directa, a su vez, el paciente como una demostración de haberla recibido y
comprendido avala con su firma lo expuesto en la citada historia. Esta explicación
dada por el médico-odontólogo tratante al paciente es lo que se denomina
Consentimiento Informado (CI) y es un derecho que asiste a toda persona que
solicite ser atendida en un centro asistencial sea éste público o privado.
El C.I. significa la aceptación de una intervención médica u odontológica por un
paciente, en forma libre, voluntaria y consciente, posterior a la información
suministrada por el odontólogo, acerca de la naturaleza de la intervención con sus
riesgos y beneficios; así como las alternativas posibles. Debe otorgarse antes del
acto odontológico y es importante que la información se prolongue a lo largo del
tratamiento. Sólo después de informar al interesado, aclarar sus preguntas y dudas,
así como se haya manifestado preferiblemente por escrito la voluntad del paciente
para autorizar y someterse al tratamiento, el odontólogo deberá actuar en
consecuencia.

La práctica del C.I. se justifica tanto por el respeto a la libertad del individuo, como
por la consecución de lo que más le conviene. Estamos ante una práctica que
supone obtener el permiso, no solo de quien va a someterse al tratamiento, sino
también del tutor de quien no está capacitado para decidir por sí mismo
El CI se define como "ta aceptación por parte de un enfermo, de un procedimiento
diagnóstico o terapéutico después de tener la información adecuada para
implicarse libremente en la decisión clínica"
"Que se obtiene con libre albedrío, sin amenazas ni incitaciones, tras revelar
debidamente a la paciente una información adecuada y comprensible y con un
lenguaje que ella entienda"
El CI constituye, entonces, un instrumento que garantiza a la vez que protege la
autonomía del paciente y debe firmarse antes de la intervención médica, pues de lo
contrario, si se obtiene después de efectuada, el documento carecería de valor legal.

El CI no exonera de una mala praxis, ni tampoco obliga al médico a ejercer una


medicina a la defensiva.

Actualmente el paciente espera que se respeten sus derechos y su autonomía para


decidir, convirtiendo la práctica odontológica en un proceso informativo y
deliberativo; por ello el paciente tiene derecho a consentir o rehusar propuestas de
carácter preventivo, diagnóstico o terapéutico, en base a sus valores y creencias
personales y el odontólogo por su parte debe respetar ésa decisión.

FUNCIONES DEL C.I:


Promover la autonomía de los individuos.
Fomentar la racionalidad en la toma de decisiones odontológicas, lo que se consigue
por la necesidad de explicitar la justificación de las decisiones.
Proteger a los enfermos y a los sujetos de experimentación.
Evitar el fraude y la coacción en la asistencia sanitaria.
Introducir en las ciencias médicas y odontológicas una mentalidad más probabilista y
más capaz de hacer frente a la incertidumbre.
Atenuar la desconfianza del paciente hacia el médico y su temor hacia los
procedimientos utilizados.

BENEFICIOS DEL C.I:

La discusión del consentimiento informado es el primer paso en la expectativa de los


resultados del tratamiento, ya que, reduce malos entendidos.

Los pacientes que lo utilizan conocen los riesgos y así son menos propensos a
reclamar una praxis.

Provee la mejor vía de defensa contra las demandas de los pacientes, en vista de que
fueron adecuadamente informados acerca del tratamiento propuesto y de sus
eventuales desventajas

INFLUENCIA EN LA DECISIÓN:
La Persuasión:
Uso de argumentos razonables con la intención de inducir en otra persona la
aceptación de una determinada opción
Es éticamente aceptable, siempre que la argumentación sea leal y no esté sesgada
por intereses ajenos al paciente
La Manipulación:
Intento de modificar la decisión de la persona por medios no puramente persuasivos,
sin llegar a la amenaza ní a la restricción fisica
Se manipula falseando, desfigurando u ocultando ciertos hechos.
Puede existir una manipulación psicológica
Otra forma de manipulación es la que ejerce sobre las opciones disponibles,
modificando selectivamente sus caracteristicas o su atractivo
La coacción:
El uso de amenazas o daños importantes para conseguir influir en alguien. Los daños
pueden ser físicos, psíquicos, economicos, legales o de cualquier tipo.
Éticamente siempre es inaceptable cuando se ejerce sobre un paciente capaz de
decidir por sí mismo
CONDICIONES DEL PACIENTE:

Disponer de información suficiente.


Comprender la información adecuadamente.
Encontrarse libre para decidir de acuerdo a sus propios valores
Ser competente para tomar la decisión en cuestión.

El consentimiento informado solo se logra como resultado del proceso de diálogo y


de la colaboración donde se intenta tener en cuenta la voluntad y los valores del
paciente, asímismo las condiciones antes expuestas hacen que el consentimiento
sea válido y aceptable.
El C.I. no es un derecho ilimitado, y no significa que los pacientes puedan imponer al
odontólogo cualquier cosa que deseen

EXIGENCIA DE OBTENER EL C.I:

El consentimiento informado es necesario siempre. Pero la obligación ética y legal de


obtenerlo explícitamente puede ser mayor o menor dependiendo de las
circunstancias del caso. De manera que un consentimiento explícito será más
aconsejable cuanto mayores sean los riesgos de la intervención y cuanto más duda
exista en la proporción entre el beneficio y el riesgo. Y en general, será tanto más
necesario cuanto menos urgente y más experimental sea el tratamiento.

Es imprescindible hacer el C.I. verbal y escrito de manera que en los casos de


preguntas especialmente difíciles, pacientes molestos, y reclamos entre otros, se
pueda comprobar mediante los datos detallados y registrados.

CASOS EN LOS QUE EL C.I. NO ES POSIBLE O NECESARIO,


O ES REALIZADO POR TERCEROS:
Privilegio terapéutico del médico. Casos en los que a juicio del odontólogo, la
información pueda resultar seriamente perjudicial para el curso de la enfermedad. La
frecuencia de invocación de este privilegio depende del grado de paternalismo del
profesional. Actualmente solo se invoca con una justificación particular.
Renuncia expresa del paciente. El paciente puede, si quiere, renunciar a la información
y dejar voluntariamente que otros decidan por él. Debe existir algún familiar o
sustituto legal dispuesto a asumir la responsabilidad de las decisiones. El paciente
también puede designar para ello al propio profesional.
Imperativo legal o judicial. En casos que presentan un peligro para la salud pública o
una persona en particular, se justifica la obligatoriedad de ciertas pruebas
diagnósticas, vacunaciones y tratamientos forzosos.
Posibilidad de corregir una alteración inesperada en el seno de una intervención
programada. Ejemplo, extracciones de dientes con pronóstico reservado durante una
intervención quirúrgica.
Pacientes incompetentes o sin capacidad de decisión. Admite grados. Un mismo
paciente puede ser competente para decidir ciertas cosas y no serlo para decidir otras.
Cuando más trascendente o delicada sea una decisión, mayor debe ser el nivel de
competencia exigible.

➤ Dentro de los pacientes que resultan incompetentes para decidir, están los que
tienen un comportamiento sicótico agudo, los gravemente seniles, los muy jóvenes,
los muy ebrios, los delirantes, a veces gravemente neuróticos y de otras personas
incapaces de comprender su propia conducta o de exigir de otros el respeto en la
persecución de sus propios fines
¿CÓMO RESPETAR LA AUTONOMÍA Y LA AUTODETERMINACIÓN CON PERSONAS
JURÍDICAMENTE INCAPACES COMO MENORES DE EDAD, RETRASADOS MENTALES,
DISCAPACITADOS, ENTRE OTROS?

Ante un menor, la mayoría de las legislaciones nos remite a la decisión de los padres o
tutores, sin embargo, éticamente se precisa obtener el posible consentimiento
plenamente consciente y esclarecido del joven y si resultase imposible al menos
obtener su acuerdo o asentimiento Tiene un inicio legal a los 18 años, aunque
moralmente se busca que haya asentimiento a partir de los 12 años, e incluso antes en
niños con mayor grado de madurez, sin embargo, el C.I. en niños que se asisten
odontológicamente se denomina subrogado y se refiere al C.I. que se les da a los
padres o representantes.

LA INFORMACION DEL C.I;

Diagnostico de la patología, es decir el odontólogo debe explicar la justificación del


tratamiento, así como, describir anticipadamente sus beneficios.
Descripción de procedimientos, objetivos y forma de realizarse.

Mención de beneficios a corto mediano y largo plazo

Advertencia de incomodidades previstas y restricción en actividades diarias.

Información de las diversas alternativas, ventajas y desventajas de cada alternativa.

Explicación de las consecuencias en caso de tardanza del tratamiento.

Criterios de preferencia del odontólogo y sugerencias personales acertadas.


Información al paciente de la existencia de la alternativa de ampliar la información que
se le esta suministrando.

Proveer libertad al paciente para modificar la decisión, sin alterar la atención


odontológica del mismo.
▸ Derecho del paciente de conocer los costos que conlleva el procedimiento.

CARACTERÍSTICAS DEL C.I:


1. Encabezamiento:
Constituye la primera parte del documento. En él deben estar el nombre y datos
personales del paciente y quien debe darnos su autorización para la concreción de la
terapia.
Figurará también en el preámbulo, el nombre y número de colegiado del odontólogo que
informa, no del que va a realizar la intervención ó tratamiento. El propio Acuerdo reconoce
que puede ser una persona distinta.

4 2. Enunciado
El enunciado constituye toda la información que el odontólogo debe aportar al paciente,
esto es:
Diagnóstico, naturaleza de la enfermedad y evolución natural.
Posibilidades terapéuticas con sus ventajas y Desventajas.
Nombre,
elección). descripción y objetivos del tratamiento escogido (explicando el motivo de
4 2. Enunciado:

•El enunciado constituye toda la información que el odontólogo debe aportar al


paciente, esto es:

•Diagnóstico, naturaleza de la enfermedad y evolución natural.

•Posibilidades terapéuticas con sus ventajas y Desventajas.

•Nombre, descripción y objetivos del tratamiento escogido (explicando el motivo de


elección).
•Descripción de las consecuencias seguras derivadas del tratamiento ó Intervención.

•Riesgos tipicos del tratamiento: Con ellos nos referimos a las posibles complicaciones
que pueden desencadenarse durante o después del mismo.
•Riesgos personalizados: son aquellos que se atribuyen a la patología de base que
presenta el paciente. Es importante en estos casos que el paciente sepa cómo actuar
y a qué centro sanitario acudir en el caso de desencadenarse estos riesgos.

•Molestias probables.
•El contenido de la exposición varía en función de la naturaleza del tratamiento.

3. Consentimiento:

Debemos contar con la autorización verbal y escrita del paciente para cualquier
intervención, existiendo una hoja de consentimiento específica según el tipo de
tratamiento y características del paciente a los efectos de acreditar que se ha
cumplido con tal obligación.

Para que el consentimiento sea válido, la persona debe ser independiente de tomar la
decisión libremente como agente moral; debe poder entender y valorar el significado
y las consecuencias de sus actos, para ser imputable y responsable de ellos, es decir, el
comportamiento debe ser una acción, realizado por un agente moral, no solo causado
por procesos psicológicos o neurológicos.

Es conveniente plasmar con letra clara en la historia clínica que se le ha otorgado al


paciente la información precisa sobre el tratamiento seleccionado así como las
consecuencias de la terapia de cualquier otra modalidad, anotando cuáles son las
preguntas o intervenciones mostradas por el paciente.

También es conveniente reflejar que el paciente ha recibido información sobre los


efectos secundarios derivados de los tratamientos, medidas a adoptar tras la
intervención; dándole relevancia a medicamentos, contraindicaciones, consecuencias
de no seguirlo correctamente e información a los familiares, sólo en los casos en los
que éstos tengan que colaborar en el tratamiento.

BASES LEGALES:

El Cl tiene su basamento legal en los derechos dados a conocer en la Declaración de


Derechos Humanos en el año 1948, en los Convenios Internacionales paralelos de
Derechos Civiles y Políticos, y Derechos Económicos, Sociales y Culturales (1975)

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