Guerra Fría
La Guerra Fría enfrentó a Estados Unidos y la Unión Soviética durante 40 años.
¿Qué fue la Guerra Fría?
La Guerra Fría fue uno de los conflictos más importantes del siglo XX. Enfrentó a
las dos superpotencias de la segunda mitad del siglo XX: la Unión de Repúblicas
Socialistas Soviéticas (URSS) y Estados Unidos. Fue un conflicto por la
supremacía del mundo y la imposición del modelo político, económico,
ideológico y cultural que cada país defendía: el comunismo (URSS) y
el capitalismo (EE. UU.).
La Guerra Fría se caracterizó por las disputas diplomáticas, la carrera
armamentística y espacial, la constante amenaza mutua y el intento por influir
sobre otros países. Esto incluyó la intervención en guerras subsidiarias, es decir,
conflictos bélicos en terceros países en los que cada potencia apoyaba a una de
las facciones enfrentadas.
Influyó en conflictos militares como la guerra de Corea (1950-1953), la guerra del
Sinaí (1956), la guerra de Vietnam (1955-1975) y la guerra afgano-soviética
(1979-1989).
La Guerra Fría involucró a gran parte del mundo, al que dividió en dos bloques
enfrentados a lo largo de sus más de 40 años de duración.
La Guerra Fría comenzó tras el fin de la Segunda Guerra Mundial en 1945 y
culminó en diciembre de 1991 con la disolución política de la Unión
Soviética. Tuvo etapas de hostilidad y etapas de distensión y fue la época en la
que surgió por primera vez el miedo a una guerra nuclear, que en caso de haber
ocurrido habría tenido efectos devastadores.
PUNTOS CLAVE
La Guerra Fría fue un enfrentamiento entre el bloque occidental o capitalista
(encabezado por Estados Unidos) y el bloque oriental o comunista (encabezado por la
Unión Soviética).
Duró más de cuarenta años, entre el fin de la Segunda Guerra Mundial en 1945 y la
disolución de la URSS en 1991.
Las dos potencias nunca se enfrentaron militarmente de forma directa pero apoyaron a
los bandos enfrentados en guerras de otros países.
Algunos hechos importantes fueron la guerra de Corea y la guerra de Vietnam, la
construcción del muro de Berlín, la crisis de los misiles en Cuba y la carrera
armamentística y espacial.
Causas de la Guerra Fría
Las causas de la Guerra Fría pueden resumirse en:
La oposición ideológica entre el sistema comunista y unipartidista dirigido por
la Unión Soviética, y el sistema capitalista y multipartidista encabezado por
Estados Unidos y las potencias europeas occidentales.
El sentimiento anticomunista que se extendió por Europa y Estados Unidos a
partir de la Revolución de Octubre de 1917 y del estallido de la guerra civil
china entre comunistas y nacionalistas en 1927.
La propaganda anticapitalista en la Unión Soviética que identificaba a Estados
Unidos y sus aliados como un peligro imperialista y burgués.
El derrumbe de Europa occidental como potencia mundial luego de la
devastación provocada por la Segunda Guerra Mundial, lo que llevó a la
afirmación como superpotencias de Estados Unidos y la Unión Soviética, los dos
países que lideraron la victoria frente a los nazis.
Las tensiones derivadas del reparto político-territorial de Alemania entre las
fuerzas aliadas: Estados Unidos, el Reino Unido y Francia, por un lado, y la
Unión Soviética, por el otro.
La ocupación soviética de los territorios de Europa del Este previamente
conquistados por los nazis, que tras su liberación por el Ejército Rojo quedaron
bajo el control de la Unión Soviética a través de gobiernos comunistas locales y
del mantenimiento de tropas soviéticas.
La creciente injerencia estadounidense en Europa, fruto de su protagonismo
en la Segunda Guerra Mundial y de la aplicación del Plan Marshall en la
posguerra, un programa de ayuda y financiamiento para la recuperación
económica europea. Los países que estaban bajo hegemonía soviética
rechazaron la ayuda del Plan Marshall, que la Unión Soviética consideraba un
instrumento del imperialismo estadounidense.
Consecuencias de la Guerra Fría
La Guerra Fría estimuló conflictos bélicos en países de Asia, América Latina y
Medio Oriente.
Las principales consecuencias de la Guerra Fría fueron:
La división de Europa y el resto del mundo en dos bloques dominados por
Estados Unidos y la Unión Soviética, que configuraron un mundo bipolar
mediante alianzas y el control o la influencia sobre otros países.
La carrera armamentística y espacial, en la que cada potencia invertía
recursos para superar a su adversario en el desarrollo de armamento
convencional y nuclear y en la exploración del espacio exterior, lo que derivó en
importantes innovaciones tecnológicas usadas también en la vida civil.
La amenaza nuclear, que difundió el miedo a una guerra atómica de efectos
devastadores. Una guerra de este tipo estuvo a punto de estallar durante la
llamada crisis de los misiles de Cuba en 1962.
El estallido de conflictos, guerras y golpes militares en otros países,
especialmente en Asia, América Latina y Medio Oriente, donde cada potencia
apoyaba a uno u otro bando para extender su hegemonía mundial. Estos
acontecimientos incluyeron las guerras de Corea, Vietnam y Afganistán, el
apoyo soviético al régimen de Fidel Castro en Cuba y el respaldo
estadounidense a algunas dictaduras latinoamericanas.
La ruptura entre China y la Unión Soviética, a partir de la década de 1960, y
la división del mundo comunista entre las vertientes soviética y maoísta. Esto
permitió un acercamiento importante entre Estados Unidos y China durante la
década de 1970.
La reconfiguración del poder mundial tras el derrumbe de la Unión
Soviética en 1991, cuando Estados Unidos se convirtió en la única
superpotencia del mundo y la OTAN se amplió con la adhesión de países que
habían abandonado el comunismo.
La desilusión ideológica de sectores de izquierda ante la derrota soviética,
la idea generalizada de que el comunismo había fracasado y la consolidación del
capitalismo a nivel mundial a fines del siglo XX.
Fin de la Guerra Fría
La caída del muro de Berlín y el colapso de la URSS dieron por terminada la
Guerra Fría.
La Guerra Fría terminó formalmente con la caída de la Unión Soviética en
1991, luego de años de crisis y de una reducción significativa de su influencia
internacional. Ya en los últimos años de la década de 1980, su capacidad de
suministrar recursos y ejercer influencia en las naciones socialistas de Europa
del Este se había visto muy limitada.
Los procesos de cambio emprendidos durante el mandato de Mijaíl Gorbachov a
fines de la década de 1980, conocidos como perestroika (reestructuración)
y glasnost (apertura), intentaron evitar el derrumbe económico y social del
Estado soviético. Sin embargo, la apertura política estimuló la manifestación del
descontento social contra el régimen y la reestructuración agravó la crisis
económica, lo que fue internacionalmente interpretado como un reconocimiento
del fracaso del comunismo.
En 1989 se produjeron una serie de revoluciones y cambios políticos en Europa
del Este que provocaron el colapso del comunismo en esos países, incluida
la caída del Muro de Berlín que llevó a la reunificación de Alemania un año
después. Estos hechos trazaron el camino hacia sistemas democráticos con
economías de libre mercado.
Casi en simultáneo, muchas de las naciones que conformaban la Unión
Soviética comenzaron sus respectivos procesos de independencia, lo que
produjo la desmembración del Estado soviético luego de setenta años de
existencia.
Las quince repúblicas soviéticas se convirtieron en Estados independientes. La
Federación de Rusia adoptó un modelo de economía de mercado y un sistema
democrático multipartidista, y Estados Unidos se consolidó como la mayor
potencia mundial. Este hecho marcó el fin de la Guerra Fría.