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Estar solo¡¡¡
La soledad se define como la ausencia de compañía. El querer estar solo, aun cuando deseen la
compañía de uno, es un derecho asertivo que la persona puede ejercer siempre que lo necesite, por voluntad
propia para buscar su tiempo y espacio de manera individual y solitaria.
¿Qué tan bueno es estar solo?
Sin embargo, el simple hecho de estar a solas con uno mismo no tiene que ser malo, y los expertos
afirman que incluso puede beneficiar tus relaciones sociales, mejorar tu creatividad y confianza, así
como ayudar a regular tus emociones para que puedas lidiar de mejor manera con situaciones
adversas
¿Qué tiene de malo estar solo?
"La soledad es a menudo una importante fuente de ansiedad, obsesión y depresiones, y en
consecuencia, nos lleva a conductas muy dañinas para nosotros, para nuestra salud, y para los
demás",
¿Cómo aprender a estar solo y no depender de nadie?
Pasar un tiempo solo es un bonito periodo de aprendizaje del que podemos sacar cosas muy
positivas. Para empezar, intenta dejar de pensar en que no estar en compañía es algo malo, deja a
un lado ese sufrimiento y empieza a disfrutar de la soledad. No exijas a los demás, exígete a ti
mismo.
¿Cómo aceptar que estás solo en la vida?
9 consejos para aceptar los momentos de soledad
1. Reconoce tus miedos. Muchas veces, nos resistimos a pensar que los momentos de soledad nos
afectan. ...
2. Escucha tu cuerpo. ...
3. Sanea tus pensamientos. ...
4. Reinvéntate. ...
5. Organiza tus prioridades. ...
6. Busca la ayuda de un profesional. ...
7. Tómate un tiempo a solas para crecer. ...
8. Hazte preguntas.
¿Qué pasa si me gusta estar solo?
Las personas que disfrutan con su soledad tienen un intenso mundo interior. Son personas reflexivas
que mantienen un constante diálogo interior consigo mismas. El ser humano está inmerso en
constantes dinámicas de relación con los demás al estar en sociedad.
¿Cómo saber si eres una persona solitaria?
Se trata de un trastorno mental en el cual una persona no muestra discernimiento entre bien y mal e
ignora los derechos y los sentimientos de los demás”, cuenta Aída Rubio, para quien es importante
establecer entonces, que hay personas, ya sean solitarias o no, que son más indiferentes a
establecer relaciones sociales.
!!! Soledad¡¡¡
¿Qué es sentir soledad?
La soledad física significa estar solos. Ya sea porque hemos decidido apartarnos del mundo o
porque las circunstancias nos han llevado a ello, nuestro contacto social se ha reducido al mínimo.
En tal caso, podemos o no experimentar el sentimiento de soledad
¿Cuáles son los 3 tipos de soledad?
Soledad Existencial. “¿ ...
Soledad Emocional. Es aquella que surge al proyectar en otros grandes apegos, altas expectativas y
esperanzas y el resultado es un sentimiento de vacío en esas relaciones. ...
Soledad Positiva. ...Soledad Transitoria. ...Soledad Crónica.
¿Cómo es una persona con soledad?
Cuando hablamos de personas que prefieren la soledad nos referimos a quienes no solo no
rechazan el tiempo a solas, sino que lo abrazan y hacen que este forme parte de su vida; no tienen
miedo a estar consigo mismas y con nadie más, y disfrutan de situaciones de soledad,
experimentándolos como momentos de calma.
¿Por qué se genera la soledad?
El sentimiento de soledad se genera cuando tus relaciones sociales no son como desearías. Uno
es psicológico -la gente que se siente sola con más frecuencia tiene más probabilidades de tener
depresión, ansiedad y de sentirse en general más infelices.
¿Qué hace un hombre solitario?
Los hombres solitarios se repliegan, no por ánimo depresivo, sino por una necesidad inherente a
su personalidad. Disfrutan estando solos y jamás sufren por estarlo. Sin embargo, desean encontrar
una mujer que los acompañe, los cuide y sea la madre de sus hijos.
¿Cuáles son los principales signos y síntomas de la soledad crónica?
1. Incapacidad de conectarte con otros en un nivel más profundo e íntimo. ...
2. No tienes amigos cercanos o "mejores" amigos. ...
3. Un enorme sentimiento de aislamiento estés donde estés y con quién estés. ...
4. Sentimientos negativos de duda y de autoestima.
TABLA DE CONDUCTAS QUE SE GENERAN DE
LAS EMOCIONES PRIMARIAS Y SECUNDARIAS.
Todos los seres humanos nos hemos preguntado y nos seguiremos preguntando
¿quién soy?, y en la respuesta que nos dan, disciplinas científicas y sociales, nos
venden el mito de la separación.
En el mito de la separación, nos presentan como ese Ser aislado del mundo, individual
y responsable de sí mismo. Y sin explicarnos más allá, el verdadero significado de la
individualidad, nos dejan solo con el hecho de estar “separados” de los otros al acecho
de la, hoy, creciente soledad.
Confundimos la soledad como estado y la soledad como emoción. Estar solo, como el
verbo lo sugiere, es el hecho de estar sin compañía. En el otro lado, el sentirse solo,
implica la sensación emocional de no estar conectado, identificado, o relacionado con
nada o nadie. Y aunque difícilmente un ser humano está totalmente aislado del
mundo, la sensación de estar desconectado hace que lo sintamos así.
Para poder entender esta sensación y poder cambiar nuestra emocionalidad frente a
ella, es fundamental reconocerla en nuestras acciones y decisiones, pues la soledad
se genera en nuestra interpretación sobre lo que son las relaciones, lo que son los
otros:
Como fuentes más comunes del sentirse solo, hoy expondré cuatro situaciones, que
para mí son las más comunes; no significa que sean las únicas, son las que como
coach, más llegan a mis manos:
1. Solo contra el mundo: esta especie de llanero solitario está convencido de que
puede hacerlo todo solo y que no hay nadie que lo haga mejor que él. Fue criado con
frases como “no se puede confiar en nadie” y “tú puedes solo”. En el lado positivo de
la situación, estas frases crean la responsabilidad y la posibilidad de valerse por sí
mismos, pero carece de mostrar a los otros como posibilidades para que nuestro
mundo se nutra de territorios que nunca hemos conocido. Estas frases dan también
esta sensación de estar por encima de los demás, que por obvias razones, hace que
ese otro no se sienta incluido y no quiera estar cerca del “todo lo puedo”,
convirtiéndolo en un lobo estepario. Muy eficiente, muy responsable, muy individual,
pero con la incapacidad de construir en equipo, pues su visión es la única que sirve.
2. No me quiero comprometer: el mundo me pide más de lo que estoy dispuesto a
dar. Este personaje siente que está obligado a decir que sí a todo lo que las otras
personas le piden. Y como no está dispuesto, prefiere quedarse en la soledad de su
vida, tranquilo sin tener que aceptar nada de lo que otros traen. Es cierto que entrar en
contacto con otras personas requiere que negociemos, y eso no es tan cómodo como
hacer lo mío sin que nadie me moleste. Aquí la clave es saber qué queremos de
verdad y a qué estamos dispuestos. Compartir y entrar en relaciones (de cualquier
tipo) no implica obligarnos a aceptarlo todo, podemos negociar lo que queremos y lo
que no. También podemos decidir con qué tipo de personas queremos estar. Salir al
mundo no significa que se tenga que aceptar cualquier cosa, puedo decidir con quién,
cuándo y que quiero compartir.
3. La víctima: esta persona ve el mundo como algo que quiere hacerle daño. Siente
que no está en su poder el enfrentarse al mundo y cambiar, manejar o diseñar las
situaciones de su vida. Prefiere meterse en una hermética armadura donde nada
puede entrar a dañarlo, pero donde tampoco nada sale, y es ahí donde se siente la
soledad, en la imposibilidad de interactuar con otros. Es más fácil decir “hay un mundo
cruel que me quiere dañar” a “hay retos y situaciones que me cuesta trabajo vivir” que
desde el poder interior y con la ayuda de otros, se puede lograr. Este personaje
necesita recuperar su poder y también asumir su responsabilidad. El resultado de
nuestra vida depende definitivamente de nuestras acciones individuales o
comunitarias sobre el mundo.
4. El incomprendido: este personaje es el que no encuentra a nadie que se parezca
a él. Se siente como perro a cuadros en cualquier espacio social. El mundo no lo
comprende, no entienden su forma de ser, es único. Así que al aislarse, también
decide no explorar convencido de que no va a encontrar. Y me pregunto, en un mundo
de 7 billones de habitantes, con internet, con diversidad de pensamientos, creencias y
movimientos sociales ¿será posible no encontrar alguien que tenga gustos similares?
Es verdad, somos únicos e irrepetibles, pero el reto está en buscar conexión y sobre
todo en querer encontrarla.
Al creernos el mito de la separación, lentamente hemos creado la herida social de la
soledad. Y digo que es una herida, no solo porque causa dolor y consecuencias como
la depresión, el suicidio y la infelicidad por falta de sentido, sino además, porque
incoherentemente la misma sociedad la estigmatiza y la castiga. Así que nos
enseñamos a ser individuos pero señalamos al que está solo, perpetuando el peor
aditamento de la soledad, el silencio. Lograr entrar en conexión con otras personas en
este mito separatista, requiere de nuestra decisión de querer hacerlo y de nuestras
acciones constantes para lograrlo. Por eso es fundamental para mí, dejar claro que el
ser un individuo responsable de mí mismo, de mis actos y de mi vida, no riñe ni está
en contra de hacer parte de diversas relaciones. Vivir en soledad y aislado, es ir en
contra de nuestra naturaleza de estar en comunidad, lo hacemos desde las cavernas,
lo necesitamos. Por eso es tan doloroso, porque va en contra de nuestro ser
comunitarios, de vivir en grupos, tribus, manadas. Va en contra de esta necesidad
profunda que tenemos de ser parte de algo más grande que nos da sentido y nos
sume en la tristeza y la depresión que vemos hoy.
Para entrar en relaciones necesitamos cuatro pasos:
1. Comprender que no soy un organismo aislado, parte de mi poder personal está en
mi capacidad de estar en grupo.
2. Conocerme cada día más, saber qué me gusta, qué quiero, cómo me siento feliz y
satisfecho, así puedo encontrar personas para congeniar y compartir lo que soy.
3. Conversar sobre lo que me gusta, decir sí o no a lo que me ofrecen y atreverme a
ofrecer, dando el derecho al otro de decir no. Al igual que yo, el otro puedo decir
no sin sentirme rechazado.
4. Poder entrar en negociación, en conversaciones que nos permitan llegar a
acuerdos sobre lo que queremos juntos.
Siempre nos han explicado que somos individuos, pero no nos han explicado que
parte de nuestra fuerza es estar conectados, y está comprobado que en equipo
llegamos más lejos.
Lograr entrar en conexión con otras personas en este mito separatista, requiere de
nuestra decisión de querer hacerlo y de nuestras acciones constantes para lograrlo.
Por eso es fundamental para mí, dejar claro que el ser un individuo responsable de mí
mismo, de mis actos y de mi vida, no riñe ni está en contra de hacer parte de diversas
relaciones.