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Semana 2 Mujer Eres Libre Editado

El documento reflexiona sobre la historia de una mujer encorvada que, a pesar de su sufrimiento durante 18 años, continuó buscando a Dios en la sinagoga, resaltando la importancia de acudir a Él en busca de sanación antes que a otros. Se enfatiza que muchas limitaciones físicas pueden tener raíces espirituales y emocionales, y que es esencial dejar atrás el pasado para poder avanzar hacia el futuro que Dios tiene preparado. La fe y la obediencia a la palabra de Dios son fundamentales para experimentar la transformación y la sanación en nuestras vidas.

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Semana 2 Mujer Eres Libre Editado

El documento reflexiona sobre la historia de una mujer encorvada que, a pesar de su sufrimiento durante 18 años, continuó buscando a Dios en la sinagoga, resaltando la importancia de acudir a Él en busca de sanación antes que a otros. Se enfatiza que muchas limitaciones físicas pueden tener raíces espirituales y emocionales, y que es esencial dejar atrás el pasado para poder avanzar hacia el futuro que Dios tiene preparado. La fe y la obediencia a la palabra de Dios son fundamentales para experimentar la transformación y la sanación en nuestras vidas.

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Semana 3 – Dispuesto a todo.

Lucas 13:1112 - Y he aquí, había una mujer que llevaba dieciocho años
enferma, encorvada y sin poder levantarse. Al verla Jesús, la llamó y le
dijo: «Mujer, estás libre de tu enfermedad».

No les parece extraño que al momento de una enfermedad acudamos de


manera inmediata al médico, y cuando estamos desesperados es que
empezamos a orar. ¿No cree que debería ser lo contrario? Si Dios es el
Gran sanador, ¿Por qué no acudir a El primero?

El pasaje está mencionando una mujer que estaba luchando por 18 años
con una gran aflicción y seguía asistiendo a la sinagoga. Posiblemente te
puedas identificar con esta historia Vienes buscando de Dios y
paralelamente te encuentras luchando con alguna limitación…

 ¿Cuál es nuestra actitud ante una adversidad que se extiende en


el tiempo? Podemos quejarnos continuamente, vivir enojados,
culparnos, culpar a otros, o más bien decidir buscar a Dios desde
esa limitación.

Hay aspectos interesantes que encontramos, por ejemplo: No obstante


estar encorvada seguía buscando tener relación con Dios, se
congregaba, de alguna manera tenia la esperanza que esa realidad
cambiara.

La mujer de este relato estaba encorvada, es decir, tenia una


deformidad en la columna vertebral que le impedía enderezarse, tenía
dificultad para mantener el equilibrio, el caminar era lento y torpe, su
esfuerzo era mucho mayor y doloroso, tenía limitaciones para respirar.

 ¿Cómo haría esta dama para hacer tareas tan básicas – y donde
cualquiera de nosotros puede quejarse? La vida de esta mujer se
estaba deteriorando…

¿Emocionalmente cómo podía sentirse? Desesperanzada con esa


situación, frustrada con distintos tratamientos que no tenían éxito. Su
autoestima afectada por burlas, criticas, rechazo. Podía sentir
vergüenza, creer que era inútil. Posiblemente el resignarse estaría
desatando en ella estrés, tristeza, miedo, decepción. Luchando con
sentimientos de fracaso al percibirse como inferior.

 No obstante, en medio de este posible diagnostico ella seguía


asistiendo a la sinagoga para acercarse a Dios. No obstante su
sufrimiento en ella había una semilla de fe.
Algo había atacado a esta mujer… 18 años siendo el blanco del
enemigo. Un problema físico con raíces en el pasado. No obstante, la
Palabra de Dios sigue siendo la que puede obrar. Como dice el libro de
Hebreos 13.8: “Jesús sigue siendo el mismo de ayer, de hoy y siempre”

 Es la palabra de Dios que escuchas hoy - la que puede sanar tu


ayer.

Esa mujer ¿Podía caminar? Si ¿y como lo hacía? Totalmente doblada,


con una serie de limitaciones… Su complicación física era consecuencia
de algo espiritual. Es decir, lo espiritual, lo emocional puede afectar el
funcionamiento de nuestro cuerpo. El dolor lo sentía en el cuerpo – pero
la raíz de ese dolor estaba interno.

Hay personas que pueden luchar con algún padecimiento físico; y


pueden estar buscando soluciones, pero no están buscando el origen.
Están ignorando la connotación espiritual o emocional Hay matrimonios
que están caminando, pero al costo de ignorar conversaciones
importantes – esa evasión terminara afectándoles.

Esa mujer no podía mirar al cielo, mirar la cara de las personas, no podía
admirar el paisaje. Su condición la obligaba a mirar el suelo. Hay dolores
en tu cuerpo, y la raíz esta en el alma, en algo que estas ignorando.

La enfermedad de esta mujer ya tenía mayoría de edad La biblia


describe que ella tenía un “espíritu de enfermedad”. Estaba siendo
oprimida por una fuerza espiritual que le robaba las fuerzas. Esa
opresión la estaba doblando de manera permanente, le estaba robando
la vida.

 ¿Desde que perspectiva estas buscando solucionar esa limitación?


¿Esas discusiones continuas, esa insatisfacción tendrá una causa
espiritual? Es preciso decirle al Señor: “Revélame si la causa de
esta circunstancia que se repite es espiritual” “Ayúdame a seguir
tu dirección y no la mía”

El versículo 11 indica: “Y en ninguna manera se podía enderezar”


Transmite una imagen de impotencia y sufrimiento. Su cuerpo estaba
limitado por su enfermedad. Ella lo había intentado todo y no había
logrado nada.

 Se imaginan 18 años intentando, esforzándose, buscando y nada


le daba resultado.

A veces perdemos de vista los efectos sobre nuestro cuerpo cuando:


 No perdonamos, no nos perdonamos.
 Ignoramos esas heridas en el alma.
 Aferrados a la culpa, a la ofensa.
 Mentalmente creemos que no hay esperanza.
 Los imposibles parecen no tener fin y la incredulidad empieza a
posicionarse.

 Todo partió de una grieta, de un dolor que se ignoró.

Las personas veían a esta dama desde la perspectiva natural… Pero


Jesús la mira porque ella no podía verlo a Él Escucha: “Hay situaciones,
incidentes, eventos que nos marcaron y nos están impidiendo ver a
Jesús”.

Jesús estaba al tanto del sufrimiento de esta mujer, sabía cuál era la raíz
de su problema, conocía el tiempo exacto de su sufrimiento, que satanás
era el responsable de esa opresión…

Jesús sabe, conoce el tiempo que llevas sufriendo, sabe que la causa
radica en tu alma. La pregunta es: ¿Estás dispuesto a dejar de buscar la
salida desde lo externo?

Considera “Por más que te esfuerces, no hallaras una solución definitiva


a tus problemas sin la intervención del Señor” Dice Proverbios 3. 5 al 6:
“Confía en el Señor con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia
prudencia; reconócelo en todos tus caminos, y el enderezara tus
sendas”.

Podemos creer que estamos atrapados en situaciones o limitaciones que


parecen no tener solución… Algunos ejemplos: Sara, quien, a pesar de
no tener una enfermedad visible, sufrió durante 25 años de matrimonio
con la infertilidad. Sara experimento una profunda desesperación… Al
punto que se ideo el plan de buscar un vientre en alquiler, y todo resulto
en un desastre…

 Solo la intervención de Dios quebranto esa infertilidad en su vida.

De igual manera, encontramos la historia de la mujer del flujo de sangre,


luchaba con una enfermedad crónica que la debilitaba, aislado… Paso 12
años buscando cura, agoto todos sus recursos económicos sin éxito y en
medio de su desesperación decide acercarse a Jesús.

Estas tres mujeres compartían una experiencia en común: un


sufrimiento prolongado. Enfrentaban situaciones que parecían no tener
solución y que las sumían en un estado de desesperanza y agotamiento
emocional.
No obstante ello, buscaron solución y se enforzaron. Aun así, quedaron
atrapadas en circunstancias que no podían cambiar. No obstante, había
algo que las unía: “Todas mantenían esperanza”.

 Dios te ha llamado para que mantengas la esperanza, que avances


y no te quedes estancada en el dolor ni anhelando el ayer… Mirar
atrás de manera constante equivale a privarse de experimentar lo
que Dios quiere regalarte en el presente y futuro.

En la Biblia encontramos de 30 a 40 mujeres que demostraron fe,


confianza y valor, madres que Dios uso de manera especial. No
obstante, Jesús, en Lucas 17.32 nos dice: “Recuerden a la esposa de
Lot”. Surge la pregunta: ¿Por qué no recordar a Ana, quien lucho con
oración y ruego por el anhelo de tener un hijo y fue la madre de Samuel?

¿Por qué no pensar en María, la madre de Jesús, a quien la Biblia llama


bienaventurada? O incluso, ¿Por qué no recordar a Rut, quien dejo todo
para seguir a Dios y de quien vino el linaje de nuestro Salvador?

¿Por qué recordar a la esposa de Lot? La esposa de Lot representa una


advertencia para todos nosotros sobre la importancia de no mirar atrás y
anhelar el pasado. Quedarse atrapado en el pasado trae fatalidad para
nuestras familias, equivale a privarse de experimentar lo que Dios
quiere hacer en el presente.

 Fe no es ver para creer ni entender para obedecer. Ana creyó,


María creyó, Rut creyó, Sara creyó. ¿Y que pasa con la mujer de
Lot? Dios no puede llenar tus manos si están aferradas al pasado.
Para recibir tienes que desvincularte de estar mirando hacia atrás.

La mujer encorvada que se menciona en Lucas capitulo 13 estaba


atrapada en un ciclo de sufrimiento durante 18 años, viviendo con dolor
e impotencia. De igual manera la mujer de Lot estuvo en una situación
desesperante, ambas recibieron una palabra directa de parte de Dios.

La historia de la esposa de Lot se menciona en Genesis 19, nos muestra


el destino de dos ciudades, que, debido a su maldad desenfrenada,
fueron condenadas a la destrucción: “Sodoma y Gomorra”. Sumidas en
una profunda perversión, donde el orgullo, la lujuria y la seguridad
material se habían convertido en sus dioses.

Este relato de la esposa de Lot nos recuerda que el Señor no quiere que
nos quedemos estancados en el orgullo, en la autosuficiencia, haciendo
del placer y la prosperidad un ídolo. Estos aspectos desatan
insensibilidad en nuestro corazón, alejándonos de la verdadera vida que
Dios desea para nosotros: Una vida de integridad en medio de un mundo
roto.

Dios envía a dos ángeles para rescatar a la familia de Lot antes de la


destrucción. Reciben una palabra especifica: “Apresúrense… Váyanse
ahora mismo… Corran y salven sus vidas. No miren hacia atrás ni se
detengan en ningún lugar del valle. Escapen a las montañas o serán
destruidos”.

Imagina que Dios envié a un ángel para rescatarte y decirte: “No mires
atrás”. Una de las palabras que más se menciona es: “Apresúrate” que
significa date prisa, actúa sin demora, no hay tiempo para dudar o
postergar. Desapegarse de lo que mantiene atado a una conducta de
pecado.

El versículo 26 resalta: “Pero la esposa de Lot miro hacia atrás mientras


lo seguía y quedo convertida en estatua de sal”. Ella cometió el error de
mirar atrás, cuando Dios le había dicho que no lo hiciera…

Es paradójico que, mientras los ángeles los sacaban de una ciudad en


llamas, en plena “Operación rescate”, para ofrecerles un futuro
prometedor como familia… La esposa y madre se quedó mirando hacia
pasado.

Dios estaba alejándolos de un ambiente toxico… cargado de egoísmo,


idolatría, orgullo, desenfreno… Esposa de Lot, Dios te iba a dar algo
mejor… Estaba teniendo cuidado de ti… ¿Qué anhelabas o añorabas de
ahí?

 Su insistencia en aferrarse a lo que no debía formar parte de su


vida acabo destruyéndola…

¿Cuántos matrimonios están en un círculo de sufrimiento porque se


están aferrando a lo que deben soltar? ¿Cuántos hijos no están
experimentando una libertad plena porque sus padres siguen aferrados
a una cultura familiar insana?

La acción de la esposa de Lot nos deja una poderosa lección: “Hacia


donde miras, avanzas” Hacia donde tu mente se dirige, hacia allí
avanzas. Hacia donde se dirigen tus emociones, hacia allí avanzas. Hay
momentos en la vida en los que miramos atrás, queriendo con
desesperación que el tiempo se detuviera, especialmente cuando
enfrentamos un cambio inesperado.

 Es lo que le estaba ocurriendo a la esposa de Lot… No logro soltar


lo que el Señor le pedía que dejar atrás.
Mirar atrás es algo que todos enfrentamos en algún momento. Puede ser
que nos quedemos atrapados en un recuerdo o incidente del pasado.
Queremos quedarnos en el pasado, cuando el futuro nos da miedo.

La esposa de Lot recibió una instrucción clara de Dios: “No mires atrás”
y avanza hacia la promesa que el Señor tiene para ti. Pero termino
haciendo lo incorrecto. Anhelaba más lo que debía dejar atrás que
abrazar lo nuevo que Dios tenia preparado.

Cuando nos aferramos a lo que Dios nos esta pidiendo que soltemos, no
solo desobedecemos… es que estamos privándonos de lo que Dios
quiere hacer en nuestras vidas.

 La esposa de Lot se quedo atrapada en un lugar que solo debía


transitar… Quedo atrapada en lo que debía dejar atrás.

¿Cuántas personas siguen mirando ese dolor, esa traición, esa relación
donde hizo lo que pudo y no funciono? Eso es estar atrapado… es no
avanzar… es privar a Dios de lo bueno y nuevo que quiere darte… El
dolor es inevitable, pero la pregunta es: ¿Cómo lo vas a enfrentar?

Ahora bien, ¿Quién gana cuando nos quedamos añorando lo que


teníamos en el pasado? La respuesta es clara: El enemigo. Si seguimos
calcificados en el pasado no podremos experimentar de lo que Dios
tiene preparado para nuestras vidas. Dios nos llama a avanzar, a dejar
atrás lo que nos limita y abrazar el futuro que El tiene para nosotros.

Escucha con atención: “Cuando las madres se estancan, afectan a sus


hijos. Viene un impacto negativo sobre sus generaciones”. Esta verdad
se ilustra de manera clara en la historia de las hijas de Lot, quienes
después de la muerte de su madre, terminaron emborrachando a su
padre y teniendo relaciones sexuales con él.

 Este es uno de los impactos espirituales cuando se persiste en


mirar al pasado

De la misma manera, ¿Cuántos de nosotros podemos estar atrapados en


el dolor, la decepción o el sufrimiento de años anteriores? Mujeres
atrapadas en una traición, en el desánimo, en la falta de perdón, en la
amargura.

Este es el escenario que muchas personas enfrentan… pero no estamos


en año 2000, ni en 2006, ni en el 2010 o 2015… estamos en el 2025.
Hoy, en este momento, Dios esta con nosotros. No obstante, muchos no
hemos superado las ofensas, la amargura, el dolor, la ira o la decepción
porque seguimos mirando atrás…

 Mirar atrás puede costarnos mucho… Nos impide amar y dar lo


mejor como esposos, o padres, ya que seguimos siendo
prisioneros del pasado.

De este modo, una canción lo expresa perfectamente: “Ayer ya paso, te


necesito hoy, Espíritu Santo sopla en mí. Sopla en mí, sopla en mí,
Espíritu Santo sopla en mi”. Es el momento de priorizar el futuro por
encima de tu pasado, porque las Escrituras revelan que Dios quiere
hacer algo nuevo… Algo que puede transformar tu vida y restaurar lo
que has perdido.

Recuerda, el Señor vio a la esposa de Lot y la quería librar del


sufrimiento… envió a ángeles para cuidarles, advertirles y guiarles. Pero
Ella no se apropió de esa Palabra.”

Algo distinto ocurrió en Lucas 13.12: “Cuando Jesús vio a aquella dama
con una joroba, la llamo y le dijo, eres libre de tu enfermedad” Ella lo
creyó y su columna se sano e hizo lo que por 18 años no había podido y
por primera vez en ese lapso de tiempo empezó a glorificar a Dios.

Romanos 10.17: Asi que la fe viene por el oír, y el oír la palabra de Dios”

 Dios tiene el poder de transformar lo que vienes considerando


imposible… debes apropiarte de Sus promesas, debes caminar en
obediencia.

Finalmente, ¡La fe es más que un hecho; es una acción. No digas que


crees cuando tus acciones no corresponden a tu convicción. Si tus
acciones no cambian, sigues estando atado. Cuando finalmente
comprendas que estás suelto, empezarás a comportarte como si fueras
libre.
_________________________________________________________________________
________

Mirar atrás tiene graves riesgos. Atenta contra tu salud emocional,


contra tu futuro, la vida de tu cónyuge e hijos. Si realmente quieres ser
un mejor padre o madre, deja de mirar el pasado. Es el momento de
avanzar, y como lo indico el Apóstol Pablo en Filipenses 3. 13.14:
“Olvidando ciertamente lo que queda atrás, prosigo a la meta”
Mirar atrás tiene muchos riesgos que atentan contra tu salud, contra tu
futuro, contra la vida de tus hijos… Si quieres ser un mejor padre o
madre deja de mirar el pasado. Es el momento que avancemos como
indico el Apóstol Pablo: “Olvidando ciertamente lo que queda atrás,
prosigo a la meta”.

Una canción lo expresa perfectamente: “Ayer ya paso, te necesito hoy,


Espíritu Santo sopla en mí. Sopla en mí, sopla en mí, Espíritu Santo sopla
en mi”. Es el momento de priorizar el futuro por encima de tu pasado,
porque las Escrituras revelan que Dios quiere hacer algo nuevo…

Y es el mismo principio que Jesus se disponía a hacer con la mujer


encorvada, quien, después de anos de limitacion

Hay tres personajes principales en esta historia: la persona, el problema


y la receta. Es importante recordar que, para cada persona, habrá un
problema. Y lo que es más importante, para cada problema, ¡nuestro
Dios tiene una receta!

Esta mujer sufría a causa de algo que la atacó 18 años antes. ¿Se
identifica con las secuelas del dolor pasado? Aunque el problema pueda
tener sus raíces en el pasado, ¡la receta es una palabra presente de
Dios! ¡La Palabra es la misma ayer, hoy y por los siglos! (Hebreos 13:8).
Es decir, ¡la palabra que escucha hoy puede sanar su ayer!

 ¡La palabra que estás escuchando hoy es capaz de sanar tu ayer!

Su problema no comenzó de repente. Había existido en su vida durante


18 años. Estamos ante una mujer que libraba una guerra personal en su
interior. Estas luchas debieron haber afectado muchas otras áreas de su
vida.

 Muchas veces, estas discapacidades emocionales generan una


serie de relaciones no saludables. Como muestra, ¡la mujer
samaritana que había tenido cinco maridos, y el que ahora tienes
no es tu marido - Juan 4:18.

Una de las primeras cosas que una persona herida necesita hacer es
romper el hábito de usar a los demás como un narcótico para adormecer
el dolor sordo de un vacío interior. Cuanto más se mediquen los
síntomas, menos probabilidades hay de sanidad.

Si te vuelves cada vez más dependiente de algo que no sea Dios para
crear una sensación de plenitud en tu vida, estás abusando de tus
relaciones. Aferrarse a las personas es muy diferente a amarlas. No es
tanto una declaración de amor por ellas como un clamor de necesidad.
Al igual que la lujuria, es intensamente egoísta. Es tomar y no dar. Amar
es dar. Dios es amor. Dios demostró su amor no al
necesitarnos, sino al darnos.

 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo


unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más
tenga vida eterna. Juan 3:16.

Algunas situaciones en las que nos encontramos desafían nuestra fuerza


de voluntad. Nos sentimos incapaces de cambiar. Las Escrituras dicen
que ella «no podía enderezarse».

Las Escrituras muestran claramente que esta mujer enferma había


intentado levantarse. ¿No es asombroso cómo las mismas personas que
animan a tantos otros a menudo no pueden animarse a sí mismas? Este
tipo de persona puede ser un pilar de fe y oración para los demás, pero
impotente ante sus propias limitaciones. Esa persona puede ser en quien
otros confían. Si no aplicamos algo de la medicina que usamos en otros
para fortalecernos, nuestros pacientes sanarán y nosotros moriremos.

 No moriré, sino que viviré y contaré las obras del Señor. Salmo
118:17

Muchas cosas pueden generar decepción y depresión. En el caso de esta


mujer, un espíritu de enfermedad se había apoderado de su vida. Un
espíritu puede manifestarse de muchas formas. Para algunos, puede ser
baja autoestima causada por abuso infantil, violación, maltrato conyugal
o divorcio.

 Problemas físicos que surgen de dolencias espirituales.

Cuando una mujer es formada bajo el pensamiento que el éxito es el


romance y luego experimenta el trauma de una relación fallida, llega a
un doloroso despertar. ¡El divorcio no es simplemente separar; es la
ruptura de lo que una vez estuvo unido. Cuando algo se rompe, no sana
fácilmente. ¡Pero Jesús puede sanar un corazón roto o desgarrado!

Aproximadamente cinco de cada diez matrimonios terminan en divorcio.


Esos hogares rotos dejan un rastro de sueños, personas e hijos rotos.
Solo el Maestro puede sanar a estas víctimas en estos tiempos. Él puede
tratar las consecuencias a largo plazo de esta tragedia. Uno de los
grandes bálsamos sanadores del Espíritu Santo es el perdón. Perdonar
es romper el vínculo que te une a tu pasado.

Lamentablemente, muchas veces la persona más difícil de perdonar es


la que se ve en el espejo. Aunque se enfadan a gritos con los demás, en
secreto se culpan a sí mismos por una relación fallida.
Independientemente de a quién consideres responsable, ¡no hay
sanidad cuando culpas a alguien más! Cuando empieces a darte cuenta
de que tu pasado no determina necesariamente tu futuro, podrás liberar
el dolor.

 Las cosas que se cubren no sanan bien

Dios sabe cómo transformar un desastre en un milagro. Si estás en un


lío, no te preocupes demasiado, porque Dios se especializa en arreglar
desastres. Dios está diciendo algunas cosas concretas acerca de que las
mujeres serán liberadas y liberadas para cumplir su propósito en el
Reino.

Consideremos nuevamente a la mujer enferma del Evangelio de Lucas,


capítulo 13: Y enseñaba en una sinagoga un día de reposo. Dios sabe
cómo tomar un desastre y transformarlo en un milagro.
Y he aquí, había una mujer que llevaba dieciocho años con un espíritu de
enfermedad, encorvada y sin poder levantarse. Al verla Jesús, la llamó y
le dijo: «Mujer, estás libre de tu enfermedad». Le impuso las manos, y al
instante se enderezó y glorificó a Dios. El principal de la sinagoga,
indignado porque Jesús había sanado en sábado, dijo a la gente: «Hay
seis días en que se debe trabajar; en ellos, pues, vengan y sean
sanados, y no en sábado». El Señor le respondió: «Hipócrita, ¿no desata
cada uno de vosotros en sábado su buey o su asno del pesebre y lo lleva
a beber? ¿Y a esta mujer, hija de Abraham, a quien Satanás ha atado
durante dieciocho años, no se le debía soltar de esta atadura en
sábado?» ¡Y cuando hubo dicho estas cosas, todos sus adversarios se
avergonzaron; y todos los que le oponían se turbaron. La gente se
regocijó por todas las cosas gloriosas que Él hizo.
Esta mujer estuvo tan atada por Satanás durante 18 años que ni siquiera
podía enderezarse. Tenía un pasado que la atormentaba, pero Jesús la
liberó. Desató el potencial que Satanás tenía atado.

Algunas damas asisten a la iglesia, aman al Señor, desean ir al cielo,


pero aun así no ven a Cristo como la solución a su problema. A menudo
intentamos separar nuestra vida personal de nuestra vida espiritual.
Muchas ven a Jesús como el camino al cielo y la solución a los problemas
espirituales, pero no comprenden que Él es la solución a todos los
problemas de la vida.

¿Te imaginas lo difícil que fue la vida para aquella mujer encorvada?
Tuvo que luchar, debido a su problema, para acercarse a Jesús. Pocos
tenemos la misma discapacidad. No obstante, todos enfrentamos
limitaciones abrumadoras.
Podemos estar abrumados financieramente. Podemos estar abrumados
emocionalmente. Podemos estar abrumados por nuestra falta de
autoestima. Él quiere vernos luchando por alcanzarlo. Jesús pudo haber
caminado hacia esta mujer, pero decidió no hacerlo. Él quiere vernos
luchando por alcanzarlo.

 Cuando veas a una persona encorvada arrastrándose entre la


multitud, recuerda que esa persona realmente necesita ayuda. Ese
tipo de deseo es lo que se necesita para cambiar tu vida. Jesús es
la respuesta.

Puedo buscar ayuda yendo de una persona a otra, pero solo Él es la


respuesta. Puede que esté enfermo, pero Él es la respuesta. Si mi hijo
está obsesionado por las drogas, y necesito que Él lo resucite, Él es la
respuesta. Si tengo problemas familiares con mi hermano, que está en
apuros, Él es la solución. No importa cuál sea el problema, Él es la
solución.

Jesús tocó a esta mujer. Hay un lugar en Dios donde el Señor te tocará y
te dará intimidad cuando no la recibes de otras partes. Debes estar
abierto a su toque. Si no puedes recibir de Él, podrías encontrarte como
la mujer junto al pozo, que buscaba la gratificación física (Jn. 4:18).

Si solo buscas lo físico cuando realmente necesitas intimidad, lo que


terminas obteniendo es simplemente sexo. El sexo es un mal sustituto
de la intimidad. Es agradable con la intimidad, pero cuando se sustituye
por ella, es frustrante.

 Jesús conocía a esta mujer. Era el único que la conocía de verdad.


La tocó y la sanó. Liberó su potencial, que había estado atado
durante 18 años. Puedes lograrlo toda una vez que has sido
llamado por Jesús. Desde ese momento, te vuelves invencible.

No obstante, lo más probable es que tus palabras te hayan


obstaculizado. A menudo caemos en la trampa de nuestras propias
palabras. Al enemigo le encantaría destruirte con tus propias palabras.
Satanás te ha dado la espalda. Usará tu fuerza en tu contra. Muchos de
ustedes se han abatido con el poder de sus propias palabras. Se han
torcido la espalda. El enemigo los ha manipulado hasta que se vieron
lisiados. Invierte su plan.

A veces, el dolor puede volverse demasiado familiar. Las relaciones


impías suelen volverse familiares. El cambio no es fácil. Los hábitos y
patrones son difíciles de romper. A veces mantenemos estas relaciones
por miedo al cambio. No obstante, cuando vemos nuestro valor como
Jesús nos ve, nos armamos de valor para romper con ellos.
Ahora es el momento de enfocarte en recibir lo milagroso y obtener el
agua que antes no podías conseguir. Él te está dejando libre para el
agua. No has bebido en 18 años, pero ahora puedes beber. Con Jesús,
puedes lograrlo.

Debes llegar al punto donde sea al Señor a quien desees. La sinceridad


de corazón traerá liberación. Quizás hayas dedicado todo tu tiempo y
esfuerzo a demostrar tu valía a alguien que ya no está. Quizás un
antiguo amante te dejó cicatrices. Puede que esté muerto y enterrado,
pero aún intentas ganarte su aprobación.

Lucas 13:13 dice: «Y al instante se enderezó y glorificó a Dios». Cristo


fue la solución para 18 años de tormento. Un momento con Jesús, y al
instante ella sanó. En algunas cosas, no hay tiempo para recuperarse
gradualmente. En el momento en que comprendes la verdad, eres
liberado. Inmediatamente ella se recuperó.

Fíjense en el versículo dieciséis de Lucas 13: "¿Y a esta mujer, siendo


hija de Abraham, a quien Satanás ha atado durante dieciocho años, no
se le debía desatar de esta atadura en el día de reposo?" La llamó "hija
de Abraham". Puede que estuviera encorvada, pero seguía siendo hija
de Abraham. No dejen que su condición invalide su posición.

 La fe te ayudará. Cuando te acerques a Dios, no te preocupes por


ser mujer. Nunca te desanimes por eso al buscarlo. Solo recibirás
de Dios lo que puedas creer en Él.

Él quiere que le creas. Quiere que aceptes la verdad de que todo lo


puedes por medio de Él (ver Filipenses 4:13). Quiere enseñarte para que,
cuando llegue el momento de un verdadero milagro, tengas fe. Dios
quiere que entiendas que, si le crees, puedes pasar de la derrota a la
victoria y de la pobreza a la prosperidad.

¡La fe es más que un hecho; es una acción. No me digas que crees


cuando tus acciones no corresponden a tu convicción. Si tus acciones no
cambian, podrías seguir pensando que estás atado. Cuando finalmente
comprendas que estás suelto, empezarás a comportarte como si fueras
libre.

Dios quiere que tu fe se desarrolle. Sin importar tu posición ni tu pasado,


Dios eleva a las personas por igual. La fe es un asunto de igualdad de
oportunidades. No importa cuántos errores hayas cometido, Dios sigue
honrando la fe. Verás, puede que la hayas echado a perder, pero Dios se
dedica a restaurar vidas rotas. Puede que hayas sido como Rahab, pero
si puedes creer en Dios, él salvará tu casa.
No solo la salvó a ella. Dios quiere que le creas. Toma una decisión y
mantente firme. Rahab decidió ponerse del lado del pueblo de Dios.
Escondió a los espías. Tomó la decisión basada en su fe. Actuó. La fe es
un hecho y la fe es una acción. Actuó porque creyó que Dios la liberaría
cuando Jericó cayera ante los israelitas. Salvó a toda su casa. Todas las
demás casas de Jericó quedaron destruidas. La única casa que Dios
salvó en la ciudad fue la de la prostituta.

Si crees que tus antecedentes te impedirán avanzar con Dios, entonces


no comprendes el valor de la fe. Lo que Dios te pide es fe. ¡Algunos
pueden vivir vidas buenas, limpias y separadas; tal vez te sientas
orgulloso de tu santidad. Él todavía honra solo la fe Lo que Dios te pide
es fe.

Si quieres comprender las cosas de Dios, no podrás hacerlo solo por tu


estilo de vida, sino por tu convicción. Dios sanó a algunas personas que
ni siquiera eran salvas. Eran pecadores. Lo que mueve a Dios es la fe. Si
le crees, Él obrará en tu vida según tu fe, no según tu experiencia. Había
algo en la casa de Rahab que Dios consideró valioso. La fe estaba allí.
Dios la protegió del fuego.

Él también salvó sus pertenencias. Cuando el incendio terminó, Rahab


era la mujer más rica de la ciudad. Era la única mujer que quedaba en el
pueblo con propiedades. Así que Él salvará tus finanzas. Simplemente
debes creerle.

Como la mujer enferma, eres hija de Abraham si tienes fe. Deseas que la
herencia de tu padre te sea transmitida. ¿Por qué quedarte sentada
pasando necesidad cuando tu Padre te lo ha dejado todo? Tu Padre es
rico y te lo dejó todo. No obstante, no recibirás tu herencia hasta que la
pidas. Exige lo que tu Padre te dejó.

No hay necesidad de esperar sentado a que alguien más te consiga lo


que es tuyo. Nadie más vendrá. Aquel que tenía que venir ya vino. Jesús
dijo: «Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en
abundancia» (Jn. 10:10b). Eso es todo lo que necesitas.

El poder de la riqueza reside en tu lengua. Tendrás lo que digas. Si te


quedas sentado murmurando, gimiendo y quejándote, usas tu lengua
contra ti mismo. Tus palabras te han doblegado y lisiado. Podrías estar
destruyéndote con tus palabras.

Abre la boca y habla bien de ti para que puedas levantarte. Usaste tu


boca contra ti misma. Luego hablaste mal de todas las mujeres a tu
alrededor porque las tratabas como te tratabas a ti misma. Abre la boca
ahora y comienza a hablar de liberación y poder. No estás derrotada.
Eres hija de Abraham.

Cuando empiezas a hablar correctamente, Dios te concederá lo que


dices. Dices que lo deseas. Jesús dijo: «Y todo lo que pidáis en oración,
creyendo, lo recibiréis» (Mt. 21:22). Dios quiso algo para ti.
“Porque todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús” (Gálatas 3:26).
No hay necesidad de esperar sentado a que alguien más te consiga lo
que es tuyo. Nadie más vendrá. Aquel que tenía que venir ya vino.

Cuando empiezas a hablar correctamente, Dios te concederá lo que


dices. Dices que lo deseas. Jesús dijo: «Y todo lo que pidáis en oración,
creyendo, lo recibiréis» (Mt. 21:22). Dios quiso algo para ti.
“Porque todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús” (Gálatas 3:26).
Tu Padre te dejó una herencia. Si Dios bendijo a los hijos de Abraham,
seguramente bendeciría a las hijas de Abraham.

Dios te dará todo lo que pidas (Jn. 14:13). Dios te dará un negocio. Dios
te dará un sueño. Él te hará la cabeza y no la cola (Deut. 28:13). El
poder de Dios pone todo bajo tus pies. Créele por tu hogar. Dios te
librará. No necesitas un hombre rico.

 Tienes al Jehovájireh, el mejor proveedor que este mundo haya


conocido jamás. No necesitas un sugar daddy. Tienes a Jehová-
jireh.

Cristo vio el valor de la mujer enferma porque era hija de Abraham. Ella
tuvo fe. Él también te liberará del dolor con el que has luchado y de las
frustraciones que te han atormentado. La fe es verdaderamente
igualdad de oportunidades. Si tan solo te atreves a creer que eres hija
de Abraham, encontrarás el poder para levantarte y liberarte. El
potencial que ha sido atado quedará entonces verdaderamente liberado.

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