“Cuidemos la creación junto a María”
Los estudiantes leen y reflexionan el texto bíblico Mt 3,8; Gn 2,15; Jn 2,1-11 y responden las siguientes preguntas: ¿Qué mensaje nos transmite el
texto bíblico? ¿De qué trata el texto bíblico? ¿Para qué leemos el texto bíblico? ¿Qué le dijo María a los sirvientes?
En el primer libro que tiene la biblia llamado Génesis 2,15; nos dice: “El señor Dios puso al hombre en el
jardín de Edén para que lo cultivara y cuidara”
En el libro de Génesis, Dios colocó al hombre en el Jardín de Edén con la misión específica de “cultivar” y
“cuidar”, lo cual enseña una importante lección sobre nuestra responsabilidad hacia el mundo que habitamos.
Este mensaje no sólo nos invita a trabajar la Tierra, que implica cultivar y hacer crecer las cosas, si no también
a cuidarla, asegurando su protección y preservación. La intención de Dios era que viviéramos en armonía con
la creación, manteniendo un equilibrio donde nosotros, como
seres humanos, reconociéramos que somos parte de un sistema
mayor y dependiente de la salud de nuestro entorno. Sin
embargo, la historia de la humanidad ha mostrado a menudo un
deseo de dominar la naturaleza de manera que supera el mandato original, llevando a una explotación que
ha dañado la relación originalmente armoniosa entre nosotros y la Tierra. En este contexto, y bajo el título
“Mayo, mes de María Santísima, somos llamados a cuidar la Creación”, podemos mirar a María como un
ejemplo de cuidado y devoción. María, en su humilde y servicio, aceptó su rol en el plan divino con respeto
y amor, cuidando a Jesús y siguiendo los caminos de Dios. Así como María cuidó a Jesús y siguió fielmente
la voluntad de Dios, nosotros estamos llamados a cuidar el mundo que nos rodea. Este cuidado no es un
dominio destructivo, si no un acto de amor y respeto hacia la creación qué refleja nuestra relación con el Creador. Nosotros, especialmente en este
mes dedicado a María, debemos recordar que cómo “forasteros y huéspedes” en esta Tierra que Dios ha creado, nuestro deber es cultivar la belleza
y la vida del mundo, al mismo tiempo que lo cuidamos y protegemos para las futuras generaciones, imitando la ternura y el cuidado maternal de María
hacia toda la creación.
“Hagan lo que Él les diga” (Jn 2,5)
La Virgen María, en su profundo vínculo con la creación y como madre de Jesucristo, se presenta en la fe como
un modelo ejemplar de fe y cuidado del mundo creado por Dios. Su vida misma es una manifestación de
obediencia y respeto a la voluntad divina, enseñando a través de su ejemplo cómo cada creyente debe
relacionarse con la creación. Desde el “sí” pronunciado en la Anunciación, María aceptó un papel en un plan
divino que iba más allá de su comprensión, mostrando una confianza absoluta en Dios.
María, la madre que cuidó a Jesús, ahora cuida con afecto y dolor materno este mundo herido. Así como lloró
el corazón traspasado la muerte de Jesús, ahora se compadece del sufrimiento de los pobres crucificados y de
las criaturas de este mundo arrasadas por el poder humano. Ella vive con Jesús completamente transfigurada,
y todas las criaturas cantan su belleza. Es la Mujer «vestida de sol, con una Luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza» (Ap
12,1). Elevada al cielo, es Madre y Reina de todo lo creado. Por eso podemos pedirle que nos ayude a mirar este mundo con ojos más sabios.
Preguntas: explica con tus palabras sobre el texto de Gn 2,15 y relaciona con tu realidad.
¿Por qué se le considera a María guardiana de la creación?
¿Cómo pondrías en práctica estas virtudes de María? (obediencia, solidaridad, humildad, perseverancia, servicio, fortaleza, fidelidad)
organiza tu respuesta en un mapa de ideas.
En un momento de silencio realiza la oración del papa Francisco a la madre de la Amazonía
Madre de la vida, en tu seno materno se fue formando Jesús, qué es el señor de todo lo que existe.
Resucitado, él te transformó con su luz y te hizo reina de toda creación.
Por eso te pedimos que reines, María, en el corazón palpitante de la Amazonía. Muéstrate como madre de todas las
creaturas, en la belleza de las flores, de los ríos, del gran río que la atraviesa y de todo lo que vibra en sus selvas.
Cuida con tu cariño esa explosión de hermosura. Pide a Jesús que derrame todo su amor en los hombres y en las
mujeres que allí habitan, para que sepan admirarla y cuidarla. Haz nacer a tu Hijo en sus corazones para que Él brille
en la Amazonía, en sus pueblos y en sus culturas, con la luz de su Palabra, con el consuelo de su amor, con su
mensaje de fraternidad y de justicia. Que en cada Eucaristía se eleve también tanta maravilla para la Gloria del padre.
Madre, mira los pobres de la Amazonía, porque su hogar está siendo destruido por intereses mezquinos.
¡Cuánto dolor y cuánta miseria, cuánto abandono y cuánto atropello en esta Tierra bendita, desbordante de vida!
Toda la sensibilidad de los poderosos porque, aunque sentimos que ya es tarde, nos llama salvar lo que todavía vive.
Madre del corazón traspasado que sufres en tus hijos ultrajados y en la naturaleza herida, reina tú en la Amazonía
junto con tu hijo.
Reina para que nadie más se sienta dueño de la obra de Dios.
En ti confiamos, Madre de la vida, no nos abandones en esta hora oscura.