LEONARDO DA VINCI (1452–1519) nació un 15 de abril.
LEONARDO DA VINCI, Artista, Matemático, Científico, Filósofo,
Inventor, Sabio,…
Los puntos suspensivos expresan o significan la amplia carrera de este
científico, al tal punto que hasta tenia su propio libro de cocina y modales que
tiene que tener una persona en la mesa.
LEONARDO DA VINCI: La Matemática como Fundamento de las
Artes.
«No lea mis principios quien no sea matemático»
«La proporción entre la obra humana y la naturaleza es la misma que
media entre el hombre y dios».
— LEONARDO DA VINCI. Tratado de Pintura. Proemio. (Akal, 2004, [1,
pág.91]).
LEONARDO DA VINCI fue el modelo paradigmático de hombre del
Renacimiento: artista, humanista, geómetra, científico e ingeniero.
En su permanente investigación sobre la naturaleza y el hombre,
LEONARDO aplicaba primero la observación y la experiencia y después la
razón. Su temperamento inquieto y la preeminencia absoluta que
concedía a lo experimental no eran condiciones muy relevantes para la
abstracción matemática; sin embargo, bajo la dirección de su amigo,
Luca Pacioli, desarrolló un fuerte empeño en dominar la Geometría como
instrumento conceptual de sus impresionantes dibujos. Con ellos,
LEONARDO se sitúa a la cabeza de los inicios de la ilustración científica
moderna. Nadie como él ha sido capaz de exponer de forma tan eficaz
en un dibujo las características de un proyecto técnico complejo o las
virtualidades de unos cuerpos geométricos como hace con sus famosos
diseños de los poliedros para la conocida obra de Luca Pacioli “La Divina
Proporción”.
LEONARDO DA VINCI desarrolló una extraordinaria combinación de Arte,
Ciencia y Tecnología en una apasionada actividad teórica y práctica que
abarca ampliamente todos los campos del conocimiento. Los textos
clásicos y medievales a los que recurre los somete a la verificación de la
experimentación mediante el cálculo matemático.
LEONARDO se aproxima a los textos del saber antiguo y medieval
recurriendo al control experimental e imponiendo la justificación
matemática como criterio de racionalidad.
Convencido de que el estudio de la Geometría es el fundamento de casi
todos los aspectos de la investigación científica y de la interpretación de
los fenómenos naturales, LEONARDO siente la necesidad de profundizar
en la ciencia de Pitágoras, Euclides y Arquímedes, en cuya complejidad y
dificultades se abre camino, hacia 1496, gracias a la ayuda de un eximio
matemático de gran experiencia didáctica, Luca Pacioli, con quien, paso
a paso, supera, uno a uno, todas las proposiciones de “Los Elementos”
de Euclides. Es más, LEONARDO y Pacioli trabajarán juntos en la nueva
edición de “Los Elementos”, que Pacioli publica en 1509, con gran
reconocimiento hacia LEONARDO por su notable colaboración.
Para LEONARDO la Matemática es una de las principales fuentes del
Saber. Su obra escrita está plagada de alusiones a las ciencias
matemáticas, en general, y a cuestiones matemáticas concretas, en
particular. En el mismo comienzo del Proemio del Tratado de Pintura,
LEONARDO hace una declaración emblemática (Akal, 2004, [1, pág.91]):
► «No lea mis principios quien no sea matemático».
Se trata de una auténtica paráfrasis del cartel que campeaba en el
frontispicio de la puerta de la Academia platónica:
► «No entre nadie ignorante en geometría».
En algunas notas de 1515 de sus cuadernos, LEONARDO afirma:
► «No existe ninguna certeza cuando no se pueda aplicar alguna de las
ciencias matemáticas, o bien alguna de las que están relacionadas con
ellas».
► «Mi intención es experimentar en primer lugar, y después a través de
la razón matemática, demostrar por qué cada experimento se desarrolla
de una forma determinada».
En el Tratado de Pintura (Akal, 2004) encontramos las siguientes frases:
► «Ninguna humana investigación se puede proclamar verdadera ciencia
si no se somete a las demostraciones matemáticas. Y si alguien dice que
las ciencias que empiezan y terminan en la mente son verdaderas, es
necesario negarlo por muchas razones antes de que estos procesos
mentales no se verifiquen a través de la experiencia, sin la cual nada es
por sí mismo cierto» (Parangón, 1, pág.32).
► «Las verdaderas ciencias son aquellas que la experiencia ha hecho
penetrar a través de los sentidos, silenciando la lengua de los litigantes,
y que no adormecen a sus investigadores, sino que siempre proceden a
partir de verdades primeras y principios notorios; paso a paso pero
ininterrumpidamente, hasta el fin; tal como se comprueba en los
fundamentos de las Matemáticas, a saber: número y medida o, también,
Aritmética y Geometría, que tratan con suma verdad de la cantidad
discontinua y continua» (Parangón, 6, pág.35).
► «De entre las grandes cosas de las matemáticas, más preclaramente
ensalza el ingenio de los investigadores la certeza de la demostración»
(Parangón, 12, pág.96).
Con estas frases, en las que LEONARDO subraya el fundamento
matemático de todas las ciencias, el genio se sitúa en la antesala de la
renovación científica del Renacimiento, preludio de la Revolución
Científica de los siglos siguientes.
Para LEONARDO la Geometría es la ciencia de la cantidad continua:
► «La Geometría y la Aritmética se interesan por la cantidad continua y
discontinua, belleza de las obras de la naturaleza y ornato del mundo»
(Parangón, 11, pág.41).
El primer principio de la Geometría es el punto sin dimensión (Parangón,
1, pág.31). Frente a otros artistas, también de orientación geométrica,
como Leon Battista Alberti, que se interesan por la condición sensible de
los elementos geométricos, LEONARDO como ya antes hiciera Piero della
Francesca se limita a considerarlos en su estricta dimensión matemática.
A título de ejemplo citemos algunas de sus frases sobre el punto en el
"Tratado de la Pintura":
► «El punto es único en su origen, pues carece de altura, de longitud y
de anchura o profundidad; de donde se concluye que es indivisible y no
conoce lugar» (41, pág.111).
► «Un punto no es parte de una línea» (42, pág.112).
► «El menor punto natural es mayor que todos los puntos matemáticos,
lo que se prueba así: el punto natural es una cantidad continua y, como
tal, divisible hasta el infinito, en tanto que el punto matemático es
indivisible, pues no constituye una cantidad» (43, pág.112).
Capítulos importantes del "Tratado de Pintura" son dedicados por
LEONARDO a estudiar la Perspectiva lineal y las proporciones del cuerpo
humano. En ellos, como en otros muchos, el artista geómetra se plantea
demostrar que la pintura es una ciencia que se auxilia de la Matemática.
La Perspectiva y la Proporción son para LEONARDO los fundamentos
científicos del estudio del Arte. En una nota de 1505 escribe:
► «La proporción no se encuentra sólo en los números y las medidas,
sino también en los sonidos, pesos, tiempos, lugares y en todo cuanto
existe».
De aquí resulta el enorme interés de LEONARDO por la Antropometría,
desde la interpretación gráfica del canon de Vitrubio hasta las
exhaustivas mediciones y comparaciones modulares entre las diversas
partes del cuerpo humano, como si fuesen cuerpos geométricos.
Los vínculos de LEONARDO con las Matemáticas y su obsesión por la
Geometría alcanzan el paroxismo en sus estudios sobre algunas “Obras
de Arquímedes”. El perfil como matemático e ingeniero–inventor del más
grande de los científicos de la antigüedad, Arquímedes, encajaba
fielmente en el espíritu de LEONARDO, que no escatimará en sus escritos
admiración por la divina sabiduría geométrica y mecánica del
siracusano. Por la época de LEONARDO aparece una antología de
escritos de Arquímedes, dirigida por Gaurico, en la que se menciona a
LEONARDO como «muy notable por su ingenio arquimediano». Entre los
estudios arquimedianos de LEONARDO sobresalen las investigaciones
sobre “espejos parabólicos” para aprovechar la energía solar –inspirados
en los temibles “espejos ustorios” que Arquímedes presuntamente
habría utilizado, en la defensa de Siracusa, frente a los romanos– pero
sobre todo en los trabajos sobre “La Cuadratura del Círculo”, en relación
con las famosas “Lúnulas de Hipócrates de Quíos” (hacia 450 a.C.), en
los que Leonardo recurre a la enciclopedia científica de Giorgio Vasari
(publicada en 1501). El poder calcular ciertas áreas curvilíneas
circulares, hechizó de tal modo a LEONARDO, que se convirtió en una
verdadera obsesión la realización en numerosos escritos de multitud de
estudios sobre lúnulas buscando denodada y afanosamente la
cuadratura del círculo. LEONARDO derrochó en ello ingenio sutil,
llegando a escribir en sus notas:
► «Y yo cuadro el círculo, excepto una porción tan minúscula como el
intelecto sea capaz de imaginar, es decir, como el punto visible».
► «La noche de San Andrés [30 de noviembre de 1504] encontré la
solución a la cuadratura del círculo, cuando se acababa el candil, la
noche y el papel en el que estaba escribiendo; lo concluí al alba».
Más allá de la solución a algunos problemas matemáticos de gran
trascendencia histórica, la revisión de las investigaciones de Arquímedes
por LEONARDO fue la oportunidad para actualizar un método
geométrico–mecánico de investigación que trasformaría radicalmente la
forma de entender el conocimiento científico.