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Articulo

El artículo investiga la relación entre educación, ingreso económico e ingesta calórica y su impacto en el empoderamiento de las mujeres en México, Colombia y Chile. Se destaca que a pesar de los avances en igualdad de género en América Latina, persisten desigualdades significativas que limitan el desarrollo y empoderamiento de las mujeres. Se concluye que mejorar estas variables es crucial para cerrar la brecha de desigualdad y fomentar el crecimiento económico inclusivo.

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El artículo investiga la relación entre educación, ingreso económico e ingesta calórica y su impacto en el empoderamiento de las mujeres en México, Colombia y Chile. Se destaca que a pesar de los avances en igualdad de género en América Latina, persisten desigualdades significativas que limitan el desarrollo y empoderamiento de las mujeres. Se concluye que mejorar estas variables es crucial para cerrar la brecha de desigualdad y fomentar el crecimiento económico inclusivo.

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Universidad Iberoamericana

Primavera-Verano 2020
Ana Guadalupe Creel Ramos Cardenas
Artículo de Investigación

La relación de la educación, el ingreso económico y la ingesta calórica con el


empoderamiento de la mujer en México, Colombia y Chile.
Índice

1. Introducción
1.1.1. El empoderamiento de las mujeres en el mundo y un enfoque
en América Latina.
1.1.2. Pregunta, hipótesis y objetivo del trabajo.
1.1.3. La Agenda 2030 de la ONU
1.1.4. Objetivo 4 (Género)
2. Capítulo 1 Variables que afectan el empoderamiento de las mujeres.
2.1.1. Ingesta Calórica
2.1.2. Educación
2.1.3. Ingreso económico
3. Capítulo 2 Avances en materia de Género méxico, Colombia y Chile
3.1.1. México,
3.1.2. Colombia
3.1.3. Chile.
4. Capítulo 3
4.1.1. Analizar cómo en México, Colombia y Chile el nivel educativo,
ingreso per cápita y la ingesta calórica han contribuido y
afectado al empoderamiento de las mujeres.

5. Conclusión
6. Bibliografía

1. Introducción
La inequidad social es una de las principales causas de la violencia en el mundo. Las
estadísticas de ORIGEN, una fundacion en contra de la violencia de genero, estiman que

2
siete de cada diez mujeres han sufrido o sufren alguno o varios tipos de violencia, lo que
conlleva a una desigualdad y falta de oportunidades. (Fundación Origen, 2016). Según la
Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) , la desigualdad de las
mujeres constituye un caso especial dentro de las discriminaciones sociales. Es importante
definir el enfoque de género y el empoderamiento para comprender el siguiente artículo de
investigación y su desarrollo.

Segun la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia Contra las Mujeres;
Ayuda a comprender mas produnamente tanto la vida de las mujeres como la de los
hombres y las relaciones que suceden entre ambos. Menciona por igual que existe una Ley
General para la igualdad entre mujeres y Hombres. La perspectiva se refiere a la
metodología y los mecanismos que nos permiten identificar, cuestionar y valorar la
deiscminacion, desigualdad y exclusión de las mujeres que mucha gente pretende justificar
con base en las diferencias biológicas entre hombres y mujeres. El Empoderamiento de las
mujeres contribuye claramente al bienestar individual y familiar, a la salud y al desarrollo
social. Se refiere al proceso de quienes se les ha negado la posibilidad de tomar decisiones
de vida estratégicas logran adquirir tal capacidad. Este puede ser una verdadera estrategia
de salud pública, y si se conceptualiza y se usa de manera efectiva, conduce a mejores
resultados de salud comunitaria y reducción de la pobreza. (Jayakarani, 2012)

El empoderamiento de las mujeres en América Latina ha progresado significativamente


según ONU mujeres en los últimos 20 años. Se han implementado innovaciones sociales
que dejan como resultado un enorme potencial del salario mínimo para eliminar la
desigualdad y corregir la brecha salarial de género. Sin embargo, afirma ONU mujeres que
dichos logros todavía son incompletos y no siempre se han traducido a la práctica como se
desea. Es fundamental lograr economías más favorables para las mujeres en la base de la
pirámide económica (ONU mujeres, 2017).Por ejemplo,en la plataforma de Beijing de la
Organizaion de Las Naciones Unidas, cuenta con una Declaración y Plataforma de Acción
de Beijing acordó realizar cambios considerables en las vidas de las mujeres en todos estos
ámbitos, así como llevar a cabo mejoras para eliminar la discriminación ocupacional,
especialmente mediante la promoción de la participación igualitaria de las mujeres en los
empleos altamente cualificados, en los sectores científico, tecnológico, de ingeniería y de
las matemáticas, así como en los puestos de dirección. (Las Mujeres Y La Economía, 2020)

Para lograrlo se tiene que abordar los derechos de las mujeres en estos países que
sufren no sólo discriminación de género pero de múltiples discriminaciones que son

3
interrelacionadas (genero, color de piel, nacionalidad,etc), ya que esto les impide progresar
y desarrollarse económicamente. (ONU mujeres, 2017)

La publicación de ONU Mujeres en América Latina y el Caribe, publicada en el año


2017, “El progreso de las mujeres en América Latina y el Caribe en 2017” explica cómo
transformar las economías para realizar los derechos y propone seis estrategias clave como
herramientas para resolver este dilema. América Latina tiene una gran responsabilidad ya
que tiene un gran impacto en la red internacional. Es por eso que se han tratado de
desarrollar políticas públicas y mejorar el financiamiento para la igualda dentro de estos
países para proteger a las mujeres y darles mayor oportunidades para que puedan llegar a
lograr sus objetivos. Según Lorena Barba Albuja, de ONU Mujeres en una entrevista en el
año 2017, explica que esto significa garantizar que los compromisos hechos por los
Estados se traduzcan en recursos presupuestarios que viabilicen la implementación de
acciones que transforman una situación de desigualdad. Significa también, comprender el
impacto diferenciado que tiene el uso de los recursos públicos en la vida de mujeres y
hombres, y usarlos de forma más estratégica para mejorar las condiciones de vida de la
población. (Diario, 2017) Con este fin, es necesario fortalecer la política pública, los
procesos de planificación y presupuesto a nivel nacional y local para mejorar la provisión de
servicios, la transparencia y la rendición de cuentas. (ONU, 2017)

Afirma la Asamblea General de Las Naciones Unidas que los gobiernos de la región han
claramente asumido su responsabilidad y han actuado para luchar contra la desigualdad de
género, pero según el informe del progreso de las mujeres en América Latina y el Caribe,no
ha sido suficiente debido a la falta de compromiso y de resultados por parte de las
isntituciones estatales.Se han creado una serie de compromisos regionales e
internacionales en relación con los derechos de las mujeres. (ONU, 2015)

La eliminación de la violencia y desigualdad hacia las mujeres se ha vuelto un tema muy


importante y prioritario en la agenda mundial. Es por eso que a través de los años se han
creado políticas en todo el mundo para darle prioridad a este tema tan relevante para el
desarrollo de la humanidad.Por más que el esfuerzo haya sido válido, lamentablemente
alrededor del mundo continúan existiendo desafíos en su promoción, divulgación, y
cumplimiento.

Es por eso que es de suma importancia entender por qué variables tan importantes como la
ingesta calórica, la educación y el ingreso de las mujeres influye en el empoderamiento de
una mujer. Ya que estas podrían pasar como desapercibidas, adelante podremos ver la
importancia de estas para que una mujer se logre empoderar y desarrollar de manera
positiva.

4
Al investigar el empoderamiento de las mujeres en México, Colombia y Chile nos podemos
dar cuenta que existen tres variables de alta importancia. Estas son; el nivel educativo, el
ingreso per cápita y la ingesta calórica. Estas variables permiten que la mujer se pueda
desarrollar de manera eficiente y logre sus objetivos para poder empoderarse de manera
positiva. La brecha de desigualdad que afecta a las mujeres hace muy difícil que este
desarrollo sea posible ya que estas 3 variables mencionadas son muy limitadas para
mujeres de estas nacionalidades.

En este artículo académico, se identificará a través de organizaciones internacionales y


nacionales así como instituciones y artículos de gente altamente reconocida y de suma
confianza, la incidencia que tienen el nivel educativo, el ingreso per cápita y la ingesta
calórica con en el empoderamiento de las mujeres, seleccionando tres países de América
Latina ; México, Colombia y Chile durante el periodo 2015-2019. Este tema es relevante,
sobre todo en la actualidad, pues “invertir en el empoderamiento de las mujeres y así
contribuir directamente a la igualdad de género, la erradicación de la pobreza y el
crecimiento económico inclusivo.” (ONU Mujeres s.f.). Por ejemplo, “las mujeres contribuyen
de manera muy significativa a las economías, ya sea en empresas, granjas, como
emprendedoras o empleadas o trabajando como cuidadoras domésticas no remuneradas”
(ONU Mujeres s.f.).Al mismo tiempo esto quiere decir que al apoyar el empoderamiento de
la mujer ayudamos a la economía de las mujeres y hombres y esto contribuye directamente
a cerrar la brecha de la desigualdad de género.

Como ejemplo de la importancia de eliminar las desigualdades existe este caso que se
plantea dentro El Programa Mundial de Alimentos 2015-2020 que explica sobre la
alimentación y cómo “eliminar las desigualdades entre granjeros y granjeras aumentaría la
producción agrícola entre un 2,5 y un 4% en los países en desarrollo, lo cual se traduciría
en un 12 a un 17% de reducción del hambre en el mundo o, en otras palabras, habría entre
100 a 150 millones de personas menos con hambre” (Programa mundial de alimentos
2020). Por otra parte, según Taylor & Francis, el empoderamiento es de una naturaleza
compleja, pues consiste en una serie de mecanismos, dominios y niveles, dependientes
unos de otros y por ello, los esfuerzos para fomentarlo sin tomar esto en cuenta, podrían
ser limitados (Jayakarani, 2012).

En los siguientes párrafos del artículo se ejemplifican estos compromisos.

La Asamblea General de Las Naciones Unidas (ONU),adoptó la Agenda 2030 para el


desarrollo sostenible, se creó un plan de acción a favor de las personas, el planeta y la
prosperidad, que también tiene la intención de fortalecer la paz universal y el acceso a la

5
justicia. Los Estados miembros de las Naciones Unidas aprobaron una resolución en la que
reconocen que el mayor desafío del mundo actual es la erradicación de la pobreza y afirman
que sin lograrla no puede haber desarrollo sostenible. La agenda plantea 17 objetivos con
169 metas de carácter integrado e indivisible que abarcan las esferas económicas social y
ambiental (ONU, 2015). El tema de igualdad de género está muy presente en la Agenda
2030 ya que es un tema importante a nivel internacional. Cada día vemos cómo el tema de
la desigualdad de género es más debatido y analizado. Esto se debe a que las mujeres ya
no se quedan calladas y quieren hablar por ellas mismas. Como ejemplo podemos poner las
marchas del 2020 en contra de la violencia de género, estas fueron en muchos países de
todo el mundo. Todas las marchas tuvieron el mismo propósito, acabar con la violencia de
género.

El objetivo 5 de la Agenda 2030 mencionada anteriormente es igualdad de género, este


objetivo es lograr la igualdad de género y empoderar a todas las mujeres y niñas. Es
importante mencionar que las mujeres y niñas representan más de la mitad de la población
mundial. Eso quiere decir que su potencial es vital para el desarrollo humanos. tristemente
hoy en día, persiste la desigualdad de género en todo el mundo lo cual tiene como
consecuencia una estancación social y económica. Según la ONU en 2014, 143 países
tienen garantizada en sus constituciones la igualdad de género, pero en otros 52 no estaba
este importante compromiso. La desigualdad de género afecta principalmente a las mujeres.
Esto les crea una desventaja en materia de educación y capacitación lo que se les hace
más difícil acceder al mercado laboral y por ende no se pueden empoderar. (ONU,2015).
También se menciona en este objetivo de la importancia de la motivación entre mujeres. La
Organización de las Naciones Unidas aconseja en su objetivo número 5 lo siguiente: “Si
eres una niña quédate en la escuela y motiva a tus compañeras a quedarse en la escuela
para más adelante poder luchar en conjunto por sus derechos y acceder a servicios de
salud sexual y reproductiva. Si eres mujer, lucha contra los prejuicios y las asunciones
implícitas que pueden constituir un obstáculo no pretendido y casi siempre invisible para la
igualdad de oportunidades.” (ONU, 2015)

El empoderamiento de la mujer en América Latina: México, Colombia y Chile.

La Fundación Mexicana contra la violencia de Género ORIGEN, publicó en 2016 números


alarmantes indicando que la desigualdad extrema en el mundo está aumentando. Informan
que en el año 2016, el 1% de la población mundial poseia más riqueza que el 99%
restante. En México, el 1% de la población tiene el 43% de la riqueza del país. La inequidad

6
económica y en el acceso a oportunidades de desarrollo deriva en otros problemas sociales
como la pobreza y la violencia. (Fundación Origen, 2016)

Las cifras de la fundacion ORIGEN demuestran que en el 2016 la baja escolaridad y las
condiciones laborales obligan al 42% de las mujeres a trabajar en empleos informales
percibiendo menos de dos salarios mínimos. Esta inequidad afecta a 3 de cada 10 hogares
los cuales son sostenidos por una mujer. En empleos formales, las mujeres ganan 35%
menos que los hombres. El 70% de los jóvenes que no estudian ni trabajan son mujeres.
(Fundación Origen,2016)

En México según datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo


Social (CONEVAL,2008-2018), hasta hace dos años, las mujeres recibían menores
percepciones laborales y menor participación económica. La brecha salarial sigue
existiendo, tanto en el contexto sin pobreza como en el que sí la hay. En el primer
escenario, las mujeres recibieron 90 pesos por su trabajo por cada 100 pesos que
percibieron los hombres. Por otro lado, en el segundo contexto la brecha se acentúa, pues
las mujeres obtuvieron 73 pesos por cada 100 pesos respecto de los hombres. También
concluyeron que las mujeres dependen más de los ingresos “de fuentes indirectas”
(provenientes de otros hogares o de programas gubernamentales). Para las mujeres en
pobreza, este tipo representó alrededor de la tercera parte sus ingresos, mientras que en
los hombres con la misma situación, representó alrededor del 2%.

En materia de educación, según el CONEVAL con la información 2008-2018, el


rezago educativo en las jefaturas de hogar disminuyó tanto en mujeres como en hombres:
de 40 a 29% en las mujeres, y de 30 a 23% en los hombres. Sin embargo, es mayor en
contextos de pobreza, pues asciende a 40% en los jefes y 50% en las jefas. Por otra parte,
en cuanto a la carencia por acceso a la alimentación, esta muestra diferencias dependiendo
del nivel de pobreza y sexo del/la jefe/a del hogar. En hogares sin pobreza, asciende a
alrededor de 10%, sin importar el sexo de la jefatura. Sin embargo, en contextos de pobreza
se ubicó en 38% en los hogares jefaturados por mujeres, y en alrededor del 30% en los
jefaturados por hombres. De esta manera podemos ver que la inseguridad alimentaria
severa se presenta en mayor medida en los hogares jefaturados por mujeres en situación
de pobreza.

En materia de participación económica, la brecha entre mujeres y hombres


descendió 8 puntos porcentuales de 2008 a 2018. Sin embargo, esta sigue siendo amplia,
pues hace dos años, 52% de las mujeres fueron económicamente activas, cifra que
asciende a 83% en los hombres. Por otro lado, parece que las mujeres con hijos presentan
dificultades para insertarse en el mercado laboral, pues la participación económica de

7
mujeres de 25 a 44 años sin hijas e hijos se ubicó en 79%, mientras que en las madres fue
de 61%. En cuanto a las ocupaciones, la mayoría de los hombres desempeña aquellas
tipificadas como masculinizadas (donde se presenta una escasa participación de las
mujeres), mientras que las mujeres se concentran o en ocupaciones feminizadas (con poca
participación de hombres). Estas últimas tienden a presentar salarios relativamente más
bajos.

Según reportes de la ONU en Colombia:

Las diferencias en la reducción de la pobreza han sido consistentes con lo


observado a nivel nacional., ya En 2014, los porcentajes de incidencia de la pobreza
registraban 27,9% y 29,2%, para hombres y mujeres respectivamente, mientras que en
2002 eran de 49,2% para hombres y de 49,5% para las mujeres. Es decir, que el aumento
de los ingresos para suplir gran parte de sus carencias en términos de acceso a alimentos,
educación, salud y vivienda, muestra una tendencia dispar entre hombres y mujeres. Por
otro lado, la tendencia observada de la incidencia de la pobreza por sexo, muestra una
brecha creciente de 1,5% en 2012 y de 1,3% en 2014: mientras en el país la pobreza se ha
reducido casi 21 puntos porcentuales -igual que para los hombres-, entre las mujeres esta
reducción alcanza 20,3 puntos.

Por otro lado, la pobreza extrema pasó de 18,1% a 8,3% en las mujeres. Hablando
de la reducción total de esta, fue de 9,8 puntos en mujeres. Mientras que la tasa de
desempleo femenina era de 20,1% en el mismo año mostrando una brecha de 7.7 puntos
porcentuales con respecto a los hombres. Sin embargo, es importante señalar que la brecha
existente entre hombres y mujeres por un mayor acceso a trabajos dignos está en aumento,
y pasa de 5,1% a 6,2% entre 2007 y 2014. Con respecto al analfabetismo, las mujeres entre
15 y 24 años se encuentran muy cerca de la meta mientras que los hombres se alejan por
casi un punto, y entre mujeres y hombres persiste una brecha a favor de ellas, mostrando
menos analfabetismo a lo largo de toda la serie desde 2008 hasta 2014.

En Chile, el promedio de horas semanales que invierten las mujeres al trabajo no


remunerado es de 42.1, mientras que los hombre invierten 19 horas semanales. Esto nos
da una visión de la fuga de tiempo -y oportunidades de obtener ingresos- que sufren las
mujeres, pues solo pueden invertir 19 horas semanales al trabajo remunerado, frente a las
34.6 horas que invierten los hombres (CEPAL s.f.). Por otro lado, el porcentaje de hombres
en situación de pobreza que son económicamente activos -en áreas urbanas- era de 60.2
en 2017, mientras que el porcentaje de mujeres activas en la misma situación era de 37.6.

8
Otro indicador importante es el de feminidad en hogares pobres, el cual ascendía a 131.3
en 2017.

En el mismo año, la población ocupada según nivel de productividad era de 9.9% de


productividad alta en las mujeres, versus un 12.9% en hombres. En los sectores de
productividad baja se encontraban 78.6% de las mujeres y 49.3% de hombres. El índice de
población urbana sin ingresos propios quedó en 19.2% de mujeres, en 2017, bajando un
21.1% desde el año 2000. Mientras que en áreas rurales quedó con un 22%, bajando
27.3% respecto del mismo año. En la zona rural, las mujeres tienen una tasa de
alfabetización de 94,3% y los hombres una de 92,7%, y en la zona urbana, dichas tasas
llegan a 97,8% y 97,7%, respectivamente, siendo estadísticamente no significativas las
diferencias entre los sexos (Comunidadmujer 2016).

Capítulo 1:

Variables que afectan el empoderamiento de las mujeres.

El empoderamiento de la mujer es un proceso multidimensional (Casique 2010), por lo que


analizaremos variables que pueden incidir, ya sea positiva o negativamente, en él a
diferentes niveles. Dichas variables son la ingesta calórica, la educación y el ingreso
económico. Estas se encuentran interconectadas en la mayoría de los casos y
procederemos a explicar por qué.

I. Ingesta calórica.

En primer lugar, es necesario mencionar la existencia de normas de género, las


cuales moldean roles socialmente asignados. La exigencia social en el cumplimiento de
estas pautas se toma como justificación del uso de la violencia en pareja, si alguno de los
miembros las transgrede (Casique, 2010). De esta forma, a favor de estas reglas que dan
prioridad a los hombres en la mesa, se observa que las madres son las primeras en privarse
de alimentos cuando los recursos familiares son escasos (Taylor, y otros 2017). Para
entender la relevancia de este factor en el empoderamiento femenino, debemos situarnos
en una condición anterior al género: la condición humana. Según el Programa de las
Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD): “El desarrollo humano consiste en ampliar las
libertades de modo que todos los seres humanos puedan aprovechar las posibilidades que
consideren más valiosas” (Jahan, 2016).

De acuerdo con el Informe sobre Desarrollo Humano 2016 de dicho Programa, el desarrollo
humano se basa en dos componentes: la libertad de bienestar y la libertad de agencia. La

9
primera está, a su vez, compuesta por los funcionamientos (functionings) y las capacidades
(capabilities); mientras que la segunda está representada por la voz y la autonomía, las
cuales permiten que una persona actúe y logre los objetivos que se propone. Según el
mismo informe:

Los funcionamientos son las diversas cosas que una persona podría valorar ser y
hacer, como ser feliz, estar adecuadamente alimentada y gozar de buena salud, así
como tener respeto propio y participar en la vida de la comunidad.

Mientras que las capacidades se refieren a “los diversos conjuntos de funcionamientos (ser
y hacer) que puede lograr una persona”.

Por otro lado, tenemos a la “feminización de la pobreza”, concepto que evidencia que
“hombres y mujeres sufren la pobreza de manera diferente, y que el género es un factor,
como la edad, la etnia y la ubicación geográfica, entre otros, que incide en la pobreza y
aumenta la vulnerabilidad de las mujeres a padecerla” (Godoy y Montaño 2004). En este
orden de ideas, si las mujeres son más propensas a sufrir condiciones de pobreza, también
lo son de abstenerse de una ingesta calórica adecuada –orilladas por los roles de género–.
Esto afecta directamente sus funcionamientos, por lo tanto, también su libertad de bienestar,
desarrollo humano y, finalmente, frenando su empoderamiento.

II. Educación.

Esta variable es central para entender el éxito o fracaso del empoderamiento y de las
políticas públicas enfocadas en él. Según la Estrategia de la UNESCO para la igualdad de
género en y a través de la educación 2019-2025, 650 millones de niñas y mujeres se casan
antes de los 18 años y cerca de mil millones de niñas y mujeres carecen de las
competencias necesarias para tener éxito en el mercado laboral. La primera situación trunca
las posibilidades de estudiar para ese sector femenino, pues con frecuencia son las mujeres
quienes se hacen cargo de las tareas del hogar. Por otra parte, el reporte de la UNESCO
menciona también que las mujeres representan sólo el 35% de los estudiantes
universitarios en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas. Esto representa una gran
pérdida de oportunidades laborales, pues esta área de estudios forma gran parte de la
futura demanda de trabajo de alto nivel.

Por otro lado, según datos de ONU Mujeres (ONU Mujeres s.f.), aunque es cierto que
actualmente las mujeres componen, en mayor porcentaje, la matrícula en los sistemas
educativos en Latinoamérica y el Caribe, esto no se refleja equitativamente en el acceso al
trabajo remunerado, especialmente al trabajo decente. Esto aunado a que la mayoría de las
personas que aún son analfabetas son mujeres. Es aquí donde podemos encontrar una

10
relación entre nuestra variable 2 (educación) y nuestra variable 3 (ingresos económicos),
pues, según la CEPAL, “se advierte que las causas que impiden continuar los estudios en la
etapa adolescente muestran una clara diferencia según el género ya que las mujeres
interrumpen sus estudios para dedicarse al trabajo doméstico, en cambio, los hombres lo
hacen para dedicarse al trabajo remunerado” (Godoy y Montaño 2004).

Por otra parte, la educación juega un papel esencial en el desarrollo humano,


particularmente en lo que anteriormente mencionamos: la libertad de agencia. Según
Marcela Sánchez Lara, para las personas que se encuentran en situación de marginación,
la educación no solo proporciona “cualificación para desarrollar la capacidad productiva”,
sino que “confiere también conciencia de los derechos como persona, autoestima y
autoconfianza para iniciar un proceso de cambio personal y de actitudes que conduzcan a
un mayor control sobre las condiciones de la propia vida”. Es decir, si se apoya la educación
de las mujeres, no solo se les brindan oportunidades de acceder a un mejor empleo y, por lo
tanto, a mayor seguridad económica, sino también de aumentar su seguridad interna.

Sin embargo, los beneficios de implementar una estrategia para que las mujeres
aumenten su alfabetización no sólo las beneficia a ellas, pues “si todas las niñas de los
países en desarrollo terminaran la educación secundaria, la tasa de mortalidad de menores
de 5 años se reduciría a la mitad” (Jahan 2016). Además de que incrementa “el empleo
productivo y la participación activa en la vida social, y ayuda a construir una sociedad más
igualitaria” (UNESCO 2019). Pero dicha estrategia debe ir más allá del simple acceso a la
educación, pues debe acompañarse de políticas que promuevan el empoderamiento y
derriben las “barreras institucionales, sociales, políticas y jurídicas que históricamente han
obstaculizado su pleno acceso a la educación y sus posibilidades de recibir una educación
completa y los beneficios que de ella se derivan” (UNESCO 2019). Subsanando, de esta
forma, las desigualdades, discriminación e ideología que perpetúan la inequidad de género.

III. Ingreso económico.

En términos económicos, las mujeres se encuentran, en primer lugar, según Irene Casique,
propensas a la dependencia de sus parejas, lo que las hace vulnerables ante situaciones de
violencia de las que pocas veces pueden salir. Esto debido a que no están en una posición
de resguardo, el cual “se refiere a los recursos externos que dotan de poder de negociación
a un individuo en una relación o asociación” y que “determinan, por ejemplo, qué tan bien
estaría una persona fuera de la relación de pareja”. Cacique explica que “la dependencia
económica de las mujeres y la carencia de acceso a apoyo social están positivamente
asociadas con violencia física severa”.

11
En segundo lugar, la participación de las mujeres en el mercado laboral en
Latinoamérica no es equitativa en comparación con la de los hombres (ONU Mujeres s.f.).
Una de cada tres mujeres en esta región no obtiene sus propios ingresos, comparado con el
11.7% de los hombres (ONU Mujeres s.f.). Mientras que el 90% del trabajo doméstico no
remunerado es realizado por mujeres (ONU Mujeres s.f.), quienes tienen que compaginarlo
con el trabajo fuera del hogar (Jahan 2016). Esto las obliga a buscar servicios como
guarderías, de los cuales dependen para equilibrar ambas funciones y cuya ausencia
también las limita. Esta asignación del trabajo doméstico en función del género es una de
las causas de desigualdad en oportunidades como “acceder a los recursos materiales y
sociales (propiedad de capital productivo, trabajo remunerado, educación y capacitación),
así como a participar en la toma de las principales decisiones políticas, económicas y
sociales” (Godoy y Montaño 2004).

Lo anterior las coloca en una situación de riesgo aún mayor frente a la pobreza. Por
ejemplo, las jefas de familia que se dedican a la agricultura tienen menor acceso a
fertilizantes y otros insumos necesarios para su trabajo (Taylor, y otros 2017). Sin embargo,
no sólo las mujeres que carecen de educación profesional sufren de desigualdad económica
y laboral, pues las que sí cuentan con esa preparación enfrentan otros problemas como el
techo de cristal. Este término se refiere a una “barrera invisible que impide a las mujeres
altamente cualificadas, alcanzar puestos de responsabilidad en las organizaciones en las
que trabajan” (Camarena Adame y Saavedra García 2018). Esta situación se traduce en las
mujeres desempeñando trabajos no seguros y mal pagados, mientras son una pequeña
minoría en puestos directivos.

Esta discriminación de género “también reduce el acceso a bienes económicos como


la tierra y los préstamos y limita su participación en el diseño de políticas sociales y
económicas” (ONU Mujeres s.f.), lo que nos lleva de vuelta a la posición de resguardo y a la
capacidad de negociación ante la pareja. La disponibilidad de recursos en esta posición
tiene una estrecha relación con el empoderamiento de las mujeres, pues el acceso que
puedan tener a ellos facilitará el acceso a oportunidades y estas a su vez, el acceso a
recursos (Casique 2010). Este ciclo de empoderamiento incrementa potencialmente el
poder de decisión de las mujeres (Casique 2010).

Por último, según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD),
explica que “una de las medidas para fomentar el emprendimiento femenino es el
establecimiento de un marco jurídico que elimine los obstáculos a los que se enfrentan las
mujeres para ser propietarias de tierras, un activo esencial, especialmente en la agricultura”
(Jahan 2016). De esta forma, se brindará especial protección para que las mujeres,

12
especialmente las que no gozan de una buena posición económica, quienes podrían
hacerse económicamente independientes y contribuir a mover el capital dentro de sus
países.

Capítulo 2 :

Avances en materia de género México, Colombia, Chile.

México:

En México en materia de educación, según el CONEVAL en su informe de 2008 a 2018, el


rezago educativo en las jefaturas de hogar disminuyó tanto en mujeres como en hombres:
de 40 a 29% en las mujeres, y de 30 a 23% en los hombres. Sin embargo, es mayor en
contextos de pobreza, pues asciende a 40% en los jefes y 50% en las jefas. (Coneval,
2018)

En 2019, Marcelo Ebrard el secretario de relaciones exteriores confirmó que México


todavía necesita avanzar más con el tema de equidad de género, mencionó que el país
continúa siendo tolerante con la desigualdad, el acoso, el hostigamiento, la violencia, la
ofensa y el abuso, el pais seguira teniendo una sociedad con mucha violencia y cada vez
será más difícil combatirlo, al igual que si hay igualdad hay paz, y si hay paz hay libertad y
justicia" (Pineda,2019). En ese mismo articulo del Periodico El Economista, se afirma que
por más que méxico lleva los últimos 15 años con avances prometedores en materia de
igualdad y equidad de género, el país claramente se encuentra lejos de lograr una política
permanente. (Pineda,2019)

En méxico la situación con el tema de género es alarmante, no solo por la brecha de


oportunidades para las mujeres pero también por violencia de género. En un artículo del
Washington Post, Laura Castellanos afirma que la situación está peor que nunca y llama la
violencia de género una pandemia. Explica que el país está pasando por dos pandemias, el
COVID-19 y violencia de género. Afirma que la pandemia de violencia de género, ha
cobrado más vidas mexicanas que el COVID-19. “100 mujeres han muerto por el
coronavirus desde que irrumpió en el país el 28 de febrero, mientras que 367 han sido
asesinadas en ese lapso, según el reporte diario de la Secretaría de Seguridad y Protección
Ciudadana, la fuente más actual de información oficial.” (Castellanos,2020).

Esto solo demuestra que la estrategia nacional para combatir el tema de Género es
claramente deficiente o nula.

13
Colombia:

En Colombia la pobreza extrema pasó de 18,1% a 8,3% en las mujeres. Hablando de la


reducción total de esta, fue de 9,8 puntos en mujeres. Mientras que la tasa de desempleo
femenina era de 20,1% en el mismo año mostrando una brecha de 7.7 puntos porcentuales
con respecto a los hombres. (ONU, 2017)

Según ONU mujeres, las mujeres en Colombia en los últimos años ha logrado
bastantes avances promoviendo la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres
pero menciona que falta mucho por hacer todavía. Colombia a diferencia de otros países ha
ratificado todos los tratados internacionales vigentes sobre derechos humanos y derechos
de las mujeres, dejando una marca positiva para América Latina y el mundo. Esto ha creado
un progreso significativo en el desarrollo de leyes para promover la igualdad de género y
garantizar los derechos de las mujeres. Pero como en todos los países siguen existiendo
desafíos para su plena aplicación, como muestran los datos sobre las brechas de género.
(ONU Mujeres, s.f). Algunos ejemplos son: Los liniemaientos de la poltiica publica para la
Equidad de Genere para las Mujeres y el Plan integral para garantizar a las mujeres una
vida libre de violencia aprovados en 2012 y la Ley de Restiutucion de Tierras, aprobada en
2011con disposiciones importantes sobre la igualdad de género, así como la Ley 1257 "Por
la cual se dictan normas de sensibilización, prevención y sanción de formas de violencia y
discriminación contra las mujeres", de 2008. (ONU Mujeres, s.f)

Colombia ha tenido aumento en cifras como la participación política de las mujeres


que pasó de 6% a 11% en los cargos de elección popular, y del 7% al 21% en las
elecciones del Congreso en los últimos 20 años. Pero forma parte de los países de América
Latina según ONU Mujeres con menor representación de las mujeres en la política. Por
último en su último reporte de la ONU menciona que en relación los derechos económicos,
el acceso de las mujeres al empleo formal y su participación en el Mercado laboral, si bien
ha ido creciendo, es aún limitada. (ONU Mujeres, s.f)

En 2013 la brecha de participación laboral fue del 20,94% (frente al 26,63% en 2001); la
brecha de desempleo era de 5,30% (frente al 7,38 en 2001); y 2012 brecha salarial de
género fue 23,28% (frente al 17,61% en 2002). (ONU, 2017)

Chile:

Chile por otro lado, cuenta con un porcentaje de hombres en situación de pobreza que son
económicamente activos -en áreas urbanas- era de 60.2 en 2017, mientras que el
porcentaje de mujeres activas en la misma situación era de 37.6. Otro indicador importante

14
es el de feminidad en hogares pobres, el cual ascendía a 131.3 en 2017. (Comunidadmujer
2016)

Según el artículo de Violencia contra la Mujer y Derechos Humanos de la Facultad


de Derecho de la Universidad de Chile, existen en el país muchos movimientos para
concientizar por parte de la sociedad civil para proveer los derechos de las mujeres como
movimientos feministas y organismos nacionales e internacionales de derechos humanos
que han presionado al gobierno del país a actuar en conformidad con los tratados
internacionales que ha suscrito y ratificado. (Villegas, 2018)

Capítulo 3:

Analizar cómo en México, Colombia y Chile el nivel educativo, ingreso per cápita y la
ingesta calórica han contribuido y afectado al empoderamiento de las mujeres.

Tomando en cuenta las variables elegidas en este artículo académico: ingesta calórica,
educación e ingreso económico, así como los datos previamente mencionados sobre los
países a comparar, sabemos que ninguno de estos países podría decir que ha logrado
comenzar un apoyo para empoderar a sus mujeres. Aunque es necesario reconocer que
todos han trabajado en diversas áreas debido a sus múltiples estudios de campo y
resultados en cifras, es necesario mencionar que no ha sido suficiente o hasta lo esperado.

Por ejemplo, México ha reducido en un 11% el rezago educativo en jefas del hogar en
situación de pobreza. Sin embargo, solo el 52% de la población femenina es
económicamente activa. Por otro lado, Colombia tiene un índice de desempleo –en las
mujeres–, relativamente bajo, con un 11.9%. Pero este indicador no es suficiente si
observamos que la brecha entre hombres y mujeres por un mayor acceso a trabajos dignos
crece 1.1%. Por último, en el caso de Chile, tenemos un alto índice de alfabetización,

15
incluso en la población femenina en áreas rurales (urbana del 97,8% y rural del 94,3%).
Empero, el porcentaje de mujeres activas en situación de pobreza es tan solo del 37.6.

Las tres variables de empoderamiento mencionados anteriormente son distintas, pero


también están interrelacionados e interdependientes para contribuir al empoderamiento.Es
necesario recordar que el empoderamiento de las mujeres no es un plan de unos pocos
pasos sino todo un conjunto de políticas públicas que derriben los obstáculos sociales
(ideología patriarcal, roles de género, etc.) y se complementa con legislación y garantías
para proteger los derechos otorgados a las mujeres. Solo de esta forma se logrará un
desarrollo completo del potencial femenino. Es importante recordar después de este artículo
que las variables analizadas son claves para el desarrollo de la mujer, que lleva al
empoderamiento. Hace falta contar desde muy temprano con las niñas desde pequeñas
para que sean un motor y logren salir adelante para empoderarse.

La desigualdad de género se ha asociado durante mucho tiempo con las


persistentes normas sociales discriminatorias que prescriben los roles sociales y las
relaciones de poder entre mujeres y hombres en la sociedad. Las inestabilidad en la que
viven las mujeres prova un espaciamiento social y económico. Al analizar cómo la ingesta
calórica, el ingreso económico y la educación tienen un fuerte impacto en el desarrollo de
las mujeres se vuelve clara la importancia de estas tres para el empoderamiento de la
mujer.

Conclusión:

A través de este trabajo pudimos notar los puntos que se relacionan y se contrastan en
estos países. Los puntos más importantes a destacar incluyen a México en el tema de
rezago educativo, en Colombia con la Pobreza Extrema y a Chile en el trabajo remunerado
para el hogar. Los resultados hablan de las necesidades y prioridades de mujeres de
sociedades que comparten elementos importantes, pero que a través de estas diferencias,
se pueden estudiar como mundos totalmente distintos. Si bien el empoderamiento de la
mujer también depende en gran parte de su participación económica, aún se debe trabajar
en el tema de violencia de género, los cuales en los últimos años han tenido la atención de
los medios especialmente en países como Chile y México. Este ejercicio permite establecer
que progresivamente, se van haciendo para atrás los indicadores que reducían la
participación de la mujer latina.

16
Es urgente trabajar a favor de la equidad y la justicia social para crear un ambiente positivo
así como garantizar a las mujeres y las niñas una vida libre de violencia y con
oportunidades.

El acceso a las variables presentadas en el artículo son de suma importancia para las
mujeres. Se podría pensar que es muy fácil tener acceso a cualquiera de las tres pero
lamentablemente como vemos en los números presentados de cada país no es nada fácil y
no está sucediendo apropiadamente hoy en día. Podemos observar en los 3 países
seleccionados han hecho grandes esfuerzos para eliminar la brecha de desigualdad de
género pero claramente como lo vimos en los números no ha sido suficiente. Los mismos
funcionarios públicos de uno de los países aceptaron el fracaso del país para ayudar a las
mujeres Mexicanas.

Referencias

17
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en México.» La ventana. Revista de estudios de género, 2018.

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