Articulo
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Primavera-Verano 2020
Ana Guadalupe Creel Ramos Cardenas
Artículo de Investigación
1. Introducción
1.1.1. El empoderamiento de las mujeres en el mundo y un enfoque
en América Latina.
1.1.2. Pregunta, hipótesis y objetivo del trabajo.
1.1.3. La Agenda 2030 de la ONU
1.1.4. Objetivo 4 (Género)
2. Capítulo 1 Variables que afectan el empoderamiento de las mujeres.
2.1.1. Ingesta Calórica
2.1.2. Educación
2.1.3. Ingreso económico
3. Capítulo 2 Avances en materia de Género méxico, Colombia y Chile
3.1.1. México,
3.1.2. Colombia
3.1.3. Chile.
4. Capítulo 3
4.1.1. Analizar cómo en México, Colombia y Chile el nivel educativo,
ingreso per cápita y la ingesta calórica han contribuido y
afectado al empoderamiento de las mujeres.
5. Conclusión
6. Bibliografía
1. Introducción
La inequidad social es una de las principales causas de la violencia en el mundo. Las
estadísticas de ORIGEN, una fundacion en contra de la violencia de genero, estiman que
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siete de cada diez mujeres han sufrido o sufren alguno o varios tipos de violencia, lo que
conlleva a una desigualdad y falta de oportunidades. (Fundación Origen, 2016). Según la
Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) , la desigualdad de las
mujeres constituye un caso especial dentro de las discriminaciones sociales. Es importante
definir el enfoque de género y el empoderamiento para comprender el siguiente artículo de
investigación y su desarrollo.
Segun la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia Contra las Mujeres;
Ayuda a comprender mas produnamente tanto la vida de las mujeres como la de los
hombres y las relaciones que suceden entre ambos. Menciona por igual que existe una Ley
General para la igualdad entre mujeres y Hombres. La perspectiva se refiere a la
metodología y los mecanismos que nos permiten identificar, cuestionar y valorar la
deiscminacion, desigualdad y exclusión de las mujeres que mucha gente pretende justificar
con base en las diferencias biológicas entre hombres y mujeres. El Empoderamiento de las
mujeres contribuye claramente al bienestar individual y familiar, a la salud y al desarrollo
social. Se refiere al proceso de quienes se les ha negado la posibilidad de tomar decisiones
de vida estratégicas logran adquirir tal capacidad. Este puede ser una verdadera estrategia
de salud pública, y si se conceptualiza y se usa de manera efectiva, conduce a mejores
resultados de salud comunitaria y reducción de la pobreza. (Jayakarani, 2012)
Para lograrlo se tiene que abordar los derechos de las mujeres en estos países que
sufren no sólo discriminación de género pero de múltiples discriminaciones que son
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interrelacionadas (genero, color de piel, nacionalidad,etc), ya que esto les impide progresar
y desarrollarse económicamente. (ONU mujeres, 2017)
Afirma la Asamblea General de Las Naciones Unidas que los gobiernos de la región han
claramente asumido su responsabilidad y han actuado para luchar contra la desigualdad de
género, pero según el informe del progreso de las mujeres en América Latina y el Caribe,no
ha sido suficiente debido a la falta de compromiso y de resultados por parte de las
isntituciones estatales.Se han creado una serie de compromisos regionales e
internacionales en relación con los derechos de las mujeres. (ONU, 2015)
Es por eso que es de suma importancia entender por qué variables tan importantes como la
ingesta calórica, la educación y el ingreso de las mujeres influye en el empoderamiento de
una mujer. Ya que estas podrían pasar como desapercibidas, adelante podremos ver la
importancia de estas para que una mujer se logre empoderar y desarrollar de manera
positiva.
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Al investigar el empoderamiento de las mujeres en México, Colombia y Chile nos podemos
dar cuenta que existen tres variables de alta importancia. Estas son; el nivel educativo, el
ingreso per cápita y la ingesta calórica. Estas variables permiten que la mujer se pueda
desarrollar de manera eficiente y logre sus objetivos para poder empoderarse de manera
positiva. La brecha de desigualdad que afecta a las mujeres hace muy difícil que este
desarrollo sea posible ya que estas 3 variables mencionadas son muy limitadas para
mujeres de estas nacionalidades.
Como ejemplo de la importancia de eliminar las desigualdades existe este caso que se
plantea dentro El Programa Mundial de Alimentos 2015-2020 que explica sobre la
alimentación y cómo “eliminar las desigualdades entre granjeros y granjeras aumentaría la
producción agrícola entre un 2,5 y un 4% en los países en desarrollo, lo cual se traduciría
en un 12 a un 17% de reducción del hambre en el mundo o, en otras palabras, habría entre
100 a 150 millones de personas menos con hambre” (Programa mundial de alimentos
2020). Por otra parte, según Taylor & Francis, el empoderamiento es de una naturaleza
compleja, pues consiste en una serie de mecanismos, dominios y niveles, dependientes
unos de otros y por ello, los esfuerzos para fomentarlo sin tomar esto en cuenta, podrían
ser limitados (Jayakarani, 2012).
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justicia. Los Estados miembros de las Naciones Unidas aprobaron una resolución en la que
reconocen que el mayor desafío del mundo actual es la erradicación de la pobreza y afirman
que sin lograrla no puede haber desarrollo sostenible. La agenda plantea 17 objetivos con
169 metas de carácter integrado e indivisible que abarcan las esferas económicas social y
ambiental (ONU, 2015). El tema de igualdad de género está muy presente en la Agenda
2030 ya que es un tema importante a nivel internacional. Cada día vemos cómo el tema de
la desigualdad de género es más debatido y analizado. Esto se debe a que las mujeres ya
no se quedan calladas y quieren hablar por ellas mismas. Como ejemplo podemos poner las
marchas del 2020 en contra de la violencia de género, estas fueron en muchos países de
todo el mundo. Todas las marchas tuvieron el mismo propósito, acabar con la violencia de
género.
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económica y en el acceso a oportunidades de desarrollo deriva en otros problemas sociales
como la pobreza y la violencia. (Fundación Origen, 2016)
Las cifras de la fundacion ORIGEN demuestran que en el 2016 la baja escolaridad y las
condiciones laborales obligan al 42% de las mujeres a trabajar en empleos informales
percibiendo menos de dos salarios mínimos. Esta inequidad afecta a 3 de cada 10 hogares
los cuales son sostenidos por una mujer. En empleos formales, las mujeres ganan 35%
menos que los hombres. El 70% de los jóvenes que no estudian ni trabajan son mujeres.
(Fundación Origen,2016)
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mujeres de 25 a 44 años sin hijas e hijos se ubicó en 79%, mientras que en las madres fue
de 61%. En cuanto a las ocupaciones, la mayoría de los hombres desempeña aquellas
tipificadas como masculinizadas (donde se presenta una escasa participación de las
mujeres), mientras que las mujeres se concentran o en ocupaciones feminizadas (con poca
participación de hombres). Estas últimas tienden a presentar salarios relativamente más
bajos.
Por otro lado, la pobreza extrema pasó de 18,1% a 8,3% en las mujeres. Hablando
de la reducción total de esta, fue de 9,8 puntos en mujeres. Mientras que la tasa de
desempleo femenina era de 20,1% en el mismo año mostrando una brecha de 7.7 puntos
porcentuales con respecto a los hombres. Sin embargo, es importante señalar que la brecha
existente entre hombres y mujeres por un mayor acceso a trabajos dignos está en aumento,
y pasa de 5,1% a 6,2% entre 2007 y 2014. Con respecto al analfabetismo, las mujeres entre
15 y 24 años se encuentran muy cerca de la meta mientras que los hombres se alejan por
casi un punto, y entre mujeres y hombres persiste una brecha a favor de ellas, mostrando
menos analfabetismo a lo largo de toda la serie desde 2008 hasta 2014.
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Otro indicador importante es el de feminidad en hogares pobres, el cual ascendía a 131.3
en 2017.
Capítulo 1:
I. Ingesta calórica.
De acuerdo con el Informe sobre Desarrollo Humano 2016 de dicho Programa, el desarrollo
humano se basa en dos componentes: la libertad de bienestar y la libertad de agencia. La
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primera está, a su vez, compuesta por los funcionamientos (functionings) y las capacidades
(capabilities); mientras que la segunda está representada por la voz y la autonomía, las
cuales permiten que una persona actúe y logre los objetivos que se propone. Según el
mismo informe:
Los funcionamientos son las diversas cosas que una persona podría valorar ser y
hacer, como ser feliz, estar adecuadamente alimentada y gozar de buena salud, así
como tener respeto propio y participar en la vida de la comunidad.
Mientras que las capacidades se refieren a “los diversos conjuntos de funcionamientos (ser
y hacer) que puede lograr una persona”.
Por otro lado, tenemos a la “feminización de la pobreza”, concepto que evidencia que
“hombres y mujeres sufren la pobreza de manera diferente, y que el género es un factor,
como la edad, la etnia y la ubicación geográfica, entre otros, que incide en la pobreza y
aumenta la vulnerabilidad de las mujeres a padecerla” (Godoy y Montaño 2004). En este
orden de ideas, si las mujeres son más propensas a sufrir condiciones de pobreza, también
lo son de abstenerse de una ingesta calórica adecuada –orilladas por los roles de género–.
Esto afecta directamente sus funcionamientos, por lo tanto, también su libertad de bienestar,
desarrollo humano y, finalmente, frenando su empoderamiento.
II. Educación.
Esta variable es central para entender el éxito o fracaso del empoderamiento y de las
políticas públicas enfocadas en él. Según la Estrategia de la UNESCO para la igualdad de
género en y a través de la educación 2019-2025, 650 millones de niñas y mujeres se casan
antes de los 18 años y cerca de mil millones de niñas y mujeres carecen de las
competencias necesarias para tener éxito en el mercado laboral. La primera situación trunca
las posibilidades de estudiar para ese sector femenino, pues con frecuencia son las mujeres
quienes se hacen cargo de las tareas del hogar. Por otra parte, el reporte de la UNESCO
menciona también que las mujeres representan sólo el 35% de los estudiantes
universitarios en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas. Esto representa una gran
pérdida de oportunidades laborales, pues esta área de estudios forma gran parte de la
futura demanda de trabajo de alto nivel.
Por otro lado, según datos de ONU Mujeres (ONU Mujeres s.f.), aunque es cierto que
actualmente las mujeres componen, en mayor porcentaje, la matrícula en los sistemas
educativos en Latinoamérica y el Caribe, esto no se refleja equitativamente en el acceso al
trabajo remunerado, especialmente al trabajo decente. Esto aunado a que la mayoría de las
personas que aún son analfabetas son mujeres. Es aquí donde podemos encontrar una
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relación entre nuestra variable 2 (educación) y nuestra variable 3 (ingresos económicos),
pues, según la CEPAL, “se advierte que las causas que impiden continuar los estudios en la
etapa adolescente muestran una clara diferencia según el género ya que las mujeres
interrumpen sus estudios para dedicarse al trabajo doméstico, en cambio, los hombres lo
hacen para dedicarse al trabajo remunerado” (Godoy y Montaño 2004).
Sin embargo, los beneficios de implementar una estrategia para que las mujeres
aumenten su alfabetización no sólo las beneficia a ellas, pues “si todas las niñas de los
países en desarrollo terminaran la educación secundaria, la tasa de mortalidad de menores
de 5 años se reduciría a la mitad” (Jahan 2016). Además de que incrementa “el empleo
productivo y la participación activa en la vida social, y ayuda a construir una sociedad más
igualitaria” (UNESCO 2019). Pero dicha estrategia debe ir más allá del simple acceso a la
educación, pues debe acompañarse de políticas que promuevan el empoderamiento y
derriben las “barreras institucionales, sociales, políticas y jurídicas que históricamente han
obstaculizado su pleno acceso a la educación y sus posibilidades de recibir una educación
completa y los beneficios que de ella se derivan” (UNESCO 2019). Subsanando, de esta
forma, las desigualdades, discriminación e ideología que perpetúan la inequidad de género.
En términos económicos, las mujeres se encuentran, en primer lugar, según Irene Casique,
propensas a la dependencia de sus parejas, lo que las hace vulnerables ante situaciones de
violencia de las que pocas veces pueden salir. Esto debido a que no están en una posición
de resguardo, el cual “se refiere a los recursos externos que dotan de poder de negociación
a un individuo en una relación o asociación” y que “determinan, por ejemplo, qué tan bien
estaría una persona fuera de la relación de pareja”. Cacique explica que “la dependencia
económica de las mujeres y la carencia de acceso a apoyo social están positivamente
asociadas con violencia física severa”.
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En segundo lugar, la participación de las mujeres en el mercado laboral en
Latinoamérica no es equitativa en comparación con la de los hombres (ONU Mujeres s.f.).
Una de cada tres mujeres en esta región no obtiene sus propios ingresos, comparado con el
11.7% de los hombres (ONU Mujeres s.f.). Mientras que el 90% del trabajo doméstico no
remunerado es realizado por mujeres (ONU Mujeres s.f.), quienes tienen que compaginarlo
con el trabajo fuera del hogar (Jahan 2016). Esto las obliga a buscar servicios como
guarderías, de los cuales dependen para equilibrar ambas funciones y cuya ausencia
también las limita. Esta asignación del trabajo doméstico en función del género es una de
las causas de desigualdad en oportunidades como “acceder a los recursos materiales y
sociales (propiedad de capital productivo, trabajo remunerado, educación y capacitación),
así como a participar en la toma de las principales decisiones políticas, económicas y
sociales” (Godoy y Montaño 2004).
Lo anterior las coloca en una situación de riesgo aún mayor frente a la pobreza. Por
ejemplo, las jefas de familia que se dedican a la agricultura tienen menor acceso a
fertilizantes y otros insumos necesarios para su trabajo (Taylor, y otros 2017). Sin embargo,
no sólo las mujeres que carecen de educación profesional sufren de desigualdad económica
y laboral, pues las que sí cuentan con esa preparación enfrentan otros problemas como el
techo de cristal. Este término se refiere a una “barrera invisible que impide a las mujeres
altamente cualificadas, alcanzar puestos de responsabilidad en las organizaciones en las
que trabajan” (Camarena Adame y Saavedra García 2018). Esta situación se traduce en las
mujeres desempeñando trabajos no seguros y mal pagados, mientras son una pequeña
minoría en puestos directivos.
Por último, según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD),
explica que “una de las medidas para fomentar el emprendimiento femenino es el
establecimiento de un marco jurídico que elimine los obstáculos a los que se enfrentan las
mujeres para ser propietarias de tierras, un activo esencial, especialmente en la agricultura”
(Jahan 2016). De esta forma, se brindará especial protección para que las mujeres,
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especialmente las que no gozan de una buena posición económica, quienes podrían
hacerse económicamente independientes y contribuir a mover el capital dentro de sus
países.
Capítulo 2 :
México:
Esto solo demuestra que la estrategia nacional para combatir el tema de Género es
claramente deficiente o nula.
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Colombia:
Según ONU mujeres, las mujeres en Colombia en los últimos años ha logrado
bastantes avances promoviendo la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres
pero menciona que falta mucho por hacer todavía. Colombia a diferencia de otros países ha
ratificado todos los tratados internacionales vigentes sobre derechos humanos y derechos
de las mujeres, dejando una marca positiva para América Latina y el mundo. Esto ha creado
un progreso significativo en el desarrollo de leyes para promover la igualdad de género y
garantizar los derechos de las mujeres. Pero como en todos los países siguen existiendo
desafíos para su plena aplicación, como muestran los datos sobre las brechas de género.
(ONU Mujeres, s.f). Algunos ejemplos son: Los liniemaientos de la poltiica publica para la
Equidad de Genere para las Mujeres y el Plan integral para garantizar a las mujeres una
vida libre de violencia aprovados en 2012 y la Ley de Restiutucion de Tierras, aprobada en
2011con disposiciones importantes sobre la igualdad de género, así como la Ley 1257 "Por
la cual se dictan normas de sensibilización, prevención y sanción de formas de violencia y
discriminación contra las mujeres", de 2008. (ONU Mujeres, s.f)
En 2013 la brecha de participación laboral fue del 20,94% (frente al 26,63% en 2001); la
brecha de desempleo era de 5,30% (frente al 7,38 en 2001); y 2012 brecha salarial de
género fue 23,28% (frente al 17,61% en 2002). (ONU, 2017)
Chile:
Chile por otro lado, cuenta con un porcentaje de hombres en situación de pobreza que son
económicamente activos -en áreas urbanas- era de 60.2 en 2017, mientras que el
porcentaje de mujeres activas en la misma situación era de 37.6. Otro indicador importante
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es el de feminidad en hogares pobres, el cual ascendía a 131.3 en 2017. (Comunidadmujer
2016)
Capítulo 3:
Analizar cómo en México, Colombia y Chile el nivel educativo, ingreso per cápita y la
ingesta calórica han contribuido y afectado al empoderamiento de las mujeres.
Tomando en cuenta las variables elegidas en este artículo académico: ingesta calórica,
educación e ingreso económico, así como los datos previamente mencionados sobre los
países a comparar, sabemos que ninguno de estos países podría decir que ha logrado
comenzar un apoyo para empoderar a sus mujeres. Aunque es necesario reconocer que
todos han trabajado en diversas áreas debido a sus múltiples estudios de campo y
resultados en cifras, es necesario mencionar que no ha sido suficiente o hasta lo esperado.
Por ejemplo, México ha reducido en un 11% el rezago educativo en jefas del hogar en
situación de pobreza. Sin embargo, solo el 52% de la población femenina es
económicamente activa. Por otro lado, Colombia tiene un índice de desempleo –en las
mujeres–, relativamente bajo, con un 11.9%. Pero este indicador no es suficiente si
observamos que la brecha entre hombres y mujeres por un mayor acceso a trabajos dignos
crece 1.1%. Por último, en el caso de Chile, tenemos un alto índice de alfabetización,
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incluso en la población femenina en áreas rurales (urbana del 97,8% y rural del 94,3%).
Empero, el porcentaje de mujeres activas en situación de pobreza es tan solo del 37.6.
Conclusión:
A través de este trabajo pudimos notar los puntos que se relacionan y se contrastan en
estos países. Los puntos más importantes a destacar incluyen a México en el tema de
rezago educativo, en Colombia con la Pobreza Extrema y a Chile en el trabajo remunerado
para el hogar. Los resultados hablan de las necesidades y prioridades de mujeres de
sociedades que comparten elementos importantes, pero que a través de estas diferencias,
se pueden estudiar como mundos totalmente distintos. Si bien el empoderamiento de la
mujer también depende en gran parte de su participación económica, aún se debe trabajar
en el tema de violencia de género, los cuales en los últimos años han tenido la atención de
los medios especialmente en países como Chile y México. Este ejercicio permite establecer
que progresivamente, se van haciendo para atrás los indicadores que reducían la
participación de la mujer latina.
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Es urgente trabajar a favor de la equidad y la justicia social para crear un ambiente positivo
así como garantizar a las mujeres y las niñas una vida libre de violencia y con
oportunidades.
El acceso a las variables presentadas en el artículo son de suma importancia para las
mujeres. Se podría pensar que es muy fácil tener acceso a cualquiera de las tres pero
lamentablemente como vemos en los números presentados de cada país no es nada fácil y
no está sucediendo apropiadamente hoy en día. Podemos observar en los 3 países
seleccionados han hecho grandes esfuerzos para eliminar la brecha de desigualdad de
género pero claramente como lo vimos en los números no ha sido suficiente. Los mismos
funcionarios públicos de uno de los países aceptaron el fracaso del país para ayudar a las
mujeres Mexicanas.
Referencias
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Camarena Adame, María Elena, y María Luisa Saavedra García. «El techo de cristal
en México.» La ventana. Revista de estudios de género, 2018.
Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia Contra las Mujeres. ¿Qué
es la perspectiva de género y por qué es necesario implementarla?Gobierno de
México. https://www.gob.mx/conavim/articulos/que-es-la-perspectiva-de-genero-y-
por-que-es-necesario-implementarla
18
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https://www.origenac.org/informes-anuales/informe_anual_2016_resumen.pdf
Jahan, Selim. Informe sobre Desarrollo Humano. Anual, Nueva York: Programa de
las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), 2016.
Jayakarani, Ravi, Monique Hennink, Ndunge Kiiti, and Mara Pillinger. «Defining
empowerment: perspectives from international development organisations.»
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ONU. Desarollo Sostenible 2015.La asamblea General adopta la Agenda 2030 para
el Desarrollo Sostenible.(en línea). Dispoible en:
http://www.un.org/sustenibledevelopment/es/2015/09/la-asamblea-general-
adopta-la-agenda-2030-para-el-desarrollo-sostenible/
Pineda, Perla. 2019. "Aún Falta Avanzar En Equidad De Género En México: Ebrard".
El Economista. https://www.eleconomista.com.mx/politica/Aun-falta-avanzar-
en-equidad-de-genero-en-Mexico-Ebrard-20191126-0061.html.
19
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http://www.equidadmujer.gov.co/oag/Documents/empoderamiento-educativo-
mujeres.pdf (último acceso: 30 de abril de 2020).
Taylor, Richard, Mònica Coll Besaand, Nilufar Matin, y Marion Davis. «Understanding
social equity and sustainability interactions in Sustainable Development.»
Stockholm Environment Institute, 2017.
Villegas Díaz, Myrna. Violencia contra la Mujer en Chile y los Derechos Humanos,
Chile, 2018. Edición en PDF.
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