Derecho de Obligaciones- Sección 27297
CLAUDIO ALEJANDRO GRANDEZ MUÑOZ
CODIGO: U23238263
TIPOS DE CONTRATOS: contrato en el derecho civil peruano
1. Por la prestación
Si la obligación (con prestación de dar, de hacer o de no hacer) a realizar corresponde a una
de las partes, habrá un contrato con obligación unilateral. En cambio, cuando ambas partes
tengan que ejecutar una obligación respecto de la otra (reciprocidad), habrá bilateralidad.
2. Por la valoración
Si en un contrato existe un sacrificio y beneficio económico recíproco para ambas partes
será oneroso. En cambio, cuando exista sacrificio a cargo de una las partes y beneficio a
favor de la otra será gratuito.
3. Por el riesgo
Si en un contrato las partes, a partir de su celebración, conocen de los sacrificios que
realicen y beneficios que tengan a su favor será conmutativo. En cambio, si las partes de un
contrato, a partir de su celebración, desconocen de los sacrificios que realizarán y los
beneficios que tendrán a su favor, será aleatorio ya que la determinación del ganador y del
perdedor dependerá enteramente del azar.
4. Por la estructura
Es contrato simple aquél que da lugar a una sola relación jurídica patrimonial. Por ejemplo,
la compraventa, que crea la obligación del vendedor de transferir la propiedad de una cosa
y la obligación recíproca del comprador de pagar el precio en dinero. En cambio, el contrato
es complejo cuando agrupa varios contratos distintos. Esta agrupación puede dar lugar, a
su vez, a dos clases de contratos: los contextuales y los vinculados. Son
contratos contextúales los de forma escrita que, teniendo absoluta autonomía entre sí,
figuran en un mismo documento. (De la Puente y Lavalle, 2017, p. 142)
Por ejemplo, si en una sola escritura pública se celebran conjuntamente un contrato de
constitución de sociedad anónima, uno de división y partición y uno de compraventa, cada
contrato, pese a esta agrupación física, sigue su suerte con entera independencia de los
demás y queda sujeto a su propia disciplina jurídica, sin que las vicisitudes que ocurran a
uno influyan en los otros. (Ibídem, pp. 142-143)
Los contratos son vinculados cuando, conservando también su identidad propia, están
unidos por algún vínculo de cualquier naturaleza (jurídico, económico, funcional, etc.), bien
sea impuesto por el ordenamiento legal (vinculación necesaria) o bien por voluntad de las
partes (vinculación voluntaria). Por ejemplo, un contrato de fianza está vinculado
necesariamente a un contrato de comodato cuando garantiza la devolución del bien
entregado al comodatario, desde que la ley le ha dado la calidad de accesorio, esto es, que
no puede existir si no existe el principal. (Ibídem, p. 143 )
5. Por el área
Esta clasificación obedece a concepciones tradicionales que dividían el derecho
privado en tres grandes campos, que eran el civil, el comercial y el de los derechos
especiales. De acuerdo con ella, los contratos se clasifican en civiles, comerciales y
especiales. (De la Puente y Lavalle, 2017, p. 143 )
Son contratos civiles los que están regidos por el Código civil, tanto por estar disciplinados
en él (contratos típicos civiles), como, no estándolo, por serles aplicables las disposiciones
generales del contrato civil (contratos atípicos civiles). (De la Puente y Lavalle, 2017, p. 143)
Entre los contratos civiles típicos tenemos a: compraventa, hospedaje, comodato, locación
de servicios, contrato de obra, mandato, depósito, fianza, renta vitalicia y juego y apuesta.
Los contratos son comerciales cuando están regulados por el Código de comercio
(contratos típicos comerciales). También lo son aquellos contratos atípicos que, por tener
analogía o vinculación con los contratos típicos comerciales, quedan comprendidos en las
disposiciones generales sobre los contratos de comercio (contratos atípicos comerciales).
(De la Puente y Lavalle, 2017, p. 143)
Entre los contratos comerciales típicos tenemos a: comisión mercantil, contrato mercantil
de transporte terrestre y contrato de seguro.
Finalmente, son contratos especiales aquéllos que encuentran su disciplina en normas que
regulan actividades especiales, como la minería, la pesquería, la agricultura, la
comunicación, las finanzas, etc. Estos contratos también pueden ser típicos (cuando están
regulados legal o socialmente) o atípicos (cuando no lo están). (De la Puente y Lavalle, 2017,
p. 143)
6. Por la autonomía
Desde el punto de vista de la dependencia o no, de la existencia de una obligación, los
contratos se clasifican en principales o accesorios. Los contratos principales son aquellos
que su existencia y validez no dependen de la existencia o validez de una obligación
preexistente o de un contrato previamente celebrado; es decir, son contratos que tienen
existencia por sí mismos. (Zamora y Valencia, 2012, p. 64)
Entre los contratos civiles principales tenemos a: compraventa, hospedaje, comodato,
locación de servicios, contrato de obra, mandato, depósito, renta vitalicia y juego y apuesta.
Los contratos accesorios son los que no tienen existencia por sí mismos, sino que su
existencia y validez dependen de la existencia o de la posibilidad de que exista una
obligación o de un contrato previamente celebrado y en atención a esa obligación se celebra
el contrato. Estos contratos también reciben el nombre de contratos de garantía, dado que
se celebran para garantizar la obligación de la cual depende su existencia o validez. (Zamora
y Valencia, 2012, p. 64)
Entre los contratos civiles accesorios tenemos a: fianza.
7. Por su forma
De acuerdo al criterio del rubro, los contratos se clasifican en consensuales, formales y
reales, según se formen por el mero consentimiento, se requiera además una formalidad
especial o se necesite también la entrega de un bien. (De la Puente y Lavalle, 2017, p. 148)
Verbigracia, la compraventa (consensual) y la donación de bienes inmuebles (formal). En el
caso de los contratos con efectos reales, no existen en nuestro ordenamiento jurídico.
8. Por la regulación
Este criterio determina la clasificación de los contratos en típicos y atípicos. (De la Puente y
Lavalle, 2017, p. 148)
Los típicos son aquellos regulados en un cuerpo normativo, en cambio los atípicos si bien
no lo están, se utilizan en la vida cotidiana de las personas, verbigracia el leasing o
arrendamiento financiero, la franquicia o franchising, el know how, etc.
9. Por la función
El contrato constitutivo es el que como su nombre lo indica, crea una situación jurídica
determinada. Si una persona le vende a otra un inmueble, el comprador incorpora a su
patrimonio un bien que antes no tenía y origina un estado que no existía. Algo similar,
aunque desde luego no igual, acontece con el arrendamiento, el mutuo, la sociedad y, en
general con la mayor parte de los contratos, si entramos al área de la estadística. (Arias
Schreiber Pezet, 2011, p. 48)
El contrato modificativo es aquel que se celebra sobre la base de otro preexistente,
cambiando una o varias de sus estipulaciones. Un ejemplo lo tenemos cuando en un
contrato de arrendamiento las partes convienen en modificar la renta existente,
aumentándola o reduciéndola. (Ibídem, pp. 48-49)
Existe contrato regulatorio cuando sin alterarse la obligación, las partes incorporan o
eliminan determinados aspectos relacionados con su ejecución. Un ejemplo de contrato
regulatorio se da si las partes aclaran los alcances de una estipulación determinada,
precisando en vía de interpretación cuáles son sus extremos y cómo se proyectan hacia el
pasado o frente al futuro. (Ibídem, p. 49)
10. Por el tiempo
Desde el punto de vista de la posibilidad real y jurídica de cumplir en un solo acto o en un
plazo determinado, las obligaciones que de ellos emanan, los contratos se clasifican
en instantáneos o de tracto sucesivo, también llamados de ejecución sucesiva o
escalonada. Los contratos de ejecución instantánea o instantáneos son aquellos en que las
prestaciones de las partes pueden ejecutarse o pueden cumplirse en un solo acto, como en
la compraventa o en la donación. (Zamora y Valencia, 2012, p. 65)
Los contratos de tracto sucesivo son aquellos en que las prestaciones de las partes o los de
una de ellas, se ejecutan o cumplen dentro de un lapso determinado, porque no es posible
real o jurídicamente cumplirlos en un solo acto, como en el arrendamiento y en el
comodato. (Ídem)
Contrato de tracto sucesivo por antonomasia es el suministro, en virtud del cual el
suministrante se obliga a ejecutar en favor de otra persona prestaciones periódicas o
continuadas de bienes (art. 1604 del CC). Verbigracia, suministro de agua, de luz, de
mercadería, etc.
11. Por los sujetos obligados
En el contrato individual las obligaciones creadas (reguladas, modificadas o extinguidas)
por él afectan únicamente a las partes que celebran el contrato. Constituye la aplicación
plena del principio de la relatividad contractual consagrado por la primera parte del artículo
1363 del Código Civil, según el cual los contratos sólo producen efectos entre las partes que
los otorgan. El tema del contrato colectivo es sumamente complejo. La doctrina mira con
mucho escepticismo un contrato como éste, en el que se busca crear obligaciones
no sólo a cargo de las personas que lo celebran, sino también a cargo de otras que
no han intervenido en él. (De la Puente y Lavalle, 2017, p. 153)
La discusión más interesante versa alrededor del denominado «convenio colectivo de
trabajo», cuya singularidad es que el acuerdo convencional celebrado entre uno o más
empresarios y uno o más grupos de trabajadores pertenecientes a un mismo sector
económico puede llegar a imponer obligaciones y a conferir derechos a patronos y
trabajadores pertenecientes al gremio respectivo, a pesar que no hayan intervenido en su
celebración. (Ibídem, p. 154)
12. Por la formación
Este criterio ha dado lugar a una clasificación que está adquiriendo una gran importancia
en la vida moderna, que es la de contratos de negociación previa y contratos de adhesión.
(De la Puente y Lavalle, 2017, p. 154)
En los contratos de negociación previa ambas partes deciden celebrar un contrato (libertad
de contratar) y posteriormente determinar el contenido del mismo, es decir establecen los
derechos y obligaciones a cargo de ambas (libertad contractual o de configuración interna).
En cambio, en los contratos por adhesión si bien existe libertad de contratar para ambas
partes, la libertad contractual recae solo sobre una de ellas.
13. Por el rol económico
Por el rol que desempeñan, los contratos son de cambio, goce, garantía, disponibilidad,
previsión, custodia, restitución, preparatorios, de cooperación, asociativos y liquidativos.
A este grupo se pueden unir algunos más, de menor significación. (Arias Schreiber Pezet,
2011, p. 64)
Conclusiones
Los tipos de contratos resulta esencial en cualquier ordenamiento jurídico, ya sea del civil
law o del common law, ya que agrupar a los contratos de acuerdo con sus características
comunes y distintivas permite: 1. al intérprete conocer sus efectos o funciones, 2.
determinar las reglas aplicables a los contratos en ausencia de una voluntad expresa de las
partes y también las reglas imperativas que les imponen ciertas obligaciones o les prohíben
ciertas cláusulas, 3. establecer qué institutos de la teoría general del contrato les resultará
o no aplicables.