Faldas Finanzas Fama
Faldas Finanzas Fama
FINANZAS
Y FAMA
Chris Richards
Cima'' producciones
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Publicado por
Editorial Iff
Todos los> derechos reservados. Ninguna parte de esta publicación puede ser
reproducida sin permiso previo del autor.
Dedicatoria
Dedico este libro a mi padre, conocido por todo México sencillamente como "El
Hermano Victor", por el gran ejemplo que ha sido para mis hermanos y para mí. Es una
persona que no solamente predica la fidelidad, sino que la vive, le ha sido fiel a mi
madre, amándola toda su vida. Es un hombre humilde que no busca el reconocimiento
de la gente, cuyo mayor anhelo es servir.
También tengo que darle mi más profundo agradecimiento a mi bella amiga y amada
esposa, Haydeé. Sin ella, mi pequeña carrera de escritor no existiría. Gracias por tus
horas y horas de trabajo editando y corrigiendo mis escritos. !Te Amo¡
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Contenido
Prefacio _____________ Pg. 4
capítulo uno
Faldas______________ Pg. 5
Las leyes absolutas de Dios no son simplemente para restringirnos, sino para
protegernos y salvamos de nosotros mismos.
capítulo Dos
Finanzas____________ Pg. 23
La felicidad no consiste en vivir rodeado de lujos, las cosas no proporcionan un
significado duradero en la vida. La persona que no codicia lo que no tiene es una
persona que goza de serenidad interna.
capítulo tres
capítulo cuatro
Hay que allegarse a Dios y poner las cartas sobre la mesa. La sangre de Jesucristo
solamente puede cubrir lo que nosotros confesamos.
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Prefacio
Por Lie. Chris Richards
Una de ellas era enterrar estacas impregnadas de excremento por las veredas
donde caminaban sus enemigos. Al pisarlas, penetraban a las botas provocando
severas infecciones que sacaban de comisión al individuo. Si no se le trataba
inmediatamente, esta herida podía llevar a la pérdida del miembro e inclusive, a la
muerte.
Después de varios años, los americanos descubrieron que al insertar una plantilla
de teflón dentro de las botas, las estacas no podían traspasar la suela interior, y de
esa manera les salvaron la vida a muchos jóvenes soldados. Como hombres, usted
y yo necesitamos armarnos contra toda acechanza del enemigo para no
arriesgarnos a perder la vida.
Las tres áreas que trata este libro: las faldas, las finanzas y la fama, tienen el
potencial de tumbar a la lona a cualquier hombre cristiano. Representan una
tentación demasiado fuerte a la que nadie está inmune. En lo personal,
no me considero a salvo y francamente, no conozco a nadie que lo esté. No por
nada tantos han caído.
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FALDAS
"Sí alguien ama al mundo, no
Los últimos tres años desde que se fue mi esposa, han sido los más difíciles de
mi vida. He perdido todo lo que más quiero en la vida: mi esposa, mi familia, el
respeto de mis hijos, mis padres y mis amigos. Perdí mi hogar y por poco pierdo
mi negocio. Pasé muchas noches con el alma atormentada, llorando hasta
quedarme dormido. He aprendido que las leyes absolutas no son simplemente
para restringirnos, sino para protegernos y salvarnos de nosotros mismos. ¡Ojalá
hubiera escuchado a mi conciencia! ¡Cómo me arrepiento de no haber vivido de
acuerdo a los valores que mis padres me demostraron desde niño!"
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esos deseos a costa de ofender a Dios. Comer, por ejemplo, es necesario, pero
comer demasiado, ingerir malos alimentos, o permitir que las viandas dominen
nuestra existencia, es pecado.
ARMA# 1
Hágase la determinación de no pecar contra Dios
Daniel fue llevado prisionero a Babilonia donde el rey le ofreció junto con sus
compañeros las mejores viandas, prostitutas, pornografía y toda la perversión
que había en sus días, pero Daniel propuso en su corazón no contaminarse
(Daniel 1:8). Usted y yo tenemos que tomar ahora mismo la determinación de no
ofender a Dios bajo ninguna circunstancia.
No espere hasta quedarse a solas con una mujer atractiva y disponible para
decidir qué hacer, porque aunque no quiera, le garantizo que sucumbirá a la
tentación. Decida hoy mismo que no pecará contra Dios.
ARMA #2
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No salga a pelear solo... ¡Ni mal acompañado!
Alejandro Magno, que conquistó un vasto territorio para el imperio Macedonio,
se regía bajo la siguiente premisa: "Nunca entres a la batalla sin tu compañero
a un lado". Yo añadiría, "y menos, mal acompañado!"
Judá, por otro lado, demuestra el peligro de estar mal acompañado: "Después
de mucho tiempo murió la esposa de Judá. Al concluir el tiempo de duelo, fue al
pueblo de Timnatpara esquilar sus ovejas. Lo acompañó su amigo Hirá, el
adulamita". Judá acababa de perder a su esposa y se encontraba sumido en el
dolor, pero en vez de procurar a un compañero judío que amara a Dios, acude a
un adulamita, un hombre perverso. Cuando se topa con una mujer, se llega a
ella con la mayor facilidad a pesar de haberla tomado por prostituta. Esto le trae
graves consecuencias. (Gn. 38:12).
Otro hombre que perdió la vida por las malas influencias fue Amnón. Este joven
príncipe tenía un amigo de muy pocos escrúpulos llamado Jonadab. Amnón
profesaba estar locamente enamorado de su media hermana Tamar y al
confesarlo a su amigo, en vez de darle un buen consejo, éste le proporcionó la
manera de violarla. Después de abusar de ella, la menospreció como si tuviera
la culpa de lo ocurrido. No contaba con que Absalón, hermano de la chica, que
tenía la mecha muy corta, vengaría la vergüenza de su hermana quitándole la
vida Pablo le dijo a Timoteo: "Huye de las malas pasiones de la juventud y
esmérate en seguir la justicia, la fe, el amor y la paz junto con los que invocan al
Señor con un corazón limpio" (II Timoteo 2:22) . Para evitar caídas morales,
necesitamos tener amigos de buenas convicciones.
Un amigo me contó que en una ocasión se sintió sumamente atraído por otra
mujer. Sabiendo que estaba mal, oró, ayunó, ató al diablo e hizo, en vano, todo
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lo que sabía hacer en el reino espiritual. Finalmente acudió desesperado a otro
misionero y le confesó la lucha que estaba teniendo. Al sincerarse con un
hombre cristiano que lo sostuviera en oración y le pidiera cuentas de su
comportamiento, rompió la atadura.
Arma # 3
Cuide sus ojos
II Samuel 11:2 dice que "una tarde, al levantarse David de la cama, comenzó a
pasearse por la azotea del palacio, y desde allí vio a una mujer que se estaba
bañando. La mujer era sumamente hermosa".
Génesis 38:15 "Cuando Judá la vio con el rostro cubierto, la tomó por prostituta".
En los dos casos, los hombres miraron y fueron atraídos al pecado. El décimo
Mandamiento es "No codiciarás" y la codicia entra por los ojos. Job, dijo: "Yo
había convenido con mis ojos no mirar con lujuria a ninguna mujer. ¿Cómo
entonces había yo de mirar a una virgen? Porque entonces ¿qué me daría el
Dios altísimo y qué me heredaría desde las alturas? ¿No es acaso la ruina para
los malvados y el desastre para los malhechores? ¿Acaso no se fija Dios en mis
caminos y toma en cuenta todos mis pasos?" (Job 21:1-3).
Usted y yo tenemos que tener cuidado con lo que vemos en la calle, en el trabajo
o en la televisión. La pornografía es un instrumento de Satanás diseñado
específicamente para destruirnos. En los Estados Unidos, actualmente se
invierten más de ocho mil millones de dólares en pornografía; se encuentra en
revistas, videos, cablevisión, internet y hasta en las pancartas de anuncios por
la ciudad. ¡ Es un pecado, una maldición perniciosa y adictiva que puede
destruirle a usted y a toda su familia! Yo he conocido hombres casados que no
pueden tener relaciones con sus esposas sin la ayuda de ese vicio. Si usted
tiene artículos de esta naturaleza, necesita arrepentirse delante de Dios y luego
bautizarlos en gasolina, prender un cerillo y dejar que el fuego del cielo
descienda sobre ellos.
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conciencia y su moralidad jamás se vean violadas. La pornografía no tiene lugar
alguno en el matrimonio ni el lecho conyugal. El sexo debe ser una expresión
de amor, no de lujuria.
En lo que a Dios respecta, cualquier incursión sexual fuera del matrimonio es vil.
"La peor cosa que el hombre puede hacer para destruir su vida, la de su esposa
e hijos, es involucrarse en la pornografía.
Lo digo por experiencia propia. A pesar de saber que las fantasías no son más
que un producto de mi imaginación, no logro alcanzar la satisfacción en una
relación genuina. Nadie puede competir con las fantasías.
La triste realidad es que ya no puedo disfrutar del sexo a menos que lo esté
viendo o imaginando, me resulta completamente insatisfactorio participar de él".
Considere lo que declaró Job después de hacer un pacto con Dios acerca de
sus ojos: "sipor alguna mujer me he dejado seducir, si a las puertas de mi prójimo
he estado al acecho, ¡que mi esposa muela el grano de otro hombre, y que otros
hombres se acuesten con ella! Eso habría sido una infamia, ¡ un pecado que
tendría que ser juzgado! ¡Habría sido un incendio destructor! ¡Habría arrancado
mi cosecha de raíz!" Usted, hombre casado, la siguiente vez que le dé por voltear
a ver a una mujer que no sea su esposa, considere bien las consecuencias de
sus actos.
Arma # 4
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Guarde sus pensamientos
Jesucristo dijo "Oíste que fue dicho: No cometerás adulterio, pero yo te digo que
cualquiera que mira a una mujer con lascivia, ya adulteró con ella en su corazón".
"David mandó preguntar por aquella mujer y le dijeron; es Betsabé, hija de Eliam,
esposa de (Irías heteo". (II Samuel 11:3).
Ningún hombre cae repentinamente en la cama con una mujer sin saber cómo
llegó a ese punto. Ese es un proceso que comienza con la falta de una previa
determinación de no pecar contra Dios. Luego viene la licencia de recrearse la
mirada indebidamente y, por último, darle vuelo a los pensamientos con escenas
imaginarias. El siguiente paso es inevitablemente, el acto delictivo.
Cuando usted camina por la calle, es imposible evitar que un pájaro vuele sobre
su cabeza y le deje caer una de sus "gracias", pero sí puede evitar que ese
mismo pájaro descienda de las alturas y haga un nido en su cabeza.
Lo mismo sucede con los pensamientos. Cuando de pronto se nos atraviesa una
mujer vestida provocativamente, quizá no podamos evitar que el diablo nos
aviente un mal pensamiento, pero sí podemos evitar que ese pensamiento
comience a dar vueltas en nuestra cabeza por largo rato. En el momento en que
se percata de que su mente está divagando, tome cautivo todo pensamiento que
se levante en contra del conocimiento de Cristo y arrójelo de su mente, declare
que usted tiene la mente de Cristo y no la de un trochil.
Arma # 5
Huya de la tentación
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Pablo nos insta tres veces a huir de la tentación. Algunas tentaciones son para
resistirse, pero en lo que al sexo se refiere, amigo mío, lo mejor es reconocer
que este no es momento de "hacerle al espiritual". I Corintios 6:18 nos dice:
"¡Huyan de la inmoralidad sexual!
Todos los demás pecados que una persona comete quedan fuera de su cuerpo,
pero el que comete inmoralidades sexuales, peca contra su propio cuerpo".
Algunos hombres ya no son tan juveniles, pero parece que esas pasiones los
siguen persiguiendo. Tienen que aprender a huir. Es muy posible que al ver a
Betsabé, en vez de darle la espalda, David sintió que tenía la suficiente madurez
espiritual para que no le afectara. Quizá consideró que podía contemplar el
panorama sin peligro alguno. De la misma manera, el que cree que puede ver
pornografía y desear a las chicas del trabajo sin que le afecte, se engaña.
Tenía una esposa joven y atractiva que seguramente había traído de algún otro
país en sus múltiples conquistas militares. Posiblemente había sido la Señorita
Mesopotamia dos mil y tantos A.C.
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Imagínese que se le acerca sugestivamente y le dice: "Hola, guapo. Me siento
muy sólita en mi cuarto, ¿me acompañas?" El perfume de la chica lo envuelve
y el estómago se le hace nudo. Le sudan las manos y las sienes le explotan en
un arranque de testosterona impulsándolo a aventar todo por la borda. Por otro
lado, su inoportuna conciencia le hace pensar en la familia y la honestidad.
Desesperado, examina la situación y se da cuenta de que nadie se enteraría
jamás de su aventura. La atracción es demasiada. ¿Qué tiene de malo?
¡Después de todo, se trata de un encuentro fugaz y nunca la volverá a ver! Es
importante determinar ahora mismo la manera de reaccionar en una situación
de ese tipo. Ese es el factor que determinará lo que suceda cuando usted sea
acribillado por la tentación de las faldas ajenas.
Me imagino que debe haber surgido por allí uno que otro con una proposición
indebida confundiendo sus inclinaciones sexuales. Desafortunadamente, hoy en
día se ha propagado demasiado la homosexualidad. Tenemos que reconocer,
hombres, que delante de Dios: tanto el adulterio, como la homosexualidad, ¡son
un grave pecado!
Finalmente, "Doña Poti" decidió ser más agresiva. En una ocasión en que Potifar
andaba de viaje, les dio el día libre a todos los esclavos para asegurarse de que
la casa estuviera desierta. Entonces se dispuso a preparar su trampa. José llegó
sin saber lo que le esperaba y escuchó que desde la recámara lo llamaba una
voz seductora. Inmediatamente reconoció la voz de "la tigresa". Al acudir a ver
lo que deseaba, la encontró acicalada y lista para comérselo vivo. ¿Qué hizo
José? ¡ Se dio la vuelta y salió corriendo! El chico no era tonto y sabía bien que
ese no era el momento de tratar de hacerse fuerte, reprender a la tentación y
echar fuera demonios. ¡ Era tiempo de correr como todo un hombre de Dios!
"La tigresa " dio un salto y lo atrapó de la manga, pero él no se detuvo a forcejear,
sino que en un gesto de, "más vale que digan: aquí corrió...", se quitó el saco y
siguió corriendo.
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renunciar si fuera necesario? ¿Está dispuesto a sacrificar su trabajo antes de
pecar contra Dios? Hebreos nos insta a resistir el pecado hasta la muerte.
(Hebreos 12:4). Amigo, Dios necesita hombres de convicciones firmes, de modo
que la siguiente vez que se le presente la tentación, ¡huya!
ARMA #6
¡No se desvié!
Cuando vivimos en rectitud, el pecado no nos cae encima inesperadamente, lo
que sucede es que cada individuo escoge dejarse llevar. Génesis 38:16 describe
a Judáde la siguiente manera: "No sabiendo (¡ue era su nuera, se acercó a la
orilla del camino v le dijo, deja que me acueste contigo".
David ordenó que le trajeran a la hermosa mujer que había visto en la azotea "y
cuando Betsabé llegó, se acostó con ella." (II Samuel 11:4)
Estos hombres fueron tras el pecado, iban por el camino recto, pero se
apartaron. Proverbios 9:13-15 nos dice algo muy interesante: "La mujer liviana
es escandalosa, frivola y desvergonzada, es simple e ignorante. Se sienta en la
puerta de su casa y en los lugares importantes de la ciudad para llamar a los
que pasan por el camino, que viven rectamente". ¡Hombre, no se desvíe!
ARMA #7
No dé lugar al diablo
En una ocasión en que predicaba en una ciudad costera, mis anfitriones me
proporcionaron una tela mosquitera que colgaba por sobre mi cama. Al verla me
pareció muy extraño, pero ellos me explicaron que en esa región abundaban los
mosquitos, y que para poder dormir en paz, debía permanecer debajo de la red.
Viviendo en el desierto, nunca había experimentado tal cosa, pero cuando se
apagaron las luces, comprendí la preocupación de mis amables anfitriones y me
sentí sumamente agradecido.
Hay que reconocer que nuestro adversario es muy astuto y que busca cualquier
oportunidad para hacernos tropezar. ¡No le dé la menor oportunidad! Nunca se
quede a solas con una mujer que no sea su esposa, madre o hermana. Al
hacerlo, abre la caja de pandora y le garantizo que los demonios le saltarán
encima. ¿Por qué arriesgarse? ¡Evítese el peligro! Aunque vaya en su coche en
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una noche lluviosa y vea a una compañera de trabajo o hermanita de la
congregación que se está mojando en la parada del autobús, no se quiera pasar
de galante prestándole auxilio. Es mejor que la hermanita se moje un poco, a
que usted se exponga a la tentación o sea objeto de algún malentendido.
Tal vez dirá: "Por Dios, hombre. ¡Yo no siento ninguna atracción hacia esa
mujer!" Pero, ¿quién le garantiza que ella no la siente por usted y que al estar
solos en su coche, no se eche sobre sus huesos?
Cuando era niño mis padres vivían en la Sierra de Chihuahua donde abrieron
una obra misionera. Un día en que mi padre se preparaba para salir, sacó el auto
y se bajó para cerrar el portón de la casa, cuando quiso volver a abordar el
automóvil encontró que una mujer se había trepado a la cabina. Estaba histérica
diciendo que alguien la había golpeado y le rogó que la llevara a su casa. Mi
padre, siendo un hombre sabio, apagó el motor y fue por mi madre para que ella
la condujera a su destino.
A nuestro ego masculino le encanta que una mujer atractiva le preste atención,
nos hace sentir más hombres. ¡No lo permita! Es como estacionar su coche
abierto con la llave puesta.
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perjudicará. Podemos malinterpretar esta naturaleza de la mujer por alguna
atracción o cariño que nos conduce más allá de lo que debemos.
Tenga cuidado de no ser demasiado afectuoso con otras mujeres. Los amigos
tenemos la tendencia de ser muy expresivos con nuestro afecto, así es la
naturaleza latina, pero lo que empieza como un abrazo filial puede adquirir otro
significado. ¡Cuidado! Usted no tiene idea de lo devastador que esto puede ser.
No hay cosa más triste que un hombre deshecho por la traición de su esposa
con su mejor amigo.
EL PRECIO
"¿Qué prenda quieres que te deje?" Le dijo
Con esas tres prendas perdió algo muy importante que todo hombre derrocha
con las relaciones ilícitas.
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Cuando David pecó con Betsabé, también pagó un precio muy alto:
Tanto David como Judá deben haber pensado que nadie se enteraría de su
pecado, que eran demasiado listos para ser descubiertos, pero Proverbios 15:3
dice que "los ojos de Dios están en todo lugar, vigilando a buenos y malos".
Aunque creamos que nadie se da cuenta de lo que hacemos y que no hay poder
humano que pueda descubrirnos, recuerde que Dios todo lo ve.
Usted me puede decir: "Todo eso es cierto, pero Dios perdonó a David", y tiene
razón. Sin embargo pagó muy caro su error. El profeta le reclamó su I pecado de
la siguiente manera: "'¿Por qué, entonces, despreciaste la palabra de Dios haciendo
lo que me desagrada? ¡Asesinaste a U rías el hitita para apoderarte de su esposa!
Por eso, la espada jamás sr apartará de tu familia, pues me despreciaste al lomar
a la esposa de U rías como si fuera tu mujer. De modo que yo haré que el desastre
que mereces surja de tu propia familia, y ante tus propios ojos lomaré tus mujeres
y se las daré a otro, el cual se acostará con ellas en pleno día. Lo que tú hiciste a
escondidas, yo lo haré a plena luz, a la vista de lodo Israel". (II Samuel 12:9-12).
Esa dura sentencia se cumplió al pie de la letra cuando su propio hijo violó a su
hermana Tamar y luego Absalón lo mató violentamente. Más tarde, el mismo
Absalón armó una revuelta contra su padre y lo desterró, subió al techo del
palacio (posiblemente en el mismo lugar donde David se había parado aquella
noche para observar a Betsabé), y violó a las concubinas de su padre a plena
luz de día. En el refuego de la batalla por contrarrestar el golpe de estado, el
joven príncipe muere de una manera espantosa.
Su hijo Salomón era muy sabio, pero también luchaba con la misma debilidad.
La multitud de mujeres con que se mezcló lo apartaron de Dios.
Éxodo 20:5 dice: "Yo soy un Dios fuerte y celoso. Cuando los padres son
malvados, yo castigo a sus hijos hasta la tercera y cuarta generación. Por el
contrario, cuando me aman y cumplen mis mandamientos, les muestro mi amor
por mil generaciones".
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reveló el significado: Su hijo estaba espiritualmente ligado a él, y conforme se
acercara a Dios, su hijo adquiriría proporcionalmente la misma pasión divina.
El adulterio viene del término adulterar, que significa contaminar o hacer impuro.
Cuando violamos la promesa del matrimonio, adulteramos nuestro espíritu: "No
tendrás trato sexual con la mujer de tu prójimo, para que no te hagas impuro por
causa de ella". (Levítico 18:20).
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queda en peligro. Una persona escribió:
Hace dos años de eso y quiero advertirles a todos los que salen a "una simple
comida inocente" que NO HA PASADO UN SOLO DÍA sin que yo pague el precio
del egoísmo de mi esposo. Nuestro matrimonio JAMÁS volverá a ser el mismo. Me
duele pensar que no puedo confiar en el hombre con el que hice un pacto
matrimonial, sin embargo me propuse salir adelante por el bien de los niños. Espero
poder volver a confiar en él algún día. Todo por una comida inocente".
"El ochenta por ciento de las personas que deshacen su matrimonio para casarse
con otra, se arrepienten posteriormente... De las personas que se divorcian,
únicamente el diez por ciento se casan con el amante y aproximadamente el
setenta por ciento se vuelven a divorciar. De los veinte a treinta por ciento restantes
que permanecen casados la segunda vez, sólo la mitad vive feliz.
Tener un amante no es más que una invitación al sufrimiento". (NET News Now,
Washington, D.C. 2 de Enero de 1997).
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absolutamente carente de santidad y sentimientos genuinos, son ajenos a
cualquier otra persona y a Dios.
"Por lo tanto, hermanos, tomando en cuenta las misericordias de Dios, les ruego
que cada uno de ustedes, en adoración espiritual, ofrezca su cuerpo como sacrificio
vivo, santo y agradable a Dios". (Romanos 12:1-2).
La Biblia hace una clara distinción entre el sexo puro e impuro. El sexo puro es
aquél que se da entre un hombre y una mujer en la consumación d su relación
matrimonial. El sexo impuro se compone de todo lo demás. La Biblia presenta
las relaciones sexuales de un hombre y una mujer, casados entre si, como la
situación ideal.. Por otro lado están las relaciones sexuales consideradas como
indeseables ya citadas anteriormente, que están prohibidas por la ley y que
llevan consigo un castigo.
El sexo extramarital
"Que no haya mujer promiscua entre las hojas de Israel y tampoco habrá un hombre
promiscuo entre los hijos de Israel". (Deuteronomio 23:18)
El sexo solamente debe ocurrir como un acto sagrado en el que dos personas
se conocen íntimamente. Implica un mutuo consentimiento, parte de una relación
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única y personal. Cuando la pareja no comparte esa premisa, se crea un
distanciamiento espiritual entre los individuos y Dios. Las aventuras casuales y
las parejas que profesan tener una relación puramente física, reniegan de la
santidad de las relaciones sexuales y abaratan su relación.
Lo sacro de las relaciones sexuales y la comunión con Dios, son la misma cosa:
Un requisito para ahondar en una relación íntima, plena de significado.
Dirá usted, pero lo cierto es que un papel no le otorga el derecho de hacer con
ella cualquier cosa que le plazca. En I de Tesalonicenses 4:3-7 dice: "La voluntad
de Dios es que sean santificados, que se aparten de la inmoralidad.
Que cada uno aprenda a controlar su propio cuerpo de una manera santa y
honrosa, sin dejarse llevar por los malos deseos como lo hacen los paganos que
no conocen a Dios. Que nadie perjudique a su hermano ni se aproveche de él en
este asunto. El Señor castiga todo esto como y a les hemos dicho y advertido. Dios
no nos llamó a la impureza, sino a la santidad".
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buscar un escape para no disolver mi matrimonio.
• Me casé creyendo estar enamorado, hasta que conocí a esta otra mujer.
Después de siete años de matrimonio tuvimos nuestra primera hija. Fue durante
este tiempo que mi esposa dejó de ser mi esposa y se convirtió en la madre de
nuestra hija. Para mí fue difícil ajustarme a este cambio porque por siete años ella
había sido totalmente mía; y no supe manejar bien ese cambio... Tuve un amorío.
Mi esposa me ha perdonado, pero hasta la fecha, dieciocho años más tarde, puedo
ver el dolor en su rostro cada vez que tengo que salir de la ciudad sin ella. Lo más
difícil es el conflicto interno, nunca olvidaré la manera en que lastimé a mi esposa y
me fallé a mí mismo... y todo por el sexo.
Aquellos hombres que tienen hijos recién nacidos, créanme, sería mucho mejor
apoyar a su esposa y darle el respeto que se merece por tomar la tarea más
menospreciada del mundo.
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"21 millones de personas han muerto hasta ahora por el SIDA. Está proyectado
que para en el año 2000, morirán 60 millones. Las personas que tienen
relaciones sexuales con cualquiera, se están jugando la vida, ya que un
encuentro basta para adquirir el contagio. Si usted llega a tener relaciones con
una mujer que, a su vez, las tuvo con un hombre bisexual, es como si se hubiera
acostado con el otro tipo. Por otro lado, si tiene relaciones con una mujer que se
acostó con un drogadicto, es como si usted mismo se acostara con la jeringa del
adicto".
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Finanzas
"Porque el amor al dinero es la raíz de toda clase de males. Por
codiciarlo, algunos se han
desviado de la fe y se han causado
muchísimos sinsabores".
(I Timoteo 6:10)
"Mi casa quedaba junto a la iglesia, pero los domingos eran el mejor día para los
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negocios, así que en vez de ir a las reuniones, me escabullía por la puerta trasera
para ir a trabajar".
Para ganar más dinero rentaba seis muías. Tenía calculado que con la ganancia
de una de ellas, le alcanzaba para pagar el alquiler de las demás. Estaba
convencido de que muy pronto se convertiría en un hombre rico. "La perspectiva
de ganar mucho dinero me llenaba de felicidad".
El mercado del pueblo donde podía vender su mercancía al mejor precio estaba
al otro lado de una colina muy pronunciada por donde corría un río turbulento.
La única manera de cruzar era por un precario puente colgante. Aquello era
peligroso, pero consideró que si pasaba las muías una por una, el viejo puente
soportaría el peso sin problema. El resto de los animales se quedó al otro lado
con su joven ayudante.
"Es cierto que con la verdadera religión se obtienen grandes ganancias, pero sólo
si uno está satisfecho con lo que tiene. Porque nada trajimos a este mundo, y nada
podemos llevarnos. Así que si tenemos ropa y comida, contentémonos con eso. Los
que quieren enriquecerse caen en la tentación v se vuelven esclavos de sus muchos
deseos. Estos ufanes insensatos y dañinos hunden a la gente en la ruina y en la
destrucción.
Porque el amor al dinero es la raíl de toda clase de males. Por codiciarlo, algunos
se han desviado de la fe y se han causado muchísimos sinsabores". (I Timoteo 6:6-
10).
Hace 2,800 años hubo un rey llamado Acab que vivía en un hermoso palacio.
Un día se le antojó comprar la propiedad que colindaba con la suya y le hizo un
ofrecimiento bastante razonable a su vecino, pero éste se negó porque el terreno
había pertenecido a su familia por muchos años. Acab se deprimió tanto, que su
esposa le prometió arreglar el asunto. La Reina Jezabel levantó acusaciones de
traición y blasfemia contra el pobre incauto y éste fue a dar a juicio. Mediante
falsos testigos, la malvada reina logró que lo sentenciaran a muerte. (I Reyes
21). Complacido, el rey tuvo toda la libertad de confiscar la parcela.
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puede llegar a convertirse en un monstruo devorador. El sabio Salomón dijo que
el que ama el dinero nunca tiene suficiente, y añadió: "Esto es lo que he
comprobado en la vida, que la felicidad estriba en comer, beber y disfrutar de
todo lo que se ha logrado en la vida que Dios nos concede: porque ese es el
destino del ser humano. Además, a quien Dios le concede abundancia y
riquezas, también le concede comer de ellas y disfrutar de sus afanes, pues esto
es don de Dios". (Eclesiastés 5:17-19).
La realidad es que una persona no es más feliz mando vive rodeada de lujos, ya
que las cosas no proporcionan un significado duradero en la vida, sin embargo,
una persona que no codicia lo que no tiene es una persona que goza de
contentamiento y serenidad interna. Es una persona feliz con las circunstancias.
Desde luego que disfrutaría mucho otro juego de herramientas o una casa
nueva, pero osas no son ambiciones que le consumen y le distraen de los
simples placeres del diario vivir.
Juan nos advierte no amar al mundo ni las cosas que están en el mundo. "No
amen al mundo ni nada de lo que hay en él. Si alguno ama al mundo no tiene el
amor del Padre. Porque nada de lo que hay en el mundo: los malos deseos del
cuerpo, la codicia de los ojos y la arrogancia de la vida, provienen del Padre,
sino del mundo. El mundo se acaba con sus malos deseos, pero el que hace la
voluntad de Dios permanece para siempre". (I Juan 2:15).
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Una mujer hizo la siguiente observación: "De todos los mandamientos, el más
difícil es el de no codiciar las cosas del vecino. Es difícil vivir satisfecho con lo
que uno tiene cuando hay tanta tentación de comprar más, tener más y vivir
mejor. Estoy aprendiendo a "contentarme en todo", incluso cuando mis amigos
y familiares se van de vacaciones a todos esos lugares fabulosos y yo me quedo
en casa. He llegado a la conclusión de que cada quien escoge vivir de acuerdo
a lo que considera más importante en la vida. Esto me ayuda a no malgastar el
tiempo deseando lo que no puedo sufragar".
Hay un problema muy serio cuando la gente se enfoca más en lo que le falta,
que en lo que tiene. El contentamiento no es sinónimo de flojera porque no
implica falta de esfuerzo o ambición. Al contrario, contentamiento significa saber
apreciar cada etapa do la vida con gratitud, en vez de vivir sacando inventario
de lo que todavía nos falta. Ese constante deseo de tener las cosas consume a
la persona con una sensación de coraje, frustración, insatisfacción e infelicidad
y seguramente, una serie de engaños y i ratos sucios, porque los pensamientos
se convierten en acciones.
La persona que puede alegrarse por el éxito de los demás debe respirar tranquila
de que goza de una conciencia libre de avaricia, pero si en vez de admiración y
respeto, se siente plagada de resentimiento por lo que merece y no puede
disfrutar, tenga por seguro que abriga un fuerte espíritu de codicia y egoísmo.
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quedó catalogado ante el mundo entero como un criminal y se vio forzado a huir
de Alemania. Sin embargo, al ver los miles de judíos que había salvado, el
hombre se echó a llorar y se arrojó al suelo en posición fetal diciendo que si
hubiera vendido su reloj, si hubiera vendido su abrigo, su coche y las últimas
posesiones que le quedaban después de haber sido un hombre acaudalado,
habría podido salvar un alma más. En su lecho de muerte, el peor de sus
lamentos era no haber liquidado hasta la última de sus pertenencias para
rescatar aunque fuera una persona más.
Hay mucha gente que vive por encima de su nivel económico porque creen no
poder prescindir de los lujos y servicios a que están acostumbrados, cuando todo
depende del cristal con que se mira. Lo que para algunos es un lujo, para otros
puede resultar una necesidad. La vida se vuelve una trampa, un círculo vicioso
donde se trabaja para vivir y se vive para trabajar. Sin embargo, jamás ha habido
una persona en su lecho de muerte que se arrepienta de su falta de
responsabilidad en el trabajado. Por el contrario, su lamento es no haberle
dedicado más tiempo a Dios y a la familia. Considere este testimonio:
"Soy un hombre de 37 años de edad, felizmente casado, con tres hijos. Mi historia
comienza con el nacimiento de mi primera hija. Tanto mi esposa como yo vivíamos
dedicados a nuestra carrera, ella era maestra y yo trabajaba en una compañía
aeroespacial. Los dos salarios nos permitían disfrutar una vida muy confortable y mi
esposa tenía proyectado regresar a trabajar después del nacimiento del bebé. Yo
no solamente estaba de acuerdo con ella, sino que la animaba en esa decisión.
Nuestra hijita nació a fin del año escolar y mi esposa pasó casi cuatro meses en
casa cuidando a la pequeña. En ese tiempo nos dedicamos a buscar la mejor
guardería, y cuando se le terminó la incapacidad, nuestros días consistían en
levantarnos a las 5:30 de la mañana para dejar a la niña, irnos a trabajar, recogerla
por la tarde y pasar un ratito con ella, prepararnos para el día siguiente, irnos a la
cama y volver a comenzar.
Al cabo de unos cuantos meses de vivir en ese ritmo, mi esposa decidió dejar el
trabajo. Cualquiera diría que eso me alegraría, pero no solo me desconcertó, sino
que me opuse rotundamente. Finalmente me resigné y decidí respetar su decisión,
después de todo, ella tema el derecho de hacer lo que deseaba, pero en el fondo
me preocupaba el aspecto económico.
26
modificar nuestro estilo de vida cambiándonos a una casa más modesta,
conduciendo modelos más viejos y prescindiendo de todos los juguetes de gente
grande que el salario doble nos había permitido adquirir.
Cuatro años más tarde puedo decir sinceramente que soy el hombre, esposo y
padre más feliz de la tierra, y que estoy orgulloso de mi esposa por haber tenido el
valor de renunciar a su trabajo y quedarse en casa a cuidar a nuestros preciosos
hijos. Me he convertido en un entusiasta promotor de la importancia de criar a los
hijos con la supervisión y el cuidado de una madre que los atienda, los nuestra, los
abrace y juegue con ellos. Ahora invierto todas mis energías en lo que
verdaderamente es importante: una familia feliz".
No adora a San Judas Tadeo, ¿pero, qué tal a Netzahualcóyotl? Pablo pone muy
en claro que la avaricia (el amor al dinero), ¡es idolatría! Jesucristo dijo que
"ninguno puede servir a dos señores, pues menospreciará a uno y amará al
otro..." No se puede servir a Dios y a las riquezas al mismo tiempo. (Mateo 6:24).
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En el texto original del verso anterior, la palabra riqueza es "Mamón". Las
Escrituras nos enseñan que detrás de todo ídolo hay demonios. El dinero, en sí,
no es malo, de hecho Dios quiere prosperarnos, pero el amor al dinero nos
convierte en idólatras de los demonios, lo que resulta completamente
contraproducente, ya que el amor al dinero ¡es la raíz de todos los males!
Somos muy buenos para gritar que Jesucristo es nuestro Señor, que solamente
a El servimos, pero nuestras acciones no siempre lo comprueban. ¿Por qué será
que cuando vamos de compras, el billete de quinientos pesos se nos hace tan
pequeño, pero cuando llega la hora de la ofrenda, ese mismo billete nos parece
tan grande?
Ser generosos con Dios es abrir la fuente de sus bendiciones. El hecho de dar
diezmos y ofrendas es un asunto de fe. Dios pide una parte de nuestros ingresos
para enseñarnos fe y confianza. Es como el campesino que siembra la semilla
sabiendo que al desprenderse de ella, con el tiempo levantará una cosecha
mucho mayor. Dios tiene declarada una bendición sobre el dador. Dice que
abrirá las ventanas de los cielos y derramará bendiciones hasta que
sobreabunden. (Malaquías 3:10). Debemos dar los diezmos y ofrendas con la fe
de que esto sucederá.
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En Números 22 encontramos la historia de un profeta llamado Balaam. Este
hombre tenía un don genuino y gozaba de buena reputación. Un día se le acercó
el rey de Moab, pidiéndole que maldijera al pueblo de Israel, éste respondió que
primero habría que ver si Dios lo permitiría. La respuesta de Dios fue rotunda,
pero cuando Balaam le dijo al rey que no podía complacerlo, éste le ofreció una
remuneración más generosa. El incentivo funcionó y Balaam le dijo al rey que
volvería a consultar a Dios, quizá esta vez lograría persuadirlo.
Tanto insistió que Dios le permitiera salirse con la suya, es decir, aceptar
cohecho y maldecir al pueblo de Dios en favor de un rey perverso, que el Señor
se fastidió y le dijo que "hiciera lo que le diera la regalada gana". Balaam ensilló
su asno y salió campante a maldecir a Israel: un burro encima de otro, el primer
burro de doble tracción en la historia humana.
Al parecer, el cuadrúpedo era más inteligente que el burro de dos patas, porque
en el camino se detuvo tres veces, recibiendo tremenda golpiza para obligarlo a
caminar. Finalmente se echó de panza rehusando a continuar.
El burro de cuatro patas le dijo al de dos: "¿Qué no estás viendo lo que hay en
el camino? ¡Si no sigo caminando, es porque hay un ángel de Dios con la espada
desenvainada delante de nosotros!" En ese instante Dios le abrió los ojos al
burro de dos patas y le permitió ver al ángel, quien le dijo que el burro de cuatro
patas tenía razón, de haber pasado junto a él, lo habría matado, pero solamente
al burro de dos patas, el cuadrúpedo se habría salvado.
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qué hacer para que se enoje con ellos y los destruya". El plan consistía en infiltrar
mujeres moabitas que los sedujeran y los instaran a adorar dioses falsos. El rey
hizo lo sugerido y efectivamente, la ira de Dios sí se desató sobre Israel, pero
también dejó caer su venganza sobre Moab, y en el capítulo 31 de Números
encontramos que un profeta llamado Balaam muere a filo de espada.
La avaricia acaba con el hombre. Tantos se afanan por el dinero al grado de salir
a trabajar antes de que su familia despierte y regresan cuando ya están en cama,
nulificando completamente la vida familiar, lo peor es que el dinero adicional se
viene gastando en tratamientos para úlceras, agotamiento y tensión nerviosa.
El Señor no se opone a que usted tenga dinero, lo que quiere evitar es que el
dinero se adueñe de usted.
Los deseos de los ojos atraen los intereses egoístas, alejan sutilmente de la
Palabra de Dios y carcomen la confianza. Vemos lo que el mundo ofrece y lo
deseamos por encima de nuestra relación con Dios. Es ahí donde empezamos
a poner más credo en nuestra prespectiva de la vida, que en los mandamientos
de Dios. Impulsados por el deseo, tratamos de acaparar lo más posible
creyendo que nos es imprescindible y caemos en el engaño de pensar que
Dios quiere que vivamos de esa manera.
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la iglesia porque el domingo es muy buen día para los negocios. Están
dispuestos a abandonar sus familias porque hay unos cuantos pesos que
ganar. Empiezan faltando un domingo esporádicamente y poco a poco se van
apartando hasta terminar lejos de Dios. Romanos 6:16 nos dice que somos
esclavos de quien obedecemos. ¿De quién es esclavo usted? ¿De Jesucristo,
o del dinero?
En una ocasión se acercó un joven rico a Jesús, "Maestro, ¿qué debo hacer para
heredar la vida eterna?" Le dijo que obedeciera los diez mandamientos y éste
aseguró que lo había hecho desde niño. "Sólo una cosa te falta", añadió, "vende
todo lo que tienes, dónalo a los pobres y ganarás tesoros en el cielo". Al oír esto,
el joven se entristeció. Su fortuna significaba demasiado para él. Ese día
comprendió que si verdaderamente amaba a Dios, no podía deberse a su dinero.
Hay personas que interpretan este pasaje como un indicio de que para alcanzar
la salvación, hay que ser pobre, sin embargo no es así. Jesús se topó con
muchos hombres de buena posición económica y social, y no les presentó el
mismo requisito. El joven creía que no le faltaba nada, se sentía justificado por
haber guardado todos los mandamientos desde pequeño, el Señor simplemente
le demostró que no amaba a Dios por sobre todas las cosas y que, en efecto, el
dinero era lo que verdaderamente regía su vida.
¡Magnífico! Pensó Giezi, esa era la oportunidad que había estado esperando.
En cuanto su jefe se descuidó, salió corriendo a alcanzar al general con la
historia de que Eliseo había recibido una visita inesperada y se veía forzado a
aceptar sus regalos después de todo. Naamán le entregó gustoso una fuerte
cantidad de plata y otras cosas de valor, tanto, que hubo que proporcionarle dos
siervos para que le ayudaran a cargarlo todo. Giezi escondió el botín creyendo
que Eliseo jamás se enteraría, pero Dios que todo lo ve, se lo reveló. La lepra
de Naamán se le pegó a él y a toda su descendencia para siempre. Todo por
causa de su avaricia.
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Desde tiempos inmemoriales ha habido una polémica con respecto a la
naturaleza de la codicia. Algunos estudiosos interpretan esa palabra como una
acción, en vez de una actitud. Un ejemplo de esa interpretación se encuentra en
Deuteronomio [Link] "...No codiciarás el oro y la plata que las recubren (estatuas),
ni caigas en la trampa de quedarte con ellas, pues eso es algo que aborrece el
Señor tu Dios..." La idea es que la codicia era la precursora inmediata de los
actos delictivos. En este punto de vista, la codicia se ve como confabulación o
estratagema.
Es por eso que Dios advierte que la raíz de todos los males es el amor al dinero.
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que es de Dios, que nunca fue mío y entregárselo con agrado
Fama
"No te vuelvas
orgulloso ni olvides al
L
a vanagloria de la vida enfatiza la auto exaltación. Esa tentación de tratar de
dirigir nuestro destino, controlar nuestro propio mundo y ser nuestro pequeño
diocesito. La tentación de la vanagloria de la vida tiene como fin usurpar la
alabanza que le pertenece a Dios y la emancipación de la obediencia al Señor.
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dirección. Cuando usted siente que no necesita a Dios, que es perfectamente capaz
de tomar sus propias decisiones sin intervención divina y que puede valerse por sí
solo sin la ayuda de nadie, ¡cuidado! ya ha incurrido en la vanagloria de la vida.
Isaías 14:12-15 dice: "¡Cómo has caído del cielo, lucero de la mañana! Tú, que
sometías a las naciones, has caído por tierra. Tú que decías en tu corazón: —Subiré
hasta los cielos. ¡Levantaré mi trono por encima de las estrellas de Dios! Gobernaré
desde el extremo norte, en el monte de los dioses. Subiré a la cresta de las más
altas nubes, seré semejante al Altísimo. — ¡Pero has sido arrojado al sepulcro, a lo
más profundo de la fosa!" El orgullo es probablemente uno de los pecados más
sutiles y más difíciles de detectar en nuestra propia vida.
Es resultado de la inseguridad.
En uno de sus últimos y más conmovedores gestos, Jesucristo les lavó los pies
a sus discípulos. Esa era una tarea que estaba designada para el empleado más
insignificante de la casa, ya que era bastante desagradable. Por los caminos de
terracería de aquellos tiempos deambulaban burros, camellos y toda clase de
animales. Además, la gente arrojaba a las calles agua sucia, desperdicios y
basura, de modo que, cuando llegaba el transeúnte a una casa, ¡llevaba los pies
verdaderamente sucios! Sin embargo, Jesucristo, el creador del universo, se
remangó la camisa para realizar no una, sino doce veces esta detestable tarea.
Juan 13:3 nos da una clave de lo que lo impulsó a hacerlo. "Sabiendo Jesús que
el Padre había puesto todas las cosas bajo su dominio, y que había salido de
Dios, y a él volvía..." Es decir, Jesucristo era un hombre muy seguro de sí mismo.
Su trabajo, su dinero y su posición, no definían el valor de su persona. Todos
debemos identificarnos a nosotros mismos en base a nuestra relación con Dios,
en vez de mecanismos externos.
La Escritura nos dice que Dios nos ha hecho linaje escogido, real sacerdocio y
pueblo adquirido por El. Que desde antes de la fundación del mundo ya había
pensado en nosotros, que nos formó tal como somos en el vientre de nuestra
madre (Salmo 139). No es necesario luchar por la aceptación y la aprobación
del hombre, ¡contamos con la de Dios!
Consideremos las palabras del Salmo 139:13-18: "Tú creaste mis entrañas, me
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formaste en el vientre de mi madre. ¡Te alabo porque soy una creación admirable!
¡Tus obras son maravillosas, y esto lo sé muy bien! ¡Mis huesos no te frieron
desconocidos cuando en lo más recóndito era yo formado. Tus ojos vieron mi
cuerpo en gestación: todo estaba ya escrito en tu libro; todos mis días se estaban
diseñando. ¡Cuan preciosos, Oh Dios, mesón, tus pensamientos! ¡Cuan inmensa
es la suma de ellos! Si me propusiera contarlos, sumarían más que los granos de
arena, y si terminara de hacerlo, aún estaría a tu lado".
Tal parece que David se encuentra en uno de esos raros momentos en que el
ser humano se ve en el espejo y se encuentra con una imagen desnuda de
vanidad, de comparaciones, de complejos de inferioridad o superioridad. Se topa
con un hombre que reconoce las maravillas de la creación universal de Dios. Por
un momento percibe el asombroso milagro que significa el hecho de que Dios
mismo haya hecho cada fibra de su ser, sin faltar un solo detalle.
Dios nos creó a cada uno de nosotros con esas orejas de elefante que tanto nos
acomplejan, o esa tremenda nariz, de modo que más vale que dejemos de
lamentarnos por nuestro aspecto y nuestra incapacidad, ¡Dios nos creó, y El no
hace basura! Lo que es más, está muy satisfecho con su obra, así que, dejemos
de pelearnos con El.
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admitir su condición y reconocer la supremacía de Dios!
2. El rey Heredes fue otro hombre que se regía por el orgullo. Hechos 12 dice que
se sentó en el tribunal vestido de ropas reales a dictar un gran discurso, pero el
pueblo aclamó gritando: "¡Queremos oír la voz de Dios, y no de hombres! Al
momento, un ángel del Señor lo hirió, por no darle la gloria a Dios; y expiró comido
de gusanos".
Es triste ver hombres que claman por la ayuda de Dios en su trabajo, su negocio y
su ministerio, para luego olvidarse completamente de El cuando llegan al pináculo,
pensando que lograron todo a base de sus esfuerzos.
2. El rey del hogar. Exige que se le atienda y nunca está dispuesto a servir a los
demás. Esto es algo que se da en el trabajo, pero es clásico en el hogar. No me
cabe en la cabeza que haya hombres incapaces de servirse un vaso de agua.
Su esposa y sus hijos los tienen que atender. Ni siquiera pueden acercarse a la
mesa de bufete en los restaurantes. Jesucristo enseña que si queremos ser
mayores en el reino, tenemos que aprender a servir.
"Hace algunos años organizaba un retiro anual que comenzaba los lunes. Un
viernes por la noche, antes del inicio, los baños se rebosaron y dejaron de funcionar.
Ya era tarde y la gente estaba por retirarse a sus casas, pero obviamente los
sanitarios necesitaban repararse de inmediato".
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Precisamente Ralph Mahoney. No había tiempo de conseguir un plomero, de
modo que el organizador del evento se puso una ropa vieja y empezó a escarbar
hasta encontrar la tubería averiada y destapar el caño.
"El hombre quedó sorprendido de encontrarme haciendo esa tarea, sin embargo, la
responsabilidad lo requería, la conferencia no podía comenzar si los baños estaban
fuera de servicio".
El orgullo es sutil
Es como una hierba entre el sembradío que cunde al grado de dominar el pasto
si no se le controla. Lo peor de todo es que es uno de los pecados más difíciles
de detectar. ¿Cómo podemos cuidarnos de él? Permaneciendo cerca de Dios, a
través de una vida disciplinada de oración y lectura de la Biblia. Esto nos ayudará
a permanecer enfocados en la gloria de Dios, con una perspectiva real de
nuestra propia importancia. Al detectar el menor indicio de orgullo, debemos
controlarlo con ayuno y oración. David dijo: "Humillé mi alma con ayuno". (Salmo
35:13).
Así mismo, es importante mantener una relación íntima con aquellas personas
que pueden corregirnos cuando nos desviamos inadvertidamente. Un hombre
que no recibe la opinión honesta y consistente de un amigo fiel, puede perder la
perspectiva y dar lugar al orgullo. Si algún amigo llega a advertirle que tenga
cuidado con el orgullo, ¡escúchelo! Generalmente, cuando una persona de
carácter sólido se atreve a abordar un tema tan delicado, es porque el problema
es demasiado agudo.
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El problema de los nombramientos
El Salmo 75:6 dice que toda promoción viene de Dios, entonces, en vez de
buscar obtener alguna posición, sea en el trabajo o en la iglesia, busque más
bien ser un siervo de excelencia para los demás. Esfuércese en ayudar a otros
a salir adelante, sabiendo que si ellos triunfan, usted también sale ganando. Si
se enfoca en su propio éxito, será muy fácil infectarse de orgullo.
Para sorpresa de todo el mundo, a las 11:40 p.m. del 13 de Abril de 1912, el
Titanic se impacto contra un témpano de hielo.
Santiago 4:10 nos dice: "Humíllense delante del Señor y El los exaltará". Si
examinamos estas palabras, nos daremos cuenta de que cada individuo debe
humillarse a sí mismo. La iniciativa depende de nosotros. Es mejor humillarse a
sí mismo, que esperar a que la ira de Dios nos enseñe una lección. Proverbios
18:12 nos dice: "Al fracaso lo precede la soberbia humana; a los honores los
precede la humildad" En Proverbios 11:2 agrega: "...con la humildad la
sabiduría".
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Sabio es el hombre que vive sin alardes, reconociendo su gran necesidad de
Dios y de los demás, que todo lo que tiene provino de Dios y no de su propia
inteligencia humana.
Algunos luchan para someterse a la autoridad laboral, sobre todo cuando el jefe
es una mujer. ¡Nuestro machismo sale a relucir! ¡El orgullo de hombre se niega
a someterse! “¡Cómo voy a permitir que me mande una mujer!" Ese orgullo es
pecado, hay que confesarlo y arrepentimos delante de Dios.
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5. Exige sus derechos. 5. Dispuestos a sacrificarse y
compartir; capaz de ceder sus
derechos.
P
ara poder ser libre de nuestro pecado hay que confesárselo a Dios. El
mero remordimiento no nos hace merecer el perdón.
Desafortunadamente, muchos cristianos hemos olvidado lo que es la
confesión, sin embargo: pecado no confesado, es pecado no perdonado. Hay
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que allegarse a Dios y poner las cartas sobre la mesa. La sangre de Jesucristo
solamente puede cubrir lo que nosotros le confesamos.
Una confesión no es sencillamente decir: "¡Ay, Dios mío, perdóname por volver
a pecar!” Cuando uno de mis hijos me dice: "Papá, perdóname". Créame que mi
primera reacción es preguntarle: "¡Qué hiciste!" Pero si llega contrito, confesando
que rompió la ventana de un pelotazo, resulta muy fácil decirle, "no te preocupes,
pero ten cuidado de que no vuelva a suceder". Debemos ser transparentes
delante de Dios.
La noche que luchó con Dios, el Señor le dijo: "Dime, ¿quién eres?" Es obvio que
Dios no esperaba sencillamente un nombre, sino que estaba inquiriendo en
función de su carácter como individuo. Es fácil imaginarse que Jacob aborrecía
su nombre porque era un estigma que había llevado toda su vida: "Tramposo".
Había engañado a su padre para robarle la primogenitura a su propio hermano y
se había enriquecido a base de argucias con el negocio de su suegro.
Dios conoce hasta lo más recóndito de su alma y solamente está esperando que
usted deje caer sus argumentos, se enfrente a su propia humanidad y diga:
"Señor, soy adicto a la pornografía y a la masturbación... Perdóname".
"Quien encubre su pecado, jamás prospera, pero el que lo confiesa y lo deja, halla
perdón".
Las palabras de David fueron muy elocuentes: "Mientras guardé silencio, mis
huesos se fueron consumiendo por mi gemir de todo el día. Mi fuerza se fue
debilitando como el calor del verano porque día y noche tu mano pesaba sobre mí.
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Pero te confesé mi pecado, y no te oculté mi maldad. Me dije: Voy a confesar mis
transgresiones al Señor y tú perdonaste mi maldad y mi pecado". (Salmo 32).
¿Qué febril imaginación nos hace pensar que podemos engañar a Dios? ¡El sabe
perfectamente lo que hay en nuestra vida! Lo único que logramos con los pretextos,
es agravar la situación. ¡Dichoso el que siempre teme al Señor! Pero el obstinado
caerá en la desgracia". (Proverbios 28:13,14).
¡Ventile su problema!
Si lo anterior le pareció duro, le aconsejo respirar hondo antes de leer lo siguiente:
no basta con confesamos delante de Dios con las luces apagadas, en la esquina
del último rincón de nuestra casa. También debemos confesárselo a un hermano
maduro en Cristo. Santiago 5:16 dice: "Confiésense unos a otros sus pecados y
oren unos por otros, para que sean sanados. La oración del justo es poderosa y
eficaz".
Si confiesa sus culpas, por más vergonzosas que parezcan, se dará cuenta de que
no solamente se le levantará un inmenso peso de encima, sino que contará con un
aliado que lo apoye y le pida cuentas. Recuerde que nunca debe entrar a la batalla
sin un compañero a un lado.
Un paso más
No basta confesar nuestros pecados, es imprescindible mostrar un arrepentimiento
que conduzca al cambio. Pórtese brutalmente consigo mismo. Aléjese de la otra,
no vuelva a verla. No le hable por teléfono ni pase por su trabajo. ¡Bórrela de su
memoria! ¡Huya!
Jesucristo dijo: "Si tu ojo derecho te hace tropezar, arráncatelo de la cuenca. Más
vale perder un miembro, que caer entero en el infierno". En otras palabras, hay que
cortar el problema de tajo. Desistir de acariciar ese pecado con fútiles sesiones de
consejería, dejarnos de juegos, confesarlo como lo que es y dejarlo a un lado para
siempre.
Por si queda alguna duda, Jesús no dijo que si el ojo era ocasión de caer, se le
colocara un parche. ¡No señor! Dijo que tomemos un clavo filoso y nos lo
arranquemos de la cuenca. ¿Dónde se le oyó decir "Mira, hijito, si la mano te causa
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tentación, métela al bolsillo"? Amigo mío, el veredicto es claro: ¡tome un hacha y
córtese la mano! Esa es la única manera de tratar al pecado.
El Rey Saúl presentó mil excusas para evadir su responsabilidad: Culpó a Samuel
por su tardanza, al pueblo por su impaciencia y hasta se atrevió a decir que había
violado las leyes de Dios para ofrecerle sacrificio.
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El Rey Aza se enfureció tanto, que arrojó al calabozo al profeta que lo descubrió.
Quizá en este momento usted se sienta molesto conmigo e inclusive le gustaría
propinarme una golpiza por todo lo que he escrito. El problema es que el Rey Aza
terminó enfermo y alejado de Dios.
El Rey David, posiblemente fue el peor de todos por la gravedad de sus crímenes,
pero cuando se le encaró, los reconoció inmediatamente. Es interesante que de los
tres reyes, él es el único que encontró perdón.
¿DEMASIADA TENTACIÓN?
¿Por qué le damos lugar a los pensamientos contrarios a la voluntad de Dios? La
respuesta más honesta sería que lo hacemos simplemente porque queremos.
Nadie se ve tentado a comer algo que no le gusta, así como tampoco se siente
atraído por una mujer fea. El gancho de la tentación es la garantía de que
quedaremos satisfechos al conseguir aquello que está fuera de la voluntad de
Dios. ¡No muerda el anzuelo!
Los deseos de la carne jamás quedan satisfechos. El hombre que tiene relaciones
con infinidad de mujeres, en el momento en que se le atraviesa otra falda, reinicia
la cacería. El millonario que tiene más dinero del que usted y yo pudiéramos
atrevernos a soñar, quiere otro millón más. La Escritura nos dice que "más
bienaventurados son los que tienen sed y hambre de justicia, porque ellos serán
saciados". Si sustentamos las relaciones correctas y vivimos por el poder del
Espíritu Santo, quedaremos plenamente satisfechos.
Santiago 4:7 dice que si nos sometemos a Dios y resistimos al diablo, huirá de
nosotros. Está bien confesar el pecado, pero también hay que seguir la fórmula
bíblica para romper el ciclo vicioso apartándonos del pecado y resistiendo a
Satanás.
Dejemos de hacer excusas por el hecho de ser hombres, como si esto nos
constituyera en un bruto animal sin control de sus facultades. La Escritura
declara que Jescuristo, a pesar de ser un hombre en toda la extensión de la
palabra, "fue tentando en todo, mas no pecó".
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El también se topó con mujeres mal vestidas en la calle. ¿De dónde sacamos
la idea de que no había mujeres que se le ofrecían a diestra y siniestra? ¿No es
lógico pensar que como hombre que era, también sintió la tentación de satisfacer
la pasión?
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